La Encarnación
Transcripción
Dios quería estar entre nosotros
Amén. Estamos haciendo esta serie de mensajes acerca de quién es Jesús, viendo diferentes aspectos de Su naturaleza, diferentes aspectos de Su ministerio. Y, como decía Jonathan, habíamos reacomodado un poco para que hoy pudiéramos hablar acerca de la encarnación, pensando en que esta es la semana de Navidad, y vamos a estar la mayoría de nosotros esta semana pensando y meditando juntos, como familias, sobre esta verdad, celebrando esta verdad. Así que quiero que podamos juntos ver un panorama de cómo la Biblia presenta la encarnación, la necesidad de la encarnación y lo que la encarnación representa para nosotros.
Esta es una de las verdades que… No sé si pueden bajarle tantito, ¿no? Esta es una de las verdades que encontramos en la Palabra de Dios acerca de la naturaleza de Jesús, que, como ya vimos hace dos semanas, era Dios. Vimos la divinidad de Cristo, y hablando de Su naturaleza entendemos que no nada más es que era verdaderamente Dios, sino que también era verdaderamente hombre. Y a lo largo de la historia ha habido gente, grupos —y esto todavía lo tenemos hoy—, que niegan la humanidad de Cristo. Y han dicho a lo largo de la historia algunos grupos que en realidad Jesús no era hombre, sino que tenía solamente la apariencia de hombre, y era más la idea como de un disfraz: te pones la ropa de hombre, pero en realidad no eres hombre.
Y entendemos por muchos pasajes —y hoy vamos a ver uno de ellos, ¿no?—… No vamos a meternos en todos los detalles doctrinales, en todos los pasajes que nos llevan a entender que Jesús era hombre; vamos a ver uno de ellos. Pero entendemos como cristianos, al estudiar la Biblia, que Jesús es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre.
Y una de las cosas importantes que podemos aprender acerca de la encarnación es que Él quería estar entre nosotros. Dios quería estar entre nosotros y mostrarnos Su amor y Su compasión de una manera tangible, de una manera en que pudiéramos verlo y escucharlo; experimentar tristeza en situaciones que traían tristeza a nuestras vidas, como fue cuando murió Lázaro; el poder expresar misericordia cuando venía alguien con una enfermedad y Él lo sanaba. Estos atributos de Dios, estas características de cómo Él ama, cómo muestra misericordia, cómo muestra compasión, son las cosas que solo podíamos experimentar de una manera real y tangible a través de la encarnación, de Dios estando entre nosotros.
Como leemos en Marcos 6:34: "Al desembarcar, Jesús vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas". Entonces, así es como los evangelistas describen a Jesús: como alguien lleno de compasión, lleno de misericordia. Y lo estamos viendo de una manera tan real, más real, porque es uno de nosotros, es un hombre.
Y esta es una de las cosas que podemos aprender acerca de la importancia de la encarnación. Es simplemente la manera en que Él se relaciona con nosotros, que se vuelve real cuando Él está entre nosotros como uno de nosotros, y podemos ver y sentir Sus emociones, Sus deseos para con nosotros, de una manera que no habríamos podido ver si Él no se hubiera encarnado.
¿Por qué tenía que hacerse humano?
Pero tenemos que profundizar más en este tema de la encarnación. Estos son algunos de los temas que podríamos pensar. Es un tema muy amplio. Podríamos haber hecho toda una serie solo sobre la encarnación, profundizando en cada área de lo que significa que Dios se hizo hombre, lo cual en realidad es uno de los misterios más grandes que podríamos ver en toda la Biblia, si no es que el más grande: Dios hecho hombre.
Ah, pero queremos profundizar, y hoy nada más quiero enfocarme en este hecho. Dios se encarnó —entendemos eso—, y se encarnó para siempre ser hombre; siempre tendrá un cuerpo humano. Es la segunda persona de la Trinidad. Y por eso estudiamos escatología: podemos ver el plan de Dios en cuanto a la segunda venida de Cristo como hombre, pero ahora para reinar.
Pero la pregunta para empezar sería: ¿por qué tenía que hacerse humano? Ya vimos una, que es: quería mostrarnos de una manera real cómo se identificaba con nosotros. Sí, pero hay algo todavía más profundo, y quiero que recorran conmigo la narrativa bíblica sobre la encarnación. Y de hecho, aunque vamos a hablar sobre el nacimiento de Jesús, o sea, sobre Su encarnación, no vamos a leer ningún pasaje que hable sobre la encarnación en sí, sobre el nacimiento de Jesús. Vamos a ver la encarnación desde otro ángulo, empezando con la pregunta: ¿dónde empieza, dónde empieza a ser revelado el plan de Dios de la encarnación en la Biblia?
Génesis: la imagen de Dios y la caída
Y para esto tenemos que regresarnos a Génesis. Perdón a los que me acompañaron a la cárcel el viernes, porque ya me escucharon dar una pequeña versión de este sermón. En Génesis podemos leer la creación de este mundo, podemos leer acerca de cómo empezó todo este universo y cómo Dios fue desarrollando Su plan en la creación, diciendo cada día: "Y vio Dios que era bueno". "Y vio Dios que era bueno", "y vio Dios que era bueno", en gran medida. Y crea al hombre a Su imagen y semejanza.
Y tenemos que preguntarnos: ¿qué significa que Dios haya creado al hombre a Su imagen y semejanza? Bueno, significa que Él quería que en Su creación hubiera alguien que pudiera reflejarlo a Él de una manera única, de una manera especial; que tuviera ciertas características y atributos relacionales y emocionales, y en muchas diferentes áreas de los atributos conocibles de Dios, que pudieran ser experimentados y reflejados en la tierra. Y por eso crea a Adán y Eva a Su imagen y semejanza. Y estos son los representantes de Dios en la tierra, Adán y Eva.
Ahí dice en el capítulo 2 que Dios pone en el huerto un árbol, y que les dice: "Pueden comer de todo fruto, pero del árbol del conocimiento del bien y el mal no pueden comer". Adán y Eva, en el capítulo 3, son tentados, primeramente Eva, por la serpiente. La serpiente es la que le pregunta en el versículo uno: "¿Conque Dios les ha dicho: 'No comerán de ningún árbol del huerto'?". La mujer responde: "Del fruto de los árboles del huerto podemos comer, pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, Dios ha dicho: 'No comerán de él, ni lo tocarán, para que no mueran'".
"Y la serpiente dijo a la mujer: 'Ciertamente no morirán. Pues Dios sabe que el día que de él coman se les abrirán los ojos, y ustedes serán como Dios, conociendo el bien y el mal'. Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió. También dio a su marido que estaba con ella, y él comió. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; y cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales. Y oyeron al Señor Dios que se paseaba en el huerto al fresco del día".
Y este es el primer evento de juicio narrado en la Biblia. "Entonces el hombre y su mujer se escondieron de la presencia del Señor Dios entre los árboles del huerto. Pero el Señor Dios llamó al hombre y le dijo: '¿Dónde estás?'. Y él respondió: 'Yo te oí en el huerto; tuve miedo porque estaba desnudo, y me escondí'. '¿Quién te ha hecho saber que estabas desnudo?', le preguntó Dios. '¿Has comido del árbol del cual Yo te mandé que no comieras?'. El hombre respondió: 'La mujer que Tú me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí'. Entonces el Señor Dios dijo a la mujer: '¿Qué es esto que has hecho?'. 'La serpiente me engañó, y yo comí', respondió la mujer".
Y aquí viene este juicio sobre el pecado del hombre. "Y el Señor Dios dijo a la serpiente: 'Por cuanto has hecho esto, maldita serás más que todos los animales, y más que todas las bestias del campo. Sobre tu vientre andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.
Y aquí, en este versículo 15, de repente hay un cambio, donde algo raro está sucediendo un poco en lo que está diciendo Dios. Porque, a pesar de que todo esto que está diciendo es un juicio, aquí es donde empieza a anticiparse algún tipo de esperanza sobre lo que ha sucedido, que es: 'Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; Él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el talón'. A la mujer dijo: 'En gran manera multiplicaré tu dolor en el parto; con dolor darás a luz los hijos. Con todo, tu deseo será para tu marido, y él tendrá dominio sobre ti'.
Y entonces el Señor dijo a Adán: 'Por cuanto has escuchado la voz de tu mujer, y has comido el árbol del cual te ordené, diciendo: "No comerás de él", maldita será la tierra por tu causa; con trabajo comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás de las plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás'. El hombre le puso por nombre Eva a su mujer, porque ella era la madre de todos los vivientes. El Señor Dios hizo vestiduras de piel para Adán y su mujer, y los vistió".
Dentro de todo este juicio, vamos a enfatizar… Hay muchas cosas; obviamente podríamos hacer también todo un estudio de todos los detalles que hay dentro de este texto, pero vamos a enfocarnos en el versículo 15, porque este versículo contiene el primer destello de esperanza que surge como consecuencia del pecado y de la caída del hombre.
Reyes y sacerdotes que fallan
Entonces, el punto es: el hombre que fue puesto… hombre y mujer fueron puestos en la tierra para ser representantes de Dios en la tierra, para representar a Dios. Y la manera de representar a Dios fielmente es a través de la obediencia a Dios. Y esa es la razón por la que pone el árbol del conocimiento del bien y del mal, porque esa es la manera en que Dios quiere que ellos muestren el supremo valor de Dios. Dios vale la pena ser obedecido. Yo expreso el valor que Dios tiene en mi vida cuando yo priorizo mi obediencia a Su ley. ¿Entienden ese principio? Entonces, la mejor manera de reflejar a Dios es en obediencia a Dios.
Pero cuando se trata, en este caso, del primer hombre y la primera mujer, fallan miserablemente en poder obedecer a Dios. Tengan en mente las preguntas y este diálogo que tuvo la serpiente con Eva, porque vamos a regresar a eso. Pero el punto es este: Adán y Eva, como representantes de Dios, fallan en representar a Dios correctamente.
¿Cómo es que son representantes de Dios? Bueno, en esta narrativa de Génesis encontramos varios mandamientos, uno de los cuales tiene que ver con ser mayordomos, mayordomos de toda la creación; es decir, los establece como reyes de la creación: tienen autoridad, tienen dominio. Pero también, como representantes de Dios, tanto Adán como Eva son encomendados a ser sacerdotes, porque esta es la función sacerdotal que va a ser establecida también a lo largo de todo el Antiguo Testamento: cómo representas tú a Dios a los demás. Esa es la función. Rey, porque tiene dominio sobre la tierra; sacerdote, porque representa a Dios en la tierra. Estos dos principios están siendo establecidos en toda esta narrativa de Génesis.
Cuando Adán y Eva pecan, son expulsados, o exiliados —sí, uso esta palabra intencionalmente—; son exiliados del huerto por causa de su pecado, porque no pueden representar a Dios correctamente. Han fallado, y por lo tanto el pecado trae una consecuencia, que es exilio. Pero unos capítulos más adelante, en Génesis 12, vamos a encontrar que ahora otro hombre, llamado Abraham, es llamado a salir de su tierra, de Ur. Y le dice en el capítulo 12 que va a hacer una nación grande de él, y a través de su descendencia serán benditas todas las naciones de la tierra.
Abraham nunca ve cumplida esa promesa en realidad, porque él nunca posee la tierra prometida. Pero sus hijos y su descendencia —Isaac, Jacob y después las 12 tribus— se empiezan a desarrollar. En esta familia se empieza a desarrollar una nación, pero esa nación entra en cautividad, porque termina en Egipto. Y en Egipto, donde son cautivos, empiezan a acordarse de Dios y a pedirle a Dios: "Señor, sálvanos de esta esclavitud". Y entonces Dios envía a otro hombre, que se llama Moisés, para sacarlos de la tierra de Egipto.
Y salen de la tierra de Egipto a través de 10 plagas; la décima plaga es la plaga de la Pascua. Y entonces, cuando salen, pasan a través del mar Rojo, reciben la ley de Dios y terminan en el desierto. Pero en el desierto, otra vez, son probados en su obediencia a Dios. "¿Cómo van ustedes, Mi nueva nación…? ¿Cómo van ustedes a representarme a Mí, Dios?". Esta es la prueba. El desierto es la prueba, a través de su fidelidad a Dios: "De confiar en que Yo los voy a llevar a la tierra prometida, y que van a estar buscando su satisfacción en Mí y no en sus circunstancias. A través de eso quiero que ustedes me honren y me glorifiquen a Mí".
¿Y qué pasa? Otra vez fallan. Como nación, como nación hay incredulidad, hay falta de contentamiento. Y encontramos a una nación, que es Israel, que es llamada… Y aquí otra vez, esto es hablando acerca de cómo son representantes de Dios en la tierra, cómo van a representar a Dios. Son llamados… En Éxodo 4:22, Israel es llamado "Mi hijo, Mi primogénito". Es cuando Dios le da este título muy particular a Israel, como un hijo.
Y cuando Moisés le habla al pueblo acerca del plan que Dios tiene para ellos, les dice: "Dios los ha llamado a ser un reino de sacerdotes". Los ha llamado para ser ahora ustedes, nación, reyes y sacerdotes. Así como Adán y Eva eran reyes y sacerdotes dentro del huerto del Edén, ahora el pueblo de Israel son reyes y sacerdotes para todas las naciones desde la tierra prometida. Ese es el fin que Dios tiene para ellos. Pero ellos nuevamente han fallado en esta misión y en esta responsabilidad de reflejar correctamente a Dios.
La simiente de la mujer
Entonces, ¿qué decía Génesis 3:15? ¿Cómo es que Génesis 3:15 nos da esperanza, a pesar de que una y otra vez los que se supone que son representantes de Dios están fallando en ser representantes de Dios correctamente? Bueno, lo que anticipa Génesis 3:15 es que la serpiente va a estar en una enemistad constante contra la mujer, y en particular son la simiente de la serpiente y la simiente de la mujer las que van a estar en una batalla constante.
Pero esa batalla se va estableciendo a lo largo de todo el Antiguo Testamento, porque encontramos estas dos líneas y estas dos simientes siendo desarrolladas: Satanás y los que se oponen a Dios y a Su pueblo, en constante batalla y en constante oposición al plan de Dios. Y se desarrolla desde Caín y Abel, y también lo volvemos a ver —y esto es parte de lo que vamos a estudiar el próximo año— en la tensión que surge entre Saúl y David. Vemos siempre estas dos líneas siendo desarrolladas: donde está la simiente de la serpiente, cuestionando a Dios, en oposición al plan de Dios, y otra simiente que Dios está preservando.
Y el clímax, el clímax, dice Génesis 3:15, es que la simiente de la mujer va a aplastar la cabeza de la simiente de la serpiente, aunque la simiente de la serpiente va a herir en el talón a la simiente de la mujer. Pero claro, está poniéndonos una imagen que contrasta una herida mortal, decisiva, contra una herida pasajera y superficial. Y ustedes pueden pensar en eso: si tuvieran la opción de una herida, una herida fuerte, creo que todos escogeríamos ser heridos en el pie y no en la cabeza. Porque eso es lo que representa, en términos de fatalidad, lo que la simiente de la mujer va a hacer.
Con Satanás, una herida mortal. Ahora, todo esto, hermanos, nada más para contestar: ¿por qué es necesaria la encarnación? ¿De dónde viene esta necesidad de que Dios se haga hombre? Ya vimos unas cosas, pero aquí está lo más importante acerca de la encarnación. ¿Qué es? Es la simiente de la mujer la que tiene que hacer batalla contra la serpiente.
¿Por qué la simiente de la mujer?
¿Por qué tiene que ser la simiente de la mujer? Bueno, porque para podernos representar… Si Adán y Eva fallaron… Adán es un hombre, y todos descendemos de Adán, y Adán falla. Por lo tanto, toda su descendencia carga con la culpa imputada de Adán sobre de ellos, sobre esta transgresión y rebeldía contra Dios. Y por supuesto todos decimos: "No es justo. No es justo. Porque ¿por qué lo que hizo Adán está siendo imputado a mí, si yo no soy el que no comió del árbol…? O sea, yo no soy el que comió del árbol. Yo no hubiera comido del árbol. Yo sí hubiera dicho: 'No, sí, Señor, yo te obedezco. Tú dices que no coma, no voy a comer'".
Bueno, creemos que nosotros hubiéramos tomado una decisión diferente, pero es la imputación, y la Biblia es muy clara, y Romanos 5 habla de esto: la imputación del pecado de Adán sobre nosotros, lo que nos vuelve responsables delante de Dios y lo que hace que nuestro corazón esté inclinado hacia el pecado. Y no hay nadie, dice Romanos 3, no hay nadie que haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Si somos dejados a nuestro propio corazón, todos vamos a rebelarnos contra Dios. Eso es lo natural para el ser humano. Así que necesitamos otro representante, alguien que pueda imputarnos y darnos obediencia, y obediencia perfecta.
La ilustración del Mundial
Estaba pensando acerca de una buena ilustración sobre esto, y estaba pensando en el Mundial el próximo año, y México va a jugar. Imagínense que México llegara a la final. No estoy profetizando aquí, claramente; no me apedreen el próximo año porque no pasa. Pero ustedes saben lo que pasa en México —y lo he visto en muchos otros países, lo mismo—. Hay mucho fanatismo hacia el fútbol, pero la gente se emociona muchísimo acerca del equipo que representa al país.
Y tú pensarías: ¿por qué se emocionan tanto, si ustedes no están jugando? ¿Cuál es la emoción? Emociónate si tú metes un gol, ¿no? Pero ¿por qué te emocionas de que alguien más meta un gol en el contexto del Mundial? México. Bueno, la razón es muy simple. No importa que yo no esté jugando, porque ese equipo me representa. Y para que me represente, todos esos jugadores tienen que ser mexicanos. ¿No es cierto? Si no, no calificas. No te pueden representar si ellos no son mexicanos. Ellos no pueden ponerse el uniforme de México si no nacieron en México.
Bueno, no sé si hay una cláusula ahí diferente, pero por lo general nacieron en este país, y eso es lo que les da la autoridad para ser representantes de nosotros. Y por eso nos emocionamos, porque sentimos esa representación. Sentimos ese orgullo nacional cuando un equipo está representando a todo el país, y solo son 11 jugadores. Sí, son 11, ¿no? Bueno, eso es lo que tanto sé de fútbol.
Esta es una manera en la que podemos entender cómo funciona la encarnación para nosotros. ¿Por qué era necesario que Jesús se hiciera hombre? Porque solo como hombre puede representar al hombre. ¿Entienden? No hay otra manera. Un ángel no podía hacerlo, un animal no podía hacerlo, porque no eran de la misma naturaleza que nosotros. No son de la misma naturaleza. No hay manera de que la representación legal delante de Dios sea correcta cuando la naturaleza es otra.
El bautismo de Jesús
Así que viene Jesús, nace y comienza Su ministerio. ¿Y cómo comienza Su ministerio? Siendo bautizado por Juan el Bautista. Y Juan el Bautista tiene un problema al principio sobre bautizarlo, porque dice: "¿Por qué te vas a bautizar, si el bautismo significa arrepentimiento y Tú no has pecado? Entonces, ¿cómo es que Tú te vas a bautizar?". Y Jesús le dijo: "Hagamos esto, porque esto es lo correcto. Para que se cumpla la justicia, Yo me voy a bautizar".
Es decir: "Porque Yo represento a la humanidad en lo que voy a hacer, por eso debo de ser bautizado, porque Mi obediencia al Padre se va a convertir en lo que es necesario para que sea restaurada la humanidad a Dios. Por eso, bautízame. Mi obediencia está siendo simbolizada, Mi obediencia perfecta, en este bautismo".
Cuarenta días en el desierto
Y después de Su bautismo pasa otra cosa muy particular, que es a dónde es llevado Jesús por el Espíritu: es llevado al desierto. Es llevado al desierto. Ahora, piensen en esta imagen, porque esto es muy significativo. En el desierto es tentado ¿por quién? Por Satanás. Y esto es importante, porque el hecho de que Él haya ido al desierto no es nada más como: "Pues ¿a dónde iremos? Vamos a escoger un lugar solitario para que pueda ser tentado", ¿no? El desierto es escogido intencionadamente por Dios.
Y por eso es que es tan claro el texto de que es llevado por el Espíritu al desierto: porque es necesario que Él esté en el desierto, y nos lleve a esta imagen, nos lleve a esta experiencia que ya vimos que sucedió con los previos representantes de Dios en la tierra, Israel. Y por eso es que es significativo que son 40 días, porque ¿cuánto tiempo fue probado Israel en el desierto? 40 años.
Y ahora Jesús va a experimentar una prueba donde se va a enfrentar a Satanás. Se va a dar este conflicto con Satanás siendo desarrollado, en el cual Satanás lo va a tentar en tres áreas diferentes que terminan siendo, cuando las analizamos con cuidado, las mismas áreas en las que fueron tentados Adán y Eva, y en las que fue tentado el pueblo de Israel, la nación de Israel.
Primera tentación: las piedras y el pan
La primera, Mateo 4, es cuando Satanás le dice: "Si eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en pan". Bueno, podemos pensar en cómo es que la serpiente tentó a Eva, ¿con qué? Con comida. "¿No se te antoja? ¿No te parece apetecible?". Y eso es exactamente lo que dice que vio Eva después de la tentación. "Aunque Dios dijo que no, de todas maneras lo puedes disfrutar".
Y claro, ¿cuál fue uno de los problemas que surgió con el pueblo de Israel durante el desierto? ¿Cuál fue una de las principales quejas que tuvieron delante de Dios? En relación a la comida: "¿Nos vas a dejar morir aquí de hambre, Señor? Estábamos mejor en Egipto". Entonces, entendemos que la tentación, tanto con Adán y Eva como con el pueblo de Israel, tenía que ver con buscar tu propia satisfacción. Primero, lo que tú sientes que quieres: eso debe de ser lo más importante. Lo que más se te antoja, hazlo.
Y claro, a Jesús le está diciendo: "¿No tienes hambre? ¿Tú puedes convertir estas piedras en pan?". ¿Y qué contesta Jesús? "No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios". Es decir: no se trata de mí, mis deseos, mi satisfacción; se trata de lo que Dios quiere hacer, lo que es la voluntad de Dios y Su plan, el que Él sea glorificado. Eso tiene que ser lo más importante. Y aquí es donde Jesús establece que no va a ceder ante la tentación, porque Sus prioridades están en orden, a diferencia de Adán y Eva, a diferencia del pueblo de Israel.
Segunda tentación: el pináculo del templo
Número dos, ¿qué le dice Satanás? "Entonces lo llevó a la ciudad santa, lo puso sobre el pináculo del templo y le dijo: 'Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo, pues escrito está: "Sus ángeles te encomendará", y "En las manos te llevarán, no sea que Tu pie tropiece en piedra"'. Jesús le contestó: 'También está escrito: "No tentarás al Señor tu Dios"'". Satanás sabe citar las Escrituras, y es por eso que tenemos que tener mucho cuidado como cristianos en cómo discernimos las cosas, porque la gente puede usar las Escrituras para defender algo que va en contra de la voluntad de Dios. Y aquí es muy claro eso, porque eso es exactamente lo que pasa en esta tentación.
Y la pregunta —y esta también se la hizo a Adán y Eva, esta también fue la prueba que pasó Israel en el desierto— era: ¿realmente Dios cumple Sus promesas? Esa es la pregunta. Es lo que Satanás está cuestionando: "Si sí hace lo que Él dice que va a hacer, pues ponlo a prueba. Ponlo a prueba, a ver si de veras hace lo que dice". Lo cual nos muestra que la prueba es cuestionar la palabra y el carácter de Dios. Por eso es que Jesús contesta: "No tentarás al Señor tu Dios". Lo mismo que experimentó Israel en el desierto, que sí tentaron a Dios en el desierto, y eso es explícito en el texto: ellos tentaron a Dios. Y de la misma manera, Satanás cuestionó a Eva sobre si Dios realmente había dicho lo que había dicho.
Tercera tentación: los reinos del mundo
Y por último, "lo lleva a un monte muy alto, le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: 'Todo esto te daré, si te postras y me adoras'. Jesús le dijo: 'Vete, Satanás, porque escrito está: "Al Señor tu Dios adorarás, y solo a Él servirás"'". ¿Cuál es la última prueba? "No adores a Dios; adora algo más que no sea Dios". Empezando por ti mismo, por tus deseos: "Tú puedes convertirte en tu propio dios. Dios sabe que tú serás Dios. Tú no tienes que adorar a Dios; tú puedes ser Dios". Es lo que les está diciendo a Adán y Eva.
Y el pueblo de Israel estaba constantemente tentado por las naciones vecinas en su idolatría, pero también estaban tentados a hacer alianzas y encontrar su seguridad en eso y no en Dios, y de esa manera no honrar a Dios en confiar en que Él los iba a llevar a la tierra prometida. Entonces, tanto Jesús como Israel como Adán y Eva están siendo probados por Satanás, pero solo Jesús obedece y solo Jesús pasa la prueba. Adán e Israel desconfían, cuestionan y fracasan en su adoración, en representar correctamente a Dios.
Así que —y esto es como la Biblia describe a Jesús— Él es el segundo Adán y Él es el verdadero Israel. Así es como Jesús está apareciendo en la escena como hombre: para ser un representante fiel, en donde en el Antiguo Testamento los representantes previos de Dios habían fallado.
La victoria sobre la serpiente: Apocalipsis 12
Lo cual nos lleva al último punto, que tiene que ver con cómo es que Jesús triunfó sobre Satanás. Por eso es que era importante que Jesús se encarnara: porque Él era la simiente de la mujer que aplastaría la cabeza de Satanás. Y este cumplimiento de la victoria de Jesús sobre Satanás lo encontramos en Apocalipsis capítulo 12. Recuerden, en Apocalipsis estamos encontrando constantemente un recuento de toda la historia de la redención. Todas estas imágenes que hay en Apocalipsis vienen del Antiguo Testamento, y este es uno de estos lugares donde pueden verlo claramente.
Una gran señal —Apocalipsis 12—, una gran señal: "Apareció en el cielo una mujer vestida del sol, y la luna debajo de sus pies, y una corona de 12 estrellas sobre su cabeza. Estaba encinta, y gritaba por los dolores del parto y el sufrimiento de dar a luz". Aquí la mujer —y pueden ver el sermón completo acerca de Apocalipsis 12, si quieren, ahí está, pero como un resumen—, la mujer representa al pueblo escogido de Dios, el pueblo fiel de Dios a lo largo de toda la historia y de la narrativa bíblica.
Y ya aquí pueden ver que está haciendo alusión al juicio que hay sobre la mujer, sobre Eva, en Génesis 3, pero ya en esta perspectiva simbólica que está dándonos Apocalipsis: la mujer, en este proceso de dar a luz, está encontrando oposición y dolor. Y claro, esto se ve a lo largo de todo el Antiguo Testamento: sí hay oposición, sí hay dolor para el pueblo de Dios, para llegar a este punto donde viene la simiente final de la mujer.
Y el versículo 3 hace alusión a Génesis 3:15, cuando dice: "Entonces apareció otra señal del cielo: un gran dragón rojo que tenía siete cabezas y 10 cuernos, y sobre sus cabezas había siete diademas. Su cola arrastró la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra". Otra vez haciendo alusión a la batalla que hay entre el dragón y el pueblo de Dios, el pueblo fiel de Dios. "Y el dragón se paró delante de la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo cuando ella diera a luz".
Aquí está esta tensión. Otra vez está la serpiente y la simiente de la mujer. Y ahí está la tensión, y él está haciendo oposición contra ella. Esto se ve desde el momento en que Jesús nace: hay un mandamiento para matar a todos los niños menores de 2 años. Y claro, acabamos de leer en Mateo 4 dónde está este ataque y esta oposición de la serpiente hacia la simiente de la mujer.
Y dice, versículo 5: "Y ella dio a luz un hijo varón, que ha de regir a todas las naciones con vara de hierro". Una cita del Salmo 2. "Su hijo…" —y aquí está todo el resumen de todo el ministerio de Jesús, en pocas palabras— "su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta Su trono". Entonces, tenemos que Él cumple con Su misión. Él está sentado a la diestra del Padre. Pero ¿qué pasó realmente cuando este hijo fue manifestado por primera vez, en Su primera venida? Bueno: "La mujer huyó al desierto, donde tenía un lugar preparado por Dios para ser sustentada ahí por 1260 días".
Esta imagen regresa: la imagen del desierto. Pero ahora, ¿quién está en el desierto? La mujer. El pueblo fiel de Dios, el pueblo escogido de Dios. Ese pueblo será llevado al desierto otra vez para ser probado, pero será sustentado, y pasarán la prueba.
La sangre del Cordero
Bueno, sigan leyendo: "Entonces hubo guerra en el cielo. Miguel y sus ángeles combatieron contra el dragón. Y el dragón y sus ángeles lucharon, pero no pudieron vencer, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua…". Y aquí hace esta alusión específica a Génesis: "…la serpiente antigua que se llama el diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él". Y esta es una manera de decir: hay una derrota real y tangible sobre Satanás en este momento de la historia, que es la primera venida de Cristo.
Y dice: "Oí una gran voz en el cielo, que decía: 'Ahora ha venido la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de Su Cristo, porque el acusador de nuestros hermanos, el que los acusa delante de nuestro Dios día y noche, ha sido arrojado. Ellos lo vencieron por medio de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio de ellos, y no amaron sus vidas, llegando hasta sufrir la muerte. Por lo cual regocíjense, cielos, y los que moran en ellos'".
¿Qué pasó en la primera venida de Cristo? ¿Cuál fue esta derrota? ¿Cuál fue esta manera de aplastar la cabeza de la serpiente, que es tan tangible como una derrota sobre Satanás? ¿Qué fue? Fue la sangre del Cordero. Y piensen lo que está diciendo el texto. ¿En qué sentido fue derrotado Satanás? ¿Por qué fue arrojado del cielo? ¿Por qué? Ya no puede acusar a los escogidos de Dios, porque ya no tiene estas herramientas que tenía antes para decir: "Culpable". Esa es la victoria. Eso es lo que Dios hizo a través de preservar la simiente de la mujer.
Y cuando nace el hijo varón que está siendo profetizado aquí, y que se cumple en el capítulo 12, este hijo varón cumple la promesa. ¿Y cuál es esta promesa? De derrotar a Satanás. Y por eso se desata esta batalla en el cielo. Y entendemos por lo que dice 1 Juan 3, versículo 8: "El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha pecado desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo". Para eso se manifestó: para aplastar su cabeza. Ese es el propósito de la encarnación.
"Ninguno que es nacido de Dios practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; no puede pecar, porque es nacido de Dios".
Librados del temor a la muerte
Y ahora vean lo que dice Hebreos 2:14: "Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre…". Aquí está el principio de la encarnación. "Por cuanto los hijos participan de carne y sangre, también Jesús participó de lo mismo" —de la misma naturaleza, de carne y sangre—, "para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo, y librar a los que por el temor a la muerte estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida".
¿Qué tenía Satanás como un arma contra nosotros? ¿Cuál era esta arma tan poderosa que tenía Satanás, de acuerdo a Hebreos 2? La muerte y el temor a la muerte. ¿Qué va a pasar si yo muero? ¿Qué va a pasar el día que deje este mundo? Hay esta incertidumbre, hay este temor dentro de mí. Y ustedes pueden pensar en cómo eso es un temor real, y este es el temor real que existe en este mundo. No hay nada peor que te puedan hacer que matarte. Y entendemos que la muerte es lo más trágico que existe en la existencia humana.
Sin embargo, Jesús ya ha derrotado la muerte, por lo cual no tenemos que tener temor. La muerte ya no es una amenaza para nosotros, porque Satanás ha sido derrotado. ¿Te puede espantar Satanás con el temor a la muerte? Ya no. No puede. Satanás no tiene ningún poder, ninguna autoridad sobre nosotros, porque Jesús se encarnó y lo derrotó.
Y vean cómo sigue diciendo el texto: "Por tanto, tenía que ser hecho semejante a Sus hermanos en todo, a fin de que llegara a ser un sumo sacerdote misericordioso y fiel en las cosas que a Dios atañen, para hacer propiciación por los pecados del pueblo. Pues por cuanto Él mismo fue tentado en el sufrimiento, es poderoso para socorrer a los que son tentados". Me encantaría hacer otro sermón sobre Hebreos 2, pero no tenemos tiempo.
Vean lo que dice Colosenses 2, versículos 13 al 15: "Cuando ustedes estaban muertos en sus delitos y en la incircuncisión de su carne, Dios les dio vida juntamente con Cristo, habiéndonos perdonado todos los delitos, habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros, que nos era adverso, y lo ha quitado de medio, clavándolo en la cruz. Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de Él". Aplastó su cabeza. Por eso era necesaria la encarnación.
Y Apocalipsis 12… Y ya no vamos a seguir viendo todos los detalles aquí en este capítulo, pero nosotros seremos ahora sustentados en el desierto, porque Él pasó la prueba en el desierto primero. Ahora nosotros pasaremos la prueba. Ahora nosotros también seremos probados, pero triunfaremos al final. Pero es la obediencia de Cristo en nosotros. Es Su obediencia, primero como hombre, la que hace posible que ahora nosotros podamos obedecer y vencer, y que Satanás no tenga poder ni dominio sobre los que son hijos de Dios. Eso es lo que se desarrolla en el resto de la profecía, o la visión, de Apocalipsis 12.
Lo que significa la encarnación para nosotros
Así que, hermanos, ¿qué significa la encarnación para nosotros? ¿Qué significa la encarnación para nosotros? Significa que alguien en nuestra propia naturaleza, en nuestra misma naturaleza, nos representa. Él nos ha mostrado amor, misericordia y compasión. Él ha sido tentado como nosotros y ha pasado la prueba. Él ha vivido una vida perfecta por nosotros. Él ha derrotado al enemigo que nosotros no podíamos derrotar. Y Él ha muerto la muerte que nosotros merecíamos.
Él ha hecho todo por nosotros al hacerse uno de nosotros. Y porque Dios se hizo hombre, entró a la historia y al tiempo, ahora nosotros tenemos esperanza y paz. Seremos sustentados y preservados hasta el final.
Gracias, Señor, por la meditación en Tu Palabra, que nos lleva a entender por qué te hiciste hombre, por qué fue tan importante Tu encarnación. Y esto es lo que estamos celebrando esta semana, Señor: Tu victoria sobre Satanás y Tu victoria sobre la muerte, para darnos paz y para darnos esperanza en Ti. En el nombre de Cristo Jesús. Amén.
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