La línea melódica de Génesis
Transcripción
Saludo
Buenos días, buenos días. Es un privilegio estar aquí con ustedes, y un privilegio estar aquí en la Ciudad de México. Como el hermano Roberto dijo, soy de Chicago. Trabajo con una organización misionera que entrena pastores en la predicación expositiva, y estuve en Monterrey esta semana estudiando el libro de 2 Timoteo con algunos hermanos ahí. Conocí al pastor Nathan hace algunos años en una conferencia; por eso conozco a él, y estoy aquí, gracias al Señor. También quiero decir que soy guatemalteco por matrimonio: mi esposa y su familia son de Guatemala. Y también tengo algún ministerio en el país de Ecuador; también estudié en Ecuador hace 10 años. Entonces, gracias al Señor por eso, y es un gusto estar con ustedes esta mañana.
¿Cómo respondes a las malas noticias?
Vamos a estar en el libro de Génesis esta mañana. Voy a empezar con una pregunta: ¿cómo respondes tú a las malas noticias de la vida? Tal vez son malas noticias en tu propia vida, como un diagnóstico malo. Tal vez se trata de ver tanta violencia en nuestra cultura, o ver cómo la cultura ama lo que Dios odia. Quizás sea alguien que te ha hecho mucho daño, o tal vez el pecado en tu vida es fuente de malas noticias para ti. ¿Cómo respondes a esto? En el libro de Génesis vamos a ver lo que Dios quiere de nosotros, cómo Dios quiere que respondamos a las malas noticias de la vida.
Entonces, en este sermón vamos a ver el mensaje central del libro de Génesis desde una perspectiva de 10.000 metros de altura. Y quiero ver el libro de esta manera porque hay muchas veces, cuando leemos la Biblia, que perdemos el bosque por los árboles. Es decir, observamos porciones pequeñas o versículos singulares de la Biblia, en vez de saber lo que un libro entero comunica. Esto es especialmente cierto en el libro de Génesis. Cuando muchas personas piensan en Génesis, piensan en cosas buenas, como los debates de creación contra evolución, o bien preguntan sobre la edad del mundo, o piensan en las historias sobre Abraham, Isaac y Jacob, que pueden parecernos aleatorias y confusas a veces.
Pero queremos ver los árboles y el bosque. Y para, para hacer eso, para ver eso, debemos preguntarnos: ¿por qué el autor de Génesis —que yo creo que es Moisés—, por qué Moisés escribió este libro, y qué cambio quería ver en su audiencia? Entonces, la comprensión de estas cosas nos va a ayudar a saber cómo aplicar Génesis a nosotros hoy.
La respuesta esperada
Entonces, cada cosa escrita tiene una respuesta esperada. Un anuncio quiere que compremos su producto o servicio. Y si yo le escribo a mi esposa una carta de amor, tengo un propósito específico: quiero que ella sienta mi amor, y que ella no solo lea la carta y diga: "Bueno, esto es información útil", y la tire a la basura. No, no; la respuesta que quiero es la misma con los libros de la Biblia: hay una respuesta esperada, hay una manera en que Dios quiere transformarnos a través de Su Palabra.
Entonces, la organización con que trabajo se llama Leadership Resources, en una sesión, y usamos la ilustración para explicar la idea central, la respuesta esperada de un libro de la Biblia. Usamos la ilustración que se llama "la línea melódica". No es una ilustración original de nosotros, pero es algo que usamos porque muchas veces las grandes composiciones musicales vuelven a una melodía clave, una y otra vez, a lo largo de la canción. Y tiene la intención de extraer algo, de extraer una cierta respuesta. Y a menudo es evidente también en las películas; para mí es más fácil ver esto en algunas películas, que comparten melodías que ayudan a compartir la historia.
Una melodía de película
Entonces, para ilustrar, voy a silbar una melodía de una película. Quiero que me digan de qué película es. ¿Listos? ¿Tienen una idea? Jurassic Park, exactamente. ¿Y cómo respondes a esta canción cuando estás viendo la película? Bueno, tenemos pterodáctilos volando y dinosaurios gigantes andando por la tierra, y para mí la canción produce el sentido de asombro: "¡Mira lo que está sucediendo!". Y al igual que hay una línea melódica, hay una respuesta esperada en esta película. Hay una línea melódica en el libro de Génesis, y ver el libro con esta línea melódica realmente es como unos lentes que aclaran la historia y sus detalles.
El contexto original de Génesis
Entonces vamos a pensar un poco en el contexto original que recibió el libro de Génesis. Moisés escribió Génesis para Israel mientras deambulaban por el desierto, miles de años antes de Cristo. Dios acababa de salvar a Israel milagrosamente de la esclavitud de Egipto, y los condujo a través del mar Rojo en su camino hacia la tierra prometida. Durante este tiempo sabemos que trataron con la idolatría: hicieron el becerro de oro y lo adoraron. E incluso cuando llegaron a la tierra prometida estaban tentados a adorar a dioses falsos, los dioses de los cananeos. Entonces Israel estaba desanimado en este tiempo, estaba cansado; y el mensaje de Génesis tenía el propósito de alentar al pueblo de Dios a confiar en Dios y en Sus promesas durante los tiempos difíciles.
Entonces, en este mensaje vamos a recordar Génesis en tres partes principales —Génesis 1 a 3, capítulos 4 a 11, 12 a 50— antes de aplicar el mensaje a nosotros hoy. Tengo tres objetivos para este mensaje. Primero, quiero que desees leer el libro de Génesis esta semana. El segundo objetivo es que te encante más la historia de la Biblia, porque Génesis lanza la trayectoria de la historia de la Biblia, que atraviesa todo el Antiguo Testamento, la vida, la muerte, la resurrección de Cristo, y nos lleva a nuestro futuro glorioso en los capítulos finales de Apocalipsis. También quiero que la línea melódica de Génesis se siga repitiendo en tu mente. Muchas veces las canciones que no nos agradan son las que están en nuestras mentes, ¿no? Entonces quiero que el canto del evangelio que veremos en el libro de Génesis siempre esté en las mentes de ustedes.
Génesis 1 a 3: la creación buena
Bien, pasemos a Génesis 1, y veamos cómo comienza la historia. Génesis 1 a 3 enseña que el pecado trajo la maldición al mundo bueno y bendito de Dios. Génesis comienza describiendo la creación de Dios con un patrón que se repite durante los días de la creación. Primero, Dios hizo que cada parte de la creación existiera con solo hablar: luz, oscuridad, tierra, mar, estrellas, lunas, plantas, criaturas marinas y animales. Luego dice: "Y fue así". Entonces la palabra hablada de Dios fue efectiva para lograr Sus propósitos. Finalmente, Dios evaluó Su obra en la creación: "Y vio Dios que era bueno".
Entonces los primeros cinco días de la creación mantienen este patrón, pero el día 6 añade algo importante. Después de declarar que la creación de los animales era buena, en 1:25, versículo 26, y luego describen la creación del hombre en la imagen de Dios. El hombre es diferente del resto de la creación: tenemos más valor, más dignidad, capacidad y responsabilidad en este mundo que los animales y que las plantas. Y Dios le dio al hombre dominio sobre Su creación, y le dio al hombre la comisión de ser fructífero y multiplicarse, para llenar la tierra con hombres y mujeres creados en Su imagen, que reflejarían la gloria de su Creador y disfrutarían de una relación íntima con Él.
Después del día 6, la evaluación de Dios de Su creación no era simplemente "bueno". Miren el capítulo 1, versículo 31, conmigo; dice: "Era bueno en gran manera". La humanidad, hecha a imagen de Dios, sirve como el pináculo de la creación de Dios. Entonces Dios bendijo a la humanidad. En el séptimo día descansó de Su obra creativa. Y el capítulo 2 se enfoca en la creación del hombre, para decirnos que el Señor Dios hizo al hombre del polvo, y le dio el buen regalo de trabajar en el jardín, y le dio una mujer para que fuera su esposa y ayuda idónea. Dios también dio un mandato: de no comer de la fruta del árbol del conocimiento del bien y del mal, 2:16 y 17.
La caída y la maldición
Lamentablemente, este paraíso de Génesis 1 y 2 no duró. En Génesis 3 el hombre y la mujer escucharon la voz de la serpiente, desobedecieron el único mandato que Dios les había dado, y al hacerlo se rebelaron en gran manera contra su Creador. Este pecado de Adán y Eva era una rebelión flagrante contra el Dios del universo, que les había dado tanto. Esta rebelión trajo la maldición a este mundo, la maldición del pecado, algo que nos afecta a cada uno de nosotros hoy. Y porque Dios es justo y santo, Dios tiene que castigar el pecado, tiene que castigar a los pecadores. Y por eso repartió el castigo en Génesis 3:14 a 19, un pasaje muy importante en la historia de la Biblia.
Debido al pecado, muchas de las cosas hermosas que Dios había hecho en la creación fueron revertidas. En lugar de bendecir, la tierra fue maldecida. La tarea de la humanidad de ser fructífera y multiplicarse, es decir, tener muchos hijos, todavía sería posible, pero tener hijos se haría con mucho dolor —y si no me crees, pregúntale a tu madre—. El hombre debía trabajar la tierra; ahora su trabajo sería doloroso, con espinas, abrojos y sudor. Dios creó al hombre del polvo, y la sentencia del pecado es volver al polvo en la muerte. Entonces el pecado parece desentrañar los buenos propósitos de Dios para este mundo; también trae un dolor terrible.
Un pastel en el suelo
Y escuché la comparación de que el pecado original es como dejar caer un pastel hermoso en el suelo. Intentas recoger el pastel para restaurarlo a su belleza y a su estado original, pero ¿quién quiere comer un pastel que está hecho pedazos en el suelo sucio? ¿Cómo puede la humanidad rehacer este pastel? No podemos. El pecado también mancha lo que significa ser creados en la imagen de Dios. Éramos como hermosos retratos colgados en una galería de arte que han sido pintados con spray. Somos al mismo tiempo obras hermosas, pero también somos profundamente defectuosos debido al pecado. Dios echó a Adán y Eva del jardín y de Su presencia.
Y, sin embargo, hay esperanza. En todo el libro de Génesis, y en toda la Biblia, vemos la tierna misericordia de Dios, e incluso a través del juicio. En Génesis 3:15, parte del castigo que Dios da a la serpiente incluye la promesa de un redentor. En 3:15 dice así: "Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar". Y esta promesa de una descendencia para aplastar la cabeza de Satanás impulsa la historia de toda la Biblia, y es algo que debemos tener en mente esta mañana cuando estudiamos Génesis. Porque a través de todo este pecado, a través de todas, todas las tinieblas que trae el pecado, hay esperanza en un redentor.
Génesis 4 a 11: el pecado se expande
En la segunda parte de la historia de Génesis, es Génesis 4 a 11. Génesis 4 a 11 enseña que el pecado se expandió entre los descendientes de Adán y Eva, trayendo juicio. Pero aun en el juicio Dios está trabajando para cumplir Sus propósitos buenos y redentores. Y aprendemos rápidamente en Génesis 4 a 11 que el pecado es un poder que busca dominarnos y destruirnos. Al comienzo del capítulo 4, Adán y Eva se regocijaron en el nacimiento de su primer hijo, Caín, y posiblemente estaban pensando: "¿Podría él ser el redentor prometido?". Pero pronto se dieron cuenta de que su primera descendencia sería el primer asesino, y su corrupción se extendió a él y a todos sus descendientes.
El capítulo 5 continúa la historia con una genealogía de Adán; menciona muchos descendientes de Adán. ¿Podría el redentor prometido llegar pronto? Pero los primeros 18 siglos decepcionan. Al leer su genealogía hay repeticiones de "y murió", "y murió", "y murió", "y murió": un recordatorio de la maldición del pecado en este mundo. Y a medida que el hombre se multiplicó en la tierra, el pecado también se multiplicó en gran manera, forzando la conclusión de Dios en Génesis 6:5, que dice: "El Señor vio que la maldad del hombre era grande en la tierra, y que cada intención de los pensamientos de su corazón era solo mal continuamente".
Noé, ¿un segundo Adán?
Esto entristeció tanto el corazón de Dios que decidió juzgar toda la tierra y a todas las personas con un diluvio mundial. A todas las personas excepto a Noé y su familia; un hombre justo. Y ya saben la historia: Noé construyó un arca, vinieron las lluvias y la tierra se inundó, y así Dios destruyó a la humanidad pecadora. Y después de salvar a Noé y a su familia en el arca, la familia de Noé salió del arca, y Dios le dijo a Noé algunas palabras familiares. Dios primero bendijo a Noé y a su familia, y después dijo, en Génesis 9:1: "Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra".
Entonces, en este punto de la historia, parece que Noé es Adán 2.0, obteniendo una segunda oportunidad de cumplir el mandato que Dios le dio a Adán en Génesis 1. Y un lector que no conoce el resto de la historia probablemente piensa que Noé es el redentor prometido de Génesis 3:15. Y si miran hacia atrás, en Génesis 5:29, el padre, el padre de Noé le dio el nombre Noé, que significa "descanso", y también explica algo acerca de su hijo que hace eco de la maldición y de la promesa de Génesis 3. Dice en 5:29: "Este nos aliviará de nuestras obras y del trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra que Jehová maldijo".
Entonces se suponía que Noé era el redentor, pero, desafortunadamente, una decepción. La segunda, la segunda mitad del capítulo 9 cuenta del pecado de la borrachera de Noé y los actos vergonzosos que su hijo cometió contra él. El primer hombre, Adán, pecó con la fruta del árbol, y el supuesto segundo Adán pecó con la fruta de la vid. Entonces, incluso entre las personas buenas de la historia, el pecado está causando problemas grandes. Necesitamos un redentor.
La torre de Babel
Lo siguiente en la historia de Génesis, después de una genealogía que describe cómo los descendientes de Noé sí llenaron la tierra, es la historia de la torre de Babel. En este episodio la humanidad trataba de luchar contra los propósitos de Dios para llenar la tierra. Es muy interesante ver lo que los constructores de Babel dijeron en 11:4: "Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéramos esparcidos sobre la faz de toda la tierra". Entonces intentaron luchar contra los propósitos de Dios, desde la creación, de llenar la tierra. Y en el juicio los confundió en sus idiomas y los dispersó por toda la tierra.
Entonces, amigos, sepan eso: no pueden pelear contra Dios. No podemos pelear contra Dios; no vamos a ganar, no vamos a ganar. Pero hay juicio para las personas que pelean contra Dios.
Un vistazo al final: Génesis 50
Bien, hemos andado a través de 11 capítulos de Génesis, y voy a parar un minutito, y vamos a hacer algo que probablemente te dijeron que no hicieras en la escuela: vamos a ver más adelante en la historia, Génesis 50, y ver cómo termina la historia. Y quiero hacer eso porque muchas veces, cuando estamos leyendo la Biblia y queremos entender una historia, es muy útil entender cómo empieza la historia y cómo termina, porque podemos ver la trayectoria de la historia entre el comienzo y el fin. Entonces, por favor, vayan a Génesis 50 conmigo. Y ahora avanzamos rápidamente a través de Abraham, Isaac y Jacob, y ahora llegamos a la conclusión del libro de Génesis, la conclusión de la historia de José. ¿Y alguna vez te has preguntado por qué Génesis, un libro de 50 capítulos, solo tiene dos capítulos sobre la creación, pero tiene 13 capítulos sobre la vida de José? Es interesante, y es algo que no fue por casualidad.
José sufrió un dolor tremendo. Sus hermanos lo vendieron como esclavo en la tierra extraña de Egipto, y luego fue acusado en Egipto falsamente y encarcelado varios años. Y, sin embargo, Dios estaba con él; bendijo a José a pesar de todo lo que había padecido por el pecado de otras personas. Y Dios le dio un puesto de poder en la nación poderosa de Egipto, y al final José pudo salvar la vida de su familia y de muchas personas durante una gran hambre.
La melodía de Génesis
Y yo pienso que todo el libro de Génesis está moviéndose hacia las palabras que José compartió con sus hermanos en Génesis 50:20. Voy a leer la Biblia de las Américas: "Ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios lo cambió en bien para que sucediera como vemos hoy, y se preservara la vida de mucha gente". Entonces, después de la creación, en Génesis 1, Dios evaluó Su obra y dijo que lo que hizo era bueno. Y aquí, en Génesis 50, después de que el pecado humano distorsionó la creación de Dios, y aparentemente Sus propósitos para este mundo, Dios evaluó Su obra, interactuando con la humanidad pecadora, y dijo…
Entonces llegamos a la idea central de Génesis, o la melodía que se repite a través de todo el libro, y es que: a pesar del gran mal, nuestro Dios Creador cumplirá Sus promesas a nosotros, y cumplirá Sus propósitos buenos y redentores para el mundo. Vamos a regresar a Génesis 12; vamos a ver cómo se desarrolla esta idea en el resto del libro antes de aplicar este mensaje a nosotros.
Génesis 12 a 50: la promesa a Abraham
Génesis 12 a 50 enseña que el pecado no tendrá la última palabra, porque Dios tiene un plan imparable para restaurar la bendición y hacer el bien. Si recordamos, al final del capítulo 11 sabemos que el mundo después del diluvio y de la torre de Babel estaba creciendo en población, pero también en pecado. Y en este tiempo estaban cortados de la bendición de Dios. Pero Dios quería restaurar la bendición en la tierra, y decidió hacerlo a través de un hombre: Abram, como se llama, más tarde Abraham. Y mientras que los capítulos 4 a 11 se enfocan en el mundo entero, en toda la humanidad —un diluvio global, las implicaciones globales de Babel—, ahora Génesis se enfoca en un hombre y su familia.
Y en Génesis 12:1 a 3 Dios le dio a Abram una promesa que transformaría la historia del mundo. Dijo, en Génesis 12:1: "Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra". Dios hizo un pacto con Abraham aquí; expande el pacto un poco más en Génesis 15 y 17.
Y hay tres puntos principales que quiero que veamos en cuanto a esta relación especial entre Dios y Abraham. Primero, Dios prometió descendientes: Abraham sería una gran nación, tan innumerable como la arena en la orilla del mar o las estrellas del cielo. También Dios prometió tierra: esta es la tierra prometida que vemos en el resto de los primeros cinco libros de la Biblia y el resto del Antiguo Testamento. También prometió bendición: que no solo serían bendecidos Abraham y su familia, sino que serían el canal a través del cual Dios bendeciría a cada familia y nación del mundo.
La fe de Abraham
Estas son promesas bien grandes. Solo había un problema: Abraham y su esposa no tenían hijos. Y cuando recibió esta promesa, creo que Abram tenía 75 años. Entonces, ¿cómo va a tener descendencia Abraham? Bueno, cuando era niño, la historia de Abraham no fue muy interesante para mí, quiero confesar. Quiero decir que él no hizo ningún milagro como Elías; él no era como Moisés al sacar a Israel de Egipto; solo era un viejo vagando en el desierto. Esta es la manera en que pensaba. Pero a medida que he madurado más, y que he sufrido más en la vida, he llegado a ver cuán asombrosa y milagrosa es la verdadera fe en las promesas de Dios. Esto es especialmente verdad cuando pasamos a través de situaciones difíciles.
Como ahora: Dios llamó a Abraham a dejar a su familia, su patria, su cultura, en respuesta a las promesas de Dios. Tenemos en Génesis 15:6: "Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia". Él le creyó a Dios, pero fue difícil. Como el hermano mencionó antes en este servicio, él tenía que esperar, tenía que confiar aun cuando parecía imposible recibir las promesas de Dios. Y esperó 25 años para que Dios cumpliera Su promesa de un hijo. ¿Alguna vez has tenido que esperar en Dios por años, y años, y años, y años? ¿Es fácil, hermanos? No, es muy difícil.
Una fe imperfecta
Y en algunos momentos la fe de Abraham no era perfecta. Abraham y Sara intentaron forzar la mano de Dios al dejar que Abram tuviera un descendiente a través de la sierva fértil, Agar. Pero esto no fue el plan ni el propósito de Dios. Y la fe imperfecta de Abraham se muestra también en Génesis 12, lo que leímos antes esta mañana, cuando Abram le dijo a Faraón en Egipto que su esposa era su hermana. Entonces Faraón vio su hermosura y la tomó para sí. Pero, ¿cómo podía Abraham tener un descendiente si está regalando a su esposa a otros hombres? No es posible.
Entonces es interesante que Abram no arregló la situación, sino que Dios tenía que intervenir para preservar Sus propósitos. Dios envió una plaga en Egipto que no paró hasta que Faraón devolvió a Sara. Y en Génesis 20 casi la misma cosa sucede, esta vez en un lugar diferente y con un rey diferente. Y Dios nuevamente preservó Sus propósitos para dar descendencia, al hablarle al rey en un sueño y decirle que tenía que devolver a Sara a Abraham. Dios no permitió que Sus promesas redentoras fueran descarriladas.
Isaac, el hijo de la promesa
Y cumplió Su promesa: el nacimiento de Isaac, a pesar de que tomó 25 años de espera. No puedo imaginar el gozo que tenían Abraham y Sara con el hijo de la promesa en sus manos. Es la prueba visible y tangible de que Dios cumple Sus promesas aun cuando todo parece imposible. Pero es un poco confuso con Isaac. Qué bueno: ahí hay un hijo de la promesa, parte de la descendencia. Y lo que sucede después, en Génesis 22, es que Dios pidió a Abraham que sacrificara a este hijo en alabanza. Entonces, puedes imaginar la confusión interna que enfrentó Abraham aquí.
Abraham confió en Dios en Génesis 22, aun cuando parecía que Dios iba en contra de Sus propias promesas. ¿Cómo es posible, hermanos? Bueno, Hebreos 11:19 tiene las respuestas para nosotros: Abraham creyó que Dios podría resucitar a Isaac de la muerte. Él sabía que Dios no abandona Sus promesas, y que podemos confiar en Él a través de todo. Hermanos, ¿no quisieran una fe así? Yo quiero fe así.
Isaac y Rebeca
Y la historia continúa en Génesis 24. Isaac crece y llega a la edad de casarse, y Abraham tuvo la idea de mandar un siervo a buscar una esposa para su hijo. Y era sumamente importante que esta mujer deseara salir de su tierra para casarse con Isaac. ¿Por qué? Porque los descendientes de Abram tenían que vivir en la tierra prometida y no en otro lugar. Entonces este siervo hizo esta jornada, encontró a la mujer, a una mujer llamada Rebeca, en un pozo. Y no puedo compartir todos los detalles de esta historia, pero dice claramente que Dios proveyó a Rebeca para Isaac. Y si no me creen que fue la provisión de Dios, dice en 24:50… bueno, el padre y el hermano de Rebeca confiesan: "De Jehová ha salido esto"; "tómala y vete, y sea mujer del hijo de tu señor, como lo ha dicho Jehová".
Y después Dios reiteró Sus promesas a Isaac en Génesis 26:3 y 4: "Estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre. Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente".
La última cosa que diré acerca de Isaac antes de seguir adelante es que era muy similar a su padre. Recibió las mismas promesas, ¿no?; tenía fe en estas promesas de Dios como su padre. Pero también hizo algunas cosas malas parecidas a su padre. ¿Por qué? Porque, como vimos en Génesis 12, después de recibir esta gran promesa de Dios, Abram dijo a Faraón que su esposa era su hermana. Y aquí, justo después de escuchar que Dios iba a dar a Isaac las mismas promesas, exactamente, habló a Abimelec y le dijo que su esposa era su hermana: la misma mentira. Igual que en las situaciones de su padre, Dios tenía que intervenir para preservar Sus propósitos. Un día el rey miró por una ventana y vio a Isaac que acariciaba a Rebeca, su mujer, dice Génesis 26. Hermanos no actúan así. ¿Qué pasó? Entonces él se dio cuenta, con la ayuda de Dios, que era su esposa, y decidió no tomarla para sí.
Jacob, el engañador
Entonces Isaac pasaría la batuta del pacto de Dios a su hijo Jacob, quien más tarde se llamaría Israel. Y el nombre de Jacob significa "engañador", y es un nombre apropiado para este hombre, porque le quitó a su hermano su derecho de nacimiento y la bendición de su padre. Y su hermano Esaú se enojó tanto que lo quería matar, y por eso, por eso, tenía que huir por su vida. Y en el desierto estaba huyendo, y Dios le habló a Jacob y confirmó Su pacto. Dice Génesis 28:13 y 14: "Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente".
Entonces la historia de Jacob continúa, y está continuando en su camino, y llega a un pozo. Es interesante que encuentra a la mujer que sería su esposa en este pozo. Y ahora la historia de Jacob es muy irónica, diría, irónica, porque Jacob era el que siempre engañaba a otras personas; aun el engaño fue parte de su nombre. Pero ahora el suegro de Jacob, Labán, empieza una serie de engaños a él. Él se aprovecha de las bendiciones que Dios había dado a Jacob. Y un día Jacob decidió: "Vamos a irnos. ¿Vamos a decir eso a mi suegro? Vamos a irnos". Y se fueron, en temor por sus vidas. Labán empezó a perseguirlos, pero ¿qué sucedió? Dios le habló a Labán en un sueño, diciendo que no deben tocar algo a su familia. Entonces Dios está preservando la simiente aquí, está preservando la familia de la promesa aquí.
Los hijos de Jacob
Y el resto de Génesis se enfoca en los doce hijos de Jacob, y tiene un enfoque especial en José. Si recuerdan esta historia, los hijos de Jacob eran malos, eran criminales, súper malos. Estos son los bisnietos de Abram, los hijos de la promesa. Y dos de ellos, Simeón y Leví, asesinaron un pueblo entero, siguiendo venganza por la violación de su hermana, en Génesis 34. En Génesis 35, Rubén se acostó con la concubina de su padre. En Génesis 37 los hermanos de José lo vendieron como esclavo, por su odio hacia él, porque José era el favorito de su padre, y les compartió de un sueño que tenía, que dijo que toda su familia se arrodillaría ante él un día en el futuro. También, en Génesis 38, Judá embaraza a su nuera, a quien confundió con una prostituta. Esta es la familia que Dios eligió para ser el vehículo para traer bendición a todo el mundo. ¿Cómo puede ser?
José en Egipto
Bueno, sigan escuchando, porque después de ser vendido como esclavo, José se encontró en Egipto como siervo de Potifar. Y Potifar era un hombre muy poderoso en este tiempo. Y en Génesis 39 dice que Dios estaba con José, y causaba que todo lo que hacía fuera exitoso. Y las cosas están yendo bien para José en esta parte de la historia; parece que la promesa de bendecir a las naciones podría cumplirse. Pero una falsa acusación lo llevó a la cárcel. ¿Qué pasó? Pero gracias a Dios, incluso en la cárcel Dios estaba con José, y Dios lo bendecía, y hacía que fuera una bendición para los demás, aun en la cárcel. Esto sí suena como un bisnieto.
Y el tiempo de José en la cárcel no fue un desperdicio, porque conoció al copero, e interpretó el sueño del copero del Faraón en la cárcel. Y luego, dos años después, este mismo copero recomendó a José, el intérprete de sueños, al Faraón, cuando tuvo un sueño angustioso. Entonces Faraón convocó a José, quien le explicó que su sueño predijo una gran hambruna que iba a suceder en todo el mundo conocido. Faraón recompensó a José promoviéndolo a servir a su mano derecha, y le encargó que almacenara provisiones de alimentos para los próximos siete años de hambruna que el sueño predijo.
Entonces la hambruna llegó justo como el sueño predijo, y golpeó a todo el mundo conocido, incluso llegando a donde vivía la familia de José. Entonces la familia de José viajó a Egipto para conseguir comida. ¿Y a quién se acercan para recibir comida? Pues a su hermano; el hermano perdido, el hermano muerto, según pensaba el padre de José. José, y José, con su posición de poder y almacenes grandes, salvó la vida de muchas personas, e incluso de su propia familia, la familia de la promesa.
Dios lo encaminó a bien
Y hay algunas líneas de diálogo que interpretan esta historia para nosotros y nos muestran que José sabía que Dios era el autor de esta historia, triste pero maravillosa. En Génesis, capítulo 45, José dijo a sus hermanos: "No me enviasteis acá vosotros, sino Dios"; "y para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros". Y como leí antes, en 50:20: "Ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios lo cambió en bien para que sucediera como vemos hoy, y se preservara la vida de mucha gente". Esto es un mensaje de Génesis: que a pesar del gran mal, nuestro Dios Creador cumplirá Sus promesas a nosotros, y cumplirá Sus propios… Sus propósitos buenos y redentores para el mundo.
José apunta a Cristo
Dios cumplió Sus propósitos buenos y redentores a través de José: el hijo amado del padre, que fue maltratado por sus hermanos; el que vivió rectamente en un mundo pecaminoso, que sufrió bajo la mano de pecadores, y en humildad fue exaltado a un lugar alto, y fue capaz de alimentar y salvar a todos los que acudían a él. ¿Te suena familiar esta descripción de José? A pesar de que Génesis fue escrito al menos 1400 años antes del nacimiento de Cristo, el Espíritu Santo inspiró a Moisés a trazar estos paralelos para señalar a Jesucristo. Porque Jesucristo es la simiente prometida de Génesis 3:15. Jesucristo es el verdadero y mejor Adán. Jesucristo es el descendiente de Abraham que trae bendición a todas las naciones de la tierra, y somos descendientes de Abraham por fe en Jesucristo.
Y, por supuesto, Jesucristo es el ejemplo supremo de Dios obrando Sus propósitos redentores en el mundo a pesar del gran mal. Y como dice Génesis 3:15, él golpeó el talón del Prometido, clavándolo en una cruz. Pero Jesucristo, el Prometido, aplastó la cabeza de Satanás al derramar Su sangre como un sacrificio expiatorio por nuestros pecados. Y luego resucitó de los muertos, de los muertos, victorioso sobre el enemigo, trayendo salvación, perdón del pecado y restauración a la presencia de Dios por el Espíritu a todos los que creen.
Y en Cristo esperamos la tierra prometida suprema: una tierra no manchada por el pecado, un cielo nuevo y una tierra nueva, donde Dios morará con Su pueblo, donde no habrá más maldición, dolor, sufrimiento o muerte. Y hasta que estemos ahí, Dios promete hacer cooperar todas las cosas para el bien de aquellos que lo aman. Hermanos y hermanas, Dios es poderoso para cumplir Sus promesas, Sus propósitos redentores en este mundo, y es fiel para cumplir Sus promesas. En Jesucristo todas las promesas de Dios son sí y amén, y todos los buenos propósitos de Dios para el mundo y para ti se cumplirán en Él.
Primera aplicación: confiar en nuestro Creador soberano
Ahora voy a terminar con tres aplicaciones de este mensaje de Génesis. Y la primera aplicación es: confiar en nuestro Creador soberano, incluso cuando todo parece perdido. Israel necesitaba el mensaje de Génesis mientras deambulaban por el desierto. Habían visto la salvación de Dios al rescatarlos de Egipto, pero no sabían lo que Dios estaba haciendo. Sería fácil recurrir a otros dioses, en lugar de mirar, mirar con fe y confianza a su Creador y Salvador. Para nosotros, en tiempos difíciles, es fácil abandonar nuestra fe y servir a ídolos también. Pero Génesis nos muestra que los buenos propósitos de Dios prevalecerán, incluso si tardan mucho en llegar.
Recuerdo cuando mi madre falleció de cáncer, en 2016, y nuestro pastor visitó a nuestra familia y nos dijo: "Es difícil ver por qué sucedió todo esto ahora, pero podrán regocijarse en la sabiduría y la soberanía de Dios por toda la eternidad, diciendo: 'Señor, sabías lo que estabas haciendo todo el tiempo'". ¿Te das cuenta de que en la eternidad vamos a poder decir eso de cada situación de nuestras vidas? Cuando nuestra fe es débil, Dios es fuerte y fiel.
Antes de seguir adelante a la próxima aplicación, permíteme hablar a los de aquí que no conocen al Señor Jesucristo. Quizás la vida es realmente difícil; tal vez usted está herido; tal vez usted ha causado daño en la vida de otras personas. Sepa que en Jesucristo, y solo en Jesucristo, hay esperanza para hoy y para la eternidad. Él ofrece perdón completo de nuestros pecados y la reconciliación con el Dios contra quien hemos pecado. Sin Jesucristo, usted va a tener que ser castigado eternamente por sus pecados. Pero hay salvación en Cristo hoy, hay perdón en Cristo hoy. Y las cosas maravillosas que he mencionado en este sermón solo están disponibles para aquellos que confían en Cristo como su Señor y Salvador. Entonces, confíen en Él hoy; confía en Él.
Segunda aplicación: encontrar nuestra alegría en Dios
La segunda aplicación es que debemos de encontrar nuestra alegría en Dios y no en nuestras circunstancias. Es posible que usted haya resonado con la experiencia de José en la cárcel: se despierta cada día y siente que Dios le ha abandonado. Es muy fácil vivir una vida donde nuestras emociones fluyen de las circunstancias en lugar de las promesas de Dios. Pero, igual que José, no sabemos la pintura que Dios está pintando en nuestras vidas. José pasó al menos dos años en la prisión sin saber si alguna vez saldría. Dios no ha escrito el último capítulo en su vida.
Cuando pienso en la alegría que podemos tener en Dios, pienso en la mujer samaritana que Jesús conoció en Juan, capítulo 4. ¿Y dónde la conoció? En un pozo; y es un pozo llamado el pozo de Jacob. Imagino que esta mujer había sufrido mucho en su vida. Imagino que tenía sed espiritual, porque Jesús le dijo que tenía cinco maridos diferentes, y que el hombre con quien estaba viviendo no era su esposo. Entonces tenía cinco hombres en su vida. Entonces Jesús vino y le dijo acerca del agua que Él provee y de la satisfacción que tenemos en Cristo. Dijo, en Juan 4:13: "Cualquiera que bebiera de esta agua, volverá a tener sed" —estaba hablando del pozo de agua—; "mas el que bebiera del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré estará en él una fuente de agua que salte a la vida eterna".
Entonces, lo interesante de este episodio es que nos hace pensar en Génesis, ¿no?, cuando Isaac y Jacob encontraron a sus esposas en un pozo. Pero la diferencia es que Jesús no era el esposo terrenal de esta mujer. Pero sí, como el séptimo hombre en su vida —y siete es el número bíblico de perfección—, Cristo, en una manera, sí llegó a ser su marido. Porque, ¿quién es la esposa de Cristo? Su iglesia. Y si creemos en Cristo, tenemos esta esperanza. Me encanta la manera en que la samaritana respondió: corrió por todos lados anunciando lo que Jesús hizo. Y lo bueno para todos nosotros que creemos en Cristo es que este mismo gozo es nuestro en Jesucristo. Nuestros ojos deben fijarse en el Autor y Consumador de nuestra fe, y no en nuestras circunstancias, especialmente cuando hay sufrimiento, porque Él es la fuente de mayor alegría.
Tercera aplicación: perdonar
Y por último, el mensaje de Génesis puede ayudarnos a perdonar a las personas que nos han perjudicado. Tal vez te cuesta perdonar a alguien que te lastimó; tal vez esta persona literalmente arruinó tu vida, como lo hicieron los hermanos de José a él. Pero cuando te das cuenta de que Dios puede usar el mal para Sus propósitos buenos en este mundo, podemos soltar la amargura y la ira hacia aquellos que nos han lastimado. Sepa que Cristo le ofrece paz y reconciliación. Puede perdonar como Cristo le ha perdonado a usted. No es algo fácil; no fue fácil para José perdonar a sus hermanos. Pero el perdón sí es posible cuando recordamos que, a pesar del gran mal, el Dios Creador cumplirá Sus promesas a nosotros, y cumplirá, cumplirá Sus buenos propósitos redentores en este mundo.
Oración
Oremos. Padre, ver Tu poder y fidelidad ya nos sorprende, Señor. Queremos vivir por fe, queremos vivir como adoradores, queremos ser Tus manos de bendición para el mundo que está quebrantado por el pecado. Que Tu verdad moldee nuestros corazones; haz un mayor temor de Ti, un mayor odio al pecado, una mayor actitud perseverante, una mayor anticipación de las glorias que nos esperan por toda la eternidad. En el nombre poderoso de Jesucristo.
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