Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

1 Corintios 15:12-341 CorintiosEnrique Contreras

La Resurrección de Jesús, el fundamento de nuestra fe

Transcripción

Un día muy especial

Ahí está. Buenos días, hermanos. Pues vamos a continuar estudiando y meditando acerca de la resurrección. Y hoy, hermanos, es un día muy especial, como escuchábamos desde las participaciones en la mañana, y la intencionalidad también de los cantos que hablan acerca de la resurrección. Hoy es el día en que podemos recordar que hace poco más de... o poco menos de 2000 años... poco más de 2000 años, nuestro Salvador resucitó. Y ya escuchamos el domingo anterior el relato histórico; ya escuchamos cómo, muy de mañana, estas mujeres fueron al lugar de la tumba y no encontraron el cuerpo. Y ahora, hermanos, quiero compartir con ustedes las implicaciones, o el fundamento de nuestra fe, que trae la resurrección. Y para eso quisiera que podamos meditar en 1 Corintios 15. 1 Corintios 15, versículos 12 al 34.

Que no nos den gato por liebre

Vamos a estar meditando en este pasaje, y quisiera platicar un poquito. Normalmente, cuando nosotros decidimos comprar algún producto —ahorita, o desde la pandemia, como que se innovó más el comprar en línea—, entonces buscamos algún producto en Amazon o en Mercado Libre. Entonces vemos el producto y decimos: "Ah, como que sí, se me hace interesante", ¿no? Y si eres un comprador no tan serio y solamente compras porque te gustó algo, pues lo ves y dices: "Ah, sí, lo quiero". Y lo compras. Pero normalmente no hacemos eso.

Normalmente, cuando compramos algún producto, decidimos ver las especificaciones, las características, las garantías incluso, ¿no?, del proveedor que está vendiendo este producto, para decir: "Bueno, pero pues ¿sí me va a llegar el producto o no?", ¿no? Y normalmente, cuando nosotros decidimos hacer alguna compra de algo, pues es un desembolso de dinero. Entonces nos preocupamos por decir: "Bueno, pero pues no quiero que me den gato por liebre", ¿no? Normalmente es como la frase: no queremos que lo que compramos no nos sirva, ¿no?

Y hoy, hermanos, quisiera compartir con ustedes acerca de cómo se ve la resurrección en nuestras vidas. La resurrección de Cristo es una garantía para perseverar cada día hasta Su regreso. Hoy vamos a estar meditando en esta realidad: la resurrección de Cristo es nuestra garantía para perseverar cada día hasta Su regreso.

Lectura de 1 Corintios 15:12-34

Vamos a leer el pasaje que hoy vamos a estar estudiando. 1 Corintios 15, versículo 12, dice así: "Ahora bien, si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos entre ustedes que no hay resurrección de muertos? Y si Cristo no ha resucitado, vana entonces es nuestra predicación, y vana también la fe de ustedes. Aún más, somos hallados testigos falsos de Dios, porque hemos testificado contra Dios que Él resucitó a Cristo, a quien no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. Pero si los muertos no resucitan, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado. Y si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes es falsa; todavía están en sus pecados. Entonces también los que han dormido en Cristo están perdidos. Si hemos esperado en Cristo para esta vida solamente, somos, de todos los hombres, los más dignos de lástima.

Pero ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron. Porque ya que la muerte entró por un hombre, también por un hombre vino la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno a su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo en Su venida. Entonces vendrá el fin, cuando Él entregue el reino al Dios y Padre, después que haya terminado con todo dominio y toda autoridad y poder. Pues Cristo debe reinar hasta que haya puesto a todos Sus enemigos debajo de Sus pies. Y el último enemigo que será eliminado es la muerte. Porque Dios ha puesto todo en sujeción bajo Sus pies. Pero cuando dice que todas las cosas le están sujetas, es evidente que se exceptúa a Aquel que ha sometido a Él todas las cosas. Y cuando todo haya sido sometido a Él, entonces también el Hijo mismo se sujetará a Aquel que sujetó a Él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.

De no ser así, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos? Si de ninguna manera los muertos resucitan, ¿por qué entonces se bautizan por ellos? Y también, ¿por qué estamos en peligro a toda hora? Les aseguro, hermanos, por la satisfacción que siento por ustedes en Cristo Jesús nuestro Señor, que cada día estoy en peligro de muerte. Si por motivos humanos luché contra fieras en Éfeso, ¿de qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, que mañana moriremos. No se dejen engañar: 'Las malas compañías corrompen las buenas costumbres'. Sean sobrios, como conviene, y dejen de pecar; porque algunos no tienen conocimiento de Dios. Para vergüenza de ustedes lo digo".

Señor, te damos gracias por este día. Gracias, Padre, porque nos permites estar aquí juntos meditando en Tu Palabra, Señor, participando de Tu mesa también. Gracias porque enviaste a Tu Hijo Jesús a este mundo, Señor, a morir por nuestros pecados; y también recordando hoy la gran verdad, Señor: gracias porque Él resucitó y ahora podemos tener una fe viva. Señor, ayúdanos a meditar en estas verdades. Ayúdanos a ser prontos para escuchar de Ti, Señor, y que podamos reflejar una vida que te honre, Señor. Bendice este tiempo, bendice a mis hermanos también, y que juntos nos podamos gozar de la gran resurrección de Tu Hijo Jesús. Te lo pedimos en Cristo Jesús. Amén.

El contexto de la carta

Muy bien, hermanos. Pues, dando un poquito de contexto acerca de la carta de Corintios: es una carta que Pablo escribe a esta iglesia en Corinto, y la iglesia no era una iglesia que estaba trabajando del todo bien. Como todas las iglesias, hay imperfecciones, hay cosas que posiblemente en alguna área se están desviando. Pero en esta iglesia en específico, Pablo está confrontando a los hermanos porque había algunas situaciones donde ellos estaban dándole demasiado peso, y realmente no era la manera en la que Pablo les había enseñado. Por otro lado, estaban agregando cosas a la liturgia, a la manera de cómo hacer iglesia.

Y en esta ocasión, ya llegando al capítulo 15, Pablo empieza a confrontar esta gran pregunta: si dicen que Cristo resucitó, ¿por qué dicen que no hay resurrección de los muertos? Pero quisiera regresarme un poquito atrás en este mismo capítulo 15. Los versículos 1 al 4 nos están dando un contexto acerca de lo que Pablo está hablando: del evangelio mismo. ¿Qué es el evangelio? Es una síntesis del evangelio, y es la predicación que les está recordando: "Hermanos, vamos a recordar los principios bíblicos, teológicos, del fundamento de su fe".

Y los versículos 1 al 4 dicen: "Ahora les hago saber, hermanos, el evangelio que les prediqué, el cual también ustedes recibieron, en el cual también están firmes, por el cual también son salvos y retienen la palabra que les prediqué, a no ser que hayan creído en vano". Versículos 3 y 4: "Porque yo les entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras, que fue sepultado y que resucitó al tercer día conforme a las Escrituras".

Entonces Pablo les está dando esta síntesis, de decir: "Esto es lo que yo les prediqué, porque esto es lo que yo aprendí: Cristo vino a este mundo, murió, y al tercer día resucitó conforme a las Escrituras", ¿no? Pablo está dando aquí el fundamento: no es nada más algo que yo estoy diciendo, sino que es algo que las mismas Escrituras, desde el Antiguo Testamento, estaban profetizando.

Si Cristo resucitó

Y entonces llegamos a este punto del versículo 12. Dice: "Si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos entre ustedes que no hay resurrección de muertos?". Entonces Pablo, de una manera un poco como sarcástica, como diciéndoles: "Es que es ilógico que ustedes puedan decir que no hay resurrección de muertos, y Cristo sí resucitó". ¿No es ilógico que ustedes puedan pensar que no existe la resurrección, pero también estén diciendo que Cristo sí resucitó? O sea, no tiene lógica.

Y empieza a dar un argumento. En el versículo 13 dice: "Y si no hay resurrección de muertos, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado. Y si Cristo no ha resucitado, vana entonces es nuestra predicación, y vana también es la fe de ustedes". Y vuelve a repetir el argumento en el versículo 16: "Porque si los muertos no resucitan, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado. Y si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes es falsa; todavía están en sus pecados". Entonces, hermanos, Pablo les está diciendo: "No pueden pensar de esa manera. Y les voy a decir por qué: Cristo sí resucitó, y qué implica que Cristo resucitó".

Entonces, recordando esta frase medular del pasaje, o del sermón, hermanos: la resurrección de Cristo es nuestra garantía para perseverar cada día hasta Su regreso.

La garantía de nuestra resurrección

El primer punto que les quiero compartir hoy es la garantía de nuestra resurrección. ¿Qué es eso? ¿Cuáles son estas garantías que podemos ver, o estas implicaciones, o estas evidencias que nos trae la resurrección de Cristo hoy por hoy? ¿Cómo podemos asimilar la resurrección de nuestro Salvador en nuestras vidas? ¿Qué implica eso?

Entonces, primero, en la resurrección tenemos garantía de que Jesús es el Mesías. Porque Pablo, en el versículo 13 —perdón, en el versículo 14— dice: "Vana es entonces nuestra predicación, y vana también es su fe". Tenemos garantía de que Jesús es el Mesías; porque, ¿acaso todas Sus enseñanzas se quedaron en buenos consejos, o fue solamente un buen maestro que nos enseñó algo bueno, pero no algo nuevo?

Recientemente, hermanos, algunos hermanos de aquí también hemos podido tener un acercamiento con esta cultura de los musulmanes. Y ellos, muy interesante, platican que creen en todos los profetas de la Torá, ¿no?; que todos los profetas del Antiguo Testamento —Adán, Moisés, Abraham, todos ellos—; incluso creen en Jesús como un profeta. Pero ellos se quedan en esta parte, diciendo: "Bueno, es que Jesús fue un gran maestro. Él nos enseñó, y predicó, y fue alguien que representó bien lo que estaba diciendo, pero solamente fue un profeta; solo hay un Dios". Ellos no creen que Jesús es el Mesías porque no creen que Jesús resucitó. Entonces, en la resurrección, hermanos, tenemos garantía de que Jesús es el Mesías, es el Hijo de Dios, y Él tiene poder sobre la muerte.

Nuestra predicación no es en vano

Por otro lado, también, en la resurrección, nuestra predicación no es en vano. El versículo 14 dice: "Vana también sería nuestra predicación, y vana la fe de ustedes". Es decir, todos los evangelios y las cartas del Nuevo Testamento que conforman la Palabra de Dios son en vano. Los siervos como Pablo, Pedro, Juan, Santiago, Judas, la compilación de cartas que tenemos del Nuevo Testamento, son en vano, hermanos. ¿No tienen alguna validez? ¿O por qué tanto afán por estar predicando acerca de este Jesús, si no resucitó?

Pero realmente sí resucitó. Y 2 Timoteo 3:16 nos dice: "Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia". Hermanos, la predicación que estos siervos compartieron con las demás personas tiene validez porque Cristo sí resucitó. Es la Escritura, es la Palabra de Dios, está inspirada por Dios.

Libres de la esclavitud del pecado

Por otro lado, también, mis hermanos, en la resurrección somos libres de la esclavitud del pecado. El versículo 17 dice: "Y si Cristo no es resucitado, la fe de ustedes es falsa; todavía están en sus pecados". Pero en la resurrección, hermanos, somos libres de la esclavitud del pecado. Y para esto quiero que entiendan cuál es el argumento que está diciendo aquí Pablo. Él está diciendo: "No; todos nosotros estamos bajo sujeción de la ley".

Romanos 3:1 dice: "No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios". El capítulo 2, versículo 5, de Romanos, dice: "Pero por causa de tu terquedad y de tu corazón arrepentido, estás acumulando ira para ti en el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios". Nadie, hermanos, nadie puede cumplir la ley al pie de la letra. Y, regresando a este ejemplo de los musulmanes, hermanos, ellos decían: "Es que si los cristianos siguieran la ley como Jesús la siguió, entonces tal vez pudieran ser salvos; pero nadie la cumple", ¿no? Ellos no creen en esta justificación. Ellos tratan de buscar también el favor de Dios a través de un arrepentimiento constante y buscando hacer buenas obras para ganar el favor de Dios.

Y muchas veces, hermanos, nosotros, en nuestra conciencia... ¿no es como a veces también queremos actuar? ¿No es también como nosotros decimos: "Bueno, pues me voy a portar bien para que el Señor me ayude con esto que necesito", ¿no?; para conseguir un buen trabajo, para, no sé, entrar a esta escuela, para tener una relación, lo que sea? Entonces nosotros también estamos siendo distraídos. Nosotros también podemos caer en este riesgo del pecado: de pensar que porque nosotros hagamos algo podemos tener esta salvación. Pero no, hermanos: es la resurrección el sello, o la garantía, que nos libera también de la esclavitud del pecado.

Efesios capítulo 2, versículos 1 y 2, y versículos 4 y 6, dice: "Y les dio vida a ustedes, que estaban muertos en sus delitos y pecados, en los cuales anduvieron en otro tiempo según la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia". Versículo 4: "Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo —por gracia ustedes han sido salvados—, y con Él nos resucitó, y con Él nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús".

Y vean esta última parte, hermanos. Dice: "Con Él nos resucitó y con Él nos sentó en los lugares celestiales". Pablo está asumiendo que el evangelio completo es la vida, la muerte y la resurrección de Jesús. Y en la resurrección de Jesús nosotros podemos ser resucitados juntamente con Cristo. Y ese es el pasaje, o el panorama completo, por el cual nosotros podemos tener la certeza de que hemos sido liberados del pecado, hermanos: por la muerte de nuestro Salvador Jesús; por Su vida, Su muerte y Su resurrección.

Los que durmieron en Cristo

Por otra parte, también en la resurrección, dice aquí, los que han dormido en Cristo tienen esta seguridad. El versículo 18 dice: "Entonces también los que han dormido en Cristo están perdidos", si es que Cristo no resucitó. Pero hoy, hermanos, tenemos la certeza: todos los que han dormido en Cristo, todos los que fallecieron creyendo en nuestro Salvador Jesús, pueden tener la seguridad de que serán resucitados juntamente con Él; los que le reconocieron como su Salvador.

El versículo 23 da un poquito más de claridad a esto, acerca de un orden de cómo es que la resurrección va a funcionar. Incluso Apocalipsis 20 habla acerca de este gran juicio final, donde habla de las personas que están inscritas en el libro de la vida, y dice que los muertos también van a estar ahí: el Hades los va a arrojar, el mar, ¿no? Y todos serán resucitados para ese día del gran juicio. Entonces, hermanos, hasta ahorita ya hemos escuchado acerca de las garantías que la resurrección nos ofrece. La resurrección de Cristo es nuestra garantía para perseverar cada día hasta Su regreso.

La ejecución de la garantía

Y ahora vamos a pasar a un siguiente punto, que es la ejecución de la garantía. ¿Cómo se hace efectiva esta garantía? ¿Cómo se ve la garantía, o estas garantías, en nuestras vidas? ¿Cómo se ve esta transición de lo que Cristo hizo en Su resurrección? ¿Qué implica? ¿De qué cosas nosotros no estamos siendo tan conscientes en nuestro día a día, pero son la lucha, o la victoria, que Cristo tuvo a través de la resurrección? Y para eso vamos al versículo 20, y dice: "Pero ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron". Y está refiriéndose a Jesús, o a Cristo, como las primicias. Las primicias, hermanos, son las primeras... es la primera cosecha, que se destina para el rey.

En el Antiguo Testamento vemos cómo, en toda esta cultura judía, e incluso en otras culturas, el rey tenía la autoridad para demandar la cosecha de cualquier terreno de su territorio. Él podía decir: "Yo quiero esta primera cosecha. Yo quiero lo mejor de estas cosas". Entonces Pablo aquí se está refiriendo a Cristo como las primicias: la primera cosecha para el rey, lo mejor de lo mejor. Pero también, hermanos, hace una ilustración del ejemplo de la resurrección de Jesús: Jesús está abriendo el camino a la resurrección de aquellos que crean en Él.

El segundo Adán

En los versículos 21 y 22 dice: "Porque ya que la muerte entró por un hombre, también por un hombre vino la resurrección de los muertos". Pablo está tratando de explicarnos más a detalle cómo funciona esto de las primicias, y nos está regresando al origen de la creación, y nos está diciendo: "Por un hombre entró la muerte, pero ahora por un hombre vino la resurrección de los muertos". Y enfatiza en el versículo; dice: "Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados".

Nos está haciendo esta conexión, hermanos. Ninguno de nosotros nos podemos escapar de la herencia que hemos tenido en Adán. Ninguno de nosotros nos podemos escapar de la condenación que surge desde Adán, ¿no? En Adán todos mueren. Pero ahora, hermanos, tenemos la gran oportunidad de ser herederos de la resurrección a través de este segundo hombre, de este nuevo Adán, que es Jesús. Dice el versículo 22: "También en Cristo todos serán vivificados". Si nosotros creemos en Jesús como nuestro Salvador y nos arrepentimos de nuestros pecados, hermanos, tenemos una herencia a través de la resurrección: que en Jesús todos nosotros seremos vivificados.

Cada uno en su debido orden

Pablo, aquí, en esta sección del pasaje, empieza a desviar un poquito el tema, y empieza a profundizar más acerca de cómo se va a ver esta resurrección de las personas; cómo se va a ver esta resurrección, incluso en qué orden, cómo va a funcionar. Y seguramente nos hemos preguntado todas estas cosas: "Bueno, pero ¿cómo va a ser la resurrección? ¿Qué va a pasar?". Y estos ya son temas más escatológicos, hermanos. No voy a profundizar tanto en ello, pero sí vamos a meditar en lo que Pablo está diciendo aquí en el pasaje.

El versículo 23 dice: "Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias" —es el primero en resucitar—; "luego los que son de Cristo en Su venida". Y nos está diciendo: Cristo está abriendo el camino de la resurrección. Primero va a resucitar Jesús; después, todos los que han creído en Él; y después, hermanos, viene el fin de todo. El versículo 24 dice: "Entonces vendrá el fin, cuando Él entregue el reino al Dios y Padre, después que haya terminado con todo dominio y toda autoridad y poder". Y repite y recalca, hermanos: "Porque Cristo debe reinar hasta que haya puesto a todos Sus enemigos debajo de Sus pies".

Entonces, el fin de todo, hermanos, es cuando Cristo haya entregado el reino al Dios y Padre. Es cuando el Hijo ha sometido toda la potestad que exista en este mundo y la haya entregado al Padre. Cristo debe reinar hasta que ponga a todos Sus enemigos debajo de Sus pies. Y el versículo 26 dice: "Y el último enemigo que será eliminado es la muerte". Entonces hoy, hermanos, estamos viviendo en un punto donde estamos esperando a nuestro Salvador, pero también estamos esperando ese día final, ese día victorioso, donde Cristo haya derrotado a la muerte misma en este gran juicio.

El último enemigo

Y vamos a leer un poquito en Apocalipsis 20, versículos 11 al 14. Dice: "Vi un gran trono blanco y a Aquel que estaba sentado en él, de cuya presencia huyeron la tierra y el cielo, y no se halló lugar para ellos. También vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono, y los libros fueron abiertos. Otro libro fue abierto, que es el libro de la vida, y los muertos fueron juzgados por lo que estaba escrito en los libros, según sus obras. El mar entregó a los muertos que estaban en él, y la Muerte y el Hades entregaron a los muertos que estaban en ellos; y fueron juzgados, cada uno según sus obras. La Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda: el lago de fuego".

Hermanos, podemos ver cómo va a existir toda esta transición donde Jesús derrote a todos Sus enemigos, incluyendo la muerte misma, de una manera final y victoriosa, así como ya lo hizo en la resurrección nuestro Señor. La implicación de que la resurrección exista es porque Jesús vivió, pero también murió. Y es el poder de Dios para poder resucitar a Su Hijo, para poder derrotar a la muerte misma, lo que podemos hoy tener como esta garantía, hermanos.

El Hijo sujeto al Padre

Y de nuevo podemos encontrar esta relación de un plan redentivo en cuanto a la Trinidad. En los versículos 27 y 28 dice: "Porque Dios ha puesto a todos Sus enemigos bajo Sus pies. Pero cuando dice que todas las cosas le están sujetas, es evidente que se exceptúa a Aquel que ha sometido a Él todas las cosas. Y cuando todo haya sido sometido a Él, entonces también el Hijo mismo se sujetará a Aquel que sujetó a Él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos". Suena ahí un poquito como trabalenguas —someterse a Él, someterse a Aquel—, pero lo que Pablo está tratando de explicar, hermanos, es la sujeción que existe del Hijo al Padre en la economía de la Trinidad, y sus roles específicos en el plan de redención.

Es decir, el Hijo no va a terminar de reinar hasta que tenga a todos Sus enemigos debajo de Sus pies; no va a terminar de reinar hasta que sea sobre todas las potestades. Pero Pablo dice: "Bueno, por si tenían la duda: no es que el Hijo no se va a someter al Padre", ¿no? Hay un orden en cuanto a la sujeción del Hijo con el Padre, y no significa que el Hijo sea menos que el Padre; simplemente es la economía de cómo funciona la Trinidad y los roles específicos que existen en el plan redentivo. Entonces, va a haber un punto —en el versículo 27 dice— donde "el Hijo mismo se sujetará a Aquel que sujetó a Él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos". Es decir, nuestro Dios va a manifestar Su soberanía, Su omnipotencia, sobre toda la creación.

La seguridad de nuestra garantía

Y el último punto, hermanos, que les quiero compartir ahora es la seguridad de nuestra garantía. Ya vimos las garantías que trae la resurrección. Ya vimos por qué estas garantías son válidas: qué es lo que tuvo que pasar con Cristo para que estas garantías fueran válidas. Y ahora vamos a ver la seguridad de nuestra garantía: cómo debemos vivir nosotros, con qué seguridad podemos vivir, si ya hemos confiado en estas garantías.

Y quisiera platicar un poco sobre... imagínense que ustedes compran un seguro de un coche. Cuando ustedes tienen un coche y no tiene seguro, normalmente estamos manejando y decimos: "Híjole, ¿qué pasaría si ahorita chocamos? ¿Qué pasaría si pasa algo y mi coche, no sé, le pego a un Mercedes, o le pego a un Lamborghini? No, la deuda que tendría que pagar, y no tengo seguro". Y entonces tratas de vivir más cauteloso, ¿no? Pero cuando tienes un seguro de un coche, normalmente, pues, no es como que andes imprudente —o espero que no manejemos imprudentes—, pero sí tienes la seguridad de que, si pasa algo, ¿no?, si le pegas a un coche, si te pegan, pues hasta cierto punto dices: "Bueno, pues le llamamos al seguro, y pues sí, vamos a tardar ahí unas 2, 3 horas, pero el seguro va a cubrir lo que necesitemos, y pues ya me arreglan mi coche, y sin problemas", ¿no?

Entonces, quiero compartir con ustedes cómo debemos vivir nosotros, hermanos, nuestra vida a la luz de las garantías que la resurrección nos está dando.

¿Cómo podemos reflejar que creemos fielmente en la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, y creemos fielmente en que nosotros también resucitaremos?

La resurrección nos da propósito

Entonces, en este último punto, la seguridad de nuestra garantía, quisiera compartir que la resurrección nos da propósito. Es decir, nos permite vivir apartados para Cristo, anhelando Su santidad, y no vivir como en el versículo 32 menciona; dice: "Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, que mañana moriremos". En el versículo 19 también menciona; dice: "Si hemos esperado en Cristo para esta vida solamente, somos, de todos los hombres, los más dignos de lástima".

Es decir, si Cristo no resucitó, podemos compartir este ideal que existe allá afuera, de decir: "Haz lo que quieras en tu vida. Vive tu vida como tú quieras, sin que afectes a los demás. Haz lo que tú quieras, no hay problema. Solo tienes esta vida: disfrútala". Pero eso no es lo que la resurrección ofrece. No estamos viviendo una vida solamente temporal. No es la única vida que vamos a tener, hermanos. Vamos a ser sometidos a un juicio. Y existe la eternidad también: la eternidad para vivir vislumbrando la gloria de Dios, o vislumbrando la ira de Dios.

Entonces, ¿cómo podemos vivir nosotros, hermanos, si nosotros hemos creído en la resurrección y tenemos la garantía de que vamos a resucitar? Bueno, pues el mismo pasaje nos está animando a vivir apartados para Cristo. El versículo 19 lo repite: no hemos esperado en Cristo para esta vida solamente, hermanos. No solamente es vivir esta vida; es vivir pensando en la eternidad, vislumbrando lo eterno. Y la manera en cómo se ve, cómo pudiéramos vivir, es reflejando estos frutos que el Espíritu nos da y nos capacita.

En Gálatas 5:22-25 dice: "Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu". Hermanos, no podemos vivir una vida donde nos estemos deleitando en nuestras pasiones, alimentando nuestra carne. Vamos a luchar con eso. No podemos conformarnos con seguir viviendo de esa manera. Necesitamos, hermanos, reflejar estos frutos; no porque nosotros tengamos la capacidad de hacerlo, no porque nosotros seamos lo suficientemente buenos, o santos, o perfectos, sino porque el Espíritu de Dios mora en nosotros.

Garantía para morir por el evangelio

Y, por último, hermanos, la resurrección también nos da la garantía para morir por causa del evangelio de Jesús. Entonces, ¿cómo podemos vivir? Ya vimos: reflejando los frutos del Espíritu. Pero ahora también, incluso, podemos morir por causa del evangelio. Los discípulos y seguidores de Jesús, los de nuestro Señor Jesús... ¿Cómo murieron estos discípulos, estos seguidores de Jesús? Bueno, pues tenemos a un Pedro que fue crucificado cabeza abajo. Tenemos a un Pablo que fue decapitado en Roma; a un Santiago que fue ejecutado con espada. Tenemos a Andrés, que fue crucificado en una cruz en X; a Tomás, que fue atravesado con lanzas; a Felipe, crucificado o martirizado; a Bartolomé, que fue desollado vivo y decapitado; a Mateo, que fue muerto con espada o lanza; a Santiago el Menor, que fue arrojado del templo y golpeado.

Y todavía un ejemplo más de cómo se ve la muerte de estos mártires. Tenemos un claro ejemplo en Hechos 7, versículos 54 al 60, y es el martirio de Esteban, la muerte de Esteban. Dice: "Al oír esto, se sintieron profundamente ofendidos, y crujían los dientes contra él. Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, fijos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la diestra de Dios, y dijo: 'Veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre de pie a la diestra de Dios'. Entonces ellos gritaron a gran voz y, tapándose los oídos, se lanzaron a una contra él. Echándolo fuera de la ciudad, comenzaron a apedrearlo; y los testigos pusieron sus mantos a los pies de un joven llamado Saulo. Y mientras lo apedreaban, Esteban invocaba al Señor y decía: 'Señor Jesús, recibe mi espíritu'. Cayendo de rodillas, clamó en alta voz: 'Señor, no les tomes en cuenta este pecado'. Habiendo dicho esto, durmió".

Hermanos, tenemos la seguridad para vivir una vida que glorifique a nuestro Señor, reflejando estos frutos. Pero también, hermanos, tenemos la seguridad para vivir una vida donde podamos morir por causa del evangelio. Y cuán emocionante pudiera ser en sus vidas el escuchar que somos muertos por causa de la vida de nuestro Señor Jesús. Porque hoy no hay nada que nos pueda separar de este amor; no hay nada que nos pueda separar de esta relación con nuestro Salvador, pues incluso la muerte misma no es un impedimento, hermanos. Jesús derrotó a la muerte en la resurrección, y es la resurrección de Cristo nuestra garantía para perseverar cada día hasta Su regreso.

Estén firmes

La resurrección, hermanos, no es un evento aislado; no solamente es un hecho histórico, como platicaba ahorita Chema: es un evento integral en el plan redentivo de Dios. Y, para terminar, quisiera leerles cómo termina la carta Pablo mismo, en el capítulo 15; dice: "Por tanto, mis amados hermanos, estén firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que su trabajo en el Señor no es en vano".

Hermanos, tenemos esta garantía en la resurrección de Jesús, porque Jesús resucitó, venció a la muerte. Nosotros hoy podemos vivir una vida que le honre, que le glorifique, y estemos firmes. Va a ser un camino complicado, va a ser un camino con diferentes luchas, con diferentes distracciones también, pero tenemos la seguridad y la garantía en la resurrección de nuestro Salvador. Puestos de pie, vamos a entonar un himno, y vamos a orar también.

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