Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

1 Corintios 131 CorintiosNathan Díaz

¿Qué es el amor?

Transcripción

Un capítulo muy conocido

Llegamos al capítulo 13 de 1 Corintios. Probablemente no nada más la sección más famosa de 1 Corintios, más conocida, sino también de toda la Biblia; una de las secciones más conocidas de toda la Biblia. Y parte de la razón por la que es tan conocida es porque probablemente ustedes tienen algún cuadro en su casa con alguna de estas frases que menciona Pablo. A lo mejor tienen "El amor nunca deja de ser", ¿no?, con un paisaje de un atardecer. Lo hemos visto en todas partes, aun no cristianos. Creo que cuando escuchan cosas mencionadas que vienen de 1 Corintios 13, les gusta y se sienten inspirados por este tipo de palabras.

Entonces, en realidad, representa una obra, una obra maestra poética de parte de Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, que vale la pena tratar de estudiar con calma, y tratar de estudiar en el contexto en el que escribe este capítulo. El problema con la mayoría de personas es que no conocen de dónde viene este capítulo, en qué contexto de toda la carta, del mensaje de toda la carta, es que Pablo da esta enseñanza. Y entonces, pues, se toma nada más como algo que nos gusta, como suena; y suena romántico.

¿Qué es el amor?

En realidad, esta pregunta —¿qué es amor?, ¿qué es el amor?— es una pregunta que no nada más es importante para nosotros. Creo que todo el mundo, los no cristianos también, tienen un sentido de que esta pregunta es importante, porque todos tenemos un sentido… y es la razón por la que les gusta tanto este capítulo a los no cristianos también. O sea, sí tenemos un sentido de que el amor es importante y que, de hecho, probablemente es lo más importante. Y entonces, bueno, es importante, pero ¿qué es? ¿Qué es en realidad? ¿Cómo se ve? ¿En qué contexto se da? ¿Cuáles son realmente sus características? Todos estamos tratando de entender eso mejor.

Todos estamos tratando —en el mundo, no cristianos, estoy hablando también—, estamos tratando de entender de qué se trata realmente el amor, cómo lo definimos. Y es por eso que la mayoría de canciones, de música, tienen este como su tema: canciones de amor. Y llevamos serenatas, y tenemos muchas opciones, y llevamos una serenata a la mujer que nos gusta, que queremos conquistar. Hay tantas películas; yo creo que uno de los temas centrales de las películas normalmente es algún tipo de romance, algún tipo de amor que hay entre dos personas. Sabemos que esto es algo que vale la pena, algo que es más profundo; no es superficial. En realidad, llega al corazón de lo que el ser humano quiere experimentar. Esto es el verdadero deseo de su alma: es amar y ser amado.

Pero sí, los Beatles cantaban: "Todo lo que necesitas es amor". Pues ¿sabían lo que es? El problema realmente, creo, es que usamos esta palabra fácilmente. Sabemos que es importante, pero de repente se ha vuelto una palabra tan común para nosotros que hasta la usamos para expresar la comida que nos gusta: "Amo este helado. Amo este sabor de helado". Entonces, creo que en general hemos perdido un poco el sentido de la profundidad de lo que realmente significa amor, y lo que significa amor a la luz de la Palabra de Dios.

Ustedes saben que cuando algo se vuelve muy, muy familiar —y este capítulo es muy familiar para todos ustedes—, cuando algo se vuelve muy, muy familiar, puede empezar a perder significado, porque te acostumbras a escucharlo. Te acostumbras a los conceptos que están tratando de ser comunicados aquí, y no piensas realmente en lo que significan. Pero Pablo aquí no quiere que perdamos el poder de este fundamento cristiano. Y no quiere que perdamos el sentido de lo que realmente es, de tal manera que en nuestras mentes solo se convierta en algo ahí medio vago y ambiguo, y que es subjetivo, y cada quien lo puede interpretar como quiere: "Yo creo que esto es amor", "Yo creo que esto es amor", "Yo creo que esto es amor".

Ágape

Entonces, él quiere aterrizarnos y mostrarnos de una manera objetiva y clara cuál es este fundamento del amor, qué es lo que realmente significa. Y es esta palabra, ágape. Y ustedes probablemente han escuchado esto antes también: que las palabras de amor… en español solo tenemos "amor", pero en griego tenemos varias diferentes palabras que tienen que ver con amor, pero en diferentes sentidos y en diferentes áreas. Y es esta palabra aquí, ágape, que es el amor más profundo, más incondicional que existe, de la que está hablando Pablo. En contraste con fileo, o filos, que es de esta relación filial, de hermandad; o eros, que es amor erótico. Sino que este es el amor más profundo, más significativo que hay.

Familia, iglesia, comunidad

Yo he escuchado este capítulo en bodas, y está bien. O sea, en realidad aplica; aplica al amor matrimonial, por supuesto. Pero tenemos que pensar en qué contexto está aquí, en 1 Corintios. Tenemos… cuando se trata de amarnos unos a otros, de amar a otra persona, creo que así es como funciona en la vida cristiana: el primer círculo es el matrimonio. De hecho, la persona con la que estamos casados sería esta persona más cercana a nosotros, donde tenemos la oportunidad más grande de expresar amor; y dentro de nuestra familia, con nuestros hijos. Pero el siguiente círculo de amor es la iglesia. Está la familia y la iglesia.

En este contexto es que está este capítulo, porque hemos estado hablando acerca de la iglesia; estamos hablando de los dones, estamos hablando de cómo nos relacionamos unos con otros. Ya vimos el capítulo 12: somos como un cuerpo, cada quien es un miembro. Ahora vamos a entender cuál es el fundamento de esta relación de un cuerpo. Entonces, ese es el segundo nivel: iglesia. Tercer nivel: comunidad, porque también somos llamados a amar a todos. Pero eso ya es en otro tipo de extensión. Entonces: familia, iglesia, comunidad. Ahorita estamos concentrándonos en este nivel. Es verdad, al fin, al nivel de familia, pero también ahorita estamos meditando las implicaciones a nivel de la comunidad cristiana.

El amor antes que la libertad y los dones

Pablo ha estado hablando ya de este tema del amor. Capítulo 9, si recuerdan… él había estado hablando, en el capítulo 8 y 9, había estado hablando de nuestra libertad para comer lo que sea, y cómo es que unos, pues, van y comen libremente, y está el tema de lo sacrificado a los ídolos. Y sí, está la libertad cristiana, por supuesto, pero dice Pablo: "No dejen que su libertad venga antes que su amor por otros". Entonces, si restringir mi libertad, restringir mis derechos, es una manera de amar a la gente con la que yo estoy, lo haré gozosamente. Y eso es un principio que Pablo ya ha estado desarrollando.

Ahora, entonces, ya estaba hablando de la libertad que tenemos de comer y de hacer otras cosas que a lo mejor para algunos es piedra de tropiezo; eso ya lo vimos en el libro de 1 Corintios. Ahora habla de los dones espirituales y regresa otra vez a este tema, porque dice: "Ahora también tenemos que ver cómo es que los dones espirituales no son más importantes que el amor". La libertad no es más importante que el amor; tu libertad como cristiano no es más importante. Los dones espirituales no son más importantes que el amor.

Y por eso el domingo pasado… ¿Sí fue el domingo pasado? Sí, ¿verdad? Mi calendario interno no está muy bien. Si no lo tengo aquí en un calendario físico, no me acuerdo. Ah. El domingo pasado vimos cómo termina el capítulo 12: "¿Acaso todos son apóstoles? ¿Acaso todos son profetas? ¿Acaso todos son maestros? ¿Acaso todos obradores de milagros? ¿Acaso todos tienen dones de sanidad? ¿Acaso todos hablan en lenguas? ¿Acaso interpretan todos? Pero deseen ardientemente los mejores dones". Que vamos a descubrir cuáles son en el capítulo 14; vamos a hablar más de eso. Pero vean cómo termina el capítulo 12. Dice: "Y aun yo les muestro un camino más excelente". Deseen los mejores dones, pero déjenme decirles qué es lo que realmente vale la pena. Porque los corintios estaban obsesionados con la excelencia; estaban obsesionados con caracterizarse, por encima de los demás, con algún tipo de don visible e impresionante. Y ahora Pablo quiere mostrarles: no, no son los dones la verdadera clave de la excelencia dentro de la iglesia. No es lo que hacemos; es a quién reflejamos.

El amor como motivación de todo

Y entonces vamos a dividir esto en tres partes. Número uno: ¿qué es el amor? Y esto es lo que nos explica Pablo en los primeros tres versículos. El amor —vamos a empezar entendiéndolo— como la motivación de todo. Todo. "Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, pero no tengo amor, he llegado a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe". Entonces, empieza con algo ordinario. O sea, dónde: lenguas humanas. O sea, podríamos hasta argumentar que alguien que habla varios idiomas tiene algún tipo de don de lenguas, porque, pues, habla varios idiomas. Eso a lo mejor no nos parecería tan espectacular. Pero va de lo ordinario a la hipérbole; o sea, una exageración, algo que ya es obviamente algo que no necesariamente es verdad.

No, que yo he escuchado a algunos tratar de decir: "Bueno, es que sí, hay lenguas angelicales, y algunos sí hablamos lenguas angelicales". Creo que es lo que decían los corintios a veces: "Yo… tú nomás hablas lenguas humanas; yo hablo angelicales". No sé, no sé qué tipo de discusiones tendrían. Pero el punto de Pablo es: desde lo más ordinario hasta lo más espectacular de lo que yo podría decir o comunicar… O sea, lo que decimos es como metal que resuena o címbalo que retiñe. O sea, solo ruido. Y ustedes saben cómo el ruido distrae, cómo aturde. Pasan camiones de volteo allá atrás, y entienden la molestia que provoca ese ruido. Entienden que no tiene ningún beneficio realmente para ustedes cuando pasa un camión de volteo y está frenando con motor.

Mis pobres papás fueron muy pacientes conmigo cuando decidí que quería estudiar en el conservatorio batería, percusiones, y me dejaron tener una batería en mi recámara. "Pero bueno, cierra la puerta". Porque puede ser entretenido un ratito, pero ya después de una, dos horas, escuchar esos platillos… mmm, ya empieza a ser un problema, ¿no? Eso es lo que dice Pablo: ¿qué es lo que hablamos y lo que decimos sin amor? Es solo ruido; no tiene sentido.

Lo que decimos

Y si queremos pensar en términos más prácticos en lo que decimos, podríamos verlo como lo que yo enseño, lo que yo predico delante de ustedes, todo lo que sale de mi boca. Ahorita me están escuchando hablar. ¿Qué es lo que hace que mis palabras tengan valor delante de Dios, en mi propia vida? Solo si estoy predicando porque los amo. Esa sería la única motivación válida para hacer esto. ¿Por qué me esforzaría en estudiar? ¿A quién quiero impresionar con mi conocimiento? ¿Quiero que nada más me escuchen hablar y digan: "Mira qué buen maestro, mira qué buen predicador es; siempre le entiendo perfectamente todo lo que dice"? Si esa es mi motivación, es la razón por la que lo estoy haciendo —porque me gusta ser halagado, porque me gusta ser respetado como maestro y predicador y pastor de esta iglesia—, dice Pablo: eso es ruido.

Entonces, la pregunta que Pablo saca en relación a lo que decimos es: "Lenguas, ¿qué significan?". Lenguas no significan nada. No dejes que el valor de lo que sale de nuestra boca sobrepase la motivación de nuestro corazón.

Lo que sabemos

Número dos. Dice el versículo 2: "Y si tuviera el don de profecía, y entendiera todos los misterios y todo conocimiento…". ¿De qué está hablando aquí? De todo lo que sabemos, de toda la inteligencia y sabiduría que pueda haber en nuestra cabeza. Eso es algo que valoraban mucho los corintios, especialmente si era algún tipo de conocimiento oculto, como: "Yo descubrí algo que nadie más sabe, que Dios me reveló". Y hay todo este misticismo en torno a cómo conocemos las cosas ocultas de Dios y quién sabe más de estas cosas. Pero en nuestro contexto, en nuestro círculo, valoramos el mundo académico teológico; valoramos el conocimiento teológico que nosotros tenemos.

Y ustedes saben —probablemente muchos de ustedes han visto mi biblioteca—: amo comprar libros. Es mi pasatiempo favorito, comprar libros, y decir nada más: "Por si acaso algún día necesito estudiar este tema, tengo que tenerlo". Y entonces hay esta obsesión con nuestro conocimiento y nuestra sabiduría, lo que hay en nuestra cabeza. Y, por supuesto, también queremos impresionar a otros; queremos pensar que sabemos más que otros, que tenemos una posición teológica superior. Y en los círculos reformados especialmente son muy valorados los títulos académicos, maestrías y doctorados que podemos obtener, porque: "Ah, ¿en cuál seminario fuiste a estudiar?". Y existe toda esta presión a veces, inclusive cuando estamos dentro de estos círculos, a que no vales mucho, ni tu opinión vale mucho, si no tienes este tipo de entrenamiento teológico.

Y Pablo dice… ¿Se acuerdan de los fariseos? ¿Quiénes eran los más listos acerca de la Biblia? ¿Quiénes eran los que más sabían de la Biblia en el tiempo de Jesús? Ah, eso es un buen ejemplo de conocimiento sin amor: usar mi conocimiento solo para juzgar a otros, para decir: "Ah, tú estás mal, y tú estás mal, y tú estás mal; pero yo no estoy mal, yo sí estoy siguiendo todo lo que sé". Ese es el tipo de conocimiento que creo que Pablo está mostrando. Dice: si tuviera el don de profecía, entendiera todos los misterios y todo conocimiento…

Lo que creemos

Y no nada más eso, sino que dice, número tres: "…y si tuviera toda la fe como para trasladar montañas". Si ese es el tipo de poder que yo tengo, que les digo: "A ver, ¿qué quieren que hagamos como iglesia? Digan lo que quieran. Vamos a comprar todos los terrenos baldíos de Cuajimalpa para poder construir iglesias en toda la alcaldía, y luego en toda la ciudad". Y yo tengo ese tipo de fe, y Dios nos da esos terrenos, y Dios nos da esas iglesias. Ustedes dicen: "Uh, qué fe tiene Nathan", porque todo se cumplió; todo lo que él quería y le pidió a Dios que se hiciera, se hizo. Si yo tuviera esa clase de fe, pero no tengo amor —porque al final solo quiero que admiren el tipo de poder que hay en mi fe—: "…no tengo amor, nada soy".

Lo que damos

Algunos creen que entonces el amor se define por el sacrificio que nosotros podemos hacer por otros. Entonces, entre más yo me sacrifique, entre más yo dé de lo que es mío, más estoy claramente mostrando amor. ¿No es cierto? Y por eso Pablo, creo, termina con algo que pensaríamos que sin duda es amor: "Si diera todos mis bienes para dar de comer a los pobres…". Bueno, no va a llegar muy lejos eso, pero en mi caso algunos pobres a lo mejor van a comer si vendo todo lo que tengo. "…y si entregara mi cuerpo para ser quemado…". Otros manuscritos dicen: "si entregara mi cuerpo para gloriarme". O sea, si yo pudiera ceder inclusive mi misma persona, mi mismo ser, y decir: "Miren, aquí estoy yo, y todo mi cuerpo también; no nada más mis cosas, sino mi cuerpo también es para otros, para el beneficio de otros". Y lo hago porque quiero ese reconocimiento: "Ay, mira qué sacrificial es", "Mira cómo se entrega". Y eso es lo que estoy buscando. Dice: "De nada me aprovecha".

Entonces, estaba tratando de pensar en una ilustración para esto. No es… para que vean qué drástico es lo que está diciendo Pablo aquí.

El uno delante de los ceros

Pero estas son todas las cosas que nos impresionarían acerca de alguien. Estas son todas las cosas que nos harían pensar que, de hecho, son personas amorosas: cómo hablan, cómo se expresan, todo lo que saben y todo lo que hacen sacrificialmente y poderosamente. Esas son las cosas que normalmente nosotros consideraríamos como dignas de reconocimiento. Y Pablo dice… Esta es mi ilustración. Imagínense un número —y este es el número que yo busqué, y tengo un premio especial si alguien me puede decir qué número es este—: son 21 ceros. Un uno con 21 ceros. ¿Qué número sería? No lo busquen en Google. Mil millones todavía es mucho menos que esto. 21 ceros. ¿Nadie se ganó el premio? Es un sextillón. ¿Nunca lo han escuchado? Probablemente porque es un número demasiado grande. Nunca hemos hablado de esas cantidades de dinero, por ejemplo. Es una cantidad inimaginable de lo que sea. Un sextillón: 21 ceros.

Entonces, imagínense si yo les dijera: "Esto es lo que depositamos en tu cuenta de banco". No hay manera de gastar tanto. Tienes para lo que quieras por el resto de tu vida, y para quien sea. En realidad, sería demasiado dinero. Pero luego, imagínense que les digo: "No, perdón. Perdón, no es lo que te deposité. Esto es lo que te deposité": 21 ceros. Se ve muy parecido, ¿no? Casi se ve igual, pero hay una diferencia importante. Mmm, sí. ¿Cuál es esa diferencia? Este uno que está hasta el lado izquierdo. Ese uno que empieza hace toda la diferencia con todos estos ceros. No importa cuántos ceros tú quieras agregar, no pasa nada; no estás cambiando absolutamente nada.

Imagínense que cada cero es un don espiritual: don espiritual, don espiritual, don espiritual, don espiritual, don espiritual; dones, dones, dones, dones, todo lo que podemos hacer. ¿Hay un uno ahí o no? Esa es la pregunta con la que Pablo quiere confrontarnos. No importa cuántos dones espirituales hay en la iglesia, no importa cuántas cosas hacen, no importa cuántas cosas dicen, no me importa cuántas cosas estudian: se tiene que manifestar de una manera real entre ustedes como amor. Eso es lo que debería ser la motivación final de todo, absolutamente todo lo que hacemos.

El amor como acción tangible

Lo cual me lleva al siguiente punto: versículo 4, desde el versículo 4. Aquí me equivoqué: no es 14 al 24; nomás no lo cambié… de mí, otra persona. Entonces, es 4 al 7; no puse ahí bien los versículos. Es la descripción que Pablo nos da ahora, mucho, mucho más específica, de qué es el amor. Y nos da unos ejemplos que van mucho más allá de lo que acabamos de ver —de lo que decimos, lo que sabemos, lo que hacemos—; va mucho más allá de eso. Tiene que ver con la manera en que realmente estamos interactuando unos con otros. ¿Cuál es la conexión que tenemos unos con otros?

Y aquí viene; es una lista, imagínense, es una lista de 15. Ustedes los están viendo como adjetivos, pero en realidad en el griego todos son verbos. En su traducción al español aparecen de esa manera, pero son verbos todos. Por eso digo: esto es como una acción tangible de cómo se ve entre nosotros el verdadero amor. Y cuando lean estas cosas que vienen aquí, piensen, por ejemplo, en el fruto del Espíritu que Pablo describe en Gálatas 5. ¿Con qué empieza cuando habla del fruto del Espíritu? Con amor, ¿no? Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, templanza, dominio propio, mansedumbre. Todas estas cosas tienen que ver con el fruto del Espíritu, que, dice Pablo, es más importante que los dones del Espíritu. El fruto del Espíritu tiene que ser la principal manifestación de la iglesia.

Entonces, hermanos, o sea, si hablamos de dones espirituales —sí vamos a estar hablando más de dones espirituales—, pero si hablamos de dones espirituales, está bien, o sea, son importantes, nos edifican unos a otros. Pero ¿qué queremos realmente ver en la iglesia? Es fruto, fruto del Espíritu en nosotros. ¿Cuáles son? Está dividida en tres partes, creo, esta lista: el amor es acción tangible, que es…; luego Pablo va a decir lo que no es; y luego va a decir lo que siempre hace. Así es como está dividida esta sección.

"El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido; el amor no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta". Tú lees eso y lo puedes leer fácil, lo puedes leer rápido, pero todos sabemos que aquí tenemos todo un reto puesto delante de nosotros. ¿Por qué?

Lo que el amor es: paciente y bondadoso

Dice, primeramente, qué cosa sí es el amor; dos cosas que dice. Paciente. Mmm. Esto, literalmente, la palabra que usa Pablo para describir aquí el amor, es: el amor tiene mecha larga. Eso es literalmente lo que dice: el amor tiene una mecha larga. No se enciende luego, luego; no dice: "Ya, tuviste tu oportunidad, fallaste". Es paciente: "Otra oportunidad. Otra oportunidad, hermano". "Sí". "¿Podemos ser reconciliados nuevamente?". "Sí". "¿Cuántas veces ya me ofendiste?". "Quién sabe. Pero voy a ser paciente". Porque el amor no reacciona inmediatamente a las cosas.

Bondadoso. El amor es bondadoso; trata con bondad. Esta es la palabra… esto es súper interesante, pensar en sinónimos, otros usos de estas mismas palabras, porque es una descripción que se usa para describir comida sabrosa y saludable. Normalmente sentimos que tenemos que escoger entre esos dos, ¿no? O es sabroso o es saludable; pero si sabe feo, probablemente es saludable. Pero aquí, bondadoso tiene que ver con algo que busca tu bien, pero además te trata con bondad; te trata con una ternura y una amabilidad que probablemente no mereces, que probablemente no esperarías.

Lo que el amor no es: envidioso

Bueno. Miren, cuando hablas así, en términos positivos, no es así como que: "Yo sí soy así". Entonces, Pablo nos voltea ahora la situación y nos dice qué es lo que no es. Porque a lo mejor, dice, quiero que entiendan más bien… Es casi como que me imagino que Pablo está como corrigiendo aquí su instrucción, porque dice: "Miren, yo creo que es más fácil describir lo que de hecho hacen ustedes". Y les voy a dar una lista larga, dice Pablo, de cosas que el amor no es, nada más para que ustedes puedan identificar que cuando estas cosas surgen entre ustedes, no están siendo amorosos, no están amando.

Y la primera cosa que el amor no es, es… ¿qué? Envidioso. No es envidioso. Significa que no dices: "Ay, ¿él por qué tiene este don? Yo quiero ese don". No te puedes gozar del éxito y el gozo que viene en la vida de otra persona, porque tienes un problema con esa persona. Entonces, si algo sale bien en su vida, te da envidia. Y envidia no es necesariamente que tú quieres lo que ellos tienen, sino que nomás no quieres que ellos lo tengan. Y honestamente, hermanos, sabemos que estas son conversaciones que surgen dentro de la iglesia: "Es que ¿por qué a él sí le dieron permiso, a ella sí le dieron permiso? A él le dijeron que no, pero a mí… O sea, a él le dijeron que sí, pero a mí me dijeron que no. ¿Por qué?". Eso es envidia. Es porque no… sabes, es… hay a quien se le dice que sí. Y ya, gózate, como si te hubiera dicho que sí a ti, aunque te diga que no.

No es jactancioso ni arrogante

Y Pablo ya había tratado… me estaba acordando, esto es el capítulo 4. Pueden regresar tantito, y pueden ver que Pablo plantea este concepto de gracia como… y viene… Eso nos lleva al siguiente punto: de la arrogancia, de ser jactancioso, de ser arrogante. En el capítulo 4, versículos 6 y 7, dice: "Esto, hermanos, lo he aplicado en sentido figurado a mí mismo y a Apolos por amor a ustedes, para que en nosotros aprendan a no sobrepasar lo que está escrito, para que ninguno de ustedes se vuelva arrogante a favor del uno contra el otro. Porque ¿quién te distingue? ¿Qué tienes que no recibiste? Y si lo recibiste, ¿por qué te jactas como si no lo hubieras recibido?". Entonces, la gracia de Dios nos pone en una posición no de poder presumir y ser arrogantes sobre los dones que tenemos, y de menospreciar a los demás, sino que nos pone en una posición de humildad.

Entonces, la arrogancia en la iglesia se ve claramente cuando decimos: "Mis dones son autosuficientes. No necesito a los demás. Yo puedo, yo lo hago. Gracias, pero no, gracias". "Hermano, hermana, ¿que quieres participar, que quieres ayudar? Yo sé cómo se hace esto, sé cómo se hace mejor. ¿Cuántos años tienes tú de ser cristiano? Yo nací en un hogar cristiano; mi cuna era cristiana. Te gano". Hay ese tipo de arrogancia dentro del pueblo de Dios en relación a los dones, en relación a la manera en que vemos a los demás.

No es grosero

Lo cual nos lleva a: "no se porta indecorosamente". Yo lo puse aquí porque esto es lo que significa: no es grosero. No es grosero. Somos tan tentados… y vivimos en una sociedad donde el cinismo, el sarcasmo, se consideran una virtud. Lo ves; o sea, tú ves, estamos en campañas políticas; ustedes lo ven y lo van a ver todo el tiempo a lo largo de estas campañas. Y la manera en que unos a otros se tratan, y la manera en que unos a otros… especialmente cuando es tu contrincante, especialmente cuando es alguien que está en oposición a ti, una de las mejores armas que tú puedes usar contra ellos es ser cínico y burlarte. Burlarte: "Uy, sí, qué inteligente. Me impresionas con tu sabiduría. Claro que sabes cómo se hacen las cosas".

O sea, actuamos cínicamente hacia otros, y eso es, dice Pablo, ser grosero. No te burles de alguien más. Aunque estén mal, aunque lo que estén haciendo no esté bien, no te burles de ellos, no seas cínico hacia ellos, no uses sarcasmo acerca de ellos, porque eso no es amor.

No es egoísta

Después dice: no es egoísta. O sea, en la NBLA dice: "no busca lo suyo". Ese es uno muy difícil, y creo que va a ser muy difícil que la mayoría de nosotros no seamos confrontados con esto. ¿Por qué? Les voy a decir algo: la mayoría de las veces, amar a alguien representa una inconveniencia para nosotros. No es conveniente; no es cómodo —mejor palabra—, no es cómodo. Significa que yo tengo que sacar de mi tiempo, de mis recursos, de las cosas que son para mí. Porque, o sea, si estoy trabajando duro todos los días y apenas tengo poco tiempo para descansar, ¿cómo te voy a dar a ti de mi tiempo? Y si es trabajo duro toda la semana y es mi dinero, ¿por qué te voy a dar a ti mi dinero? Es para mí; yo me lo gané.

Ahora, no pensamos exactamente así, pero sí tenemos esa actitud normalmente. Cuando justificamos por qué no amamos a alguien más, probablemente tenemos una razón egoísta para decir: "No puedo amarla. Nah, muy difícil. Olvídate. Me cuesta demasiado". El amor, escuchen bien, no pregunta qué puedes hacer tú por mí, sino qué puedo hacer yo por ti. No me importa si no puedes hacer nada por mí; de todas maneras, yo te amo. No importa. Si ahorita tú estás en una posición donde tú no puedes darme de las bendiciones y los dones que Dios te ha dado, yo te voy a dar de mis dones a ti. Ya. Ahí termina.

No se irrita

El siguiente punto, dice Pablo: no se irrita. Mmm. No se irrita. ¿Cómo se ve eso? Hermanos, no debería de sorprendernos que nos irritamos, porque todos le damos razones a la gente para irritarse. Esa es la verdad. Todos tenemos cosas medio fastidiosas. Todos tenemos cosas por las que la gente diga: "Mira a Nathan, qué distraído es, nunca saluda". Eso puede causar irritación. "Estaba en medio de decirle la historia de mi vida, y se volteó y siguió caminando, como si no estuviéramos hablando". Bueno, eso es real, ¿eh? No estoy inventando esa situación; eso ha pasado, entre ustedes y yo. ¿Deberían de enojarse? Pues sí, si piensan en que lo que hice fue mala onda. Sí, podrían enojarse. Pero Pablo dice: "A ver, no te enojes; piensa en cómo amar a esa persona".

Y ahorita vamos a llegar, creo, a otras cosas que Pablo va a decir sobre eso aquí, en estos versículos. Pero vean lo que dice Santiago 1:19 —Santiago 1:19 y 20—. Esto es clave en toda esta discusión. Dice: "Esto lo saben, mis amados hermanos. Pero que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira; pues la ira del hombre no obra la justicia de Dios". Nuestra oración, hermanos, debería de ser: "Señor, haz que la gente diga de mí: 'Qué difícil es hacer que se enoje ese hermano. Y yo lo he ignorado, y lo he insultado, y como que no le importa. Y él sigue como si nada, y no parece enojarse, y me sigue hablando como si nada, aunque yo lo he ofendido'". Ojalá la gente pueda decir eso de todos nosotros cuando nos relacionamos unos con otros: somos lentos para enojarnos, lentos. Señor, ayúdanos.

Sí, yo sé que luchamos con diferentes cosas de la lista que hay aquí, diferentes personas, por nuestra personalidad. Algunos tienen una lucha más grande con esto, y otros tenemos unas luchas más grandes con otras áreas de lo que está describiendo Pablo.

No lleva un registro de las ofensas

Vean lo que sigue. Dice: "No toma en cuenta el mal recibido". ¿Saben a qué se refiere eso? Para aquí, para los contadores que hay en la iglesia: ¿saben cuáles son las palabras que está usando Pablo? Buenos contadores, que llevan… ¿qué? Un registro, y te pueden decir exactamente cuánto se gastó, qué día y para qué. Bueno, en la contabilidad, eso es algo bueno. Pero en la comunidad de la iglesia, eso puede ser algo terriblemente destructivo. Significa que todos tenemos una listita que sabemos cuándo sacar, y esa lista es un registro de las cosas que diferentes personas nos han hecho en diferentes momentos.

Entonces, yo te puedo decir exactamente: "Hermana, yo me acuerdo, hace 5 años, perfectamente: yo te ofrecí mis papitas, dije: '¿No quieres, hermana?', y me hiciste… Ahí lo tengo, la cara que me hiciste. Está registrada. Nunca se me va a olvidar. Nunca más se me va a olvidar qué grosera fuiste conmigo". El amor no lleva un registro de las ofensas cometidas contra nosotros. Y eso significa, hermanos… Sí hay momento para confrontar y para reconciliarnos, pero, en general, la mayoría de cosas que pasan entre nosotros son mínimas.

Significa que liberamos a la gente, liberamos a la gente. Los dejamos en completa libertad y paz por cosas que nos han hecho: "Nunca más lo voy a decir, nunca lo voy a mencionar, porque yo te libero de esa responsabilidad, de esa ofensa que tú hiciste contra mí, que realmente no era nada. Nada más es porque… yo sé, a lo mejor ese día estabas de malas. A lo mejor realmente no te gustan las papas que yo como". Eso puede ser. Entonces, liberamos a la gente de cosas pequeñas, y cosas insignificantes, y de cosas, normalmente, hermanos, materiales, que hay entre nosotros; algún tipo de malentendido sobre cómo debería de ser algo. Todo el tiempo pasa en la iglesia.

Espero que constantemente estemos tirando estas listas a la basura y diciendo: "Ahí están, ya. No pasó nada. No necesito recordar cosas que realmente no tienen mayor relevancia, porque quiero amar a mi hermano; quiero ser libre de amar a mi hermano completamente y sin ningún estorbo". Esas cosas se vuelven un estorbo para amarlos. Porque voy a tratar de evadir a mi hermano, porque le voy a tratar de dar la vuelta si hay algo ahí que yo recuerdo y regreso en mi mente una y otra vez, pensando: "Es que es así; así es el hermano, me acuerdo".

Se alegra con la verdad

Lo cual nos lleva a este otro punto, que es: "El amor no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad". Entonces, aquí lo puse en la primera categoría, ah, porque aquí está el contraste. Dice: no es injusto, sino que se goza con la verdad. Ese es el contraste: injusticia. Lo cual me hace pensar que en realidad a lo que se refiere es que todo lo que no es verdadero, todo lo que es falso en tu vida, debe de traer tristeza a la mía. Si yo veo algo que es malo para ti, que es falso en tu vida, yo debo de estar contristado por esa situación. Yo, estar genuinamente triste: "Hermano, yo sé que esto te está afectando; es que esto te está dañando; eso me pone triste".

Y tristeza es diferente a irritado. No es que estoy enojado; es que estoy triste de que hay pecado en tu vida, o de que hay esta situación, o de que estás viviendo esta tribulación injusta en tu vida. Y entonces eso me pone a mí en una posición de estar triste junto contigo. Ya veíamos eso en la descripción de las partes del cuerpo: nos gozamos cuando hay gozo, nos entristecemos cuando hay tristeza; así es como el cuerpo debería de funcionar. Y, por el otro lado, me gozo con la verdad: me gozo cuando veo que algo bueno está pasando en tu vida, me gozo cuando Dios está trabajando en ti; eso trae gozo a mi corazón.

No sé; entonces, creo que eso es lo que significa. Nos gozamos con la verdad: significa que cualquier cosa que no sea verdad y que te está lastimando es causa de tristeza, y te voy a decir la verdad aun cuando sea difícil, porque la verdad es lo más importante que pueda haber en nuestras vidas, porque la mayor bendición viene a través de la verdad. Y yo te voy a decir la verdad aunque sea difícil, y también voy a aceptar que tú me digas la verdad aun cuando sea difícil para mí que me la digas. Me gozo en la verdad; no en la comodidad: en la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree

Y termina esta sección con: "Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta". Siempre. Todo. Esta palabra, panta… Ustedes entienden si decimos panteísmo: todo es Dios. Que es la palabra que está usando Pablo para describir el amor: todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. La implicación es que sí hay sufrimiento en el amor. Por supuesto que hay sufrimiento. No va a ser fácil amar; esa es la implicación. Si vas a amar, vas a sufrir. No es fácil, no es cómodo. ¿Por qué? Porque somos pecadores, y porque no es fácil ejercitar el tipo de amor del cual Pablo nos está hablando aquí. Y no sería evidente que es amor si la gente no nos lastimara, si la gente no nos ofendiera, si no hubiera malentendidos entre nosotros. Entonces, ¿cómo sabemos que es amor? El amor todo lo sufre.

Todo lo cree. Vamos a darnos el beneficio de la duda al máximo nivel que podamos. "Hermano, quiero creer lo mejor de ti. No voy a asumir lo peor de ti inmediatamente cuando algo sale mal, o cuando sucede algo que no creo que está bien. No voy a asumir lo peor de ti; voy a darte el beneficio de la duda". Estaba estudiando y escribiendo acerca de Bernabé, y la manera en que los apóstoles, con justa razón, no querían tener nada que ver con Pablo cuando se acababa de… Y Bernabé es el que les dijo: "Miren, denle el beneficio de la duda. Creo que genuinamente es creyente este hombre, Pablo; creo que realmente Dios lo ha transformado. Vamos a aceptarlo como uno de nosotros, vamos a amarlo". Y los demás apóstoles: "Bernabé, si tú lo dices; pero tú sabes que tenemos todas las razones para dudar de él". Sí, pero el amor todo lo cree.

Todo lo espera, todo lo soporta

Y todo lo espera, todo lo soporta: esto habla de nuestra santificación progresiva. Pablo, con los mismos corintios, está aguantando, está esperando. Yo ya me hubiera dado por vencido con ellos, la verdad. Hubiera dicho: "Ay, ¿saben qué? Hagan lo que quieran. Ya. O sea, ustedes saben la verdad, no lo están haciendo. Ahí nos vemos". Probablemente yo habría tenido esta actitud con los corintios. Pero Pablo dice: "No, yo creo que Dios está haciendo una obra en ustedes. Y aunque están mal, aunque tienen muchas cosas malas en su vida, yo creo, y espero, y voy a soportar, porque sé que la santificación que Dios está haciendo en ustedes, a lo mejor no está sucediendo tan rápido como quisiera, pero creo que Dios puede hacerla".

Entonces, el esperar —el hecho de que el amor espera, el hecho de que el amor soporta— significa que se rehúsa a darse por vencido aun en medio de la adversidad. El amor pasa la prueba del tiempo: "Voy a aguantar, y voy a aguantar, y voy a aguantar, y voy a aguantar, porque te amo". Y esto sería especialmente cierto en el matrimonio, ¿no es cierto? En las buenas y en las… Y yo le he dicho esto a algunos matrimonios. Vienen con unas crisis terribles, y les dije: "Pues ¿qué prometiste? 'En las buenas y en las malas'. Pues estas son las malas". Pues sí. Si no querías las malas, pues no hubieras prometido las malas. Hubieras dicho: "No, en las buenas nada más". Es esperar, soportar; eso es lo que hace el amor.

¿Ven qué tan profundo es esto, hermanos? Es increíble lo que Dios nos está diciendo acerca de cómo se tiene que ver nuestra vida de comunidad como iglesia. Donde en nuestros mejores días vamos a querer dar este amor, y en nuestros peores días vamos a querer recibir este amor. ¿No es cierto? A veces me toca a mí amarte a ti; a veces te va a tocar a ti amarme a mí. Porque no sé cuáles van a ser las circunstancias en las que nos vamos a encontrar, donde cada uno de nosotros necesitemos del otro, porque no sintamos en nuestro corazón el amor que Dios quiere que tengamos. Pero es a través del amor de otros que somos recordados de lo que es realmente importante, y en donde Dios trabaja en nuestro propio corazón para que nosotros también finalmente podamos amar.

Así es como funciona. Así es como funciona en la gracia de Dios, en el pueblo de Dios, y el cuerpo de Cristo que somos nosotros. Por eso es que este tema es tan importante para Pablo; por eso metió esto justo aquí, después de hablar del cuerpo, para decirnos: "Sí, hermanos, esto es lo que es realmente importante. Esto es lo que realmente se tiene que ver constantemente en sus vidas".

El amor nunca deja de ser

Lo cual me lleva al último punto, que es los versículos 8 al 13: "El amor nunca deja de ser. Pero si hay dones de profecía, se acabarán; si hay lenguas, cesarán; si hay conocimiento, se acabará. Porque en parte conocemos y en parte profetizamos; pero cuando venga lo perfecto…", lo incompleto… "cuando venga lo completo, lo incompleto se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, dejé las cosas de niño".

¿Por qué les dice esto Pablo? Les dice: "Miren, el amor es el objetivo final". No crean —porque ese era el problema de los corintios—, no crean que como tienen ciertos dones, ustedes, de hecho, ya han llegado a la madurez y ya son perfectos. Esa es la actitud que tenían los de Corinto. Ellos decían: "Pues ya llegamos; esto es lo más alto que se puede llegar. Estos dones, estas manifestaciones, esto es lo mejor que puede haber. ¿Ya qué más hay?". Pablo… ¿se acuerdan? Capítulo 4, versículo 8. Pablo les había dicho: "Ya están saciados, ya se han hecho ricos, ya han llegado a reinar sin necesidad de nosotros. Ojalá hubieran llegado a reinar, para que nosotros reináramos también con ustedes". Él les dice: "Ustedes creen que ya llegaron al tope; ustedes creen que ya no hay más. No se dan cuenta de que, de hecho…". Ah, capítulo 3, versículo 1: "Así que yo, hermanos, no pude hablarles como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo". Ustedes son inmaduros en la fe. La manera en que tratan los dones, como si eso fuera lo máximo, eso muestra precisamente su inmadurez. Por eso habla del contraste entre un niño y un adulto.

Y muestra, por lo tanto, que estos dones solo son temporales. Estos dones pasarán; estos dones no son el objetivo final, no son la meta final a la que queremos llegar. El objetivo final es el amor; lo demás es temporal, como los dones. Los dones pasarán.

¿Qué es "lo perfecto"?

Ahora, ya no tengo tiempo, pero voy a tratar de regresar a este punto cuando lleguemos al capítulo 14. Hay realmente hasta cuatro interpretaciones sobre qué significa lo perfecto: "cuando venga lo perfecto". ¿Cuándo se acaban los dones? Hay una postura que dice que lo perfecto se refiere al cierre del canon, que es cuando se completa el canon de las Escrituras, la revelación de la Palabra de Dios. Que, por lo tanto, entonces, los dones sobrenaturales de los que habla Pablo aquí —profecía, lenguas, conocimiento—, esos dones dejan de ser cuando el canon es completado. Otra postura dice: lo perfecto es cuando estamos en la presencia de Cristo. Si tú mueres hoy, ya llegaste a lo perfecto; ya no vas a lidiar más con el pecado; ahora vas a estar en una nueva dimensión de amor y de comunidad.

Y hay otra… Bueno, y hay otra interpretación también. Dirían: es cuando mueren los apóstoles, año 100; cuando mueren los apóstoles es que viene lo perfecto. Otros dirán: "No, es cuando se completa el canon", año 400. Otros dirán: cuando viene lo perfecto es cuando mueres; puede ya ser hoy; ya ha estado sucediendo durante 2000 años. Otros dirán: "No, 'cuando venga lo perfecto' significa cuando regrese Jesús por segunda vez". ¿Cuál de esos es el significado del texto cuando Pablo dice "cuando venga lo perfecto"? ¿Cuándo se van a acabar los dones? Hay buenos argumentos en todos esos que he estado leyendo y estudiando. Voy a regresar a eso; no tengo tiempo ahorita para meterme a eso. Voy a regresar a eso cuando estudiemos el capítulo 14.

Por ahora solo quiero decirles: el punto de Pablo es que los dones son temporales en contraste con el amor. Y dice el versículo 12: "Porque ahora vemos por un espejo, veladamente, pero entonces veremos cara a cara". Otra vez, está relacionado con eso de lo perfecto. ¿A qué se refiere, que aún veremos cara a cara? ¿A qué se refiere "espejo"? "Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré plenamente, como he sido conocido".

Fe, esperanza y amor

Nada más quiero que vean aquí el versículo 13: "Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor". Es probable que lo hayan visto en algún póster, ¿no? Seguro. Pero ¿qué está diciendo Pablo? Da tres dones aquí, por lo menos, que los muestra como temporales, y da tres cosas aquí que da como permanentes. Ahora, muchos argumentan que fe y esperanza también se acaban si Jesús ha regresado, porque nuestra fe solamente es viendo hacia adelante, y nuestra esperanza es viendo hacia adelante. Sí, puede ser. Pero creo que, a lo mejor, nada más el tipo de fe y el tipo de esperanza cambian de forma cuando estemos en la presencia de Cristo.

El punto es que fe y esperanza son medios para algo más grande. La perfección que vendrá, y los dones que pasarán, serán como las estrellas que se empiezan a desvanecer y empiezan a desaparecer con la salida del sol; ya no se pueden ver. Así va a ser este proceso de santificación que estamos viviendo, en donde estamos buscando expresarnos el amor unos a otros. Y al final, ese es el objetivo: cómo se va a ver el amor, no nada más como comunidad cristiana en un estado de gloria perfecta, eterna, sino cómo vamos a reflejar también el amor de Cristo en nuestras vidas.

Dios es amor

Que es mi último punto: ¿por qué es que Pablo dice "el mayor de ellos es el amor"? No es nada más porque el amor es la meta y el objetivo de la fe y la esperanza. La razón por la que el mayor de estos es el amor es porque Dios es amor. Nunca dice la Biblia "Dios es fe"; nuestra fe está puesta en Él. Dios no es esperanza; nuestra fe, nuestra esperanza, está en Él. Pero Dios no tiene fe, Dios no tiene esperanza; Él es el objeto de nuestra fe y nuestra esperanza. Pero Él sí es amor. 1 Juan 4:8: "Dios es amor".

Es la manifestación de la verdadera naturaleza de Dios: que Dios solo puede dar, dar, dar, dar. Lo cual es la definición por excelencia de amor: cuando damos lo mejor que tenemos que dar. "Porque de tal manera creyó Dios en el mundo, tuvo fe Dios en el mundo, que dio a Su Hijo unigénito". "Porque de tal manera Dios tuvo esperanza en el mundo, que dio a Su Hijo unigénito". ¿Eso es lo que dice? Dice: "Porque de tal manera amó Dios al mundo". Cuando se trata del amor de Dios, el amor de Dios es algo que te sucede: Dios te amó. Viene desde afuera hacia nosotros; sí, viene desde afuera hacia nosotros, como algo que triunfa por nosotros. Así es como se manifiesta el amor de Dios.

Y este es el punto: por eso es que el objetivo final es el amor, porque glorificamos a Dios cuando reflejamos a Dios. Y la mejor manera de reflejar a Dios, de todas las maneras que tenemos como cristianos, es mostrando amor. Es la mejor manera; no hay una mejor. Es lo que mejor habla acerca de nuestro Dios, lo que más refleja el carácter de nuestro Dios y Su naturaleza; no nada más entre nosotros, sino al mundo que nos rodea.

Jesús es paciente

Lo cual me hace leer este pasaje de esta manera: Jesús es paciente. Jesús es bondadoso. Jesús no tiene envidia. Jesús no es jactancioso. Jesús no es arrogante. Jesús no se porta indecorosamente. Jesús no busca lo suyo. Jesús no se irrita; no toma en cuenta el mal recibido. Jesús no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad. Jesús todo lo sufre. Jesús todo lo cree. Jesús todo lo espera, y Jesús todo lo soporta. Ese es el ejemplo de amor que nosotros tenemos para manifestar en nuestras propias vidas.

Así que, después de decir que Jesús es todas estas cosas, ahora nosotros tenemos que introducir nuestro nombre y ponerlo ahí también, y decir: Nathan es paciente. Nathan es bondadoso. Nathan no tiene envidia, Nathan no es jactancioso, no es arrogante, Nathan no se porta indecorosamente… Y ya no puedo acabar la lista, porque no puedo. Sé que es imposible para mí. Necesito ver a Cristo, y que Él se refleje a través de mí, para que esto sea una realidad.

Y la cosa más importante que podemos pensar en relación a nuestra actitud hacia los demás, especialmente aquí en la iglesia, hermanos, es: ¿cómo estoy reflejando el amor de Cristo? En cualquier actitud que yo tenga hacia ustedes, es la pregunta más importante que yo me pueda hacer: ¿cómo acabo de reflejar el amor de Cristo en lo que acabo de decir, en lo que acabo de hacer? El mayor de estos es el amor. Dios es amor. Dios nunca deja de ser; por lo tanto, el amor nunca deja de ser. Que Dios nos ayude a ser una comunidad que vive diariamente, y refleja diariamente, el amor de Dios. Pónganse de pie.

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