¿Qué es el Evangelio? (El Reino de Dios)
Transcripción
Breve repaso de la serie
Pues, como mencionamos —mencionaba el pastor Roberto—, ya es el quinto domingo que estamos haciendo de esta serie sobre qué es el evangelio. Y como mencionamos, estamos utilizando como guía este libro de Greg Gilbert, que está ahí en la librería. Pero yo creo que, bueno, pues lo he visto con mi hermano Alfredo, con mi hermano Roberto también, que pues nos vamos en realidad con algún pasaje, o varios pasajes, de la Palabra de Dios. Creo que a veces los capítulos los sentimos un poquito como la armadura de Saúl —como sintió David la armadura de Saúl—, que no nos queda exactamente. Entonces volvemos a la Palabra de Dios. Sí usamos los temas generales, pero en realidad lo que estamos predicando y proclamando es la Palabra de Dios.
Y como breve repaso, para que nos queden bien grabados estos puntos, que sí son bien importantes: vimos con Roberto el un solo Dios, Creador de los cielos y de la tierra. Y Él nos creó, así que somos Suyos, somos Su posesión, Su propiedad. Y nos creó para un propósito muy específico, el mismo propósito por el que creó todo el universo: nos creó para Su propia gloria. Pero nosotros, como seres humanos, estamos hechos a Su imagen, así que estamos aún más potenciados que la gran ma… que todo el resto de la creación, y por eso podemos darle aún más gloria a Dios. Pero también tenemos un grave problema, y ese es el que nos comentó Alfredo: el problema del pecado.
Para Su propia gloria
Ahora, es bien importante, en este primer punto todavía, de Dios como Creador, ver el motivo otra vez por el que Dios nos creó, que es para Su propia gloria. Y podríamos pensar: "Bueno, pues está un poquito raro". En cualquier ser humano diríamos: "Bueno, hacer algo para su propia gloria, pues no es muy loable, ¿verdad?". Es como… lo llamaríamos narcisismo, ¿verdad? Bueno, ¿por qué Dios es diferente? Porque es el Ser Supremo. No hay ningún motivo, ningún objetivo más importante en todo el universo que exista, que sea más importante, y más loable, y más digno de esfuerzo, que la gloria de Dios.
Y también vemos otro punto muy importante, que es la importancia de la Trinidad. Bueno, ¿qué tiene que ver esto? Lo que vemos a partir de la Trinidad es un Dios que, en Sus tres personas, en realidad tiene esta relación de amor, de glorificar al otro dentro de la Trinidad. El Hijo glorifica al Padre, el Padre glorifica al Hijo, y el Espíritu da gloria al Hijo también, y al Padre. Entonces vemos la importancia de esta unión, y por qué podemos decir que el amor es algo que está dentro de la construcción del mismo universo. Cuando decimos "Dios es amor", no estamos diciendo algo, pues, muy superficial, ¿no? Como que a Dios le gustan las tarjetitas con corazones y flechitas, ¿no? Estamos hablando de algo mucho más profundo, que está en la estructura de todo lo creado y de Dios mismo.
Un Dios que no es Trinidad, si lo pensamos, en realidad no puede tener amor hacia otro. ¿Por qué? Pues porque sería, pues, una sola persona. Son tres personas en la Trinidad, y por eso la importancia de esa glorificación, y que nosotros le debemos esa glorificación, esa gloria, a Dios.
El pecado, el arrepentimiento y la fe
Y hablamos de ese segundo punto, del pecado del ser humano. El evangelio quiere decir buena noticia, como todos hemos ya estudiado, ¿verdad? Pero una buena noticia sin contexto de cuál es la mala noticia, cuál es el problema en el que estamos, cuál es la crisis en la que estamos, pues no es buena noticia. Entonces, sabemos que Dios tiene un plan maravilloso para el universo, pero nosotros, como seres creados, como humanos, nos hemos rebelado contra Dios. Hemos tomado partido con el enemigo de Dios, con el maligno, para destruir ese plan, lo queramos admitir o no. Y entonces estamos en ese grave problema.
¿Y cuál es el tercer punto que vimos hace tres… hace 8 días? El arrepentimiento y la fe. El arrepentimiento, que es dejar el lado destructor de Satanás y sumirnos… sumarnos, perdón, sumarnos al plan de Dios, a la gran campaña de Dios, del plan de Dios. Y la fe, que es depender por completo de Dios por nuestra felicidad, por significado en nuestras vidas.
El reino de Dios: regresar al inicio
Y ahora vamos a ver el cuarto punto. Como van a ver, de alguna forma es regresar al inicio. Después de la caída, del pecado, el rescate de la fe y el arrepentimiento, viene el reino de Dios. Pero es aún mejor que la creación inicial, porque ahora Dios ha utilizado, de Su forma soberana, el pecado en el mundo para glorificarse aún más en el plan de salvación.
Vamos a leer brevemente, como texto inicial —aunque vamos a estar viendo varios textos en esta mañana, y ahora les voy a explicar un poquito por qué—, pero vamos a leer Mateo 6:28-34. Entonces, el evangelio según San Mateo, el capítulo 6, de los versículos 28 al 24. Entonces, este capítulo es el segundo capítulo de tres capítulos que componen el sermón más largo que tenemos de nuestro Señor Jesucristo, que es el Sermón del Monte. Y, perdón, voy a estar leyendo de la Nueva Versión Internacional; es la que he estado leyendo por muchos años, así que poco a poco me voy adaptando a la NBLA. Pero creo que es bueno escuchar diferentes traducciones, y así la riqueza del lenguaje original se ve un poquito más.
Jesús dice: "¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo: no trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? Así que no se preocupen diciendo: '¿Qué comeremos?' o '¿Qué beberemos?' o '¿Con qué nos vestiremos?'. Porque los paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas".
El tema del que más hablaba Jesús
Ahí notan el versículo clave: "Busquen primeramente el reino de Dios y Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas". Estuve leyendo, en preparación, un libro que es de Jeremy Treat y se llama Busca primero. Y en este libro nos recuerda algo que quizás no tengamos muy presente. De hecho, él comienza con una anécdota de que estuvo en una predicación. El pastor dijo: "Bueno, ¿cuál fue el tema que más comentaba Jesús en Su ministerio?". Y él dijo que, para sí, estaba muy confiado en que sabía la respuesta, pero en realidad no la sabía. Y es el reino de Dios, ¿no?
Y creo que, bueno, me puse a buscar en mi teología sistemática —que es de, creo que, 1000… casi 13… páginas— una sección, un capítulo sobre el reino de Dios, y no estaba ahí. Busqué en el índice: había una sección muy chiquitita, en total como una página, casi una página; no pasaba de una página, sobre el reino de Dios. Pero es el concepto del que más hablaba Jesús en Su ministerio. ¿Por qué? ¿Por qué pasa esto? Bueno, pues creo que realmente… esta teología sistemática no la estoy criticando; la recomiendo mucho. Si quieren, luego les digo cuál es. Pero es porque todo el libro trata de ese tema del reino de Dios.
La vida en el Misisipi
Cuando comencé a estudiar derecho, me acuerdo que uno de los… nos dieron, el verano antes de iniciar, nos mandaron una lista de libros para leer. Creo que la guardé todavía por ahí, en un expediente que tengo. Pero me acuerdo que el primero… decían: "Si solo lees un libro en preparación para el estudio del derecho, recomienda…". No era intencional la pausa, hermanos; no es para suspenso. Recomiendan La vida en el Misisipi, de Mark Twain. Uno se pregunta: "Bueno, ¿por qué rayos? ¿Qué tiene que ver eso con el derecho?", ¿verdad? Pero tiene mucho que ver. Seguramente en el libro, no recuerdo que mencione la palabra "derecho" o "leyes".
Pero la forma en que se conoce el río Misisipi, y que Mark Twain, este autor en inglés muy conocido del siglo XIX, relataba cómo iba conociendo, como piloto de buque de vapor en el río Misisipi —estuvo como 3 años como piloto—, relata cómo iba conociendo el río poco a poco. Había escollos, había recovecos, había salidas falsas, había lugares con poca profundidad donde podía naufragar o dañarse el buque. Pero lo iba conociendo poco a poco: las corrientes, cómo funcionaban, dónde podrías ganar tiempo, porque todo era llegar primero. Ese es el relato de ese libro. El estudio del derecho, y aún más el estudio de la Palabra de Dios, es así: no es algo que vas a aprender en un momento; es el estudio de la Palabra de Dios de forma constante.
El reino en la predicación del Nuevo Testamento
Bueno, vamos a ver entonces la importancia del reino de Dios en la predicación de todos. Y nos vamos a enfocar en el Nuevo Testamento. Juan el Bautista predicaba así, Mateo 3:2. Dice: "En aquellos días se presentó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea" —perdón, es el versículo 1, y después el versículo 2—. Decía: "Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca". Es el resumen del mensaje de Juan. Y Jesús también inicia de forma similar Su ministerio, después del bautismo y la tentación en el desierto. Mateo 4:17 dice: "Desde entonces comenzó Jesús a predicar" —dos puntos, y aquí viene el resumen de Sus primeras predicaciones—: "Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca". Es el resumen de los primeros sermones de nuestro Señor Jesucristo, hermanos. Y es un resumen inspirado, por cierto, ¿no?
El apóstol Pedro hace un resumen del llamamiento a los creyentes en su segunda carta, 2 Pedro, que es su última carta que tenemos en la Biblia. Dice: "Si hacen estas cosas" —refiriéndose al resumen que acaba de hacer— "no caerán jamás, y se les abrirán de par en par las puertas del reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo". Ese era el motivo de toda su predicación, de sus cartas.
Seguimos con el apóstol Pablo, rápidamente. Hechos es un libro que el principal actor, obviamente, es nuestro Señor Jesucristo. Dice "los hechos"… los hechos de Jesucristo por medio de Sus apóstoles; pero Pablo, de los apóstoles, es el más mencionado. Y el último versículo de Hechos dice lo siguiente —es Hechos 28:31—: "Y predicaba el reino de Dios y enseñaba acerca del Señor Jesucristo sin impedimento y sin temor alguno". Eso es lo que predicaba Pablo: el reino de Dios.
Y, finalmente, Juan el apóstol se describe a sí mismo en Apocalipsis de esta manera; se presenta, ¿no? Así se presenta: "Yo, Juan, hermano de ustedes y compañero en el sufrimiento, en el reino y en la perseverancia que tenemos en unión con Jesús". Es Apocalipsis… 1:9. Sí, gracias. Entonces vemos la importancia en la predicación de todos los personajes importantes del Nuevo Testamento, comenzando con nuestro Señor Jesucristo.
Mi reino no es de este mundo
Ahora, cuando pensamos en un reino, pensamos en un rey o una reina, y un territorio. Y tendremos que ver de qué tipo de rey estamos hablando, de qué tipo de territorio, si es que hay uno. Jesús claramente dijo que es un rey. Le dijo claramente a Pilato; en Juan 18:36 tuvieron esa conversación. ¿Se acuerdan cuando Jesús estaba ante Pilato siendo juzgado? Y la preocupación de Pilato era si Jesús de alguna forma era una amenaza para él, ¿no? Pilato estaba pensando en, básicamente, la persona más importante para él, que era en sí mismo, ¿no? Entonces quería ver si Jesús era una amenaza. Y Jesús le dice: "Mi reino no es de este mundo", Juan 18:36.
Y aunque Pilato le contesta como de forma agresiva —le dice: "Ah, ¿así que tú eres rey?"—, parece que después lo pensó, como que lo asimiló, y lo devolvió a los judíos. Les dijo: "Bueno, yo no veo ningún motivo en Él para que sea castigado o crucificado de forma alguna". Entonces, Pilato pensó que Jesús estaba hablando nada más de un reino meramente espiritual, o etéreo, o como metafórico, ¿no? Entonces dijo: "Bueno, pues la verdad es que no siento ningún peligro de este sujeto. Además, pues está preso, y obviamente yo tengo todo el poder sobre Él", ¿no? Pero Jesús no dijo que no incluía al mundo; nada más dijo que no es de este mundo.
Salmo 47: el gran Rey de toda la tierra
Quiero que leamos el Salmo 47. Es breve el salmo, pero creo que nos da una idea, nos comienza a dar una idea, en este repaso por algunas partes de este río más grande que el Amazonas, que es la Palabra de Dios. Salmo 47: "Aplaudan, pueblos todos; aclamen a Dios con gritos de alegría. ¡Cuán imponente es el Señor Altísimo, el gran rey de toda la tierra! Sometió a nuestro dominio las naciones; puso a los pueblos bajo nuestros pies; escogió para nosotros una heredad que es el orgullo de Jacob, a quien amó. Dios el Señor ha ascendido entre gritos de alegría y toques de trompeta. Canten, canten salmos a Dios; canten, canten salmos a nuestro rey. Dios es el rey de toda la tierra; por eso, cántenle un salmo de alabanza. Dios reina sobre las naciones; Dios está sentado en Su santo trono. Los nobles de los pueblos se reúnen con el pueblo del Dios de Abraham, pues de Dios son los imperios de la tierra. ¡Él es grandemente enaltecido!".
Entonces vemos primero como la oposición de los pueblos, y la conquista de Dios, y al final se están reuniendo todos para glorificar a Dios. Y es un reino que llegó ciertamente en la primera venida de nuestro Señor Jesucristo. Es un reino que está presente aquí entre nosotros. Cuando Jesús decía "El reino de los cielos se acerca", pues en realidad estaba diciendo que, pues, ya había llegado, ¿no? Y aquí lo vamos a ver en algunos pasajes que vamos a leer.
Lucas 4: la profecía cumplida
El primero es Lucas 4:14-21. Y vamos a ver cómo Jesús declara el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento —de una de las más importantes, aquí, Isaías—, pero veremos que muchas otras profecías. Lucas 4:14-21: "Jesús regresó a Galilea en el poder del Espíritu, y se extendió Su fama por toda aquella región. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo admiraban. Fue a Nazaret, donde se había criado, y un sábado entró en la sinagoga, como era Su costumbre". "Se levantó para hacer la lectura en la sinagoga" —perdón—, "se levantó para hacer la lectura, y le entregaron el libro del profeta Isaías. Al desenrollarlo, encontró el lugar donde estaba escrito: 'El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas noticias a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del Señor'".
Este es lenguaje muy parecido a este que tenemos del reino de Dios, ¿no? Porque viene a liberar a los oprimidos, a rescatar a los pobres, a anunciarles las buenas noticias. "Luego enrolló el libro, se lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos los que estaban en la sinagoga lo miraban detenidamente, y Él comenzó a hablarles: 'Hoy se cumple esta Escritura en presencia de ustedes'". Estaba proclamando el reino.
Mateo 12: el reino de Dios ha llegado
Otro pasaje clave: Mateo 12, Mateo 12:22-28. Ya ha iniciado Su ministerio y ha comenzado a encontrar oposición. Mateo 12:22-28 dice: "Después de esto llevaron ante Jesús un endemoniado que estaba ciego y mudo. Entonces Él lo sanó, y pudo ver y hablar. Toda la gente quedó asombrada y decía: '¿No será este el Hijo de David?'". ¿Del rey David? "Pero al oírlo, los fariseos dijeron: 'Este no expulsa a los demonios sino por medio de Belcebú, príncipe de los demonios'". Entonces, ¿de qué reino estaban diciendo que era Jesús? Del reino del maligno.
"Jesús conocía sus pensamientos, y les dijo: 'Todo reino dividido contra sí mismo quedará asolado'". Les está diciendo: "Es un demonio que acabo de expulsar. El demonio es del reino del maligno. Si yo lo expulso, está dividido el reino. Si yo lo expulso en el nombre de Belcebú, estaría dividido el reino". "Toda ciudad o familia dividida contra sí misma no se mantendrá en pie". Dice: "Es imposible". "Y si Satanás expulsa a Satanás, está dividido contra sí mismo. ¿Cómo puede, entonces, mantenerse en pie su reino?". Es decir, el reino de Satanás. "Ahora bien, si yo expulso a los demonios por medio de Belcebú, ¿los seguidores de ustedes por medio de quién los expulsan? Por eso ellos mismos los juzgarán a ustedes. Pero si expulso a los demonios por medio del Espíritu de Dios, eso significa que el reino de Dios ha llegado a ustedes".
Entonces, ahí, una manifestación del reino de Dios: la manifestación del reino del maligno en toda la actividad demoníaca que había, al parecer, especialmente en este tiempo de la vida de Jesús; y el reino de Dios manifestándose por medio de Jesucristo, que ya había llegado, este reino de Dios.
Venga Tu reino
Vemos también que el reino de Dios es el motivo de la segunda petición de la oración que nos enseñó nuestro Señor Jesucristo, el Padre Nuestro: "Venga Tu reino. Hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo". Nuestra lealtad como cristianos, después de arrepentirnos y tener fe, es al reino de Dios. Es un reino real. No es de territorios. Es más, tiene miembros este reino en prácticamente todas las naciones de la tierra. Y nosotros, por eso, tenemos más en común con nuestros hermanos en Uganda, en Argentina, en Camboya, en China, en Rusia; tenemos más en común con esos hermanos que con vecinos nuestros, con paisanos nuestros que están en el reino de tinieblas.
Nuestro trabajo es hacer discípulos, como nos lo mandó Jesús. Vemos que no viene el reino por nuestras buenas… por nuestros proyectos políticos. Así no va a venir el reino de Dios; lo vamos a ver un poquito más adelante. Pero viene el reino de Dios por medio de esta actividad de discipular. Y es importante este discipulado, porque, aunque no tiene fronteras de idioma, de geografía, de cultura, de etnia, sí hay una gran línea divisoria. No es que ya todos en el mundo van a ser miembros del reino de Dios.
1 Corintios 6 al 11 es un pasaje muy claro: 1 Corintios 6:9-11. "¿No saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? ¡No se dejen engañar! Ni los inmorales sexuales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. Y eso eran algunos de ustedes" —vean ahí el poder transformador del evangelio—. "Pero ya han sido lavados, santificados y justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios".
Entonces, así se expande el reino, hermanos. No es por medio de obras de caridad, por medio de políticas, ¿no? Todas esas cosas pueden ser fruto del crecimiento del reino, pero no son en sí el crecimiento del reino. ¿Por qué? Porque el reino en su totalidad, en su plenitud, solo se va a dar en la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo.
Las sierras en el horizonte
Y vamos a leer algunos pasajes que describen ese futuro, esos momentos futuros del reino de los cielos, el reino de Dios. Primero vamos a ver un par de pasajes de Isaías: Isaías 65:17 —perdón, sí—, 17 en adelante. Y quiero explicar esto con una metáfora, una similitud que nos compartió un hermano en la iglesia en Coyoacán, donde estuvimos antes. Describió las promesas de Dios y las profecías, de alguna forma, como una serie de sierras montañosas.
Aquí en México tenemos muchas sierras, tenemos montañas que se ven a lo lejos. En mi tierra natal, de Arizona, hasta se puede ver más este fenómeno, porque es muy, muy seco ahí. Entonces la atmósfera es muy clara, y se puede ver a una distancia inmensa, y se pueden ver varias sierras de montañas. Como que el tono del azul, o del morado, en que vienen las sierras cambia un poquito, pero es muy difícil saber a qué distancia queda, ¿no?, o si una está mucho más cerca que otra. Pero si vamos avanzando, si vamos manejando —porque caminar tomaría días—, pero si vamos manejando y cruzamos una sierra, nos damos cuenta que todavía hay más sierras allá, y que quedan todavía muy lejos, ¿no?
Entonces, la perspectiva desde el Antiguo Testamento es a veces la perspectiva que tenemos: estamos viendo varias sierras de montañas a la distancia, pero no sabemos exactamente a qué distancia están, ¿no? En el Nuevo Testamento, pues ya hemos avanzado bastante, y podemos ver: "Ah, esa sierra ya la pasamos". Pero todavía quedan varias sierras en el horizonte, ¿no?
Isaías 65: cielos nuevos y tierra nueva
Vamos a leer de Isaías 65:17, y creo que podemos entender un poco mejor que, tal vez, aun el mismo Isaías, el contexto de esta profecía. Y van a ver que no todo se cumplió en la primera venida de nuestro Señor. "Presten atención, dice el Señor, porque estoy por crear un cielo nuevo y una tierra nueva. No volverán a mencionarse las cosas pasadas, ni se traerán a la memoria. Alégrense más bien, y regocíjense por siempre, por lo que estoy a punto de crear: estoy por crear una Jerusalén feliz, un pueblo lleno de alegría. Me regocijaré por Jerusalén y me alegraré en mi pueblo; no volverán a oírse en ella voces de llanto ni gritos de clamor.
Nunca más habrá en ella niños que vivan pocos días, ni ancianos que no completen sus años. El que muera a los 100 años será considerado joven; pero el que no llegue a esa edad será considerado maldito. Construirán casas y las habitarán; plantarán viñas y comerán de su fruto. Ya no construirán casas para que otros las habiten, ni plantarán viñas para que otros coman. Porque los días de mi pueblo serán como los de un árbol; mis escogidos disfrutarán de las obras de sus manos. No trabajarán en vano, ni tendrán hijos para la desgracia; tanto ellos como su descendencia serán simiente bendecida del Señor.
Antes que me llamen, yo les responderé; todavía estarán hablando cuando ya los habré escuchado. El lobo y el cordero pacerán juntos; el león comerá paja como el buey, y la serpiente se alimentará de polvo. En todo mi monte santo no habrá quien haga daño ni destruya, dice el Señor". Y entendemos aquí el lenguaje poético, ¿no? No creo que sea que, bueno, pues nada más se va a extender tantito los años de una persona, que ahora, ah, pues ahora todos van a llegar a 100.
Creo, creo que se entiende aquí que está hablando de la vida eterna, en realidad; no está hablando de la plenitud de vida… Está hablando del reino venidero. Isaías 66 sigue también, un par de versículos, del 22 al 24: "Porque así como perdurarán en mi presencia el cielo nuevo y la tierra nueva que yo haré, así también perdurarán el nombre y los descendientes de ustedes, afirma el Señor. Sucederá que de una luna nueva a otra, y de un sábado a otro, la humanidad vendrá a postrarse ante mí. Entonces saldrán y contemplarán los cadáveres de los que se rebelaron contra mí, porque no morirá el gusano que los devora, ni su fuego se apagará. ¡Repulsivos serán a toda la humanidad!". Entonces, no vemos todavía que todas las naciones se junten y adoren a Dios, y no vemos tampoco el castigo sobre los del reino del maligno que se profetiza aquí. Todavía viene.
La consumación del reino
Y vamos rápidamente a 2 Pedro otra vez, 2 Pedro 3:10-13. Y ahora ya estamos en el Nuevo Testamento. Ya sabemos que claramente ya Pedro nos está hablando del futuro; ya ha ascendido el Señor a la diestra del Padre. 2 Pedro 3:13: "Pero el día del Señor vendrá como un ladrón. En aquel día los cielos desaparecerán con un estruendo espantoso, los elementos serán destruidos por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en ella, será quemada. Ya que todo será destruido de esa manera, ¿no deberían vivir ustedes con devoción, siguiendo una conducta santa y esperando ansiosamente la venida del día de Dios? Ese día los cielos serán destruidos por el fuego, y los elementos se derretirán con el calor de las llamas. Pero, según Su promesa, nosotros esperamos el cielo nuevo y una tierra nueva, en los que habita la justicia". Es la consumación del reino de Dios.
El reino no viene por esfuerzos humanos
Ahora, este reino, como ven ustedes, no puede venir por los esfuerzos humanos. Y creo que es importante esto, hermanos, porque ha habido a lo largo de la historia de la iglesia, y hay todavía hoy en día, muchas personas que malentienden, creo, el significado del reino de Dios, y piensan que tiene que ver con partidos políticos o planes políticos: "Si nada más pudiéramos lograr esta legislación", o "Si nada más este candidato pudiera ganar, entonces pues ya estaríamos expandiendo el reino de Dios".
Ahora, puede ser que algunas leyes son mejores o peores en cuanto a las leyes de Dios, y puede ser que algunos políticos o algunos líderes son mejores o peores para el presente del pueblo de Dios. Pero la forma en que se expande el reino de Dios ahora, antes del regreso de nuestro Señor, es por medio de esta labor de obediencia al Señor, esta labor que parece ser a veces frustrante y a pequeña escala, que es la labor del discipulado.
¿Cómo responderás al reino?
Ahora, las preguntas siguientes, para terminar brevemente: ¿cómo responderás al reino? ¿Cómo vivirás en el reino? ¿Y cómo morir en el reino? La respuesta al llamamiento de Jesús de arrepentimiento, porque el reino de Dios se acerca, es que Jesús exige una lealtad y un compromiso radical. Esto lo vemos con el joven rico, por ejemplo, que dijo que estaba siguiendo todos los mandamientos. Pero Jesús sabía que no estaba comprometido con Él, no estaba comprometido con Jesús mismo, y sabía que tenía por lo menos un ídolo en su corazón, y ese ídolo era su riqueza. Entonces Jesús le dijo: "Tienes que deshacerte de ese ídolo para realmente estar en el reino". Le dijo: "Vende todo lo que tienes y sígueme a mí". Y eso, ¿qué hizo? Pues que el joven se diera cuenta del ídolo que tenía. Nos pide a todos nosotros dejar los ídolos que nuestros corazones tienen —todos—, dejar esos ídolos y seguir a Cristo.
¿Cómo vivirás en el reino?
¿Cómo debemos vivir en el reino? La iglesia es central para la vida en el reino. A partir de nuestra conversión, nuestra vida debe ser 100 %, 365 días al año, en la iglesia. ¿Qué quiere decir eso? ¿Que tenemos que estar aquí siempre, o por lo menos siempre que se abran las puertas? Pues tal vez para algunos sí. Pero para todos nosotros significa estar en la iglesia: ser representantes de la iglesia en nuestros trabajos, en nuestras escuelas, en nuestros hogares, en todos los lugares donde estamos. Y vamos de viaje: siempre estamos representando a la iglesia. Somos embajadores de Cristo. Sí, somos representantes de la iglesia en cualquier lugar que estemos.
Nuestra identidad principal no es como ingenieros, o abogados, o cocineros, o contadores. No es como mexicanos, o colombianos, o rusos, o argentinos. No es ni siquiera nuestra primera identidad como Juan, o José, o Roberto, o Jonatán. Es como miembros del cuerpo de Cristo. Quiero leer Efesios 3, comenzando con el versículo 7; Efesios 3:7 en adelante: "De este evangelio llegué a ser servidor", dice Pablo, "Este fue el regalo que Dios me dio por Su gracia, conforme a Su poder eficaz. Aunque soy el más insignificante de todos los creyentes, recibí esta gracia de predicar a las naciones las incalculables riquezas de Cristo, y de hacer entender a todos el plan divino, el misterio que de los tiempos eternos se mantuvo oculto en Dios, creador de todas las cosas. El fin de todo esto es que la sabiduría de Dios, en toda su diversidad, se dé a conocer ahora por medio de nosotros, de la iglesia, a los poderes y autoridades en las regiones celestiales, conforme a Su eterno propósito realizado en Cristo Jesús nuestro Señor".
¿Qué significa morir en el reino?
Y, finalmente, ¿qué significa morir en el reino? Lucas 9:23: "Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga". La cruz no es una carga, o algo así, o algo que tenemos que cargar, ¿no? La cruz era un elemento de ejecución, de muerte. Y Pablo nos lo aclara en Gálatas 2:20, y con esto terminamos: "He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio Su vida por mí". Eso es estar en el reino, hermanos: vivir en el reino, y sí, morir en el reino. Todos los que estamos en el reino es porque hemos muerto. Estamos muertos, pero vivimos en Cristo.
Sabemos que vamos a tener ese rechazo. Familiares pueden sentir rechazo o traición. Jefes van a sentir falta de compromiso, falta de adoración a ese dios que es el dinero. Gobiernos hasta pueden sentir temor de falta de lealtad. Hay tres preguntas que plantea este autor, Jeremy Treat, y quiero que nos planteemos estas preguntas: ¿Qué es lo que más me motiva o me emociona? ¿Cómo invierto mi tiempo? ¿En qué gasto mis recursos? Ese es el reino al que perteneces.
Oración
Oremos. Gracias, Señor, por Tu Palabra. Gracias porque Tu reino es poderoso. Gracias porque nos permites estar en ese reino. Te pedimos, Señor, en esta mañana, que si hay alguno aquí en esta mañana, Señor —y pensamos que sí hay algunos, Señor—, que todavía están en el reino del maligno, que Tú, Señor, obres en sus corazones, y nos uses para discipularlos, Señor, para estar en Tu glorioso reino. Que la muerte, Señor, no es algo que tenemos que temer, porque la vida la tenemos en Ti. Te damos gracias, Señor, y te pedimos la obra de Tu Espíritu Santo en cada uno de nosotros en esta mañana. Amén.
Escúchanos
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