Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Rom. 12:14-21Nathan Diaz

Bendiciendo a Nuestros Enemigos

Transcripción

El cristiano y sus enemigos

En esta sección de Romanos 12 llegamos a una sección que va hasta el final ya del capítulo, o sea, ya hasta el versículo 21, que tiene que ver con nuestra relación hacia nuestros enemigos: el cristiano y sus enemigos. Ese es el tema que vamos a estar tratando probablemente unos tres o cuatro domingos más, para concluir con Romanos 12. Y vamos a leer el versículo 14, que dice: "Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis. Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran. Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión. No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres".

Esa es la sección, la primera sección que vamos a estar viendo entre hoy y el próximo domingo. Y el primer reto que viene aquí, ¿cuál es? El versículo 14 es una orden, ¿no? ¿Qué es lo que dice que debemos de hacer? "Bendecid a los que os persiguen". Lo contrario de bendecir es maldecir. Entonces Pablo nos está planteando aquí dos lados: uno, el lado positivo; otro, el lado negativo. Nos dice: hagan la parte positiva, bendigan a los que les hacen mal, y no los maldigan.

Entonces me gustaría, junto con ustedes, analizar cuál es la raíz de una actitud de bendición. ¿De dónde viene un corazón que hace lo que dice el versículo 14? ¿De dónde viene un corazón que está dispuesto a bendecir a alguien que le está haciendo mal? Entonces vamos a analizar varias cosas que están en la Biblia con respecto a la raíz de un corazón que trata de bendecir a otros que le hacen mal. ¿Creen que tiene que ver con nuestra vida diaria? Creo que es muy relevante este pasaje, porque trata mucho con nuestras emociones y con nuestras reacciones naturales hacia otros.

Primera raíz: pensar mucho en Cristo

La primera raíz ya estaba dentro del capítulo 12; la leímos en el versículo 3, donde dice Pablo: "Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno". ¿Cómo es que esto sería la raíz de un corazón que bendice a otros? Aquí, ¿qué es lo que estaba atacando Pablo cuando dice esto: "piensen de sí con cordura"? ¿Qué problema del hombre está atacando? El orgullo, ¿no? "Piensen de sí con cordura".

Y estamos regresando a algo que ya vimos. ¿Cuál es el antídoto al orgullo, o cuál es el antídoto a pensar demasiado sobre ti mismo? ¿Se acuerdan? ¿Cuál es el antídoto? ¿Es pensar muy poquito sobre ti mismo? ¿Qué es el antídoto? Pensar mucho sobre ¿quién? Sobre Cristo. Si tú te enfocas en Cristo, ya no piensas en ti. Y eso no es una falsa humildad de "yo no valgo nada". Lo que está diciendo Pablo aquí que tenemos que tener… lo que está diciendo es: "Piensen de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios dio a cada quien".

Esa medida de fe tiene que ver con cómo ves a Dios. Y entre más grande es Dios, menos piensas en ti; entre más entiendes la grandeza de Dios, menos piensas en ti. Y entonces ese es el mejor antídoto para el orgullo en la vida cristiana. Y la razón por la cual esta es una raíz de una actitud de bendición, a la cual Pablo nos está exhortando, es porque entre más tú contemplas a Cristo, más encuentras el ejemplo a seguir de cómo vivir una vida que bendice a los que te hacen mal. ¿Entienden?

O sea, estamos tan enfocados en nuestros problemas, en lo que otros nos hacen a nosotros, y no nos detenemos a pensar qué es lo que Jesús mismo vivió en Su vida con respecto a Sus enemigos. Y entre más tú contemplas cómo reaccionó Jesús, cómo trató Jesús a los que le hicieron mal a Él, más fácil va a ser que tú reacciones de la misma manera. Entonces, la raíz de una actitud de bendición, Romanos 12:3, es pensando mucho sobre Cristo.

El ejemplo de Jesús y de Esteban

¿Fue Jesús ejemplo de bendecir a los que te persiguen? ¿Qué dijo en la cruz? Lucas 23:34: "Perdónalos, porque no saben lo que hacen". Si buscamos dentro de Romanos, vamos a ver que es muy explícito el ejemplo de Jesús. Romanos 5:10 dice: "Porque si siendo enemigos…". O sea, aquí, ¿de quién está hablando? De nosotros, ¿no? Tú y yo éramos enemigos de Dios. ¿Y qué hizo Él por nosotros? "Fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida".

Es decir, Dios puso el ejemplo. Dijo: "Ustedes son mis enemigos, ustedes son los que me han ofendido, ustedes son los que me han agraviado, y sin embargo yo voy a bendecirlos". ¿Cómo? Con la muerte de mi Hijo, para que podamos ser reconciliados nuevamente. Entonces, ahí está el principal ejemplo, el principal fundamento sobre el cual nosotros como cristianos podemos bendecir a los que nos persiguen.

¿Y se acuerdan de la historia de Esteban, en Hechos 7:60? ¿Qué dijo Esteban? Siguió el ejemplo de Jesús de bendecir a los que lo perseguían. ¿Qué le estaban haciendo a Esteban? Lo estaban matando; ahí estaba siendo apedreado por gente que lo odiaba. Y él dice lo mismo; dice: "Señor, perdónalos". Y ese ejemplo, de alguna manera, tuvo que haber impactado. Y sabemos que Dios contestó esa oración, ¿no? ¿O no la contestó? Porque, ¿quién estaba entre las personas que estaban apedreando a Esteban? Pablo estaba ahí. Pablo era uno de los que estaban ahí presentes, uno de los que estaban incluidos dentro de esta oración de "perdónalos, Señor".

Y Dios escucha la oración de Esteban. ¿Y qué hace con Pablo? Lo perdona, ¿no? Un tiempo después, pero lo perdona. Ahora Pablo asimila estas cosas en su propia vida. O sea, yo me imagino que cuando Pablo escribió este versículo, "bendigan a los que os persiguen", estoy casi seguro de que tenía en su mente esta imagen de Esteban como un ejemplo de alguien que hizo esto. Entonces, ese es el primer punto. Nada más estoy planteando la manera en que el ver a Jesús y Su vida va a crear un fundamento para poder tener una nueva actitud hacia la gente que nos hace mal.

Segunda raíz: el Sermón del Monte

Y la segunda cosa que creo que es una raíz también de una actitud de bendición tiene que ver con el Sermón del Monte, Mateo 5, versículos 43 al 48, porque ahí Jesús habló casi de este punto en Su mensaje. Que, por cierto, les voy a dar un adelanto de cuál es el plan de estudio en la iglesia en no sé cuánto tiempo, pero pienso que este año. Terminando Romanos, vamos a tener un estudio sobre el libro de Nehemías; vamos al Antiguo Testamento. Y terminando el libro de Nehemías, vamos a regresar al Nuevo Testamento nuevamente y vamos a hacer un estudio sobre el Sermón del Monte. Entonces, ya les adelanto algunas de las cosas que vamos a estar viendo después de Romanos, que no falta mucho.

Pero en el Sermón del Monte, Mateo 5, versículos 43 al 48: "Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestro hermano solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto".

Va más allá. Miren, lo que quiero que vean es que Jesús raramente trata solo con un comportamiento externo; por lo regular, Jesús va mucho más profundo que eso. Entonces, la Biblia no te dice nada más: "No hagas mal al que te hace mal". Sí lo dice, pero no nada más dice eso, porque, pues, con un poquito de autocontrol podemos hacer eso: me hacen algo malo y me aguanto, ¿no? O sea, no creo que se necesite ser cristiano para no desquitarse con alguien que te hace mal. Mucha gente se aguanta las ganas, ¿o no? "Bueno, me hiciste eso; ya, olvídalo. Nada más no te quiero volver a ver, y ya", ¿no? Esa es la solución secular, la solución pagana: "No te voy a hacer nada, pero no me hables". Entonces la Biblia va un paso más y dice: "A ver, no; no es 'aguántate las ganas de desquitarte'. Sí, aguántatelas, pero da un paso más, y ahora siente algo por esa persona". Siente algo que tiene que ver con lo que dice Mateo 5: "Ora por ellos". Pídele a Dios que les vaya bien.

O sea, eso, ahora sí, creo que estamos lidiando con algo para lo que se necesita ser cristiano, porque ahora ya estamos lidiando con una nueva categoría, que no se trata nada más de "no te vengues, no te desquites, no pagues mal por mal", sino "bendícelos": tu corazón debe desear su bien. ¿Se dan cuenta? Ahora esto ya no es tan fácil, porque esto ya no es algo externo. Ya no es algo como: "Pues me aguanté, ya no hice nada. Mira, me controlé; bien por mí", ¿no? Sino que Dios me está pidiendo: "Ora por ellos. Esos malos sentimientos que tú tienes por esa persona, que se conviertan en el deseo de que Dios los bendiga".

Bueno, esto cambia nuestra naturaleza. No es como somos naturalmente, sentir eso; ahora sí necesitamos algo sobrenatural que pase, ¿no?

Gozarse y llorar con los enemigos

Esto, hermanos, es lo que está ligado con el siguiente versículo. ¿Qué dice el versículo 15? Porque podríamos pensar que "gozaos con los que se gozan y llorad con los que lloran" es otro tema: no está hablando de los enemigos, está hablando de aquí en la iglesia, ¿no?, con nuestros amigos. Entonces esta es la pregunta que quiero hacerles: ¿es fácil gozarse con los que se gozan, a los que yo amo? Sí, claro que es fácil. O sea, si a mi hijo le da gusto algo y logra algo importante, me da gozo, y no me cuesta trabajo gozarme con él, porque lo amo, ¿no?, y quiero lo mejor para él. Si a mi hijo le pasa algo malo, ¿es difícil llorar con él? No es difícil; su dolor es mi dolor.

Pero, ¿qué pasa con la gente que me ha hecho cosas malas a mí, que me ha agraviado, que me ha ofendido? ¿Es fácil gozarme con ellos si les va bien? ¿Cómo nos sentimos? "¿Por qué le va bien, si es una mala persona? Le debería ir mal", ¿no? Y les va mal, ¿y qué decimos? "Tómala, ¿no? Eso es lo que te mereces. A ver si así aprendes tu lección". Y nos da gusto que les vaya mal si nos han hecho mal. Si realmente ustedes tienen enemigos, saben de lo que estoy hablando. Si realmente tienen enemigos, nos da gusto que les vaya mal y nos da tristeza que les vaya bien. Eso es la raíz de lo que Dios quiere cambiar en nuestro corazón.

Ustedes pueden pensar que a lo mejor yo no tengo muchos enemigos, pero les puedo decir que sí hay gente con la que yo lucho con estos sentimientos. Y más aún, más aún: son cristianos, y lucho con esos sentimientos de querer que les vaya mal, de que me dé gusto que las cosas no funcionen para ellos. O sea, yo tengo esa lucha, porque hay gente que me ha decepcionado y que me ha ofendido, y de la que no pienso gran cosa. Y entonces me gusta ver que las cosas no vayan bien para ellos, y me da tristeza si les va bien. Es la verdad. O sea, si podemos ser honestos, así nos sentimos con respecto a la gente que realmente no nos cae bien.

Les voy a decir quiénes son estas gentes. Son las personas que, si tú ves que andan por ahí en la calle y tú ya los ubicaste, buscas la manera de evitarlos. Esa es esa categoría de gente. Y ya, si los tienes que saludar, pues ya los saludas, ¿no?: "Hola, ¿cómo estás? Sí, ah, ¿cómo has estado?". Pero preferirías no encontrártelos. Algo hay que te incomoda al verlos. Sí, hay gente con la que yo me siento así. Entonces, cuando estaba meditando sobre esto, realmente inmediatamente identifiqué dónde está la lucha de "gozaos con los que se gozan y llorad con los que lloran".

El antídoto: ponerse en su lugar

¿Cuál creen ustedes que es el antídoto para alguien que se goza cuando les va mal a sus enemigos? ¿Cómo luchamos con esto? Ya les dije hace rato cuál es el antídoto. ¿Cuál era el antídoto? Es una cuestión de orgullo nuevamente, ¿no? El orgullo está en cómo nos sentimos con respecto a las demás personas, porque tiene que ver con lo que dice Jesús en Mateo 7:12. ¿Qué dijo Jesús en Mateo 7:12? La regla de oro. Haz a otros ¿qué? ¿Lo que se merecen? ¿Qué es lo que debes de hacerles a otros? Lo que a ti te gustaría que te hicieran, ¿no?

Pero para hacer eso, tú te tienes que poner en su lugar. Tú tienes que no pensar en tus derechos, en tus privilegios, en lo que otros te están haciendo a ti, sino que te tienes que trasladar a esa persona, ver cómo se estaría sintiendo esa persona, ponerte en sus zapatos y tratar de sentirte como se sienten ellos. Y tú debes de desear para ellos lo que tú querrías si tú estuvieras en su posición.

Entonces, el orgullo es la raíz de la indiferencia hacia los demás: "No me importa. Se lo merece, ¿no? O sea, es su problema; él se lo buscó, o ella se lo buscó". Y ya no sentimos empatía, ya no sentimos compasión; nada más estamos pensando en nosotros, y en lo que para nosotros es justo, y en lo que para nosotros se debería de hacer. Y la única alternativa al orgullo, ¿cuál es nuevamente? Cristo, ¿no?

Porque no se trata de un orgullo falso donde yo diga: "Ay, no, sí, pero bueno, me voy a comportar de una manera que le agrade a la gente, mejor, ¿no? Aunque me hayan hecho mal, voy a actuar como que me da lástima, y como que sí quiero lo mejor para esa persona". Pero muy adentro… O sea, nuevamente, son actitudes que podríamos tener externamente, y nuestro corazón no lo siente. La única manera es que Cristo cambie nuestro corazón al entender qué es lo que Él ha hecho por nosotros, ¿no?

Por las misericordias de Dios

¿Cómo empezó Romanos 12? "Os ruego, hermanos…". ¿Por qué? "Por las misericordias de Dios": que hagan todo lo que va a venir en los siguientes versículos por las misericordias de Dios. Lo que tú has experimentado de parte de Dios tiene que cambiar tu manera de sentirte con respecto a los demás. Porque si tú has recibido de parte de Dios algo que no mereces, que ha sido gracia, que ha sido un regalo —Dios te ha perdonado, Dios te ha salvado siendo Su enemigo—, ¿cómo vas a ponerte tú en una posición en donde tú digas: "Él no lo merece; él no merece mi perdón. Yo sí merezco el perdón de Dios, pero él no merece mi perdón, y yo no quiero darle a él lo mejor, aunque Dios a mí sí me ha dado lo mejor"? ¿Entienden la gran contradicción que puede existir entre lo que decimos y lo que hacemos?

Debemos de sentir la situación de los demás, de tratar de entender qué es lo que están viviendo, y darles no lo que merecen, sino lo que nosotros quisiéramos que nos dieran a nosotros. Les digo que es la alternativa, el antídoto, porque Pablo dice que es el antídoto. ¿Qué dice el versículo 16? "Unánimes entre vosotros". ¿Y qué dice? "No altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión". La mayoría de las veces tratamos a la gente como nosotros pensamos que debemos de tratarlos; eso es ser sabio en tu propia opinión.

Y aquí nos está diciendo Pablo: "Piensen de sí con cordura; entiendan su relación hacia los demás por lo que ustedes han experimentado de parte de Dios, y trátenlos de esa manera". De tal manera que vamos a tener la tendencia a asociarnos ¿con quién? Pues con los que menos merecen que nos asociemos con ellos: los humildes, los más despreciados, los que normalmente reciben más rechazo. La vida cristiana normalmente debería de reflejar eso. Los cristianos, ¿con quiénes se juntan? ¿Con sus amigos, los otros cristianos? ¿Con quién nos juntamos? "Asociándoos": un gran reto delante de mí, de entender qué es lo que Dios ha hecho por mí.

Asociándonos con lo humilde

En el griego original no es "los humildes" nada más; no se sabe si es personas o cosas o qué. Nada más es "con lo humilde", ¿no? Podrían ser cosas humildes. El hecho de entender nuestra posición delante de Dios nos llevaría también a asociarnos con las cosas humildes, que tienen que ver con las cosas que normalmente consideramos como menos importantes. ¿No debo yo limpiar un baño? ¿No debo yo cambiar pañales? Nuestro correcto entendimiento con respecto a nuestra relación con Dios nos va a llevar a tener una nueva actitud, no nada más hacia la gente humilde, sino hacia las cosas humildes.

Procurar lo bueno delante de todos

Dice el versículo 17: "No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres". "Procurad lo bueno delante de todos los hombres": ¿cómo se hace eso? Vamos a 2 Corintios 8. 2 Corintios 8:21 dice: "Procurando hacer las cosas honradamente, no solo delante del Señor sino también delante de los hombres". Ahí hay un poquito más de complemento a este versículo, ¿no? Porque podríamos pensar: "Pues, ¿qué? ¿No voy a hacer todo lo que a la gente le gusta que yo haga? O sea, ¿debo de enfocarme nada más en complacer a los demás? ¿En qué momento los confronto también?", ¿no?

Bueno, 2 Corintios 8:21 aclara ese punto: procura hacer lo bueno delante del Señor, y en todo lo que tú puedas, que eso coincida con la gente también; que todo lo que tú haces de acuerdo a la voluntad de Dios, todo lo que honra a Dios, trata de que… O sea, nosotros los cristianos no deberíamos ser el tipo de personas que tratan de meterse en problemas, que tratan de hacerse enemigos. Y lamentablemente sí hay cristianos que parece que esa es su misión en la vida: hacerse enemigos.

Y mucho tiene que ver con la actitud que tenemos, ¿no? Porque tú puedes decir la verdad a alguien, pero decirla de tal manera que va a traer conflicto. Entonces tenemos que ser muy sabios en cómo decimos las cosas. No llegamos y decimos: "Ay, ustedes los pecadores están todos mal, pero miren, yo sí, yo sí leo la Biblia, yo sí sé lo que dice". ¿Eso les va a traer amigos? ¿Eso va a traer paz con todos los hombres? No. Tenemos que tener mucha sabiduría en cómo lidiamos con otros: "Ay, ustedes, borrachos, que se van a sus fiestas; no, yo no hago esas cosas". Y los vemos hacia abajo: "No, yo estoy aquí arriba y ustedes están allá abajo, ustedes los…".

La percepción de la gente

Una vez estaba en una comida y me presentaron como pastor. Y al final de la comida, los que estaban ahí me dicen: "Perdone, pastor, por tantas groserías que estuvimos diciendo". Porque la impresión que tienen es que yo me iba a rasgar las vestiduras: "Ay, estos mundanos que dicen groserías. ¿Cómo puede ser? Mis oídos santos no deben de estar escuchando eso". O sea, esa es la percepción que a veces tiene la gente, ¿no? Y es difícil que no nos perciban así si saben que eres cristiano; más si saben que eres pastor, es todavía peor.

Porque, o sea, di que eres cristiano, y dicen: "A lo mejor eres un cristiano hipócrita, y nada más… o no es muy religioso", lo que sea. Pero cuando te presentan como pastor, ya es una percepción completamente diferente, ¿no?: este es como un padrecito, un sacerdote, ¿no?, que no hace nada malo y que se persigna cada vez que ve que alguien… Así es la percepción. O sea, yo me he dado cuenta porque eso me pasa todo el tiempo ahora. Lamentablemente me da tristeza, porque como que ellos dicen: "¿No te sientes incómodo?". O sea, no, ¿por qué me voy a sentir incómodo?

"En cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres". No te va a pasar nada si escuchas unas groserías. No las digas tú, pero no les hagas: "¿Por qué hablas con esa palabra?", ¿no? O sea, eso no te va a ayudar a llegar al evangelio. "Ay, ustedes, que fuman y toman y hacen todas estas cosas terribles". Es la percepción que a veces tienen; que es lo que, por lo menos, estamos pensando, aunque no lo digamos. Pero no, hermanos; no es lo que debería estar pasando por nuestras cabezas, porque Dios nos está llamando a vivir en paz y en unidad con los demás.

En cuanto dependa de vosotros

Por eso dice el versículo 18: "Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres". Está siendo realista Pablo aquí, ¿no? O sea, él sabe que es imposible estar en paz con todos; que sí vas a tener enemigos, porque el evangelio sí trae enemigos a nuestras vidas, claro. Hay gente que odia el evangelio y hay gente que odia la Biblia, y es más, nada más el hecho de que digan "cristiano" ya causa tensión, ¿no? Entonces, obviamente va a haber cosas que ya están fuera de tu control. Pero en cuanto dependa de ti, estar en paz con ellos: eso es a lo que nos está llamando la Biblia.

Y esto lo escuché en un mensaje una vez, y me gustó, y ya lo he dicho antes, pero quiero que lo tengan bien claro: asegúrense de que, si la gente los odia, es porque odian el evangelio y no porque ustedes son odiosos. Porque esa es una razón por la cual la gente los puede odiar: porque ustedes son odiosos, nadie los aguanta y no se pueden llevar con nadie. Si nos odian, que nos odien; pero ¿por qué? Porque odian el evangelio de Cristo, porque odian lo que dice la Biblia, pero no por cómo somos nosotros, no por nuestras actitudes hacia ellos.

Bueno, hasta aquí vamos bien, ¿no? Romanos 12 nos está llevando a pensar con respecto a cómo nos relacionamos con nuestros enemigos, cómo reaccionamos cuando alguien nos hace mal. ¿Cuál es nuestro objetivo? ¿Cuál es nuestro objetivo? Estar en paz, no complicar más las cosas. Por eso es que a veces tenemos que aconsejarles cosas como: "No, no metas una demanda contra esa persona, porque no va a solucionar las cosas, no va a traer más paz a tu vida; va a traer más conflicto". A veces una demanda trae más paz, pero por lo regular no; por lo regular una demanda trae más conflicto.

Y hay cosas que tú puedes ceder, y que tú puedes decir: "Ya, está bien, yo quiero estar en paz contigo. Ahí muere. No te voy a seguir diciendo: 'Págame' o 'Dame lo que me debes'". Y ya. "En cuanto dependa de ustedes, estén en paz con todos los hombres".

Fe en la justicia de Dios

¿Cómo hacemos esto? Lo hacemos a través de la fe, porque estamos entrando en una nueva categoría aquí que es ajena a nosotros. ¿Cuál es esta categoría? La justicia, ¿no? Siempre queremos ver que se haga lo que nosotros creemos que es justo. Y sí hay ocasiones en las que tenemos que hacer cosas, y Dios nos llama a actuar, y Dios nos llama a movernos en nombre de la justicia. Pero muchas veces lo que hacemos porque nosotros pensamos que es justo tiene que ver con una incredulidad, con una falta de fe en que Dios es el que hace justicia, en que Dios realmente tiene el control.

Y entonces empezamos a sentir que si yo no hago algo, ya no se va a hacer justicia nunca, porque como que Dios está ignorando este problema, Dios no está haciendo nada: "Entonces yo tengo que hacer algo", ¿no? Y empezamos a actuar en nuestras propias fuerzas, y eso se llama incredulidad: "Dios no puede con esto; yo me tengo que encargar, yo tengo que hacer esto y tomar estas decisiones y ponerlo en su lugar", ¿no? Esa es la última raíz de una actitud de bendición: fe en la justicia de Dios, que nos lleva a los siguientes versículos, 19 al 21, que vamos a ver el próximo domingo.

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