¿Conformar o Confrontar?
Transcripción
El fundamento de la vida cristiana
Dice Romanos 12: "Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta". Y el domingo pasado estuvimos hablando acerca de este concepto de presentar nuestros cuerpos como sacrificio vivo delante de Dios. ¿Cómo hacemos eso? ¿Cómo se ve una vida cristiana de sacrificio vivo? Y dimos varios ejemplos, y hablamos de varias cosas que creo que son las cosas que tenemos que estar meditando como cristianos constantemente. ¿Qué hago con mis manos? ¿Qué hago con mis pies? ¿Qué hago con mis ojos? ¿Qué hago con mis oídos? ¿Qué hago con mi lengua? ¿Qué hago con mi mente? Todo eso era parte de lo que estuvimos hablando el domingo pasado.
Y la razón por la que nos estamos tomando tanto tiempo nada más en estos dos versículos es porque estos dos versículos realmente marcan el fundamento y la base de la vida cristiana. Todo lo que viene después de estos dos versículos ya son los detalles que se basan en esos dos versículos. Entonces vamos a estar viendo estos ejemplos: cómo usar nuestros dones en la iglesia, cómo relacionarnos unos con otros cuando hay tristeza, cuando hay dolor, cuando hay felicidad, cómo relacionarnos con nuestros enemigos. Todo eso viene en el capítulo 12. Pero tenemos que plantear bien este fundamento de estos dos versículos que leímos aquí, porque, aunque son muy conocidos, creo que tienen mucha profundidad, y normalmente no meditamos en todas las cosas que realmente están aquí.
Una tensión difícil
Entonces, hoy vamos a hablar acerca del versículo 2, pero no vamos a terminar hoy sobre el versículo 2. Vamos a continuar, y vamos a meditar sobre una de las tensiones más difíciles de la vida cristiana, que es esta: "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento". Esa parte la leemos tan fácil y decimos: "Ah, sí, no nos debemos de conformar a este siglo". Pero realmente es muy difícil hacer esto, y más porque, ¿dónde vivimos? En este siglo, ¿no? Ahí estamos. "No se conformen a donde están". Ese es el problema que representa este versículo para nosotros.
Porque existe una tensión ahí sobre la realidad de dónde vivimos, dónde estamos, la cultura que nos rodea, y el reto que nos pone este versículo de decir: "No se conformen; apártense, aléjense; no entren en una inercia que los lleve con la cultura de su tiempo, con lo que los está rodeando". Entonces, ¿cómo haces eso? ¿Cómo confrontas la realidad del mundo que te rodea? Y esta tensión de la que les estoy hablando es una tensión que existe en la misma Biblia. Entonces quiero enseñarles cómo la misma Biblia tiene una tensión aquí, en donde tenemos que tratar de entender cómo funciona y cómo balancearlo, porque están los dos lados, ¿no?
Versículos que dicen "confórmense"
Conformarnos: dice este pasaje, "no se conformen". Pero hay muchos versículos que dicen: "Confórmense". ¿Quieren ver algunos? Vamos a ver algunos. Hay algunos versículos que dicen: "Sí, confórmense". Uno de ellos es 1 Corintios 9, versículo 22, y este es de la Nueva Traducción Viviente. Dice: "Cuando estoy con los que son débiles, me hago débil con ellos, porque deseo llevar a los débiles a Cristo. Sí, con todos trato de encontrar algo que tengamos en común, y hago todo lo posible para salvar a algunos". Eso es conformarse, ¿no? El buscar una manera de relacionarse con otros, y ponernos en el mismo nivel para poder tener una amistad y poder tener una relación.
Entonces, ¿confórmate o no te conformes? Sí, confórmate. Aquí dice: confórmate a tu mundo, a lo que te rodea, a tu cultura, para poder ganarlos para Cristo. Vean lo que dice 1 Corintios 10, nada más adelantito. Dice: "No ofendan a los judíos, ni a los gentiles, ni a la iglesia de Dios. Yo también trato de complacer a todos en todo lo que hago. No hago solo lo que es mejor para mí; hago lo que es mejor para otros, a fin de que muchos sean salvos". "Trato de complacer a todos", dice Pablo. ¿Qué es eso? Conformarse. Sí, es conformarse, porque estás tratando de acomodarte a ellos, no a ti mismo. Es lo que está diciendo Pablo: "Yo estoy tratando de conformarme a ellos para que ellos puedan conocer a Dios".
Otro versículo sobre conformarnos tiene que ver también con la cultura que nos rodea, y es de 1 Corintios 5, un poquito antes de lo que habíamos estado leyendo. En 1 Corintios 5, versículos 9 al 11, dice: "Cuando les escribí anteriormente, les dije que no se relacionaran con personas que se entregan al pecado sexual", o personas que están en inmoralidad sexual. "Cuando yo les dije eso, no me refería a los incrédulos que se entregan al pecado sexual, o son avaros, o estafadores, o rinden culto a ídolos. Uno tendría que salir de este mundo para evitar gente como esa. Lo que quise decir es: no se relacionen con ninguno que afirma ser creyente y aun así se entrega al pecado sexual, o es avaro, o rinde culto a ídolos, insulta, o es borracho o estafador. Ni siquiera coman con esa gente".
Júntense con los pecadores
Pero en relación al mundo, ¿qué dice Pablo? Confórmense. Sí, confórmense, porque se van a relacionar con esa gente. No es "apártense de ellos". ¿Cómo llamamos a cuando dos personas que no están casadas tienen relaciones sexuales? ¿Cómo se llama eso? Fornicación. Fornicación, ¿no? Y hoy en día es muy común que vivan en unión libre las personas. Y dice Pablo: "Júntense con ellos. Júntense con los que viven en unión libre". Con los que no se deben de juntar es con los que dicen que son cristianos y viven en unión libre. Eso es lo que dice. Pues ahí, eso es el problema.
O alguien que dice: "Soy homosexual, no me gustan los hombres". ¿Qué dice? ¿Qué haces si alguien te dice eso? "Pues, a ver, entonces júntate con alguien más, no conmigo", ¿no? Esa sería nuestra inclinación: hacer eso. Pero Pablo está asumiendo, fíjense, está asumiendo que toda la gente alrededor nuestro es inmoral, porque dice: "Si yo les dijera: 'Júntense solo con los que no están viviendo en pecado sexual', sería como salirse de este mundo". Eso asume que todos están haciendo cosas que no deberían de hacer.
Si tú tienes amigos en tu trabajo que están engañando a sus esposas en adulterio, ¿qué tienes que hacer? "No me hables, pecador". Eso debes de hacer, ¿no? Dice: confórmate, en el sentido de que debes de tener una relación con ellos para ganarlos para Cristo. Obviamente viven en adulterio; no conocen a Cristo. ¿Qué esperas? Entonces, ahora relaciónate con ellos para que ellos puedan ver cómo vives tú, para que puedas tener un buen testimonio delante de ellos, y ellos digan: "Yo quiero tener la razón de la esperanza que hay en ti", y tú puedas compartir tu fe con ellos.
Pero si tú tienes un amigo que anda engañando a su esposa y dice que es cristiano, ahí, ¿qué tienes que hacer? "Ni siquiera comas con esa gente", dice. Entonces, a ver, cuando dice Pablo: "No os conforméis a este mundo", ¿qué quiere decir? ¿"Aléjate de los pecadores, no tengas amistad con los pecadores"? No, no está diciendo eso. Es más, Jesús… si ven la vida de Jesús, ¿con quién se juntaba Jesús? Con los pecadores. Eran los religiosos, los que se portaban bien, con los que no se juntaba Jesús. Y esa es la realidad de la vida cristiana.
Ahora, lo que yo quiero que vayan viendo en todo esto es lo difícil que es este versículo, porque ya ven que no es lo que a lo mejor piensan que les está diciendo. No es tan sencillo decir: "Ah, no se conformen a este mundo".
Sí hay un cierto aspecto en el cual nos conformamos a este mundo. Vean también lo que dice 1 Tesalonicenses 4, versículos 11 y 12. Dice: "Pónganse como objetivo vivir una vida tranquila, ocúpense de sus propios asuntos y trabajen con sus manos, tal como los instruimos anteriormente. Entonces la gente que no es cristiana respetará la manera en que ustedes viven, y no tendrán que depender de otros". Eso es 1 Tesalonicenses 4:11 y 12. Hay un cierto grado de adaptación, dice Pablo, que debemos de tener. Vivan tranquilos, no molesten a los demás, traten de vivir en paz, no se metan en las cosas que no les importan. Básicamente dice: "Traten de vivir tranquilos, traten de vivir sus propias vidas sin causar problemas".
1 Timoteo 2:2 dice: "Ora de ese modo por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos tener una vida pacífica y tranquila, caracterizada por la devoción a Dios y la dignidad". Vivan en paz lo más que puedan; no se metan en problemas. Eso es lo que está diciendo: adáptense a donde están, de una manera tranquila y pacífica.
Versículos que dicen "confronten"
Pero antes de que se sientan demasiado cómodos con eso y digan: "Ah, qué bueno, hermano, que me está diciendo eso, porque eso es exactamente lo que siempre he querido hacer: no meterme en problemas", de repente leemos el otro lado, que es la parte de "no os conforméis a este mundo", que significa: confronta. Por eso, esa era la pregunta inicial: ¿qué hacemos? ¿Nos conformamos o confrontamos? Las dos cosas están en la Biblia.
Y cuando confrontamos… Vean lo que dice Efesios 5, versículos 5 al 11: "Pueden estar seguros de que ninguna persona inmoral, impura o avara heredará el reino de Cristo y de Dios. Pues el avaro es un idólatra que adora las cosas de este mundo. No se dejen engañar por los que tratan de justificar esos pecados, porque el enojo de Dios caerá sobre todos los que lo desobedecen. No participen en las cosas que hace esa gente. Pues antes ustedes estaban llenos de oscuridad, pero ahora tienen la luz que proviene del Señor. Por lo tanto, ¡vivan como gente de luz! Pues esa luz que está dentro de ustedes produce solo cosas buenas, rectas y verdaderas. Averigüen bien lo que agrada al Señor". Y esta es la parte de confrontación; dice: "No participen en las obras inútiles de la maldad y la oscuridad; al contrario, sáquenlas a la luz". Expongan su pecado.
¿Se dan cuenta de lo difícil que es esta tensión? O sea, por una parte nos están diciendo: "A ver, ustedes viven en el mundo, tienen amigos que son pecadores, tienen que convivir con ellos, tienen que llevar una vida de amistad, de convivencia, de que los conozcan; de otra manera, ¿cómo van a conocer a Cristo?". Pero al mismo tiempo dice: no pueden participar en las cosas malas que ellos hacen, en el pecado que ellos hacen. Y de hecho, la responsabilidad de ustedes como cristianos es sacar a la luz el hecho de que están en pecado; de alguna manera, hacerlos sentir mal sobre su vida, hacerlos sentir avergonzados hasta cierto punto por las cosas que hacen, ¿no?
"¿Qué comunión tienen las tinieblas con la luz?". Entonces, cuando tú estás conviviendo con las tinieblas, ¿qué pasa? Algo va a pasar en las tinieblas, ¿no? Porque tú eres luz, tú traes luz. Entonces algo también va a causar incomodidad en aquellos que están viviendo en pecado cuando se juntan con nosotros. Si ellos se sienten demasiado cómodos con ustedes, entonces a lo mejor ustedes no están siendo luz.
Pero, ¿quién sabe cómo le hacía Jesús, verdad?, para convivir con pecadores sin pecar. Está difícil, pero Él lo lograba, y sí los hacía sentir mal por su pecado. ¿Se acuerdan de la mujer del pozo de Jacob? "No, no tengo marido". "Ah, exactamente: tienes cinco". O sea, poner en claro: pecado es pecado; pero estoy platicando contigo, somos amigos, tenemos una relación. Entonces la Biblia sí nos exhorta a confrontar también a un mundo que vive en oscuridad.
Vean lo que dice 2 Corintios 6:17: "Por lo tanto, salgan de entre los incrédulos y apártense de ellos, dice el Señor. No toquen sus cosas inmundas, y yo los recibiré a ustedes". "Ah, pero acabas de decir que si hago eso me tendría que salir del mundo", ¿no? Dice 2 Timoteo 3:12: "Es cierto, todo el que quiera vivir una vida de sumisión a Dios en Cristo Jesús sufrirá persecución". Lo más seguro es que, si tú estás viviendo como cristiano, sí vas a sufrir persecución, porque la gente se va a sentir incómoda con tu manera de pensar y con tu manera de ver las cosas, y sí va a haber confrontación y conflicto también.
La oración de Jesús
Bueno, ¿sienten la tensión? Ahí está. Sí existe. Hay una tensión aquí que es muy real. Y Jesús oró así; ustedes conocen este versículo, que es Juan 17, versículos 14 y 15. Creo que ya aquí van a empezar a sentir cómo la Biblia junta estos dos aspectos y cómo nos reta a vivir de una manera muy específica como cristianos. "Les he dado tu palabra", dijo Jesús —oró Jesús—, "y los odia porque ellos no pertenecen al mundo, así como yo tampoco pertenezco al mundo. No te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno".
La oración de Jesús no era: "Sácalos de aquí, por toda la gente mala que hay". No. "Déjalos ahí, deja que convivan con ellos, deja que estén rodeados de pecado, pero protégelos del mal. Protégelos de tal manera que ellos sigan siendo santificados por el poder de tu Espíritu, y puedan seguir siendo luz en medio de las tinieblas, y puedan seguir dando testimonio de lo que Dios hace en una persona que ha experimentado Su gracia y Su perdón y Su misericordia". Entonces, ahí está bien resumido. En Juan 17:15 está bien resumido el problema que tenemos cuando leemos: "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento".
El principio indígena y el principio peregrino
¿Hay una tensión? Sí, hay una tensión. Esta tensión es la que llamamos la tensión entre el principio indígena y el principio peregrino. ¿Qué es un indígena? Alguien que pertenece a un lugar, que es de ahí; eso es: eres nativo de ahí. Y en realidad sí existe un aspecto en el cual todos nosotros somos indígenas de este mundo, de este siglo, de esta cultura, de todo lo que nos rodea. Y al mismo tiempo somos ¿qué? Peregrinos. No somos de este mundo, y no pertenecemos a esta cultura, y no pertenecemos a este siglo, y nuestro hogar no está aquí en la tierra; está en los cielos.
Entonces es muy difícil esta tensión hoy, ahorita, como cristianos, porque tenemos que lidiar con las dos cosas: con el hecho de que aquí estamos, soy de aquí, vivo aquí; pero no soy de aquí y no vivo aquí realmente. ¿Entienden lo difícil que es? No es fácil. No es fácil. Entonces quiero mostrarles de dónde viene esta tensión. En la Biblia, en varias cosas a lo largo de la Biblia, encontramos la misma tensión.
La tensión en la creación
Primeramente la encontramos en la misma creación de Dios. Vean lo que Pablo dijo en 1 Corintios 10, versículos 25 y 26. Y el problema era este: estaban los cristianos diciendo: "¿Cómo le hacemos para comprar carne en el mercado? Porque sabemos que mucha de la carne que se vende ha sido sacrificada u ofrecida a ídolos primero, y luego la venden". Y, pues, decían los cristianos: "Yo no quiero comer de esa carne, la sacrificada a los ídolos". Ahí está el principio de ¿qué? De peregrino, ¿no? El principio de "no me voy a conformar a este mundo; ustedes están sacrificando carne a ídolos, no me la como".
¿Cuál era la solución? ¿Cuál fue la solución de Pablo para ese problema? Dijo, en el 25 y 26: "De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia". ¿Por qué? "Porque del Señor es la tierra y su plenitud". Carne es carne, dice Pablo. ¿Qué importa si la sacrificaron a los ídolos? Sigue siendo de Dios; Él la hizo. Cómela. Por eso comemos pan de muerto, ¿no? ¿O no comen pan de muerto? Pues sí, coman pan de muerto. Pues es pan; no se les va a meter un demonio con el pan. Es comida; Dios la hizo; cómanla. Eso es lo que está diciendo realmente, y en ese sentido existe esta libertad de conformarnos a nuestra cultura, ¿no?
Entonces, se les va a hacer chistoso a sus amigos, en este sentido, a sus amistades, cuando llega el Día de Muertos y ustedes dicen: "No voy a participar en traer comida para la ofrenda, pero si me regalas un pan de muerto, me lo como". No, no va a ser extraño eso. Bueno, que Dios nos dé sabiduría de cómo manejar esta tensión, pero es real. Esa es la tensión que tenemos. Hay cosas en las que nos conformamos, hay cosas en las que no nos conformamos, y tenemos que pintar una línea y decidir cuáles son las cosas en las cuales no nos vamos a conformar.
Una creación caída
Ahora, el otro lado de este versículo en el que dice Pablo "coman todo lo que venden en el mercado" es lo que ya estudiamos cuando leímos Romanos 8, versículos 20 al 22, en donde Pablo explica que "la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo".
La realidad es que, aunque Dios hizo todas las cosas, aunque Dios hizo toda la comida, dice: vivimos en un mundo caído, donde no todo es perfecto, y tienes que tomar eso en consideración, y no darle demasiada importancia a las cosas que son pasajeras, que son temporales; y tampoco te aferres a eso. Vean lo que Pablo contesta en 1 Corintios 7:31. Dice: "Los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa". Entonces, tampoco le des demasiada importancia a "sí puedo comer todo lo que quiera", porque si tú le empiezas a dar demasiada importancia a eso, ya estás poniendo en prioridad las cosas temporales.
Y en 1 Corintios 6:13, unos capítulos antes, vean lo que dice: "Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios". Tu estómago pasará. La comida que te metes en tu estómago pasará. Así que, por si ya andas así, muy feliz: "Ah, sí, puedo comer todo lo que quiera, no importa". No, cuidado, porque dice Pablo: tienes que tener en cuenta lo temporal de estas cosas y ponerlo en perspectiva para tomar estas decisiones también.
¿Qué importa si no puedo comer la carne por causa de mi hermano que es más débil, como dice en Romanos 14, unos capítulos más adelante? Es carne, es temporal. También puedo abstenerme de comer carne. No me tengo que aferrar a ese derecho y decir: "Ay, Dios hizo todo; no, yo me como todo". No; a lo mejor es más sabio en algún momento refrenarte y pensar: "¿Qué importa?, porque ahora hay algo más importante por lo cual yo puedo refrenarme".
Acuérdense: estamos viviendo en una creación caída, en una naturaleza caída. Por eso es que cuando leemos en Génesis 2:18: "No es bueno que el hombre esté solo", decimos: "Ah, entonces todos deberíamos estar casados; lo bueno es que todos nos casemos". ¿Y Pablo qué dice? No necesariamente. ¿Por qué? Porque vivimos en una creación caída. Entonces, a veces voy a tener que tomar decisiones basadas en las cosas, entendiendo: "Sí, sí me gustaría casarme, pero por causa del reino de Dios, por causa de la redención que Dios está haciendo sobre este mundo, ahorita puedo ceder ese derecho que yo tengo a casarme, para servir a Dios".
Entonces, ahí, en todos estos puntos que les acabo de decir, están los dos conceptos: el concepto de indígena y el concepto de peregrino. El concepto de adaptarme y hacer las cosas que yo tengo la libertad en Cristo para hacer, y también de refrenarme, porque solamente son temporales y pasajeras, y tengo un propósito más alto, que es el hecho de que Dios me recompensará en los cielos. Y no importan estas cosas ahorita; yo puedo refrenarme de algunas cosas. ¿Sí? ¿O está muy confuso esto? O sea, lo que yo les estoy mostrando es que toda la vida cristiana tiene esta tensión de la que está hablando Romanos 12:2: "No os conforméis a este mundo". No es tan fácil.
Cristo, indígena y peregrino
Cristo mismo nos puso el ejemplo del concepto de indígena y peregrino, porque leemos en Juan 1:14 que el Verbo se encarnó, se hizo como uno de nosotros, habitó entre nosotros. Ese es el concepto indígena, ¿no? Se hizo como nosotros, se hizo como un ser humano. Dios se hizo como un ser humano. Dime si eso no es conformarse a algo. Claro que es conformarse. Es una adaptación tremenda, la cual Dios mismo experimentó a través de Cristo haciéndose hombre.
Pero dice Juan 1:11… ¿Qué pasó cuando Jesús se encarnó? "A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron". ¿Por qué? Porque era perfecto, y lo odiábamos por eso, porque era tan diferente al mismo tiempo. Sí se hizo como nosotros, sí fue un hombre, pero al mismo tiempo era totalmente diferente a todos, porque no tenía pecado y era luz entre tinieblas. ¿Y qué comunión tiene la luz con las tinieblas? Hubo un rechazo de parte de los judíos, de parte de la humanidad en general, a Dios haciéndose como uno de nosotros.
Por lo cual entendemos que también Él no era de este mundo, y Él era un peregrino también, pasando por este mundo con una misión, que era morir por nosotros y ascender a los cielos nuevamente con Su Padre. Entonces, no venía nada más a hacerse como uno de nosotros; también venía a crear una separación con nosotros, porque Él es santo y nosotros somos pecadores. Y también, al mismo tiempo, hizo un puente para que tú y yo pudiéramos ahora también ser peregrinos juntamente con Él, y ver la eternidad como nuestro destino final, y nosotros también poder decir: "Nosotros no somos de este mundo".
Así como Jesús no era de este mundo, pero vivió entre nosotros, así nosotros también vivimos en nuestra sociedad y nuestra cultura como uno de ellos. Pero nos van a odiar. Odiaron a Jesús; ¿creen que no los van a odiar a ustedes a veces? Pues sí. ¿Qué comunión tiene la luz con las tinieblas? Va a ser un problema. ¿Por qué? Somos peregrinos. ¿Entienden? Ahí está. Eso lo vemos en la creación: la creación tiene el concepto de indígena y peregrino dentro de sí misma. Cristo tiene el concepto de indígena y de peregrino en sí mismo.
La tensión en nuestra conversión
Y también nuestra misma conversión muestra este concepto. Romanos 3:28: siempre leemos este versículo porque es muy importante; memorícenlo. Es la justificación. Dice: "Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley". Eso quiere decir que cuando tú pones tu fe en Jesús y lo ves a Él como tu justificación, Él perdona tus pecados y eres justificado delante de Dios. Si tú mueres, como el ladrón en la cruz, en ese momento estarás en la presencia de Dios, porque has sido justificado delante de Dios.
Ese es el concepto indígena: nosotros, al ser justificados, ya pertenecemos al cielo. Somos nativos del cielo, ¿no? Ya es nuestro. El cielo ya es tuyo; la eternidad, el perdón de los pecados, ya es tuyo. Pero existe también el concepto de santificación, que es: todavía te falta mucho. Sí, es tuyo el cielo, pero conviértete en lo que eres.
Prepárate para el cielo. Empieza a vivir una vida de santidad, porque sin la santidad nadie verá a Dios. Y eso lo leemos en Colosenses capítulo 3, versículos 1 y 2. Dice: "Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios". Pongan su vista en las cosas de arriba; conviértanse en lo que son; sean santificados.
De eso se trató Romanos 6, ¿se acuerdan? No, no se acuerdan. Romanos 6 se trata de la vida de santificación, y el 7 también: de cómo tenemos que morir al pecado, de cómo no tenemos que presentar los miembros de nuestro cuerpo como instrumentos de pecado, sino como instrumentos de justicia. Eso lo vimos el domingo pasado. Y el concepto, hermanos, nuevamente es el de peregrino: pongan su vista en las cosas de arriba. Entonces, empiecen a vivir ahora; sean transformados ahora para lo que viene. Sí, ya fuiste justificado; sí, ya estás listo para el cielo; pero ahora vive a la luz de eso y ve siendo transformado mientras llegas allá. El concepto de peregrino en nuestra misma conversión.
La tensión en el reino de Dios
Y una de las cosas también difíciles en la Biblia la encontramos en relación al concepto del reino de Dios. Cuando alguien les pregunta: "¿Qué es el reino de Dios?", ¿qué contestan? ¿Qué es el reino de Dios? Vamos a ver. Dice Lucas 11:20: "Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios —dice Jesús—, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros". Ya llegó el reino de Dios. "Ya llegó el reino de Dios", dijo Jesús. Ya llegó el reino de Dios: "Si yo, con el poder de Dios, echo fuera demonios, quiere decir que ya llegó el reino de Dios", dijo Jesús.
Más adelante, en Lucas 17, en el versículo 21, dice: "El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros". Ya llegó el reino de Dios. "Ya llegó el reino de Dios", dice Jesús; "aquí está, entre ustedes". Llegamos al capítulo 22, y vean lo que dice el versículo 18, porque de eso se trató hoy en la mañana, la Cena del Señor. Dice: "Tomad esto, y repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé más del fruto de la vid…". ¿Hasta cuándo? "Hasta que el reino de Dios venga".
Entonces, ¿ya llegó el reino de Dios? Si no, ya no estaríamos celebrando la Cena del Señor, ¿no? Si ya hubiera llegado el reino de Dios, entonces, ¿qué hicimos hoy en la mañana? Celebramos ¿qué? La Cena del Señor, de la que dijo Jesús: "hasta que venga el reino de Dios". Ahí está nuevamente el concepto indígena y peregrino dentro del mismo reino de Dios. Es decir, el cumplimiento del reino de Dios ha venido, sí, en Jesús, pero su consumación todavía no ha venido. Hay una parte que sí, ya, y hay otra parte que no, todavía no. Sí, ya está aquí, porque Jesús ya vino, ya lo instituyó, ya lo estableció; pero todavía no se ha consumado. Estamos esperando Su segunda venida para que se consume la venida del reino de Dios.
La lucha de todos los días
¿Entienden esa tensión? Está en toda la Biblia. O sea, yo lo que quiero es que vean de dónde viene la lucha que ustedes tienen todos los días de sí, no, sí, no: "Sí he sido santificado por Cristo; sí, mi hogar está en el reino de Dios, en los cielos. Pero aquí estoy en mi escritorio, sentado en mi trabajo, rodeado por estas personas que están constantemente hablando de chistes sexuales, o con groserías, o hablando de todo tipo de cosas que no tienen nada que ver con el reino de Dios, y yo estoy conviviendo con ellos. ¿Qué hago?", ¿no? Ahí está esa tensión. Ustedes tienen esa tensión; yo tengo esa tensión. "Trabajo en el gobierno; estoy rodeado de cosas que no son el reino de Dios". Y ustedes también salen de aquí.
¿Son ustedes de este mundo? ¿Sí o no? Las dos respuestas son correctas. No había una respuesta errónea ahí, ¿verdad? Si dicen sí, y si dicen no. ¿Ven lo difícil que es? Entonces, aquí está este principio, el cual Jesús planteó muy claramente en Mateo 22:21: "Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios". ¿Es fácil hacer eso? No, no es fácil. No es fácil.
Dos tipos de cristianos
Les voy a dar algunos ejemplos de por qué no es fácil, y de todas las luchas que existen. Entre más cristianos conozcan ustedes de otras iglesias, más se van a dar cuenta de esta tensión, porque existen los dos lados de cristianos. Los que satanizan todo y ven todo mal, ¿no?: "No, ay, no, eso es de Satanás. No, eso es del… no, eso no, eso no, eso no, eso no". Y eso es lo único que escuchan que digan: "Eso no lo puedes hacer. No, no, no". Y por otro lado existen los cristianos que todos dicen sí, ¿no?: "Ah, sí. Ah, ¿qué importa? ¿Qué tiene de malo?".
¿Cuáles somos nosotros como iglesia? ¿Hacia dónde nos vamos? ¿Hacia acá, hacia "todo es malo", o hacia acá, "todo es bueno, vamos a aceptar todo"? Pero no es tan fácil. A ver, les voy a dar un ejemplo que les va a mostrar que no es tan fácil como creen. ¿Es bueno que envíen a sus hijos a la escuela? ¿Sí o no? A ver, eso yo lo estoy planteando porque yo los conozco a todos aquí, y yo sé que algunos van a contestar que no y algunos van a contestar que sí. No van a contestar lo mismo todos, porque si no, entonces todos estaríamos enviando a nuestros hijos a la escuela, ¿no?
Yo les digo: "¿Es bueno enviar a tus hijos a la escuela?". Ah, miren, es que las dos respuestas son correctas. Por eso les digo que no es tan fácil. Aquí, dentro de nuestra misma iglesia, tenemos esta tensión, ¿no? Y no es una tensión de "ay, los que envían a sus hijos a la escuela" y "ah, los que no envían a sus hijos a la escuela", como si fuera un problema real cualquiera de los dos. No. Hay un aspecto con respecto a la vida cristiana donde Dios nos va dando discernimiento a cada quien, en lo individual, sobre ciertas cosas que debemos de hacer o no debemos de hacer.
¿Es malo tomar alcohol? Puede ser malo. Claro que sí, puede ser malo. O sea, algunos van a contestar: "Sí, sí es malo", y sí es malo. Y algunos van a contestar: "No, no es malo", y no es malo. ¿Entienden? Ahorita vamos a llegar a cómo llegamos a esas respuestas, en un momento, porque no es tan sencillo como creen.
Decisiones que la Biblia no contesta
Y miren, la razón por la que no es tan sencillo es porque esas respuestas realmente no están en la Biblia. Muchas cosas, la mayoría de las cosas que ustedes hacen todos los días, no está la respuesta en la Biblia. La mayoría. ¿O cuántos consultaron su Biblia hoy antes de vestirse, para decidir qué ponerse? No lo hicieron. ¿Por qué? Porque la Biblia no dice… no dice que tu escote sea de… No, no dice eso. Ahora tú vas a tener que tomar esas decisiones. Y tú puedes ir a un lugar donde es malo tu escote, mujer —estoy hablando de las mujeres—, y a otro lugar donde no es malo. Tienes que tener un tipo de discernimiento con respecto a esas decisiones, que no son tan fáciles.
Cuando prenden la televisión: ¿es mala la tele? ¿Y qué vemos en la tele?, ¿no? O sea, ¿cómo tomamos las decisiones de qué es lo que vemos y qué es lo que no vemos? ¿Qué parámetro estamos usando? ¿Qué línea estamos pintando, en donde decimos: "No, esto ya no lo veo; esto sí lo veo; esto no, esto sí, esto no"? Y les aseguro que en todos los que estamos aquí en la iglesia es diferente esa línea; no es la misma línea. ¿Qué hace que decidamos esas cosas? ¿Qué películas vamos al cine a ver? "No, ah, no, esa película no, porque dicen muchas groserías". Y otros cristianos están ahí sentados, bien contentos, viéndola, y diciendo: "No, no tengo problema. Pues así es el mundo, ¿no? Así habla la gente. Pues lo oigo todo el día en mi trabajo; ¿por qué no lo voy a oír en el cine también?". O sea, hay un aspecto en el cual todas estas decisiones no son tan fáciles.
Por qué es difícil manejar reglas
Y es por eso, hermanos, que es muy difícil manejar reglas en la iglesia. Realmente lo es. Es muy difícil que nosotros les digamos: "Esto sí lo pueden hacer y esto no lo pueden hacer". Hay cosas que sí son muy obvias, ¿no? Ya mencioné algunas hace un rato. El adulterio está en esta lista: no pueden hacer eso. Hay cosas que sí están muy claras en la Biblia sobre lo que no se puede hacer, pero muchas de las decisiones que ustedes toman todos los días no las podemos poner en una lista, porque no hay una respuesta.
Eso pasa también con la música. ¿Han escuchado el debate con respecto a la música? Inclusive, les digo, entre más cristianos conozcan de otras iglesias, más se van a dar cuenta de este debate. Porque hay muchas iglesias, muchos cristianos, que dirían que la manera en que nosotros hacemos música aquí en la iglesia es mala, porque es como del mundo. O sea, nos estamos conformando al mundo; es lo que dirían. O sea: "Eso es del rock and roll, eso es de Satanás. Y entonces, pues, si suena como rock, pues es como si nos estuviéramos conformando a algo que es de Satanás".
Entonces, hay cristianos que dicen eso. Y a lo mejor sí, en ciertos contextos y con ciertas personas, no sería bueno que lo hiciéramos de la manera en que lo hacemos. Pero nosotros, por alguna razón, hemos decidido que está bien, que vamos a tener una guitarra eléctrica, que vamos a tener batería, que vamos a tener amplificadores. ¿Qué nos hizo decidir eso? "Ah, sí, vamos a conformarnos al mundo", ¿no? ¿Eso fue lo que nos hizo decidir eso? A ver, piensen esto conmigo, porque estoy llegando a un punto, hermanos, con el que ustedes van a luchar y lidiar. Les digo: especialmente aquí lo lidiamos, aquí adentro, pero también saliendo de aquí vamos a lidiar con esto con otros cristianos.
¿Es bueno ir a una fiesta a la que te invitan? ¿Es bueno? ¿Qué más? Miren, miren, hay una cosa aquí: tenemos que ser muy sabios en cuanto a cómo tomar este versículo de Romanos 12:2: "No conforméis su mente a este siglo; transfórmenla".
Cuando hay que ser tajantes
¿Cuántos cristianos hay con películas piratas en su casa? Bueno, ahora, eso se los estoy diciendo porque sí hay. Claro que hay. ¿Qué los llevó a tomar esa decisión? Pero ahora, nuevamente, vamos a regresar a este punto: ¿qué es lo que hace que nos conformemos? O sea, el dinero, ¿no? O sea, pues todos lo hacen por esa razón, ¿no? Pero, ¿en qué momento yo digo: "No, no me voy a conformar a este mundo; no voy a tomar esas decisiones, porque esa no puede ser la base por la cual tomo esa decisión. Tengo que decidir: no, esto está mal; no me voy a conformar a este mundo"? O sea, llega el momento en el que, como cristianos, tienes que decidir en dónde aplicamos lo que dice Romanos 12:2.
Y esto es lo que encontrábamos cuando íbamos a Estados Unidos y veíamos a todos los inmigrantes ilegales cristianos en Estados Unidos, ¿no? Y decían: "Bueno, pues es que la manera de pasarse la frontera es así, de pollero", ¿cómo dicen? Eh, no, sí, pero los polleros son los que los cruzan, ¿no? Con los polleros; eso es lo que me refería. Mojado, sí, pero los cruzan los polleros. Y dicen: "Pues es que así le hacen todos. Tengo que conformarme a la manera de hacerlo, ¿no? ¿Cómo me voy a pasar con papeles y todo? Pues nadie lo hace así".
La misma decisión de las películas piratas. Yo regreso a ese punto porque nuevamente es: "Pues es que yo no veo que otros digan que no; entonces yo también voy a decir que sí, porque pues todos lo hacen". ¿Te conformas o no te conformas a este mundo? Hay cosas en las que tenemos que ser tajantes y decir: "No, no me voy a conformar a este mundo, porque eso está mal. Y no importa que todos lo hagan: yo voy a hacer lo que decía Efesios 5. Voy a ir en contra de la corriente". No tenemos que ir con todo lo que los demás están haciendo.
Esto es muy complicado, hermanos. O sea, yo menciono estos puntos porque sé que aquí están esos puntos, ¿no? No estoy señalando a nadie; estoy señalando a todos, ¿no? Todos estos puntos aplican a todos nosotros como cristianos. Todos estamos lidiando con esto, y tenemos que decidir como familias; tenemos que decidir dónde nos conformamos, dónde no nos conformamos, por qué decimos sí a esto, por qué decimos no a esto, y estar seguros de esas decisiones. Entonces, no son reglas, hermanos. O sea, no estamos diciendo "no pueden hacer eso"; no estamos diciendo "no, no pueden comprar películas piratas". Lo que estamos diciendo es: cambien su manera de pensar. Eso es lo que dice Romanos 12:2: cambien su manera de pensar, para que ustedes tomen las decisiones correctas, que son agradables a Dios.
¿Cómo transformo mi mente?
Bueno, ya entendieron por qué dividí este mensaje en dos partes: porque apenas empezamos con esto. No les he dado realmente una respuesta muy clara sobre cómo tomar estas decisiones. Entonces, nada más, rápidamente, tres cosas, y vamos a ir hacia allá en los próximos domingos. ¿Cómo transformo mi mente? Número uno, dice Santiago 1:8: "Si te falta sabiduría, pídesela a Dios, y Él te la dará". Número uno: pídanle sabiduría a Dios para tomar las decisiones que tienen que tomar, porque queremos que las decisiones que tomemos sean agradables a Dios, ¿no?
Número dos: sumérgete en la Palabra de Dios, como dice 2 Timoteo 3:16: "Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para redargüir, para instruir en justicia", todas esas cosas. Ustedes van a poder tomar mejores decisiones si su mente está más llena de la Palabra de Dios. Y lamentablemente pasamos más tiempo en cosas que no son la Palabra de Dios. Entonces, lógicamente, nuestras decisiones de repente se ven afectadas, se hacen muy superficialmente, porque no tenemos una mente de Cristo; no hemos estado en la Palabra de Dios.
Número tres: mira a Cristo, como dice Hebreos 12: que, teniendo una nube de testigos tan grande —todos estos hombres de fe que han venido detrás de nosotros—, despojémonos de este peso del pecado, poniendo nuestros ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe. Si tú miras a Cristo constantemente, vas a poder tomar mejores decisiones en cuanto a las cosas que tienes que decidir todos los días.
Entonces, no es fácil, hermanos. Y tienen que orar por nosotros también, como líderes, porque constantemente tenemos que aconsejar a la gente en cuanto a cosas. Y no es fácil, porque en las cosas que les decimos… a veces no sé qué decir. Y también nosotros tenemos que ser sabios, para que nuestra mente sea transformada y para que nosotros podamos dar consejos que sean de acuerdo a la voluntad de Dios, agradable y perfecta. No es fácil. No es fácil, porque ya les di muchos ejemplos de por qué no es fácil. Y como iglesia tenemos que ser muy sabios para saber cómo vamos a aplicar Romanos 12:2: "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento". Este versículo dice: "No se conformen a este siglo". Es una orden, ¿no? La vamos a hacer, ¿sí o no? La pregunta es: ¿cómo? Esa es la gran pregunta, y en los próximos domingos lo vamos a ver.
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