Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Apocalipsis 21ApocalipsisNathan Díaz

Cielos Nuevos, Tierra Nueva

Transcripción

Nuestra esperanza en tiempos de elecciones

Hoy vamos a concluir con el tema de escatología, y este es el tema con el que estamos concluyendo también, cuando se preguntan qué es el estado eterno que mencionó Roberto. Bueno, lo que vamos a ver ahorita es parte de esto, pero vale la pena que meditemos juntos sobre lo increíble y lo profundo que es este capítulo 21 de Apocalipsis, y la manera en que termina la Biblia, ya que de esto se trata: esto es donde realmente está nuestra esperanza.

Estamos viviendo como país un ambiente político, ¿no? Ahorita por todas partes es publicidad de todos los partidos políticos y de todos los candidatos que prometen de alguna manera solucionar nuestros problemas, y que si ellos llegan al poder todo va a ser mejor, ¿no? Eso es lo que están diciendo. Y tenemos que tener cuidado como cristianos de tener una perspectiva correcta con respecto al ambiente político, porque sabemos bien como cristianos que ningún gobernante va a poder realmente solucionar los problemas de ningún país. Ninguno. No hay nadie que lo pueda hacer. Porque los problemas de nuestro país no son la falta de trabajos, no es la economía, no es la educación; esos no son los problemas que tenemos en México.

El problema que tenemos en México es que la gente vive como si Dios no existiera. No está viviendo para Dios; están viviendo independientes de Dios, pensando que pueden hacer su vida y tomar sus decisiones como a ellos mejor les parezca. Ese es el verdadero problema. Y entonces no depende de ningún gobernante solucionar eso; depende de que Cristo cambie el corazón de cada persona para solucionar eso. Cristo es la verdadera solución de México, no ningún partido, no ningún candidato.

Entonces tengan cuidado en qué tanta importancia le damos. Está bien que nos involucremos en la política, pero piensen si no están hablando más de política que del Evangelio, a lo mejor, ¿no?, de repente, y si no están promoviendo más a una persona que a Cristo. Nosotros como cristianos no ponemos nuestra esperanza en una persona, porque cualquier persona nos va a decepcionar, se los aseguro. No hay ningún presidente que llegue a México al poder que no sea criticado. Ninguno. Nadie de los candidatos que gane va a llegar y todos van a decir: "Ay, qué buen presidente, esto era lo que necesitábamos". Van a ver: va a haber gente que va a decir: "Uy, ya está peor la cosa", ¿no?

Entonces lo que quiero que veamos hoy es hacia dónde vamos realmente como cristianos, y qué deberíamos estar pensando, cuál debería ser nuestra perspectiva, nuestra prioridad como cristianos en nuestra mente, qué es lo que debería estar moldeando nuestra manera de comportarnos día a día. Nuestra esperanza no está en lo que sucede el primero de julio; nuestra esperanza está en lo que suceda cuando Cristo regrese a reinar. Ahí es donde está realmente nuestra esperanza. Entonces nada más hay que tener una perspectiva balanceada. Yo se los digo porque es muy fácil que de repente nos sintamos abrumados por este ambiente, y sintamos que eso es todo lo que hay, ¿no?: candidatos, y política, y partidos. No es todo lo que hay; de hecho, es lo menos importante que hay ahorita. Cristo tiene que ser el centro de nuestra esperanza y de nuestras decisiones diarias.

Lectura de Apocalipsis 21:1-8

Y este pasaje, vamos a leerlo: es Apocalipsis 21, y hoy vamos a estar meditando en esto, versículos 1 al 8. Y quiero que juntos nos gocemos en lo que dicen estos versículos. Piensen. Dice: "Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: 'He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y Él morará con ellos; y ellos serán Su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron'.

"Y el que estaba sentado en el trono dijo: 'He aquí, yo hago nuevas todas las cosas'. Y me dijo: 'Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas'. Y me dijo: 'Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda'".

Entonces quiero que meditemos... y ustedes, si se acuerdan de los otros mensajes, de los otros temas que hemos estado viendo, quiero que conecten todo. Hemos estado meditando en el Evangelio de Juan, en varios símbolos que existen en el Evangelio de Juan, y quiero nada más el día de hoy dar esto como un resumen final, una conclusión final a estas analogías, y que vean que esta es una de las secciones más increíbles de toda la Biblia en cuanto a promesas, ¿no? ¿Qué gobernante, qué candidato ofrece esto, no? "Ya no habrá muerte, no habrá más dolor". Imagínense que un candidato ofreciera eso: "Si yo gano, no habrá más muerte, no habrá más dolor, no habrá más enfermedad". O sea, este tipo de promesas sobrepasan cualquier sueño que pudiéramos tener de cómo quisiéramos vivir, ¿no?

Una creación nueva y física

Y primero quiero que vean aquí el versículo 2... dice, versículo 1: "Un cielo nuevo y tierra nueva; el primer cielo y la primera tierra pasaron; el mar ya no existe más". El mar es símbolo en la Biblia de todo lo malo, todo el pecado. Y dice: "Yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios". Hablando de candidatos: todo va a ser hecho nuevo. Lo que quiero que vean es esto: es materia nueva, pero es materia. O sea, al final de cuentas estamos lidiando con materia nueva. Porque a veces tenemos esta idea de como espíritus flotantes, ¿no?, en la eternidad: "Ahí vamos flotando", ¿no? Y tenemos nuestras alitas y nuestras arpas, y estamos sentados sobre una nube. Y honestamente eso no se me antoja mucho, ¿no? Está medio... estar con un arpa sobre una nube para siempre.

Y la realidad es que la Biblia no nos promete que nosotros vamos a ascender como espíritus, sino que el cielo descenderá físicamente. O sea, el cielo vendrá a la tierra; no la tierra irá al cielo. Dios vendrá a nosotros. Dios creará las cosas todas nuevas para estar entre nosotros físicamente. Esa es la promesa de la Biblia. Y entonces, por un lado, tenemos creación nueva. Vean lo que dice Romanos capítulo... en los versículos 19 al 23. Dice: "Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora".

Entonces, toda la creación, ¿de qué está hablando? O sea, tenemos dos categorías aquí: los hijos de Dios y la creación, ¿no? O sea, es una cosa y otra. Entonces, si no estamos hablando de los hijos de Dios, ¿de qué estamos hablando? Animales, plantas, árboles, rocas, montañas, todas las cosas que vemos, el cielo, el espacio, inclusive el universo: todas esas cosas son creación, y todo eso está aguardando una transformación. Entonces no piensen en la eternidad como algo así nada más espiritual y medio ambiguo, ¿no? O sea: "¿Qué vamos a estar haciendo? ¿Dónde vamos a estar?". No, es físico. O sea, es decir, es como lo que tú y yo estamos experimentando ahorita, pero como nada que te puedas imaginar. Vamos a poder ver, vamos a poder escuchar, vamos a poder oler, vamos a poder sentir, pero creo que con nuestros sentidos maximizados. O sea, ver colores que nunca has escuchado... digo, ver colores que nunca has visto, oír sonidos que nunca has escuchado, u oler olores que nunca has olido antes, sentir sensaciones que nunca has experimentado. ¿Y eso cómo lo vamos a poder hacer en este cuerpo? En este cuerpo, no. Este cuerpo no tiene la capacidad de experimentar la gloria de Dios todavía. Este cuerpo está contaminado por el pecado, está afectado por el pecado, y está limitado en su capacidad de contemplar a Dios y de disfrutar la gloria de Dios. La creación no lo puede hacer tampoco todavía. Entonces por eso es que necesitamos una renovación, para que tengamos la capacidad de experimentar a Dios como se supone que debemos de experimentarlo.

Por eso dice en el versículo 23: "No solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo". Nuestro cuerpo será redimido; este cuerpo será transformado. Tú y yo tendremos un cuerpo físicamente. Esa es la esperanza que encontramos en el Nuevo Testamento, especialmente 1 Corintios 15:23; también Filipenses 3:20-21 hablan un poco acerca de eso. Entonces no piensen en la eternidad como algo nada más espiritual, ¿no?

Y es cierto, o sea, el estar ausente en el cuerpo es estar presente con el Señor, y es mejor que estar en el cuerpo. Entonces sí existe un estado, para todos aquellos que mueren antes de que estas cosas se cumplan, en el cual estarán sin su cuerpo. Pero eso no es permanente, eso no es el fin; eso solo es temporal, y Dios quiere que anhelemos tener un cuerpo físico. Platón... la idea de Platón era deshacerse del cuerpo, porque lo que hay en el cuerpo es malo: es bueno deshacerse del cuerpo. Y la Biblia dice: "No, no es bueno deshacerse del cuerpo, porque Dios quiere que exista el cuerpo; Dios lo hizo". Entonces Dios lo restaurará. Lo físico es bueno, pero requiere una renovación.

¿Comeremos en la eternidad?

Y nada más como un paréntesis aquí: ¿a cuántos les gusta comer? ¿Y han pensado en esto, se han pensado que ya nunca vamos a comer? O sea, ¿que no va a haber ya chiles rellenos? Y creo que la Biblia es muy explícita en cuanto a que Cristo fue el primero en resucitar. O sea, Él puso el antecedente y el ejemplo cuando resucitó en Su cuerpo físico. Él dijo: "Así como yo resucité" —eso es lo que dice 1 Corintios 15—, "así ustedes también resucitarán". Y entonces tenemos varias cosas en los Evangelios que nos muestran cómo era este cuerpo, y una de las características de este cuerpo es que Jesús comía, en varias ocasiones, y ya en un cuerpo resucitado.

Entonces eso nos da una pista de que en la eternidad sí vamos a comer, que tú y yo tendremos... y no por necesidad, no para sobrevivir, sino porque Dios sabe de placer; Dios sabe de estas cosas que nos traen satisfacción. Y la eternidad va a estar llena de este tipo de cosas, cosas que Dios provee para deleite de Sus hijos. Todas las cosas serán nuestras. Y ese pasaje, Lucas 24, que tienen ahí, versículos 42 y 43, es uno de ellos, donde Jesús específicamente come un pez, un pescado frito. Y no hay duda de que lo comió; es muy claro en este pasaje. Creo que es la razón por la que Dios permitió que esas cosas estuvieran registradas en la Biblia: para darnos esperanza. Todo lo que Jesús experimentó en Su cuerpo resucitado, nosotros también lo vamos a experimentar.

Ya no habrá más dolor

"No habrá más llanto, no habrá más dolor". Para todos los que, conforme van avanzando en edad, saben que ya el cuerpo no funciona como antes funcionaba, y que las enfermedades se vuelven más fuertes y más evidentes en el cuerpo, esto es una gran esperanza, ¿no? Hay gente que tiene cáncer, hay gente que tiene artritis, hay gente que tiene diabetes, hay gente que tiene una cantidad de cosas y de enfermedades que son tristes; o sea, realmente causan sufrimiento. Hay niños, inclusive, que nacen con deformidades y con cosas terribles en su cuerpo. Cuando ustedes ven esas cosas, tienen que pensar dos cosas. Una: qué tan grave es el pecado, qué tan horrible es el pecado, porque eso es consecuencia del pecado. Y dos: no es permanente; eso también pasará. Y si ellos ponen su vida en las manos de Dios, esas cosas no son para siempre; algún día no las tendrán. Entonces existe una esperanza, y una esperanza real.

Solo quiero que vean esos puntos, porque creo que son cruciales para entender de lo que está hablando este pasaje, especialmente en relación a nuestra capacidad de tener una nueva relación con Dios. Porque así como estamos, no podemos tener este tipo de relación con Dios. Estamos limitados en lo que podríamos ver y contemplar acerca de Dios; estamos limitados en nuestro entendimiento, simplemente, sobre quién y cómo es Dios. Entonces requerimos de una transformación en este estado eterno.

Una relación nueva: la esposa ataviada

Y quiero que sigan leyendo lo que dice, porque dice que estaba "su esposa ataviada, dispuesta para su marido". Y esto nos habla de una nueva relación. Hay una relación nueva; no nada más hay materia nueva, hay una relación nueva que es el resultado de esta materia nueva. Es decir, la materia nueva es la única manera de poder disfrutar esta nueva relación. Y el ejemplo que da es en relación al matrimonio. Y ya hemos hablado mucho de este tema, y de cómo es que el matrimonio, realmente, en la Biblia, como vemos en Efesios 5, nos muestra que está diseñado para representar la relación de Cristo con la iglesia, ¿no? Esposos: tenemos la responsabilidad de ser con nuestras esposas como Cristo es con la iglesia. Esposas: tienen la responsabilidad de ser con sus esposos como la iglesia debería ser con Cristo.

Y es una analogía, y por eso dice la Biblia que en la eternidad, en la resurrección de los muertos, ya no habrá más matrimonio, porque el propósito del matrimonio se ha cumplido. Ahora contemplamos a Dios y tenemos esta relación como se supone que tenía que ser. Por eso ya no es necesario el matrimonio, porque eso era lo que estaba reflejando aquí en la tierra, físicamente. Y bueno, aquí tenemos una pareja que se acaba de casar; yo podría hacerles la pregunta: ¿qué es mejor, ser novios o ser esposos? Espero que todos podamos contestar eso aquí, ¿no? Sí, mejor ser esposos. ¡Claro que sí! O sea, por eso se casaron, ¿no? Si no, no se hubieran casado. Bueno, y ya, es la razón por la que algunos no se casan, ¿no?: porque "no, mejor no".

Pero debería de ser... o sea, deberían de estar pensando, en este periodo de noviazgo y de compromiso, deberían de estar pensando: "Ya quiero casarme, ya quiero casarme, porque mi relación con esta persona no es como debería de ser todavía; no es tan íntima, no es tan cercana como será". Y esa es la idea: tú y yo todavía no estamos casados con Cristo. O sea, tú todavía no has experimentado la cercanía con Dios que Dios quiere que tengamos con Él; todavía no lo hemos conocido como se supone que tenemos que conocerlo, ¿entienden? Estamos todavía en este periodo de noviazgo, de compromiso, donde todavía no es como debería de ser; todavía no lo disfrutamos como deberíamos de disfrutarlo; todavía no tenemos la intimidad que Dios quiere que tengamos con Él.

El tabernáculo de Dios con los hombres

Y por eso es que dice, y muestra este aspecto... ¿se acuerdan de lo que veíamos sobre el tabernáculo? Habla del tabernáculo de Dios con los hombres, donde Él morará con ellos y ellos serán Su pueblo. ¿Y se acuerdan de estos símbolos? El tabernáculo es cuando Dios le dijo a Moisés: "Haz un lugar en donde yo voy a estar ahí, en medio del campamento, y ahí voy a estar en medio de ustedes, y me verán". O sea, físicamente hay algo que ustedes pueden ver: dónde está Dios. ¡Qué interesante!, ¿no? "Yo quiero así estar con... no nada más quiero que me vean ahí como un Dios abstracto, por allá arriba, imaginario. No, yo quiero estar ahí en medio de ustedes". Y vimos cómo dice Juan 1:14 que el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros: puso Su tienda entre nosotros. Él se convirtió en ese tabernáculo en el cual Dios estaba diciendo: "Así como en el tabernáculo en el desierto yo quería estar entre ustedes, así yo voy a enviar a mi Hijo, porque quiero estar entre ustedes y quiero que me vean físicamente". Ahí estuvo Jesús físicamente; lo vieron, lo palparon; era Dios con los hombres. Y esto es interesante, hermanos, quiero que lo piensen, porque ¿se acuerdan del domingo pasado? Jesús diciendo: "Destruyan este templo" —que es la sustitución del tabernáculo—, "y en tres días...". Y estaba diciendo: "Yo soy el tabernáculo; yo estoy representado... digo, el tabernáculo está representado en mí. Todas las funciones del tabernáculo se cumplen en mí. La manera en que ustedes van a encontrarse con Dios, la manera en que ustedes van a encontrar el perdón de sus pecados, todo eso está en mi persona y se cumple en mi muerte y en mi resurrección". Y aquí en Apocalipsis lo confirma: el tabernáculo de Dios con los hombres. Dios quiere estar entre nosotros.

Un día lo veremos

Y Dios mismo, ¿qué dice?, "estará con ellos". Pero eso es lo que quiero que piensen. O sea, nosotros decimos que Dios está con nosotros, ¿no? ¿No está Dios aquí? Sí. Entonces, ¿de qué está hablando: "Dios estará con ellos"? ¿Que no estaba allá? No como debería estar. Dios no está aquí como debería de estar con nosotros. Entonces a veces con los niños somos un poco impacientes, ¿no?, porque dicen: "Pues es que me cuesta trabajo creer en Dios, pues no lo puedo ver; ¿dónde está?". ¿Y qué les decimos? "No, pues así es, ni modo, tienes que creer en Él; no importa que no lo veas". No. No está bien que no podamos ver a Dios. No está bien. No deberíamos estar contentos con no poder ver a Dios. No habrías de decir: "Ah, pues ni modo, no podemos ver a Dios; pues supongo que ahí está, tengo que creer en Él sin verlo".

Así no está diseñado nuestro futuro. Nuestro futuro es Dios con nosotros: sí lo vamos a poder ver, y debemos de querer verlo. O sea, no deberían estar contentos con no poder ver a Dios; deberían estar diciendo todos los días: "Señor, ya quiero verte, ya quiero verte, ya quiero contemplarte", y no nada más estar imaginándome cómo eres, y pensar: "Ahí está Dios. Sí, lo creo, pero ¿dónde? No lo veo". Un día lo verás. Un día sí lo verás. Y debes de estar constantemente pensando en querer verlo, porque así no fue diseñada nuestra relación con Él permanentemente. Nada más es un ratito que no lo podemos ver, pero algún día sí lo veremos.

Ese es el propósito de Dios: no esperar que nosotros vayamos a Él, sino Él descender y estar entre nosotros, y que lo podamos ver, contemplar, para siempre. Dios estará con los hombres, Él morará con ellos, ellos serán Su pueblo, Dios mismo estará con ellos como su Dios. ¿Entienden el énfasis de esto? Ese es el énfasis de este pasaje. Si el día de hoy morimos, ¿dónde vamos a estar? En la presencia de Dios, ¿no? 2 Corintios 5, versículo 6: "Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor (porque por fe andamos, no por vista)".

Aquí está esta idea que les digo: mientras no veas a Dios, estás ausente de la presencia de Dios. O sea, sí, Dios está con nosotros, pero, les digo, no es la manera en que se supone que tenemos que estar con Él. Por eso Pablo dice que es como si estuviéramos ausentes de la presencia de Dios: estar en este cuerpo, eso es lo que significa. Tú no has visto a Dios como debes de verlo; por ahorita nada más andamos por fe. No lo hemos visto, pero confiamos, "y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor". Es lo que significa: estás ausente en el cuerpo, estás presente con el Señor.

Pero si eso sucede antes de que esto de Apocalipsis 21 se cumpla, aún no será en un cuerpo glorificado. Entonces esta experiencia de estar presente con el Señor, de poder contemplar, simplemente se va a ir intensificando, ¿no? Ahorita no es nada; no conoces a Dios para nada como va a ser. No, no tienes idea. Si mueres, conocerás de una manera mucho más completa, y cuando tengas tu cuerpo glorificado, aún más. ¿Entienden? Están como estas tres etapas de la vida cristiana, y tenemos que estar anticipando cada una de ellas con gozo.

Las primeras cosas pasaron

Vean lo que dice en esta sección que viene, el versículo 4: "Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; ya no habrá muerte, no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron". ¿Cuáles son las primeras cosas? Todo lo que estamos experimentando ahorita son las primeras cosas, todo: relaciones rotas, cuerpos quebrantados, naturaleza rota, quebrantada con esta maldición del pecado. Ya lo hemos estado viendo en Fundamentos Firmes, ¿no?: algo pasó cuando Adán y Eva desobedecieron al Señor, y todo cambió. La relación con Dios cambió, la manera en que la naturaleza funcionaba cambió, el hombre cambió; todo fue afectado. Y eso es lo que estamos experimentando ahorita. Por eso hay contaminación, por eso hay enfermedades, por eso hay gente mala y que hace cosas malas, por eso... pero todo eso pasará.

"El que estaba sentado en el trono dijo: 'He aquí, yo hago nuevas todas las cosas'". ¿Suena demasiado bueno para ser cierto? Sí, suena demasiado bueno para ser cierto. Espero que les cueste trabajo creer esto, porque si no, no están usando su imaginación lo suficiente. Tienen que imaginar algo mucho más allá de cualquier cosa que anhelan y desean en este mundo, y les aseguro que aun así esto sobrepasa todos sus deseos de satisfacción, todos.

Palabras fieles y verdaderas

Y dice, por si tienen duda... ¿demasiado bueno para ser cierto? Sí, es demasiado bueno para ser cierto, pero Dios está asegurando. Dice: "Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas". La verdad no depende de ti. La verdad no depende de que tú creas que es verdad. Dice Dios: "Suena demasiado bueno para ser cierto; a lo mejor te cuesta trabajo creerlo, pero es cierto, y si no lo crees, no dejará de ser verdad". La verdad no depende de nosotros. No es lo que tú quieras creer lo que es cierto; es lo que Dios ha establecido que será lo que es cierto. Y esto es lo que Dios está diciendo: "Así será. Estas son palabras fieles y verdaderas". "Y me dijo: 'Hecho está'". "Yo me aseguraré de que se cumpla". Este es el final de todas las cosas.

Esto tiene que darles esperanza a los cristianos para vivir de una manera diferente. Juan le estaba escribiendo a una iglesia que estaba siendo perseguida, una iglesia que estaba siendo martirizada por causa de su fe, donde estaban alimentando a la gente a los leones, donde estaban usándolos como antorchas, quemándolos vivos, donde estaban haciendo toda clase de atrocidades. Y Juan les está escribiendo a estas personas: "Ustedes pueden perseverar en medio de las cosas difíciles que les están sucediendo, porque Dios promete que las cosas no se van a quedar así. Dios va a hacer justicia, va a vindicar el nombre de Sus hijos, va a levantar a Sus hijos, les va a dar todas las cosas, y toda injusticia se pagará".

El Alfa y la Omega

Dijo: "Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin". ¿Qué quiere decir que es el Alfa? No que tuvo un principio. Es como las letras de la A a la Z, básicamente, es lo que podrían pensar. Pero no quiere decir, cuando Dios dice "Yo soy el Alfa", "yo tuve un principio". Lo que significa es: todo lo que tuvo un principio se originó en mí. Y es necesario, ¿no? Tiene que haber algo de lo cual surja todo lo que tiene un principio; para poder tener un principio, tiene que haber algo que no tenga un principio. ¿Entienden la lógica aquí? Si todas estas cosas que vemos tuvieron un principio, en algún lugar tuvieron que haber sido originadas en algo que no tuvo principio. Y Dios está diciendo: "Ese soy yo. Yo soy el Alfa, yo soy la Omega. En mí terminarán todas las cosas, porque todas las cosas fueron creadas para mí". Romanos 11:36; Colosenses 1:15: todas las cosas fueron creadas por Él y para Él. Toda la creación, toda la humanidad, todas las cosas terminarán en Dios, pero no de la misma manera, ¿no? Algunos llegarán a Dios como el versículo 8: "Los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda". Terminan en Dios, pero condenados. Tú puedes llegar a Dios al final justificado o condenado. Todos terminarán en Dios, pero solo hay dos maneras de llegar a Él. ¿Cómo vas a llegar tú? ¿Cuál es tu condición delante de Dios?

Al que tuviere sed

La clave de saber cómo debemos de llegar a Dios, cómo podemos terminar delante de Dios de la manera correcta, radica en lo que sigue aquí. Dice: "Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida". Este símbolo del agua creo que es muy claro en Juan capítulo 4, ¿se acuerdan? Esta es la historia de la mujer samaritana. En el versículo 10 dice: "Jesús le dijo: 'Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y Él te daría agua viva'. La mujer le dijo: 'Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es... ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?'. Respondió Jesús y le dijo: 'Cualquiera que bebiere de esta agua'" —física, que es la que tú crees que estoy hablando— "'volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna'. La mujer le dijo: 'Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla'". Todavía como que no captaba de qué estaba hablando Jesús, ¿no?

Pero Jesús te va diciendo, esencialmente: todos tienen sed. El problema no es tener sed, porque fuimos creados con sed. Todo ser humano busca satisfacer sus deseos en algo como persona. O sea, todos queremos encontrar significado en nuestra vida, trascendencia en nuestra vida, propósito en nuestra vida, y buscamos en qué satisfacer esos deseos. Todo el mundo tiene sed. Tú puedes salir de aquí, y cualquier persona que tú veas en la calle tiene sed. Ese no es el problema. El problema es en dónde estás encontrando la satisfacción para esa sed, porque eso determina qué tan temporal o qué tan permanentemente vas a poder satisfacer esa sed.

La gente cree que teniendo más dinero a lo mejor encontrará satisfacción. La gente cree que a lo mejor con una buena educación encontrará satisfacción; con encontrar reconocimiento en un título encontrará satisfacción. La gente cree que a lo mejor en una relación romántica encontrará satisfacción. Y la pregunta es: ¿qué es lo que realmente satisface los anhelos más profundos de tu alma? Cristo dice: "Si vienes a mí, esos anhelos serán satisfechos eternamente, para siempre. Si los encuentras en cualquier otro lugar, volverás a tener sed, te lo aseguro". Es como llegar a un pozo, no de agua, sino de tierra, y ahí estamos desesperadamente tratando de que ya no tengamos sed. ¿Y qué pasa? Otra vez: "Tengo sed".

Vean lo que dice Apocalipsis 22, versículo 17: "El Espíritu y la Esposa dicen: 'Ven'. Y el que oye, diga: 'Ven'. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente". Esa es la invitación de este pasaje: que se vea en nosotros una esperanza que se manifieste a todas las personas que están buscando en qué poner su vida, y que están buscando algo que satisfaga su vida. Y que nosotros, cuando meditemos en estas cosas, seamos los que digamos: "Vengan. En Cristo pueden encontrar la satisfacción de sus almas; en Cristo pueden encontrar algo permanente que les dé una satisfacción eterna; en Cristo pueden satisfacer su sed gratuitamente". Gratuitamente. Dios está ofreciendo la satisfacción de nuestras almas para siempre, gratuitamente. ¿No es increíble?

Una esperanza real

Y ese es el mensaje que tenemos que estar comunicando a la gente. Esa es la esperanza que tendríamos que estar mostrándole al mundo: una esperanza real, no en nada que tengamos aquí en la tierra, ni en nada que estamos experimentando ahorita, sino en lo que viene. Por eso es tan importante este pasaje, porque este pasaje nos da una esperanza real. ¿No es cierto que tú puedes enfrentar cualquier circunstancia en la vida pensando en esto? Sí, claro que sí, porque tienes esperanza. Si no tienes esperanza, si no tienes nada más allá de esta vida, si solo somos materia, si solo nos vamos a descomponer en la tierra y no existe nada más, y algún día este mundo será destruido y no quedará nada, y nada que hagas importa, entonces, ¿qué hacemos aquí? Hace calor, ¿no? ¿Qué hacen aquí? Vayan a disfrutar todo el tiempo que puedan, ¿no?: mejor en la playa, mejor en la alberca, mejor en una fiesta, mejor haciendo otras cosas. Es un desperdicio de tiempo, a menos que exista una esperanza real.

Y que cuando estamos meditando en estos pasajes: "Dios, ¡wow!, esto sí me da fuerzas para continuar; esto sí me da fuerzas para enfrentar todas las circunstancias que vengan a mi vida". Así que bienvenida la tribulación, porque me da la oportunidad de mostrarle al mundo en dónde está mi esperanza. ¿No tengo trabajo? Bien: mi esperanza no estaba en mi trabajo. ¿No tengo dinero? Bien, porque mi esperanza no estaba en el dinero. ¿No tengo salud? Bien, porque mi esperanza no estaba en mi salud; estaba en las promesas que Dios me ha dejado en Su Palabra, que dicen: ya no habrá más dolor, ya no habrá más llanto, ya no habrá más muerte, todas las cosas serán hechas nuevas, y Dios mismo estará entre nosotros, Su propia gloria, esta relación nueva con Él, disfrutándolo para siempre. Ahí es donde está mi esperanza. Y la gente tiene que verlo de una manera real.

La pregunta de este pasaje realmente es: ¿dónde está puesta tu esperanza? ¿Dónde está puesta tu esperanza? La gente tiene que saberlo, hermanos. La gente tiene que saber que nuestra esperanza no está en ningún candidato. Esta es una perfecta oportunidad para compartir el Evangelio, esta época que vive el país, ¿no? "Tú, ¿por quién vas a votar?". "Yo voy a votar por...". Y entonces dices: "Pero mi esperanza no está puesta en él; mi esperanza está puesta en algo mucho mejor que este candidato, porque este candidato nos va a decepcionar, porque es humano; no puede cambiar las cosas como deberían de ser. No puede. Y menos si no conoce a Cristo". Que de todos los candidatos que hay, ninguno lo conoce; entonces da igual, ¿no?

Poned la mira en las cosas de arriba

Vean lo que dice Colosenses capítulo 3, versículos 1 al 4: "Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste" —eso es de lo que estamos leyendo en Apocalipsis 21, con Él en gloria—; cuando Él se manifieste, "vosotros también seréis manifestados con Él en gloria. Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en los cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas".

Ya nuestra vida tiene que ser diferente, porque tenemos una esperanza nueva. Y la razón por la cual la gente busca estas cosas —fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos, avaricia, todo lo que es idolatría, que es poner otras cosas donde Dios debería de estar—, todo eso se origina porque están buscando dónde poner su esperanza, ¿no? O sea, si el sexo es mi esperanza, voy a ser un fornicario; si el dinero es mi esperanza, voy a ser un avaro, ¿no? Y así es como se manifiesta: donde tú tengas tu corazón, se manifiesta en pecado. Pero si Cristo es tu esperanza, tenemos que poner a un lado esas cosas, de decir: "No importan, porque hay algo mucho mejor para mí. Mi tesoro es Cristo, mi tesoro es la eternidad, mi tesoro es cielos nuevos y tierra nueva. Nada de lo que está aquí importa, porque todo esto pasará". Entonces, constantemente, día a día, tenemos que estar viendo hacia adelante, hacia adelante, hacia adelante, hermanos. El momento en que dejamos de ver hacia adelante es cuando nos deprimimos, ¿no?, porque el día de hoy: "Ah, no me saludó el hermano", ¿no?, estamos bien tristes.

La razón de la esperanza que hay en ti

La gente tiene que ver en nosotros algo diferente. Cuando ellos vean algo diferente en nosotros, ¿qué va a pasar? Dice 1 Pedro 3:15 que nos preguntarán; nos dirán: "Dame la razón de la esperanza que hay en ti". La gente nos va a preguntar, nos va a decir: "Yo veo que estás viviendo cosas difíciles, y aun así estás bien. ¿No tienes...?". Esperanza: no está todo deprimido y todo como que el mundo ya se acabó, ya no tiene caso vivir, ya no tiene caso seguir adelante. Y así actúan los del mundo, ¿no? Pero nosotros tenemos una esperanza viva, una esperanza real. Y cuando la gente ve eso, nos pregunta: "A ver, dime, ¿en dónde pusiste tú tu esperanza? ¿Cuál es la esperanza de tu vida? ¿Cuál es el tesoro de tu corazón?".

Y ahí está: tenemos la oportunidad de decir: "A ver, vamos a Apocalipsis 21, ¿no? Déjame decirte cuál es mi esperanza. Esta es mi esperanza". Dice: "Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; ya no habrá muerte, no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron". Dios estará entre nosotros, y tenemos una relación con Él como nunca nos hemos imaginado. No habrá más muerte. ¿No es eso de lo que más la gente tiene miedo, de morir? O sea, ¿qué cosa peor te puede pasar, no? Aunque te maten, no importa, porque eso también pasará; tendrás tu cuerpo nuevamente.

Solo la sombra de la muerte

Por eso dice el Salmo 23: "Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno". Porque solo la sombra de la muerte nos puede afectar, que es morir físicamente; la muerte realmente nunca te tocará, solo la sombra de la muerte. ¿Qué prefieren? Si ustedes van caminando por la calle, ¿que les pegue un camión, o que solo pase la sombra del camión sobre ustedes? ¿Cuál escogen? La sombra, ¿no? A lo mejor les da un susto porque pasa muy cerca, pero solo es la sombra. Eso es lo mismo que está pasando aquí. Dios dice: "Ya no habrá más muerte. Ustedes sí lo experimentaron físicamente: algún día murieron y este cuerpo quedó ahí. Pero eso solo es la sombra de la muerte; no es una muerte permanente. Estarán conmigo para siempre. Yo resucitaré ese cuerpo, convertiré todo ese cuerpo en algo glorioso y en algo magnífico que te permitirá tener una relación conmigo para siempre, y una relación íntima y perfecta, la cual ya nada podrá romper".

Cuando Dios haga todas las cosas nuevas, Él nos va a hacer nuevos espiritualmente, moralmente; nos va a dar un nuevo cuerpo, como el cuerpo de Su gloria; va a renovar toda la creación; va a quitar todo el mal, toda la futilidad, todo el pecado, todo el dolor, y va a hacerse a sí mismo presente a nosotros. Y para siempre vamos a vivir con Él, de una manera en la cual nuestros corazones serán puros, nuestros cuerpos serán gloriosos, y vivimos en una nueva tierra, en la presencia de Su gloria, la presencia del Padre.

Heredará todas las cosas

"El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo". ¿Para qué quieres cosas ahorita, no? Todo será tuyo algún día, todo. "Ay, pero quiero una casa más grande, quiero un carro más grande, y quiero más dinero, y quiero...". Nada más estamos pensando en cosas que podemos tener ahorita, ¿no? No te preocupes de esas cosas, porque todo algún día será tuyo, todo; todo el universo será tuyo, porque tú serás el hijo de Dios. Si eres el hijo de Dios, todas las cosas que son de Dios serán tuyas, porque eres heredero de Dios. "Al que venciere, yo le daré todas las cosas": él heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, él será mi hijo. ¿Quieren compartir eso con la gente? Mucho mejor que compartir cosas de política, ¿no? No se compara. Y la gente tiene que ver que eso es diferente en nosotros: nuestra esperanza está en otro lugar.

Volver al vídeo ↑

Escúchanos

Ven un domingo

Predicamos así cada semana, a las , en Av. México 319.

Qué esperar si vienes →