El Tabernáculo: Dios con nosotros
Transcripción
El Verbo que habitó entre nosotros
… (La grabación comienza con el mensaje ya empezado).
Y entonces, siguiendo este patrón de símbolos en el Antiguo Testamento, quisiera continuar con otro que probablemente es el más significativo en cuanto a cantidad de simbolismo que contiene, y baso esto en el Evangelio de Juan. Lo que quiero que se den cuenta es que Juan en sí maneja mucho este tipo de ideas y de símbolos, ¿no?, de decir: "Jesús es esto", lo cual traería a la mente de los lectores muchas cosas del Antiguo Testamento. Es en el Evangelio de Juan que leemos que Cristo es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo; es en el Evangelio de Juan que leímos sobre las bodas de Caná; y ahora es en el Evangelio de Juan que leemos, en el versículo 14, algo muy significativo. Quiero que lo vean.
Estoy estrenando mi Biblia apologética, es la primera vez que la estoy usando aquí; entonces todavía están pegadas las hojas y me voy a tardar en dar vuelta aquí en los pasajes. El capítulo 1, en el versículo 14 del capítulo 1 de Juan, dice: "Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre)". ¿Quién es este Verbo? El que menciona en el versículo 1: el Verbo que estaba con Dios, y el Verbo que era Dios, y que estaba en el principio con Dios. Este es el Verbo, hablando de Jesús. Ese Verbo se hizo carne, se hizo una persona literalmente, y habitó entre nosotros.
De aquí saco este tema en Juan, que es muy sutil; en español casi no lo pueden ver, porque la traducción que dice "habitó entre nosotros" oculta un poquito lo que creo que está en la mente de Juan. Porque literalmente, literalmente, lo que dice Juan es: "Y puso Su tienda entre nosotros". Puso Su tienda entre nosotros: eso sería una traducción muy literal del griego aquí. O aún más literal, ¿quieren saber cuál es una traducción aún más literal de lo que está diciendo Juan aquí? "Tabernaculó entre nosotros". Esa es la palabra que sería una correcta traducción. Claro, ese verbo no existe, ¿no? "Yo tabernáculo" no es un verbo; "tú tabernaculas" tampoco es un verbo. Entonces no se traduce así, pero esa es la idea que está tratando de comunicar Juan con respecto a la Encarnación: Jesús, Dios, es Dios entre nosotros.
El tabernáculo en medio del campamento
Entonces, para los que no tienen mucho contexto y no entienden de lo que estoy hablando, vamos a regresarnos y ver algo de qué significa, qué clase de implicaciones contiene esta imagen del tabernáculo. Para los que a lo mejor están un poco más familiarizados con el tabernáculo, espero que aprendan cosas nuevas sobre esto; yo aprendí muchas cosas nuevas al estar estudiando este tema, así que espero que lo puedan ver junto conmigo. Esto lo van a ver en Fundamentos Firmes tarde o temprano, así que va a haber un repaso en unos meses, probablemente, sobre esto.
La idea es que cuando Dios dejó ir al pueblo de Israel de Egipto, los liberó —ya vimos algo acerca de eso, que fue cuando se instituyó la Pascua—, cruzaron el mar Rojo y empezaron a andar, a dar vueltas en el desierto, ¿no?; no tenían una tierra todavía. Y Dios le ordena a Moisés que haga un lugar muy específico en el cual Él va a manifestar Su presencia en medio de los judíos. Y el lugar... no sé... ah, no hemos cambiado aquí. ¿Tienen ahí el control? Todavía no está puesto para esto. Perdón, yo estoy pensando todo este tiempo que están viendo lo que yo estoy viendo aquí, y no. Ahí está, un poco chueco, pero sí lo alcanzan a ver, ¿no?
La idea, entonces, es que Dios pone todos estos requisitos para que hagan un tabernáculo, básicamente una tienda que se pueda mover, para que cuando los judíos se muevan, muevan la tienda también, y cuando lleguen a un lugar donde se ubiquen, otra vez vuelvan a colocar la tienda. Y esta tienda, o el tabernáculo, iba a estar en medio del campamento. Y obviamente Dios iba guiándolos con una nube para saber dónde tenían que ir. Y obviamente sabían que Dios no podía ser contenido en un lugar; no es como que vamos a encerrar a Dios en esta tiendita. Esa no es tanto la idea, sino más bien la idea es Dios demostrando que está con ellos, estableciendo un lugar en el cual se puede encontrar con ellos, donde ellos pueden visiblemente saber: "Aquí sí está Dios con nosotros, está acompañándonos, está protegiéndonos, está guiándonos". Y, más importante, está proveyendo una manera de reconciliarse con nosotros.
Y es muy significativo que la tienda estaba en medio. Porque en la antigüedad esto no era raro, esto de acampar en lugares, porque a veces naciones salían y era mucha gente, y tenían que acampar en diferentes lugares para ir a otra área. Entonces era muy común esta idea en donde acampaban, pero siempre la tienda central, la tienda que acampaba en medio de una nación, era la tienda del rey. Pero los judíos no tenían un rey: Dios era su Rey, Dios era el que iba a acampar en medio de ellos. Y entonces vamos viendo esta idea.
El atrio y el altar de bronce
No voy a hablar ahorita mucho; voy a tratar de explicar lo más posible sobre cada parte del tabernáculo sin entrar en mucho detalle, y van a ir viendo, espero, qué significativo es. Porque primeramente, lo que Dios le explicó a Moisés era que construyera esta área externa, que es el atrio. Por cierto, todas estas imágenes las saqué de este libro, y dice que se puede usar para uso educativo; por eso está bien. En el atrio Dios puso un lugar en el cual la gente podía venir, encontrarse con los sacerdotes, traer su sacrificio. Y este era el momento, este era el punto en el que ellos iban a, a través de un sacerdote, tener acceso a Dios. Iban a pasar por una puerta, entrar en este atrio.
Y más o menos las medidas de este atrio, es decir, de toda la parte externa del tabernáculo, eran 23 m por 46 m; es más o menos la medida. Entonces era un área significativamente grande. Y venía la gente, entraban con su sacrificio, ya sea de diferentes animales, de acuerdo a lo que venían a hacer, o hasta ofrenda de cereal, o sea, comida, y lo ofrecían; se lo daban al sacerdote y él lo ponía en lo que se llama el altar de bronce. En el altar de bronce se hacía sacrificio por el pecado, y aquí es donde el sacerdote quemaba la ofrenda. Y primeramente, cuando sacrificaban un animal, tenía como una especie de rejilla por la cual pasaba la sangre, y la tenían en un recipiente; ahí es donde la guardaban.
Y entonces esta es más o menos la idea. Ahí pueden ver que hasta tiene unos como cuernitos que salen así, donde podían atar al animal para hacer el sacrificio, para que no se moviera. Y quiero que vean varias características del altar de bronce. Una de ellas es que en este altar se tenía que hacer un holocausto perfecto, un sacrificio perfecto. Y bueno, en Hebreos... vamos a ir ahí en un momento, ¿no?, pero ustedes también saben de qué estoy hablando cuando hablo de perfección: que el sacrificio tenía que ser perfecto, tenía que ser de acuerdo a las características que Dios estableciera, no nada más lo que tú quisieras traerle. Tenía que ser lo que Dios había dicho que trajeran, y con las características que Dios había dicho, como fue en la fiesta de la Pascua, ¿no?, también.
Y en este altar quiero que vean varias cosas; o sea, rápidamente les voy a dar ahora sí el panorama de qué es lo que está pasando aquí y qué es lo que se está representando. Primeramente, quiero que vean y se acuerden que Jesús, cuando Juan el Bautista lo vio, dijo: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo". Se estableció nuevamente esta idea de que Jesús es este Cordero; Jesús era aquel que venía a cumplir el sacrificio necesario para ser reconciliados con Dios. Como todas estas personas que iban con los sacerdotes, llegaban ahí y estaba ahí el altar, de la misma manera Jesús estaba cumpliendo eso. Es Juan 1:29. También se habla de Jesús como una ofrenda en 2 Corintios 5:21, que dice: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él". Es decir, Jesús se convirtió en la ofrenda necesaria para ser justificados, y esto es en el altar: es donde traían todas sus ofrendas.
También vemos en Mateo 26 que Cristo mismo dijo: "Yo soy el que me estoy dando por ustedes; es mi cuerpo, es mi sangre", lo cual hace posible esta reconciliación. Y el concepto que viene aquí muy claro es el concepto de expiación. Es decir, en este altar se hace expiación: cubrir los pecados, hacer lo que sea necesario para que el pago sea hecho por el castigo que debería de recibir la persona. Se hace expiación, es decir, ya no tienen que pagar ellos; la ofrenda paga en su lugar.
Y en Juan 11:49-52 —esto está en el Evangelio de Juan; entonces quiero que vayan viendo estos temas, y, como les decía, algunos son un poco más sutiles que otros, pero quiero que los vean—, por ejemplo, aquí el versículo 49: "Entonces Caifás, uno de ellos, sacerdote aquel año, les dijo: 'Vosotros no sabéis nada; ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca'. Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos". Entonces aquí está esta idea nuevamente: el sumo sacerdote entendiendo lo que pasa en este altar, y la Biblia diciendo: "Sí, Jesús iba a ser expiación", no nada más por los pecados de Israel, sino por los pecados de todo el mundo.
La fuente de bronce
También tenemos dentro de este atrio lo que se llama la fuente de bronce, y en la fuente de bronce encontramos representado el concepto de la santificación. Porque después de hacer el sacrificio, después de pagar por los pecados de la gente con la ofrenda que trajeran, el sacerdote tenía que ir y lavarse las manos en esta fuente de bronce antes de poder entrar al lugar santo. Pero nada más quiero que vean algunas de las características de la fuente de bronce que creo que son significativas. Una es que Dios había establecido este lavamiento y esta purificación como algo absolutamente esencial. ¿No quieren morir? Tienen que lavarse, tienen que ser purificados antes de ingresar al tabernáculo, antes de ingresar a la tienda en donde está el lugar santo. Y eso lo van a encontrar en Éxodo 30:20.
Pero quiero que vean en Hebreos 10, en Hebreos 10, la manera en que creo que se representa claramente la idea de esta fuente de bronce. En Hebreos capítulo 10, versículo... leemos: "Acerquémonos con corazón sincero" —y aquí viene esta parte—, "en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura". Y, como van a ver en un momento, el autor de Hebreos definitivamente tiene el tabernáculo en mente, y todos estos rituales, porque está a lo largo de muchos capítulos aquí, y lo van a estar viendo.
Pero la idea aquí es cómo es que se une... y van a ir sintiéndolo conforme vamos avanzando, van a ir sintiendo cómo es que se une lo común con lo santo. Esta idea de cómo pueden coexistir estas dos cosas: lo ordinario con lo extraordinario, lo humano con lo divino. Esta unidad que se está viendo representada en estos sacrificios y en el tabernáculo, Dios quería que la fuéramos entendiendo, tratando de ver. O sea, que ustedes tengan un conflicto dentro de ustedes... ¿no tienen a veces un conflicto dentro de ustedes en pensar que Dios tiene una relación con ustedes? O sea, "¿quién soy yo para que Dios no nada más se fije en mí, sino que haya pagado por mis pecados, para que haya reconciliado la situación que existía, que me separaba de Él? ¿Cómo puede ser que Dios lo haga?".
Y entonces Dios está mostrando, por ejemplo aquí, a través del tabernáculo, cómo es que a través de estos rituales de purificación, de lavamiento, es la única manera de acercarnos a Dios. "¿Quieres acercarte a mí? Sí se puede, pero vas a tener que venir limpio delante de mí"; vas a tener que venir, como acabamos de leer en Hebreos 10, purificados. Y la idea es nuevamente este contraste: lo impuro y lo puro encontrándose. ¿Cómo se puede dar eso? ¿Cómo se puede dar que una persona pecadora y culpable se encuentre con un Dios que no es culpable, y que no puede tolerar el pecado, y que no puede coexistir en Su presencia con el pecado? ¿Cómo se puede dar eso? Entonces ya están viendo esta idea de que Dios requiere purificación, requiere sacrificio, requiere purificación.
Las cubiertas de la tienda
Y es todo esto para que el sacerdote pudiera entrar a la tienda. Y esta tienda tenía varias cubiertas. Una cubierta era de marsopa, que es como un animal acuático; en la NVI creo que dice "delfín". La idea es poder proteger la tienda del exterior, y especialmente del agua y todo lo que pudiera infiltrarse. La siguiente capa... claro, yo estoy yendo al revés, ¿no?, porque en la Biblia está escrita de adentro para afuera, pero quiero que vayan viendo: estas son las capas. Después, pieles de carnero. Pero estas pieles de carnero tienen un color, ¿saben cuál es el color? Tenían que ser teñidas de rojo. Y después, pelo de cabra.
Y una capa, la interior, la capa interior, es una capa de lino. Y ahora, esta capa interna es la capa más fina de todas, la más cercana a la parte interna del tabernáculo, y los de este lino son azul, púrpura y carmesí, o escarlata. Y es interesante ver estos colores y lo que representan en la Biblia, como realeza, y la manera en que la Biblia habla del color escarlata, porque habla de nuestras transgresiones como escarlata. Y en los Evangelios... ah, eso es un detalle que surgió cuando estaba estudiando esto: en los Evangelios, esos son los dos colores de túnicas que describen los Evangelios que le pusieron los soldados a Jesús cuando se estaban burlando de Él como rey. En un evangelio se describe como una túnica púrpura y en otro evangelio se describe como una túnica escarlata.
Pero el punto aquí, hermanos, que quiero que vean, es cómo es que el tabernáculo está construido de esta manera. Y ya vieron que el altar es de bronce y la fuente es de bronce, y ya vieron que las capas externas de las cortinas... primero, las externas son las más simples, las más baratas, las más corrientes, y conforme se va acercando a la parte interna del tabernáculo, se van haciendo más preciosos los materiales y se van haciendo más finos. Y por eso es que el lino es el material usado en la capa interna, la más cercana al tabernáculo y a las cosas que están dentro del tabernáculo.
Y es interesante que en Apocalipsis 19 —que vamos a estar viendo también algunos pasajes en un momento; Apocalipsis también es un libro que maneja mucho este tema del tabernáculo, como van a ver en un momento—, el lino se describe como aquello con lo que se viste la esposa, ¿no? Apocalipsis 19: Su esposa se ha preparado y está vestida de lino fino, que es la capa interna del tabernáculo, la más cercana a Dios, la cual era azul, púrpura y escarlata. Hay muchas cosas más que pudiera decir, pero tengo que ir un poquito más rápido, porque si no, no podemos ver todo ya. Esta es la parte interna: madera de acacia. Como les digo, cada vez es más fino y más lujoso el material.
El lugar santo y el candelero de oro
Dentro de la tienda está el lugar santo. El lugar santo representa, especialmente cuando vemos lo que está aquí adentro, la provisión de Dios y la comunión que tenemos con Él. Miren, estas son las diferentes cosas que había dentro del lugar santo. Una era un candelero de oro. Y creo que el candelero de oro, ya ahora viéndolo en retrospectiva, en el Nuevo Testamento, podemos ver el candelero de oro como... imagínense: es que con todas esas capas y pura madera, era un lugar absolutamente oscuro. Entonces, si entraba el sacerdote y no había nada... o sea, tenía que haber algo que dejara al sacerdote ver por dónde iba caminando.
Y entonces aquí está este candelero de oro, el cual el sacerdote encendía con aceite de oliva, creo que es, y eso es lo que le permitía ver. Y es muy significativo el simbolismo que conlleva el candelero de oro, como la manera en que somos iluminados, la manera en que somos guiados ahora, hoy en día, a través del Espíritu Santo. Van viendo los pasos, o sea: primero, sacrificio por nuestros pecados; lavamiento y purificación; entrada al lugar santo; iluminación para ser guiados y para ver lo que tenemos que ver, por la provisión de Dios.
Y no nada más eso, sino que quiero que vayan viendo unos detalles, y estos son del libro de Juan. El primero es que Jesús mismo dijo: "Yo soy la luz". Así que Jesús mismo estaba explicando que Él es el que iba a guiar y el que iba a proveer la luz necesaria para la humanidad, así como el candelero proveía la iluminación necesaria para el sacerdote dentro del lugar santo. Y cuando leemos en Apocalipsis 21... hicimos todo un video sobre esto, ¿no?, en diciembre, "Jesús, la luz", sobre este concepto. Y en Apocalipsis 21 precisamente leemos, en el versículo 23: "La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera". El Cordero se vuelve la luz necesaria.
La mesa de la proposición
Hay otra parte también dentro del lugar santo: es la mesa de la proposición. Nuevamente les digo: si no se acuerdan de estos puntos, está bien, ya lo verán en unos meses nuevamente, pero es muy importante que vean y entiendan algo de lo que Juan está tratando de comunicarnos aquí. En la mesa de la proposición había 12 panes, que eran para los sacerdotes, para que ellos los comieran, y eran 12 panes representando a las 12 tribus. Entonces estos panes representaban la provisión de Dios para Su pueblo. Pero en Juan, Jesús también dijo: "Yo soy el pan de vida", Juan 6:35. Es decir, Jesús mismo dijo: "Yo soy el pan; lo que simboliza el pan desde el tabernáculo hasta el día de hoy, eso soy yo".
Y además quiero que vean otro punto muy interesante, el cual es que en el Antiguo Testamento, en el Antiguo Testamento, los pactos que se hacían entre dos partes se formalizaban muy comúnmente con una comida. Esa era la manera de formalizar el acuerdo entre las dos partes, y eso lo pueden leer, por ejemplo, en Génesis 14:18; 18:7; 26:30 —hay varias historias que narran este tipo de situaciones—, y Éxodo 24:1. No vamos a leer estos pasajes ahorita, pero lo que quiero que vean es que en la Última Cena Jesús formalizó el nuevo pacto. Es decir, Jesús, con una comida, también formalizó el pacto que estaría estableciendo a través de Su muerte con cada uno de nosotros.
Entonces es muy significativa la mesa de la proposición, en la cual estaba representada la provisión de Dios para Su pueblo, que los sacerdotes comían. Y cada semana se cambiaba este pan, y los sacerdotes entraban y lo comían. Y dentro de lo que simbolizaba este participar de los sacerdotes de esta comida era: Dios ha hecho un pacto con Su pueblo, que va a estar con ellos, va a protegerlos y va a proveer para ellos.
El altar del incienso
La otra cosa, la tercera cosa que está dentro del lugar santo, es el altar del incienso. Y el altar del incienso... bueno, quiero que vean estas analogías a lo largo de la Biblia: se menciona en Apocalipsis 5 el incienso, este altar del incienso, representado como las oraciones de los santos. Entonces el incienso aquí representa esta intercesión delante de Dios a través de la oración. Y bueno, por fines prácticos era necesario el incienso, porque este olor de animales quemados no habría sido un olor muy agradable para los sacerdotes, y este incienso balanceaba eso un poco, ¿no? Pero en términos de simbolismo espiritual es muy significativo, porque este altar del incienso representaba precisamente esta intercesión, en la cual el incienso llegaba delante de Dios como símbolo de que el sacerdote estaba ahora intercediendo por el pueblo, en representación del pueblo, por su pecado. Y era un olor dulce.
Y había dos cosas. Los sacerdotes tenían que encender este altar del incienso en la mañana y en la tarde, todos los días; entonces era algo constante, o sea, tenía que estar siempre ahí. Y, como ya les decía, era un olor dulce, es decir, representaba que lo que estaba llegando delante de Dios era olor grato. Y era algo muy serio para Dios este punto del incienso, porque hay una historia en Levítico 10 en donde los hijos de Aarón ofrecen algo diferente en el altar del incienso, que dice que es como fuego extraño delante de Dios, y en ese momento mueren, ¿no? Entonces es muy significativo: Dios decía: "Así tiene que ser; esto es lo que quiero de ustedes, y esta es la manera de venir delante de mí".
El sumo sacerdote y el día de la expiación
Y ahora nada más quiero señalar algunas cosas con respecto al sacerdote, porque creo que es muy interesante la manera en que el sacerdote estaba vestido y la función que cumplía el sacerdote; quiero que la vean brevemente. Primeramente, el sacerdote tenía todas estas partes —no las vamos a ver en detalle—, pero tenía la mitra, y el pectoral, y el efod; o sea, son varias cosas que describe la Biblia. Es interesante: la mitra decía la frase "Santidad de Dios", ¿no? "Santidad de Dios". Y esto es lo que el sacerdote realmente estaba representando: cómo podía Dios tener relación con un pueblo pecador solamente a través de la santidad, porque Dios es un Dios santo.
Y había un evento que se llama el día de la expiación. Es un evento que se daba una vez al año; Dios lo estableció así. Una vez al año el sumo sacerdote —no nada más el grupo de sacerdotes que eran de la tribu de Leví, y muy específicamente el sumo sacerdote, descendiente de Aarón—, no nada más este grupo de sacerdotes, sino el sumo sacerdote, es el que una vez al año va a poder matar a un becerro y a un carnero a nombre del sacerdote, a su nombre, o sea, en representación de él mismo, y dos machos cabríos a nombre de la nación. Entonces toma la sangre, entra al lugar santo y después entra al lugar santísimo —en un momento lo vamos a ver—, y rocía la sangre sobre el arca del pacto. Después, otra vez en el lugar santo, rocía algo de la sangre en los diferentes elementos ahí: el candelero, la mesa de la proposición y el altar del incienso. Y de esa manera cumple con lo necesario para que Dios perdonara los pecados de Su pueblo.
Entonces este sumo sacerdote era intercesor entre el pueblo y Dios. Y es interesante esta conexión que existía, o sea, cómo es que Dios iba a poder tener comunión con Su pueblo a través de este hombre. Entonces ese hombre representaba al pueblo con Dios y representaba a Dios con el pueblo, ¿entienden? Esta era esta conexión. Y cuando vemos en Hebreos... ahora sí quiero que empiecen a ver de una manera mucho más evidente todas estas conexiones que hace el Nuevo Testamento con todos estos rituales que Dios estaba mandándoles. Quisiera que vean lo que dice en el capítulo 4, versículo 14: "Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado". Es decir, Él no necesitaba un sacrificio que lo justificara a Él delante de Dios; Él era el sacrificio delante de Dios a nombre del pueblo. Entonces dice, por eso, por ese sumo sacerdote, dice el versículo 16: "Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro". Y es interesante, porque en un momento vamos a ver cómo es que el arca del pacto representa el trono de Dios.
Y si van al capítulo 9, versículo 15, van a ver este tema nuevamente muy claro: "Así que por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna". Y si van un poco más adelante, al capítulo 10, versículo 11, van a encontrar nuevamente este tema: "Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios".
Jesús cumple cada elemento
Entonces queda claro que estos símbolos, y estas tradiciones, estos rituales que Dios estaba estableciendo desde el tabernáculo, tenían el propósito de que cuando Jesús viniera en la carne cumpliera todos ellos, cumpliera todos los aspectos que estaban representados en el tabernáculo, siendo sacrificio, como dice Juan 1:29, Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, siendo... y quiero que lo vean, o sea, vamos a recorrer otra vez todos los elementos, ¿no? A ver, ¿qué estaba primero? Primero tenían que entrar por esta puerta al atrio, ¿no? Entran por la puerta —y bueno, Jesús también dijo: "Yo soy la puerta"—, pero primeramente se encuentran con el altar de bronce, donde se hacen los sacrificios. Juan el Bautista dijo: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo". Ahí está Jesús como sacrificio.
Después, Juan 4 —y vamos en orden en Juan, hasta eso—: en Juan 4 Jesús dice: "Yo soy el agua viva". Así como el sacerdote se tenía que lavar en la fuente de bronce para ser purificado con esta agua, así Jesús dijo: "Yo soy esa agua que purifica". Después entra al lugar santo, y leemos en Juan... está la mesa de la proposición con los 12 panes que comen los sacerdotes, y a Jesús diciendo: "Yo soy el pan de vida". Después vemos el candelabro, y la luz que viene de este candelabro para la iluminación del lugar santo, y a Jesús diciendo: "Yo soy la luz del mundo".
Y por último tenemos el altar del incienso, en el cual estaba esta intercesión del sacerdote por el pueblo delante de Dios. Y leemos en Juan la que probablemente es la oración más larga de toda la Biblia que leemos de Jesús, que es precisamente una oración de intercesión por Sus discípulos. Una oración en la cual Jesús empieza a orar, específicamente en el versículo 6, diciéndole al Padre: "Guárdalos, cuídalos, ellos son míos, Tú me los has dado; no son del mundo, porque yo tampoco soy del mundo. Así que santifícalos en Tu verdad; Tu palabra es verdad. Como Tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad", versículo 19. Entonces van viendo: ahora Jesús está tomando en sí mismo este rol de sacerdote al interceder, lo cual estaba representado en el tabernáculo a través del altar del incienso, que es esta intercesión del sumo sacerdote por el pueblo. Y Jesús estaba llevando a cabo lo que representaba el altar del incienso.
Entonces ya llegamos hasta el lugar santo; ya vimos cómo es que en Juan todas estas cosas Jesús las cumplió, y dijo: "Yo soy el cumplimiento de todas esas cosas". Y en Apocalipsis también aparecen estos símbolos del candelabro, el altar... pero bueno, no vamos a ver todos los puntos; nada más quiero que lo vean.
El velo y el lugar santísimo
Ahora viene el último punto, que es... ¿qué creen que es? ¿Dónde no hemos entrado todavía? No hemos entrado al lugar santísimo todavía. Y es el último punto representado en el sacerdote. El sacerdote pasaba por todos estos puntos: sacrificio, purificación, comía, encendía el candelabro, intercedía por el pueblo, representado a través del altar del incienso. Pero por último, vean lo que dice Juan 20, versículos 11 y 12: Jesús resucitó. Y en 1 Juan, nuevamente —todo esto es Juan; estoy tratando de no salirme de Juan lo más posible, porque quiero que vean todos estos puntos de una manera muy clara—: "Él es la propiciación por nuestros pecados", capítulo 2, versículo 2, "y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo".
Así que el último punto representado aquí, después de que Cristo resucitó de los muertos, después de haber sido un sacrificio perfecto, es acceso. ¿Cómo puedes acceder a Dios? ¿Qué es lo que tiene que pasar para que puedas entrar al lugar santísimo? ¿Y saben qué es lo que dividía el lugar santo del lugar santísimo? Había un velo, que también está descrito en Éxodo cómo era, también con estos colores de púrpura y escarlata, y estos querubines. Y el velo, hermanos... ya lo estuvimos viendo aquí en Fundamentos Firmes, ¿no?: algo pasó cuando el hombre pecó. Algo pasó. ¿Qué pasó? Quedó una separación, ¿no? Algo pasó en que la presencia de Dios ya no podía tener comunión con el hombre en este estado corrompido, en este estado de pecado, en el cual ya no podíamos ver a Dios como Adán y Eva convivían con Él antes de pecar. Se había roto esta comunión.
Y el velo representa esta pared que existe entre nosotros y la presencia de Dios, donde la presencia de Dios llenaba el lugar santísimo, donde estaba el arca del pacto, que vamos a ver en un momento. No podía nadie entrar a esa parte, o morían, morían. Solamente el sumo sacerdote, una vez al año, dadas todas estas condiciones de las que ya hablamos, podía entrar al lugar santísimo para rociar la sangre del animal; solo él. Pero ¿qué es lo que pasó? En Mateo 27:51 dice que cuando Jesús murió en la cruz, un evento muy significativo: dentro del templo, donde estaba este velo, se rasgó desde arriba hacia abajo. Y esta separación que antes existía, en la cual nadie podía entrar al lugar santísimo, había quedado abierta para que pudiéramos entrar y pudiéramos acceder a la presencia de Dios. Y es obvio por qué fue, ¿no? Jesús había muerto, se había dado el sacrificio perfecto y necesario, y este símbolo ya no era necesario, del velo.
Entonces, ¿qué había dentro? Y vean, de hecho, de hecho viene específicamente —quiero que lo vean, porque eso es muy significativo— en Hebreos 6:19, porque aquí lo menciona específicamente. Dice: "La cual tenemos", este consuelo, "tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta" ¿dónde? "dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor". Primero entró, murió, entró... "hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec". Que, bueno, ese es otro estudio, ¿no?, todo lo de Melquisedec que habla en Hebreos. Pero el punto que quiero que vean es lo significativo ahora de este acceso al lugar santísimo. El lugar santísimo es donde estaba la presencia de Dios, y es lo que representaba lo más santo, lo más puro, lo más valioso. Por eso los materiales más costosos, los materiales más lujosos, digamos, de todo el tabernáculo, están contenidos dentro de esta área: el arca del pacto.
Entonces, solamente una vez al año, en Yom Kipur... nuevamente, nada más quiero que lo vean rápido: Hebreos 7, versículo 27, donde "no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. Porque la ley constituye sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la palabra del juramento, posterior a la ley, al Hijo, hecho perfecto para siempre".
Entonces ahora entra Jesús primero al lugar santísimo, se rompe el velo, ahora nosotros tenemos acceso.
El arca del pacto
Y lo que había aquí, dentro del lugar santísimo, es el arca del pacto. Entonces, ya saben cómo se ve el arca del pacto, porque probablemente han visto Indiana Jones, y ahí sale. Este es probablemente el artefacto más valioso, arqueológicamente hablando, de toda la historia; sería lo más significativo de toda la historia judía, el arca del pacto. Y realmente no sabemos qué pasó con ella, no sabemos dónde está. Pero quiero que vean qué es lo que hay dentro de esta arca. Están estos dos querubines con sus alas, y dentro del arca se encuentran tres elementos.
Y quiero que vean nuevamente en Hebreos estos elementos. En el capítulo 9, versículo 4, dice: "El cual tenía un incensario de oro" —está hablando del lugar tras el segundo velo; versículo 3: "Estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo"—, "el cual tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto; y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de las cuales cosas no se puede ahora hablar en detalle". Y yo no puedo hablar en detalle de ellas, ¿no? Pero quiero que vean qué es lo que había en el interior.
Había una copia de los Diez Mandamientos. Y eso es muy significativo, porque en la presencia de Dios, al acercarse el sumo sacerdote, al poder entrar dentro de esta parte del tabernáculo donde está esta arca, dentro de ella estaban contenidos tres elementos muy significativos. Creo que representan lo que sería necesario para poder estar en el lugar santísimo, en la presencia de Dios. Los Diez Mandamientos: ¿qué representan los Diez Mandamientos? La ley de Dios, ¿no? Tienes que cumplir la ley de Dios a la perfección si quieres estar en la presencia de Dios; no puedes tener ningún pecado. Y Cristo dijo en Mateo 5:17 que Él había venido ¿para qué? Para cumplir la ley: "Y yo vine a ser perfecto, a cumplir los Diez Mandamientos a la perfección, hacer todo lo que sea necesario para poder estar en la presencia del Padre sin morir, sin ser condenado".
Número dos: estaba aquí también la vara de Aarón. Esta vara de Aarón representaba la elección de Dios, de decir: "Este es el que yo quiero que cumpla con esta tarea que le he dado como sacerdote". Por eso tenía esta... esa era la señal: que iba a reverdecer su vara; tenía como un brote. Y si ven Hebreos 3, versículo 1, dice: "Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús". Y en el capítulo 4, versículo 14, dice: "Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión". Este es el énfasis del libro de Hebreos: Jesús es el sacerdote escogido por Dios para entrar en el lugar santísimo. Entonces esta vara del sacerdote Aarón —el sumo sacerdote es el único que puede entrar— representa no nada más la elección de Dios, no nada más la tarea que Dios le había asignado a Aarón, sino toda esta profesión de sacerdocio que sería necesaria para lidiar entre Dios y el pueblo, para interceder, para traer lo que fuera necesario entre Dios y el pueblo.
El maná y el pan del cielo
¿Y por último está qué? Una vasija donde había maná. El maná, por supuesto, representa la provisión de Dios para Su pueblo, ¿no? Dios proveía lo que fuera necesario para Su pueblo, y el maná era símbolo de... el maná, la palabra "maná", no es nada especial, porque significa "¿qué es esto?". Eso significa "maná". Porque es lo que dijeron los judíos, ¿no?, cuando cayó. Y en Juan 6... pero quiero que vean, porque Jesús usó este punto muy específicamente con respecto a sí mismo en Juan 6, en el versículo 32, cuando dijo —Jesús les dijo—: "De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo". O sea: "El maná cayó del cielo, y ustedes pensaban que eso era el pan del cielo que Dios estaba proveyendo para ustedes, pero no: mi Padre es el que les está dando el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo; ese soy yo", ¿no?
Le dijeron: "Danos este pan". Y Jesús les dijo: "Yo soy el pan de vida; el que a mí viene nunca tendrá hambre; y el que en mí cree no tendrá sed jamás". Y en el versículo 48 dice: "Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo".
Entonces ven todos estos símbolos, qué significativos son dentro de los Evangelios, y para Juan. Jesús dijo: "Yo soy el maná". En Hebreos leemos que dice: Jesús es el sumo sacerdote. Jesús dijo: "Yo soy el cumplimiento de la ley". Y en Juan leemos precisamente que cuando trajeron a la mujer adúltera delante de Jesús, ¿Jesús qué estaba haciendo? Estaba escribiendo en la tierra con Su dedo. ¿Quién es el único, y en qué ocasión en toda la Biblia, que escribe con Su dedo? Dios. ¿En dónde? En Sinaí. ¿Para qué? Para los Diez Mandamientos. Dios es el que hace esto, es el que establece la ley, y Dios es el único que puede cumplirla. Y en Jesús se vio de una manera mucho más evidente. Jesús era todo lo que había dentro del tabernáculo siendo representado delante de los hombres: "Todo lo que ustedes hicieron en el desierto, que Dios les puso, estos rituales, ahora los están viendo en mí, todos".
Jesús, el verdadero templo
Y por supuesto el tabernáculo fue sustituido con un templo ya fijo, que era algo mucho más grande y más espectacular todavía. Pero vean lo que Jesús dijo ahora. Y el templo esencialmente es esto: la sustitución del tabernáculo, ahora en un lugar fijo, pero es lo mismo; o sea, están las mismas cosas ahí adentro y hacen los mismos rituales. Y Jesús dijo con respecto ahora al templo... vean lo que dijo en Juan 2 —nuevamente, todo esto es de Juan—, versículo 18: "Los judíos le respondieron, le dijeron: '¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto?'". Y esta es la señal que Jesús les da. Dice: "Respondió Jesús, les dijo" ¿qué?: "Destruid este templo". Ese templo; ahí estaban viéndolo. Y Jesús les dijo: "Destruyan", ¿y qué iba a hacer?, "y en tres días lo levantaré".
Entonces obviamente aquí dijeron: "No, si está loco, ¿no? ¿De qué está hablando?". Vean el tamaño de ese templo, ¿no?, enorme; tardó muchísimo tiempo en construirse. Y Jesús ahí está diciéndoles: "Destruyan este templo que ustedes están viendo delante de ustedes; destruyan, y yo lo reconstruiré en tres días". "En 46 años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás?". Obviamente aquí está el sarcasmo. Y dice el versículo 21 ¿qué más? "Él hablaba" ¿de qué? "del templo de Su cuerpo". "Este templo que sustituyó al tabernáculo, ese templo soy yo. Mátenme a mí y en tres días resucitaré, porque yo soy el templo; todo lo que está siendo representado aquí está en mí. Yo soy todos estos rituales que ustedes estaban haciendo; todos estos sacrificios, todos están apuntando hacia mí. Mátenme y en tres días regresaré".
Entonces vamos viendo que el cumplimiento final de todas estas cosas del Antiguo Testamento realmente sí estaba en Jesús. Y esto quiero que lo vean con mucho cuidado, hermanos. Obviamente estoy corriendo a lo largo de todo esto, porque hay muchísimo más que se puede decir sobre estos puntos, pero estoy dándoles este panorama porque lo que quiero que vean, hermanos, es que hay ciertos temas que están entrelazados a lo largo de toda la Biblia, de principio a fin, que hablan acerca del mensaje central de este libro. Y esos son los temas que tenemos que ver con más cuidado. Cuando un tema va a lo largo de toda la Biblia, son los temas que tienen que resaltar para nosotros, porque son los que nos están hablando de las características más importantes de Dios.
La unidad asombrosa de la Biblia
Y es que ustedes pueden hablar con muchos escépticos, con mucha gente que: "Ah, no, pero es que mira: en este versículo dice que fueron tantos años, y en este que tantos años; entonces ahí hay una contradicción en la Biblia". Y entonces están fijándose en todos estos detallitos de cosas que varían de un libro a otro, de un pasaje a otro, pensando que son contradicciones, que se pueden contestar de muchas maneras. Pero el punto es que esos detalles no son los que importan. Lo que importa realmente son estos temas grandes que hay en la Biblia, que nos están mostrando las características principales con respecto a Dios. Y la unidad que existe en la Biblia, y la no contradicción que existe en la Biblia en esos temas, es asombrosa.
Porque si ustedes logran hacer algo como lo que acabamos de hacer ahorita, de recorrer desde el tabernáculo en Éxodo hasta —en un momento vamos a ver— Apocalipsis, especialmente este tema, dices: "Esto no fue planeado por ninguna persona; esto solamente Dios lo pudo haber planeado así". Porque son tantos detalles y tantas características tan específicas, que ningún ser humano tiene la capacidad de hacerlo sobre un periodo tan largo de tiempo, a través del cual se dio toda esta historia y toda la escritura de la Biblia.
Cumplido en Su muerte y resurrección
Entonces, el cumplimiento final vemos que está en Cristo Jesús. Cristo cumple todas las funciones del tabernáculo en sí mismo. Y el primer punto que quiero que vean es cómo las cumplió en Su muerte y en Su resurrección. Josué hoy en la mañana leía este pasaje de Filipenses 2, ¿no?: "El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y se humilló, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra". Esa es la manera en que Jesús cumplió de manera definitiva todos los símbolos y rituales del tabernáculo.
Por supuesto, lo cumplió como sacerdote, en Su función sacerdotal, que vemos en Hebreos capítulo 2, versículo 17: "Por lo cual debía ser en todo semejante a Sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo".
Su provisión permanente: Dios con nosotros
También cumplió todas las funciones del tabernáculo en Su provisión permanente. Y aquí es donde quiero que vean esta asombrosa unidad de la Biblia. Porque el tabernáculo está cerca del principio de la Biblia, ¿no? Y ya han estado viendo en Génesis que cada vez que Dios se encontraba con el hombre eran eventos muy significativos, y el hombre trataba de marcar un altar en el lugar donde Dios se encontró con él, ¿no? Eran eventos muy significativos. Y ahora en Éxodo Dios dice: "Ahora, a través del tabernáculo, voy a tener un lugar permanente a través del cual tengo este punto de encuentro con ustedes", así como se había dado con Jacob, así como se había dado con Abraham, así como se había dado con Noé, o con otros, en los que celebraban estos encuentros con Dios, o la provisión y la protección de Dios en algún momento, con un altar y un sacrificio a Dios. Ahora en el tabernáculo se encontraban celebrando de una manera permanente que Dios sí estaba entre ellos, que Dios sí quería tener comunión con ellos.
Y la Biblia empieza así, y también termina así. Vean lo que dice el versículo 3 y 4 del capítulo 21: "Y oí una gran voz del cielo que decía: 'He aquí'" ¿qué? "'el tabernáculo de Dios con los hombres, y Él morará con ellos; y ellos serán Su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios'". Este es el final de la historia: Dios entre nosotros nuevamente, pero ahora de una manera aún más perfecta, y más espectacular, y más gloriosa que antes. Porque no nada más es una tienda temporal; no nada más es Cristo físicamente viniendo a la tierra para morir por nosotros y para regresar al cielo, sino ahora para quedarse de una manera permanente, en la cual Él será el tabernáculo de Dios con los hombres.
"Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron". El tabernáculo pasó; Cristo también vino a la tierra, y murió, y resucitó: eso pasó. Ahora viene aquello a lo cual todo estaba apuntando, como el final de la historia y la culminación de todo lo que Dios quería hacer con la humanidad, que era comunión perfecta para siempre. "Yo estaré con ustedes, yo estaré ahí en medio de ustedes. Así como la tienda estaba en medio del campamento, así estaré, pero ahora yo estaré ahí, y ya no habrá más muerte, no habrá más llanto, no habrá más dolor, no habrá más tristeza, porque las cosas viejas pasaron". Entonces cumplió en este sentido: se volvió la provisión permanente de la presencia de Dios entre Su gente.
Bueno, esto es el tabernáculo. Cuando Jesús fue anunciado a María, ¿se acuerdan qué dijo el ángel? Si no se acuerdan, búsquenlo; está en Mateo 1:23. Dijo un nombre muy específico para Jesús, ¿cuál era? Emmanuel. Y por si tienen que buscarlo en un diccionario, dice Mateo... mejor yo les doy la definición. Ahí está la definición de Emmanuel. ¿Cuál es la definición de Emmanuel? "Dios con nosotros". Por eso dice Juan: "El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros".
Todo lo que había estado sucediendo a lo largo del Antiguo Testamento, donde Dios estaba dando estas señales: "Sí quiero habitar entre ustedes, sí quiero estar entre ustedes, así como está este tabernáculo, así como está este templo. Y les estoy dando esta muestra de que a través de este punto ustedes van a poder ser reconciliados conmigo, y además mi presencia va a llenar ese lugar". Después viene Jesús y sustituye todo eso en Su persona, diciendo: "Ahora yo soy Dios con ustedes". Y el día de hoy, hermanos, tenemos este gran privilegio: tenemos un tabernáculo y un acceso a Dios. Jesucristo, Su sangre, Su muerte, Su sacrificio por el perdón de nuestros pecados, es todo lo que necesitamos para tener comunión con Dios.
Oración final
Padre, te damos gracias porque el día de hoy hemos podido meditar en estos puntos que Tú nos has dejado en Tu Palabra, para mostrarnos qué tan increíble es Tu plan, Tu soberanía, Tu provisión para redimir a la humanidad a lo largo de toda la Biblia. Te pedimos, Señor, que podamos verla como una unidad, entenderla, estudiarla, de tal manera que podamos mostrarle a otros lo que realmente has venido a ser, quién eres, qué quieres de cada uno de nosotros. Te pedimos, Señor, que a través de la comunión, de la edificación que existe como un cuerpo, podamos fortalecernos en nuestra fe, sabiendo que este Dios en el cual creemos ya ha venido, ha mostrado Su gloria y ha sido el sacrificio perfecto que necesitamos cada uno de nosotros, para ahora disfrutar de esta relación que tenemos, que ha comenzado ahora, Señor, pero continuará por toda la eternidad. En el nombre de Cristo Jesús, amén.
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