Romanos 10:5-13RomanosNathan Díaz
El Evangelio que Predicó Moisés
Transcripción
Israel, un pequeño teatro de la conciencia humana
Estamos viendo algunas de las cosas más fundamentales con respecto al cristianismo. Porque cuando Pablo, en el capítulo 10, empieza a explicar la razón por la cual los judíos no son salvos —que ese es el problema, ¿se acuerdan?, en el capítulo 9: los judíos no son salvos—, cuando llega al capítulo 10, retoma muchos conceptos que desarrolló en capítulos anteriores de Romanos, como Romanos 3, Romanos 5, que tienen que ver con la justificación: cómo es que somos justificados, cómo es que somos salvos. Está retomando algunos de estos conceptos, y ahora estos conceptos están a la luz de Israel como nación.
Porque podemos pensar: "Bueno, ¿para qué puso Dios esta nación? ¿Qué sentido tiene el Antiguo Testamento, tantos años de dramas que realmente se vivieron con Israel?". Dramas en el sentido de que rechazaban a Dios, luego Dios mandaba un juicio sobre ellos, y luego se arrepentían, regresaban al Señor, los bendecía; tuvieron reyes buenos, reyes malos; volvía a darse este patrón una y otra vez. Entonces, ¿qué sentido tiene que Dios haya desarrollado todos estos años de historia que leen en el Antiguo Testamento, para que el día de hoy Israel rechace a Jesús como su Mesías?
Y la razón —y quiero que lo vean ahorita que estamos en Romanos 10; creo que es importante verlo—, la razón por la que Dios permitió que se desarrollara así la historia es porque Israel como nación es un pequeño teatro histórico de la conciencia humana. Es decir, el punto de que ustedes lean la historia de Israel es que ustedes se vean a sí mismos en esas historias; que ustedes lean a Israel y digan: "Ah, así soy yo también". Que ustedes vean cuando Israel prefería irse tras otros dioses, y que rechazaba a Dios y Sus mandamientos, y nosotros digamos: "Pues yo también tengo esa tendencia; yo también soy así". Y que empiecen a ver cómo la manera en que la Biblia narra esta historia está diseñada para que todo el mundo pueda ver su propia condición a través de ellos. Todo el mundo debe entender que Israel es una analogía de todo ser humano.
Y eso ya lo habíamos visto en Romanos capítulo 3, versículo 19, ¿se acuerdan? No, no se acuerdan. "Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley". O sea, ahí está la ley judía; lo dice a los judíos, que son los que están bajo esta ley judía. ¿Para qué? ¿Para qué? "...para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios". ¿Ya vieron lo que les estaba explicando ahorita? O sea, Israel representa a toda la humanidad. O sea, tú ves la ley judía, tú ves a los judíos, y cuando lees eso te ves a ti mismo, y quedas condenado bajo el juicio de Dios, de la misma manera que Israel quedó condenado bajo el juicio de Dios.
Entonces, si van al capítulo 2, versículo 15, un poquito antes, lo ven. O sea, es la idea de los gentiles, donde dice, versículo 14: "Cuando los gentiles que no tienen la ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, estos, aunque no tengan la ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos". Entonces, la idea es: cuando lees Israel, ves la ley judía; ves la ley que Dios puso en tu corazón, tu conciencia, que hace lo mismo. O sea, los judíos no obedecieron la ley de Dios; tú tampoco obedeces la ley de tu conciencia, puesta por Dios. Entonces, lo mismo: no importa que no tengas la ley, porque Dios puso una ley en tu corazón. Y cuando tú ves históricamente cómo eso se vio en Israel, estás viendo personalmente hoy lo que se está viendo en tu corazón y en tu alma con respecto al juicio justo de Dios para tu propia vida, ¿no?
Nada más les digo eso como una introducción, porque creo que todo el contexto de lo que estamos viendo sobre Israel, y Pablo haciendo este énfasis... O sea, podríamos decir: "Bueno, es que es Israel; ¿eso qué? Nosotros ya estamos aquí. O sea, ellos lo rechazaron, pero nosotros no". Y lo que Pablo está tratando de decir es: "Miren, vean dónde falló Israel, porque no es nada más Israel el que puede fallar de esta manera". Entiendan que el problema que tiene Israel es el problema que muchos tienen en muchas partes del mundo, aunque no sean judíos, que es: establecen su propia justicia y no se sujetan a la ley de Dios, que es lo que veíamos en el versículo 3 del capítulo. ¿Sí? Ahí está. ¿O fui muy rápido? Tengo que ir rápido porque hay mucho que decir, y eso no es realmente el tema de hoy, pero quiero que lo vean en el contexto del capítulo 10, para que entiendan la importancia que tiene la historia de Israel para nuestras propias vidas.
Lectura del pasaje
Ahora vamos a ver el versículo 5. Hoy vamos a ver desde el versículo 5 hasta el versículo 13. Y yo sé que por lo regular vemos menos; o sea, no vemos tantos versículos en un solo domingo. Pero la razón por la que quiero cubrir hasta el versículo 13 es porque siento que el pensamiento de Pablo, y la manera en que fluye su pensamiento, hila todos estos versículos juntos, y va a ser muy difícil separarlos. Tiene también que ver con lo que vimos el domingo pasado. Entonces, tengan en mente eso. Si no escucharon el mensaje el domingo pasado —ya les mencionó Roberto—, métanse a la página de Facebook de la iglesia; ahí está. Ya vamos a proponernos a siempre tener el mensaje del domingo anterior ya para durante la semana, subirlo, y ya está ahí, y ya no atrasarnos.
Vean lo que dice el versículo 5. A ver, pongan atención a esta sección, a ver qué piensan; a ver si ustedes quisieran estar en mi lugar aquí para explicarlo: "Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: 'El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas'. Pero la justicia que es por la fe dice así: 'No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo?' (esto es, para traer abajo a Cristo); 'o, ¿quién descenderá del abismo?' (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). Mas ¿qué dice? 'Cerca de ti está la palabra, de tu boca y en tu corazón'. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: 'Todo aquel que en Él creyere, no será avergonzado'. Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo".
¿Por qué cita Pablo a Moisés?
Es lo que vamos a ver hoy. Quiero rápidamente recorrer esta sección y ayudarles a ver qué es lo que está tratando de decirnos Pablo. Y entonces leen los versículos 5, 6, 7, y sería fácil, en una lectura de Romanos, pues brincarnos esos versículos y decir: "Bueno, a ver, la parte de 'si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo' es la parte más fácil de entender". Pero eso viene después ¿de qué? De algo que dice Pablo. Ya explicó... ya, ¿se acuerdan?, el domingo pasado vimos el Evangelio que predicamos, sí. Ese es el tema del capítulo 10. Pero ahora Pablo dice: "Ya les expliqué cómo es este Evangelio: no, no es mi propia justicia, es la de Dios. El fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree". ¿Y ahora qué hace? Dice: "Porque... porque...".
¿Qué quiere decir cuando leen un "porque"? Es una explicación de lo anterior. ¿Qué fue lo anterior? "El fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree". ¿El fin de la ley es quién? Cristo. O sea, tú tienes a todos estos judíos leyendo esto y diciendo: "¿Qué? ¿La ley judía? ¿El fin de la ley judía es Cristo? Pablo, tú te estás sacando esto de la manga. ¿Cómo que la ley está apuntando hacia Cristo?". Entonces, ¿qué hace Pablo? "Les voy a enseñar, les voy a enseñar cómo es que el fin de la ley es Cristo". ¿Y qué voy a usar para enseñárselos? Y ya lo estuvieron viendo; bueno, todo Romanos es así: Pablo está citando el Antiguo Testamento durante todo Romanos. Pero ¿cuántas veces citó del Antiguo Testamento en Romanos 9? ¿Se acuerdan? De Oseas, de Isaías.
El evangelio que predicó Moisés
¿Y ahora qué hace Pablo? ¿A quién apela para poder comprobar que el fin de la ley es Cristo? A Moisés. "Moisés escribe así"; "porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así". "Yo les voy a explicar, de Moisés, qué es lo que estoy diciendo, para que ustedes, judíos, me crean que realmente Cristo es el fin de la ley". Por eso el título de hoy —aunque vamos a ver más cosas que esto—, el título de hoy es "El evangelio que predicó Moisés", porque eso es exactamente lo que Pablo quiere mostrarnos: qué es lo que predicó Moisés.
¿Qué enseñó Moisés? Enseñó: "El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas". El hombre que haga estas cosas vivirá por ellas. Dice Pablo: este es el ejemplo de justicia por la ley. ¿No es interesante? ¿Cuáles cosas? Los mandamientos, ¿no? Levítico 18:5. Ahora, ¿qué es lo que está diciendo? Piénsenlo: ¿qué es lo que está diciendo? "El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas". No nada más está diciendo: "Si tú haces los mandamientos, Dios te va a bendecir". Está yendo más allá; está diciendo: "Si tú obedeces los mandamientos, vas a ser salvo". Si tú obedeces los mandamientos, vas a ser salvo.
Opción número uno: la justicia por la ley
Pero esa, ¿qué tipo de justicia es? La justicia que es por la ley. Es decir, tenemos dos opciones. ¿Tú quieres salvación? Ahí te va la primera opción: cumple a la perfección la ley. Opción número uno. ¿Y sabes qué? Si lo haces... o sea, si vas por este camino, tienes que ser perfecto. Por cierto, vean lo que dijo Pablo. Pablo dijo esto; lo explicó también en Gálatas capítulo 5, versículo 3, donde dice: "Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida" —o sea, todo hombre que busca este camino de "yo voy a hacer todo lo que Dios demanda para que me acepte"—, "que está obligado a guardar toda la ley". ¿Tú quieres seguir ese camino? ¿Tú quieres buscar la ruta de obedecer la ley? Está bien, busca ese camino, pero estás obligado a cumplir toda la ley a la perfección.
Entonces habla Pablo de la ley que no es la ley de fe, sino que es la ley del esfuerzo personal. O sea: "Yo le echo ganas, y de esa manera voy a asegurar mi camino, mi entrada al cielo; voy a ser la mejor persona que yo pueda ser". Y mucha gente, lamentablemente, está siguiendo ese camino. Dice la Biblia: cuidado, cuidado, porque si tú estás buscando llegar a Dios por esa ruta, Dios va a pedir absoluta y completa perfección, ¿sabes? Y en el versículo 12 leemos acerca de esta ley, que no es de fe, que dice: "El que hiciera estas cosas vivirá por ellas". Esa es la idea. Y ustedes tienen que decidir cómo es que están llegando a Dios, cuál es el camino que están buscando para que Dios los acepte. Esa es la opción número uno que da Pablo, en base a lo que enseñó Moisés.
¿Quién subirá al cielo?
Ahora, ¿cuál es el otro lado? Dice... ahora Pablo contrasta, y esto también viene del mismo Moisés: "La justicia que es por la fe dice"... ¿qué? "No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo); o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos)". A ver, Pablo, ¿de qué estás hablando? ¿Esa es la justicia por fe? ¿No decir "quién subirá al cielo" o "quién descenderá al abismo"? Necesitamos un poquito de ayuda, ¿no? Porque, miren, estos pasajes son los que te hacen entender a Pedro cuando dice: "Ay, está Pablo, que dice algunas cosas que son medio difíciles de entender". Esta es una de ellas. ¿De qué está hablando Pablo aquí?
Bueno, la manera de entenderlo... y espero poder... Toda la semana he estado pensando sobre eso, y aunque ya lo había predicado alguna vez, tuve que regresar a empezar otra vez, para asegurarme de que de veras entiendo de qué está hablando este pasaje. Y toda la semana lo estuve meditando, y de repente: "Ah, creo que ya le entiendo"; y de repente: "Ah, no, no, no lo entiendo". Y así es a veces este proceso. Pero miren, vamos a buscar, vamos a tratar de entender esta sección: por qué Pablo usa este argumento.
Viene de Deuteronomio 30; eso es lo que está citando Pablo, y aquí es donde Moisés dijo esto precisamente. Claro, lo que hace Pablo es insertar unos paréntesis que aclaran. Y creo que Pablo... miren, esto es lo padre de estudiar un pasaje como este: es difícil, pero la recompensa de estudiar un pasaje difícil de la Biblia es que por lo regular pasajes tan difíciles como este tienden a tener muchas capas de profundidad. Entonces de repente te das cuenta de que no es un solo significado lo que está aquí, sino varios.
Y vean lo que dice Deuteronomio 30, versículo 11. Dice: "Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. No está en el cielo, para que digas: '¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos?'. Ni está al otro lado del mar, para que digas: '¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos?'. Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas".
Primera capa: solo Dios puede hacerlo
Bueno, rápidamente —no vamos a pasar mucho tiempo en este pasaje, pero rápidamente vamos a tratar de analizarlo—, hay varias capas aquí de significado, creo yo. La primera que encontramos, que creo que es la obvia del pasaje, es que Pablo estaba contrastando —acuérdense— justicia del hombre y justicia de Dios, ¿no? Ahí están las dos cosas, los dos tipos de justicia; eso lo vimos el domingo pasado. Ahora, cuando llega este versículo y dice: "Esto es como es la justicia por la fe: no digas"... Piensen: ¿qué se necesitaría para subir al cielo para traer a Cristo abajo, o descender al abismo para hacer subir a Cristo de entre los muertos? ¿Quién de ustedes puede hacer eso? A ver, les pongo ese reto: ¿alguien quiere intentar bajar a Cristo, o resucitarlo?
Entonces creo que el significado obvio aquí, o más pleno —que ahorita vamos a ver otros—, pero el significado más pleno es que el esfuerzo humano no puede traer al Mesías o resucitarlo, sino que requiere una obra de parte de Dios. Es algo sobrenatural que sucede. Así como es imposible ser salvo por la justicia de la ley —o sea, nuestra propia justicia; ¿se acuerdan?, es lo del versículo 3 del capítulo 10—, nuestra propia justicia no es la manera de llegar a Dios. Es imposible. ¿Tú quieres tratar? Trátalo, pero no vas a poder. Necesitas, requieres, la justicia de Dios, que es algo que Dios hace, no tú.
Dios es el único que puede traer a Cristo abajo, en la encarnación, o subir a Cristo de entre los muertos, en la resurrección. Dios, Dios lo hace, y tú no haces nada para que Dios lo haga. ¿Quién de ustedes...? O sea, ¿a quién de ustedes le vio Dios sus obras y dijo: "Ah, por las obras que él va a hacer, por eso voy a traer a...
...Cristo"? Dios hizo lo que hizo con Cristo independientemente de toda cosa que tú y yo hagamos, o hayamos hecho, o vayamos a hacer. Entonces creo que es el primer significado, que creo que es el más inmediato, que está aquí en el texto: justicia por la ley, justicia de Dios. Justicia por la ley: es imposible llegar a Dios, así como es imposible hacer bajar a Cristo, hacer a Cristo descender de entre los muertos.
Segunda capa: "No es demasiado difícil para ti"
Pero vean, vean lo que Pablo habría estado leyendo. O sea, Pablo, ¿se acuerdan?, celoso de la ley judía, fariseo de fariseos, conocía bien, conocía bien lo que estaba escrito en la Torá. Y cuando Pablo lee este versículo, vean lo que ve aquí. Dice el versículo 11: "Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos". O sea, ¿no creen que esto es la primera cosa que le hubiera brincado a Pablo? "A ver, a ver, a ver, Moisés, ¿seguro de lo que estás diciendo? ¿No es difícil cumplir la ley? ¿Quién la ha cumplido perfectamente?". O sea, Pablo ya está viendo aquí algo que, obviamente, aunque no está explícito en el texto, para Pablo sí es claro. Él dice: "No es difícil para ti", y Pablo piensa: Cristo.
Y por eso es que mete estos paréntesis, que no están en Deuteronomio: "No está en el cielo, para que digas: '¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos?'". Es decir, ¿qué dice Pablo? Para hacer bajar a Cristo. "Ni está al otro lado del mar, para que digas: '¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos?'". Es decir, subir a Cristo de entre los muertos. Entonces, para Pablo, él ya está viendo aquí a Cristo. Está diciendo: la manera en que no es difícil cumplir este mandamiento solamente es si realmente Cristo es encarnado, si realmente alguien cumple la ley por nosotros; o sea, lo hace posible.
O sea, no es nuestro esfuerzo de hacer bajar a Cristo: Cristo baja, trae la ley y la hace posible de cumplir. Cristo resucita de entre los muertos, y nuevamente hace posible la manera en que se pueda cumplir esta ley. Y esta es la única manera en que no sería demasiado difícil. ¿Entienden? ¿Cómo no va a ser difícil? La única manera en que no va a ser difícil es si alguien lo hace por ti: Cristo. Cristo. O sea, Pablo está viendo a Cristo. Por eso, cuando él explica en el versículo 4, "Cristo es el fin de la ley", dice: "Porque Moisés dice...". ¿No es increíble esto? O sea, métanse en la mente de Pablo. O sea, él está leyendo esto y está viendo cómo esto se armoniza y cómo encaja con el mensaje del Evangelio, y cómo Moisés ya estaba preparando el camino para lo que vendría, como Moisés le estaba diciendo: "No, no es demasiado difícil para ti, ni está lejos".
No digas en tu corazón: "Por mi justicia"
Y especialmente esto lo ven en el capítulo 9, porque aquí viene un punto muy importante para Pablo, que creo que él está conectando. Cuando ustedes leen el capítulo 9 de Deuteronomio... de aquí es de donde Pablo cita la frase "no digas en tu corazón". ¿Se acuerdan? Romanos 10, ¿cómo dice? "No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo?". Pero eso no está en Deuteronomio 30; eso está en Deuteronomio 9, versículo 4: "No pienses en tu corazón...". Entonces, ¿ya ven las conexiones que Pablo está haciendo? "No pienses en tu corazón cuando Jehová tu Dios los haya echado delante de ti, diciendo"... ¿qué? "'Por mi justicia me ha traído Jehová a poseer esta tierra'". No digas en tu corazón: "Es porque yo lo hice, es porque yo soy una buena persona. Por supuesto, Dios me está trayendo a esta tierra prometida; me lo merezco". No lo digas. Versículo 5: "No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón entras a poseer la tierra de ellos".
Entonces, ¿vieron, vieron esta conexión tan interesante que está haciendo Pablo? Deuteronomio 9, Deuteronomio 30: todos estos pedazos de rompecabezas Pablo los está armando, y nos está diciendo: "Ahí está: no es por tu justicia. No es demasiado difícil, ¿y sabes por qué no es demasiado difícil?". Nuevamente, Pablo conocía bien el Antiguo Testamento. El versículo 6 del capítulo 30 dice: "Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas". ¿Entienden? Aquí están todas esas conexiones para Pablo.
La circuncisión del corazón: el nuevo pacto
Esta es la clave: el nuevo pacto es la nueva clave, la circuncisión del corazón. La obra que Dios hace es la única manera en que podemos vivir. ¿Y quién representa el nuevo pacto? Lo que acabamos de celebrar hoy en la mañana en la Cena del Señor. ¿No dijo Jesús: "Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre"? Deuteronomio 30:6 —también viene Jeremías—, pero aquí Moisés está anticipando este nuevo pacto. Está diciendo: Dios es el que te va a dar la posibilidad de cumplir la ley, para que puedas vivir. ¿A través de quién? A través de Cristo; es decir, a través de la encarnación y la resurrección de Cristo. Entonces, la única manera de cumplir este mandamiento de la justicia por fe, o de entender la justicia por fe, es a través del nuevo pacto, que es Deuteronomio 30:6.
Cerca de ti está la palabra
Bueno, ahí está. Ahora, en el versículo 14 del capítulo 30 de Deuteronomio, Pablo nuevamente toma este concepto y lo desarrolla, y dice, versículo 8: "Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón". Y ahora Pablo hace esta conexión. Dice... y realmente lo que Moisés estaba diciendo, dice Pablo, esencialmente aquí es lo mismo que nosotros estamos diciendo: "Esta es la palabra de fe que predicamos". Eso que dijo Moisés es lo mismo que nosotros estamos predicando. Moisés, ¿qué dijo? "Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón". Es decir: está en una convicción personal que Dios ha puesto en ti, y en tus acciones, lo que empieza a pasar en tu vida y cómo se refleja esto. Esa es la circuncisión del corazón; acuérdense, de eso estamos hablando.
Y ahora Pablo lo adapta, y entiende lo que dice Moisés a la luz del Evangelio, y dice: "...que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor". O sea, aquí está: Moisés dijo "está en tu boca", y dice Pablo: ¿y lo que está en tu boca qué es? "Jesús es el Señor". Y dice Moisés: "...y está en tu corazón"; y dice Pablo: ¿qué es lo que está en tu corazón? "...que Dios le levantó de entre los muertos". Y en la promesa de Deuteronomio 30:6 dice: "...y vivirás", y Pablo dice: "...serás salvo". ¿Entienden la conexión?
Entonces, cuando leen esto —y esto es importante, porque es un versículo muy conocido, pero es bueno ver este contexto—, Pablo de hecho está tomando el concepto de confesar con tu boca y creer en tu corazón ¿de dónde? Del Antiguo Testamento. No es algo nuevo; no es algo que se le ocurrió a Pablo. Entonces, predicamos el Evangelio, y predicamos el Evangelio que estaba siendo predicado por Moisés. Es lo que dice Pablo.
Corazón y boca van juntos
Entonces vamos a analizar brevemente este concepto. Y quiero que tengan bien claro que el corazón... esta justicia que es para salvación, que tiene que ver con el corazón y con la boca, realmente están conectados; no los podemos separar. Y eso es lo que dice Proverbios 23:7: lo que hay en tu corazón, eso eres; lo que hay en tu corazón, eso eres. Entonces Pablo no está tratando de separar o crear categorías aquí, como: "Ah, es que la boca es una cosa, el corazón es otra; y la resurrección es con la boca, y el 'Jesús es el Señor' es con el corazón". No, realmente todo está conectado. O sea, tanto el corazón como la boca creen ambas cosas: que Jesús es el Señor y que...
...Dios le resucitó de entre los muertos. Pero existe tal conexión entre estos dos conceptos, que Pablo siempre los está juntando. Y dice: "Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación".
La santificación es parte de la salvación
Y aquí nada más quiero mostrarles, hermanos, nuevamente, que la santificación es parte de la salvación. ¿Entienden? La santificación es parte de la salvación. No piensen: "Ah, bueno, es que esta parte de mi vida cristiana, en donde voy siendo más y más como Cristo, eso es otra cosa. Ya fui salvo; ahora, ahora ya es esta etapa en la que ahora soy más y más obediente a la palabra, a la ley de Dios". No, no es cierto. Vean lo que decía Pablo en Romanos 6, ¿se acuerdan?, versículo 22: "Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto"... ¿qué? "...la santificación, y como fin, la vida eterna". O sea, el resultado de la santificación es la vida eterna. No te puedes brincar esa etapa. No puedes decir: "Ah, voy a ser justificado y no santificado".
Por eso es que Pablo hace esta conexión tan fuerte en Romanos 10 entre el corazón, lo que se cree para justificación, y la boca, lo que se confiesa para salvación. ¿Entienden? La conexión entre esas dos cosas es muy importante que la vean. Porque aquí, aquí está la manera en que Pablo visualiza la salvación: no nada más la visualiza como el pasado, y no nada más la visualiza como el presente, sino que también la visualiza como el futuro. Y tenemos que tener eso bien claro: que la manera en que Dios nos salva es integral. Es integral. Y vamos a verlo a la luz de lo que dice Pablo aquí, para que entendamos qué es lo que significa ser salvo.
Confesar con la boca es un estilo de vida
Porque aquí hay mucha confusión. Este versículo por lo regular se usa para decir que es importante hacer una oración para ser salvo. O sea, dicen: "Ah, es que tienes que orar, tienes que repetir una cierta oración". ¿Por qué? "Porque dice la Biblia: 'que si confesares con tu boca'". Eso es lo que está diciendo. Confesar con tu boca, hermanos, es un estilo de vida; no es una oración. Es lo que haces; no es un momento en tu vida: "Ah, ya confesé con mi boca, ya, ya pasó, ya estoy del otro lado". No: confesar con tu boca es algo que vas a hacer todos los días, hasta el día en que mueras. No creas que aquí Pablo tiene en mente una oración de arrepentimiento. Claro, es parte, sí, pero no es todo lo que tiene en mente Pablo. De hecho, Pablo tiene en mente algo mucho más grande, que es: ustedes van a ser santificados.
Y dice que son dos cosas aquí. Una: que Jesús es el Señor. "Jesús es el Señor", dices; tu vida testifica: "Jesús es el Señor". "...y crees en tu corazón que Dios le levantó de los muertos". Dos cosas, dos requisitos que está poniendo Pablo. Y está diciendo: y si esos dos requisitos se cumplen, es todo lo que necesitas. Entonces vamos a ver qué es, ¿no? Porque si no, sería medio fácil aquí. Imagínense ayer, predicando ahí en la delegación, ¿no?, diciéndole a la gente: "A ver, di 'Jesús es el Señor'". "Jesús es el Señor". "Ah, sale. ¿No? ¿Dios le levantó de los muertos?". "Sí". "Ah, ya, ya estás; ya eres salvo". No, no, ese no es el punto, ¿verdad?
Jesús es el Señor: no un señor más
Vamos a ver qué significa "Jesús es el Señor". En 1 Corintios capítulo 8, versículos 4 a 6, Pablo dice: hay muchos señores y muchos dioses. Este no es un señor más de todos estos señores del que está hablando Pablo, como: "Sí, Jesús es un señor", que es lo que creen los Testigos de Jehová, esencialmente. Por eso es que Juan 1:1 lo han cambiado para que diga: "En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era un dios". Un dios: eso dice la Biblia de los Testigos de Jehová, la Traducción del Nuevo Mundo. Entonces ahí hay un cambio significativo con respecto a quién es Jesús, ¿no?: un dios más, un señor más. No, no es un señor más.
Y este pasaje es para memorizar a continuación; apréndanlo bien, y cuando hablen con un testigo de Jehová, sáquenlo, porque aquí hay una cosa súper interesante que hace Pablo, que muestra claramente la deidad de Cristo. Tiene que ver con el versículo 13; por eso no podía separar todo este contexto de lo que iba a compartir con ustedes hoy, porque todo esto va junto. Dice el versículo 13: "Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo". Sí. O sea, lo que dijo en el versículo 9, "que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor", ¿no? Este es el Señor del que está hablando: Jesús es el Señor.
¿Saben de dónde sacó esta cita Pablo, la del versículo 13? De Joel 2:32; de ahí la sacó Pablo. ¿Y saben qué dice Joel 2:32? "Todo aquel que invocare el nombre de"... ¿qué dice en la Reina-Valera? De Jehová. Jehová: todo el que invoca el nombre de Jehová será salvo; es lo que dice Joel 2:32. Pero Pablo aquí, ¿en referencia a quién usa ese versículo? En referencia a Jesús: todo el que invoque el nombre de Jesús será salvo. Entonces, ¿entienden esta conexión que está haciendo Pablo entre el Antiguo y el Nuevo Testamento? Está diciendo: este Señor es el mismo Señor que Jehová.
Y esa era la idea. O sea, en la Septuaginta, que es la versión griega del Antiguo Testamento, cuando se encontraban con este nombre, Jehová, lo traducían kyrios, que es la palabra "Señor". Y es por eso que muchos de ustedes, si tienen la Biblia de las Américas, por ejemplo, van a encontrar que en el Antiguo Testamento no aparece la palabra Jehová; dice siempre "Señor", porque esa era la palabra que se usaba para hablar de Jehová. Y es la misma palabra que Pablo usa para hablar ¿de quién? De Jesús. Es la misma palabra que Pablo usa para hablar de Jesús. Entonces, Lucas 2:11 tiene que ver con esta misma idea, y también Filipenses 2, versículos 5 al 11, tiene que ver con esta idea de que toda lengua algún día confesará que Jesús es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Entonces, si el Antiguo Testamento está diciendo: "No, Jehová es el Señor", y el Nuevo Testamento está diciendo: "Pero Jesús es el Señor", ¿ahí viene en qué? Bueno, ahí se las dejo. Eso es para cuando platican con un testigo de Jehová, ¿no? Está divertido; ya me ha tocado varias veces hablar con ellos. Y si pueden enfocarse en un tema nada más, y decirles: "Vamos a hablar de este punto nada más, la deidad de Jesús, y no vamos a salirnos de ese tema", entonces creo que pueden tener una conversación muy productiva con ellos. Bueno, no sé, productiva más para ustedes, porque es un ejercicio de por qué crees lo que crees, ¿no? Entonces, acepten el reto: si vienen a platicar con ustedes, hablen con ellos. Pero estén listos también, ¿no? Si no están listos, mejor no.
Primera capa: Jesús es Dios mismo
Y entonces, cuando Pablo dice "que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor", también nuevamente tiene varias capas. ¿La primera capa que vemos aquí es cuál? Tienes que creer que Jesús es Dios mismo. Eso es lo que significa ser cristiano: primera, primera capa de qué significa creer que Jesús es el Señor. Entonces ya automáticamente quedan fuera Testigos de Jehová, musulmanes, muchas otras religiones que no creen que Jesús es Dios. No puedes ser salvo si no crees que Jesús es el Señor Dios. Y eso es lo que creemos nosotros con todo nuestro corazón.
Segunda capa: Señor de toda mi vida
La segunda capa de lo que obviamente estaría hablando Pablo aquí, al decir que Jesús es el Señor, quiere decir que cuando tú dices "Jesús es el Señor", estás diciéndole: "Jesús, eres Señor sobre todas las cosas que hay en mi vida. Tú eres el Señor. No es el dinero, no es mi reputación, no es mi familia, no es mi salud, no es...". Y ahí está la larga lista de cosas que para la gente son su...
...Dios. De eso se estaba hablando hoy en la mañana: las cosas que son ídolos para la gente; esos son sus señores, las cosas para las cuales vivimos. Y mucha gente vive para las cosas materiales, vive para su trabajo, vive para su escuela, vive para tener más dinero, para las cosas que posee; o inclusive vive hasta para su propia familia. La familia no es algo malo, pero la misma familia puede ser señor en tu vida, arriba de Dios, arriba de Jesús. Y dice Pablo: no, para el que es verdadero cristiano, Jesús es el Señor. Jesús es número uno; no existe nada más importante para mí que Él. Esa es la convicción de mi corazón: es un tesoro.
Si yo les diera, no sé, ah, 100,000 pesos, y decía: "Ahí está, ten", ¿lo valorarían? ¿O se les perdería al ratito, y dirían: "Ay, ¿dónde los dejé?; ni modo"? ¿Pasaría eso? No. O sea, estarían... O sea, ya si traemos más dinero, nada más estamos checando, ¿no?, que no nos... así, a veces se ve sospechoso, ¿no? Y ya estamos más pendientes y más alertas. ¿Por qué? Porque tenemos algo de gran valor, y que estimamos en gran valor. Y entonces nuestra mente está ocupada en eso; o sea, eso es lo que la absorbe. Entre más valga lo que poseemos, más absorbidos estamos dentro de lo que significa eso. Por eso cantábamos: "Señor, dame una pura pasión"; Tú tienes que ser mi pasión, y Tú tienes que ser mi obsesión, porque el mundo está vacío y sin sabor comparado contigo. Y esa es exactamente la manera en que Pablo lo veía, y lo vamos a ver en un momento.
César no es el Señor: Policarpo
Y fíjense, ahora que hemos estado estudiando las iglesias de Apocalipsis, las siete iglesias, en el programa de radio —escúchenlo, si no lo han escuchado—, es sumamente interesante lo que estaban viviendo estas iglesias, porque es la primera iglesia, esencialmente, de este primer siglo, y vivían tanta persecución ellos. ¿Y saben por qué vivían tanta persecución los judíos...? Perdón, los cristianos del primer siglo. Porque Roma era el imperio que los gobernaba, y estas iglesias de Asia Menor que están en Apocalipsis 7 eran dominadas por el Imperio romano. ¿Y saben cómo visualizaba el Imperio romano al César? Como Dios.
Entonces, uno de los requisitos que ponían sobre todos los ciudadanos romanos de todas estas ciudades era: "Tienes que decir, tienes que proclamar, que César es el señor". Esa era la frase: "César es el señor". Imagínense: "Peña Nieto es Dios"; sería equivalente, ¿no? "Todos tienen que decirlo". A ver, no. Entonces, ¿qué pasaba con los cristianos? Decían: "No, yo nunca voy a decir 'César es el señor', porque César no es el Señor; Jesús es el Señor". Eso era lo que proclamaban los cristianos. Decían: "Solo hay un Señor, Jesús; no puedo decir 'César es el señor'". Y por lo tanto los mataban.
Y uno de los más claros ejemplos, uno de los mártires, fue Policarpo, que fue precisamente de la iglesia de Esmirna, que lo pueden leer en Apocalipsis 2. Y Policarpo tenía ya 86 años de edad, y esa es la razón por la que lo mataron. Le dijeron: "¿Por qué no dices...? ¿Por qué no dices 'César es el señor', y ya vivirías?". Y decía Policarpo: "¿Cómo voy a negar...? Por 86 años Dios ha sido fiel conmigo; ¿cómo lo voy a negar ahorita? No. Por 86 años Dios me ha mostrado Su gracia y Su misericordia, y yo siempre he proclamado que Jesús es el Señor. ¿Cómo ahora, al final de mi vida, voy a decir: 'Ah, no, sí, César es el señor'?". Y lo mataron.
Entonces tiene todos estos significados cuando leemos esto: que Jesús es Señor también sobre las fuerzas de maldad que existen; es decir, que ha triunfado, que tiene este poder para triunfar sobre cualquier adversidad y cualquier cosa mala que pueda venir contra nosotros. Y como iglesia lo vemos y decimos: "Jesús es el Señor" significa que Jesús es el Señor sobre Su gente y sobre Su iglesia. Por lo tanto, tiene que gobernar en todas las áreas de nuestra vida: nuestras familias, nuestras relaciones con nuestros vecinos, nuestros trabajos, nuestras finanzas; todas las áreas que vamos viviendo día tras día, Jesús tiene que ser Señor.
Entonces, ¿entienden? O sea, suena sencillo, ¿no?, cómo lo dice Pablo aquí: "Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor". Y dices: "Ah, está fácil". Sí, sí está fácil, pero ¿sabes lo que implica? Puedes vivir una vida de decepción, pensando que eres cristiano, y nunca has declarado que Jesús es el Señor realmente.
Dios le levantó de los muertos
Y dice el otro... el otro lado es "Dios le levantó de los muertos": que creas con tu corazón que Dios le levantó de entre los muertos. Y esto es sumamente importante, hermanos, porque la resurrección de Jesús precisamente es la evidencia para nosotros de que realmente sí podemos ser justificados por Dios. Porque la resurrección fue el sello de aprobación del Padre de la obra que Jesús había hecho en la cruz. Es como Dios diciendo: "Sí, acepté lo que hizo por la humanidad". ¿Y si no hubiera resucitado? Vean lo que dice en Romanos 4 —porque eso está en el mismo capítulo... digo, en el mismo libro de Romanos—, dice en Romanos 4, versículo 25: "...el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado"... ¿para qué? "...para nuestra justificación". ¿Sabes por qué has sido justificado? Porque Jesús resucitó.
Por eso, ahí estaban. Imagínense: o sea, muere Jesús, y pasan tres días, y no sabemos si Dios aceptó el sacrificio que hizo. ¿Qué pasó? ¿Sigue en la tumba? Sí, sigue en la tumba. Y Sus discípulos, pues, entonces se van y se esconden: "Ya se acabó todo. ¿Qué podemos hacer? Toda esperanza se ha terminado". Llega el tercer día, llega el domingo de resurrección, en el que van las mujeres a la tumba y la encuentran vacía. Y la razón por la que todo esto se empieza a volver tan glorioso es porque va validando todo lo que realmente Jesús dijo que iba a hacer en Su muerte: "Yo voy a morir por sus pecados, ¿y saben qué? El día que Yo resucite van a saber que Dios realmente los puede justificar a través de lo que Yo hice. Y si no, no tienen esperanza".
Por eso es que Pablo, en 1 Corintios 15:17, dice: ¿Jesús no resucitó? Váyanse a su casa todos; están perdiendo el tiempo. Mejor vayan y limpien, o mejor vayan a arreglar su carro, o váyanse a pasear al centro comercial. ¿Qué están haciendo aquí? Es una pérdida de tiempo. Si Jesús no resucitó, todos ustedes todavía siguen muertos en sus delitos y transgresiones; todos siguen siendo culpables. Entonces, ¿entienden la gran importancia que tiene esta segunda parte que dice Pablo? "Jesús es el Señor", y también "Dios le levantó de entre los muertos". Eso es vital, vital, absolutamente vital para ser salvo. No puedes ser salvo sin creer esas dos cosas y vivirlas. Martyn Lloyd-Jones, uno de mis autores ahora favoritos, dijo: "La resurrección es la proclamación del hecho de que Dios está total y completamente satisfecho con la obra que Su Hijo hizo sobre la cruz".
Más grande de lo que Moisés imaginaba
La última cosa que quiero que vean aquí es lo grande que es este evangelio que predicó Moisés. Iba más allá de lo que Moisés se imaginaba, se los aseguro. Entonces, yo creo que Moisés, ahora ya en el cielo, ahí con Pablo en la sala VIP del cielo... No me imagino a Moisés diciendo: "Ay, Pablo, cómo cambiaste lo que yo quería decir. Yo decía una cosa, y tú le agregaste cosas, le quitaste". Creo que Moisés dice: "Gracias, Pablo". Está diciendo: "Gracias, gracias. Yo no entendía bien todo lo que estaba diciendo, todo lo que Dios me estaba mostrando, pero cuando tú lo explicaste en Romanos, tenía sentido. Tiene sentido: era lo que faltaba para complementar con respecto a todo lo que Dios había estado haciendo en todo este periodo de tiempo en el desierto, desde que lo sacó de Egipto, en el desierto, y hasta llegar a la tierra prometida". Eso era exactamente lo que Dios quería comunicarle.
No nada más a Israel, sino a todo el mundo.
"Todo aquel"
Y quiero que vean dos palabras aquí que son importantes de ver. La primera palabra es "todo". Y esta palabra, "todo", que Pablo usa en el versículo 11, creo que está en contraste con la idea de que solo los judíos serían salvos. ¿Se acuerdan? Versículo 9... digo, capítulo... versículo 30: "¿Qué, pues, diremos? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, han alcanzado la justicia, es decir, la justicia que es por fe; mas Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó". Y cuando llega Pablo aquí, dice en el versículo 11 —miren el peso de esto—: "todo aquel". Todo aquel. ¿Entienden el gran peso que tiene esto? No es de una nación étnica nada más; no es nada más porque tus abuelos eran de un cierto país, y de una cierta región del mundo, y de una cierta cultura. Todo aquel: no importa de dónde seas, no importa cuál sea tu trasfondo, ni social, ni económico, ni étnico. "Todo aquel que en Él creyere, no será avergonzado".
Y el énfasis que hace es increíble, porque el "todo aquel" se lo agregó Pablo. Eso no estaba ni en Deuteronomio... perdón, en Isaías. Porque, ¿se acuerdan?, Pablo ya había citado esto en Romanos 9, el versículo 33, ¿se acuerdan?, de Isaías 28. Y cuando lo dijo aquí, lo está citando tal cual; dice: "...y el que creyere en Él, no será avergonzado". Y así dice Isaías: "...el que creyere no se verá avergonzado". ¿Y aquí qué agrega Pablo, en el versículo 11? No, no es nada más "el que creyere"; es "todo aquel que en Él creyere no será avergonzado".
Quiero que vean lo grande que es este Evangelio. Quiero que vean lo incluyente que es este Evangelio, a tal grado que va a cubrir a todas las naciones, a todos los pueblos, a todas las tribus que han existido en la historia de la humanidad; para que un día en Cuajimalpa, que no tiene nada que ver con la historia judía, realmente haya una iglesia que se esté reuniendo y que sea parte de esta salvación. ¿No es increíble? Ahí estamos nosotros: nosotros somos el "todo aquel". Y lo repite en el versículo 12: "...es rico para con todos los que le invocan"; y luego en el versículo 13: "Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo".
Entonces, el énfasis de Pablo es claro: quiere hacernos ver qué tan grande es este Evangelio, tomando este versículo de Isaías 28:16, algo que ya había citado en Romanos 9:33. Y además, si ustedes leen —y aquí está el complemento, no lo vamos a leer ahorita—, Hechos 10:11 a 36 es esta historia de Pedro con Cornelio: cómo Dios preparó a Pedro para este encuentro con Cornelio, diciéndole: "No es nada más para los judíos; esta salvación incluye a los gentiles. Y vas a experimentar algo en unos días que te va a hacer ver claramente cómo es que he diseñado una salvación que está diseñada para todo aquel". Lean la historia en Hechos 10.
No será avergonzado
El otro punto, y el último que quiero mencionar, tiene que ver con el concepto que está en el versículo 12, donde dice: "No hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan". Y este concepto de riqueza lo podemos contrastar con el concepto de vergüenza que leímos en el versículo 11: "Todo aquel que en Él creyere, no será avergonzado". Es la primera etapa, ¿no?: entender qué es lo que significa ser avergonzado, qué es lo que significa. Y, hermanos, esto es lo que es el Evangelio: Cristo fue avergonzado en nuestro lugar, para que nosotros no tuviéramos que ser avergonzados.
¿Saben de qué es sinónimo la vergüenza en la Biblia? ¿Dónde leen sobre la vergüenza la primera vez en la Biblia? Por primera vez, con Adán y Eva, ¿se acuerdan? Es el primer momento en el que leen que alguien está avergonzado. Entonces la Biblia siempre maneja este concepto paralelo; dice: vergüenza es igual a ser culpable, que es una buena razón para avergonzarte, ¿no? Si eres culpable, ¿qué te queda hacer?
Y nuevamente regreso a esto de las iglesias de Apocalipsis, porque también lo tengo muy fresco en mi cabeza. Cuando estábamos estudiando la iglesia de Laodicea, eso es exactamente lo que les dice a estos de Laodicea. Les dice: "Ustedes no son ni fríos ni calientes, son tibios; así que los vomitaré de Mi boca". Y dice: "Y ustedes creen que son ricos, pero realmente son unos miserables, pobres, ciegos", ¿y qué les dice?, "desnudos. Por tanto, vístete con las vestiduras blancas que Yo te doy". Entonces aquí encuentran esta analogía en la Biblia, donde la vergüenza simboliza nuestro pecado delante de Dios, nuestra culpabilidad delante de Dios. Pero Dios nos dice: "Vístanse con la ropa que Yo les doy, que Yo la estoy proveyendo a través de Mi Hijo: vestiduras blancas y puras, con las cuales, si tú te las pones, ya no tienes nada de qué avergonzarte". Te puedes presentar delante de Dios con toda la confianza, y decir: "Aquí estoy, estoy completamente vestido con una justicia que no era mía; era la de Tu Hijo. Y aquí está".
¿No es increíble? Ya llegan a Apocalipsis 19, están las bodas del Cordero, ¿y qué dice acerca de la esposa? Que se ha vestido de lino fino, limpio y resplandeciente. O sea, la Biblia constantemente nos muestra que nuestra condición sin Dios es la condición de desnudez, la condición de culpabilidad por nuestro pecado delante de Dios, de vergüenza. Y Dios provee ropa, que Jesús hizo posible a través de Su sacrificio, que es ropa blanca, y que cubre nuestra vergüenza y nos hace poder presentarnos delante de Dios con toda la confianza de que no seremos avergonzados. No tenemos nada de qué avergonzarnos.
Y ahí está la conexión de toda la Biblia, ¿no?, desde Génesis hasta Apocalipsis: Adán y Eva desnudos por su pecado; al final de la historia de la humanidad, Apocalipsis, Dios dándonos la vestidura que necesitamos para presentarnos delante de Él, que es la justicia de Cristo Jesús. Increíble, ¿no? Por eso yo no tengo duda en mi corazón de que Dios inspiró este libro, porque ningún ser humano pudo haber armado algo así.
Rico para con todos
Y cuando entiendes el concepto de riqueza... ¿Dónde acabábamos de leer sobre la riqueza? ¿Se acuerdan? Versículo 23 del capítulo 9: Dios hace lo que hace ¿para qué? "...para hacer notorias las riquezas de Su gloria". Entonces, cuando Pablo dice aquí que Él es el Señor de todos, que es rico para con todos, creo que se está refiriendo a las riquezas de Su gloria. O sea, las cosas que Él nos da; no nada más las cosas que nos quita, por ejemplo, la condenación, y el infierno, y la culpabilidad. O sea, eso es todo lo negativo, ¿no? Porque puedes decir: "Bueno, sí, yo no quiero ir al infierno". Está bien, está bien no querer ir al infierno. "No, yo quiero no ser culpable". Sí, está bien. Y todas esas son cosas increíbles que Dios nos da. Pero no nada más es lo que nos quita, sino lo que está agregando.
Se los voy a decir en términos económicos, ¿no? ¿Cuántos de ustedes deben dinero? Uy, no, estamos en una iglesia bien saludable financieramente. A ver... bueno, yo debo dinero. Entonces una buena noticia podría ser: "Ya no debes". O sea: "Ya no debes; ya todas tus deudas están pagadas". Entonces yo diría: "Ah, pues sí, qué padre, ¿no?". Sí es buena noticia, pero no es toda la noticia. No solamente no debes dinero, no solamente tu deuda ha sido pagada, sino que se ha abonado a tu cuenta todos estos años de intereses, y una suma que se agregó ahí. ¿No es aún mejor?
Y así es el Evangelio. No es nada más lo que Dios nos está quitando; no es nada más decir: "Bueno, ya no tienes que ir al infierno". Y decimos: "Ah, pues sí, sí, qué padre, ya no tengo que ir al infierno". "Ah, ya no eres culpable de tu pecado". "Ah, ya no soy culpable de mi pecado". No nada más es eso; es Dios diciéndonos: "Mi gloria te la quiero dar también. Mi gloria". ¿Entiendes lo que es eso? Las riquezas de Su gloria. Eso agréguenlo al hecho de que ya no tienen condenación; eso agréguenlo al hecho de que ya no tienen que ir al infierno; eso agréguenlo a todas estas cosas negativas que Dios ha quitado de su vida. Ahora digan también: "Dios me está dando todo esto: Él mismo". Y no hay nada mejor que eso.
Por eso Pablo dice en Filipenses 3, versículos 7 al 9, después precisamente de estar hablando de toda su justicia que es por la ley, dice: todas esas cosas las estimo ¿como qué? ¿Qué son? Nada; son basura comparadas con obtener a Cristo. ¿De qué sirven? De nada, si lo comparo con lo que Dios me está dando.
Esto es lo que predicamos
Así que este es el mensaje de Romanos 10, versículos 5 al 13. Y la realidad de lo que este pasaje nos está diciendo con respecto al Evangelio es, hermanos: esto es lo que predicamos, ¿verdad? O sea, si yo pudiera tener esta conversación que he tenido con ustedes con todas las personas que no son cristianas que conozco... Entonces, ese es el objetivo, ¿no? O sea, y la oportunidad, la experiencia que tuvieron ayer de compartir con personas: eso es. Ahí está: pongan esto en práctica. O sea, digan: "Mira, es que es así: la justicia de Dios, la justicia del hombre. Es que desde el Antiguo Testamento Dios había estado mostrándonos que necesitábamos la justicia de Dios y queríamos vivir. Y desde el Antiguo Testamento existía este concepto de la justicia que es de Dios para salvación. ¿Y sabes qué significa cuando dice que 'confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos'? ¿Sabes qué significa eso?". Ahí está: explíquenlo. Si no lo pueden explicar, vuelvan a escuchar este mensaje. Pero eso es lo que predicamos. Este es el Evangelio que predicamos. Que Dios nos dé sabiduría y valor para hacerlo bíblicamente y para Su gloria.
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