Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Éxodo 3-11Éxodo

El nombre de Dios en tiempos de angustia │Nathan Díaz

Transcripción

Semana Santa en Éxodo

¿Cómo están, hermanos? Gracias por estar aquí, los que están aquí, y gracias a los que están en línea en la transmisión, escuchando esta meditación de la Palabra de Dios. Ya habíamos estado pensando sobre qué podríamos compartir con ustedes en estos dos domingos en donde normalmente estamos celebrando Semana Santa; habíamos estado pensando cómo acomodar el programa de los sermones esta semana. Vamos a regresar con Colosenses dentro de dos domingos. O sea, este domingo y el próximo vamos a estar meditando en Semana Santa, en lo que significa Semana Santa, y después ya vamos a regresar a Colosenses 3 y 4, que todavía faltan.

He estado pensando, obviamente, sobre qué pasajes puedo compartir sobre la Semana Santa. Tradicionalmente habríamos meditado sobre los pasajes que están en los evangelios, que narran especialmente esta última semana de vida de Jesús. Pero yo he estado meditando sobre este pasaje que está en Éxodo, que muchos de ustedes ya conocen, que es el pasaje donde Dios rescata a Su pueblo de Egipto a través de las diez plagas. Y por varias razones pensé que esto sería muy apropiado para Semana Santa y para estos dos domingos.

Una es porque, bueno, este es el trasfondo de Semana Santa realmente. Este pasaje de Éxodo es lo que estaba celebrando Jesús junto con Sus discípulos la noche que fue entregado: era la Pascua, precisamente. Entonces, este es el trasfondo; esta es la anticipación de lo que iba a suceder con Jesús más adelante. Entonces, creo que va a ser importante meditar sobre este pasaje como el fundamento de lo que se celebra cada año en la Semana Santa.

Y hoy vamos a meditar sobre algunas cosas que quiero compartir con ustedes del capítulo 3 al 11. Y el próximo domingo vamos a meditar sobre la décima plaga y la Pascua; vamos a enfocarnos nada más en lo de la Pascua y el domingo de resurrección, y cómo esto también se conecta con la resurrección de Cristo, ¿no? El próximo domingo vamos a estar pensando acerca de los capítulos 12 y 13 de Éxodo. Pero hoy vamos a meditar sobre lo que dice aquí: qué pasó con Moisés yendo a Faraón, y cómo se desarrolló esto.

Amar a Dios en tiempos de angustia

Pero particularmente también había estado pensando que esto sería apropiado porque lo que los judíos estaban viviendo en este momento de su historia era un momento muy difícil para ellos, en el que querían ser liberados, en el que estaban siendo oprimidos, en el cual estaban viviendo en esclavitud. Y creo que hay un paralelo. Obviamente, hoy en día no estamos viviendo el tipo de opresión y angustia que ellos estaban viviendo, pero sí hay un paralelo en cuanto a amar a Dios en tiempos de angustia, y cómo es que Dios usa los tiempos de angustia en nuestras vidas para mostrarnos verdades acerca de sí mismo.

Estos capítulos nos muestran verdades acerca de Dios. Y vamos a estar viendo esta historia, que ustedes ya conocen —están muy familiarizados con esta historia—; vamos a estar recorriendo, a lo largo de estos capítulos, del capítulo 3 al 11. En lugar de ir analizando en orden todos estos capítulos, lo que vamos a estar haciendo básicamente es viendo dónde está el énfasis de estos capítulos, en tres cosas… Y entonces, lo que vamos a hacer es que vamos a recorrer varias veces del 3 al 11. Ahora, vamos a estar varias veces yéndonos desde el 3 hasta el 11, pero viendo diferentes cosas que creo que son muy importantes, que podemos meditar.

Vamos a estar viendo el juicio y la salvación, y cómo van juntas, van de la mano muchas veces; cómo Dios usa el juicio, de hecho, para traer salvación y redención a Su pueblo. Y una de las cosas que vamos a ver aquí en esta historia es que el pueblo está en angustia y clama a Dios, y Dios se tarda un rato en responder. De hecho, Dios no contesta luego luego. Pero vamos a tratar de entender por qué Dios retrasaría el cumplimiento de Su promesa, por qué se esperaría y dejaría que Su pueblo sufriera en angustia más de lo que tendría que vivir, si es que dependiera de ellos.

Podríamos pensar: "Dios, ¿por qué diez plagas? ¿Por qué no nada más una? ¿No podrías Tú liberarlos luego luego?". Ellos reclaman: "Tú dices que los escuchas: 'Yo escuché su clamor'. Pues sálvalos". Pero hay todo un proceso que Dios aquí quiere desarrollar: número uno, para mostrarles ciertas verdades a Israel, y número dos, para mostrarles ciertas verdades a los egipcios, y a todo el mundo. Pues quiero que pensemos juntos sobre eso: por qué es que Dios traería, inclusive simultáneamente, aflicción a Su pueblo y a los demás, al usar estas plagas. Aunque algunas no afectaron a los judíos, sí trajeron cierto grado de aflicción a ellos también, junto con los egipcios.

Dios quiere revelar el significado de Su nombre

Entonces, la próxima semana vamos a ver la última plaga; hoy vamos a ver básicamente las primeras nueve, y cómo Dios desarrolló esta historia. Y quiero que vean junto conmigo, número uno, cuál es el propósito que Dios tiene. ¿Cuál es el propósito que Dios tiene en lo que va a pasar en estos capítulos? Número uno: Dios quiere revelar el significado de Su nombre. Número uno; básicamente, eso es lo que Dios quiere hacer. Y quiero mostrarles, a lo largo de estos capítulos, dónde están algunos de los versículos que nos revelan cómo es que Dios quiere revelar Su nombre, el significado de Su nombre.

Si empezamos con el capítulo 3, que es cuando Dios llama a Moisés, van a encontrar en el versículo 14 que Moisés está preguntándole a Dios qué debe contestar cuando le pregunten: "¿Quién te envió?", ¿no?, "¿de parte de quién vienes?". Y Dios le contesta: si te preguntan eso, diles: "Yo soy el que soy. Así dirás a los hijos de Israel: Yo soy me envió a vosotros". Entonces, Dios le dice: "Yo quiero que les digas mi nombre, y mi nombre es 'Yo soy', y lo que quiero mostrarles es una realidad acerca de quién soy yo".

Continúa el versículo 15 diciendo: "Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos". Entonces, el propósito de Dios es: "Tienen que conocer mi nombre; tienen que recordar mi nombre para siempre. No se les va a olvidar después de lo que va a pasar; no se les va a olvidar nunca quién soy. Nunca se les olvidará mi nombre".

Vean lo que dice el capítulo 10 de Éxodo —esto ya cuando había llegado a la octava plaga—: "Entra a la presencia de Faraón; porque yo he endurecido su corazón, y el corazón de sus siervos, para mostrar entre ellos estas mis señales, y para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis señales que hice entre ellos; para que sepáis que yo soy Jehová". Y el propósito es que sepan que "yo soy Jehová", que yo soy este Dios que se está revelando a través de estas plagas de una manera particular. "Mi nombre representa todas estas cosas".

Su nombre, a las naciones

Entonces, Dios quiere revelar el significado de Su nombre a Su pueblo. Quiere que Su pueblo conozca Su nombre, y quiere que a través de Su nombre sean conocidas ciertas cosas acerca de Él. También quiere revelar Su nombre a las naciones. Y van a encontrar esto en el capítulo 7, versículo 5, donde dice: "Y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando extienda mi mano sobre Egipto, y saque a los hijos de Israel de en medio de ellos". Entonces, Dios dice: "Yo quiero también que los egipcios conozcan mi nombre".

Capítulo 9, versículo 15: "Porque ahora yo extenderé mi mano para herirte a ti y a tu pueblo de plaga, y serás quitado de la tierra" —vamos a regresar a ese versículo un poco más adelante—. Pero dice: "Y a la verdad yo te he puesto" —a Egipto— "para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra". Entonces, dice Dios: mi nombre es el que quiero mostrarles a los egipcios; en mi nombre es que quiero mostrarles a los judíos. Se trata de mi nombre. ¿Cuál es Su nombre? "Yo soy Jehová". Entonces, vamos a ver qué es lo que podemos saber sobre el nombre de Dios. No es nada más conocer el nombre; es saber qué representa ese nombre. Esas plagas van a revelar qué representa el nombre de Dios.

¿Quién es Jehová?

Vean lo que dice —y quiero que vean, esta es una parte crucial de la historia—. Dios prepara a Moisés, le dice: "Ve delante de Faraón". Cuando llega a decirle a Faraón, en el capítulo 5 —todos ya conocen esta historia; la mayoría conoce esta historia—, llega Moisés y le dice a Faraón: "Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto". Ese es el capítulo 5, versículo 1. "Y Faraón respondió: ¿Quién es Jehová, para que yo oiga Su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel".

Entonces, ¿qué es lo que está diciendo Faraón? "Yo no conozco ese nombre; ¿por qué lo voy a obedecer a Él?". Hace una gran diferencia cuando conoces a alguien. Si tocan a mi puerta y digo: "¿Quién?", y me dicen algún nombre que yo no sé quién es, no voy a ir a abrirles la puerta, invitarlos a entrar y decir: "Pásale, aquí estamos". Si es alguien que no conozco, si es una persona, un nombre completamente nuevo para mí; si me asomo al frente de mi casa y veo a la persona y no la reconozco, pues por supuesto que no la voy a dejar entrar a la casa.

Pero si tocan a la puerta y digo: "¿Quién?", y escucho que me dicen: "Soy Roberto", y me asomo y veo a Roberto, no le voy a decir: "¿Tú quién eres? Desde aquí te hablo, porque no estoy seguro si te quiero dejar entrar a mi casa". Yo probablemente le abriría la puerta y le diría: "Pasa. ¿No quieres tomarte un café? ¿No quieres estar con nosotros un rato?". O sea… Pero las razones, piénsenlo: que ya tenemos años de conocernos. Roberto ya ha probado qué significa su nombre. Él me ha mostrado qué significa Roberto Reyes. Yo conozco su carácter, yo conozco la clase de persona que es. Y eso es lo que me da la perspectiva para saber si dejarlo entrar a mi casa o no; eso es lo que me da la perspectiva para saber si puedo confiar en él o no.

Y es lo mismo que está pasando aquí con Faraón. No podemos culpar a Faraón por decir: "¿Quién es Jehová?". Él no conocía a Jehová. Por supuesto que va a decir: "¿Yo por qué voy a obedecerlo?". "Y déjame enseñarte quién soy. Te voy a mostrar qué significa mi nombre. Te voy a mostrar lo que es, cuando se dice la palabra 'Jehová, el Dios de Israel', mi carácter". Y no nada más se lo va a mostrar a Faraón; se lo va a mostrar a Israel. Porque la pregunta es: ¿Israel puede confiar en este Dios también? Ellos dicen que lo conocen también, pero en realidad no lo conocen tan bien como creen. Porque, como van a ver en un momento, ellos también tienen una lucha para saber si pueden confiar en Él o no.

Entonces, Dios quiere revelar el significado de Su nombre a Su pueblo y a las naciones. Quiere que ellos conozcan quién es Él, para que sepan que ellos pueden confiar en Él, que Él es confiable. Vamos a llegar a eso en un momento: cómo va a llegar a ese punto, para mostrarles que Él es confiable.

Soberano sobre nuestras debilidades

Número uno, les va a mostrar que Él es soberano, primero. Eso es lo primero que les va a manifestar; esto es lo que va a quedar evidente dentro de todas estas plagas. Primeramente, les va a mostrar… va a empezar con Moisés, porque aun Moisés tiene dudas sobre Dios. Pero Dios no titubea en darle evidencia de qué clase de Dios es. Y en el capítulo 4, cuando Dios le dice a Moisés que vaya delante de Faraón, Moisés tiene muchas objeciones a ir delante de Faraón, y una de ellas es: "Yo no sé hablar; soy tardo en el habla y torpe de lengua", dice Moisés en el versículo 10.

Y vean lo que contesta Dios en el versículo 11 —me encanta—, dice: "Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿O quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová?". Es lo primero que Dios quiere mostrarle a Moisés: que Él es soberano. ¿Sobre qué? Sobre nuestras debilidades. Nosotros somos débiles porque Dios quiere que seamos débiles. Quiere que aprendamos a depender de Él; quiere que aprendamos que Él está en control de todas las cosas, aun de las cosas que no nos gustan acerca de nosotros mismos, aun de las circunstancias —como vamos a ver en un momento— por las que estamos viviendo. Él es soberano.

Soberano sobre tierra, mar y cielo

Número dos: Él es soberano sobre tierra, mar y cielo. Y esto, simplemente… no vamos a ver cada plaga en detalle, porque estamos haciendo un resumen hoy. Pero si recuerdan, estas nueve plagas, realmente, empezando por el río Nilo, representan toda la creación, en algún sentido; representan el poder que Dios tiene sobre toda la creación. El agua y el mar: las ranas —digo, las ranas y el Nilo están conectados al agua, al mar—. Varias de las plagas están conectadas a la tierra: el ganado, las langostas, varias de esas plagas; las pulgas; todo esto tiene conexión con la tierra. Y hay una conexión con el cielo: por supuesto, está el granizo y está la oscuridad. Todo eso manifiesta el señorío que Dios tiene sobre toda la creación.

Vean lo que dice el capítulo 8, versículo… Esto es interesante, porque al irse desarrollando estas plagas, van a ver cómo hay algunas que los hechiceros de Faraón pueden repetir e imitar. Pero hay otras… y al ir avanzando, todo pues se vuelve más y más difícil. Y llega el momento, ya para la tercera plaga, en la que los mismos hechiceros de Faraón reconocen, porque no pueden imitar la de los piojos. Dice el versículo 19: "Los hechiceros dijeron a Faraón: Dedo de Dios es este".

¿No es interesante? Ellos mismos reconocen: "Sí, este es Dios". O sea: "Nosotros somos imitadores, somos impostores realmente". Ellos saben: "Este sí es el Creador, porque Él sí tiene control de las cosas sobre las cuales nosotros no tenemos control. Nosotros no podemos controlar todas estas dimensiones de la naturaleza que Dios sí puede controlar".

Y obviamente, Dios nos está mostrando en estos días que Él también es soberano sobre los virus. Él es soberano sobre toda la creación; quiere mostrarnos eso. Ustedes no pueden solucionar, no pueden crear una cura para este virus microscópico, que ni siquiera se puede ver con los ojos, y tiene al mundo paralizado. Es increíble qué tan poco control tenemos realmente nosotros.

Soberano sobre todos los dioses

Número tres, sobre la soberanía de Dios que veo aquí en las plagas —es una muy obvia—: Dios es soberano sobre todos los dioses. Y eso lo vemos en el versículo 10; dice: "Moisés respondió: Se hará" —capítulo 8, versículo 10, en la presentación—, "se hará conforme a tu palabra, para que conozcas que no hay como Jehová nuestro Dios". "Sus dioses no son como yo": lo que está diciendo, sus dioses no son como yo.

Vean el capítulo 11, versículo 9: "Jehová dijo a Moisés: Faraón no os oirá, para que mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto. Y Moisés y Aarón hicieron todos estos prodigios delante de Faraón; pues Jehová había endurecido el corazón de Faraón, y no envió a los hijos de Israel fuera de su país". Dios quería mostrar Su soberanía sobre los dioses de Egipto. Por eso alargó esta angustia para los egipcios —y para los judíos, en gran parte— durante diez plagas: porque Él quería mostrar: "Yo soy soberano sobre todos los dioses".

En Números 33, versículo 4, encontramos, ya viendo hacia atrás, dice: "mientras los egipcios sepultaban a todos sus primogénitos, a quienes el Señor había herido de entre ellos. El Señor también había ejecutado juicios contra sus dioses". O sea, Dios estaba juzgando a los dioses de Egipto.

Y se necesitaban 10 plagas para mostrar cómo Dios era superior a todos los otros dioses. Muchos de ustedes han escuchado ya acerca de esto; casi en cualquier comentario bíblico van a encontrar que cada una de estas plagas estaba realmente dirigida, en algún sentido, a alguna deidad egipcia. Por ejemplo, Hapi era el espíritu del Nilo, era el dios de la fertilidad; Heket era dios de la resurrección, que era un dios con cabeza de rana; Apis era un dios; Hathor era la madre diosa de la vaca. Y así, había uno que se llama Nut, que era la diosa del cielo, que no pudo detener el granizo. Ra y Horus, en algún sentido, estaban conectados con el sol como dioses, creo que de la luz del sol. Y, por supuesto, Osiris es el más famoso: Osiris es la deidad del Faraón, el dador de la vida. Entonces, ahí podemos ver claramente que la décima plaga está dirigida a demostrar la superioridad de Dios sobre Osiris, el más importante de todos.

Un buffet de dioses

Y vean: este politeísmo que existía en Egipto se ve reflejado aquí en el capítulo 5, en lo que ya habíamos leído, cuando Faraón dice: "¿Quién es Jehová, para que yo oiga Su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel". Ahí estamos viendo reflejada realmente esta mentalidad del posmodernismo que estamos viviendo nosotros hoy en día: "¿Por qué debería de escuchar a tu dios, cuando yo tengo mis propios dioses?". Es lo que está diciendo Faraón.

¿No existe un menú, un buffet, hoy en día para la gente? "Sírvanse lo que ustedes quieran; hagan su religión como ustedes quieran; crean en lo que ustedes quieran, lo que mejor se les acomode. ¿Por qué tendría yo que rendirme ante un solo Dios? ¿Por qué tendría yo que reconocer a este Dios, Jehová?". La misma pregunta que se hace la gente hoy en día cuando nosotros salimos y predicamos el Evangelio: eso es exactamente lo que la gente piensa. Dice: "¿Por qué el Dios tuyo y no el mío?".

Pero Dios quiere mostrar que Él es soberano sobre todos los dioses, que Él es más poderoso que todos los dioses. Y como decía Roberto hace rato, acerca de las iglesias católicas llenas de santos, llenas de ídolos: Dios es superior a esos ídolos. Él quiere mostrar que Él es el único que es digno de que pongamos nuestra confianza y nuestra fe en Él. Todos los demás dioses son dioses vanos.

Yo endureceré su corazón

Quiero llegar a algo que pasa a lo largo también de estos capítulos, que es muy interesante. Ya leímos uno de estos versículos, pero si recuerdan, a lo largo de toda esta historia Dios le dice a Moisés: "Faraón no te va a escuchar, y la razón por la que no te va a escuchar es porque yo voy a endurecer su corazón". Es decir: "Yo no quiero que los deje ir luego luego". Vean el capítulo 4 —a ver si es… creo que es la primera vez que aparece eso—, antes de que se presente con Faraón: "Dijo Jehová a Moisés: Cuando hayas vuelto a Egipto, mira que hagas delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano; pero yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo".

Ya le anticipa a Moisés: "No los va a dejar ir. ¿Y por qué no? Porque yo no lo voy a dejar dejarlos ir". A lo largo de toda la historia… y eso es todo un tema que podría ser un sermón, y lo… creo que lo vimos cuando estudiamos Romanos 9. Versículo… vean, capítulo 7, versículo 3: "Yo endureceré el corazón de Faraón". Después, más adelante, en el mismo capítulo 7, versículo 22: "Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho". No era sorpresa; Dios ya había dicho que Faraón no los iba a dejar ir.

Capítulo 9, versículo 12: "Jehová endureció el corazón de Faraón, y no los oyó, como Jehová lo había dicho a Moisés". Y más adelante también el versículo 35. Y vean el capítulo 10, versículo 1: "porque yo he endurecido su corazón, y el corazón de sus siervos". Y si quieren entender cómo se conecta Dios endureciendo su corazón y ellos endureciendo su corazón en nuestros pasajes, sigan leyendo en el mismo capítulo 10, versículo 20: "Jehová endureció el corazón de Faraón, y este no dejó ir a los hijos de Israel". Versículo 27: "Jehová endureció el corazón de Faraón, y no quiso dejarlos ir". Y después, en el capítulo 11, versículo 10: "Jehová había endurecido el corazón de Faraón, y no envió a los hijos de Israel fuera de su país".

Dios está en control

Lo cual significa que cada vez que ustedes leen "Faraón endureció su corazón", la razón que está detrás de eso es que Dios lo endureció. ¿Cómo funcionan esas dos cosas juntas, la soberanía divina y la responsabilidad humana? Es algo que no entendemos completamente. Pero creo que nos distraemos del punto cuando convertimos todo esto de "Jehová endureció el corazón de Faraón" en una conversación sobre el libre albedrío. Y si tratamos de entender el libre albedrío a través de este pasaje, nos vamos a hacer bolas, y va a ser muy complicado. Sí existe libre albedrío en un sentido, si lo definimos de cierta manera bíblica, pero no es el punto del pasaje. No es el libre albedrío.

¿Cuál es el punto? El punto es: Dios está en control, no Faraón. Ese es el punto; es lo que Dios está tratando… Está diciendo: "No depende de Faraón; depende de mí cuánto tiempo más ustedes van a estar en Egipto. No depende de Faraón; él no decide. Yo decido". Es lo que tenemos que entender de este pasaje. No es para que nos pongamos a discutir sobre el libre albedrío, sobre la soberanía divina; es simplemente para que veamos: Dios está en control, y no el ser humano; no los gobiernos, no los líderes de los diferentes países, de las diferentes economías mundiales.

Dios. ¿Quién decide cuándo termina el coronavirus? Dios. ¿Quién decide cómo encaja todo esto con los últimos tiempos? Dios. Este mundo no está en control de… Dios es el que está en control. Bueno, es la primera cosa que creo que Dios quiere mostrarle a Su pueblo, a Egipto: es el soberano. Eso es lo que significa Su nombre: Dios es soberano. ¿Ya saben quién es Jehová? El Dios de dioses, el que está en control de todas las cosas, el que decide todo lo que pasa: es el Dios del que estamos hablando. Eso es lo que significa Su nombre, si te preguntas, si no lo conocías: la primera cosa que Él quiere que sepas.

Dios es confiable

Número dos: Dios es confiable. Cuando tú oyes el nombre "Jehová", ¿qué significa? Cuando tú oyes el "Yo soy", ¿qué significa, Israel? Egipto, ¿qué significa? Bueno, número uno —y quiero que lo vean también en estos pasajes—, significa que Dios es confiable, porque Dios ha actuado en la historia y ya ha mostrado qué clase de Dios es. Sin importar quién seas y en qué generación has vivido, ya tienes evidencias de la clase de Dios que es, si miras hacia atrás. Todos tienen esta clase de evidencia. La fe en Dios no es una fe ciega; la fe en Dios es una fe basada en las verdades históricas de Su fidelidad.

Y quiero mostrarles en nuestros capítulos qué es lo que nos muestra, qué es lo que Dios mismo está diciendo acerca de Su confiabilidad. Vean cuántas veces dice "Dios de Abraham, Isaac y Jacob". Esto es muy interesante; yo no me había detenido a contar y a subrayar cada vez que aparece esto. Pero si empiezan desde el capítulo 3, cuando Dios habla con Moisés, Él le dice, en el versículo 13 —perdón, en el versículo 6, y ahí empieza—, dice: "Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob". Luego otra vez se lo vuelve a decir en el versículo 13: "El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros". Está tratando de recordar algo; Dios lo está tratando de recordar la historia, lo que Él ya ha estado haciendo en la historia. Luego, en el versículo 15, dice otra vez: "Jehová, el Dios de nuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y de Jacob… este es mi nombre para siempre". Y en el versículo 16 dice: "el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me apareció…". Se vuelve repetitiva esta frase, repetitiva, porque Dios quiere que entiendan por qué es confiable. Ya se les había olvidado que Dios era confiable. ¿Cuántos años se habían pasado ya desde José y sus hermanos, que eran los hijos de Jacob? ¿Cuántos años? Entonces, claro que hay un sentido de amnesia aquí para los judíos, después de 400 años de no saber nada de Dios, y de no escuchar de Dios, y de que parecía que Dios no los estaba escuchando, y que se le había olvidado Su pueblo. Y tiene que recordarles: "Acuérdense de la historia".

No me di a conocer con mi nombre Jehová

Vean en particular el capítulo 6, versículo 3: "Y aparecí a Abraham, Isaac y Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre Jehová…". Y vean qué interesante es esto: "Y mi nombre es Jehová". Recuerden, el propósito de Dios es dar a conocer Su nombre. Pero dice: "No me di a conocer a ellos". ¡Ah, caray! ¿No te diste a conocer a Abraham, Isaac y Jacob? Yo pensé que sí hablaste con Abraham. Ya lo estuvimos viendo aquí en la iglesia, sobre Génesis y todas estas historias. ¿No se dio a conocer Dios a Abraham, y no se dio a conocer a Isaac, y no se dio a conocer a Jacob? De hecho, la palabra "Jehová" sí aparece en Génesis. Esta idea del "Yo soy", esta idea de Dios y de Su nombre, sí había aparecido en Génesis.

Entonces, ¿de qué está hablando Dios cuando dice: "No me di a conocer a ellos con mi nombre Jehová"? Bueno, creo que lo que está diciendo, lo que está tratando de mostrarle a Moisés, es: "Estoy manifestando una nueva faceta de quién soy ahorita. Ellos no habían visto lo que ustedes van a presenciar en estas plagas. Lo que ustedes van a presenciar, lo que yo voy a hacer en Egipto, es algo nuevo acerca de mí. Y ustedes pueden confiar en lo que voy a hacer, porque pueden mirar hacia el pasado".

Y dice el versículo 8: "Os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a Abraham, Isaac, Jacob; y yo os la daré por heredad. Yo soy Jehová". "No me he olvidado de mi pacto". Vean lo que dice; es interesante, porque parece que a Dios se le había olvidado. ¿Qué? En el versículo 5 dice: "Asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir los egipcios, y me acuerdo de mi pacto". ¿Que a Dios se le había olvidado? ¿Ahora es amnesia de Dios? "¡Es cierto! Le había prometido algo a Abraham… perdón, ya se me pasó; ya pasaron 400 años. Y sí, es cierto, sí es cierto; tengo que hacer algo sobre eso". ¿Es así como Dios está viendo Su pacto? No.

Recordar es actuar

Aquí, recordar significa simplemente actuar sobre algo, retomar algo. No significa que se le había olvidado a Dios. Así como cuando dice: "No recordaré más sus pecados", no se refiere a que a Dios se le olvidó que pecamos, sino que no tiene nuestros pecados en nuestra contra, que no está actuando sobre nuestros pecados en contra nuestra. Eso es a lo que se refiere cuando dice: "No recordaré más sus pecados". De hecho, sí nos recuerda que hemos pecado, pero nos dice: "Ya no eres culpable". Y eso se refiere, cuando dice "no recordaré más su pecado": es "no actúo sobre lo que significan esos pecados". De la misma manera, ahora Él actúa sobre Su pacto; eso significa que se ha acordado de Su pacto.

No importa. Quiero que piensen sobre esto: Dios es confiable para el futuro por lo que Él ha hecho en el pasado, sin importar nuestro presente. No importa qué tan difícil pueda parecer lo que estamos viviendo hoy en día: Dios es confiable. ¿Qué tenemos que hacer para saber que Dios es confiable? Mirar hacia atrás, a lo que Dios ya ha hecho. Ya envió a Su Hijo, ya murió en la cruz por nosotros, ya resucitó; y eso es lo que estamos celebrando en Semana Santa. Sabemos que Dios es confiable; no tenemos que tener miedo del futuro. Es lo que está diciendo Dios: "Acuérdense".

Así como a Moisés le está diciendo: "Yo soy el Dios de Abraham, Isaac y Jacob", a nosotros nos está diciendo: "Yo soy el Dios que envió a Su único Hijo a morir por ustedes y a resucitar, y a decirles: Yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo. No tienen que temer el futuro". Otra vez, la fe no es una fe ciega. No honramos a Dios al decirle a la gente: "Yo confío en Dios, aunque no sé nada sobre Él". Eso no honra a Dios. "Yo confío en Dios porque conozco a Dios, porque sé la clase de cosas que ha hecho; por eso confío en Él, porque Él ya se ha mostrado en la historia". No es una fe ciega. Dios… en mostrarnos que Él es confiable.

Os redimiré con brazo extendido

Este pasaje aquí, justamente el versículo 6 del capítulo 6, es una de estas primeras veces que es usada la palabra "redimir" —también aparece una vez en Génesis, pero aquí en Éxodo es la primera que aparece—: "y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes". Esta idea de redención, la primera vez que aparece, y es la idea que se va a desarrollar —que se ha estado desarrollando en la Biblia—, pero que se va a desarrollar hasta el final, el libro de Apocalipsis. ¿Qué significa la redención? "Yo haré lo que sea necesario para sacarlos de la esclavitud".

Y esta frase que aparece aquí: "vosotros sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios". Desde antes, en el versículo 7: "Os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios". Es la misma idea que aparece nuevamente en Apocalipsis 21:3, ¿se acuerdan?: "Y ustedes serán mi pueblo, y será su Dios". La misma idea. ¿Y cómo lo hace? Redimiéndonos, liberándonos de la esclavitud. Pues: "Yo voy a mostrarles una faceta nueva acerca de mí mismo, que les hará ver que yo soy un Dios confiable".

Dios es digno de adoración y servicio

Número tres, la tercera cosa que Dios quiere mostrar a través de Su nombre: Dios es digno de adoración y servicio. Y esa es la última cosa que quiero mostrarles hoy. ¿Qué es lo que se supone que Moisés tenía que pedirle a Faraón? "Deja ir a mi pueblo". ¿Para qué? "Para que me sirva". Esa es la petición en el capítulo 4, versículo 23: "Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva, mas no has querido dejarlo ir; he aquí yo voy a matar a tu hijo primogénito". Más adelante, en el capítulo 5, versículo 2: "Deja ir…" —perdón, el versículo 1—: "Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto". La idea es: para que me sirvan.

Entonces, esto es muy interesante: Faraón, ¿cómo respondió cuando Moisés pidió aquí, en el capítulo, que Faraón los dejara servir a Dios? ¿Cómo respondió Faraón? Se enojó, ¿no? De hecho, les puso más trabajo, porque les quitó la paja que usaban para hacer los ladrillos, y les dijo: "Ya no les voy a dar paja, y tienen que seguir produciendo la misma cantidad de ladrillos, pero ahora sin paja. Ahora ustedes vayan y córtenla ustedes mismos". Ya no: "Nosotros la vamos a traer, y aquí está su paja para que hagan ladrillos"; ahora ustedes van por ella y usan esa paja. O sea, hacen todo el proceso de cortarla y traerla. Entonces, eso les complica mucho, porque les siguen exigiendo la misma cantidad de trabajo, digo, la misma producción de ladrillos.

¿Y por qué? Dice el versículo 9 del capítulo 5: "Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella". ¿Y qué dice Faraón? "Y no atiendan a palabras mentirosas". Está diciendo Faraón: "Dios es… lo que Él dice no es cierto; lo que yo digo es cierto". Faraón está diciendo que Dios es mentiroso. Y básicamente lo que se está poniendo delante de los judíos es: ¿quién está diciendo la verdad?

¿Dios o Faraón? ¿Es Dios el que hace lo que dice que va a hacer, o es Faraón el que hace lo que dice que va a hacer? ¿Quién es más confiable? Es la pregunta. ¿Quién es digno de nuestro servicio? ¿Quién es digno de nuestra adoración? ¿Cuál de los dos? Es la pregunta para los judíos.

Cuando las cosas se ponen difíciles

Y cuando los judíos habían visto por primera vez las señales y los milagros de Moisés y Aarón, dice al final del capítulo 4 que, de hecho, el pueblo creyó. El versículo 31: "Y el pueblo creyó; y oyendo que Jehová había visitado a los hijos de Israel, y que había visto su aflicción, se inclinaron y adoraron". Pero después las cosas se pusieron más difíciles para ellos. ¿Y entonces qué hicieron? ¿Qué pasó con ellos cuando las cosas se pusieron más difíciles? Empezaron a dudar: dudar de la confiabilidad de Dios; empezaron a dudar de que Dios fuera realmente digno de su adoración y servicio.

Vean los versículos 15 y 16, cómo le hablan… cómo los capataces de los hijos de Israel vienen a Faraón, y cómo le hablan a Faraón. Le dicen, sí, se quejaron a él, diciendo: "¿Por qué lo haces así con tus siervos?" —nosotros te servimos a ti—. "No se da paja a tus siervos, y con todo nos dicen: Haced el ladrillo. Y he aquí tus siervos son azotados, y el pueblo tuyo es el culpable". Entonces, ellos están aquí diciendo: "Nosotros te servimos a ti, Faraón". Ellos están empezando a dudar.

Y van y se quejan con Moisés, en el versículo 21: "Mire Jehová sobre vosotros, y juzgue; pues nos habéis hecho abominables delante de Faraón y de sus siervos, poniéndoles la espada en la mano para que nos maten". Y Moisés dice: "Bueno, sí, Señor, ¿por qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste?". ¿Usted se da cuenta? "Señor, Tú les dices: 'Les voy a mostrar quién soy', y lo primero que les pasa es que les va peor".

Entonces, ¿cómo reaccionamos cuando las cosas no salen como nosotros quisiéramos que salieran? La pregunta es: ¿van a confiar en Dios, aunque las cosas no vayan como ellos quisieran? Y fíjense algo muy interesante sobre este pasaje: la sorpresa no es la respuesta de Faraón. De Faraón, Dios ya había dicho: "Él va a decir: No se pueden ir". La sorpresa es cómo respondió Israel, porque no mostraron confianza en Dios. Cuando lo que ellos pensaban que Dios debía hacer no estaba sucediendo, voltearon inmediatamente a Faraón para que él resolviera sus problemas. No fueron a Dios; fueron con Faraón. Pensaban que Faraón estaba en control.

¿A quién va a servir Israel?

Así que todo este pasaje no es una competencia, no es un conflicto entre Faraón y los israelitas: es un conflicto entre Faraón y Dios, una competencia entre Faraón y Dios, para ver quién es digno de adoración y de servicio. ¿Quién es digno de la adoración y del servicio de Israel? ¿Quién realmente merece ser servido y adorado?

Y algo que es muy interesante —solo se los comento— es que estas palabras, "servicio", "trabajo" y "adoración", son básicamente la misma palabra; tienen todas la misma raíz: servicio, trabajo y adoración, en este pasaje. Cuando Faraón hace que trabajen más duro, es que le sirvan más duro, que lo adoren más fuertemente. Cuando Dios dice: "Para que vayan y me sirvan", está diciendo: "para que me adoren". En todo esto es intercambiable; todas estas palabras son intercambiables. Es la misma idea. El punto es: ¿a quién va a servir Israel?

Y la cosa que vemos aquí es que, si no confías en Dios, confías en tus propios planes, y en lo que tú crees que debería de ser, en lo que tú crees que es lo mejor. Y entonces, cuando tus planes no salen como tú quisieras, te vas a quejar. Lo que me encanta de esta historia es que muestra cómo es que el retraso del cumplimiento de las promesas de Dios revela el corazón de la gente. Cuando Dios retarda Su promesa, cuando retarda el cumplimiento de la promesa, revela cuáles son en realidad sus dioses, cuáles son sus ídolos. ¿Por qué 10 plagas en vez de una? Para revelar el corazón del pueblo de Dios, para revelar que realmente no estaban confiando en Dios.

Si yo hubiera querido

Vean lo que dice el capítulo 9, versículo… Y aquí es interesante, porque en la Reina-Valera dice: "Porque ahora yo extenderé mi mano para herirte a ti y a tu pueblo de plaga, y serás quitado de la tierra". Pero si lo leen en la Biblia de las Américas —creo que es una mejor traducción—, dice: "Porque ahora yo hubiera extendido mi mano para herirte a ti y a tu pueblo de plaga, y habría sido quitado de la tierra". En esa traducción pueden ver que la idea no es que Dios efectivamente iba a quitar a Egipto de la tierra, sino más bien que Dios tenía el poder para hacerlo: "Si yo hubiera querido, yo ya te hubiera eliminado. La única razón por la que sigues aquí es porque quiero que sigas aquí". Es lo que está diciendo Dios en este versículo. "Y porque quiero que sigas aquí, porque quiero mostrarme a mí mismo, cómo debo de ser conocido, tanto para los israelitas como para los egipcios".

Nuestros ídolos, expuestos

Nuestros ídolos son expuestos por cómo reaccionamos cuando son quitados de nuestras vidas. No nos damos cuenta de que son ídolos hasta que ya no los tenemos. ¿Por qué? Porque exponen nuestros verdaderos temores, nuestra desesperación, y exponen lo que realmente adoramos; exponen lo que realmente servimos. Y el juicio de Dios va a exponer nuestros ídolos para nuestra salvación. Es lo que está haciendo Dios aquí. Dios quiere salvar a Israel, pero primero tiene que exponer sus ídolos. ¿Y cómo lo va a hacer? A través del juicio. Dios nos expone a estas realidades y nos da la oportunidad de arrepentirnos.

Dios hace diferencia: Gosén

Algo que es sumamente interesante sobre todo este pasaje es que hay una distinción bien clara que Dios quiere hacer entre dos categorías: el pueblo de Dios y los enemigos de Dios. Y vean en los versículos… vean en el capítulo…, aquí está explicado claramente: "Pero contra todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro moverá su lengua". Varias de las plagas no afectaron a Israel. ¿Por qué? "Para que sepáis que Jehová hace diferencia entre los egipcios y los israelitas". Por eso. O sea: "Quiero que aprendan a diferenciar entre los que son míos y los que no son míos". ¿Y cuál es la diferencia? "Los míos me adoran, me sirven". Es la diferencia. Hay una distinción que se hace entre estas dos categorías.

Y Gosén se convierte en el verdadero hogar… Van a encontrarlo aquí; así es como se escribe: Gosén. Es donde están los israelitas. Es donde, por ejemplo, en la plaga de la oscuridad, que es la novena, no afecta a los judíos esa plaga. Eso es muy raro; no nos podemos imaginar bien cómo pasó eso, pero había total oscuridad con los egipcios y completa luz con los israelitas en Gosén. Y Gosén, en todos estos pasajes, creo que representa el verdadero hogar para el pueblo de Dios: donde hay luz, donde el juicio de Dios no está cayendo sobre ellos, sino sobre alguien más.

Tres días de oscuridad, tres horas de oscuridad

Ahora, esta novena plaga —me voy a quedar en la novena, porque el próximo domingo vamos a ir a la décima—, pero la novena en particular es importante porque… ¿Por qué nosotros somos hijos de luz? Somos los hijos de luz porque, de hecho, la oscuridad vino sobre el Hijo de Dios como el juicio del Padre sobre el pecado. Y es muy interesante, porque ¿cuántos días hubo oscuridad? Dice el versículo 23 del capítulo 10: tres días hubo oscuridad. Y no es accidente: esta misma idea se repite en Mateo 27:45. Cuando Jesús murió, hubo oscuridad. ¿Y dice por cuánto tiempo hubo oscuridad? Por tres horas.

Entonces, hay un paralelo entre los tres días de oscuridad en las plagas de Egipto y las tres horas de oscuridad que hubo cuando Jesús murió, porque el juicio de Dios cayó sobre Jesús por nosotros. Los hijos de Dios adorarán en Su salvación y vindicación, cuando seamos vindicados, cuando somos salvos.

Y cuando somos vindicados, adoramos a Dios en medio del juicio contra los enemigos de Dios. Es lo que vivimos a lo largo de todo el libro de Apocalipsis.

Confiemos en el nombre de Dios

Así que el próximo domingo vamos a ver la décima plaga. Pero, a la luz de todo lo que hemos estado meditando, miremos la cruz; miremos a Jesús en la cruz como la expresión de Su amor y de Su cuidado por nosotros. Dios tiene cuidado de nosotros; Dios nos ama. "El que no escatimó ni a Su propio Hijo, ¿cómo no nos dará juntamente con Él todas las cosas?", dice Romanos 8. El que no escatimó ni a Su propio Hijo: si hizo eso por nosotros, nada puede lastimarnos, nada debería de hacernos temer, nada debería de angustiar nuestros corazones, porque Dios nos ha amado, y porque Dios está en completo control. Confiemos en el nombre de Dios. Dios se ha mostrado; Dios nos ha mostrado qué significa Su nombre: en Su soberanía, Su fidelidad, y cómo Él es digno de nuestra adoración y servicio.

Oración final

Padre, gracias por este tiempo juntos. Gracias porque hemos meditado sobre estos capítulos. Queremos conocerte, queremos conocer Tu nombre; quiero saber lo que significa cuando escuchamos el nombre "Jehová", "Yo soy". Y sabemos que ese nombre ha sido manifestado a través de Jesucristo en la historia. Podemos ver hacia atrás, podemos ver lo que Él ha hecho, y podemos descansar en Su obra, porque sabemos, Señor, que Tú estás en control, y Tú tienes un propósito. Y, Señor, si esta situación es la situación necesaria para exponer nuestros ídolos, para exponer a quién servimos realmente, que así sea, Señor. Queremos confiar en que Tú tienes el tiempo perfecto para todo esto; Tú tienes el propósito de salvarnos en medio del juicio, como Tu pueblo. Así que, Señor, trabaja en nuestros corazones, trabaja en nuestras vidas, para que reconozcamos al único y verdadero Dios, y vivamos para Ti. En el nombre de Cristo Jesús.

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