Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Éxodo 12-13Éxodo

La Pascua: Victoria sobre el pecado y la muerte ⎟Nathan Diaz

Transcripción

La décima plaga en domingo de resurrección

Hoy vamos a estar continuando lo que empezamos el domingo pasado, hablando acerca de las plagas de Egipto, lo que Dios hizo a través de Moisés para rescatar a Su pueblo. Y vimos las primeras nueve plagas el domingo pasado, y vamos a meditar hoy sobre la décima plaga. Hoy es domingo de resurrección, y normalmente, en otros años inclusive, hemos meditado sobre pasajes que tienen que ver con lo que sucedió esta semana en los evangelios: Jesús primeramente muriendo en la cruz el viernes, y luego el domingo resucitando. Pero esto es lo que está detrás: es el evento a través del cual Dios preparó el camino para lo que vendría. Dios preparó el camino para Su Hijo y para la redención del mundo a través de estos símbolos, esta historia que se desarrolla con Israel siendo liberado de Egipto.

Entonces, vamos a ver los capítulos 12 y 13 hoy. Y lo que vamos a estar haciendo es algo de lo que llamamos teología bíblica, que tiene que ver con ver la narrativa en el Antiguo Testamento, la historia del Antiguo Testamento, y luego ver su cumplimiento en el Nuevo Testamento, o su cumplimiento más completo y amplio a lo largo de la narrativa bíblica. Entonces, ¿hacia qué estaban apuntando estas verdades que vamos a estar leyendo? Entonces, vamos a analizar lo que dice el pasaje en Éxodo, y vamos a ver algunos pasajes del Nuevo Testamento para cada punto.

Las instrucciones para la Pascua

Entonces, vamos a empezar leyendo el capítulo 12, versículo 1, acerca de la Pascua. Estas son las instrucciones para la Pascua que dio Dios a Moisés: "Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: Este mes os será principio de los meses; para vosotros será este el primero en los meses del año. Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero. El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes".

Entonces, este es el primer aspecto que quiero que veamos. Vamos a estar viendo dos cosas acerca de la Pascua. La primera es que es victoria sobre el pecado: representa la victoria sobre el pecado. Y la segunda cosa sobre la Pascua, que es tan importante, es que representa victoria sobre la muerte.

Victoria sobre el pecado: el cordero sin defecto

Y vamos a empezar viendo cómo es que representa la victoria sobre el pecado. Ese es el primer punto que quiero que veamos. Y como ya leímos ahorita en estos primeros seis versículos, se supone que cada familia tenía que tomar un cordero y sacrificarlo. Tiene que ser de un año, tiene que ser macho, tiene que ser sin defecto; y si la familia es pequeña, tienen que compartirlo con otra, pero en lo general es un cordero por familia. Y este símbolo del cordero es donde empieza todo esto. Es lo que es tan significativo acerca de la Pascua: representa la victoria sobre el pecado, este cordero perfecto.

Pueden ver el énfasis que hay en este pasaje en cuanto a que no puede tener defecto, y qué tan importante es para Dios esto. Van a ver más adelante, en las instrucciones más adelante, en el capítulo 13, que hay sobre la Pascua, que no puede tener ningún hueso roto… perdón, al final del capítulo 12. Vean lo que dice en el versículo 46: "Se comerá en una casa, y no llevarás de aquella carne fuera de ella, ni quebraréis hueso suyo". Entonces, es muy importante en cuanto a las características que tenía que tener. Dice Deuteronomio 17:1 —fíjense, más adelante, en la ley mosaica—: "No sacrificarás al Señor tu Dios buey o cordero que tenga defecto o alguna imperfección, porque es cosa abominable al Señor tu Dios".

¿Qué es lo que es tan significativo acerca de este cordero, que sea perfecto? Obviamente está apuntando hacia el Cordero de Dios, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Dice Hebreos 4:15 que no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nosotros, sino uno que fue tentado en todo de la misma manera que nosotros, pero sin pecado. Entonces, ese es el primer aspecto que quiero que vean sobre la victoria sobre el pecado que está siendo representada aquí: el primer símbolo crucial es el cordero sin mancha y sin defecto.

La sangre en los postes

Número dos. Vamos a seguir leyendo; dice el versículo 7: "Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer". Entonces, es el segundo aspecto que encontramos que es significativo: tiene que haber derramamiento de sangre. No solamente es que este cordero sea perfecto, sino que este cordero tiene que morir, y la familia tiene que tomar la sangre y aplicarla a los postes de la puerta de la entrada de la casa.

Esto es muy importante simbólicamente, porque piensen en todas estas plagas que han estado sufriendo los egipcios. Dios había estado haciendo una diferenciación, ¿se acuerdan?, entre Su pueblo, los israelitas, y los egipcios. Y muchas de las plagas no habían afectado a los israelitas, y muchas de las plagas no habían afectado a los israelitas en términos étnicos. Es decir, había dicho Dios: "Bueno, los que son judíos no sufrirán la consecuencia de esta plaga; nada más es para los egipcios". Dios estaba queriendo diferenciar entre estas dos categorías de personas.

Pero aquí tenemos algo muy importante en la décima plaga, que es: existe una condición para los israelitas, para el pueblo de Dios. No era suficiente que tú fueras judío de nacimiento; no era suficiente que étnicamente, de sangre, fueras descendiente de Abraham. Tú tenías que hacer algo si querías la misericordia de Dios en tu vida. Había un acto de obediencia que era necesario, y la persona que creía en Dios, que creía que Dios guardaría Su promesa de pasar por alto ese hogar, tenía que mostrar que creía en la promesa al poner la sangre. "Pascua" significa eso: pasar por encima, pasar por alto algo.

Por la fe celebró la Pascua

Entonces, la idea de aplicar la sangre a los postes de la puerta es la idea de la fe, de cómo se aplica la fe. El sacrificio de Cristo ha sido establecido por nosotros, pero es necesaria la fe en ese sacrificio, en confiar que ese sacrificio es suficiente, si es que queremos recibir la misericordia de Dios. Vean lo que dice Hebreos 11:28, en donde el autor de Hebreos lo explica; dice: "Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no los tocara".

Entonces, vean: Israel no es inocente por su linaje; es inocente por su fe aplicada, la sangre aplicada de un sustituto inocente. Israel no es inocente; el sustituto es el que es inocente, en este caso el cordero. Israel no era menos merecedor de juicio que Egipto. Israelitas y egipcios merecían el juicio de Dios. El primogénito de los israelitas y el primogénito de los egipcios merecían morir como el justo juicio de Dios.

No solamente los egipcios. ¿Quiénes son como Faraón? ¿No somos todos como Faraón realmente, que merecemos el juicio de Dios, que nos resistimos a obedecer a Dios, que queremos ser independientes de Dios, que tenemos nuestros propios dioses, que cuando escuchamos el llamado a seguir a Dios y hacer la voluntad de Dios, nos resistimos? Israel también. Y eso va a quedar claro cuando salgan de Egipto: Israel no es tan diferente a Faraón; Israel se resiste a hacer la voluntad de Dios también. Pero es por la sangre de un sustituto inocente que Israel puede recibir misericordia.

La otra cosa que creo que es significativa, obviamente, es la sangre aplicada a los postes como símbolo de la fe en el sustituto, en la promesa de Dios de pasar por alto nuestra culpabilidad. Pero es la sangre. Hay algo importante acerca de la sangre, y no sé si se han detenido a pensar sobre esto: ¿por qué es tan significativo el derramamiento de sangre? En Deuteronomio 12:23 leemos que en la sangre está la vida. Así es como Dios lo ve: la vida es representada en la sangre. La vida de Cristo, siendo una vida perfecta, derrama Su sangre; es decir, en Su sangre se encuentra Su vida, que es Su justicia. Cuando aplicamos esa sangre, estamos aplicando la vida de Cristo.

La sangre representa la vida, y la aplicación de la sangre representa una vida aplicada por otra: en este caso, la vida del primogénito por la vida del cordero; la sangre del cordero en lugar de la sangre del primogénito. Redención a través del sacrificio va a ser el tema a lo largo de todo este libro, y es el tema a lo largo de toda la Biblia: redención a través del sacrificio.

Las hierbas amargas

Número tres. Sigan leyendo; el versículo 8 dice: "Y aquella noche comerán la carne asada al fuego". Y aquí hay dos elementos. Y recuerden el fuego —otra vez, me voy a brincar algunos de los símbolos, porque no tenemos tiempo de verlo todo con calma—, pero recuerden que el fuego representa también el juicio de Dios, la purificación de parte de Dios, a lo largo de la Biblia. Pero vean estos otros dos elementos que aparecen aquí. Número uno, aparecen las hierbas amargas. Dice: "comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán". Estoy haciendo aquí al revés: primero viendo las hierbas amargas, luego vamos a ver los panes sin levadura.

Las hierbas amargas. Y esto va a regresar otra vez como un tema importante en cómo se celebra la Pascua. Y muchos de ustedes estuvieron con nosotros el año pasado: durante Semana Santa celebramos la Pascua judía. Y la razón por la que lo hicimos no es porque nos hemos convertido en judaizantes, que es lo que algunos pensaban. No tiene nada que ver con eso. No es que estemos tratando de ser judíos étnicamente y celebrar tradiciones judías nada más porque sí, y porque nos sentimos más espirituales al hacerlo. Pero lo que es significativo acerca de celebrar la Pascua judía es que entendemos estos símbolos, cómo se practican y cómo se estaban practicando desde ese momento del Éxodo.

Las hierbas amargas son significativas porque representan un recordatorio de lo que ser esclavos en Egipto era; o sea, la amargura que representaba vivir en esclavitud. Y, por supuesto, las hierbas amargas para nosotros aquí están simbolizando la realidad que para nosotros representa el recordar lo que significa ser esclavos del pecado, lo que significa esta batalla que tenemos contra el pecado, cómo es que nos debemos de sentir con respecto al pecado en nuestras vidas. Thomas Watson dijo: "Hasta que el pecado sea amargo, Jesucristo no será dulce".

Y esta es la verdad que nos recuerdan las hierbas amargas: es la amargura del pecado en la vida. Y al ir siendo santificados en Cristo Jesús, al recordar el pecado, debe de ir siendo más y más amargo al recordarlo, al pensar en la realidad de lo que significa ser esclavos del pecado. En Romanos 7:24 Pablo explica esta lucha, explica cómo se siente con respecto a su propio pecado, y cómo el proceso de santificación en su vida lo va llevando a una lucha más y más intensa contra el pecado. Y dice: "¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?". Eso es como Pablo se sentía con respecto al pecado en su propia vida, y como nosotros deberíamos sentirnos sobre nuestro pecado.

Y creo que todos hemos experimentado, al ir madurando en Cristo, al ir creciendo en nuestras vidas como cristianos, que vamos entendiendo más y más qué tan serio es el pecado, y va haciéndonos sentir más y más contristados. Cuando hay esta realidad en nuestras vidas, cuando el pecado sale, nos hace cada vez más sentir el peso y la amargura de ese pecado.

Los panes sin levadura

Bueno, eso es en cuanto a las hierbas amargas. La otra cosa que está aquí son panes sin levadura. Y estos panes sin levadura tienen otro gran significado en la Biblia. Y realmente la levadura en la Biblia representa el pecado. Y podríamos pensar —hoy participamos de la Cena, y el pan que partimos no tiene levadura; por eso es duro, es como una galleta—, y podríamos pensar en que Jesús y el cordero eran sin pecado. Y claro, eso es la realidad que ya habíamos meditado en cuanto al cordero: es sin defecto. Pero realmente los panes sin levadura, al verlos a la luz del Nuevo Testamento, representan nuestras propias vidas. Nosotros somos esos panes.

Pablo hace esta analogía, este paralelo, en 1 Corintios 5:6 al 8; dice: "Vuestra jactancia no es buena. ¿No sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa?". Aquí está hablando del pecado. "Limpiad la levadura vieja, para que seáis masa nueva, así como lo sois, sin levadura". O sea, ustedes son la masa, ustedes son el pan, ya sin pecado; es lo que ustedes son en Cristo. Y otra vez pueden ver que Pablo tiene en mente la celebración de la Pascua, porque dice: "Porque aun Cristo, nuestra Pascua, ha sido sacrificado. Por tanto, celebremos la fiesta no con la levadura vieja, ni con la levadura de malicia y maldad, sino con panes sin levadura de sinceridad y de verdad".

Ustedes pueden ver: o sea, para Pablo, los panes sin levadura representan nuestras vidas; representan el vivir como lo que somos, personas nuevas, compradas en Cristo, con la justicia de Cristo, ya no esclavos al pecado. Eso es lo que representa el pan sin levadura: es quiénes somos nosotros, cómo es que debemos de actuar ahora. Y la exhortación es recordar constantemente qué es lo que ya eres. No es lo que podría ser; es que eres, ya eres pan sin levadura en Cristo Jesús. Vívelo. Cuando tú vives en pecado, cuando tú pecas, eso no es quién eres realmente; no es tu identidad. Acuérdate. Si los judíos tenían que recordar el símbolo de los panes sin levadura, nosotros tenemos que recordar el símbolo de los panes sin levadura, representando nuestras propias vidas en santificación delante de Dios.

Vestidos para la acción

Otro aspecto importante aquí; sigan leyendo: "Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas. Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego. Y lo comeréis así…". Pues aquí viene el otro símbolo importante; dice: "ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová".

La otra cosa que es importante aquí es cómo están vestidos. ¿Cómo están vestidos? Preparados para la acción, es lo que les está diciendo. O sea, tienen que estar vestidos de tal manera que están preparados para seguir a Dios a donde los va a llevar. Esta imagen se retoma en el Nuevo Testamento a través de Pedro, 1 Pedro 1, versículos 13 al 21. Vean cómo Pedro lo explica, el mismo lenguaje que se usa aquí en el capítulo 12 sobre estar preparados, vestirnos de una cierta manera. Dice: "Por tanto, ceñid vuestro entendimiento para la acción" —eso es lo que dice Pedro: prepárense para lo que viene, para obedecer a Dios—; "sed sobrios en espíritu, poned vuestra esperanza completamente en la gracia que se os traerá en la revelación de Jesucristo. Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais en vuestra ignorancia, sino que así como Aquel que os llamó es santo, así también sed vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. Y si invocáis como Padre a Aquel que imparcialmente juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor durante el tiempo" —y aquí está otra vez, en la mente de Pedro, esta imagen— "de vuestra peregrinación". Así como los judíos peregrinaron en el desierto, saliendo de Egipto.

Así nosotros estamos en una peregrinación, "sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir" —como los israelitas de Egipto—, "heredada de vuestros padres, con cosas perecederas como oro o plata, sino con sangre preciosa, como la del cordero sin tacha y sin mancha" —otra vez pensando en el cordero de la Pascua—, "la sangre de Cristo. Porque Él estaba preparado desde antes de la fundación del mundo, pero se ha manifestado en estos últimos tiempos por amor a vosotros, que por medio de Él sois creyentes en Dios, que le resucitó de entre los muertos y le dio gloria, de manera que vuestra fe y esperanza sean en Dios".

Libertados para servir

Entonces, esta verdad acerca de cómo estamos vestidos significa que tenemos prisa. Tenemos prisa para ser santos. Así como los israelitas tenían prisa ya para salir de Egipto, nosotros tenemos prisa para seguir a Dios, obedecer a Dios, y ser santos en el llamado que Dios nos ha llamado a vivir: la santidad. Piénsenlo. Ya lo vimos el domingo pasado, pero los judíos estaban siendo libertados de Egipto para ya no ser esclavos… No, y van a seguir siendo esclavos, y van a seguir teniendo… No estaban siendo libertados para hacer lo que se les diera la gana. Dios le dijo a Moisés, y a Faraón: "Deja ir a mi pueblo, para que me sirva".

Y recuerden otra vez: esta misma palabra de servicio es la misma palabra de trabajo, es la misma palabra que se usa para Faraón describiendo el trabajo que los israelitas hacen para él. Dios dice: "No, es que yo quiero que ellos me sirvan a mí". Entonces, no es una pregunta de si van a servir; es a quién van a servir. Entonces, están siendo liberados de esclavitud para entrar a otra esclavitud. Pero esa esclavitud es verdadera libertad, porque es el Dios que los ama, y es el Dios que quiere tener una relación con ellos.

Bautizados en la nube y en el mar

Vean lo que dice 1 Corintios 10. Y aquí hay otra imagen —esto va a venir más adelante, al final del capítulo 13, cuando se describe cuando van a salir de Egipto, porque cruzan por el mar Rojo—. Y cuando salen y cruzan el mar Rojo, habla de una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche. Y todo esto también son imágenes que son importantes en la Biblia, también simbolizan otras realidades. Nada más lo menciono brevemente, pero tiene que ver con esta manera en que Dios nos está guiando hacia el servicio a Él, la esclavitud a Él. Romanos 6 habla de esto: ya no son esclavos del pecado, son esclavos de la justicia. Pero seguimos siendo esclavos; es la misma idea, la misma palabra, pero bajo diferentes amos. O sirves al pecado, o sirves a Dios. Los israelitas: o sirven a Egipto, o sirven a Dios.

Vean lo que dicen estos versículos 1 y 2 de 1 Corintios 10: "Porque no quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron por el mar; y en Moisés todos fueron bautizados en la nube y en el mar". Pues aquí la idea: Pablo está pensando en el bautismo, en el mar como símbolo del bautismo, el pasar a través del camino que Dios está buscando para nosotros, de obediencia. Y dice más adelante, en el versículo 11: "Estas cosas les sucedieron como ejemplo, y fueron escritas como enseñanza para nosotros, para quienes ha llegado el fin de los siglos. Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga".

Es en ese contexto que Pablo lo dice, pensando en lo que les pasó a los israelitas saliendo de Egipto: "Ustedes tienen una guía; han sido bautizados; tienen al Espíritu Santo" —representado en el pasaje de la Pascua como una columna de fuego de noche y una nube de día, que está ahí siempre con ellos para guiarlos, para mostrarles hacia dónde ir—. "De la misma manera, ustedes tienen la guía de Dios. Pero acuérdense de los israelitas, porque ellos tenían una guía de parte de Dios, y fallaron: se rebelaron contra Dios, desobedecieron a Dios".

Y vean, y luego habla acerca de la Cena del Señor, la copa; este es el versículo 16: "La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la participación en la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la participación en el cuerpo de Cristo?". Por lo tanto, lleva a obediencia y a adoración.

Adoración y obediencia

Este tema va a regresar nuevamente. Vean en el versículo 27 del capítulo 12: "Vosotros responderéis…". Cuando están preguntando los hijos acerca del ritual de la Pascua: "¿Qué es este rito vuestro?", "vosotros responderéis: Es la víctima de la pascua de Jehová, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas". Vean cuál es la reacción. O sea, cuando recuerdan lo que Dios ha hecho por ellos, ¿cuál es la reacción de los israelitas? "Entonces el pueblo se inclinó y adoró". Adoración. Y luego, versículo 28: "Y los hijos de Israel fueron e hicieron puntualmente así, como Jehová había mandado a Moisés y a Aarón".

Entonces, adoración y obediencia van a ser los temas centrales, los cuales son el propósito por el cual Dios redime a Su pueblo, por el cual Dios nos ha redimido a nosotros. Vamos a regresar a eso en un momento.

Victoria sobre la muerte

Ahora quiero que me acompañen a ver lo que sigue, que está siendo representado en la Pascua: victoria sobre la muerte. Versículo 12: "Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto".

Hay muerte. Vayan al versículo 29: "Y aconteció que a la medianoche Jehová hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito de los animales. Y se levantó aquella noche Faraón, él y todos sus siervos, y todos los egipcios; y hubo un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un muerto".

Este es un capítulo de muerte. Y todos, en algún sentido, tememos a la muerte. De hecho, en nuestra cultura, nuestra sociedad, no puedo pensar en otra cosa que más nos dé miedo que la muerte. Y, de hecho, pues esa es la razón de toda esta situación de la pandemia de coronavirus, ¿no? Es nuestro temor a la muerte: no queremos morir, y queremos proteger las vidas de las personas. Y por eso es que se están generando todas estas medidas por los gobiernos, y por todos los diferentes países, para proteger vidas, porque la muerte es lo peor que nos puede pasar. Por lo menos en nuestra mente humana, pensamos en la muerte como el final de todas las cosas. ¿Qué es peor que la muerte? Pues no puedo pensar en algo peor.

La muerte es juicio

Pero quiero que piensen: bíblicamente hablando, la muerte no es algo natural. Nosotros pensamos que es algo natural: "Vamos, sí, todos se mueren; los animales mueren, las personas se mueren". Bíblicamente, la muerte no es algo natural: la muerte es juicio. Cada vez que vemos muerte a nuestro alrededor, es el juicio de Dios. La muerte es juicio de Dios, y eso es exactamente lo que estamos viendo aquí: Dios estableciendo Su juicio sobre Egipto a través de la muerte.

Y en particular, recuerden: todas las otras plagas estaban dirigidas hacia los dioses de Egipto, y estaban diseñadas para mostrar la superioridad de Dios sobre esos dioses. Y aquí, en la décima plaga, encontramos la muerte del primogénito, que es el sucesor de Faraón, y es considerado de algún modo como una deidad. Y Dios está también proclamando Su supremacía sobre el primogénito de Faraón. Y estaba pensando cómo es irónico cómo es todo este giro. El libro de Éxodo empieza con Faraón matando a todos los niños de los israelitas, y él proclamando su superioridad sobre el pueblo de Dios a través de matarlos, para detener qué tan rápido estaban creciendo como nación. Ahora, Dios proclamando Su soberanía sobre Faraón, matando a sus primogénitos. Y es un giro de eventos drástico y contundente en la historia.

El ángel destructor y las dos muertes

Pero piensen en esto, piensen en esta verdad del ángel de la muerte. Dice el versículo 23: "Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor" —así dice en Reina-Valera— "en vuestras casas para herir". Si lo leen en la Biblia de las Américas —me gusta cómo lo dice la Biblia de las Américas—, dice: "y no dejará entrar al ángel destructor".

El juicio sobre el pecado es la muerte. Y hay dos tipos de muerte, y es lo que encontramos en Apocalipsis 20: es descrito como la primera muerte y la segunda muerte. La primera muerte es muerte física. Ahora, la muerte física es aquí lo que está siendo experimentado por los egipcios: están muriendo físicamente como resultado del juicio de Dios. Y ese es un aspecto de la muerte y del juicio de Dios sobre nuestras vidas físicas. Pero también hay un aspecto que es la muerte espiritual.

Y quiero que piensen sobre estas dos realidades, porque la Pascua representa victoria sobre la muerte en ambas cosas: tanto victoria sobre la muerte física como también sobre la muerte espiritual. ¿Por qué? Porque este cordero está apuntando hacia Cristo Jesús, quien primeramente nos muestra, en el cumplimiento del cordero, que vino para darnos vida espiritual, para derrotar nuestra muerte espiritual. Eso es lo que leemos en Romanos 6:4: tenemos nueva vida en Cristo, nueva vida. Estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, pero Cristo nos ha traído victoria sobre la muerte.

No nada más victoria sobre la muerte espiritual, sino también sobre la muerte física. Porque, aunque vamos a experimentar la muerte física —todos nosotros algún día vamos a morir—, también el Cordero ha comprado para nosotros la esperanza de ser resucitados nuevamente. Y eso es lo que estamos celebrando: es la resurrección. Y ya meditamos en la mañana sobre la resurrección, y leíamos sobre 1 Tesalonicenses…, y veíamos también en Apocalipsis 1… cómo es que Jesús ha derrotado a la muerte y ha garantizado para nosotros vida física en un futuro.

Es lo que leemos en 1 Corintios 15, versículo 22: "Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en Su venida". Entonces, la sangre del Cordero nos redime de muerte física y muerte espiritual: muerte espiritual en Su primera venida, muerte física en Su segunda venida. Uno es pasado; el otro es futuro todavía.

Romanos 6:4: "Por tanto, hemos sido sepultados con Él" —esto es pasado— "por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida". Es lo que estamos celebrando hoy, que es domingo de resurrección: hemos resucitado espiritualmente. Y eso es, creo, a lo que se refiere Apocalipsis 20 cuando habla de la primera resurrección: es resurrección espiritual. Hemos encontrado vida en Cristo a través de la fe, al ser justificados por Dios.

Los primogénitos

La otra cosa —y esto está en el capítulo 13, bueno, quiero que lo vean, y obviamente está enfatizado una y otra vez— tiene que ver con la idea de los primogénitos. Y solo quiero mencionar brevemente este símbolo de los primogénitos en estos dos capítulos. En el capítulo 13 van a encontrar que parte de la festividad, o parte de lo que Dios quiere hacer para que ellos recuerden lo que ha hecho por ellos, es que consagren a todo primogénito. Versículo 2: "Cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales, mío es". Y vayan al versículo 12: "dedicarás a Jehová todo aquel que abriere matriz, y asimismo todo primer nacido de tus animales; los machos serán de Jehová. Mas todo primogénito de asno redimirás con un cordero; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz. También redimirás al primogénito de tus hijos".

Hay algo especial aquí acerca del primogénito, y esto viene desde el capítulo 4, si se acuerdan, donde empezó todo esto de las plagas. En el capítulo 4 encontramos que cuando Dios habló con Moisés para explicarle lo que iba a ser, dice el versículo 23 del capítulo 4: "Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo" —entonces, Dios pone a Israel como Su hijo; aquí la imagen de Él como Padre e Israel como Su hijo—, "para que me sirva, mas no has querido dejarlo ir". Él es mi hijo, pero tú lo tienes en esclavitud; por lo tanto, "he aquí yo voy a matar a tu hijo, tu primogénito".

Pues hay algo importante que está siendo simbolizado aquí en los primogénitos en la historia, y es, nuevamente: "Tú mataste a los primogénitos de Israel; ahora yo mato a los primogénitos de los hombres. Tú mataste a los de Israel; ahora yo mato a tus primogénitos, como representantes de mi victoria sobre ti". Pero hay otro aspecto aquí que también es importante: el primogénito es el que hereda las cosas, el que tiene los mismos derechos del padre, el que participa en todas las bendiciones, en todos los regalos del padre.

Cristo, el primogénito

Y entonces encontramos aquí, en la imagen del primogénito, no nada más que Israel… Esta es la idea aquí: vean en el capítulo 4, cuando estaba hablando acerca de Israel como Su hijo, la idea es que Israel es el primogénito de Dios. Es un prototipo de una nueva humanidad de Dios. Él está trayendo para sí un nuevo hijo, una nueva humanidad, que va a ser en Cristo Jesús, el cual es el primogénito de Dios. Él es el que realmente va a representar a Israel como el primogénito, y el que va a obtener para Dios una nueva creación, una nueva humanidad: los hijos de Dios, la nueva creación de la que está hablando Pablo en Romanos 8. Hemos sido adoptados como hijos; nosotros somos hijos de Dios a través del Hijo de Dios.

Esta idea de los primogénitos es que Israel es el hijo de Dios, redimido por el Cordero, quien también es el primogénito. Y esto no significa que fue creado primero; significa que es supremo, el heredero de todas las cosas que son de Dios para los hijos de Dios, y de esa manera los hace también partícipes. Eso es de lo que habla Colosenses 1:18, ¿no?: habla acerca de la realidad de Cristo como el primogénito de entre los muertos. … Él es el que está anticipando todas las bendiciones futuras de Dios. ¿Cómo lo hace? Entregándose por el primogénito, o sea, el pueblo de Dios, la nueva humanidad.

Un cordero no era suficiente

El cordero es el sustituto. Piensen en lo que pasó esa noche: ¿quién iba a morir? El primogénito. El primogénito somos tú y yo. Pero en la mañana, cuando despertaran, alguien iba a estar muerto: ¿quién iba a ser? ¿El cordero, el primogénito? El cordero es el sustituto. La sangre era una señal de que un sacrificio ya se había hecho, de que un sustituto ya había sido ofrecido en lugar del primogénito.

Pero ¿es un cordero suficiente como pago por una vida humana? No, no es suficiente. Algo no estaba completo todavía en todo este cuadro. ¿Cómo es que un cordero puede sustituir a un primogénito? No puede. Para que el primogénito no muera, otro primogénito tiene que morir, ¿no es cierto? Este es el único sacrificio realmente aceptable. Y entonces el cordero no era suficiente. El cordero solo estaba apuntando hacia el futuro; solamente era un símbolo, una sombra de lo que habría de venir. Algo todavía no estaba completo. Y entonces, más de mil años más tarde, en Juan 1:29, cuando Juan el Bautista ve a Jesús, dice: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo". Él es el que hace posible que el primogénito viva. La nueva humanidad en Cristo será hecha posible a través de Su sacrificio, a través del Primogénito que representa al primogénito, que es el pueblo de Dios, o que sustituye al primogénito de Dios, Israel. Piensen en todas estas cosas. Y espero que no los haya hecho bolas con toda esta idea de los primogénitos, pero es importantísima esta imagen a lo largo de la Biblia.

Salieron con grandes riquezas

Y no solamente eso, sino vean que al salir de Egipto… vean cómo salen. El éxodo empieza en el versículo 31 del capítulo 12. Dice —esto sucede, muere el primogénito de Faraón—, y dice: "E hizo llamar a Moisés y a Aarón de noche, y les dijo: Salid de en medio de mi pueblo vosotros y los hijos de Israel, e id y servid a Jehová, como habéis dicho. Tomad también vuestras ovejas y vuestras vacas, como habéis dicho, e idos". Y en un punto, el punto más bajo de humillación de Faraón, vean lo que dice: "y bendecidme también a mí". Buscando algún tipo de bien en su vida por donde pueda. Ya las cosas se están poniendo tan mal para él que no sabe ni para dónde voltear, y básicamente los corre de Egipto.

Pero vean lo que dicen: "Los egipcios apremiaban al pueblo, dándose prisa a echarlos de la tierra; porque decían: Todos somos muertos. Y llevó el pueblo su masa antes que se leudase, sus masas envueltas en sus sábanas sobre sus hombros. E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de oro, y vestidos. Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios. Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños".

Entonces, salen con toda clase de regalos. Y aquí es el botín que encontramos que Dios les está dando, y es el cumplimiento, de hecho, de una promesa que Dios ya le había hecho a Abraham en Génesis 15, versículo 14. Dios le había dicho a Abraham: "Mas yo también juzgaré a la nación a la cual servirán, y después saldrán de ahí con grandes riquezas".

Dones espirituales

Aquí las riquezas representan todo lo adicional que Dios nos da. Porque Dios no nada más nos ha salvado, no nada más nos ha redimido de la esclavitud, no nada más nos ha dado a Su Hijo como propiciación por nuestros pecados, sino que también, además de todo eso, nos da dones espirituales. Nos llena de bendiciones adicionales como cristianos; no bendiciones materiales necesariamente, sino bendiciones espirituales, las cuales llenan de gozo nuestra vida, que son un gozo añadido a lo que Dios ya ha hecho por nosotros.

Vean lo que dice Efesios 4:7 al 8: "Pero a cada uno de nosotros se nos ha concedido la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por tanto, dice: Cuando ascendió a lo alto, llevó cautiva una hueste de cautivos, y dio dones a los hombres". Y el don especialmente más grande que Dios nos ha dado es el Espíritu Santo. Nuevamente, esta imagen de la columna de fuego de noche y la columna de nube de día como representación del Espíritu Santo como nuestra guía.

Y en Romanos 8 Pablo retoma esta idea para decir: sí, los que somos hijos de Dios, nosotros somos guiados por el Espíritu. Así como Israel fue guiado por el desierto por Dios, por la columna de fuego y la de nube de día, nosotros somos guiados por el Espíritu, y por lo tanto somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. ¿Recuerdan? Dice: "El que no escatimó ni a Su propio Hijo, antes bien lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará juntamente con Él todas las cosas?". Es decir, no nada más nos redimió, sino que también nos da todo lo que es necesario para vivir la vida cristiana.

No nada más saldó la deuda, sino que depositó dinero, si queremos usar esa analogía, adicionalmente a nuestra cuenta. No quedó en ceros; quedó en números negros, ¿no?, positivos. Sobre todo lo que Dios nos está dando a través de Cristo Jesús y a través del Espíritu Santo como cristianos: la comunión unos con otros, el amor unos con otros, la misericordia unos con otros, los dones del Espíritu para servirnos unos a otros; la manera en que nos ha dado nuestras familias, y a nuestras esposas, y a nuestros hijos; la manera en la cual nos deja disfrutar de tantas cosas en esta vida. Y esas riquezas de parte de Dios: aquí estamos; los que estamos aquí estamos sanos. No sabemos cuánto tiempo más, pero el tiempo que tenemos es un don adicional de Dios, una bendición adicional de Dios, además de Su salvación, como si eso no fuera suficiente.

Un memorial sagrado y perpetuo

Entonces, ¿qué es lo que es significativo acerca de la Pascua? Hoy estamos celebrando la victoria de Cristo en la cruz sobre el pecado y sobre la muerte. Y toda la Pascua… y vean cuánto tiempo se dedica a este pasaje, el capítulo 12. Toda la primera parte es Dios explicándole a Moisés qué es lo que tienen que hacer. Después, Moisés, en los versículos 21 hasta el 23 —perdón, hasta… sí, creo que hasta el 23—, Moisés se lo explica a los ancianos de Israel. Y luego otra vez Dios le explica a Moisés más instrucciones sobre cómo tienen que celebrar la Pascua.

Es lo que quiero que piensen: la Pascua es un memorial. Versículo 14 del capítulo 12: "Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis". Número uno: es un memorial sagrado y perpetuo. Mateo 26:29: Jesús estableció la Santa Cena como un memorial sagrado y perpetuo. "Yo ya no lo beberé más con ustedes; ustedes sigan haciéndolo hasta que yo venga otra vez. Es algo sagrado, y es algo que va a seguir hasta que yo regrese nuevamente. Síganlo haciendo".

Un memorial para todas las naciones

Pero algo que es importantísimo —y esto está aquí en Éxodo, es increíble— es que este memorial, creado no… en Éxodo, en el Antiguo Testamento, es un memorial para todas las naciones. Vean. Yo no lo había visto de una manera tan clara hasta que leí con calma todos estos capítulos. Vean, cuando salen de Egipto, en el versículo 38, hay un detalle que se nos mencionó también: "También subió con ellos grande multitud de toda clase de gentes, y ovejas, y muchísimo ganado". Entonces, ahí hay una frase muy interesante, que dice "toda clase de gentes", dando a entender que hay una variedad que va más allá de solamente israelitas. Parece ser que hubo algunos egipcios que vieron estas verdades, estas maravillas de parte de Dios, y creyeron en Dios, y salieron junto con los israelitas.

Esto es para cumplir lo que Dios le prometió a Abraham en Génesis 12:2: "En ti serán benditas todas las naciones de la tierra". Vean qué interesante es, en las instrucciones para la Pascua. Vean los versículos 43 al 51: "Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Esta es la ordenanza de la pascua; ningún extraño comerá de ella". Me van a decir: "¿No que es para todas las naciones? Está diciendo que solo es para ustedes". Pero ¿quiénes son "ustedes"? Los de la comunidad del pacto. Porque vean, lo explica más: "Todo siervo humano comprado por dinero comerá de ella, después que lo hubiere circuncidado". Es decir, una vez que forma parte del pacto a través de la circuncisión, una vez que recibe la señal del pacto en su vida, ahora es incluido; él puede participar de la Pascua.

Luego dice el versículo 45, y hace énfasis otra vez: "El extranjero y el jornalero no comerán de ella". Tú eres gentil: no participas de la Pascua. Por lo menos eso parece que está diciendo, ¿no? "Se comerá en una casa, y no llevarás de aquella carne fuera de ella, ni quebraréis hueso suyo. Toda la congregación de Israel…" —no lo hará, perdón—, "de Israel lo hará. Mas si algún extranjero" —esta es la parte increíble— "morare contigo, y quisiere celebrar la pascua para Jehová, sea circuncidado todo varón, y entonces la celebrará, y será como uno de vuestra nación; pero ningún incircunciso comerá de ella. La misma ley será para el natural, y para el extranjero que habitare entre vosotros". Es increíble. O sea, aquí queda claro que el plan de Dios no es darle esta bendición de la Pascua, y de la celebración de la Pascua, y del recordatorio de lo que Dios ha hecho por Israel, solamente a los que son judíos étnicamente, sino a aquellos que pertenecen a la comunidad del pacto. Y el símbolo de eso es la circuncisión.

Hijos de Abraham por la fe

Y claro, el paralelo que hace Pablo —y eso lo vimos en Colosenses, en lo que compartió Danny en el capítulo 3—: el paralelo de la circuncisión como inclusión dentro de un pacto en el Antiguo Testamento… perdón, el paralelo de la circuncisión del Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento es el bautismo. A través del bautismo somos incluidos en el pacto que Dios ha hecho con Su pueblo. Y entonces vemos que es para todas las naciones.

Y es de lo que habla Pablo en Gálatas 3, versículo 7: "Por consiguiente, sabed que los que son de fe, estos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que Dios justificaría a los gentiles por la fe, anunció de antemano las buenas nuevas a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. Así que, los que son de fe son bendecidos con Abraham, el creyente". "Ahora bien, las promesas fueron hechas a Abraham" —versículo 16— "y a su descendencia. No dice: y a las descendencias, como refiriéndose a muchas, sino más bien a una: y a tu descendencia, es decir, Cristo". A través de Cristo nos unimos a la comunidad del pacto, la iglesia, el verdadero Israel.

¿No les encanta cómo este evento es tan significativo para nuestras vidas hoy? Génesis 3:15, que habla de enemistad entre la simiente de la mujer y la serpiente: la serpiente heriría a la simiente de la mujer en el calcañar, pero la simiente de la mujer le heriría en la cabeza. Esa promesa sería guardada y mantenida por un día de Pascua. La promesa aquí, en Éxodo 12, ha sido asegurada.

Ellos miraban hacia adelante; nosotros, hacia atrás

Y les dice: "Recuerden". Ellos van a ver hacia adelante cómo se va a cumplir la Pascua; nosotros vemos hacia atrás. Ellos vieron la liberación de la esclavitud física; nosotros vemos la liberación de la esclavitud espiritual al pecado. Ellos ven la liberación de la esclavitud de Egipto; nosotros vemos la liberación del pecado, de la esclavitud del pecado. Ellos ven la liberación de la muerte física; nosotros vemos la liberación de la muerte espiritual, al ver hacia atrás, y también al ver hacia adelante en nuestra futura redención.

Pero otra vez, ya lo dije: Jesús instituyó un memorial nuevamente. En la última cena, Jesús dijo: "Hagan este memorial". Y quiero que piensen: hay algo que es sumamente interesante en todo esto. Dios no es nada más que está diciendo: "Recuerden el pasado". Les dice a los judíos… y es la celebración. Y hay dos… dos celebraciones: una es la Pascua, y otra los días de los panes sin levadura, que suceden al mismo tiempo, pero están diseñados para recordarles diferentes verdades. La Pascua les recuerda su liberación de la muerte, la victoria sobre la muerte; los panes sin levadura les recuerdan la victoria sobre el pecado, cómo van a vivir ahora.

No observadores, sino participantes

Son dos celebraciones, pero ambas son actuadas, son dramatizadas. La Pascua dramatiza la victoria sobre la muerte; los panes sin levadura dramatizan la victoria sobre el pecado. Pero vean cómo quiere Dios que recordemos: no como observadores, sino como participantes. O sea, quiere que hagamos algo, que actuemos, que hagamos algo físicamente, que usemos nuestros sentidos para experimentar. Por eso es que en la Cena del Señor participamos. O sea, no es nada más que nos sentamos en un círculo y decimos: "Acuérdense de que Jesús murió por nosotros". Es que partimos un pan, lo tomamos con nuestros dedos, lo metemos en nuestra boca, lo saboreamos en nuestra boca; y también el jugo, lo saboreamos en nuestra boca.

Y ese actuar de una manera tangible es lo que Dios quiere que hagamos, porque no somos solamente observadores de la redención que Dios ha hecho en nuestras vidas: somos participantes de la redención que ha hecho en nuestras vidas. Y Dios quiere que recordemos eso: que es algo real, que es algo tangible, que no es nada más una idea filosófica, ambigua, allá afuera. Es una realidad que debe de ser actuada en nuestras vidas.

La Cena del Señor nos lleva a la obediencia y la adoración, porque eso es lo que Dios quería: que la celebración de la Pascua y de los panes sin levadura llevara al pueblo de Israel a adoración y obediencia. Cada vez que nosotros recordamos el sacrificio de Cristo por nosotros, eso está diseñado para llevarnos a adoración y obediencia. Es el resultado de recordar; pero es el resultado no nada más de recordar, sino de actuar, de dramatizar lo que Dios ha hecho por nosotros.

Recordar a quién le pertenecemos

Todo evento importante en la historia se recuerda. Celebramos el 15 de septiembre la independencia de México, porque es un día importante para México. La Pascua es un día importante porque representa el plan de redención que Dios iba a hacer a través de Su Hijo para toda la humanidad. Tenemos que recordar quiénes somos en Cristo; tenemos que recordar a quién le pertenecemos. Dios quería que Israel recordara: "No le pertenecen a Faraón ya; le pertenecen a mí". Cada vez que celebran la Pascua, es lo que les va a recordar. Dios quiere que recordemos: "Ustedes ya no le pertenecen al pecado; me pertenecen a mí".

Tenemos que recordar a quién le pertenecemos; tenemos que recordar a quién servimos. Y esa es la esperanza para nuestro futuro: Dios nos ha redimido para obediencia y adoración. Es la realidad que leemos en Apocalipsis 5, versículo 11: "Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono y de los seres vivientes y de los ancianos; y el número de ellos era miríadas de miríadas, y millares de millares, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado digno es de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza. Toda cosa creada que está en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Y los cuatro seres vivientes decían: Amén. Y los ancianos se postraron y adoraron". Y de eso se trata la Semana Santa.

Oración final

Gracias, Padre, por este tiempo juntos, meditando en las verdades de la Pascua, de Tu muerte y Tu resurrección, de Tu victoria sobre el pecado y de la victoria sobre la muerte. Gracias porque hemos sido redimidos para vivir vidas de santidad, de servicio y de adoración. Ayúdanos, Señor, a seguir recordando estas verdades, a no olvidarlas, lo cual somos tan propensos a hacer. Pero Tú nos sostendrás, Señor; Tú nos sostendrás con la guía del Espíritu Santo en nuestras vidas, que nunca nos dejará, ni de día ni de noche. Y podemos seguir nuestro peregrinaje hasta la tierra prometida, el lugar que Tú nos has preparado, donde Tú habitarás con Tu pueblo. Así que, Señor, gracias por nuestra iglesia, gracias por las promesas de Tu Palabra, por el Evangelio de Cristo Jesús. Y en Tu nombre oramos; en Tu nombre encomendamos este día y todas las semanas que vienen, en las cuales tenemos que mostrar nuestra esperanza. En el nombre de Cristo Jesús.

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