Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Rom. 11:28-32Nathan Díaz

El Plan de Dios en la Historia del Mundo

Transcripción

Los últimos versículos de Romanos 11

Estamos ya en los últimos versículos, y de hecho vamos a llegar, a partir del próximo domingo, a la doxología de Romanos 11, del versículo 33 al 36, en la que Pablo expresa un clímax de todo lo que ha venido diciendo a lo largo, principalmente, de Romanos 9 al 11. Creo que la manera en que concluye el capítulo 11 es una expresión de alabanza por toda la profundidad y el misterio que ha venido desarrollando en estos capítulos. Y son probablemente mis versículos favoritos en toda la Biblia, esos tres… cuatro versículos. Entonces ya estoy emocionado por el próximo domingo, pero no podemos brincarnos hacia el próximo domingo todavía, porque todavía hay algunas cosas más que meditar en lo que falta.

Entonces, ya saben: si hay un mensaje, o dos mensajes —creo que van a ser dos—, que no se pueden perder de todo el capítulo 11, son los de los próximos dos domingos, porque en esos mensajes se resume no solamente el capítulo 11 de Romanos, sino toda la Biblia. Así que es el final de temporada que no quieren perderse.

Y habíamos estado viendo el domingo pasado, en relación al futuro de Israel, ¿se acuerdan?, qué va a pasar con Israel: todo Israel será salvo. Ese fue el mensaje del domingo pasado. Estábamos en el versículo 26 y 27 de Romanos 11, en donde Pablo habla acerca de algo que no quiere que ignoremos. Dice: "No quiero que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos". ¿Qué ha acontecido a Israel? Endurecimiento en parte, un endurecimiento parcial, que dice que es "hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados".

Y eso lo vimos el domingo pasado. Hoy continuamos viendo más acerca de lo que significa esto para nosotros, para nuestras propias vidas. Pablo aquí va a empezar a aterrizar todo esto con unas aplicaciones muy prácticas para nosotros, y quiero que las vean. Miren, dice: "Así que…". Y perdón para los que no han estado por los últimos, ¿qué?, dos meses, porque estamos asumiendo mucho aquí de lo que ya saben sobre este capítulo.

Dice: "Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres. Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios. Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, así también estos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia. Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos".

Tres palabras sobre la fidelidad de Dios

Vamos a meditar hoy en esta sección de Romanos 11, que, como ya vieron, no es tan fácil, pero creo que hay muchas cosas que Dios quiere mostrarnos, y especialmente cosas con respecto a Él mismo, ¿no? Como vamos a ver cuando lleguemos a la doxología de Romanos 11, Dios siempre nos muestra cosas con respecto a sí mismo, y ese es el fin de todas las cosas: Él mismo. ¿Y qué vemos en este pasaje con respecto a Dios? Quiero que vean tres palabras que van, creo yo, juntas.

La primera está en el versículo 27; dice: "Y este será mi…" ¿qué? "Pacto". Es la primera palabra que quiero que noten: "con ellos, cuando yo quite sus pecados". Luego, más adelante, cuando sigue el versículo 28 y llega al 29, dice: "Porque irrevocables son…" ¿qué? "Los dones y el llamamiento de Dios". Estas tres palabras nos muestran una cosa muy importante sobre Dios, que es Su fidelidad. Tres aspectos: uno, el pacto; dos, los dones; y tres, el llamamiento.

Entonces vamos a analizar cada uno de esos, a ver cómo es que cada uno de esos refleja el tipo de Dios que tenemos. Y después vamos a concluir hoy con un resumen de la historia, del plan y el diseño que Dios tiene para la historia de la humanidad, porque aquí lo explica Pablo. Dice: "Así es como fue, es y será la historia". Entonces quiero que lo podamos ver juntos.

El pacto

La primera cosa que menciona Pablo aquí, cuando cita de Isaías, es: "Este será…" ¿qué? "Mi pacto". Cuando ven la palabra "mi", ¿qué significa? Es algo que le pertenece ¿a quién? A Dios. Y a lo largo de toda la Biblia ustedes leen mucho acerca de pactos. Si ustedes leen el Antiguo Testamento, una y otra vez Dios está haciendo pactos: hizo un pacto con Adán, hizo un pacto con Noé, hizo un pacto con Abraham, hizo un pacto con David; hizo un pacto con mucha gente Dios. Y creo que la importancia de este versículo aquí es el énfasis de que es un pacto que Dios hace, porque hay diferentes tipos de pactos. Hay muchos pactos donde Dios decía: "Si ustedes hacen eso, yo haré esto; y si no lo hacen, entonces yo voy a hacer esto".

Pero aquí es otro tipo de pacto. Es un pacto parecido al pacto que Dios hizo con Abraham en Génesis 15. En Génesis 15… había la costumbre de partir animales y poner una mitad del animal en cada lado. Y cuando hacían un pacto entre dos personas, cada persona pasaba entre los animales, simbolizando que iba a cumplir con su parte del pacto, y se derramaba sangre ahí. Y cuando Dios hizo este pacto con Abraham, en Génesis 15, la diferencia fue que Dios fue el único que pasó entre los animales. Hizo que Abraham se quedara dormido y tuviera una visión de Dios pasando entre los animales, y solamente Dios pasó.

O sea, solamente Dios estableció lo que Él prometía a Abraham. No le dijo: "Ahora vas tú", que era como normalmente se hacía en los pactos. Decían: "A ver, yo voy a pasar; yo te prometo lo que yo voy a hacer. Y luego tú pasas, y tú me prometes lo que tú vas a hacer". Así se hacían. Y en este caso de Génesis 15, solo fue Dios el que pasó. Y eso es lo que llamamos un pacto incondicional: "No importa lo que tú hagas; yo voy a hacer esto".

¿Cómo sabemos que este es el tipo de pacto del que está hablando Pablo aquí? ¿Cómo sabemos? Porque Israel no cree, ¿no? Israel no cree en Jesús como su Mesías. Ellos no están cumpliendo, ¿o sí? No. Y Dios está diciendo: "Este es mi pacto con ustedes: yo quitaré sus pecados". No quiere decir que no va a pasar nada con ellos: se van a arrepentir, van a ver a Jesús como su Mesías, y van a darse cuenta, como leíamos en Zacarías el domingo pasado: "Verán al que traspasaron, y se lamentarán". Pero es algo que Dios se va a asegurar de que suceda, porque Él es el que lo prometió.

¿Se acuerdan de Romanos 3? No, no se acuerdan. Uh, Romanos, ¿cómo digo?, 2004, 2005, no sé por dónde habrá sido Romanos 3, pero por allá. Entonces, si estaban en ese tiempo, a lo mejor se acuerdan. Entonces regresamos, y nada más quiero que vean cómo se liga con algo que Pablo ya había mencionado. En el versículo 3 dice: "¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios?". O sea: como no creen, ¿Dios ya no es fiel? Dice: "De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso". Tú y yo no cumplimos nuestra palabra. Tú y yo no tenemos ninguna manera de garantizar lo que va a pasar. Yo no te puedo prometer algo, porque yo no sé si soy capaz de cumplirlo; no puedo. El único que puede prometer y cumplir, absoluta y 100% seguro, es Dios. Lo cual nos muestra que Dios… Ese es el tipo de Dios que tenemos: un Dios fiel, un Dios que cumple lo que dice.

Los dones: la misericordia

La segunda cosa que vemos son los dones. Ahora, esto está en el versículo 29: "Irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios". ¿Cuáles son los dones? Esto vamos a verlo con un poquito más de detalle al final del mensaje, pero quiero que piensen cuáles son los dones. Cuando dice Pablo "irrevocables son los dones", ¿de qué está hablando? ¿Qué es un don? Un regalo. ¿De qué está hablando? ¿Cuáles regalos son irrevocables? ¿Cuáles son los regalos que no se regresan? Nuevamente está difícil; entonces mejor les digo la respuesta, que yo tuve mucho más tiempo de pensar en esto que ustedes.

Creo que a lo que se refiere cuando habla de los dones, específicamente, es a la misericordia de Dios. Porque, si se acuerdan, en Romanos 9… Dios da muchas cosas, pero lo más importante de lo que Dios da, y lo que creo que es irrevocable, es de lo que habla cuando estudiamos Romanos 9, los versículos 15 y 16, refiriéndose a Éxodo, cuando le dijo a Moisés: "Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia". Eso es lo que Dios da: misericordia. El don más importante que recibimos de Dios, que es irrevocable, es Su misericordia.

Nos muestra algo muy importante con respecto a sí mismo, y hay muchas cosas que podemos meditar sobre la misericordia, y tengo algunos pasajes aquí que hablan sobre eso. Uno de ellos es cuando David había contado a sus hombres de guerra, y Dios le dice: "Viene un juicio contra ti. A ver, escoge cuál quieres". Y lo que responde David es: "Lo que tú me hagas es lo que quiero, porque, Dios, yo sé que tú eres grande en misericordia. Entonces prefiero que tú me lo hagas, a que me lo haga una persona". ¿No? "Mejor que me lo haga Dios". El juicio de Dios es mejor que el juicio de una persona, porque el juicio de Dios contiene misericordia para con Sus hijos; no es un juicio de condenación.

Y si leemos el Salmo 51, versículo 1… Esas nada más son algunas referencias en cuanto a cómo se ve la misericordia de Dios, cómo es la misericordia de Dios. Dice: "Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones". Podemos apelar a la misericordia de Dios. Y en Efesios 2, versículos 4 al 5, dice: "Pero Dios, que es…" ¿qué? "…rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús".

Así que la misericordia de Dios es la fuente, es la base de todo lo bueno que recibimos de Dios, ¿verdad? Conforme a Su misericordia, Dios, que es rico en misericordia, nos da salvación; nos dio salvación. Y eso creo que es algo de lo que Pablo tiene en mente cuando habla de las cosas que son irrevocables. Piensen en esa palabra, "irrevocable". ¿Qué significa irrevocable? No lo puedes volver a tomar; no lo puedes cambiar. "Yo te lo doy, te lo di; ya no lo puedo regresar". Y es el tipo de Dios que tenemos: un Dios no solamente que hace promesas y las cumple, sino un Dios que muestra misericordia y nos da lo que no merecemos.

Misericordia y gracia

Y es muy diferente. Piensen en las diferencias que existen entre, por ejemplo, misericordia y gracia, ¿no? ¿Cuál es la diferencia entre misericordia y gracia? La misericordia conlleva culpabilidad y condenación, lo cual hace que Dios tenga compasión, ¿no? O sea, la misericordia va más con la compasión, con el concepto de vernos, tener compasión de nosotros y brindarnos algo que tiene que ver con nuestra condición actual, ¿no?

Y es diferente, por ejemplo, cuando Dios trató con los ángeles en el cielo. Cuando Dios trató con los ángeles en el cielo, no los trató con misericordia; los trató con gracia, porque obviamente les dio algo que no merecían, pero no eran culpables. Los ángeles… los ángeles celestiales, los que están con Dios, no se rebelaron; ahí están, no pecaron. Y Dios les muestra gracia al permitirles ser parte de Su gloria y de Su plan para la humanidad. Pero no les está mostrando misericordia a los ángeles.

A nosotros nos está mostrando misericordia, porque nosotros sí merecemos condenación, nosotros sí pecamos, nosotros sí estábamos sin esperanza en el mundo, como dice también Efesios 2. Entonces, nada más piensa en estas cosas, porque creo que también esto nos muestra por qué es que Pablo va a hacer un énfasis muy, muy grande en la desobediencia; en un momento vamos a llegar a eso. Pero la misericordia es el tema central de hoy, creo, y quiero que lo piensen en relación a lo que vamos a decir en unos momentos con respecto a la desobediencia.

El llamamiento

La tercera cosa que Dios muestra con respecto a Su persona en este pasaje es el llamamiento. ¿Qué es el llamamiento? Lo que Dios pide, ¿no? Dice: "Yo quiero esto; te llamo". Cuando les digo a mis hijos: "Ven", estoy haciendo una petición, ¿no?: "Oye, Ian". Y ese llamamiento que estoy haciendo, esa petición que estoy haciendo, ¿qué tan segura es? Bueno, depende de mi hijo, ¿no?, de cómo responde, si viene o no. Mmm. ¿Es así con Dios? ¿Cómo es el llamamiento de Dios? ¿Qué dice Pablo en Romanos 11? Que el llamamiento de Dios es ¿qué? Irrevocable. ¿Qué quiere decir eso? No falla. Si Dios llama, sucede.

¿Se acuerdan de Romanos…? Dice, los versículos 29 al 30: "Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó". No dice: "Algunos de los que llamó logró justificar, y algunos de los que justificó logró glorificar". Dice: a todos los que predestinó, a todos los llamó, y a todos los justificó, y a todos los glorificó.

¿Cómo le llamamos a esta sección de Romanos 8 cuando la estudiamos? ¿Se acuerdan? Ese examen… Ajá: la cadena de oro. Bueno, si quieren regresar, regrésense a esos mensajes. Pero lo que quiero que vean aquí es que, en este sentido, en Romanos 8 está Dios llamando a una persona en lo individual, a nosotros. En Romanos 11 está llamando ¿a quién? A una nación entera. Todo Israel será salvo. ¿Por qué? Porque Dios los llamará, y por eso Él puede salvarlos. Porque cuando Dios llama, ¿qué pasa? Dios justifica. Dios justificará a Israel como nación. Dios hace lo que quiere.

Dios es soberano

Vamos hacia eso. Obviamente tengo la tentación de adelantarme y ya irme hasta el versículo 36, pero no lo voy a hacer, porque vamos a dejarlo mejor para el final. Pero lo que quiero que sientan es el peso de lo que Pablo está expresando, que es: Dios es soberano. Dios hace lo que Él quiere hacer, y nadie puede resistir Su voluntad. Salmo 67:4 dice: "Que el mundo entero cante de alegría, porque tú gobiernas a las naciones con justicia y guías a los pueblos del mundo". Daniel 2:21 dice: "Él controla el curso de los sucesos del mundo; Él quita reyes y pone otros reyes; Él da sabiduría a los sabios y conocimiento a los estudiosos". El capítulo 4, versículo 35, de Daniel: "Todos los hombres de la tierra no son nada comparados con Él. Él hace lo que quiere entre los ángeles del cielo y entre la gente de la tierra. Nadie puede detenerlo ni decirle: '¿Por qué haces estas cosas?'".

Isaías 46:9-10: "Recuerden las cosas que hice en el pasado", dice Dios, "pues solo yo soy Dios. Yo soy Dios, y no hay otro como yo. Solo yo puedo predecir el futuro antes que suceda. Todos mis planes se cumplirán, porque yo hago todo lo que deseo". Ya no los estamos buscando; ya se los leí. Eso es parte de lo que dice la Biblia con respecto al tipo de Dios que tenemos.

La inmutabilidad de Dios

Y eso es lo que Pablo quiere mostrar en estos pasajes, que hablan de la inmutabilidad de Dios. ¿Qué significa inmutabilidad? No cambia. Dios es el mismo ayer, hoy y por los siglos. ¿En qué sentido no cambia? No cambia Su vida, porque Él siempre ha existido; no se hace viejo como nosotros, no crece en sabiduría y en conocimiento, no crece en poder, no se enferma, no tiene menos poder a veces que otros. Tampoco Su carácter cambia; siempre es el mismo. Siempre manifiesta la misma consistencia en Su carácter en cuanto a Su justicia, Su amor, Su misericordia; todas esas cosas siempre están presentes en la Biblia, y nos muestra que no solamente existían en el pasado, sino que existirán en el futuro.

Tampoco la verdad de Dios nunca cambia. Su verdad ha sido establecida y siempre será la misma. Desde Génesis hasta la eternidad, la verdad de Dios permanece fiel. Por eso es que tenemos tanta confianza en este libro, porque sabemos que las culturas cambian, la manera de hacer las cosas cambia, la manera en que nos vestimos cambia, la manera en que hablamos cambia; pero la Palabra de Dios no cambia. Y eso es increíble.

Estaba hablando sobre esto el domingo pasado con Mónica, creo, sobre cómo es que a lo largo de la historia de la iglesia, culturalmente, pues la iglesia ha sido muy diferente, ¿no? Y no es lo mismo una iglesia en México que una iglesia en Japón, que una iglesia en Rusia, que en África. ¿Qué es lo que se mantiene igual? ¿Qué es lo que nos ha unido? ¿Qué es lo que sigue siendo exactamente igual sobre la primera iglesia y sobre la iglesia aquí, nosotros? La Palabra de Dios es lo único que sigue siendo igual. Somos diferentes personas; nos vestimos diferente; hablamos español aquí, no hablamos los idiomas que hablaban en la primera iglesia; hacemos las cosas diferente. Pero el evangelio sigue siendo el mismo, la Palabra de Dios sigue siendo la misma, y lo que Dios hace en nosotros a través del Espíritu Santo sigue siendo lo mismo. ¿No es increíble?

Entonces empezamos a ver los caminos de Dios, que no cambian; los propósitos de Dios, que no cambian. Y de eso se trata el versículo 36; está bien leerlo. ¿Qué dice el 36? "De él, por él y para él son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos". Los propósitos de Dios nunca cambian. Ese ha sido el… Dios, Su gloria, desde que creó a Adán y Eva hasta el plan que tiene para Su iglesia en la eternidad, disfrutando de la perfección que va a crear y de un mundo sin final —no es promoción para el disco—. Pero ese es el propósito que Dios ha tenido y siempre tendrá en todo lo que hace.

Su Hijo no cambia. ¿Saben que todas las personas de todos los tiempos que han existido solo han sido salvas a través de Jesús? No lo sabían, pero cada vez que mataban un corderito, cada vez que hacían un sacrificio, lo que estaban simbolizando en ese momento es lo que Jesús iba a hacer, en lo cual perdonaría ese sacrificio, perdonaría todos los sacrificios hechos anteriormente. Todos los pecados acumulados anteriormente serían puestos sobre los hombros de Jesús en la cruz.

Fiel aun en lo que no nos da

Entonces, Dios es fiel, es inmutable, no cambia, y tenemos que creerlo. Porque tenemos que creer que también en lo que no nos da está siendo fiel; en las cosas que no cumple en nuestras vidas está siendo fiel. "Señor, dame más dinero, dame un mejor trabajo, dame salud". Y a veces, en no darnos esas cosas, es como Dios está mostrando ser fiel a nosotros. Y tenemos que creer eso; es parte de la fe, de lo que significa ser cristiano.

Entonces dice Dios: "Mi pacto con ellos", lo que yo les prometí. "Dios, ¿no sabías que Adán iba a pecar? Dios, ¿no sabías que Abraham iba a exponer a su esposa a una situación muy complicada nada más por miedo? ¿No sabías que David iba a pecar con Betsabé y que iba a matar a su esposo? Dios, ¿no sabías que estos judíos, en los cuales estabas invirtiendo tanto tiempo, y haciéndoles tantos milagros, y dándoles tantas promesas, cuando tú enviaras a tu propio Hijo lo rechazarían? ¿No sabías eso, Dios?".

¿Cuál creen que sería la respuesta de Dios si le preguntáramos todas esas cosas? "Sí, sí sabía que iban a hacer todas esas cosas. Pero este será mi pacto: lo que yo haré; no lo que ellos hagan, lo que yo voy a hacer, cuando yo quite sus pecados. Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios". Así contesta Dios, diciéndonos: "Yo sé que tú vas a fallar; yo sé que tú vas a pecar; yo sé que tú no eres fiel".

Nuestra tendencia, hermanos, no es a ser fiel a Dios; es lo contrario: es ser infiel a Dios, es dejarnos llevar por los deseos de nuestra carne y buscar las cosas que nos satisfacen solamente temporalmente. Esa es la naturaleza que tenemos; así somos. ¿Vamos a fallar? Sí, vamos a fallar. ¿Dios sabe que vamos a fallar? Sí, Dios sabe que vamos a fallar. Pero, ¿de quién depende nuestra salvación? De Dios; es de Él. Él va a cumplir. Porque si nosotros fuéramos los que tuviéramos que cumplir, nadie sería salvo en todo el mundo, nadie. Si el hombre fuera el factor final del cual dependiera su justificación y su reconciliación delante de Dios, todos seríamos condenados igualmente.

Entonces, este aspecto con respecto a la fidelidad de Dios creo que es lo primero que tenemos que ver en este pasaje: en cuanto a Su pacto, Sus dones y Su llamamiento, son de Dios, y nadie los cambia.

Primera etapa: la desobediencia de los gentiles

Ahora vamos a ver qué es lo que nos pinta Pablo aquí con respecto al plan de Dios para la historia del mundo, que está un poquito revuelto, ¿verdad?, cómo lo explica. Pero voy a tratar de desglosarlo para que lo vean por partes. La primera fase, la primera etapa de la historia del mundo diseñada por Dios, se llama la desobediencia de los gentiles. Dice: "Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios". Es lo primero, la primera etapa de la historia: "en otro tiempo". ¿Se dan cuenta? Pablo está haciendo referencia a otra época. Hubo otro tiempo en el cual ustedes eran desobedientes.

¿Cuál era esta época? ¿Cuándo éramos nosotros desobedientes a Dios? Hechos 14, versículo 16, dice: "En las edades pasadas él ha dejado a todas las gentes andar en sus propios caminos".

Ahora, antes de continuar, quiero nada más hacer una declaración muy importante con respecto a Romanos 11, porque aquí muchas veces parece que Pablo realmente está hablando en términos absolutos con respecto a estos grupos de personas. Siempre ha habido gentiles salvos, siempre, en toda la historia. Lean el Antiguo Testamento: no es difícil encontrar muchísimos gentiles a los cuales Dios salvó. Dentro de ellos estaba Rahab, estaba Rut, estaban los de Nínive cuando Jonás fue a predicarles. O sea, hay muchas historias dentro de la Palabra, dentro del Antiguo Testamento, donde los gentiles sí estaban siendo salvados por Dios en Su gracia.

Pero en términos generales, Dios se enfocó a lo largo del Antiguo Testamento ¿en quién? En los judíos. Y en general la mayoría de los gentiles estaban desconociendo la verdad del evangelio, o la verdad del Dios del evangelio. Entonces, muchas naciones, Dios los dejó a su desobediencia: "Hagan lo que quieran. ¿Quieren vivir en pecado? Vivan en pecado". ¿Se acuerdan de la conversación que tuvo Dios con Abraham en cuanto a los amorreos y todos los que estaban en esa zona de Canaán, donde Dios le iba a dar esa…? Y le dijo: "Voy a dejar que pasen cuatro… digo, 400 años más, porque quiero que se acumulen más sus pecados, para que cuando haga lo que voy a hacer a través de Josué, se justifique". ¿No? "Voy a dejar que sigan pecando; voy a dejar que sigan haciendo lo que quieren hacer. ¿Quieren servir a ídolos? ¿Quieren adorar a la criatura en lugar del Creador? Háganlo".

¿Se acuerdan de Romanos 1? Dios los dejó; les dijo: "Ándenle. ¿Quieren eso? Se los doy". Y ese es el peor juicio de parte de Dios: dejarnos a nosotros mismos hacer lo que queramos. Pero esa fue la etapa de la desobediencia de los gentiles.

Segunda etapa: la desobediencia de los judíos

Y Dios tenía un plan en esa desobediencia. A lo largo de esa desobediencia de los gentiles, ¿qué pasó? Los judíos volteaban a su alrededor y veían a las otras naciones, y decían: "Ah, no, sí, Dios nos favorece a nosotros. Nosotros debemos ser especiales, porque Dios nos ha escogido para abrirnos el mar, para que pasemos; y luego, ya que pasamos, se cierra y termina con nuestros enemigos. Y Dios nos está dando estas cosas, y todas estas promesas y revelaciones, y Dios nos ha dicho: 'Ustedes son mi pueblo escogido, y yo les voy a dar esta tierra'". Y de repente los judíos empiezan a sentir que no solamente merecen lo que Dios les está dando, sino que Dios está obligado a dárselos porque son judíos. "Entonces, si yo nazco como judío, entonces Dios ya tiene una obligación para conmigo, por mi sangre, por mi etnicidad, porque yo soy superior, o valgo más, a lo mejor, no sé".

¿Y qué hace Dios? Envía a Su Hijo, el Mesías. Jesús viene a la tierra, ¿y qué pasa? Vean lo que dice Mateo 21. De hecho, Roberto estaba leyendo sobre este pasaje… no este pasaje específicamente, pero sobre esta cita que aparece aquí. Es la parábola del dueño de la viña, ¿se acuerdan?, cuando están los labradores, y toman a uno de los siervos, lo golpean; lo matan; a otro lo apedrean. "Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera. Finalmente les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Mas los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad. Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron".

En toda esta parábola dice: "Cuando venga el señor de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores? Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo". Entonces Jesús les dice: "¿Nunca leyeron las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos? Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará". Y esta es mi parte favorita ahorita de toda la parábola: "Y oyendo sus parábolas los principales sacerdotes y los fariseos, entendieron que hablaba…" ¿de quiénes? De ellos.

Entonces Jesús hace muy claro que el rechazo que tuvieron de Él crea una nueva etapa en la historia de Su plan para la humanidad. No porque antes no salvara a las naciones gentiles, sino porque quitaría el enfoque de Israel y de la obra que quería hacer a través de ellos, y ahora el enfoque estaría en todas estas otras naciones que no eran judías.

Tercera y cuarta etapa: misericordia

¿Y la desobediencia de los judíos es para qué? Tercera etapa: misericordia hacia los gentiles. Es la tercera etapa. Primero, la desobediencia de los gentiles; después viene el Mesías y la desobediencia de los judíos; ahora, la tercera etapa, que es la que estamos viviendo hoy en día: misericordia hacia los gentiles. Pero lo que quiero que vean ahí es que los conecté con dos palabras al final, ¿verdad?: desobediencia, ¿para qué? Y no me lo estoy inventando yo; eso está aquí en el pasaje. Dice: "Como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia". ¿Cómo? Por… ¿Se dan cuenta de la conexión? Ustedes alcanzaron misericordia, ¿por qué? Por la desobediencia de ellos. O sea, la desobediencia de los judíos es para misericordia hacia los gentiles. ¿Sí?

"Así también estos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia". Entonces, la misericordia ahora hacia nosotros es ¿para qué? Última etapa de la historia del mundo: misericordia hacia los judíos. "Porque Dios sujetó a todos en desobediencia" —judíos y gentiles—, ¿para qué? "Para tener misericordia de todos", judíos y gentiles. ¿Lo ven? Traté de buscar la manera más sencilla de explicar todos estos pasajes. Creo que este es lo más fácil, por lo menos en mi mente, de entender qué es lo que está tratando de decir Pablo y el propósito que Dios tiene en hacer estas cosas.

Dios está mostrando propósito en la desobediencia. No está diciendo: "Ay, desobedecieron. Híjole, ¿ahora qué hago? ¿Cómo soluciono este problema?". No. Está diciendo: Dios tenía un propósito en la desobediencia de los judíos, tenía un propósito en la desobediencia de los gentiles, y ahora tiene el propósito de tener misericordia de todos a través de la desobediencia manifestada en diferentes épocas, tanto de judíos como de gentiles.

"Todos" no significa todos

Algo que es importante aclarar es que "todos" significa ¿qué? No todos, ¿verdad? "Todos" significa no todos. ¿Por qué digo eso? Porque no todos los judíos son salvos de todos los tiempos, ni todos los gentiles de todos los tiempos son salvos. Así como en la época de la desobediencia de los gentiles no todos los gentiles fueron condenados —algunos fueron salvos—, y en la época de la desobediencia de los judíos no todos los judíos están siendo condenados —algunos judíos sí creen en Jesús como el Mesías—. Entonces no son todos, sino que Pablo está hablando en términos generales, como naciones, ¿no? Si hablamos de los judíos como nación: así como hoy en día en su mayoría rechazan a Jesús, algún día en su mayoría aceptarán a Jesús como su Mesías. Y bueno, es importante aclararlo, porque puede parecer un pasaje que promueve el universalismo, y no es así.

Quiero que terminemos hoy con una cosa más, que es pensando en este concepto nuevamente de misericordia. Vean el énfasis que Pablo está haciendo en el concepto de misericordia. Por eso es que les dije que el concepto de dones del cual habla Pablo en el versículo 29, creo yo, es una referencia a la misericordia de Dios, a lo que Dios da a través de Su misericordia. Porque en los siguientes versículos… les mostré otros pasajes, pero en los siguientes versículos ese es el énfasis que Pablo empieza a hacer en cuanto a la misericordia de Dios. ¿Y con qué contrasta la misericordia aquí? Aquí está. ¿Cuál es el contraste de la misericordia? La desobediencia, ¿no? Acuérdense de qué es la misericordia: la misericordia solo se puede tener sobre alguien desobediente, sobre alguien que está en una condición mala, pero que está en la que merece estar.

Misericordia y desobediencia

No lo puse aquí en la pantalla, pero vayan a Lucas 18, y vamos a terminar con esta parábola, porque creo que esto es lo más grande cuando estamos pensando en misericordia y desobediencia. Misericordia y desobediencia: esto es lo más importante que podemos meditar sobre nuestras propias vidas, que es qué significa la misericordia de Dios en mi propia vida. ¿Significa qué? Que he sido desobediente. Y si la he recibido, ¿qué significa? Que en algún momento reconocí la desobediencia en mi propia vida, que reconocí la necesidad que tenía de la misericordia de Dios, porque es la manera en que la recibimos. No se recibe como algo abstracto y mágico, ¿no?, donde Dios dice: "A ver: misericordia, misericordia, misericordia, misericordia", y tú ni te diste cuenta. No. Algo pasa cuando recibes la misericordia de Dios. Vamos a leer qué es lo que pasa.

El fariseo y el publicano

Dice Lucas 18, versículo 9 —no es la iglesia en Cuajimalpa, ¿eh?—: "A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios…" —otra traducción sería: "ten misericordia de mí, pecador"—. "Os digo que este descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido".

A lo mejor hay algo que perdimos de vista aquí en la parábola, porque a lo mejor podríamos pensar: "No, no, a ver: el fariseo a lo mejor parecía una buena persona, pero realmente era una mala persona, ¿no? A lo mejor parecía como que hacía todas las cosas bien, pero a lo mejor sí era un adúltero, a lo mejor sí hacía cosas malas, y esa es la razón por la que al final dice que el otro es el justificado. Porque el publicano a lo mejor parecía una mala persona, y pensábamos que era malo, pero ya si tú veías su vida, no, sí era una buena persona, y sí hacía buenas obras, y sí amaba a su esposa y a sus hijos, y ayudaba a los demás; a lo mejor nada más parecía que era un malo y un bueno". ¿Ese es el caso? No. Realmente sí era así: el fariseo era una buena persona, hacía todo lo que se supone que tenía que estar haciendo, y el publicano realmente sí era una mala persona.

Pero, ¿cuál era la diferencia? ¿Qué es lo que hizo toda la diferencia aquí? La oración que hicieron, ¿no?, reflejó algo con respecto a su entendimiento sobre Dios. El fariseo oraba como si Dios le debiera un favor a él, ¿no?, porque está hablando de todas las cosas buenas que está haciendo. Y entonces, como: "Ya, ¿ya checaste, Dios? ¿Ya tomaste lista de todo lo bueno que soy?". Como diciendo: "Obviamente soy tu hijo, ¿no? Obviamente tengo que tener preferencia. Ni modo que me desprecies a mí, que sí estoy cumpliendo con toda la ley, y aceptes a uno como ese, que está rompiendo toda la ley".

El publicano, en su oración, lo único que hace es reconocer que lo único que podía recibir de parte de Dios era misericordia; que no había nada que Dios le debiera, porque si Dios le diera lo que era justo, sería condenado. El publicano sabía eso; está reflejado en su oración. Está diciendo: "Señor, yo entiendo cómo me veo yo comparado contigo: un Dios santo, un Dios perfecto, un Dios justo; y yo, que sé que hago lo que no debo de hacer. Sé que tienes todo el derecho a condenarme y a castigarme por mi pecado". Y lo único que le dice a Dios es: "Ten misericordia de mí".

Apela a algo que sabe con respecto a Dios: algo que sabe sobre sí mismo y algo que sabe sobre Dios. "Yo sé que tú eres un Dios de misericordia. Yo sé que si te pido misericordia, me la darás; no porque lo merezcas, sino porque esa es la clase de Dios que eres". ¿Se dan cuenta de la gran diferencia? Llegamos a Dios pensando en quiénes somos nosotros en relación a Él, y no tenemos nada de qué jactarnos, no tenemos nada de qué enorgullecernos; solo tenemos la misericordia como nuestra esperanza.

Cómo Dios nos muestra misericordia

¿Y cómo es que Dios nos muestra misericordia? Dando a Su Hijo y diciendo: "Ahí está. Él va a morir por ti; Él va a derramar Su sangre, para que tu pecado no lo tengas que pagar tú, sino que Él lo pague en tu lugar". Y esa transacción que se hace, donde la justicia de Jesús es nuestra y nuestros pecados son puestos en Él, se hace a través de la fe, que es exactamente lo que está haciendo este publicano: "Ten misericordia de mí, Señor. Aplica lo que Jesús hizo a mi cuenta. Dame el beneficio de lo que Él logró ahí en la cruz a mí, porque sé que lo haces; sé que ese es el tipo de Dios que eres. No se trata de que soy una buena persona, no se trata de que lo merezco; simplemente se trata de que eres un Dios misericordioso".

Y entonces sabemos que podemos apelar a la misericordia de Dios, no porque la merecemos, sino porque Dios la da y promete darla. Y entonces eso cambia nuestro corazón, porque entendemos el tipo de Dios que tenemos, quiénes somos y cómo nos relacionamos con Él, cómo es que fuimos salvos. Y entonces nosotros también empezamos a mostrar misericordia a los demás, y se empieza a reflejar en nuestras vidas misericordia.

Y por último, buscamos que los demás también sepan sobre esta misericordia, ¿no?: "Esto es lo que experimenté. ¿No quieres experimentarlo tú también? ¿No quieres saber lo que se siente ser perdonado por Dios?". Y que no depende de ti la salvación; que no es Dios nada más viendo "a ver, a ver si va a pasar, a ver si es suficientemente buena persona, a ver si le echa ganas". Dios no está haciendo eso. Dios está diciendo: "¿Crees en mi Hijo, sí o no? ¿Crees en mi Hijo? Entonces yo te perdono, y te adopto como mi propio hijo, y yo te voy a dar un corazón nuevo, y voy a poner mi Espíritu dentro de ti para que hagas mi voluntad, y para que estemos juntos para siempre en la eternidad". Eso es lo que hace Dios. Entonces tú piensas sobre eso, en que tú has experimentado eso, y lo único que te queda es decírselo a todos los que no lo han escuchado.

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