Todo Israel Será Salvo
Transcripción
Israel y el orgullo de nuestro corazón
Estamos viendo las características que dice Pablo. Son las características de los últimos tiempos, cuando Israel será salvo. Y la semana pasada estuvimos viendo cómo es que todo esto en relación a Israel debe de afectar nuestras vidas hoy. Porque a veces podríamos pensar: "Bueno, es que eso de Israel, ¿eso qué tiene que ver con nosotros? ¿Eso cómo encaja con nuestra vida como cristianos?". A lo mejor suena un poquito abstracto. A lo mejor no conocemos muchos judíos, tú y yo, y decimos: "¿Cómo? ¿Cómo puedo aplicar lo que estamos viendo?".
Pero vimos la semana pasada que Pablo relaciona el futuro de Israel con el orgullo que puede existir en nuestros propios corazones. Y la idea de que nosotros ya sustituimos a Israel: ellos fueron rechazados por Dios, ellos rechazaron a su Mesías, ahora nosotros somos la iglesia de Dios; y de alguna manera crear orgullo en nuestros corazones pensando que Dios se fijó en nosotros porque a lo mejor nosotros éramos mejores que los judíos, a lo mejor nosotros teníamos mejores características de fe inclusive que los judíos, y Dios por eso nos favoreció. Pero Pablo dice: "No, acuérdate que tú no eres el que sustenta la raíz. La raíz es la que te sustenta a ti, y no te ensoberbezcas. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios: la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado".
Entonces, eso ya estuvimos platicando sobre ese punto, y cómo es que Dios quiere hacernos pensar acerca de nuestra propia fe, acerca de nuestra propia vida en relación a la salvación, examinarnos a nosotros mismos y ver, como vimos con la parábola del sembrador, ¿no?, que los que producen fruto bueno son aquellos que permanecen, los que se mantienen, los que con el tiempo producen el tipo de fruto que Dios está dándonos como evidencia de que realmente somos salvos. Y eso del punto del fruto es algo que viene aquí en relación al olivo, y vamos a verlo brevemente el día de hoy. Dice: "Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más estos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?".
La figura del olivo: un solo pueblo de Dios
Esta figura del olivo tiene dos aspectos que podemos leer aquí. Uno es el aspecto del buen olivo que menciona Pablo, y la otra es el olivo silvestre; el buen olivo. Y esta idea, esta analogía que usa Pablo, está diseñada para mostrarnos varias cosas. Quiero que piensen qué quiere esta imagen del olivo mostrarnos, ¿no? Se nos hace un poquito extraña, se nos hace un poquito ajena, entonces es muy fácil ignorarla y decir: "Eso del olivo no lo entiendo. Vamos a lo que sigue". Pero creo que tiene una idea muy clara aquí que Pablo quiere mostrarnos a través de hablar del olivo.
Y una de las cosas que quiere mostrarnos Dios es que solo hay un pueblo de Dios. ¿De dónde sacamos eso? Solo hay un pueblo de Dios. Lo sacamos del punto que dijo Pablo sobre la raíz: "Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas". Nosotros hemos sido injertados a esa raíz, lo cual significa que la única manera de salvación es a través de una sola raíz. No hay varias raíces diferentes a las cuales tú puedas estar conectado. Hay una sola raíz. Si tú quieres ser parte de ella, tienes que entrar dentro de ella: un solo pueblo de Dios.
Y aquí es donde hay a veces problemas de diferencias, ¿no?, de interpretación, porque hay algunos que dicen: "No, no. Nosotros somos la iglesia de Dios". Ese es un plan que Dios tiene: la iglesia es uno e Israel es otro. No; la iglesia e Israel, si queremos ser salvos, tienen que estar conectadas a la misma raíz. No puede ser Israel por un lado y la iglesia por otro. Ambos tenemos que ser juntados como la esposa de Cristo. Tenemos que tener el mismo futuro, porque estamos conectados a la misma raíz.
No entiendo cómo podemos hacer este tipo de divisiones donde decimos: "No, Israel es una cosa y la iglesia es otra". No, no son diferentes cosas. En cuanto a la salvación, ambos tenemos que estar conectados a la raíz si queremos ser salvos; y la iglesia de Cristo en un futuro, de acuerdo a lo que vamos a ver el día de hoy, incluirá a Israel. Israel también es la esposa de Cristo. Entonces, cuando leen en Apocalipsis 19 acerca de las bodas del Cordero, adivinen quién está incluido ahí. Israel está incluido ahí como nación en las bodas del Cordero. Bueno, entonces eso es un punto que creo que surge de ver esta ilustración del olivo: que es una sola raíz, y la conexión a esta raíz es lo que nos identifica con las promesas y con la salvación, que es al final en Cristo Jesús.
El olivo y el fruto
La otra cosa que quiero que vean: estamos hablando de plantas, ¿no? ¿Qué hacen las plantas? Dan fruto, ¿no? Yo sé que hay algunas que les gustan a las mujeres que no dan fruto que se pueda comer, como las rosas. Pero en su mayoría, el uso de las plantas es que producen una fruta, y eso es lo que las hace útiles, ¿no? Si no, nada más están de decoración, y sí, está bien, entiendo: hay plantas decorativas y ahí las tienen en su sala y no se las comen. Pero realmente el propósito principal por el cual Dios creó las plantas es porque de las plantas obtenemos comida nosotros; no solo nosotros, sino el reino animal.
Y creo yo que uno de los puntos, que creo que está ligado con la incredulidad de Israel —aquí dice en el versículo 20: "Por su incredulidad fueron desgajados"—, tiene que ver con la falta de fruto. Porque la incredulidad es la expresión final de la falta de fruto. Y la fe es el primero de todos los frutos, ¿no? Si yo tengo fe, si yo creo, eso es lo primero que existe en mi vida que da evidencia de fruto. Más adelante, de la fe surge el fruto. Eso es de lo que habla Santiago. Dice: "¿Tienes fe? Entonces enséñame, ¿qué? Tus obras".
Hay una conexión aquí con estas dos cosas, y quiero mostrarles de dónde viene esta ilustración en el Antiguo Testamento que liga el fruto con el olivo. El primero de ellos está en Jeremías 11:16, donde dice: "Olivo verde, hermoso en su fruto y en su parecer, llamó Jehová tu nombre. A la voz de recio estrépito hizo encender fuego sobre él, y quebraron sus ramas. Porque Jehová de los ejércitos, que te plantó, ha pronunciado mal contra ti a causa de la maldad —o sea, la falta de fruto— que la casa de Israel y la casa de Judá han hecho, provocándome a ira con incensar a Baal". ¿Con qué está ligado el cortar las ramas del olivo aquí? Con algo que está pasando en sus vidas: lo que están haciendo, el pecado que hay ahí, la falta de fruto.
También el otro pasaje, que es también en el Antiguo Testamento paralelo a Romanos 11 en cuanto al olivo, está en Oseas 14:6, y aquí de hecho está ligado no tanto al cortar de las ramas, sino a la restauración de las ramas, que eso es lo que vamos a estar leyendo. Pero de una vez vamos a Oseas para que vean esta conexión. Oseas 14:6, que dice: "Se extenderán sus ramas, y será su gloria como la del olivo, y perfumará como el Líbano". Ese es el futuro que Dios tiene para con Israel en cuanto a ser injertados nuevamente dentro del olivo, que eso es lo que Pablo va a desarrollar. Pero vean lo que dice en el Nuevo Testamento Jesús con respecto a este punto del fruto en Juan 15. Aquí no está ligado a un olivo, está ligado a una vid, pero es la misma idea.
Juan 15, versículos 1 y 2: "Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto". Después, más adelante, en el versículo 5 dice: "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer". Y después, versículo 8: "En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos".
El punto aquí, creo, hermanos, queda claro cuando dice Pablo: "Ten cuidado, porque si no, tú también serás cortado". Ten cuidado, porque a lo mejor el futuro que Dios le dio a la incredulidad de Israel, de condenación, también puede ser tu futuro: ser condenado. Es también una exhortación hacia ver nuestras propias vidas en relación al fruto que estamos llevando. ¿Qué está pasando en mi vida que da muestra de que realmente estoy conectado a la raíz de la salvación, de las promesas? ¿Qué es lo que causa en mi vida que la gente vea que soy este tipo de persona, discípulo de Jesús, que está llevando fruto en su vida? El pueblo de Dios debe dar y dará fruto. No es así como lo explica Pablo aquí, pero está implícito en lo que está diciendo.
El olivo silvestre: nada que aportar
"Si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más estos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?". El otro punto que menciona Pablo es en relación al olivo silvestre. ¿Qué significa silvestre? Ahí está: sin ningún cuidado, sin ningún tipo de... O sea, nadie lo sembró necesariamente. No dijeron: "Ah, esta semillita la voy a poner aquí para que de aquí nazca". O sea, no tiene ningún tipo de guía, no tiene ningún tipo de cuidado, y además por lo regular es lo corriente, ¿no?, lo silvestre. Por eso, si tú vas a una tienda de plantas, no venden plantas silvestres; venden plantas cultivadas, y esas son las que te venden, porque si quisieras silvestres, pues irías a cualquier terreno y de ahí las agarras.
Entonces, la idea aquí del olivo silvestre es en referencia, ¿a quién? A nosotros. Nosotros éramos los que andábamos por ahí esparcidos, sin ningún tipo de guía, sin poder decir, como decían los judíos: "Este es nuestro Dios. Este es el Dios que nos ha dado a nosotros las promesas. Nosotros somos Su pueblo". Nosotros no teníamos eso. Nosotros ahí estábamos con: "Ah, pues sí, somos ¿qué?, aztecas. ¿Y quién es nuestro Dios? ¿Quién nos escogió? ¿Quién nos ha dado historia? ¿Quién nos dijo: 'Yo los hago a ustedes mexicanos y los escojo para mí'?". Nadie dijo eso, ¿verdad? No tenemos ese tipo de identificación que tenían los judíos.
Y este olivo silvestre nos muestra de una manera muy clara que no hay nada que se pueda aportar a la salvación. Ni gentiles ni judíos tienen algo que aportar a la salvación. Es decir, esta ramita no es la que alimenta la raíz. La raíz tiene que alimentar a la rama que se conecta a la raíz, ¿no? Entonces, tú y yo no tenemos nada que aportar a la savia, por así llamarla, de la salvación, de la fe en Cristo Jesús. No hay nada que nosotros damos que sea lo que provoque que nosotros tengamos vida. Nosotros necesitamos recibir de la raíz todo lo que es esencial para la salvación y para que estemos en Cristo Jesús.
De la misma manera, los judíos tampoco tienen nada que aportar. ¿Por qué? ¿Cómo sabemos eso? Pues porque ellos fueron cortados, ¿no?, y ahí sigue la raíz. Entonces, ellos no son los que sustentaban la raíz tampoco. Ellos también recibían de la raíz lo que necesitaban, y fueron cortados, y sigue la raíz, y ahora está injertado otro olivo silvestre que recibe el beneficio de esa raíz. Y ni judíos ni gentiles tienen algo que aportar o tienen algo que sea esencial para poder ser hijos de Dios. La etnicidad no es lo que te salva.
La salvación viene de los judíos
Vean lo que pasó en Juan capítulo 4. Esta es la historia de la samaritana, ¿se acuerdan? Versículo 19. Está teniendo esta conversación Jesús con ella, y le dijo la mujer: "Señor, me parece que tú eres profeta. Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Jesús le dijo: Mujer, créeme que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis —olivos silvestres—; nosotros adoramos lo que sabemos —olivo natural—; porque la salvación viene —de la raíz— de los judíos". Pero noten la diferencia aquí. No está diciendo Jesús: "La salvación es ser judío". Eso no es lo que dijo. La salvación viene de los judíos. Ese "de" significa el canal a través del cual viene la salvación.
¿Qué es lo que leímos? ¿Dónde? Ya lo leímos en Romanos 9:4: "Son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino", ¿quién? Cristo. Por eso es que la salvación es de los judíos: porque de los judíos vino Cristo, de los judíos vinieron las promesas, de los judíos vinieron los patriarcas, a través de quienes completa Dios el plan de salvación para toda la humanidad. Entonces, este olivo silvestre nos muestra este punto sobre la manera en que Dios salva, fuera de dónde naciste, dónde creciste, quiénes fueron tus padres, cuánto dinero ganas, a qué escuela fuiste. Dios se va fuera de todas esas cosas, a través de algo mucho más profundo.
Posibilidad, probabilidad y certeza
Bueno, ¿cuál es el futuro de Israel? Vamos ahora a los siguientes versículos, en donde dice: "¿Cuánto más estos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?". Hay tres cosas que hace Pablo aquí, a través de las cuales va desarrollando el futuro de Israel. Primero plantea, en el versículo 23, la posibilidad de la salvación futura de Israel, porque dice: "Y aun ellos, si no permaneciesen en incredulidad, serán injertados". Ahí está la posibilidad, ¿no? Si ellos no permanecen en incredulidad, serán injertados nuevamente. Dice Pablo: sí, posibilidad.
Pero después, en el versículo 24, plantea la probabilidad, porque dice: "Si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más estos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?". Ahí está ahora la probabilidad de ser injertados. Cuánto más, si tú fuiste injertado, cuánto más ellos, que eran las ramas naturales, volverán a ser injertados.
Y ahora, por último, en el versículo 25 plantea no nada más la posibilidad y la probabilidad del futuro de Israel, sino la certeza del futuro de Israel, porque dice: "No quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles". Y aquí está la certeza. Dice: "Y luego todo Israel será salvo". Entonces, ahora Pablo ya no lo está planteando como... Sí, ¿se dan cuenta de lo que fue pasando ahí? Primero Pablo diciendo: "Sí, sí puede pasar". Después diciendo: "Es probable que pase". Y después diciendo: "Pasará".
Si no estuvieran estos versículos 25 y 26 aquí, todavía nos quedarían muchas dudas en cuanto a cómo va a terminar la historia, ¿no? Pero el hecho de que Pablo hable con tanta seguridad sobre lo que va a pasar con Israel nos muestra que sí podemos saber que hay un futuro para Israel, étnicamente hablando, como nación. Porque dice: ha habido un endurecimiento parcial; o sea, esto que vemos de Israel rechazando a su Mesías es parcial. Eso no es permanente. El contraste a eso es: Dios va a quitar ese endurecimiento y va a abrir sus ojos cuando haya entrado la plenitud de los gentiles, "y luego todo Israel". Y ya hemos visto que "todo Israel" no se refiere a cada persona que ha vivido a través de todas las generaciones de judíos, sino a todo Israel en general, como nación.
Así como en general, como nación, ahora rechazan a Jesús como su Mesías, en general, como nación, algún día lo aceptarán como su Mesías. Esto es increíble, ¿no? ¿No se les hace increíble que la Biblia asegure este tipo de cosas? Hay algunos que creen... y no, miren, a mí se me hace muy evidente que este es el sentido de este pasaje, pero hay algunos que dicen: "No, no hay ningún futuro para Israel". Hay muchos teólogos e interpretaciones que dicen: "No, no, eso no es Israel como nación; eso es la iglesia, que ha sustituido a Israel. Ahora, de eso está hablando". "Oh, ese Israel es el remanente, los poquitos que cada vez se van uniendo. Eso es a lo que se refiere 'todo Israel', no todo Israel como nación".
Dios no ha fallado: la historia no ha terminado
Pero creo que si ustedes van leyendo desde el versículo 11, donde Pablo ha estado desarrollando esta idea de provocar a celos, y de su admisión —¿se acuerdan del versículo 15?: "¿Qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?"—; "si las primicias son santas, también la masa restante; si la raíz es santa, también las ramas"... Todo esto ya nos ha estado apuntando hacia que Pablo realmente quiere mostrarnos que la última razón de todas las razones que ha estado desarrollando desde el capítulo 9 hasta el 11 por la cual la Palabra de Dios no ha fallado es porque Dios sí tiene un plan futuro para Israel como nación. Ya hemos visto otras razones por las cuales la Palabra de Dios no ha fallado. Una de ellas: Dios siempre tiene un remanente. Dios escoge. Dios hace lo que Él quiere. Él sabe por qué salva a los que salva.
Ya hemos ido viendo otras razones, pero esta es la última de las razones: Dios no ha fallado porque todavía no termina la historia. Por eso. Entonces, ¿tú cómo sabes que falló Dios si todavía no has visto el capítulo final? No llegues a esa conclusión tan rápido, a decir: "No, no creyó Israel. Pues ya se me hace que a Dios se le fue ahí y ya no pudo solucionarlo, y pues por eso nos tiene a nosotros, porque pues somos el plan B, ¿no? No funcionó con Israel. Bueno, ahí están los de Cuajimalpa". Entonces, no, dice Pablo; no, porque tú y yo no somos el capítulo final de la historia; somos el capítulo intermedio. Estamos en medio, en esta etapa, en medio de la historia.
Dios escogió a Israel; a través de ellos les da las promesas, les da a los patriarcas las promesas, el Mesías. Esa es la primera fase. Segunda fase: ahora ellos lo rechazan. Entramos nosotros, nos da a nosotros esas promesas. A través de darnos a nosotros esas promesas, los provoca a celos, al final, en donde la tercera fase es: ellos también reconocen a Jesús como su Mesías. Y ahora judíos y gentiles se unen como la iglesia de Dios, la iglesia, la esposa de Cristo, para que al final, cuando Jesús regrese... ¿Qué es lo que viene aquí? "Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados".
Jesús regresará al final de la historia. Y eso es lo que estamos anticipando, ¿no? Eso es lo que estamos viendo. Siempre estamos hablando: "Ven, Señor Jesús, regresa pronto, ya queremos verte nuevamente. Ven, establece Tu reino aquí en la tierra, haz Tu voluntad". Pero sabemos que todavía falta que Israel se convierta como nación, porque al final esto es lo que va a llevarnos a este clímax en la historia de la humanidad. Vamos a leer algunos pasajes en relación a esto: promesas que existen en el Antiguo Testamento que están ligadas con los versículos 26 y 27.
Un misterio: la dureza de Israel
Porque esto es increíble, ¿no? O sea, si ustedes van y hablan con judíos ahorita, esto parece imposible. Dicen: "¿Cómo? O sea, ¿cómo va a pasar eso? Yo no lo veo, no entiendo cómo los judíos van a reconocer a Jesús como su Mesías". Porque es como si fuera el peor insulto que le pudieras decir a un judío: hablarle de Jesús. De veras, es lo peor que puedes hacerles. Es que es una grosería, es un insulto, como negar su propia descendencia, de dónde vienen, ¿no?, como judíos; su propia sangre.
O sea, ustedes saben cómo es con los mexicanos, ¿no? Que si no crees en la Virgen: "Ay, ¿cómo eres mexicano si no crees en la Virgen?", ¿no? O sea, lo asocian con eso, ¿no? Pues con los judíos es más; pues es más fácil identificarte como mexicano sin ser católico de lo que es para un judío identificarse como judío y creer en Jesús. Es el rechazo completo de sus familiares, sus amigos, de todas las personas. Es realmente difícil que un judío se convierta al cristianismo.
Y Pablo lo llama por eso, creo, un misterio. Dice: "No quiero, hermanos, que ignoréis este misterio". ¿Por qué creen que es un misterio? Porque no es evidente. No es como que: "Ah, no, sí, sí, como que ya todos los judíos se están convirtiendo, como que ya esa es la tendencia". No, no es la tendencia. Por eso es un misterio: porque desde la época de Pablo hasta el día de hoy no creen. No creen.
Y Martín Lutero estaba tan enojado con los judíos, porque él por mucho tiempo tuvo un ministerio tratando de evangelizar a los judíos, y vio que eran tan tercos y no querían saber nada de Jesús, y lo rechazaban de una manera tan categórica, que Martín Lutero empezó a decir cosas que no debería haber dicho acerca de ellos, y dijo: "Que sus sinagogas...". Y se empezó a enojar muchísimo, porque decía: "No puede ser, no puede ser que estén tan cerrados, que su corazón sea tan duro al evangelio. Nunca he visto gente tan opuesta a lo que está aquí en la Palabra de Dios, a través de lo que Jesús predicó: salvación a través de Él, a través de la fe en Él". Eso es lo que molestaba a Martín Lutero. No era antisemita Martín Lutero. No era que Martín Lutero decía: "Odio a los judíos". Martín Lutero odiaba el rechazo de los judíos hacia Jesús. Eso es lo que él odiaba. Bueno, vamos a llegar a eso en un momento.
Huesos secos que vuelven a vivir
¿Qué dice aquí este pasaje? Imaginen nuevamente esta figura del olivo, ¿no? Si tú cortas una rama y la dejas por ahí tirada, apartada de la raíz, ¿qué le pasa a esa rama? Se seca y se muere. Ya que está muerta, ¿qué haces? No puedes llegar un mes después y decir: "Ah, no, sí, sí quería que estuviera aquí; la rama la vuelvo a conectar". Ya no va a... Ya está muerta. No hay manera de volverla a conectar con la raíz; no la hay naturalmente. Entonces, para nosotros esto es imposible; aquí, de lo que está hablando Pablo, de injertar el olivo natural nuevamente con la raíz, dice: "Sí, va a pasar". Es algo sobrenatural.
Vean lo que pasó en Ezequiel, en el capítulo 37. Esta es una visión que tuvo Ezequiel, muy famosa, que es la visión del valle de los huesos secos, en donde Dios le da esta visión, y están un montón de huesos ahí, todos regados, y de repente ve Ezequiel cómo se empiezan a juntar esos huesos. Y no nada más se empiezan a juntar esos huesos, sino que de repente empiezan a tener piel y carne, tendones, ¿no?; se empiezan a reconstruir como personas vivas. Primero era un valle desolado, todos los huesos dispersos, todos secos, todos sin vida, y de repente Ezequiel ve cómo se vuelven a juntar y a recrear. Sería una buena película eso, ¿no? Eso es tipo efectos especiales y todo eso. Es interesante cómo le harían para recrear esta visión que leemos.
En Ezequiel 37, en el versículo 10, dice: "Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo. Me dijo luego: Hijo de hombre, todos estos huesos son", ¿quién? "La casa de Israel".
"He aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo destruidos. Por tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel. Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío. Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová".
¿Cómo más puedes saber que Dios es el que está haciendo la obra? Porque solo Dios puede traer vida de la muerte. Este periodo en la historia de Israel en el que están muertos hace evidente que Dios es el que los restaurará, no ellos. No es algo que producimos dentro de nosotros mismos; lo que genera vida son las palabras de Dios. "Lázaro, ven fuera". Lázaro, ¿qué hizo? ¿Qué hizo Lázaro? "Señor, háblame. No, dime que salga, porque sí, ya como que ya reaccioné aquí, ya desperté". ¿Eso dijo Lázaro? ¿No? Lázaro estaba muerto, y Jesús dijo las palabras, y crearon vida, y salió. Eso es lo que está pasando aquí con la casa de Israel. Y el día que Israel sea transformado y vuelva a su Mesías, Jesucristo, será evidente que es obra de Dios, no algo que ellos produjeron dentro de ellos mismos.
Las profecías de la restauración de Israel
El pasaje que cita Pablo es Isaías 59:20 y 21; también lo combina con otros. Creo que también lo combina ahí con un salmo y con otro pasaje en Isaías. Pero quiero que vean en Jeremías, porque quiero que vean que lo que está sacando Pablo no es nada más de una sola parte del Antiguo Testamento; está en muchas partes del Antiguo Testamento, en donde se profetiza la restauración de Israel como nación, un futuro para ellos. Dice Jeremías 16:14 al 16: "No obstante, he aquí vienen días, dice Jehová, en que no se dirá más: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de tierra de Egipto; sino: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde los había arrojado; y los volveré a su tierra, la cual di a sus padres. He aquí, yo envío muchos pescadores, dice Jehová, y los pescarán, y después enviaré muchos cazadores, y los cazarán por todo monte y por todo collado, y por las cavernas de los peñascos".
¿Vieron lo que está diciendo Pablo en Romanos 11? Vean de dónde está saliendo: de todas estas otras profecías del Antiguo Testamento. Y si ustedes se regresan, no mucho tiempo —estoy hablando de 60 años, un poquito más, pero prácticamente son 60 años en la historia de aquí para atrás—, ven cómo es que estas profecías se comenzaron a cumplir ya. Porque Dios le prometió a Israel: "Yo les voy a regresar su tierra. Yo los voy a regresar de todo el mundo, donde van a estar dispersados —dice Dios—; yo los voy a regresar a la tierra que yo les di". Y en 1948 acababa de terminar la Segunda Guerra Mundial, y la ONU decidió regresarle a los judíos por lo menos parte de la tierra que alguna vez había sido de ellos.
Hasta ese momento de la historia nadie podía visualizar cómo se iba a cumplir. Decían: "Es que esa tierra ya ni es de los judíos. Están dispersados por todo el mundo, andan en todas partes y ya no tienen su tierra". Y la Biblia profetizaba que algún día Dios les iba a regresar su tierra, y no entendíamos cómo iba a pasar. ¿Y qué pasó? Dios usó una guerra mundial para dárselas. A través de la Segunda Guerra Mundial es que los judíos, después del Holocausto y todo lo que pasó con Hitler... eso Dios lo usó para que los judíos tuvieran de nuevo el territorio que es de ellos hoy.
"Israel": una sola palabra
Y hace como 100 años, hace como 100 años, había un rey de Prusia, creo. Es Prusia; sí existe Prusia. Y se llama Federico el Grande, algo así se llama. Y le dijo al capellán, ¿no? Porque en ese tiempo había mucha influencia de Voltaire y su ateísmo, ¿no?, y de ser muy escéptico, ¿no?, de todo lo que decía la Biblia. Entonces le dice a su capellán: "Yo no creo en la Biblia, y por lo regular, si me quieren convencer de algo que es cierto, no es muy difícil convencerme de que es verdad". Entonces le dijo a su capellán: "En una sola palabra, dime: ¿por qué es confiable la Biblia, o por qué debería de creer en ella?". Una sola palabra. Y su capellán, muy seguro, le dijo: "Sí, efectivamente, te puedo decir en una sola palabra por qué es confiable la Biblia: Israel". Y ya se quedó callado el rey.
Y la razón es, hermanos, porque Israel es muestra clara de que Dios sigue en control, y que todo lo que está en la Biblia en relación a Israel está conectado con el mundo real. Porque fíjense: un pueblo que tiene 4,000 años de existencia, y un pueblo que fue despojado de su tierra tantas veces y dispersado por todo el mundo por tanto tiempo, que siga manteniendo su identidad como nación, cuando a lo largo de la historia otras naciones a las que les ha pasado lo mismo han desaparecido, básicamente. A los mexicanos eso nos pasaría, ¿eh? Si nos quitaran México, todo México, por 2000 años, y nos dispersaran por el resto del mundo, ya no habría memoria de que existieron los mexicanos. Se los aseguro, porque lo ven en Estados Unidos, ¿no? Ya apenas es una segunda y tercera generación que viven allá, y ya como que ignoran todas sus raíces, ya se sienten americanos; y sí, pues sí son americanos.
Pero algo peculiar pasa con Israel, en donde, a pesar de estar dispersos por todo el mundo por miles de años, siguen manteniéndose como una nación, identificados todos; y después, Dios regresándoles su tierra, y regresan a esa tierra y vuelven a establecer una nación. Y no nada más eso, sino que los ojos de todo el mundo, de todos los países, de todos los gobernantes, están puestos en ellos, porque de alguna manera, dice la Biblia, en esa zona del mundo se dará el final de todas las cosas. Algo pasará ahí que será el centro de atención de todo lo que viene, de todo. Y eso no es ajeno a la realidad. ¿Quieren prueba de que la Biblia es confiable? Vean la historia de Israel. Vean lo que ha pasado con ellos. Vean que siguen siendo una nación. Vean que ya tienen su tierra otra vez.
Mirarán a quien traspasaron
En Zacarías leemos más acerca de esta profecía. Zacarías capítulo 12, en cuanto a qué va a pasar con los judíos. Dice: "Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí", ¿qué dice?, "a quien traspasaron". A quien traspasaron. Esto fue escrito cientos de años antes de que viniera Jesús. Y dice que van a ver a quien traspasaron, "y llorará como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito".
En el capítulo 13, versículo 1, dice: "Habrá un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia". Y más adelante, en el capítulo 14, versículo 4, dice: "Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está enfrente de Jerusalén al oriente". Y el versículo 6: "Y acontecerá que en ese día no habrá luz clara, ni oscura. Será un día, el cual es conocido de Jehová". Nadie sabe el día ni la hora; "que no será ni día ni noche, pero sucederá al caer la tarde habrá luz". Que al caer la tarde habrá luz. Versículo 9: "Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre". Versículo 20: "En aquel día estará grabado sobre las campanillas de los caballos: Santidad a Jehová". ¿No es increíble?
Todo eso está profetizado en el Antiguo Testamento con respecto a cómo va a ser el final de la historia, cómo Dios reinará sobre la tierra de una manera permanente, y Su pueblo será uno nuevamente. Verán al que traspasaron, verán al que crucificaron, verán al que negaron como su Mesías por tanto tiempo. Y llorarán, y se lamentarán, y se darán cuenta de que estuvieron mal en haberlo rechazado; y entonces Dios los redimirá de su pecado y reinará juntamente con ellos y juntamente con nosotros, la iglesia gentil que está aquí hoy. ¿No quieren ser parte de eso?
¿Y no es increíble la congruencia de la Biblia en todas estas cosas? Pablo no nos está inventando esas cosas. Pablo, no; Pablo no nos saca estas nuevas doctrinas como si fueran idea de él. Él había leído el Antiguo Testamento, conocía bien lo que decía el Antiguo Testamento. Y por eso Pablo desarrolla sus argumentos y dice: "Miren, es así, así, así". Y después dice: "Vean, está en el Antiguo Testamento". Lo hizo en el capítulo 3, lo hizo en el capítulo 4, lo hizo a lo largo de todos los capítulos, prácticamente, que hemos estado leyendo de Romanos. ¿Se acuerdan del 9? ¿Cuántas veces cita del Antiguo Testamento para mostrar la elección de Dios, y cómo Dios escoge, y cómo Dios tiene misericordia del que tiene misericordia? Todas esas cosas Pablo las ha estado sacando de otro lugar, que es la historia de los judíos, la historia del Antiguo Testamento. Entonces esto, hermanos, tiene que darnos todas las herramientas para platicar con los judíos, ¿no?; y no nada más con los judíos: con todos los que no conocen a Cristo como su Salvador.
Dos formas de antisemitismo
Pero quiero terminar con dos cosas con respecto a lo que Pablo nos está exhortando aquí, creo, y tiene que ver con el antisemitismo. ¿Qué es el antisemitismo? Pues es estar en contra de los judíos, ¿no? Eso es, básicamente, ser un antisemita. Y existe mucho eso hoy en día. Sí existe mucha discriminación hacia los judíos en todo el mundo. En México hay, ¿no? No es probablemente el lugar donde más hay, pero sí hay. Y en todo el mundo los judíos han sido despreciados, han sido tratados injustamente.
Y ya mencioné la Segunda Guerra Mundial, que es un claro ejemplo de eso: el sentir que los judíos no solamente eran peores, sino de hecho una de las razas inferiores de humanos que existían, para Hitler, ¿no? Ese era su concepto de ellos: "Tenemos que deshacernos de ellos, porque son lo peor y solo están contaminando la raza humana", básicamente. Pero quiero mostrar dos maneras en las cuales a lo largo de la historia se ha dado el antisemitismo, que creo que es en relación a lo que Pablo dice aquí.
Y la primera es la actitud de decir: "Los judíos están mal; vamos a usar el odio y la fuerza para cambiarlos". Porque estoy hablando de la Iglesia cristiana; o sea, en la historia de la Iglesia, incluyendo a la Iglesia católica y lo que ha dicho la Iglesia católica, hay mucho resentimiento de parte de los judíos hacia el cristianismo por lo que se les ha hecho a lo largo de la historia, y por gente que ha dicho esto precisamente: "Ustedes están mal; entonces vamos a invadirlos y vamos a atacarlos para que cambien", ¿no? "Y ahora aceptan a Jesús porque aceptan a Jesús". Eso ha pasado en la historia. ¿Cómo se llamó eso en la historia? Ajá. Sí, sí saben, ¿no? Las Cruzadas formaron parte de un movimiento que no era bíblico, era un movimiento político, realmente; pero ha creado un sentimiento de los judíos hacia los cristianos de que queremos cambiarlos, porque decimos: "No, estás mal y te voy a cambiar". Y más bien se ha mostrado odio hacia ellos por ser diferentes y por no creer en Jesús como su Mesías.
Y ha sido tanta la desesperación muchas veces, como fue el caso de Martín Lutero, que los tentaba a usar la fuerza para cambiarlos, ¿no? Como cuando quieres hacer entender a alguien porque no entiende, ¿no?: "¿Por qué no entiendes?", y le das una cachetada. Así es ese sentimiento que se creó en muchas personas a lo largo de la historia con respecto a los judíos: de agarrarlos y decirles: "Entiendan que están mal". No; pero eso realmente ha sido una forma de antisemitismo. No es la manera en que Dios quiere que evangelicemos.
La otra manera —ahorita voy a dar el antídoto de estas dos cosas—, la otra manera en que se ha mostrado el antisemitismo, y esta es más común hoy en día, es decir: "Los judíos están bien; vamos a dejarlos seguir en el judaísmo como otra manera de llegar a Dios". Entonces pensamos: "Bueno, pues al fin es de ellos el Antiguo Testamento, ¿no? Al fin creen en el Dios de Abraham, y de Jacob, y de Isaac; pues ese es su Dios y ese es el nuestro. Entonces, pues a lo mejor Dios... o sea, ¿para qué...? O sea, mejor ya, ¿para qué molestarlos?". Mejor decirles: "No, están bien. O sea, sí es lo mismo. Pues al fin nosotros también tenemos su Antiguo Testamento". Y mejor no les decimos nada, ni decimos nada de Jesús, para que no se vayan a ofender y para que no sientan que... "O sea, es que pues es mi compañero de trabajo, ¿cómo le voy a decir algo de Jesús? No, no. Que siga creyendo lo que quiera, ¿no? Y es una buena persona al final del día. Es una buena persona, y le echa ganas, y descansa el sábado, y va a su sinagoga, y hace todo lo que un judío hace, ¿no? Pues yo creo que está bien, ¿no?".
Entre el odio y la indiferencia
Miren estas dos cosas, hermanos. Estoy hablando de los judíos específicamente porque ese es el tema del pasaje, pero eso se aplica a cualquiera que cree algo diferente a nosotros. Estas dos actitudes se aplican a mormones, a católicos, a testigos de Jehová, a ateos, a quien ustedes quieran se aplica. ¿Cómo los tratamos? ¿Cómo tratamos a gente que cree cosas diferentes a lo que nosotros creemos? Es difícil, ¿no? O sea, es una línea muy difícil, en donde, híjole, o sea, por un lado a veces somos: "Ay, no, estás mal y te vas a ir al infierno". Y por eso a veces nos odian: no porque somos cristianos, sino porque somos odiosos.
Eso es muy diferente, porque tenemos esta actitud de superioridad y de decir: "No, es que todos los demás están mal; yo estoy bien y todos los demás están mal. A ver, obedézcanme. No tienen que cambiar, tienen que arrepentirse, pecadores". Y a veces esa es la actitud de muchos cristianos cuando están conviviendo con gente que no es cristiana: siempre estarles señalando las cosas que están mal, ¿no? "Y es que tú no deberías de hacer eso, y tú no deberías de hacer eso, y tú no deberías de hacer eso, y tú no deberías de hacer eso". Y es por eso que nos conocen: por los criticones, ¿no? Los que nada les parece, los que dicen que todo está mal. "Y si no eres cristiano, mejor ni seas mi amigo".
Bueno, suena chistoso como lo digo, pero ustedes saben que no estoy exagerando. Esto es real, y esto lo ven, y conocen gente así. A lo mejor hasta nosotros somos así. Pero por eso quiero mostrarles este aspecto en relación a los judíos y cómo relacionarnos con ellos, porque se aplica a todas estas otras áreas. Y por otra parte están los cristianos que dicen: "Pues yo, mientras me lleve bien con todos, mejor ni les digo nada, mejor ni le muevo", ¿no? Porque, ¿para qué moverle?, ¿no? "Ah, no, sí, y que fui a consultar a una bruja para que me dijera mi futuro". "Ah, no, qué interesante, ¿no? Sí, sí, sí te dijo. No, sí". Y ya. Y no decimos nada, y preferimos dejar a la gente que siga con su vida normal, y nunca confrontarlos, y nunca decir nada con respecto a lo que dice la Biblia.
Entonces, es una línea muy delgada, ¿no, hermanos? O sea, ¿cómo nos paramos entre estas dos cosas: entre confrontar a la gente, y entre realmente amarlos, y no aislarlos, y no empujarlos, y no juzgarlos, y no crear barreras entre ellos y nosotros?
¿Cómo hacemos eso? Es muy difícil, muy difícil. Y unos nos vamos para acá y unos nos vamos para allá. ¿Cuál es el antídoto a esto, y la actitud que debemos de tener para con los judíos?
Primer antídoto: amor y evangelismo
El primero es no decir: "Los judíos están mal, vamos a usar el odio y la fuerza para cambiarlos", sino decir: "Los judíos están mal; vamos a usar el amor y el evangelismo para cambiarlos". Y la oración, por supuesto; ahí no puse la oración, pero es parte también, ¿no?, del proceso de evangelismo. Cuando compartimos el evangelio, no es nada más compartir el evangelio; orar por esa persona también es importante.
Y Jesús dijo eso en Juan 18:36. Porque se acuerdan de que está delante de Pilato Jesús, y cuando Pilato quiere saber si de veras Jesús tiene el tipo de autoridad que dice que tiene, y lo reta a demostrar esa autoridad, Jesús dice: "Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí". Por eso es que las Cruzadas estuvieron mal, ¿no? Por eso es que la Inquisición estuvo mal. Por eso es que todos estos movimientos que trataban de usar la fuerza para cambiar a la gente que no creía en Jesús estaban mal.
Entonces, cuando alguien saque eso como argumento para decir que el cristianismo no es verdad, porque el cristianismo a través de la historia ha usado la violencia y ha promovido la violencia, ustedes pueden decir con toda confianza: "Eso no era cristianismo, eso era político". Porque eso es cierto. Eso es exactamente lo que la Biblia dice; les leen ese pasaje de Juan 18. El que muera por la... el que, ¿cómo dice?: "El que viva por la espada, por la espada morirá".
Entonces es orar, es buscar la manera más amorosa, y no decir que están en lo correcto. Es la parte primera: los judíos están mal. Sí, es cierto, están mal. Y Pablo lo dijo: están mal. Pero, ¿qué dijo también Pablo? ¿Se acuerdan del principio del capítulo 11?: "Desearía yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos". "Los amo; están mal, pero los amo. Y si yo pudiera intercambiar lugar con ellos, y que ellos fueran salvos y yo condenado, lo haría. Pero no se puede". Así amas a la gente que te rodea, a ese nivel. Hemos ya hablado de eso en otros mensajes.
Segundo antídoto: reconocer lo que está bien
El otro antídoto en relación al antisemitismo que existe es no decir: "Los judíos están bien, vamos a dejarlos seguir en el judaísmo como otra manera de llegar a Dios, porque todos los caminos llegan a Dios". Que es la percepción más común hoy en día: decir: "Pues no importa; tú, mientras tengas fe y mientras creas en Dios, estamos todos bien; mejor ahí la llamamos. Respeto, ¿no?". Sí, respeto sí; pero respeto no quiere decir que tengo que estar de acuerdo contigo en todo, ¿o sí? No; entonces yo no respetaría a mi esposa si ese fuera el caso, ¿no? Porque no siempre estamos de acuerdo. Pero hay respeto. Sí, sí hay respeto. Pero podemos hablar de estas diferencias y decir: "No, si tú ves esto, pero yo veo esto". Y hablarlo. Y hay una manera de hacerlo. Vamos a pedirle a Dios que nos muestre cuál es.
Entonces, ¿existen diferencias con otros? Sí, sí existen diferencias con otros. Y vamos a hablar de las diferencias. Vamos a decir: "A ver, dime qué crees y por qué lo crees. Dímelo. Quiero escucharte. Quiero saber cuáles son tus convicciones, cómo ves el mundo, cómo ves el universo, cómo ves tu propia existencia. Dime, quiero saber. Y ya que yo te haya escuchado, yo te voy a decir cómo lo veo yo", ¿no? Y no tenemos que pelearnos, y no tenemos que salir agarrándonos a trancazos después de una conversación así. No hay ninguna razón.
Entonces decimos "los judíos están bien" como antídoto, porque sí están bien. ¿Se acuerdan? Ya lo leímos: la salvación es de los judíos. "Los que son mis parientes según la carne —dice Pablo—, que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén". ¿Están bien los judíos? Sí, están bien, porque de ellos vino el Antiguo Testamento, de ellos vinieron las promesas, de ellos vino Jesús. "Gracias, judíos, porque a través de ustedes Dios desarrolló Su plan para toda la humanidad, y a través de ustedes me salvó a mí".
Cuando hablas con ellos, habla sobre eso. Habla sobre lo bien que están, habla sobre cuánto amas su Antiguo Testamento y cuánto amas todas las promesas que hay en su Antiguo Testamento. Y lean los pasajes que leímos hoy, de Zacarías 12, de Jeremías, de Isaías; todos los pasajes que están apuntando hacia el hecho de que Jesús cumplió lo que ellos estaban esperando, y nada más no lo han visto, pero algún día lo verán. Díganles con amor.
Construir puentes con los que creen diferente
Y cuando convivimos con otros que no son judíos, que creen otras cosas diferentes a nosotros, encuentren los puntos en los cuales están de acuerdo antes de encontrar los puntos en los que están en desacuerdo. Somos muy rápidos para llegar a los puntos en los que estamos en desacuerdo, pero tenemos muchas cosas con las que podemos comenzar a hablar con las personas que piensan diferente a nosotros. Por ejemplo, un católico, ¿no? Con un católico no tienes que llegar luego, luego a las diferencias. Puedes hablar sobre todo lo que tenemos en común: "Es que ustedes creen en la Biblia, y sabes que tu Biblia es igual a la mía". "Ah, sí". "Sí. Y ustedes también creen en ella, ¿no?". "Ah, sí". "¿Y ustedes creen que Jesús era Dios, y que vino para morir por nuestros pecados, y que entregó Su vida para salvarnos?". "Sí". "¿Te das cuenta de lo que eso significa? Tú lo crees también. Date cuenta de las implicaciones que eso tiene". Y ya puedes irte acercando a las diferencias después, ¿no? Pero ya hay un puente, que es lo que queremos crear con la gente que nos rodea.
Con los testigos de Jehová, ¿qué pueden decirnos? Pues somos humanos, ¿no? Así que hay algunas cosas; nada más tienen que buscarle más duro con ellos. Todo esto que está diciéndonos Pablo con respecto a los judíos es para darnos una perspectiva correcta con respecto a nosotros mismos, y lo que significa la salvación que hemos recibido en Cristo Jesús a través de la gracia, y cómo eso afecta cómo vemos el mundo que nos rodea, y la esperanza que existe con respecto a lo que Dios aún puede hacer. Si Dios puede salvar a un pueblo tan terco y tan duro, con un corazón tan cerrado, de piedra todavía, Dios puede salvar a quien sea. Puedes orar por quien sea: por la gente con la que trabajas, crean lo que crean, sean de la religión que sean. Ora por ellos, porque Dios sí los puede cambiar, y sí los puede salvar, porque esa es la clase de Dios que tenemos.
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