Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

3 Juan3 JuanNathan Díaz

Imitando verdad y amor

Transcripción

Introducción y lectura de 3 Juan

Muy bien, hermanos. Vamos a meditar hoy sobre este libro que ya les había comentado un poco la semana pasada: 3 Juan. Vimos la semana pasada 2 Juan, hoy 3 Juan. Y todo esto también en preparación para este regreso el próximo domingo como iglesia, porque vamos a encontrar aquí otra vez características acerca de qué es la iglesia, de qué se trata la iglesia, y cómo debe de existir esta unidad entre hermanos, cómo es que Dios diseñó este tipo de amor que se debe manifestar entre nosotros. Entonces, vamos a leer 3 Juan, que es un libro muy cortito; otra vez, como 3 Juan, es de los más cortos, 2 Juan y 3 Juan.

Dice: "El anciano a Gayo, el amado, a quien amo en la verdad. Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. Pues mucho me regocijo cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, cómo andas en la verdad. No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad. Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje. Porque ellos salieron por amor al nombre de Él, sin aceptar nada de los gentiles. Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperemos con la verdad".

"Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe. Por esta causa, si yo fuera, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia. Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios. Todos dan testimonio de Demetrio, y aun la verdad misma; y también nosotros damos testimonio, y vosotros sabéis que nuestro testimonio es verdadero. Yo tenía muchas cosas que escribirte, pero no quiero escribírtelas con tinta y pluma, porque espero verte en breve, y hablaremos cara a cara. La paz sea contigo. Los amigos te saludan. Saluda tú a los amigos, a cada uno en particular".

Verdad y amor: imitar lo bueno

Bueno, ya vimos que 2 Juan tenía dos palabras que representaban el mensaje central, ¿no? ¿Cuáles eran? Verdad y amor. Esas dos palabras representaban el corazón de lo que estaba tratando de comunicar Juan. En esta carta sigue siendo lo mismo, y lo pueden encontrar fácilmente, porque van a ver que en los primeros cuatro versículos, que son la introducción al libro, cuatro veces menciona "verdad". Dice "el amado", que es un reflejo del amor que tiene, "el amado, a quien amo", y tres veces, entonces, está esta idea del amor que él tiene por él. Y más adelante, en el versículo 6, van a encontrar otra vez que la iglesia da testimonio del amor de Gayo, y otra vez en el versículo 11 le llama "amado".

Entonces, otra vez esta idea de amor está siendo manifestada por Juan: cómo es que se ve cuando vivimos en la verdad a través del amor. Y el tema de este libro, creo, está realmente explicado en el versículo 11, porque éste es el mandamiento central del libro. ¿Cuál es el mandamiento central? El versículo 11: "No imites lo malo, sino lo bueno". El mandamiento es imitar lo bueno. ¿Qué es lo bueno? La verdad y el amor. ¿Cómo se ve la verdad? ¿Cómo se ve el amor? Eso es lo bueno que Juan quiere que imitemos como iglesia. Entonces, el tema del libro es "Imitando verdad y amor".

Ejemplos a imitar

La Biblia constantemente nos está poniendo ejemplos a imitar: ve cómo es esta persona, imítala. De hecho, si ustedes leen a lo largo de todas las epístolas, una y otra vez, primero empezando por Jesús mismo, Efesios 5:1: imitemos a Dios. Dios es nuestro máximo ejemplo a seguir. Hay iglesias, como la iglesia de Tesalónica, que son iglesias dignas de imitar; en la Biblia se nos anima a imitar a estas iglesias. Pero también los mismos apóstoles decían, como Pablo en 1 Corintios 4:16: "Por tanto, los exhorto: sean imitadores míos". Los apóstoles podían decir eso; podían decir: "Imítenme, sean como yo soy".

En la iglesia, los líderes tienen esa misma responsabilidad de poder decir "imiten", lo cual es una gran responsabilidad. Es por eso que hay una lista de cómo deben de ser los líderes, los diáconos, los ancianos en la iglesia. En 1 Timoteo y en Tito encontramos estas listas: el líder debe de ser así, así, así; así debe de ser con su familia, así con su esposa, así con sus hijos, así debe de ser en relación a sus finanzas, así debe ser en relación al vino, así debe de ser en relación a su reputación allá afuera. Todas estas cosas son porque debemos de poder decir "imiten", debemos de poder decir "sean como yo soy". La vida de los líderes de la iglesia debe de reflejar cómo se ve la vida cristiana en todas las áreas. Es una gran responsabilidad.

Y esto es lo que en 3 Juan, Juan está animando a Gayo, diciendo: ve a la gente, incluyéndome a mí, a la cual tú puedes imitar, y sé como ellos; y también ve a la gente a la cual no deberías de imitar. Porque todos imitamos. La verdad es que todos somos influenciados; todos quisiéramos ser como alguien, ésa es la realidad. Sí vemos a la gente y decimos: "Así quisiera ser yo". Y puede ser en muchas áreas. Nosotros vemos basketball mucho como familia, y si hablamos de basketball, pues tenemos nuestros jugadores favoritos, y entonces uno se pone a estudiar cómo son los movimientos que hacen con el balón para poder evadir a los que están siendo defensas del otro equipo, y cómo poder tirar mejor.

Entonces, dependiendo del área en la que estás enfocado, vas a encontrar a alguien que sea un estándar para ti, que tú puedas decir: "Así es como yo quisiera ser en relación a esto". Y como iglesia, eso debería de existir entre nosotros. ¿Quiénes son ejemplos en nuestra iglesia de diferentes áreas en las que necesitamos ser mejores? Y aquí está la importancia de la comunidad. O sea, a lo que voy con todo esto en 3 Juan es que la idea de comunidad en la Biblia es sumamente importante. Esta cercanía que hay entre nosotros es extremadamente esencial y crucial para la vida cristiana.

Un amor basado en la verdad

Y lo vemos. Vamos a ver qué es lo que quisiéramos imitar acerca de la relación que hay entre Juan y Gayo. Para empezar, vean la manera en que se aman; o sea, eso es lo que queremos imitar, ¿no? ¿Cómo se aman Juan y Gayo en esta carta? ¿Qué es lo que descubrimos acerca del amor tan profundo que los une? Bueno, versículo 2... número 1, es que su amor está basado en la verdad. Ésa es la primera cosa: el amor que ellos tienen se basa en la verdad. Es decir, hay una verdad que los une aquí: "yo amo en la verdad". Y esa verdad es la verdad del evangelio, que trae un amor especial en ellos.

Y ustedes pueden ver en el versículo 4, cuando dice: "No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad". Usa esa palabra, "hijos", porque la idea es como de familia. Hay un amor de familia que es diferente al amor que tú tienes con otras personas. O sea, yo puedo decir que yo debo de amar a todos, y que yo debo de amar a todos los niños y adolescentes y jóvenes de la iglesia; eso es cierto. Pero, por supuesto, hay un amor especial que yo tengo para con mis hijos que es diferente al amor que yo tengo para todos los demás. Sí hay un amor más profundo, hay un amor más especial que se da en la familia por la cercanía, muchas veces. El amor que yo tengo... yo debo de amar a todas las mujeres de la iglesia, sí.

Pero el amor que yo tengo por mi esposa es un amor especial, mucho más profundo, porque está basado en una verdad. ¿Debemos amar a nuestros enemigos? Sí, debemos amar a nuestros enemigos, en el sentido de que debemos de querer lo mejor para ellos aun cuando nos hacen mal y son nuestros enemigos. Pero es un amor diferente al amor que tenemos en la iglesia, porque espero que en la iglesia no digamos: "Ahí viene mi enemigo, y aun así lo amo". Puede ser, pero no debe de ser lo normal. El amor que tenemos en la iglesia es un amor especial, que nos une de una manera especial. Entonces, hay amor y hay amor, ¿no? No todo el amor se ve de la misma manera. Hay amor de comunidad, hay amor de familia, y ése es el amor que está reflejando Juan con Gayo.

Más que buenos deseos

Vean lo que dice el versículo 2: "Yo deseo, amado, que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma". Este saludo es un saludo muy especial en todas las epístolas de la Biblia, porque expresa dónde está el corazón del amor que él tiene por él, que va más allá de simples buenos deseos. Cuando nos despedimos de cualquiera, podemos decir: "Nos vemos, que te vaya bien", ¿no? Es un buen deseo, y ésa es la manera normal de saludar a cualquiera. Hasta al del banco o al de las tortillas le podríamos decir: "Nos vemos, que le vaya bien", ¿no? Y eso es un buen deseo.

En el caso del primer siglo, había una expresión ya muy conocida. Todas las cartas en latín, en el Imperio romano, llevaban al final unas letras, que eran S, V, B, E, E, V, que significaban si vales, bene est; ego valeo, que era: "Si tú estás bien, está bien; yo estoy bien". Ésa era la expresión: mientras tú estés bien, yo estoy bien. Y era una expresión común y muy normal; todas las cartas se firmaban de esa manera, todas las cartas llevaban esa salutación. Pero aquí, ¿qué es lo que notan que es diferente en lo que Juan desea para Gayo? Dice: no es que yo nada más quiero que te vaya bien físicamente; yo quiero que te vaya bien espiritualmente. Ése es el corazón de mi deseo por ti; ahí está el mayor gozo que yo puedo tener acerca de tu vida.

Por eso dice en el versículo 4: "No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad". Esto es lo que causa el mayor gozo en mi corazón, no nada más ver que estés bien de salud. Y creo que tiene un nuevo significado lo que dice esta carta a la luz de todo lo que hemos estado viviendo, porque efectivamente la salud se ha convertido en un tema central de nuestra sociedad. La preocupación por nuestra salud se ha vuelto una prioridad enorme, porque hemos vivido esta pandemia de un virus que ha afectado la salud de muchos, y muchos han muerto por causa de este virus.

La salud del alma

Es correcto querer estar bien físicamente. Qué bueno que queramos estar bien físicamente, qué bueno que nos cuidemos, qué bueno que estemos bien de salud. Pero ¿qué es más importante? Nuestra alma. La salud de nuestra alma es más importante; eso es lo que está expresando aquí. "Yo quiero que estés bien de salud, pero esa salud no es más importante que tu alma, porque el mayor gozo que yo tengo es ver que tú andas en la verdad". Tengan cuidado: ¿no hemos convertido la salud en un ídolo en medio de la pandemia? Que eso se ha convertido en lo más importante; que el que no nos dé coronavirus sea la principal meta de muchos, y que por esa razón se olviden de la parte espiritual. Porque están tan preocupados de cuidarse y de que no se enfermen, que mientras eso no suceda, todo está bien: "Gracias a Dios no me he enfermado, no he tenido que ir al hospital".

Pues es preferible enfermarte e ir al hospital estando bien con Dios, que estar bien físicamente y no estar bien con Dios. La reconciliación con Dios es lo más importante que puede existir en tu vida, porque todos vamos a morir algún día. No se trata de estar bien físicamente; se trata de estar bien con Dios. Y ése es el mensaje del evangelio, ¿no? El mensaje del evangelio es la reconciliación con Dios. Es tu pecado: tú has quebrantado la ley de Dios, tú tienes un problema con Dios, y tú mereces el juicio de Dios. Por lo tanto, para que puedas ser perdonado, Dios te ha ofrecido a Su propio Hijo, quien vino a esta tierra y dio Su vida; vivió una vida perfecta, dio Su vida, se convirtió en el sacrificio perfecto.

Para que, si tú pones tu fe en Él, si tú reconoces que has pecado contra Dios, y tú te arrepientes y pones tu fe en Él, entonces Dios te puede perdonar justamente a través de Su Hijo, y darte la esperanza de la vida eterna, porque has sido perdonado. Eso es lo más importante. Si tienes eso, lo tienes todo, aunque no tengas salud. Y nosotros queremos tener salud, pero más queremos tener paz con Dios. Ésa es la verdad de la que está hablando Juan. Gayo está caminando en la verdad, y la gente ve cómo camina en la verdad, cómo se manifiesta esta verdad a través del amor.

Sólo quiero que piensen... y lo quiero decir hoy aquí, enfrente de mis hijos: mi oración quiero que sea ésa para mis hijos, que anden en la verdad, y que ellos sepan que ése es mi mayor gozo, ver que anden en la verdad. Y que también en la iglesia, con todos los hermanos, con todas las personas con las que nos reunimos aquí... Gracias a Dios que Dios nos ha cuidado en nuestra salud; algunos han tenido más complicaciones que otros. Pero nuestro mayor gozo es cuando nos vemos unos a otros y podemos decir: en la verdad; anda en la verdad; Dios está trabajando en su vida.

La hospitalidad: el amor hecho tangible

¿Y cómo se ve? ¿Cómo se ve que Dios está trabajando en nuestra vida? El primer ejemplo que da Juan empieza aquí en el versículo 5: "Fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor". Ese amor es la manifestación de la verdad, y ese amor se expresa de una manera tangible a través de la hospitalidad: cuando él recibe a otros hermanos en Cristo en su casa. Ésa es la manifestación del amor en él. Y son cristianos que él ni siquiera conoce, pero los recibe en su casa. Y ahora viene: "encaminarlos como es digno de su servicio a Dios".

Pero ellos son personas que ya había enviado Juan antes; vamos a leer más sobre ellos en un momento. Pero ya habían llegado estos mensajeros de parte de Juan, y los habían apoyado no nada más con darles hospedaje, sino también, inclusive, apoyándolos económicamente. Porque dice Juan: "Ellos salieron por amor al nombre de Él, sin aceptar nada de los gentiles". Es decir, ellos querían dejar claro que lo que ellos hacían lo hacían para Dios. Y entonces, cuando ellos predicaban en algún lugar, si se acercaba alguien que no era cristiano y quería darles dinero, ellos lo rechazaban, porque ellos no querían dar la impresión de que lo que ellos estaban haciendo era por ganancias económicas.

Y como iglesia tenemos ese reto de ser muy claros con aquellos que vienen y que no son creyentes: que la razón por la cual nosotros hacemos lo que hacemos no es un negocio, no es para obtener el dinero de la gente. Tiene que ser muy claro en la manera en que actuamos. Y ellos lo hacían de esa manera; por eso solamente aceptaban dinero de otros cristianos, no de gente que no fuera cristiana. Y Pablo dice aquí... perdón, Juan dice aquí: "Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperemos con la verdad". Es decir, para que trabajemos juntos en lo que sabemos que es verdad, que nos une.

Y esta palabra es sinergia, sinergismo, que es una colaboración entre dos partes para lograr un propósito. En Filipenses 1:3 al 5, Pablo habla de esta cooperación, de la comunión de los santos, de cómo ellos han cooperado con él para la expansión del evangelio. Eso fue hace nada más... Esto es lo contrario... ahora quiero que se empiecen a acordar de lo que estudiamos en 2 Juan el domingo pasado. Esto es lo contrario a lo que leímos en 2 Juan, ¿se acuerdan? Porque ¿qué les decía Juan en 2 Juan acerca de los que traían otras doctrinas? No cooperen con ellos, ¿se acuerdan? Aquí es lo contrario: cooperen en todo lo que puedan con ellos, para que trabajen juntos con un mismo fin: hospitalidad, apoyo económico, trabajo juntos.

Cuando traen otra doctrina, ni les digan "bienvenidos"; recházenlos completamente. ¿Por qué? Porque la verdad no es el factor de unidad. Entonces, no den la impresión de que hay una verdadera unidad ahí cuando no la hay: ustedes creen otro evangelio al que ellos están predicando.

Diótrefes: lo que no debemos imitar

Aquí viene esto, el versículo 9. Aquí está cómo se ve cuando la verdad que supuestamente nos une no está siendo reflejada en amor. ¿Cuál es el ejemplo? Dice el versículo 9: "Yo he escrito a la iglesia". Es decir, él ya ha estado buscando cómo ayudar, cómo tener la influencia apostólica que Juan tiene sobre estas iglesias, de autoridad. Pero menciona un personaje en particular. Dice: "Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe". Entonces, aquí tenemos a alguien que no quiere ser hospitalario. Juan ha enviado gente, y Diótrefes no los quiso recibir. "Por esta causa, si yo fuera, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia".

Entonces, aquí tienen un ejemplo de qué es lo que no debemos de imitar. No debemos de imitar a la gente que dice que cree la verdad, pero no lo demuestra en amor. Diótrefes tiene tres problemas que menciona Juan. Un problema muy común de todas las iglesias: el chisme. Y Diótrefes es un chismoso. Dice: "Yo voy a recordar todas las cosas que dice"; recordaré las obras que hace, "parloteando con palabras malignas". Ésa es una manera muy sofisticada de decir chismoso, que chismea acerca de nosotros lo que no es cierto.

Es una palabra en griego que es muy interesante ver en su origen. Cuando tú hierves el agua, salen unas burbujas de aire hasta arriba; ésa es esa palabra, de esas burbujas del agua que hierve. O sea, esas burbujas no sirven de nada realmente, porque es puro aire; nada más se están rompiendo todo el tiempo. Es la idea del chisme. El concepto del idioma original es la idea de un chismoso diciendo cosas sin valor, palabras vacías acerca de nosotros, palabras que no son ciertas, desinformación.

Número 2, ¿cuál es el otro problema con Diótrefes? Está desafiando la autoridad de Juan. No le gusta estar bajo autoridad; a él le gusta ser la máxima autoridad, y no le gusta rendir cuentas a nadie, no le gusta que nadie le diga que está mal. Entonces, Juan, aun como apóstol, está siendo rechazado por Diótrefes. Está siendo rechazado Juan, y están siendo rechazados los que Juan envía. Y aún peor: él no quiere recibirlos, él no quiere abrir su casa. Y aún peor que eso: si alguien les abre la casa, lo expulsa de la iglesia.

Los primeros indicios de una jerarquía

No sabemos bien exactamente cuál era la posición de Diótrefes dentro de esta iglesia, probablemente una iglesia en Asia Menor, a lo mejor en Éfeso, una de las iglesias en Éfeso. No sabemos exactamente cuál es el contexto, pero lo que parece ser es que Diótrefes se siente como el que más autoridad tiene dentro de la iglesia. No sé si tenían una pluralidad de ancianos. Algunos creen que aquí es donde empieza el concepto del obispado monárquico, que es esta idea de uno sobre muchas iglesias, y este tipo de autoridad de una sola persona, porque eso se empezó a dar en la iglesia a lo largo de los siguientes siglos. Y entonces parece ser que aquí son los primeros indicios de ese tipo de jerarquía eclesiástica que empezó a existir dentro de la iglesia, y que más adelante se vio todavía más clara en la Iglesia católica.

La iglesia está diseñada para tener una cierta autonomía local, dentro de una pluralidad de ancianos, donde haya varios que puedan liderar y tomar las decisiones. Parece ser que aquí ya se empieza a manifestar que uno quiere tener todo el control, y uno quiere tener la última palabra en todas las cosas. ¿Qué es, otra vez, cuál es el verdadero problema de Diótrefes, creen ustedes, de acuerdo a lo que está diciendo aquí Juan en el versículo 9? El verdadero problema de Diótrefes es el orgullo: "le gusta tener el primer lugar entre ellos". Le gusta el reconocimiento, le gusta que le digan: "No, sí, tú, Diótrefes, eres el que sabe todas las cosas, y el que sabe cómo funciona todo, y el que debe tomar todas las decisiones".

Imitar la humildad de Cristo

Diótrefes es exactamente lo contrario de lo que deberíamos de imitar. ¿Qué es? La humildad. Eso es lo que deberíamos imitar: la humildad de otros, especialmente ¿de quién? De Jesús. ¿Qué dice Filipenses 2, versículos 6 al 8? "Haya, pues, en vosotros este mismo sentir que hubo en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no consideró ser igual a Dios como cosa que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz". Ésa es la humildad que nosotros deberíamos de estar imitando constantemente como iglesia.

Lo contrario es Diótrefes: es chismoso, reta la autoridad y es orgulloso. Es lo que podemos ver. Y Juan dice: no seas como él. Tú, Gayo, estoy viendo que estás prosperando espiritualmente; mi deseo es que prosperes en tu salud así como prospera tu alma. Pero aparentemente Diótrefes está enfermo en el alma; manifiesta una falta de amor.

Verdad y amor, juntos

¿De qué sirve la verdad si no se manifiesta en amor? Verdad sin amor es una verdad intelectual nada más, y amor sin verdad es un amor superficial nada más, ¿verdad? Ésas son cosas que la Biblia nos enseña. Es el tipo de amor que vivimos allá afuera. Lo que la gente define como amor ahí afuera es: pues cada quien con su religión, y cada quien con sus creencias, y cada quien con lo suyo; mientras no le hagas daño a alguien más, está bien. La Biblia no define amor así. La Biblia dice: no, el amor tiene que estar basado en una verdad absoluta, una verdad inamovible. Ése es el tipo de amor real.

Porque ¿cómo podríamos definir amor? ¿Cuál es una buena definición de amor? Dar lo mejor que tienes que dar; ésa es una buena definición de amor. Entonces, si yo te amo, ¿qué es lo mejor que te puedo dar? La verdad, ¿no? O sea, la verdad es la mayor expresión del amor, porque la verdad es lo que nos hace libres. Como cristianos, es lo que hemos visto en Jesucristo, lo que hemos visto en el evangelio, lo que nos ha dado libertad. Y por eso ésa es nuestra mayor expresión de amor: compartir ese mensaje con otros.

Pero la verdad también se puede convertir sólo en algo intelectual, y podemos decir: "Ah, mira cuánto sabemos de la Biblia, y mira qué inteligentes somos, y mira que somos una iglesia de sana doctrina", y que no se vea el amor en nuestras vidas. Y entonces significa simplemente que la verdad no ha cobrado efecto, que es sólo intelectual. Pero una verdad que empieza a transformar nuestro corazón se manifiesta en la manera en que nos relacionamos con otros. Y aquí está la clave: una vez que nos empezamos a relacionar unos con otros, cómo nos relacionamos unos con otros es la evidencia, dice el versículo 11, de que somos de Dios. Si no hay amor en tu vida...

Y esto lo pueden leer, si quieren más detalle, en 1 Juan. Pero si no hay amor en tu vida, no conoces a Dios, no has visto a Dios. Pues la Biblia dice que hay dos categorías de seres humanos: los que son de Dios y los que no son de Dios. Los que son de Dios son hijos de Dios. Entonces, no es verdad que todos somos hijos de Dios. Algunos son hijos de Dios; otros solamente son creación de Dios, criaturas de Dios. Pero hay un elemento especial, otra vez, de familia, que existe una vez que has sido adoptado dentro de la familia de Dios, a través de la verdad de Dios, que se manifiesta en el amor de la iglesia.

Demetrio: un ejemplo a imitar

Dice el versículo 12, otra vez regresando a este tema de imitar: "Todos dan testimonio de Demetrio, y aun la verdad misma; y también nosotros damos testimonio, y vosotros sabéis que nuestro testimonio es verdadero". Entonces, de tres maneras se valida el testimonio de Demetrio. Uno, por todos: toda la comunidad de la iglesia y todos los que lo conocen. También la misma verdad da testimonio; es decir, su vida concuerda con la verdad manifestada de Dios. No nada más es la gente la que defiende su testimonio, sino la misma Palabra de Dios defiende su testimonio. Y Juan se incluye aquí, y dice: "Nosotros también damos testimonio de él".

Entonces, parece ser que Demetrio es el que está llevando la carta. No sabemos quién es Demetrio, pero parece ser que es el mensajero aquí, y ésta es una manera de darle Juan su carta de recomendación a Demetrio, y decir: acéptenlo, ábranle las puertas, sean hospitalarios con él, porque él es de esas personas que ustedes deben de imitar. Él es uno de los nuestros; él es uno de los que andan en la verdad constantemente, y que tú puedes decir: "Yo quiero ser como él". No tenemos más detalles de cómo se veía, pero estoy seguro de que a lo que se refiere Juan es a cómo se manifestaba el amor en su vida.

Así que ya vimos esto; es muy interesante. Pero entonces hay amor y hay amor, hay hospitalidad y hay hospitalidad, hay verdad y hay verdad. O sea, tenemos que ser muy claros en a qué nos referimos con estas cosas, para que podamos entender cómo se debe de ver la vida de la iglesia. El domingo pasado estábamos definiendo que hay hospitalidad y hospitalidad; hay dos tipos de hospitalidad. Hoy estamos también definiendo que hay amor y hay amor; no todo el amor es igual. Y hay amor de iglesia, que es el más profundo que hay, por lo que nos une: la verdad de Cristo.

Cara a cara

Y termina la carta diciendo: "Yo tenía muchas cosas que escribirte, pero no quiero escribírtelas con tinta y pluma, porque espero verte en breve, y hablaremos cara a cara". Y al igual que en 2 Juan, aquí el deseo del corazón de Juan es verlos en persona; no nada más comunicarse con ellos, sino, de hecho, verlos, convivir, ir a sus casas, ser recibido en sus casas. Estoy seguro de que la idea aquí es: "Gayo, tú me vas a recibir en tu casa, y vamos a poder convivir, vamos a poder cenar juntos, vas a poder estar platicando por horas". Dice: "La paz sea contigo. Los amigos te saludan. Saluda tú a los amigos, a cada uno en particular".

Esta iglesia tenía problemas... sin tener problemas... Entonces, esto debe animarnos cuando nos damos cuenta de que en nuestra iglesia hay problemas también. Porque estas iglesias, que estaban siendo supervisadas por los mismos apóstoles, tenían problemas. Fíjense: Juan ama esta iglesia; no se ha dado por vencido con esta iglesia. Y sabe de la verdad, y de Diótrefes otra vez, y de todo lo que está pasando. ¿Saben qué? "Ahí muere; mejor me voy a dedicar a otras iglesias que estén un poquito más saludables, y que no tengan el tipo de problemas que ustedes tienen". No. Juan tiene esperanza para esta iglesia, y dice: lo primero que voy a hacer es confrontar, porque confrontar también es amor, ¿no? Voy a confrontar a Diótrefes, y espero que Diótrefes se arrepienta y pueda cambiar su manera de ser.

"Yo espero que cuando yo esté ahí pueda hablar con él, le pueda decir: 'Sabes qué, Diótrefes, está mal lo que estás haciendo', y él reconozca que está mal". A veces creo que el deseo, el sentir del corazón de Juan para con esta iglesia, es que estas cosas se corrijan. Y por eso es que les puede saludar de la manera en que les saluda, diciendo: "La paz sea con ustedes; la paz sea contigo, Gayo". En medio de la tribulación, en medio de lo más difícil, tú puedes tener paz.

La paz sea contigo

Esto es un reflejo de... ¿cómo podemos tener paz si hay problemas? Porque Jesús es nuestra paz; porque Su vida y lo que Él ha hecho ha garantizado nuestra paz. Por eso podemos tener paz aun en medio de lo más difícil que venga a nuestras vidas. Si vemos a Jesús, y vemos lo que Él es para nosotros, sí podemos tener paz. ¿Se acuerdan de lo que Jesús les dijo una y otra vez a Sus discípulos cuando Él resucitó? Eso es algo que está ahí en el texto; una y otra vez les dijo: "Paz a vosotros". Esto es Juan 20:19 al 21, lo pueden leer: "Jesús vino y se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a ustedes. Y diciendo esto, les mostró las manos y el costado. Entonces los discípulos se regocijaron al ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: Paz a ustedes; como el Padre me ha enviado, así también yo los envío". "Ocho días después, Sus discípulos estaban otra vez dentro, y Tomás con ellos. Entonces, estando las puertas cerradas, Jesús vino y se puso en medio de ellos, y dijo: Paz a vosotros".

Y por eso nosotros podemos decirnos unos a otros: "La paz sea contigo". Esto es un saludo judío, pero en el contexto cristiano es mucho más profundo, porque tiene que ver con la obra de Cristo y lo que Jesús está ofreciéndonos a través de Su sacrificio. Vamos a vivir cosas difíciles en esta vida. Te vendrán cosas muy difíciles; vendrán problemas en la iglesia; habrá gente chismosa, habrá divisiones. A veces nos vamos a enfermar; a veces vamos a pasar por ese tipo de tribulación, la pérdida de un ser querido; a veces va a ser de carácter económico. Y es difícil. Pero podemos saber que la paz de Dios sigue siendo real, porque esta vida es pasajera, estas cosas son temporales. Esto no es todo lo que hay, porque tenemos en Cristo algo permanente, y eso tiene que ser nuestra paz. Él es un Dios soberano, y Él es un Dios que está en control de todas las cosas.

Amigos, cada uno por nombre

Así que el próximo domingo vamos a estarnos juntando con nuestros hermanos y hermanas. Y esos hermanos y hermanas creen la misma verdad que nosotros creemos. Esa verdad nos une, y esa verdad debe de ser manifestada en el amor, y en el deseo que tenemos, el anhelo que tenemos de convivir con ellos cara a cara, que tenía Juan. Y hay algo aquí en particular, que está en el versículo 15, que es único de esta epístola entre todas las epístolas, y es cómo les habla Juan, el término que usa: "Los amigos te saludan. Saluda tú a los amigos, a cada uno en particular", cada uno por nombre. Esto nos muestra esa intimidad que había. O sea: por nombre, salúdalos, porque yo los conozco a cada quien, y ustedes son mis verdaderos amigos, ustedes son las personas más cercanas a mí.

¿A quién podemos llamar amigo? Espero que las principales personas que podemos llamar amigos sean nuestros hermanos y hermanas en Cristo. Lo cual es un reflejo de lo que Jesús dijo en Juan 15:13 al 15, ¿no? O sea, cómo vemos a otros es un reflejo de cómo Dios nos ve a nosotros. Y Jesús dijo: "Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero los he llamado amigos, porque les he dado a conocer todo lo que he oído de mi Padre".

Entonces, Jesús dice: ustedes son mis amigos cuando ustedes hacen mi voluntad, y cuando están unidos a mí a través de la fe; son mis seguidores. Es lo que a ustedes los hace mis amigos. Y, de hecho, esta palabra, "imitadores", tiene la misma raíz en griego que "seguidores". ¿No es interesante? Vamos a imitar la verdad y el amor, lo cual significa que nos convertimos en seguidores, principalmente de Jesús. Y que, unos a otros, cuando somos amigos de Jesús, eso nos hace amigos unos de otros, amigos de una manera muy, muy especial. Nadie más es mi amigo como alguien con el que voy a pasar toda la eternidad; ése es mi verdadero amigo, es la persona más cercana.

Y es por eso que la hospitalidad es tan importante en esta vida, como cristianos y como iglesia: porque son las principales personas con las que deberíamos estar conviviendo día tras día. El anhelo de nuestro corazón es que podamos vernos unos a otros, y que el mayor gozo que pueda haber en nuestro corazón sea conocernos también y vivir juntos de una manera tan profunda que podamos ver que realmente estamos viviendo el evangelio, que estamos caminando en la verdad, que vamos a imitarnos unos a otros, y que eso nos llena de gozo. Que no haya mayor gozo que ése, y que las circunstancias del presente, sean cuales sean, sean opacadas por el gozo tan profundo que hay cuando estamos juntos los cristianos, porque nos animamos al ver lo que Dios está haciendo en nuestras vidas. Vamos a estar orando por nuestra iglesia; vamos a estar orando por el próximo domingo, en el que ya vamos a estar todos juntos, para que todo esto que está siendo expresado en 3 Juan sea una realidad.

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