Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Alfredo Carrillo

¿Qué es el Evangelio?

Transcripción

Repaso: dónde encontramos el evangelio

La semana pasada exactamente estuvimos escuchando la introducción de lo que es, en estos capítulos, este libro, ¿Qué es el evangelio?. Y nada más rápidamente voy a hacer un pequeño resumen sobre dónde podemos encontrar el evangelio, que es en nuestra Escritura, en la Palabra de Dios, y es de lo que nos hablaba, ¿no? A veces el mundo está perdido, la brújula se le ha perdido, y por eso es que no puede entender y no puede llegar a comprender qué es el evangelio y cuál es el plan de Dios para la humanidad.

También estudiamos acerca de que tenemos un Creador, un Dios que es justo. Siempre, o comúnmente, en algunas iglesias lo primero que te predican es que Dios es amor, y está bien: Dios es amor, pero Dios es justo también. Él es nuestro Creador.

El hombre pecador

Ahora vamos a tocar el siguiente capítulo, que es el capítulo 3 dentro de este libro, ¿Qué es el evangelio?. Y este capítulo nos habla de qué es el hombre pecador. No podemos explicar el evangelio, no podemos compartir el evangelio, si no hacemos entender a la gente que somos pecadores, y que tenemos un Creador, y que nos debemos a Él.

Dios creó todas las cosas, los cielos y la tierra, todo lo que en ella habita; todo lo hizo perfecto. También creó al hombre, y junto con él una ayuda idónea. Los puso en el huerto del Edén, en donde podían experimentar esta perfecta comunión con su Creador, una hermosa y perfecta comunión. Entonces, hoy estudiaremos qué pasó ahí en este jardín.

Y vamos a buscar en Génesis capítulo 3. Ya es un pasaje que todos tenemos perfectamente estudiado. En algún momento los miércoles compartimos también acerca de Génesis, ¿verdad?, capítulo por capítulo, y vamos a retomarlo para que podamos tener un poquito más de luz acerca de dónde se origina el pecado, por qué se origina el pecado.

Lectura: Génesis 3

Y dice así en Génesis capítulo 3... Y yo sí quisiera que pusieran mucha atención, hermanos. Como decía nuestro hermano Roberto: apaguen su celular o pónganlo en vibración. Si Dios les quiere hablar, va a ser a través de la Biblia, no en su celular. Él tiene en control todas las cosas.

Y dice así, Génesis 3: "La serpiente era más astuta que cualquiera de los animales del campo que el Señor Dios había hecho" —dice—. "Y dijo a la mujer: ¿Conque Dios les ha dicho: No comerán de ningún árbol del huerto? La mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer, pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, Dios ha dicho: No comerán de él, ni tocarán, para que no mueran. Y la serpiente dijo a la mujer: Ciertamente no morirán. Pues Dios sabe que el día que de él coman se les abrirán los ojos, y ustedes serán como Dios, conociendo el bien y el mal".

"Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría" —dice—, "tomó de su fruto y comió. También dio a su marido que estaba con ella, y él comió. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; y cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales. Y oyeron al Señor Dios que se paseaba en el huerto al fresco del día; entonces el hombre y su mujer se escondieron de la presencia del Señor Dios entre los árboles del huerto".

"Pero el Señor Dios llamó al hombre y le dijo: ¿Dónde estás? Y él respondió: Te oí en el huerto, tuve miedo porque estaba desnudo, y me escondí. ¿Quién te ha hecho saber que estabas desnudo?, le preguntó Dios. ¿Has comido del árbol del cual yo te mandé que no comieras? El hombre respondió: La mujer que Tú me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Entonces el Señor Dios dijo a la mujer: ¿Qué es esto que has hecho? La serpiente me engañó, y yo comí, respondió la mujer".

"Y el Señor Dios dijo a la serpiente: Por cuanto has hecho esto, serás más que todos los animales y más que todas las bestias del campo; sobre tu vientre andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el talón. A la mujer le dijo: En gran manera multiplicaré tu dolor en el parto; con dolor darás a luz los hijos; con todo, tu deseo será para tu marido, y él tendrá dominio sobre ti".

"Entonces el Señor dijo a Adán: Por cuanto has escuchado la voz de tu mujer y has comido del árbol del cual te ordené diciendo: No comerás de él, será la tierra por tu causa; con trabajo comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás de las plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás".

"El hombre le puso por nombre Eva a su mujer, porque ella era la madre de todos los seres vivientes. El Señor Dios hizo vestiduras de piel para Adán y su mujer, y los vistió. Entonces el Señor Dios dijo: Ahora el hombre ha venido a ser como uno de Nosotros, conociendo ellos el bien y el mal" —dice—; "cuidado ahora, no vaya a extender su mano. Tome también del árbol de la vida, y coma y viva para siempre. Y el Señor Dios lo echó del huerto del Edén, para que labrara la tierra de la cual fue tomado. Expulsó, pues, al hombre; y al oriente del huerto del Edén puso querubines, y una espada encendida que giraba en todas direcciones para guardar el camino del árbol de la vida".

Oración

Señor, Tú eres nuestro Creador y Rey de los cielos. Lo único que quiero pedirte en esta mañana, Señor, es que Tú seas conmigo, Señor, que Tu Espíritu me ayude, y que ayude a Tu iglesia también; que podamos entender, Señor, y que podamos aplicar también, en Cristo Jesús. Amén.

Tres puntos

Entonces, he aquí el origen del pecado. Y vamos a analizar tres puntos que yo pude encontrar —quizás alguien más podía encontrar más—, pero vamos a analizar tres puntos. Número uno: ¿qué es el pecado? ¿Cómo podemos entender acerca de un hombre pecador si no sabemos qué es el pecado? ¿Cómo definimos el pecado? ¿De dónde viene el pecado? Número dos: ¿cuáles son las consecuencias del pecado? Número tres: la redención del pecado. Porque hay esperanza; no todo queda solamente en juicio.

¿Qué es el pecado?

Número uno: ¿qué es el pecado? ¿Dónde tiene origen el pecado? Respecto, como hemos visto en este pasaje: en Satanás. El pasaje nos cuenta que andaba por ahí la serpiente, ¿verdad? Él fue el primero de toda la creación que se opuso a Dios: Satanás. Él fue el primero en romper una relación perfecta con su Creador: Satanás. Él trajo al mundo su propia doctrina, la doctrina del pecado.

Y vamos a ver primero que dice que todo era bueno, excepto la serpiente. Y podemos encontrar en Ezequiel un pasaje que podría darnos un poco de luz acerca de Satanás. Ezequiel 28:14 dice así —si lo quieren buscar; si no, yo aquí lo voy a leer—: "Tú, querubín protector de alas desplegadas, yo te puse allí. Estabas en el santo monte de Dios, andabas en medio de las piedras de fuego. Perfecto eras en tus caminos desde el día que fuiste creado hasta que la iniquidad se halló en ti. A causa de la abundancia de tu comercio te llenaste de violencia, y pecaste. Yo, pues, te he expulsado por profano del monte de Dios, y te he eliminado, querubín protector, del medio de las piedras de fuego. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura; corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor. Te arrojé en tierra, te puse delante de los reyes para que vieran en ti un ejemplo".

Este pasaje quizá precisamente no está hablando de que sea Satanás, pero sí podríamos decir que es una descripción exacta de Satanás. Entonces, las características de Satanás se transmitieron a los pecadores cuando él vino y tentó a la mujer y a Adán. ¿Y cuáles son esas características, hermanos? Número uno: no aceptan la autoridad de Dios. Satanás ya no quiso aceptar la autoridad de Dios. Número dos: busca la independencia de Dios. Satanás quiso independizarse de Dios. Número tres: quieren la gloria que le pertenece a Satanás.

Satanás quiso que el hombre se pusiera en contra de Dios, y le enseñó su teología distorsionada. Porque desde que comenzó a platicar con Eva, dice: "Ah, ¿conque Dios les ha dicho esto?". Y él dice: "No es así". Satanás trae su teología distorsionada, la teología de la serpiente. Él entró al huerto para sembrar su doctrina del pecado de la manera más astuta. Buscó al desprotegido.

Dios creó al hombre y a la mujer. ¿Cuál era la responsabilidad del hombre? Velar y cuidar sobre el huerto del Edén. Sin embargo, descuidó a su mujer, y por eso es que fue tentada.

Una definición del pecado

Por lo tanto, ¿qué es el pecado? Y les voy a dar una definición —hay muchas, pero yo les voy a dar una—: es la violación de la ley de Dios, o la oposición a esa ley; es decir, los decretos de Dios que Dios ha establecido para la vida del hombre, es decir, la Palabra de Dios. Esto es algo que le llaman, dentro de la teología, antinomismo; ya, o sea, en contra de la ley, que estoy en oposición a... el antinomismo. Ese es el pecado.

1 Juan 3:4 dice: "Todo el que practica pecado practica infracción de la ley, pues el pecado es infracción de la ley". Entonces, Satanás es el primer antinomista, digamos; pero en los hombres, Adán y Eva también se convirtieron en antinomistas, contrarios a Dios. Todo lo que es contrario a Dios es antinomial.

La duda

¿Cómo entró el pecado? Entonces, primero, ¿qué pasó? ¿Cómo les había ordenado Dios al hombre y a su mujer acerca del huerto, acerca de estos frutos? ¿Qué es lo que podían comer y qué es lo que no podían comer? La duda. Cuando tú dudas de Dios, pecas. Dudaron de lo que Dios había dicho, porque la serpiente fue muy astuta, distorsionó el mandamiento; le dijo: "No, no vas a morir". Le creyeron más a la serpiente que a Dios. Dudaron; dudaron en cómo Dios les había dado este mandamiento.

Entonces, la serpiente hizo dudar a la mujer distorsionando el mandamiento de Dios: "¿Conque no comerán de ningún árbol?". Y Dios no dijo eso. Dios dijo específicamente de un árbol: "Pueden comer de todo lo que hay, menos de este árbol". Entonces, Dios ordenó que no comieran solamente de un árbol específicamente. ¿Y qué pasó? La consecuencia de esto. Y Eva sabía qué fue lo que Dios mandó. Lo puedo asegurar: que Dios sabía... digo, Eva sabía cómo lo había hecho; pero Satanás distorsionó, y fue tan sutil que la convenció.

La duda genera orgullo

La duda genera orgullo. Dice: "Ciertamente no morirán; sus ojos serán abiertos y serán como Él". ¿Por qué la duda genera orgullo? Quisieron ser como Dios. Entonces, cuando la serpiente le dice: "Ciertamente no morirán", empieza a ver algo en ellos de querer ser como Dios, querer ser eternos, no morir. Y eso es un orgullo, porque Dios no lo estaba autorizando. Aunque, en la perfecta paz que tenían, ellos podían haber sido eternos.

"Sus ojos serán abiertos y serán como Él", estaban deseando. Ya Eva decidió lo que era bueno y mejor, y le dio de comer a Adán. Eso es orgullo. Está decidiendo por Dios, siendo que Dios había ordenado. Y Dios sabe lo que es bueno para nosotros y lo que no es bueno. Ella decidió que eso era bueno, y todavía dice: "Lo voy a dar a mi marido, porque yo veo que es bueno".

Entonces, Adán y Eva fueron los primeros antinomistas en el huerto del Edén. Adán se mostró contrario a lo que Dios había ordenado, a pesar de que Adán tenía la función y tenía la autoridad sobre el huerto del Edén, de que él tenía que cuidar el Edén. Sin embargo, no lo hizo. Se mostró contrario a Dios porque desobedeció a Dios. Él también conocía perfectamente este mandamiento: "No comerás". Desde el momento en que Adán no protegió el huerto que le había sido confiado, también se mostró contrario al no impedir que su mujer fuera tentada.

Y así es como se origina el pecado: sembrando duda. La serpiente sembró duda en el hombre. Le hizo creer algo que Dios no dijo. Le hizo creer que podía ser alguien como Dios. Ellos fueron los primeros antinomistas. En ello se generó el pecado en la humanidad. Romanos 5:12 dice así —hablando de Romanos—: de esta manera es como entra el pecado al mundo, a través de la desobediencia de Adán y Eva. Luego lo buscan, si quieren.

Responsabilidad humana

El orgullo es consecuencia de la incredulidad. El huerto era el templo para adorar a Dios y estar en perfecta comunión. Pero ¿qué pasó? El hombre decidió quebrantar la ley de Dios. Quebrantó las leyes de adoración. La obediencia es adoración al Señor. Y el hombre quebrantó esa ley, quebrantó la obediencia.

Y aunque Dios es soberano sobre toda la creación, hay algo importante que debemos de hacer cuando predicamos el evangelio también, porque a veces, cuando se predica el evangelio, es como: "Ah, es que el hombre no tiene la culpa". Claro que sí. Eso se llama responsabilidad humana. Aunque Dios es soberano sobre todas las cosas, el hombre es responsable de sus acciones. No lo exime de su culpa.

Dice Romanos 1:20: "Porque desde la creación del mundo, Sus atributos invisibles, Su eterno poder y divinidad, se ha visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de la creación, de manera que ellos no tienen excusa". Entonces, Adán y Eva no tenían excusa para desobedecer a Dios. No hay nada que los exima, que digan: "Ah, es que eran inocentes". Bueno, tienen su responsabilidad humana.

Génesis 3, entonces, nos muestra el primer acto de desobediencia, en donde se origina el pecado en la humanidad: una pareja perfecta, un mandato claro y una elección que rompió la armonía original. Y ahí es donde se convierte el hombre en pecador, se vuelve contrario a Dios, lo rechaza. Eso fue lo que hizo: rechazó a Dios.

Nacemos en pecado

Este escenario nos lleva entonces a ver que ningún ser humano ha estado jamás libre de la tentación ni de la caída espiritual. Nadie. Dice Romanos: "No hay justo, ni aun uno; no hay uno que haga lo bueno". Dice: "Ciertamente no morirás, pues Dios sabe que el día que de él coman se les abrirán los ojos". Este pasaje, entonces, revela una condición fundamental de todo ser humano. Hemos heredado este gen del pecado.

Y cuando hablamos de que cuando nacemos, nacemos en pecado, también quiero que entendamos que no es porque el sexo sea malo. El sexo Dios lo hizo, porque es algo santo y puro, porque Él así lo diseñó. No es esa la razón por la que nacemos en pecado. Es porque traemos desde Adán y Eva esta culpa, esa transgresión.

Los mandamientos quebrantados

También podemos ver cómo ellos quebrantaron los mandamientos de Dios. Ah, que en un futuro daría: aquí todavía Dios no da los mandamientos, pero ellos quebrantaron los mandamientos. Adán rompió el primer mandamiento: no honró a su padre. Al desobedecer a Dios, él quebranta el primer mandamiento, porque no obedeció a Dios, no obedeció a su padre. Rompió el cuarto mandamiento, el reposo eterno, poniendo en juego nuestro reposo.

Quebrantó el quinto mandamiento: no matarás. ¿Por qué? A través de la historia hemos leído acerca de matanzas en las guerras, con muchos emperadores: persas, romanos, griegos, Gengis Kan, Hitler. Pero Adán fue el más grande homicida de la humanidad, porque por culpa de Adán y Eva toda la humanidad se fue a la muerte. Adán y Eva rompieron el cuarto, el quinto mandamiento. Ellos fueron los más grandes homicidas de todo el mundo.

También rompieron el octavo mandamiento: no hurtarás. Tenían una orden: que no comieran del árbol, de cierto árbol. Sin embargo, Dios no les autorizó, y robaron el fruto y comieron del fruto. El décimo: no codiciarás. Adán y Eva codiciaron el fruto, pero no solamente codiciaron el fruto y lo vieron como bueno: codiciaron ser como su Creador. Quisieron ser eternos, quisieron tener toda la sabiduría. Y podíamos numerar los diez mandamientos: quebraron todos, todos, porque ahora se convirtieron en pecadores a causa de la desobediencia.

Un evangelio completo

Y por esa razón, cuando compartimos el evangelio, no solamente vayamos y digamos: "Estas son las buenas nuevas. Ven a Cristo porque son las buenas nuevas". Sí, sí hay buenas nuevas. Pero te tengo que decir que tienes un problema, como yo tengo un problema; que eres pecador, como yo soy pecador; que soy contrario a Dios, como tú eres contrario a Dios. Esa naturaleza existe en nosotros todo el tiempo. Ahora somos redimidos y podemos recurrir a nuestro abogado, pero la humanidad está perdida porque es contraria a Dios, es pecadora.

Eso es lo que tenemos que decirles con un evangelio completo. No solamente que Dios es amor, no solamente que Dios tiene cosas buenas para ti: eso es un evangelio incompleto. Cuando no confrontamos el pecado, la gente se comienza a ver justa, porque olvida su responsabilidad humana. El ser humano por sí mismo decide no obedecer a Dios, no seguirle ni buscarle. Del hombre no nace buscar a Dios. Y a veces eso se enseña también. Dios es quien pone en nosotros... Dios es quien nos busca a nosotros.

La obediencia selectiva

Pero hay algo también que podemos decir que es antinomismo, o es lo contrario a Dios. ¿Qué hacían los fariseos? Aparentemente eran celosos de la ley y estaban cuidando la ley de Dios, tratando de obedecer a Dios; pero su legalismo los convertía también en contrarios a Dios, por su obediencia selectiva. Solamente cumplían algunos mandamientos, pero otros no. La obediencia selectiva farisea también es desobediencia. El legalismo es antinomismo también, y es pecado.

Las consecuencias del pecado: "¿Dónde estás?"

Número dos: la consecuencia del pecado. Quiero hacerles una pregunta. En este momento, si Dios les dijera: "¿Dónde estás?", ¿qué harías? ¿Te esconderías? ¿Dónde estás? La inocencia que existía en el hombre había sido reemplazada por la vergüenza, la culpa y el miedo. ¿Dónde estás? Si Dios te dice en esta mañana "¿dónde estás?", no te está preguntando porque no sepa dónde estás exactamente. Te está diciendo en qué posición estás con respecto a tu situación con Él. ¿Dónde estás?

Dios se presentó en el Edén como siempre lo hacía. Fíjense cómo nos lo narra la Biblia. Dios no se apareció con truenos, con toda la ira, sino que lo hizo de una forma apacible, como siempre lo hacía con el hombre. Dice que entró de una manera quizás bondadosa, y todavía le preguntó a Adán: "¿Dónde estás?". Les habló todavía con un tono de bondad y benevolencia, como siempre lo hacía. ¿Dónde estás?

El Salmo 139 dice: "Oh Señor, Tú me has escudriñado y conocido. Tú conoces mi sentarme y mi levantarme; comprendes mis... mis pensamientos". Entonces, ¿por qué Dios hace esta pregunta? "¿Dónde estás? ¿Dónde estás ahora, Adán? ¿En qué situación te encuentras? Me desobedeciste. ¿Dónde estás?". Adán jamás había escuchado esta pregunta. Había una perfecta paz, porque siempre estaba con Él. Jamás había escuchado esta pregunta. Y con esa pregunta Dios estaba anunciando la condenación del hombre, ¿verdad?, debido a su desobediencia.

¿Alguien me puede regalar agua? Gracias. Perdón.

Rendir cuentas al Creador

Esta pregunta que le hizo Dios a Adán es la forma en que Él deja como antecedente que tenemos que rendir cuentas ante nuestro Creador; cuentas de nuestras acciones a nuestro Rey y Creador. ¿Qué es lo que vimos en el capítulo anterior? Tenemos un Rey y Creador. Tenemos que rendir cuentas a Él. Por eso esta pregunta: "¿Dónde estás?". ¿Había algún lugar para esconderse? No, no hay ningún lugar para esconderse, ni lo habrá.

Por más que pretendamos ser independientes, Dios nos está viendo. Dios nos va a encontrar. Tarde o temprano tenemos que enfrentarnos a Dios. ¿Dónde estás? Cuando pecas, te haces esta pregunta, que Dios te haga: "¿Dónde estás?"; o cuando piensas hacerlo. Deberíamos de recordar esto: Dios me va a preguntar: "¿Dónde estoy?". Entonces, tarde o temprano tenemos que enfrentarnos a nuestro Creador y responder por nuestras acciones.

El pecado genera vergüenza

Esto genera vergüenza. El pecado genera vergüenza. Los ojos de Adán y Eva fueron abiertos, y dice que supieron que estaban desnudos. Es lo que nos dice el texto: supieron que estaban desnudos. Nadie de aquí salimos a la calle desnudos; nos daría pena, nos daría vergüenza. Y esa es la consecuencia del pecado.

Pero hay algo aquí también: el hombre, a partir de su desobediencia, va cayendo escalón por escalón, escalón por escalón, hasta llegar abajo. ¿Por qué? El hombre, a partir de aquí, ha querido resolver la consecuencia de su pecado. ¿Qué fue lo que hicieron cuando supieron que estaban desnudos? ¿Qué hicieron? Se hicieron ropa con hojas. Ellos pretendían, o pensaban, que iban a resolver su error por ellos mismos. Pensaban que por ellos mismos iban a poder hacer algo para poder estar delante de Dios, porque estaban desnudos.

Cosieron hojas de higuera; pretendían esconder su pecado, esconder su inmoralidad. Todo lo que hicieron para ocultar su pecado fue en vano. Todo lo que el hombre haga para ocultar su pecado es en vano. Él no puede hacer nada para quitar su pecado, limpiar su pecado. No podemos. Y además de experimentar nuevos sentimientos que no había, como la vergüenza, que los hacía sentirse expuestos... y vienen más sentimientos que experimentamos con el pecado. La comunión entre Dios y el hombre había sido totalmente rota.

La vergüenza por el pecado hace que no queramos ver la luz para ser expuestos. Hay pecados que hacemos en oculto y no somos expuestos. Pero sí hay vergüenza, porque ¿por qué no lo decimos? ¿Por qué muchos de nuestros pecados que cometemos no se los decimos a alguien, para rendir cuentas: "Hermano, pequé"? Por la vergüenza. No nos gusta que la luz nos exponga, y tratamos de escondernos aunque nos pregunten: "¿Dónde estás?". Y esta es la reacción cuando pecamos y no queremos ser expuestos, para que nadie sepa que cometemos pecado y evitar las consecuencias.

El pecado genera culpa

También genera la culpa, otro sentimiento que no tenían. El hombre no solamente experimentó vergüenza, sino también culpa. Porque al abrirse sus ojos percibieron que hacían mal. No solamente era el hecho de que vieron que estaban desnudos: se dieron cuenta de que lo que hicieron lo hicieron mal; sintieron culpa. La culpa no es cómo vemos nuestro pecado. La culpa es cómo nos ve Dios con respecto a nuestro pecado. El problema es que la culpa no se determina por cómo vemos la realidad de lo que está sucediendo y cómo percibimos nuestras acciones, sino por cómo Dios las percibe.

Entonces, genera vergüenza, genera culpa. Y además, el hombre que no tiene a Dios puede sentir vergüenza por sus actos, puede sentir culpa. Cuando yo veo alguna noticia en donde ya agarraron a algún narco, agarraron a algún asesino, y lo ponen ahí, lo exponen en una pared y le toman la foto, y tiene una cara así como de arrepentimiento... pero no es arrepentimiento; es culpa, de que se siente mal.

Entonces, la culpa en un sentido es necesaria para que nuestra conciencia sea sensibilizada cuando hacemos algo malo. Pero la culpa de nada sirve si no nos lleva al arrepentimiento. Podemos sentir culpa. El hombre puede sentir culpa y vergüenza, pero si esa culpa y esa vergüenza no lo llevan al arrepentimiento, se va a ir al infierno. Y esa es la importancia que debemos de entender acerca del pecado, y por qué tenemos que hablar acerca del pecado y las consecuencias del pecado.

Pedro y Judas

Y podemos poner ejemplos: Pedro y Judas. Pedro y Judas, los dos traicionaron a Jesús, en un sentido, de la misma manera: Pedro negándolo y Judas vendiéndolo. Mas, sin embargo, los dos se sintieron culpables. Cuando Pedro escuchó que el gallo volvió a cantar la tercera vez, ¿cómo se sintió? Culpable; pero él se arrepintió. Él tuvo arrepentimiento de eso. Judas, al saber que ya había entregado al Señor, también sintió culpa, pero él no se arrepintió. Lo mismo pasó con Adán y Eva; por eso fueron expulsados. Tuvieron culpa, vergüenza, pero no dice que se arrepintieron.

Quizás, si se hubieran arrepentido, otra cosa hubiera sido; pero no se arrepintieron de lo que hicieron, y hubo una consecuencia. La culpa genera tristeza, pero hay tristeza que lleva a muerte y hay tristeza que lleva a vida. Eso también es para nosotros, hermanos, porque el evangelio no solamente es para el no creyente; porque también eso es un error, decir: "Ya convertido, ya en Cristo, ¿yo necesito del evangelio?". Claro que sí lo necesitas: día tras día, momento tras momento, necesitas del evangelio.

Si Dios te preguntara: "¿Amas a todos tus hermanos?", así como esa pregunta: "¿Dónde estás?"... quizás no. Y por esa razón necesitamos también del evangelio. Hay tristeza que lleva a muerte y tristeza que lleva a vida. Entristecerse por pecar no significa que estás arrepentido de ello. Como Eva: lo único que hicieron fue esconderse.

El pecado genera miedo

Miedo. Dice Adán: "Tuve miedo". "¿Dónde estás?", le pregunta nuevamente; esta pregunta que es tan aterradora de parte de Dios: "¿Dónde estás?". Una voz tan hermosa y tan apacible, pero con esta pregunta que daba miedo, porque sabían que esa comunión se había roto. Ahora se tornaba aterradora esa voz, aunque lo haya dicho apacible. ¿Dónde estás?

El miedo distorsiona la realidad de cómo vemos a Dios. Una cosa es tenerle miedo a Dios y otra cosa es temerle. ¿Qué es lo que tiene el hombre natural? ¿Miedo o temor? Y Adán sigue escuchando la voz, pero su voluntad está sometida al pecado, y lo lleva a alejarse de su Creador. Esto es lo que llamamos depravación total. Ahora, ¿qué significa esto? Que el corazón del hombre se inclina hacia lo malo.

Romanos 3:10 al 12 dice: "Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se han desviado, y a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay siquiera uno". Cuando no confrontamos el pecado, la gente comenzará a verse justa. Debemos predicarles acerca del pecado para que sean convencidos de su pecado; que sean convencidos de que todos, todos somos pecadores. Dice: "No hay justo, ni aun uno". Y el problema central es que fuimos expulsados del paraíso. Romanos 3:23: "Por cuanto todos pecaron, y no alcanzan la gloria de Dios".

La redención del pecado

Pero hay un "pero". No todo es tragedia, no todo está perdido. Hay una promesa dentro de esta historia, en donde pareciera que ya está todo perdido. Dice así, versículo 15: "Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el talón".

La redención del pecado. No todo es tragedia. Es la manera en que debemos de compartir el evangelio: "Estás perdido, estás destituido, no eres justo delante de Dios. Mas, sin embargo, hay una solución al problema". Y podemos entender la gravedad del pecado escudriñando este pasaje, leyéndolo. Pero también podemos ver la misericordia de Dios al prometernos victoria sobre el pecado a través de Cristo, a través de la simiente de donde va a venir el Mesías, que es Cristo Jesús.

Vestiduras de piel

Adán y Eva trataron de solucionar su falta, pero lo hicieron de una manera equivocada. Y me encanta, porque en el versículo 22 dice: "Entonces el Señor Dios dijo: Ahora el hombre ha venido a ser como uno de Nosotros, conociendo ellos el bien y el mal. Cuidado ahora, no vaya a extender su mano y tome del árbol de la vida y coma para siempre. Y el Señor Dios los echó del huerto del Edén, para que labrara la tierra de la cual fue tomado. Expulsó, pues, al hombre; al oriente del Edén puso querubines, y una espada encendida que giraba en todas direcciones".

Y en el versículo 21 dice: "El Señor Dios hizo vestiduras de piel para Adán y su mujer, y los vistió". Lo que el hombre equivocadamente había hecho, porque él creía que podía solucionar el problema, porque él creía que podía tapar su pecado... Estaba mostrando que la muerte que trajo Adán a la humanidad, también tenía que haber una muerte de un inocente que Dios iba a proveer para cubrir nuestro pecado. No es lo que el hombre podía hacer para cubrir su pecado. Tuvo que haber derramamiento de sangre para cubrir el pecado.

El protoevangelio

La promesa redentora: en medio de la maldición, Dios profiere la primera luz de esperanza. Nos da la primera luz de la esperanza: "Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el talón". Y esto es lo que podemos llamar el protoevangelio, que anuncia la venida de Cristo como vencedor de Satanás y del pecado.

A pesar de nuestra caída, a pesar del pecado del hombre, a pesar de su naturaleza, Dios mismo proveerá la salvación. No el hombre. El hombre pecador, por su propia naturaleza, está destinado al juicio y debe entender su culpabilidad. Hay una justicia que no es nuestra, pero que puede ser nuestra por la gracia que brota en la cruz. Sí, te comparto el evangelio porque eres pecador como yo soy pecador. Pero hay una solución: Cristo Jesús.

Isaías 53:10 al 11 dice: "Pero quiso el Señor quebrantarlo, sometiéndolo a padecimiento. Cuando Él se entrega a sí mismo como ofrenda de expiación, verá a Su descendencia, prolongará Sus días, y la voluntad del Señor en Su mano prosperará. Debido a la angustia de Su alma, Él lo verá y quedará satisfecho. Por Su conocimiento, el Justo, Mi Siervo, justificará a muchos, y cargará Sus iniquidades de ellos. Por tanto, Yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos, porque derramó Su alma hasta la muerte, y con los transgresores fue contado; llevó el pecado de muchos, e intercedió por los transgresores".

Un nuevo veredicto

Por medio de Cristo es que podemos ser justificados. Este es el nuevo veredicto. Se nos ha imputado la justicia de Dios, la justicia de Cristo en la cruz. Ahora, para el hombre pecador, siempre y cuando llegue el arrepentimiento de su pecado, somos declarados justos en Cristo Jesús; pero no somos justos como Dios: somos justificados.

Y, hermanos, esa es la importancia de que entendamos qué es el verdadero evangelio, para que otros también puedan entender lo que es el evangelio: que todos hemos pecado, todos hemos rechazado a Dios, somos antinomistas. Pero en un futuro, dice, va a venir el Mesías y va a vencer a Satanás en la cruz. Dios se hizo hombre, y Él es el pago por nuestro pecado. Él es la solución a nuestro problema de la humanidad. Y eso lo vamos a ver el domingo siguiente. Vamos a orar.

Oración final

Gracias, Señor, porque Tú eres claro en Tu Palabra. Gracias porque nos confrontas sobre nuestro pecado, sobre nuestra condición, y cómo aun siendo hijos Tuyos, Señor, nos mostramos contrarios a Ti con nuestras acciones. Perdónanos, Señor. Ayúdanos a ser más obedientes. Danos la sabiduría, Señor, que proviene de Ti, para compartir Tu evangelio, para decir al mundo, Señor, que hay un problema, en donde la comunión se ha roto. Pero hay una solución: Tu Hijo Cristo Jesús. Gracias por Tu Palabra. En Tu nombre oramos, en Cristo Jesús. Amén.

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