2 Corintios 12:11-212 CorintiosNathan Díaz
El costo de Discipular
Transcripción
Repaso: Pablo frente a los falsos apóstoles
2 Corintios 12. Ya empezamos a verlo el domingo pasado, este capítulo, y vemos a Pablo esencialmente confrontando a sus enemigos dentro de la iglesia de Corinto: falsos maestros, falsos apóstoles que se han infiltrado y están hablando acerca de Pablo. Él sabe qué es lo que dicen acerca de él, y él está tratando de mostrar a los que se están dejando llevar por ellos que las cosas que cuestionan acerca de él no son el tipo de cosas que deberían de estar cuestionando en relación a un verdadero ministerio. El verdadero ministerio, Pablo dice, es el que tiene ciertas características que yo les he mostrado y que ellos en general no muestran. Y eso ha sido todo el contraste en estos capítulos.
Por eso es que habla de una manera en que Pablo normalmente no habla, en este capítulo, que es jactarse de ciertas cosas; hacer este ejercicio hipotético, ¿no? "¿Cómo se vería si me jactara yo de las mismas cosas de que se jactan ellos? Pues se vería así: y de repente fui arrebatado al tercer cielo y tuve una experiencia sobrenatural. Así se vería, porque es verdad que me pasó. Sin embargo, yo no uso ese tipo de cosas para establecer mi autoridad apostólica y mi autoridad con ustedes".
Entonces, el punto es que, aunque sí suceden cosas sobrenaturales en nuestras vidas, esas cosas sobrenaturales no son el fundamento sobre el cual damos testimonio principalmente a los demás de la obra de Dios en nuestras vidas. El testimonio principal es un corazón transformado; es cómo es que estamos siendo regenerados, santificados, a través de la Palabra.
Y Pablo reconoce que su tendencia a jactarse de cosas espectaculares —porque sí ha vivido cosas espectaculares—, su tendencia a jactarse de esas cosas, es algo que hace que Dios mismo le ponga un alto, le ponga un freno, a través de algún tipo de aguijón que no sabemos cuál es. Pero probablemente algún tipo de problema físico severo: su vista, su habla... no sabemos qué es, pero algo que de alguna manera lo humilla, que de alguna manera lo pone en una posición donde no puede jactarse, porque queda claro que Pablo es débil. Queda claro que Pablo es solo un hombre, y que no es por sus capacidades como hombre que Dios lo está usando, sino a través de sus incapacidades que Dios lo está usando.
Y por eso Pablo dice: "Cuando soy débil, entonces soy fuerte". Versículo 10. Porque entonces es cuando el poder de Dios se manifiesta a través de mi vida: cuando puedo realmente abrazar mis debilidades como algo bueno. "Señor, gracias porque soy débil, gracias porque soy olvidadizo, gracias porque a veces me equivoco en cosas en que no debería equivocarme. Pero eso nada más me muestra, Señor, que Tú me usas a pesar de eso, y que sí eres Tú. Eres Tú. Si hay algún tipo de fruto es porque Tú estás obrando, porque si fuera por mí no sería posible".
Todos somos llamados a discipular
Entonces, ahora vamos a ver esta segunda mitad del capítulo 12, que empieza en el versículo 11, donde creo que Pablo está tratando de modelar para nosotros —y lo ha estado haciendo en toda la carta, en realidad—, pero vamos a enfocarnos en lo que creo que Pablo hace para modelar cómo se ve discipular, cómo se ve el discipulado. Él, como apóstol, está modelando para nosotros. El discipulado no es una labor apostólica nada más. Es una labor de todo cristiano, de la comunidad cristiana.
Y entonces él, como apóstol, modela para nosotros cómo debería de verse el discipulado entre nosotros, porque todos somos llamados a discipular. Nadie puede decir: "No, el discipulado no es lo mío". No, Dios te ha llamado a discipular, porque es la manera en la que tú puedes ser de bendición a otros. Si tú no discipulas a nadie, si tú no estás tratando de tener un impacto en la vida de alguien más, entonces no estás siendo de bendición; solo estás tomando, absorbiendo de otros. Y Dios nos ha llamado a dar, a darnos a los demás.
Y aquí Pablo va a modelar esto, mostrándonos que el discipulado es una de las cosas más satisfactorias, de mayor recompensa, de mayor ánimo en nuestras vidas, pero también una de las cosas más dolorosas que puede haber en nuestras vidas como cristianos. Ambas cosas están involucradas en el discipulado. Hay dolor, hay decepción, hay tristeza; y también hay gozo, ánimo, una manera de seguir hacia adelante viendo la obra de Dios en Su iglesia. Entonces, ambas cosas están en tensión aquí.
La vulnerabilidad es donde sucede el discipulado
Y vamos a ver eso, porque Pablo va a ser muy honesto, muy vulnerable. Esta carta es, creo, la carta donde más expone Pablo su corazón, su corazón pastoral, sus luchas. Es donde de una manera más clara vemos esto. Pero cuando estaba pensando en eso, en Pablo siendo vulnerable, pensaba: de hecho, la vulnerabilidad es donde sucede el discipulado; cuando estamos dispuestos a realmente abrir nuestros corazones, y abrir nuestros corazones de una manera en que a veces nos sentiremos traicionados, en que a veces nos sentiremos lastimados por otros. Porque eso es lo que está pasando aquí con Pablo.
Lectura: 2 Corintios 12:11-21
Vamos a leer el texto. Son diez versículos, básicamente. Versículo 11: "Me he vuelto insensato; ustedes me obligaron a ello. Pues yo debiera haber sido elogiado por ustedes, porque en ningún sentido fui inferior a los más eminentes apóstoles, aunque nada soy. Entre ustedes se operaron las señales de un verdadero apóstol, con toda perseverancia, por medio de señales, prodigios y milagros. Pues ¿en qué fueron tratados como inferiores a las demás iglesias, excepto en que yo mismo no fui carga para ustedes? ¡Perdónenme este agravio!".
"Miren, es la tercera vez que estoy preparado para ir a ustedes, y no les seré una carga, pues no busco lo que es de ustedes, sino a ustedes. Porque los hijos no tienen la responsabilidad de atesorar para sus padres, sino los padres para sus hijos. Y yo con mucho gusto gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré por sus almas. Si los amo más, ¿seré amado menos? Pero en todo caso, yo no les fui carga. No obstante, siendo astuto, los sorprendí con engaño".
"¿Acaso he tomado ventaja de ustedes por medio de alguien de los que les he enviado? A Tito le rogué que fuera, y con él envié al otro hermano. ¿Acaso obtuvo Tito ventaja de ustedes? ¿No nos hemos conducido nosotros en el mismo espíritu y seguido las mismas pisadas? Todo este tiempo ustedes han estado pensando que nos defendíamos ante ustedes. En realidad, es delante de Dios que hemos estado hablando en Cristo; y todo esto, amados, es para su edificación".
"Porque temo que quizá, cuando yo vaya, halle que no son lo que deseo, y yo sea hallado por ustedes que no soy lo que desean; que quizá haya pleitos, celos, enojos, rivalidades, difamaciones, chismes, arrogancia, desórdenes. Temo que cuando los visite de nuevo, mi Dios me humille delante de ustedes, y yo tenga que llorar por muchos que han pecado anteriormente y no se han arrepentido de la impureza, inmoralidad y sensualidad que han practicado".
Oración
Señor, bendice este texto, este mensaje para nosotros hoy; que tenga el efecto que Tu Espíritu quiere que tenga en nuestras vidas. En el nombre de Cristo Jesús. Amén.
Primer costo: ceder tus derechos
¿Cuál es el costo de discipular? De acuerdo a este pasaje, el costo de discipular es que vas a tener que aprender a ceder tus derechos. Ese es el primer costo. No vas a poder exigir lo que a veces es tu derecho. Y Pablo aquí tiene muchas cosas que ha cedido. Él quiere la reconciliación, hermanos. Este es su enfoque; esa es la razón por la que está desarrollando todo esto con tanta pasión: porque él quiere la reconciliación. Por eso se mete en esta dinámica de jactarse de cosas de las que no debería de jactarse, y decir: "Estoy hablando como un loquito. Así no es como debería de hablar como cristiano, pero estoy hablando así por causa de ustedes, nada más para que entiendan mi punto". Y dice: "Me he vuelto insensato". Por eso dice esto.
"Ustedes me obligaron a ello". O sea: "Su manera de escuchar a estos falsos maestros y darles crédito es lo que me está obligando a hablar de esta manera". Y ya lo veíamos el domingo pasado: "porque en ningún sentido fui inferior a los más eminentes apóstoles". Entonces, otra vez hablando en estos términos de superapóstoles, y los que son de más importancia y más autoridad, y dice: "Yo no soy inferior a ellos, aunque nada soy". Como otra vez poniendo esta perspectiva: al final, al final somos débiles. Al final, ¿quién puede jactarse de que es por cualidades intrínsecas dentro de nosotros que Dios nos usa? "Nada soy".
Ceder el derecho a ser defendido
Hay dos cosas que están diciendo de Pablo. Ellos están difamándolo. Y hay tres cosas que están diciendo, que vamos a ver ahorita. Y Pablo dice: "Yo debiera haber sido elogiado por ustedes". O sea, una parte que está siendo muy difícil para Pablo es que los que lo conocen no lo están defendiendo. Están dudando, están diciendo: "Bueno, a lo mejor sí, Pablo no es un verdadero apóstol; a lo mejor sí tiene estos defectos que ellos están señalando". Y están dejando entrar la duda ahí.
Y él ha cedido el derecho —y aquí es lo que creo que está expresando—, ha cedido el derecho a ser defendido por otros, o sea, por los que lo conocen. ¿Duele eso? ¿Creen ustedes que duele que la gente que te conoce te empiece a cuestionar, y cuestione tus motivaciones, y cuestione por lo que otros dicen, por la difamación? Honestamente, hermanos, si somos honestos, es la verdad: la difamación es lo que más duele. O sea, que digan algo falso acerca de ti, algo que no es cierto, ¿no es eso lo que más nos haría enojar? A todos, a cualquiera. A cualquiera. Eso sería como: "¿Por qué dice eso? ¿Por qué miente acerca de mí?".
Eso es lo que están haciendo. Y Pablo dice: "Ustedes deberían de saber que están mintiendo". Pero él está dispuesto a ceder esto, decir: "Bueno, miren, entiendo que no me van a defender. Está bien".
Las señales de un verdadero apóstol
¿Qué es lo que están diciendo acerca de él? Una de las cosas que están diciendo es: Pablo no tiene las características de un verdadero apóstol. O sea, hay cosas que él no manifiesta que deberían de ser una señal de un verdadero apóstol. Ya hemos hablado acerca de varias de estas cosas, pero aquí justamente, en el versículo 12, va a tratar una de ellas, que es el tema de señales y prodigios. Señales, prodigios, milagros.
"Entre ustedes se operaron las señales de un verdadero apóstol, con toda perseverancia..." Y esta es la mejor manera de traducir —lo estaba comparando en todas las diferentes versiones—: es "con", o sea, las señales de un verdadero apóstol con señales, prodigios, milagros. O sea, ellos le daban mucha importancia a esta parte de lo sobrenatural y de las cosas espectaculares. Y Pablo dice: "Sí, yo les he mostrado las señales de un verdadero apóstol". Que ya vimos que la principal que Pablo usa como una señal de un verdadero apóstol es su sufrimiento. Pero además, dice Pablo: "También he mostrado que Dios hace cosas sobrenaturales a través de mí". O sea, sí hay eso. Y claro, eso lo leemos a todo lo largo del libro de Hechos.
¿Eran los milagros exclusivos de los apóstoles?
Y una de las preguntas que surge en relación a esto es: ¿eran las señales y milagros algo exclusivo de los apóstoles? Es decir, ¿está diciendo Pablo que un apóstol es el único que hace señales, prodigios y milagros? No creo que eso es lo que estaba diciendo, porque claramente tenemos muchos ejemplos a lo largo de la Biblia de personas que no eran apóstoles, a través de las cuales Dios hizo señales, prodigios y milagros.
De hecho, si usted tiene la Biblia temática... no me acordaba de esto, pero lo vi el otro día y dije: "Ah, sí, cierto. Aquí están mis notas en esta página sobre este pasaje". Iba a apuntar los versículos y dije: "Ya están ahí". Ah, sí, yo los puse. Y ahí van a ver algunos pasajes que tienen que ver con los que no eran apóstoles que hicieron milagros: Lucas 10; Hechos 2, 6, 8, 9, 11, 19, 21. Hay más.
Pero en particular tenemos Mateo 7:22 al 23, donde Jesús advierte que las señales externas pueden existir inclusive con gente que no es cristiana. Porque dice que en el día final dirán: "Señor, Señor, en Tu nombre echamos fuera demonios, hicimos muchos milagros". Jesús dijo: "Yo nunca los conocí". Así que no creo que Pablo está diciendo que las señales y milagros y prodigios son exclusivos de los apóstoles. Creo que está diciendo que todos los apóstoles sí manifiestan las señales, prodigios y milagros; pero no es la señal de un apóstol, es una de las señales.
Ya habíamos visto en 1 Corintios 12, cuando Pablo está hablando acerca del cuerpo y cómo funciona el cuerpo: "A uno le es dada palabra de sabiduría; otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu; otro, fe por el mismo Espíritu; a otros, dones de sanidad por el único Espíritu; otro, poder de milagros; a otro, profecía; otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversas clases de lenguas; a otro, interpretación de lenguas". Y está hablando en general de la congregación. No está diciendo: "Estos son apóstoles"; está diciendo: "Estos son cristianos, y esta es la vida de la iglesia".
Una señal, no la señal
Así que las señales... ya nada más estaba tratando de pensar cómo resumir cuáles son las características de un apóstol. Bueno: los frutos de conversión. Pablo ha hablado acerca de eso: "Ustedes son fruto de mi predicación. Eso debería demostrarles que soy un verdadero apóstol". Señales y prodigios: esa es otra. Pero otra vez, también están incluidos otros creyentes dentro de esa categoría. Sufrimiento: cómo sufrimos por causa de Cristo. Esa es una señal de un verdadero apóstol; pero claro, eso también aplica a cualquier cristiano, en que puede sufrir por causa del reino.
Otra cosa que creo que un apóstol debe de tener es parecerse a Cristo; poder decirnos: "Imítenme a mí, como yo imito a Cristo". Claro, todos también deberíamos de poder decir eso, pero un apóstol en particular pone ese tipo de ejemplo. Una manera particular y profunda de poder ver y discernir los misterios acerca de Dios: eso sí tendría que ver con un ministerio apostólico muy específico, que se desarrolla en el canon del Nuevo Testamento. Su autoridad, el tipo de autoridad, al haber visto a Jesús resucitado: eso también sería parte de una categoría muy específica del don apostólico. Un llamado directo de parte de Jesús para seguirlo y ser apóstol: Pablo habla acerca de eso; Jesús mismo se le apareció en el camino a Damasco.
Entonces, sí hay algunas cosas que pertenecen solamente al don y al ministerio apostólico. Y por eso creo que, en ese sentido en el que está hablando Pablo aquí, ya no existen apóstoles hoy. Apóstol es alguien enviado, y en un sentido amplio todos somos apóstoles; pero en un sentido más específico del don apostólico, creo que eso terminó con la primera iglesia.
Entonces, no es la señal: es una señal. Creo que ese es el matiz que tenemos que tener en lo que Pablo está diciendo: "señales de un verdadero apóstol". No es que la señal de un verdadero apóstol sea señales, prodigios y milagros; esa es una señal de un verdadero apóstol. Hay otras cosas también. Entonces, esa es una de las objeciones contra Pablo: "Pablo, tú no tienes las señales de un verdadero apóstol". Pablo está diciendo: "Claro que sí, la que ustedes quieran pensar. Ahí está".
Y más, porque la diferencia entre Pablo y los falsos maestros es que hay cosas que ellos sí no tienen de lo que acabo de mencionar: por ejemplo, lo del sufrimiento, lo de ser como Cristo, y otras cosas que claramente los falsos maestros no tienen. Entonces, aunque tengan algunas de las cosas, si algunas no las tienen, entonces sí deberían de cuestionar si realmente son verdaderos apóstoles.
Creo que por eso Pablo está diciendo esto.
"Perdónenme este agravio"
La segunda cosa que tienen en contra de Pablo está en el versículo 13, que dice: "Pues ¿en qué fueron tratados como inferiores a las demás iglesias, excepto en que yo mismo no fui una carga para ustedes? ¡Perdónenme este agravio!". Están diciendo los falsos maestros, están diciendo dentro de la iglesia de Corinto: "Pablo los ve a ustedes, corintios —nos ve a nosotros, corintios— como inferiores a las demás iglesias. Él nos desprecia como menos".
Y saben por qué... y esto va a salir un poquito más adelante, lo vamos a ver en un momento. Pero saben por qué parece ser que ya están diciendo que Pablo los ve como inferiores: porque no acepta su dinero. Dicen: "De las demás iglesias sí acepta dinero. Entonces, claramente a ellos sí los valora". Y probablemente eso implica que a ellos sí les da sus buenos sermones; "a nosotros nos da los malos, porque nosotros no le damos dinero y no lo acepta. Y a ellos, que sí le dan y lo acepta, dice: Oye, a ellos les voy a dar la versión VIP de mi sermón".
Parece que eso es un poco la acusación hacia Pablo, y el sarcasmo con el que contesta esa objeción: "¿En qué fueron tratados como inferiores a las demás iglesias? En que traté de no ser una carga para ustedes; en que traté de decir: ¿Saben qué? No, no me den dinero, porque no quiero ser una carga para ustedes. Yo sé lo que implica para ustedes pagarle a alguien para hablar. Entonces, prefiero que no; para mostrarles mi amor, no para verlos como inferiores, sino para darles algún beneficio. Por eso dije: No me den dinero".
Me encanta esta parte que dice: "Perdónenme este agravio", porque pueden oír el sarcasmo en esa frase: "Uy, pues perdón, no tomé tu dinero". Como ese tipo de... así hablaríamos ahora.
"No busco lo que es de ustedes, sino a ustedes"
Y continúa diciendo: "Miren, yo estoy comprometido con ustedes. Esta es la tercera vez que estoy preparado para ir a ustedes". Ya fue dos veces. "Quiero ir una tercera vez. No voy a cambiar mi filosofía ministerial: Ahora sí les voy a cobrar, para que vean que sí me importan. No; voy a seguir diciéndoles: No me den nada de dinero. No les seré una carga, pues no busco lo que es de ustedes, sino a ustedes".
¿No les encanta esa filosofía de discipulado? "No me interesa lo que tú me puedes dar; me interesas tú". Eso es lo que está diciendo Pablo. Dice: "No es lo que yo puedo ganar de ti; es mi amor por ti, solamente tu beneficio. Esto es lo único que tengo en mente".
Y eso me hacía pensar en los... si les gusta el chisme y estas revistas de chismes de todo lo que está pasando en el mundo del espectáculo. A veces es interesante ver cómo un hombre de 70 años anda con una chavita de 20. Y obviamente, cuando eso pasa, ¿qué es lo primero que nos viene a la mente? "Pues debe tener mucho dinero". Esa es la única explicación lógica cuando hay una diferencia de edad tan grande. Y es verdad: muchas veces sí —no digo que sea el caso siempre—, pero la mayoría de las veces es un interés económico.
Entonces decimos: "No lo ama, ama su dinero". Dice: "Pues ya se va a morir pronto. ¿Y a quién le va a dejar todo? Pues a mí, ¿no?". Y hay mujeres que están buscando ese tipo de beneficio. Eso es, creo, como Pablo está tratando de explicar su interés por ellos: eso no es genuino. Es como cuando hay una relación amorosa entre dos personas, y no es un interés económico: es un interés realmente en la relación, en la persona.
La pregunta es: ¿son las personas un medio para un fin en nuestras vidas? ¿Son las personas un medio para un fin? Estamos pensando: "¿Qué es lo que puedo obtener de ti?", y esa es mi motivación. "Y si yo puedo obtener algo de ti, entonces voy a invertir en ti".
Como un padre con sus hijos
Vean lo que dice. Dice: "Porque los hijos no tienen la responsabilidad de atesorar para sus padres, sino los padres para sus hijos". Pablo dice: "Miren, esto es natural. Es natural mi relación con ustedes". Porque "yo ya les he dicho" —y esto ya lo vimos en 1 Corintios, creo que es el capítulo 4, donde Pablo habla acerca de cómo se siente con respecto a ellos—: "Yo siento que soy como un padre para ustedes. Así es como me siento".
Y entonces esta imagen de ser como un papá para ellos la traslada a la familia, y dice: ¿quién tiene la responsabilidad de dar sin recibir a cambio en una familia? El papá. El papá es el proveedor, y dice: "Yo te voy a proveer". Y no voy a decir: "Bueno, hijo, pero después te voy a recordar cuánto me debes. Porque mira: tantos años de pañales, tantos años de escuela, tantos años de comida. Así que ahora que ya trabajas...". Y mis tres hijos ya trabajan. "Pues vamos a hacer cuentas, ¿no?". No funciona así.
Entendemos que no es así, porque el amor de un padre simplemente es dar: dar a sus hijos porque los ama, y ya. Nunca estamos pensando en recibir algo a cambio en el mismo sentido. Entonces, Pablo dice: "Esto es natural para mí, en este rol de padre".
"Con mucho gusto gastaré lo mío"
Y el versículo 15: "Y yo con mucho gusto gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré por sus almas". Ah, me encanta el lenguaje de Pablo. Es increíble cómo describe esta dinámica con ellos: "Yo les voy a dar, yo voy a invertir en ustedes: les voy a dar mi tiempo, les voy a dar mi pasión, les voy a dar mi dinero en un sentido, porque yo tengo que pedir dinero de otros para poder servirles a ustedes. Y si necesito hacer tiendas, lo que sea que necesite hacer... pero yo quiero darles a ustedes todo lo que yo tenga a mi disposición; mis recursos, quiero dárselos a ustedes".
Y vean esta frase, porque me encanta este detalle del versículo 15, porque aquí es donde a veces confundimos las cosas. Vean cómo lo dice Pablo: "Y yo con mucho gusto gastaré lo mío". Con mucho gusto. "Yo voy a perseverar en la compasión hacia ustedes con gusto". Aquí es donde empezamos a ser confrontados un poco, porque a veces servimos a los demás, pero servimos a los demás quejándonos de servir a los demás: "Ay, esta hermana otra vez". Y es que: "Ay, otro mensaje de 15 minutos que tengo que escuchar, su podcast que me envía el hermano, de todos sus problemas". Y entonces estamos en una actitud constante de queja, y no podemos decir: "Con gusto; con gusto te doy de mi tiempo, con gusto te doy de lo que necesites".
Hermanos, y yo sé que todos estamos pensando: "Bueno, pero este hermano es diferente". Pero estos son los corintios, hermanos. Dice Pablo que va a ir por tercera vez. Yo ya no hubiera regresado una segunda vez con ellos. Yo, después de la primera vez, hubiera dicho: "¿Saben qué? Ahí muere, ustedes. A ver cómo le hacen, pero yo ya hice mi parte. Ustedes háganse bolas. Si quieren pelearse, peléense. Yo ya me voy. Me voy con otra iglesia que sí me aprecie".
"Si los amo más, ¿seré amado menos?"
Porque vean cómo habla aquí. Dice: "Si los amo más, ¿seré amado menos?". Lo que está diciendo es: "Entre más amor yo manifiesto para ustedes, más parece que ustedes me aman menos, que menos lo aprecian". ¿No es eso lo más difícil en el servicio al Señor, cuando no hay reciprocidad? Cuando tú amas a alguien y esa persona no te ama a ti, o no parece apreciar tu amor, eso es lo más difícil: "Pero es que yo trato, y le digo, y trato de arreglar las cosas, y nada más no me hace caso". Eso es lo más doloroso, y para Pablo es lo más doloroso. ¿Cómo lo hacemos? Con gusto.
A pesar de que no haya reciprocidad, a pesar de que no sintamos el amor de regreso de una persona, ¿cómo lo podemos hacer? ¿Con gozo? Lo hacemos con gozo pensando: "No es mi felicidad la que estoy buscando; es la felicidad de mi hermano la que estoy buscando, lo que traiga, lo que maximice su felicidad en el Señor. Esa es mi meta. Esa es mi meta". Así yo puedo hacerlo con gusto, porque voy a seguir buscando, y voy a seguir tratando, hasta que mi hermano pueda realmente, genuinamente, encontrar gozo en Cristo; no en mí, no en la relación conmigo.
Ahí no es donde va a encontrar primeramente su felicidad. Va a ser a través de conocer a Dios de una manera más profunda, disfrutar del evangelio de una manera más profunda en su vida. Nosotros buscamos su gozo, el gozo de los demás, solamente cuando Cristo obra en nosotros. Como dice Colosenses 1:29: "Y con este fin también trabajo, esforzándome según Su poder que obra poderosamente en mí".
La acusación de engaño
Dice la segunda mitad del versículo 16: "No obstante, siendo astuto, los sorprendí con engaño". Porque aquí está otra acusación que está Pablo expresando, que él sabe que hay. La acusación es: "Pablo nos está engañando". Y el engaño radica en —parece ser que lo que están diciendo es—: "Él no nos pide dinero, pero bien que viene con lo de la ofrenda para Jerusalén". Ya leímos los capítulos 8 y 9, donde explica esa parte, ¿no? Y envió a Tito y a este otro hermano. Y eso es lo que viene en los versículos 17 y 18.
Él los envía. Dice: "No, no me den dinero". Pero Tito y el otro hermano recogen el dinero y regresan con Pablo, y dicen: "Bueno, pues nuestra comisión la vamos a tomar para nosotros". Eso parece ser lo que piensan que Pablo está haciendo para engañarlos: que Tito y el otro hermano, y los colaboradores de Pablo, están coludidos en esto: "Vamos a aparentar humildad al decir: No, no nos den dinero; denle a los de la iglesia en Jerusalén. Vamos a aparentar esa humildad para que entonces, cuando nos den el dinero, podamos seguir pareciendo humildes; pero en realidad vamos a tomar algo de ese dinero".
Por eso Pablo defiende el testimonio de sus colaboradores y dice: "No he tomado ventaja. ¿Cuándo han visto que yo tome ventaja de ustedes por medio de alguien más?". Como que este es un complot —como diría nuestro expresidente—, un complot que estoy haciendo en contra de ustedes para sacar ventaja de ustedes. "¿Acaso he tomado ventaja de ustedes por medio de alguien de los que les he enviado? A Tito le rogué que fuera, y con él envié al otro hermano". Ya habíamos visto sobre ellos previamente en 2 Corintios. "Le rogué que fuera Tito, y con él al otro hermano. ¿Acaso obtuvo Tito ventaja de ustedes?".
O sea: "¿En qué basan esta especulación? ¿Conocen el carácter de Tito? ¿Conocen mi carácter? ¿Creen realmente que esto es lo que estamos tramando? ¿No nos hemos conducido nosotros en el mismo espíritu y seguido las mismas pisadas? El testimonio de Tito está intacto. Mi testimonio está intacto. ¿En qué basan estas especulaciones sobre nuestras motivaciones de sacar ventaja de ustedes?".
Los derechos que Pablo cede
Entonces, ¿cómo se ve el discipulado? El discipulado se ve en esta disposición de ceder nuestros derechos; no nada más a ser defendidos por otros, sino a recibir ciertas cosas de otros. Y traté de resumir cuáles son las cosas que Pablo menciona aquí. Está cediendo su derecho a recibir dinero de los corintios. Porque es un derecho —él ha explicado esto—: sí es un derecho apostólico, es un derecho del ministerio. Pablo habla, en 1 Timoteo, de que los que enseñan tienen un derecho a vivir de eso. Hay toda clase de peticiones que Pablo hace de dinero a otras iglesias. Entonces, Pablo dice: "Yo estoy cediendo mi derecho a pedir dinero de ustedes".
"También estoy cediendo mi derecho a descansar y a no gastar mi energía en ustedes". Es un derecho. Porque Pablo podría decir: "¿Saben qué? Ya me cansé. Estoy cansado de lidiar con ustedes, así que me voy a otras cosas". Pero está cediendo este derecho a guardar su energía, y gastarla en ellos. Por eso dice: "Con mucho gusto gastaré lo mío". Él quiere gastar su energía en los corintios.
Y lo más difícil de todo, de estos derechos, es el derecho a recibir amor de parte de ellos. Porque claramente algunos de ellos no le muestran mucho amor a Pablo, y eso le duele. Pero dice —y lo vamos a ver en un momento—: "Está bien, porque esto lo estoy haciendo por Dios principalmente, y eso significa que a veces la gente no me va a amar". Entonces, ¿cómo es que estamos dispuestos a ceder ante estas cosas, a recibir esto?
De dónde saca Pablo la fuerza
Y entonces esto nos trae una pregunta muy interesante, que es: ¿de dónde saca Pablo la motivación para seguir adelante? Aquí ya lo vimos, ya se los mencioné: Colosenses 1:29. Es el poder de Dios en él. O sea, la manera en que Dios está obrando a través de él es lo que le da la fuerza para perseverar con esto, con esta bola de ingratos. Y él sigue ahí: "Yo los amo. Yo los amo. Yo quiero lo mejor para ustedes. Voy a estar ahí. ¿Qué tengo que hacer?".
Pero una persona empieza a dar, y a dar, y a dar... ¿no es cierto que va a terminar vacía si solo das? Sí. Y ahí es donde entra este principio del poder de Dios en nuestra debilidad. Porque cuando nos vaciamos de nuestros propios recursos, ¿quién es el que llena ese espacio? Dios. No vamos a poder dar si no hemos recibido primero. Y Dios va a darle a Pablo abundantemente de Su gracia para poder seguir dando aun cuando no recibe de ellos. Él recibe de Dios, y de ahí fluye, y fluye, y fluye, para que pueda seguir dando a pesar de no recibir. Ese es el principio.
Delante de Dios, no por la reputación
Lo cual nos lleva al versículo 19, que creo que es muy explícito en lo que está tratando de decir: "Todo este tiempo ustedes han estado pensando que nos defendíamos ante ustedes. En realidad, es delante de Dios que hemos estado hablando en Cristo; y todo esto, amados, es para su edificación". "Miren, yo no me estoy defendiendo nada más por defender mi reputación. Yo me estoy defendiendo delante de ustedes porque sé que el trabajo que hago con ustedes viene de parte de Dios, y lo hago delante de Dios como mi testigo. Él conoce mi corazón, Él conoce mis motivaciones, y por eso estoy haciendo este esfuerzo delante de ustedes. Porque a lo mejor ustedes me cuestionan, pero Dios sí conoce la verdad. A lo mejor mi reputación ha sido destrozada por ustedes. Está bien. No me interesa defender mi reputación; me interesa hacer la obra que Dios me ha dado para hacer".
Entonces, muchas veces el discipulado, el costo del discipulado, involucra sacrificar nuestra reputación. Porque la razón por la que lo hacemos no es para defender nuestra reputación, no es para construir nuestra reputación; es porque amamos a Dios, y porque queremos presentarnos delante de Dios diciendo: "Señor, yo he usado lo que Tú me diste para Tu servicio. Te he honrado a Ti a través de mi debilidad. Tú conoces eso; ellos no. Y no tengo que explicar, no tengo que justificarme todo el tiempo". Así que la reputación de Pablo está delante de Dios principalmente. "La voy a sacrificar con los demás, porque yo sé que Dios sí conoce mi corazón".
La teología afecta nuestra manera de servir
Y Pablo... nada más quiero mencionar esto porque creo que es importante: es la teología de Pablo. Y aquí es donde la parte teórica, la teología que tenemos, debe de afectar nuestra manera de vivir. Porque cuando hablamos de los atributos de Dios, por ejemplo, Su omnisciencia, Su omnipresencia, ¿cómo afecta ese conocimiento de que Dios está en todas partes y de que Dios conoce todas las cosas? ¿Cómo afecta eso mi manera de servir en la iglesia?
A Pablo lo afecta de una manera muy evidente, que es: "Estoy tranquilo. Estoy tranquilo de que hablen mal de mí, y de que mi reputación a lo mejor no sea la mejor entre ustedes, porque sé que Dios conoce todas las cosas. Y lo creo, porque sé que Dios está en todas partes, y Él me ve en todo momento, y es delante de Él que mi conciencia está tranquila". Nuestra teología cambia cómo vivimos. Por eso enfatizamos el conocimiento teológico, que nos lleva a vivir como Pablo: no nada más entendiendo Sus atributos, sino buscando la edificación del cuerpo.
Ese es el enfoque de Pablo. Dice: "Todo esto lo estoy haciendo para su edificación", como un contratista en una obra de construcción: viendo qué se necesita, a quién llamamos, cómo movemos las cosas, qué materiales se necesitan para seguir edificando, edificando, edificando a los demás. "Ese es mi trabajo como arquitecto", dice Pablo en 1 Corintios. Dice: "Yo soy como un arquitecto, como un jardinero, como un papá, nada más buscando cómo traer edificación al cuerpo de Cristo, cómo ayudarles a crecer en su conocimiento de Dios, en su cercanía con Dios. Ese es mi único propósito".
Los temores de Pablo
Lo cual nos lleva al último punto, que está en el versículo 20; versículos 20 y 21, estos últimos dos versículos. Pablo aquí otra vez abre su corazón de una manera muy honesta, y dice: "Porque temo...". Hay temores dentro de Pablo. Sí, hay muchos temores, y es honesto sobre esos temores. Y, hermanos, cuando estaba leyendo esto, pensé genuinamente: sí, creo que son los mismos temores que hay en mi corazón con respecto a la iglesia. Creo que eso es lo que más me angustia; creo que es lo que más me causa a veces desánimo. Creo que es una de las cosas más difíciles con las cuales lidiamos como líderes, como pastores, que es todo lo que causa divisiones en la iglesia.
Vean esta lista. Dice: "Temo que quizá, cuando yo vaya, halle que no son lo que deseo". Él está esperando, orando: "Señor, cambia su actitud, cambia sus corazones, por favor, Señor; que yo vea ya el fruto de un corazón en el que Tú estás trabajando cuando yo llegue". Pero su temor es: "¿Qué tal si regreso y están peor que antes, o igual que antes?". Y ellos me reciban no como lo que quisieran recibir, el tipo de apóstol que ellos esperan, que dice: "No, sí, sí, tienen razón, ya voy a enfocarme en las características de un apóstol que ustedes esperan de mí"; y en vez de eso llegue un apóstol con la varita de corrección. Que eso no es lo que ellos quieren, y no es lo que Pablo quiere tampoco.
Pleitos, celos, enojos
Pero vean esta lista. Pleitos: "No quiero llegar y ver que hay conflictos entre ustedes". "Es que este hermano me dijo... y es que yo... y es que ¿por qué me dijo así? Y yo, ¿por qué le voy a hacer caso?". Y si esa es su actitud, entonces empiezan a sacar todas las cosas que traen celos: "Es que este hermano, mira el favoritismo con ellos, porque a mí no me hace eso, pero a ellos sí". Nunca han escuchado eso, ¿verdad? "¿Por qué a él sí lo dejan, y a mí...?". Celos.
Enojos, hermanos. Y lo decimos a veces en la Cena del Señor: ¿tienes algo todavía pendiente con alguien en la iglesia, un hermano que tú sabes que no estás bien con él? Todavía hay un enojo ahí, de algo que nunca se ha resuelto, pero dices: "Bueno, ya me doy por vencido". A eso se refiere. Enojos. "Sí, estoy bien con mis hermanos. No tengo nada en contra de nadie". Realmente, a veces no somos honestos acerca de ese punto.
Yo me doy cuenta, porque a veces la gente dice: "Estamos bien", y pasa un tiempo y vuelve a salir eso, que supuestamente ya estaban bien. No, no estaban bien. Porque si tú le preguntas su opinión sobre el hermano: "Sí, el hermano... pero ha hecho cosas...". No estoy tratando de imitar a nadie en particular; estas son mis propias caras.
Rivalidades y difamaciones
Rivalidades. Rivalidades en la iglesia: "Yo soy de Apolos", "yo soy de Pablo". ¿Se acuerdan de todo eso que empezó en 1 Corintios, capítulo 1? Bandos. O sea, como que este es un grupo, esos son los que se llevan, y ese es el grupo que se lleva; y aquí está este otro grupo, y ellos son los que se llevan; pero juntos nunca los vas a ver. Esas son rivalidades que toda iglesia enfrenta.
Difamaciones. Y las difamaciones —recuerden, hermanos—: una difamación es cuando decimos algo que no es verdad acerca de alguien. Y esto en particular... yo estaba pensando sobre todo esto, y esto es en particular cuando no damos el beneficio de la duda, y cuando asumimos las motivaciones y la razón por la que alguien hace algo, y lo damos por sentado: "Es que dijo eso por esto; por eso lo dijo. Hizo eso por esta razón". Si nosotros conociéramos el corazón de la gente y supiéramos exactamente por qué son como son, entonces empezamos a atribuir razones para las actitudes y las cosas que otros hacen.
Y eso es difamación, hermanos, porque tú no sabes eso. Tú no sabes cuál es la motivación de alguien. Tienes que ir y preguntarle: "¿Es esta la razón por la que lo hiciste?". Y si te dice: "No", ¿qué haces? ¿Le crees? Tenemos la responsabilidad de dar el beneficio de la duda, de asumir lo mejor en otros; no lo peor: lo mejor en otros. Siempre nos vamos con la peor razón por la que alguien pudo haber hecho lo que hizo, sin pensar en todas las circunstancias.
Chismes, arrogancia, desórdenes
Chismes. Chismes. Hermanos, quiero darles una definición aquí, nada más breve, por si todos estamos pensando: "Yo no soy chismoso". Chisme es hablar de alguien y no hablar hacia alguien. O sea: no se lo digo a él; hablo de él, pero no se lo digo a él. "Eso es lo que pienso de esta persona: es así, así, así. Estos son todos sus defectos. Claramente tiene todos estos defectos, pero nunca se lo diría. Pero a ti sí te lo digo. Bueno, para que ores por él". Esa es la razón. Hablar de alguien, y no hablar a alguien, acerca de las cosas que vemos en ellos.
Arrogancia es nunca estar dispuesto a hablar de mis propias debilidades y fallas. Eso es arrogancia: si estoy dispuesto a hablar de los problemas de otros, pero prefiero no hablar de las cosas con las que yo lucho. Pero claramente es más fácil hablar de los pecados de alguien más que de los míos. Es esta cosa de la paja y la viga, ¿se acuerdan? Arrogancia es cuando es más importante para mí el pecado de alguien más que mi propio pecado.
Y desórdenes es lo último que menciona Pablo. Cuando no nos importa la autoridad, no nos importa la sumisión: "Él no me va a decir qué hacer. Ella no me va a decir qué hacer. ¿Quién le puso a él a cargo? ¿Quién se cree que es?". Esta falta de sumisión unos a otros, en muchas áreas. "Yo soy pastor de la iglesia, ¿por qué ellos me van a decir que haga eso?".
Bueno, hermanos, como ven, me inspiró esta parte de lo que Pablo está diciendo. Y la razón es porque todos luchamos con esto, hermanos. No estoy tratando de señalar a alguien en particular; todos sabemos que luchamos en estas áreas. O sea, es una realidad de nuestra iglesia. La unidad siempre es una batalla, y Pablo entiende eso, y las amenazas a la unidad son su mayor temor.
Mi carta a los cuajimalpenses: la indiferencia
Y déjenme decirles algo, nada más como un comentario adicional aquí, hermanos. Yo agregaría en mi propia carta a los corintios —pero a los cuajimalpenses, es mi carta—, les diría: "Tengo temor de encontrarme con indiferencia en la iglesia". Creo que la indiferencia, en mi experiencia, tiende a ser una de las más grandes amenazas hacia la unidad de la iglesia: cuando nos damos por vencidos con otras personas, como: "Esta relación no funciona, y ya. Así que cada quien por su lado. Somos hermanos, pero no amigos".
Es fácil decir eso, porque esa es indiferencia, y es una de las mayores amenazas a la iglesia: cuando no estamos dispuestos a trabajar en una relación que sabemos que es difícil, pero que Dios nos ha llamado a tener, porque estamos juntos. Entonces, el reto es, hermanos —porque somos impacientes—, el reto es no perder la paciencia en cuanto al trabajo que Dios está haciendo en los demás. Porque Pablo no perdió la paciencia con los corintios; entonces, ¿por qué perderíamos la paciencia nosotros unos con otros? "Sí, ya, ya es un caso perdido, no hay más que hacer". Yo pensaría que estos son un caso perdido. Y Pablo tiene esperanza. Pablo quiere edificarlos, enfrentando divisiones con temor. Si hay algo que debe causar temor en nuestros corazones es la división de la iglesia.
"Mi Dios me humille delante de ustedes"
Y la otra cosa que menciona el versículo es: "Temo que cuando los visite de nuevo, mi Dios me humille delante de ustedes, y yo tenga que llorar por muchos que han pecado anteriormente y no se han arrepentido de la impureza, inmoralidad y sensualidad que han practicado". Aquí hay una clave importante que está diciendo Pablo sobre la disciplina, porque él está consciente: va a haber unos que están perseverando en su pecado, y "yo tengo que ir y confrontarlos".
Pero ¿cómo los va a confrontar? ¿Con arrogancia, diciendo: "A ver, yo soy apóstol aquí; aquí, fuera estos pecadores de la iglesia"? ¿Así es como va a llegar? Dice: "Voy a tener que humillarme. Dios me va a humillar". ¿Por qué diría "Dios me va a humillar", hermanos? Porque son como sus hijos. Como un hijo que está haciendo un berrinche y humilla a su papá por su berrinche: "No, no es...". Haz de cuenta como que no es tu hijo, ¿no?, porque te da pena su comportamiento.
Así es como Pablo se siente sobre los corintios que van a seguir actuando en pecado. Pablo se siente humillado, porque son como sus hijos, y de alguna manera su fracaso, en un sentido, lo siente como su propio fracaso, porque los ama, ha visto su conversión, ha visto cómo han conocido el evangelio y la Palabra. Y entonces dice: "¿Cómo puede ser? ¿Cómo puede ser que lo que estoy construyendo termine así?".
El balance de la disciplina
Es difícil, hermanos, esta parte de la disciplina de la iglesia. Todos entendemos esto. Es difícil porque es un balance. Y esto lo sabemos en la crianza de los hijos: este balance entre ser demasiado duro o ser demasiado tolerante. Eso existe dentro de la iglesia también. Lo tenemos con nuestros hijos; eso existe en la iglesia también. A veces sentimos que estamos siendo demasiado tolerantes con el pecado, y a veces sentimos: "No, estamos siendo demasiado duros con el pecado", no mostrando nada de gracia; o mostrando tanta gracia que estamos abaratando la gracia. Pablo está en esta lucha: "¿Cómo voy a tratar con estas cosas?".
Pero el discipulado no se rinde cuando se trata del pueblo de Dios. El discipulado no se rinde con la gente. Es el deseo de Pablo mostrar lo que dice 1 Pedro 1:22: "Puesto que en obediencia a la verdad ustedes han purificado sus almas para un amor sincero de hermanos, ámense unos a otros entrañablemente, de corazón puro". ¿Cómo se manifiesta un corazón puro unos a otros? Esa es la pregunta. ¿Cómo quiere Dios manifestar un amor puro entre nosotros? Y la única manera de manifestar un amor puro, hermanos, es experimentando un amor puro en nuestras vidas. Esa es la manera.
El costo de nuestra redención
C. T. Studd dijo: "Si Jesucristo es Dios y Él murió por mí, entonces no hay ningún sacrificio que sea demasiado grande que pueda hacer por Él". El costo de nuestra redención fue el más alto, porque Jesús sufrió el rechazo y la negación de los más cercanos a Él; de la gente que Él mismo creó, sufrió el rechazo.
Y Jesucristo cedió Sus derechos. Aunque estaba en la misma esencia, la misma condición de Dios, "no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y se humilló hasta la muerte, y muerte de cruz". Cristo cedió Sus derechos. Cristo cedió Su propia reputación por nosotros, y Cristo sufrió aflicción por nosotros.
Así que, ¿cómo nosotros no vamos a vivir eso mismo cuando se trata de servir a otros, como un reflejo de lo que Dios ha hecho en nuestras propias vidas? Que Dios nos ayude a amarnos con un corazón puro, y a estar dispuestos a vivir y a sufrir el costo del discipulado. Puestos de pie.
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