1 Corintios 15:12-191 CorintiosNathan Díaz
El fundamento de la resurrección
Transcripción
Un asunto de vital importancia
Y ahora, 1 Corintios 15. Ya empezamos el domingo pasado, y este es realmente, creo, el capítulo más importante del libro. Porque tiene también, como veíamos la semana pasada, el fundamento del evangelio, que es el evangelio, y después este desarrollo que estamos viendo ahorita de la resurrección, que van a ser varios domingos que nos vamos a tomar para verlo con calma. Porque justamente el argumento de Pablo es que este es un asunto de vital importancia de la fe cristiana, que esto es central, que esto no es algo opcional. No es algo en lo que puedes tener diferentes opiniones, el tema de la resurrección. Esto tiene que ser un punto de fundamento para la iglesia, una de las cosas que une a la iglesia de Cristo, la verdadera iglesia de Cristo. Si no podemos estar de acuerdo acerca de qué es el evangelio y acerca del tema de la esperanza de la resurrección, entonces pues no somos hermanos en Cristo Jesús, porque este es el punto de unidad.
Entonces, vamos a volver a leer lo que leímos el domingo pasado, nada más como un repaso. Versículo 1 del capítulo 15: "Ahora les hago saber, hermanos, el evangelio que les prediqué, el cual también ustedes recibieron, en el cual también están firmes, por el cual también son salvos, si retienen la palabra que les prediqué, a no ser que hayan creído en vano. Porque yo les entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras, que fue sepultado y que resucitó al tercer día conforme a las Escrituras; que se apareció a Cefas y después a los doce. Luego se apareció a más de 500 hermanos a la vez, la mayoría de los cuales viven aún, pero algunos ya duermen.
Después se apareció a Jacobo, luego a todos los apóstoles; y al último de todos, como a uno nacido fuera de tiempo, se me apareció también a mí. Porque yo soy el más insignificante de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, pues perseguí a la iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no resultó vana. Antes bien, he trabajado mucho más que todos ellos; aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí. Sin embargo, haya sido yo o ellos, así predicamos y así creyeron ustedes".
Eso es lo que vimos el domingo pasado. Vimos qué es el evangelio: vimos que el evangelio es Jesús, el evangelio es poder, y vimos que el evangelio es gracia. Esas tres cosas están dentro de este pasaje, y este es el punto de partida ahora para lo que Pablo quiere realmente desarrollar.
"No hay resurrección de muertos"
La razón por la que saca a la luz este tema, de regresarse al fundamento del evangelio, es este versículo 12: "Ahora bien" —ya les di este fundamento—, "si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos entre ustedes que no hay resurrección de muertos?". Este es el tema del que está partiendo Pablo ahora, de preocupación por los corintios, que es un tema más preocupante para él, de más peso, de mayor centralidad que todos los otros temas que ha estado tocando en la carta hasta este punto, que son problemas en la iglesia de Corinto.
Todas estas otras cosas de las que ha estado hablando con ellos —acerca de la manera en que usan sus dones, o la manera en que celebran la Cena del Señor, o la manera en que hay un cierto orden dentro de la iglesia en 1 Corintios 11, ¿no?, en relación a las mujeres, o todas esas cosas— realmente no son el tema central de preocupación de Pablo. Aquí Pablo ya llegó al tema más importante que le preocupa acerca de lo que ha escuchado de los corintios. Comenzó hablando de otras cosas que ha escuchado, que Cloé le contó que están sucediendo ahí, pero este es el tema que mayores implicaciones tiene para la vida cristiana, de efectos, de problema, en la mente de Pablo. Es un gran problema que ellos tengan una cierta perspectiva acerca de la resurrección.
Entonces, ¿qué ha escuchado Pablo? Ha escuchado que algunos están diciendo —no todos, a lo mejor, pero algunos dentro de la iglesia— que no hay resurrección de muertos. Ahora, no sabemos exactamente cuál es la extensión de esta creencia o de esta manera de ver la resurrección. No sabemos si lo que estaban diciendo era: "No existe la resurrección de muertos; Jesús no resucitó en realidad de una manera física; no creemos eso". O a lo mejor están diciendo: "Bueno, a lo mejor Jesús sí resucitó, pero eso no implica que nosotros vamos a resucitar".
Me parece a mí, por el argumento que va a desarrollar Pablo a continuación, que lo que están diciendo es lo último que dije: que a lo mejor Jesús sí resucitó, pero eso no implica que nosotros vamos a resucitar en el día final. Y esto es un problema que puede enfrentar cualquier iglesia, y que enfrentan muchas iglesias, que es el tema de reinterpretar las Escrituras de acuerdo a nuestro contexto cultural, nuestras ideas filosóficas, nuestra cosmovisión, algunas ideas que nosotros ya podamos tener, que nosotros traemos cuando venimos a las Escrituras. Y entonces filtramos lo que estamos leyendo a través de esas ideas, de tal manera que reinterpretamos la Biblia. Decimos: "Bueno, aquí dice esto, pero no es eso; en realidad es esto".
Y eso existe hoy en día en relación a la resurrección. Sí, hay universidades cristianas —tienen ese título—, hay iglesias cristianas —tienen ese título— que dirían que la resurrección de Jesús no fue una resurrección física; fue una resurrección ideológica. Es decir, Él vive a través de sus discípulos porque ellos siguen comunicando sus ideas; de eso se trata la resurrección. Bueno, este pasaje está escrito justamente para refutar eso, para hacernos ver qué tan importante es este punto.
El alma inmortal y el cuerpo que no vuelve
Ellos, los corintios, tienen esta influencia grecorromana, del mundo grecorromano, y creo que de aquí viene lo que ellos están diciendo, que era la idea de que el alma es inmortal, pero una vez que has muerto, tu cuerpo va a permanecer muerto para siempre; nunca va a regresar a la vida. Entonces, el alma es inmortal, pero el cuerpo no lo es: el cuerpo deja de ser y nunca más regresará a existir.
Ahora, probablemente —de hecho, estaba pensando sobre esto—, probablemente esto es lo más común que ustedes van a encontrar que la gente cree. Muy poca gente piensa en realidad acerca de la resurrección, aun dentro del catolicismo. Si ustedes hablan con un católico, probablemente tiene la idea: "Bueno, sí, ahí está el cielo; yo muero, mi alma va al cielo". Y se han limitado a pensar en esa etapa, esa dimensión de nuestra existencia. Lo cual, creo, es lo que está pasando con los corintios: están minimizando, o ignorando, o suprimiendo la idea de la resurrección, nada más para pensar: "Bueno, el alma es lo que es importante".
Y el gnosticismo tenía esta idea. El gnosticismo tenía la idea de que lo material es malo, el cuerpo es malo; es bueno deshacerse del cuerpo, porque asciendes a otra categoría de iluminación o de progresión en esta vida. Y es bueno dejar atrás todo lo que tiene que ver con lo material, y lo material nunca puede ser bueno. Todo lo inmaterial —el espíritu, el alma—, eso es en donde está la esencia de la pureza y del ser. Pero la Biblia nos muestra que a Dios le importa lo material, a Dios le importa nuestro cuerpo, y que el cuerpo sí va a ser restaurado de una manera perfecta. Y esa es la preocupación de Pablo en este pasaje.
Entonces, continúa diciendo aquí... Vamos a leer desde el 13 hasta el 19, y luego los desarrollamos brevemente. Aquí está; traten de seguir la lógica de Pablo. Él va a ir conectando una serie de pensamientos: si esto, entonces esto; si esto, entonces esto; si esto, entonces esto. Entonces, una serie de argumentos sobre la conclusión natural que vendría si lo que los corintios creen es verdad.
Si Cristo no ha resucitado
Número uno, versículo 13: "Y si no hay resurrección de muertos, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado". Entonces, vean ese primer argumento: si a ustedes les cuesta trabajo creer que los muertos van a resucitar, entonces realmente no hay resurrección. Bueno, entonces Jesús tampoco resucitó, porque están ustedes diciendo que la resurrección en realidad es imposible, no puede ser. Y si eso es verdad, entonces Jesús no resucitó.
Versículo 14: "Y si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también la fe de ustedes. Aún más, somos hallados testigos falsos de Dios, porque hemos testificado contra Dios que Él resucitó a Cristo, a quien no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan". Versículo 16: "Porque si los muertos no resucitan, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado; y si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes es falsa; todavía están en sus pecados. Entonces también los que han dormido en Cristo están perdidos. Si hemos esperado en Cristo para esta vida solamente, somos, de todos los hombres, los más dignos de lástima".
Esto es en lo que quiero que nos enfoquemos ahorita: en tratar de entender cuál es todo este argumento, qué tan importante y qué tan fundamental es la resurrección. ¿Qué está diciendo Pablo? Sin la resurrección, el ministerio cristiano no tiene ningún sentido; la fe personal es inefectiva; el carácter de Dios está siendo cuestionado; los cristianos todavía necesitan ser salvos, todavía viven en sus pecados; y cualquier sentido de esperanza futura ha sido quitado de nosotros, y nuestra existencia presente es sin significado. Todo está en juego aquí. Esto es por lo que le preocupa tanto, tanto a Pablo este tema.
El fundamento de nuestra predicación
Así que, número uno: el fundamento de la resurrección para nuestra predicación, versículos 14 y 15. ¿Cuál es? Bueno, que si Jesús no resucitó, entonces nuestro mensaje es falso. Nuestro mensaje es falso, y el evangelio es un mito inventado por hombres. "Si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también la fe de ustedes. Aún más, somos hallados testigos falsos de Dios, porque hemos testificado contra Dios que resucitó a Cristo, a quien no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan".
¿Se acuerdan? Pablo ya dijo qué es el evangelio: el evangelio es esto, es lo que predicamos. Por eso empezó ahí. Dijo: lo que predicamos es que Cristo murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras, fue sepultado y resucitó al tercer día conforme a las Escrituras. Eso es lo que predicamos, lo que decimos. Y lo que está diciendo Pablo es: si Cristo no resucitó, entonces estamos mintiéndole a la gente; nosotros somos cómplices de una mentira.
Es como en un juzgado: te mandan a declarar delante del juez y de los que van a estar ahí escuchando todo el juicio, cómo se desarrolla, y te preguntan, te dicen: "¿Juras decir la verdad y nada más que la verdad?". Y hasta ponen su mano sobre una Biblia para darle más seriedad a la declaración. ¿Cómo se llama cuando alguien miente en un juicio así? ¿Perjuicio? No, perjurio. Perjurio. Perjurio. Esto es perjurio espiritual; es lo que hacemos cuando nosotros estamos diciendo que Jesús resucitó: estamos diciendo que Dios hizo algo que no hizo.
¿Y qué dijo Cristo cuando Él se apareció a sus discípulos, al final del libro de Mateo? Mateo 28, versículos 18 al... "Acercándose Jesús, les dijo: 'Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado; y recuerden: Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo'". Esto se los dijo Jesús después de que se les apareció, ya resucitado.
Y entonces, nada de esto sería cierto si Jesús no resucitó. Él está diciendo estas cosas justamente porque Él resucitó y está delante de ellos, y la implicación de que Él está delante de ellos vivo es esa: "Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Así que ustedes ya me vieron vivo, ya vieron que Yo vencí a la muerte; por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones". Es la motivación por la cual predicamos lo que predicamos. Por eso, ¿entienden por qué es tan importante? Si Jesús no resucitó, entonces, ¿por qué haríamos esto? ¿Por qué iríamos a las naciones a hacer discípulos y bautizarlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo? ¿Cuál sería el punto? ¿Cuál sería el objetivo? No tendría objetivo. Todo lo que diríamos sería completamente falso si Jesús no resucitó.
Pedro vuelve a pescar
Y nuestra motivación, en realidad... bueno, ¿cuál sería nuestra motivación? ¿Se acuerdan de Pedro, Juan 21? Hay un punto en la narrativa de los evangelios donde Jesús ha muerto, y todavía no les queda claro a los discípulos; no han experimentado de una manera todavía tan obvia que Jesús está vivo, y pues regresan a sus actividades. Ahí está Pedro, pescando otra vez: "Murió nuestro maestro". Tenemos en la narrativa de los evangelios que se escondieron, que tuvieron miedo cuando Jesús murió. No querían que los encontraran. Dijeron: "Nos van a hacer lo mismo si se dan cuenta de que aquí seguimos, y dicen: 'Ah, ustedes son los que seguían a este Jesús que matamos; a ustedes también los vamos a matar'". Entonces, estaban escondidos, estaban atemorizados, no querían salir.
¿Cuál es la única verdadera motivación para predicar este mensaje? Es que Pedro está ahí, tratando de pescar como siempre, como que no le sale, y hay un hombre que le dice: "No, echa la red del otro lado". Y la echa del otro lado, y de repente se llena de peces la red, y Juan le dice a Pedro: "Mira, es el Maestro". Y entonces corre de emoción, y hasta se avienta al agua, porque no quiere esperarse a que el barco llegue, porque no está tan lejos de la orilla. Y esto cambia todo para los apóstoles: lo han visto, han comido con Él, y se dan cuenta de que entonces el mensaje es real. El mensaje que ellos van a proclamar es verdadero, y no hay duda en sus corazones.
Eso es el número uno: el fundamento de la resurrección para nuestra predicación. Es que, si la resurrección no es verdad, entonces nuestro mensaje es falso, y el evangelio solo es un mito que inventaron personas.
El fundamento de nuestra salvación
Número dos: el fundamento de la resurrección tiene que ver con nuestra salvación. Porque si Jesús no resucitó, entonces tenemos una fe falsa; es decir, una fe inefectiva en nuestras vidas. Y quiero que vean el desarrollo que se da desde el versículo 2. ¿Se acuerdan cuando dice "por el cual también son salvos, si retienen la palabra que les prediqué, a no ser que hayan creído en vano"? O sea, hay una manera de creer en vano. Y esta palabra, "vano", regresa otra vez en el versículo 10, cuando Pablo dice: "Por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no resultó vana".
Entonces, ya pueden ver que parte de lo que es creer en vano es que la gracia de Dios no tenga ningún efecto en tu vida. Y Pablo dice: entonces, la gracia de Dios tiene un efecto; por lo tanto, no es vana. Y aquí ahora regresa otra vez la idea de "vano", en el versículo 14: "Si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, vana también la fe de ustedes".
Entonces, vean esta conexión entre estas tres ideas. Lo que hace que la gracia sea efectiva en nuestras vidas, y que por lo tanto nuestra fe no sea vana, es que Jesús ha resucitado. Porque Jesús ha resucitado, entonces, cuando nosotros creemos y experimentamos la gracia de Dios, Dios transforma nuestras vidas. Esta transformación solo es posible, solo es real, si lo primero es cierto: Jesús está vivo.
El valor de la fe no puede ser más grande que su objeto
Y este es el punto de Pablo: el valor de la fe no puede ser más grande que su objeto. El valor de la fe no puede ser más grande que su objeto. Vivimos en una cultura en la que la fe se exalta como un concepto, una virtud que está desconectada de en dónde está puesta. Entonces, en Alcohólicos Anónimos y en otros tipos de contextos van a escuchar cosas como: "Bueno, lo importante es que tengas fe; fe en algo. En algo tienes que creer. ¿Quieres que Dios sea esa silla? Adelante, pero pon tu fe ahí". Está dirigido así, como que la fe es el punto: creer en algo. Bueno, Pablo está en completo desacuerdo con esa idea. Dice: la fe no vale nada; no importa cuánta fe tengas.
El otro día Miguel compartió conmigo un video sobre esta idea de "si tuvieran fe como un grano de mostaza". Y decía en el video que a veces pensamos que cuando Jesús dijo "si tuvieras fe como un grano de mostaza" se refiere a una fe pequeña, no muy grande, porque la semilla de mostaza es muy pequeña. Pero dice que hay otras cosas de la semilla de mostaza: que es muy duradera, que aguanta todo y que también crece muy rápido. Y bueno, no sé, ahí había una serie de cosas. Y le decía a Miguel: "Está bien, o sea, entiendo el punto de eso". Pero le decía: "No creo que el punto de Jesús, en ese diálogo que tiene con sus discípulos... no creo que el énfasis de 'si tuvieran fe como un grano de mostaza' sea si su fe tiene una cierta calidad". No es lo que está diciendo. Está diciendo: si tu fe está puesta en el lugar correcto.
No es la cantidad ni la calidad de la fe, sino en dónde está esa fe; lo que hace que sea efectiva es el objeto de nuestra fe. Ese es el punto. Tú puedes tener mucha, mucha fe, y de mucha calidad, en algo que es completamente falso. Y, por cierto, los ateos tienen mucha fe: mucha fe en la ciencia, mucha fe en muchas cosas, y mucha fe en decir que Dios no existe. Pero, ¿qué es lo que hace que Dios exista o no exista? ¿Que tú creas en Él? ¿Eso determina si existe o no? No. Eso es completamente independiente de lo que tú creas.
Entonces, tú puedes tener mucha fe en algo completamente falso, y dice Pablo: eso no va a servir de nada, absolutamente de nada. Traten de pagar con un billete falso en una tienda, y usen el argumento de: "Bueno, yo tengo fe en que este billete es real, así que tienes que aceptarlo". No importa cuánto creas que es real, no importa cuánto creas que es verdadero: si es falso, no vale nada. Y eso es lo que Pablo quiere que veamos.
Todavía en nuestros pecados
Quiere que veamos que todavía estamos en nuestros pecados. Versículo 17: "Si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes es falsa; todavía están en sus pecados". Esta es la parte más importante. Porque asumimos que, entonces, sí existe una ley moral, sí existe un Dios; pero si ese Dios no ha hecho algo para darnos la oportunidad de ser reconciliados con Él —algo tangible en la historia, de lo que nosotros podamos decir: "Sí, Dios ha actuado en la historia, Dios ha obrado a través de su Hijo y ha provisto la única manera en que yo puedo saber que realmente soy inocente delante de Dios"—, si no tenemos eso, entonces todos nosotros somos completamente culpables ante una ley moral.
Así como en este país tenemos leyes, y tú quebrantas la ley y te haces culpable, de la misma manera Dios tiene su ley, su ley moral, que si nosotros quebrantamos, nos hacemos culpables. Y la pregunta es: ¿cuál es la solución que nosotros podemos ver, y en la que podemos confiar absolutamente, que soluciona ese problema que existe entre nuestro Creador y nosotros? ¿Cuál es? Es completamente externa a nosotros, ¿no es cierto? Algo fuera de nosotros tuvo que haber sucedido.
Una persona, no solo ideas
Y aquí es, hermanos, donde el cristianismo es diferente a todas las demás religiones de este mundo. Porque el cristianismo —y esto es lo que Pablo está diciendo aquí; escúchenlo bien—, el cristianismo no está basado en ideas. No es nada más una filosofía; es una persona. No es una idea nada más. Y aquí es diferente, por ejemplo, al budismo. El budismo puede seguir existiendo sin Buda. ¿Por qué? Porque el budismo realmente no está basado en Buda, sino en las ideas de Buda. Entonces dices: "Bueno, ya murió Buda, pero yo puedo seguir creyendo lo que Buda creyó". Así es como funciona.
Y en gran parte el hinduismo funciona de la misma manera: no está realmente basado en una persona; solamente son ideas. El islam, realmente: Mahoma pues ya murió, pero él fue también otro maestro; nada más enseñó cosas, pero no está basado en su vida, en realidad. Ellos niegan inclusive —como les decía el domingo pasado—, ellos niegan que Jesús murió. Entonces, son las ideas de estos hombres las que son transmitidas, y su vida termina siendo un tanto irrelevante en ese sentido, porque, aunque ya no estén, o si están, esas religiones pueden seguir existiendo. Y lo que Pablo está diciendo es: no; el cristianismo, de hecho, no podría seguir existiendo si Jesús murió y no resucitó. Porque no son sus ideas: es su persona, es quién es Él, lo que es la base de nuestra fe.
Resucitado para nuestra justificación
¿A qué nos referimos cuando decimos que, si Jesús no ha resucitado, entonces todavía estamos en nuestros pecados? Bueno, vean lo que dice Romanos 4:20. Dice: "Sin embargo, respecto a la promesa de Dios, Abraham no titubeó con incredulidad, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, estando plenamente convencido de que lo que Dios había prometido, poderoso era también para cumplirlo. Por lo cual también su fe le fue contada por justicia. Y no solo por él fue escrito que le fue contada, sino también por nosotros, a quienes será contada: como los que creen en Aquel que levantó de los muertos a Jesús nuestro Señor, que fue entregado por causa de nuestras transgresiones", ¿y qué dice?, "y resucitado para nuestra justificación".
¿No fue en su muerte que nos justificó? ¿O en su resurrección que nos justificó? ¿Cuál de los dos? Bueno, fue en su muerte que nos justificó. Ahí, cuando dijo "Consumado es", eso significaba que nuestras transgresiones fueron pagadas. Pero lo que está diciendo Pablo aquí —y en un momento vamos a ir a otro pasaje—, lo que está diciendo Pablo aquí es que fue resucitado para nuestra justificación en el sentido de que su resurrección fue la evidencia, el sello de aprobación de parte de Dios de que la justificación, en efecto, se había hecho.
Ya les daba el ejemplo el domingo pasado de un recibo: cuando tú pagas algo y obtienes un recibo. Eso es lo que la resurrección significaba: "Sí, en efecto, fue válido el sacrificio, la muerte que mi Hijo hizo, y la prueba es que la muerte no tendrá poder sobre Él". Así es como funciona para nosotros en relación a nuestra fe: sabemos que sí podemos ser perdonados de nuestros pecados porque Jesús está vivo. Si su sacrificio no hubiera sido suficiente, no habría podido vencer la muerte, porque la muerte es la paga del pecado, ¿verdad? ¿Entienden toda esa lógica? La muerte es la paga del pecado. Y si el pecado está siendo derrotado, o está siendo pagado, entonces, ¿qué pasa con la muerte? También la muerte será derrotada, porque es la consecuencia. Y si Jesús resucitó, muestra que tiene poder sobre la muerte, lo cual implica que también tuvo poder sobre el pecado y lo está pagando. Pero si Cristo no resucitó, no tenemos ninguna garantía, y de hecho, en el esquema de Dios, Jesús no pudo pagar; no cumplió.
Vean lo que dice Romanos 8:11: "Pero si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en ustedes...". Esa es la base, es el fundamento: "Si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en ustedes, el mismo que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu que habita en ustedes". Esa es la lógica de Pablo cuando desarrolla el tema de la resurrección. ¿Qué tan importante es? Bueno, ustedes pueden saber que tienen vida porque Jesús fue resucitado. Y si Jesús fue resucitado, y ustedes ponen su fe en Él, entonces el mismo Espíritu de Aquel que lo resucitó está en ustedes y también les da vida a ustedes, de la misma manera que Él tiene vida.
Esa es toda la lógica de la Biblia y del evangelio. Si Jesús no resucitó, el pecado gana. La salvación es solo una ilusión, es un invento de nuestra imaginación; solo está aquí, no es real. Y al final, tú y yo somos esclavos de nosotros mismos. No hay nadie que nos pueda salvar de nosotros mismos, de lo que hay adentro de nosotros; la esencia y la naturaleza de nuestro corazón gobierna todo.
El fundamento de nuestra esperanza
Y esto nos lleva al tercer punto, que es de los versículos 18 y 19: el fundamento de la resurrección es para nuestra esperanza. Porque si Cristo no resucitó, hablar de una vida eterna también es falso. Entonces, dice Pablo, versículo 18: "También los que han dormido en Cristo están perdidos". ¿Cómo usa esta palabra, "dormido"? ¿Qué significa? Han muerto. Han muerto.
Y esta es una de las preguntas más intrigantes que el ser humano se puede hacer, ¿no?: ¿qué pasa después de la muerte? ¿Qué pasa después de la muerte? Solo hay tres opciones. Porque sí entendemos algo todos; todos, como seres humanos, entendemos esto: existimos en una dimensión inmaterial, porque nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestra voluntad, eso no es medido en términos materiales. Y aun los ateos... He escuchado a ateos hablar de la idea de la conciencia: ¿qué es la conciencia? Y obviamente esto va más allá de la dimensión científica: ¿qué es la consciencia? ¿Qué es estar consciente de tu entorno? Y esto va desde el mundo animal hasta nosotros. En realidad, hay un sentido inmaterial de nosotros: pensamos, sentimos, tenemos voluntad; sabemos que está ese aspecto. Y también, obviamente, sabemos que está el aspecto material: tenemos un cuerpo físico.
Tres creencias sobre la muerte
Entonces, solo hay tres opciones posibles, que son creencias en relación a la muerte. Número uno, la primera opción sería que, bueno, el cuerpo y el alma dejan de existir; o sea, nuestra parte material y nuestra parte inmaterial simplemente dejan de existir. Esta es la cosmovisión hedonista, o de supervivencia, o naturalista, podrían pensar también: pues lo material es todo lo que hay realmente; todo lo científico, lo que podemos comprobar, eso es lo único en lo que creemos. Y ese naturalismo nos lleva a pensar que entonces —y es lo que declararían muchos ateos o muchos agnósticos—, cuando mueres, mueres; se acaba, ya no hay más. "Así que esta vida realmente es una, y es muy breve, y haz lo que quieras, porque al final pues nada más vas a dejar de existir".
Lo cual, de hecho, va a venir más adelante en el capítulo 15: "comamos y bebamos, que mañana moriremos". Pablo va a sacar ese punto un poquito más adelante; no vamos a ver eso ahorita, pero nada más quiero que piensen. Opción número uno: el cuerpo y el alma dejan de existir.
Opción número dos: el cuerpo deja de existir —y esto parece ser lo que creen los corintios, por lo menos algunos—; el cuerpo deja de existir, pero el alma sigue viviendo para siempre. Y esto es un dualismo, un misticismo que puede existir en la mentalidad de muchos. De aquí realmente viene también la idea de la reencarnación. La idea de la reencarnación es que tú mueres y tu alma es la que realmente sigue existiendo eternamente, pero tu cuerpo va a ir cambiando y va a ser diferentes cosas dependiendo de lo que hagas; vas a nada más ir teniendo diferentes cuerpos a lo largo de tu existencia eterna. Pero mucha gente, entonces, cree esto: cree en realidad que el cuerpo deja de existir, pero el alma vive eternamente.
Y la tercera opción, y es la que está argumentando Pablo, que es la base de la fe cristiana, es: el cuerpo y el alma continúan existiendo, y el cuerpo, a través de la resurrección; continuarán existiendo para siempre. Y él usa esta palabra, apólumi, que no nada más se refiere a la muerte física, sino también a la muerte espiritual. "Los que han dormido en Cristo están perdidos": no solamente murieron físicamente —eso le pasa a todos—, sino que murieron también espiritualmente. Es decir, no hay ninguna esperanza. Cuando alguien muere, no puedes pensar en ningún sentido, si Jesús no ha resucitado, que esa persona tiene algún tipo de vida que va a seguir a lo largo de toda la eternidad. Simplemente no hay esperanza.
Esperar a morirnos
Y entonces nunca vamos a despertar: duermes para nunca despertar más. ¿Es esa la realidad que nos espera si esto es cierto? Si Jesús no resucitó, dice Pablo, entonces la muerte todavía tiene su aguijón; entonces la tumba todavía tiene su victoria, porque la muerte tiene la última palabra de nuestra existencia. Lo único que tú y yo estamos haciendo es esperar a morirnos; eso es lo único que realmente estamos haciendo. Estamos sobreviviendo, porque un día vamos a dejar de existir.
Y miren, otra cosa que estaba pensando sobre esto: al final no importa qué creíste en esta vida. Eso es lo que me llama la atención sobre el ateísmo a veces: que los ateos defienden a veces su ateísmo con más vigor que los cristianos defienden la fe cristiana. Y a veces yo pienso: ¿qué está en juego aquí para un ateo? ¿Por qué me tienes que convencer de que Dios no existe, si al final tú y yo simplemente vamos a dejar de existir? ¿Qué diferencia hay si creí o no? Para el ateo no hay nada en juego, en realidad: es la no existencia para todos, y ya. Entonces, sí, pelea todo lo que quieras; pero, ¿qué ganas con convencerme de que Dios no es real? No ganas absolutamente nada. Al final tú y yo vamos a acabar de la misma manera, exactamente igual: en la no existencia.
Los más dignos de lástima
Y la pregunta que hace Pablo en el versículo 19 es: "Si hemos esperado en Cristo para esta vida solamente, somos, de todos los hombres, los más dignos de lástima". Ese es un punto tan importante, hermanos, porque aquí sí nos confronta con algo. ¿Qué clase de vida estamos viviendo, que es tan diferente a la vida de alguien que no tiene su fe en Cristo, que podamos decir que, si la resurrección no es real, entonces deberíamos...? O sea, de hecho, entonces estamos desperdiciando nuestro tiempo; deberíamos dedicarnos a otra cosa mejor.
Esto saca un punto tan, tan importante, que es: Pablo no está razonando como un posmoderno pragmático, que es la mayoría de la gente que ustedes van a conocer. Van a escuchar esto: "Si funciona para ti, qué bueno". ¿No van a escuchar eso? Es una conversación que tú tendrías con cualquier otra persona de otra religión, muy respetuosos todos, como que cada quien con su religión, y van a decir: "Bueno, me da gusto por ti; funciona para ti. Para mí funciona esto". O sea: "Para mí funciona irme a hacer limpias; para ti funciona la fe en la Biblia". Lo ven como lo mismo, como que nada más estamos tratando de vivir mejor esta vida; eso es todo. "Tu mejor vida ahora": esa es nuestra filosofía, es lo que creen; que nada más estamos tratando de... pues, cómo tener mejores familias, cómo tener mejores matrimonios. Ese es nuestro objetivo: nada más vivir un poco mejor ahorita. ¿Está de acuerdo con eso Pablo? No.
Pablo dice: si Cristo no resucitó, hagan otra cosa; no sean cristianos. Porque al final, de todas maneras, todo es temporal. ¿Qué importa si tienes un mejor matrimonio? ¿Qué importa si tienes mejores relaciones con tus hijos, y más éxito en tu trabajo, o lo que sea que estás tratando de lograr? Es temporal, se va a acabar, no te lo vas a llevar. Entonces, pues haz lo que quieras. Pero, ¿cristianismo? ¿Sacrificarte por otros, servir a otros? ¿Crees que eso realmente es la mejor manera de vivir? Si lo único que te queda de tiempo son unos cuantos años, entonces mejor trata de acumular todo lo que puedas; vive para ti.
El monje y el sacrificio
Y escuché una vez contar una historia acerca de un monje, un monje al que le preguntaron qué pasaría si el cristianismo resulta al final ser falso. Le preguntaron a este monje: "Has entregado toda tu vida a ser monje, ahí viviendo solito, en meditación, en silencio todo el tiempo. ¿Qué pasa si el cristianismo al final resulta ser falso?". Y el monje dijo: "La santidad, el silencio y el sacrificio son hermosos en sí mismos, aun sin la promesa de recompensa. Aun así, habré usado mi vida bien". Suena muy piadoso, ¿no?
El problema es que eso es exactamente lo contrario a lo que está diciendo Pablo. Pablo está diciendo: el servicio y el sacrificio a otros, la santidad, eso no es la recompensa; eso no es la meta, no es el fin. El fin es Cristo; el fin es estar con Él. Eso es lo que anhelamos. Servirnos y amarnos a nosotros solamente es el resultado de esa relación, y solamente es parte de la implicación de lo que significa estar en Cristo. Pero nuestra meta final es la comunión con Él.
Y no necesitas ser cristiano para disfrutar la relación con la gente, ¿verdad? Tú puedes tener amigos y pasarla bien con la gente sin ser cristiano; eso no requiere nada de fe bíblica. Es más, me atrevo hasta a decir: tú no necesitas ser cristiano para tener una buena familia y un buen matrimonio. Pero sí necesitas tener una fe bíblica si quieres reflejar a Dios y tu relación con Dios en esas áreas.
Hablábamos de eso hace poco; estábamos en esta conversación: ¿por qué adoptar? Bueno, la motivación para adoptar parece ser igual en todos: "Pues quiero tener un hijo", ¿no? Pero si profundizamos en la respuesta, nos daríamos cuenta de que hay una razón más importante. Si eres cristiano, tiene que haber otra cosa debajo de eso, que es: "También quiero reflejar lo que Dios ha hecho conmigo". Porque todo lo que hago como cristiano es reflejar lo que Dios ha hecho conmigo.
Recompensados en la resurrección de los justos
Entonces, lean lo que dice Lucas 14:12-14. Aquí está: "Jesús dijo también al que lo había convidado: 'Cuando ofrezcas una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos, no sea que ellos a su vez también te conviden y tengas ya tu recompensa'". ¿Ven el razonamiento de Jesús? Puedes hacer cosas en esta vida para tratar de obtener algo a cambio, algún tipo de recompensa en esta vida; y para eso no necesitas ser cristiano. No necesitas ser cristiano para encontrar satisfacción en este tipo de actividades. "Antes bien, cuando ofrezcas un banquete, llama a pobres, mancos, cojos, ciegos, y serás bienaventurado, ya que ellos no tienen para recompensarte; pues tú serás recompensado en la resurrección de los justos".
¿Se dan cuenta de dónde quiere Jesús que pongamos nuestra esperanza? En todo lo que yo haga en esta vida, sí habrá recompensa, sí habrá bendición; pero mi verdadera esperanza, la verdadera bendición, vendrá el día en que yo sea resucitado. ¿Y cómo sé que voy a ser resucitado? Esa es la pregunta: ¿cómo sé que voy a ser resucitado? Solamente si Cristo resucitó sé que voy a ser resucitado; de otra manera, no lo sé. Y este sacrificio que yo puedo vivir en esta vida lo tengo que vivir pensando en lo que sigue; no nada más en lo que está aquí ahorita, mientras estoy vivo, sino pensando en que la resurrección de Cristo es la garantía final de que, de hecho, sí vale la pena vivir para Él.
Una existencia vacía o con propósito
Entonces, la resurrección es para nuestra esperanza. Si Jesús no resucitó, la vida eterna es falsa, la muerte es final, y, ¿saben qué?, nuestra existencia está vacía, vacía de significado. ¿Por qué existimos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Lo han pensado? O sea, esta es la pregunta existencial de todos los filósofos de todos los tiempos: ¿qué significa la existencia del hombre? Y lo que está diciendo Pablo al final es: miren, en realidad, si Jesús no ha resucitado, todo es temporal; nada es eterno. Y entonces nada de lo que hagamos importa realmente; nada importa. Vive tu vida como tú quieras vivirla, porque al final el destino de todos es exactamente el mismo: nada, nada.
Y el mensaje de la resurrección es que Dios nos está diciendo: no; sí, este mundo importa, tu existencia importa. Hay un propósito para que tú existas, y hay un propósito por el cual existe el universo. "¿Y sabes —dice Dios—, sabes cómo puedes saber que sí importa tu existencia, y que el mundo importa, y que el universo importa? Mi Hijo resucitó. Así sabes, porque tengo un plan". Y tú puedes poner tu esperanza en ese plan, porque puedes ver un evento histórico que sucedió y decir: "Yo creo, y yo quiero ser parte de ese plan, y yo quiero vivir para siempre juntamente con Cristo".
Lo que está en juego al evangelizar
Esto cambia también nuestra manera de evangelizar y nuestra perspectiva acerca de cómo evangelizamos. Porque piensen bien: cuando tú compartes el evangelio con alguien y le dices: "Jesús murió y Jesús resucitó; ¿qué vas a hacer?", acabas de poner una carga sobre esa persona, porque tiene que tomar una decisión sobre qué piensa de eso. Y si esa persona decide seguir adelante con su vida como antes, lo que va a tener que hacer por el resto de su vida es ignorar, suprimir esta verdad: "Jesús resucitó, Jesús resucitó, Jesús resucitó... No, no lo voy a pensar. No, no creo que sucedió. No".
Porque en el momento en que yo acepte que sí resucitó, en ese momento cambia toda mi perspectiva acerca de mi existencia, y cambia toda mi perspectiva acerca de mi responsabilidad para con mi Creador, y de rendir cuentas ante un Dios que se ha manifestado en la historia a través de su Hijo, y me ha mostrado claramente que tiene un plan, y me pone ese plan delante de mí y me dice: "¿Qué vas a hacer? ¿Qué vas a hacer con esta verdad? Mi Hijo venció a la muerte". Lo que está en juego no podría ser más importante.
La resurrección histórica de Jesús es el evento en la historia que prueba que Dios realmente ha entrado en este mundo para derrotar a la muerte y para darnos esperanza. Puede parecer, hermanos, puede parecer que este es un tema doctrinal menor para algunos, pero para esta iglesia no lo es. ¿Saben? Eso es lo que nos une; eso es lo que nos trae aquí juntos a todos: creemos que Cristo está vivo. Pónganse de pie.
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