Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

1 Corintios 15:20-341 CorintiosNathan Díaz

Las primicias de nuestra resurrección

Transcripción

El clímax de la carta

Está fría. Gracias. 1 Corintios. Estamos, como decía hace dos semanas, tomándonos el tiempo para ver este capítulo con calma, y vamos sección por sección. Pero hay muchas cosas aquí, y también les decía que creo que este capítulo representa realmente el clímax del libro. Normalmente pensamos en 1 Corintios 13 como la parte más famosa de 1 Corintios, pero creo que aquí Pablo ha llegado al fundamento por el cual él escribe la carta y al fundamento de la esperanza de la vida cristiana. Entonces, creo que aquí encontramos la parte más importante de la carta, y por eso queremos tomarnos el tiempo para meditar en varias cosas que surgen.

Habíamos hablado hace dos semanas sobre qué pasa si Jesús no resucitó. Eso fue lo que Pablo desarrolló de los versículos 18 al 19 —perdón—, 12 al 19; 12 al 19, que fue lo que vimos hace dos semanas, en donde plantea este panorama hipotético sobre la resurrección: si Jesús no resucitó, entonces, ¿qué implicaría eso? ¿Qué representaría, si Jesús no resucitó, para nuestras vidas? Y una de las conclusiones a las que Pablo llega es: el cristianismo no debe de ser visto solamente como una manera de mejoramiento de vida, de cómo poder vivir una mejor vida ahorita —ah, casi estoy diciendo el nombre de un libro—. Y no, no se trata en realidad de eso. Se trata de un evento histórico y una persona sobre la cual está fundamentada toda la fe cristiana.

Eso implica que, si eso no es cierto, si ese evento histórico de la resurrección de Jesús —de la vida y la resurrección de Jesús— no es verdad, entonces ni siquiera vale la pena que creamos en el cristianismo. Qué desperdicio de nuestro domingo, de esta manera. Hay muchas cosas mejores que podrían estar haciendo con su tiempo si Jesús no resucitó. Y eso es lo que Pablo va a continuar desarrollando en la sección que vamos a ver hoy.

El pasaje que compartió Arturo con ustedes el domingo pasado —ustedes van a ver—, creo que funcionó muy bien, porque me ahorró tiempo hoy. Creo que habría yo citado varias veces Juan 5 en relación al pasaje que vamos a ver hoy, pero no lo voy a hacer, porque ya meditaron sobre ese texto y varias implicaciones —tres implicaciones— de lo que Jesús dijo acerca de su identidad en Juan 5. Y en esa sección trata también el tema de su juicio y su autoridad para resucitar; o sea, su autoridad sobre las naciones, su autoridad sobre todas las cosas y también su autoridad sobre la muerte. Viene todo eso implícito en Juan 5, y eso es parte de lo que Pablo desarrolla en estos versículos 20 al 34.

Lectura de 1 Corintios 15:20-34

Vamos a leerlos. Dice: "Pero ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron. Porque ya que la muerte entró por un hombre, también por un hombre vino la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo en su venida; entonces vendrá el fin, cuando Él entregue el reino al Dios y Padre, después que haya terminado con todo dominio y toda autoridad y poder. Pues Cristo debe reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el último enemigo que será eliminado es la muerte. Porque Dios ha puesto todo en sujeción bajo sus pies. Pero cuando dice que todas las cosas están sujetas a Él, es evidente que se exceptúa Aquel que ha sometido a Él todas las cosas. Y cuando todo haya sido sometido a Él, entonces también el Hijo mismo se sujetará a Aquel que sujetó a Él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.

De no ser así, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos? Si de ninguna manera los muertos resucitan, ¿por qué, entonces, se bautizan por ellos? Y también, ¿por qué estamos en peligro a toda hora? Les aseguro, hermanos, por la satisfacción que siento por ustedes en Cristo Jesús nuestro Señor, que cada día estoy en peligro de muerte. Si por motivos humanos luché contra fieras en Éfeso, ¿de qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, que mañana moriremos. No se dejen engañar: 'Las malas compañías corrompen las buenas costumbres'. Sean sobrios, como conviene, y dejen de pecar; porque algunos no tienen conocimiento de Dios. Para vergüenza de ustedes lo digo".

Señor, bendice este pasaje de tu Palabra que vamos a meditar. Ayúdanos, Señor, a buscar tu voluntad para nuestras vidas a la luz de la resurrección de tu Hijo Jesucristo. En su nombre, el nombre del único Hijo amado, oramos. Amén.

Naturalismo, agnosticismo y un evento histórico

Bueno, en nuestra sociedad estamos rodeados de una cosmovisión, una filosofía naturalista. El naturalismo ve solamente las cosas del mundo natural como las cosas en las que podemos creer: todo lo que es comprobable científicamente, eso es lo que la gente puede afirmar. Pero cualquier cosa más allá de lo natural, la gente lo cuestiona y dice: "Yo no puedo creer en algo que yo no puedo comprobar". Y esa es la razón por la cual muchas personas dirían que no creen en Dios: "Si yo no puedo comprobar la existencia de Dios, entonces no puedo creer en Dios".

Y más allá del ateísmo, he encontrado que mucho de lo que existe hoy en día es más bien una filosofía agnóstica, que simplemente es decir: "No sé, no sé; y mientras no sepa algo, no lo puedo creer". Entonces, no es que nieguen a Dios; es que simplemente no pueden creer en Dios porque no saben, y apelan un poco a su propia ignorancia y su limitación de entendimiento sobre la realidad. Creo que es más cómoda esa postura, decir: "Soy agnóstico, nada más; soy escéptico de todo, y ya".

Pero Pablo realmente nos está confrontando con un evento histórico. Nuevamente, él está diciendo: esto realmente sucedió, y si esto sucedió, tiene grandes implicaciones para nuestras vidas. Y si la resurrección realmente sucedió, entonces no puedes nada más ignorarla. No puedes nada más decir: "Quién sabe si resucitó, yo no sé". Tienes que pensar —y hay muy buenos libros sobre esto— en todas las evidencias y todas las cosas que apuntan a que, de hecho, sí, Jesús resucitó.

Aunque tú lo quisieras ver desde un ángulo científico, un ángulo histórico, todo está apuntando al hecho de que, de hecho, algo sí sucedió en ese punto de la historia que transformó, que le dio un giro a este movimiento, que realmente no era tan grande en este punto. Pero en el momento en que Jesús resucita, en el momento que se aparece a sus discípulos —a más de 500, como dice Pablo en el versículo 6—, algo pasó en el corazón de estas personas que hizo que ahora estuvieran dispuestos a morir por esta verdad. Ellos dijeron: "Esto es real, y por lo tanto nosotros vamos a proclamar a un Jesús vivo, y no hay ningún mensaje más importante que este".

Entonces, ahora tenemos una transformación en la historia que hace que, de hecho, hasta el día de hoy tengamos este parteaguas, este punto que marca antes y después de Cristo. Antes y después de Cristo. ¿Por qué? Porque fue un evento histórico. Y Pablo quiere que pensemos, número uno: hay testigos. Es difícil negar que sucedió, porque Pablo está diciéndoles básicamente: "Vayan y pregúntenle a quien sea". Algunos ya murieron de los que vieron a Jesús vivo, pero muchos siguen vivos; pueden preguntarles. "Yo mismo vi a Jesús resucitado".

¿Qué haría que un hombre que iba persiguiendo a la iglesia, que era lo contrario de un cristiano, básicamente, que su vida diera un giro de esta manera y que ahora dedicara su vida a la predicación del evangelio? ¿Qué ganaría? Pablo mismo es uno de esos testimonios que tendrían que hacernos preguntar: ¿qué pasó en realidad? ¿Qué pasó en realidad, por lo menos en la percepción de estas personas? Claramente creen que esto es verdad, que Jesús sí está vivo, pero ahora Pablo nos va a dar algunos puntos teológicos que son importantes de entender en relación a la resurrección, algunas verdades teológicas que conectan todas las Escrituras. La resurrección, de hecho, está al centro de la Biblia. Como ya les decía, algunos han resumido, como Ray Comfort, que cuando está evangelizando les dice: "¿Sabías que el Antiguo Testamento dice que Dios iba a destruir la muerte, y el Nuevo Testamento nos dice cómo lo hizo?". Entonces, él resume así el mensaje de la Biblia, y es verdad: eso es, a grandes rasgos, el mensaje de la Biblia.

Entonces, eso significa que, de hecho, sí, la resurrección está al centro de la teología bíblica. Es uno de los temas principales que vamos a encontrar a lo largo de toda la Biblia, y Pablo quiere desarrollar eso en estos versículos.

Cristo, las primicias

Versículo 20: "Pero ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron". Entonces, ¿qué está diciendo? Que Cristo es las primicias. ¿Qué son las primicias? Bueno, en todo el Antiguo Testamento —y esto es algo que ustedes pueden buscar ahí—, las primicias van a aparecer en el pueblo de Israel. Cuando tú eras agricultor, cuando tú tenías tus sembradíos, ¿qué es lo que ibas a hacer? Cuando recogías los primeros frutos —esa es la manera en que se puede expresar "primicias": primeros frutos—, los recogías y los llevabas como un sacrificio de adoración a Dios: "Aquí está, Señor, estos son los primeros frutos de mi cosecha".

Y esta acción representaba la confianza del creyente en una cosecha futura que vendría. O sea, es decir: todavía no se ha dado la cosecha completa; esto solo es el principio, pero esto es evidencia de lo que vendrá. Entonces, bueno, a los que les gustan las plantas, y a los que les gustan las plantas que dan fruta o comida, entienden cómo funcionan. Hay estas señales, estas señales iniciales que da una planta de que viene fruta.

Ustedes a lo mejor han visto: tenemos dos ciruelos que nos causan más problemas de lo que nos dan comida, porque tenemos que tirar mucha de la fruta. Y si quieren, bienvenidos: traigan su canastita y pueden recoger todas las ciruelas que quieran. Y algo pasó: hace dos años yo corté muchas de las ramas y dije: "Nada más voy a dejar como dos o tres ramas, para que se concentren todas las ciruelas en un solo lugar". Y entonces, por un año más o menos funcionó eso. Pero al siguiente año, de repente —que es este año—, salieron muchas más ramas, y ya cuando se estaba acercando la primavera tenía tantas flores el árbol. Y esa era la señal: no había ninguna ciruela en ese momento, pero esa era la señal de que, de hecho, este iba a ser un año de muchas ciruelas.

Y así es. No me imagino cuántos kilos de ciruelas está produciendo ese árbol. Pero entendemos cómo funciona. Está hablando con este tipo de lenguaje de agricultor, de alguien que puede ver las señales que traen los primeros frutos, y dice: estos primeros frutos simbolizan algo; simbolizan que solo es cuestión de tiempo antes de que vengan más. Eso es lo que simboliza.

Adán y Cristo: la lógica del representante

Entonces, piensen cómo Pablo está usando esta imagen de las primicias en relación a Cristo. Está diciendo que Cristo —versículo 21—, Cristo como nuestro representante legal, está garantizando algo que va a suceder con nosotros si nosotros estamos conectados a Él. Entonces, aquí está el versículo 21; dice: "Porque ya que la muerte entró por un hombre, también por un hombre vino la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados".

Entonces, ¿entienden esto que está tratando de explicar Pablo? Está tratando de explicar que la resurrección de Jesús no solo confirma la identidad de Jesús, sino que confirma nuestra identificación con Él y, por lo tanto, nuestra identidad en Él. Entonces, no nada más nos dice algo sobre Él; nos dice algo sobre todos aquellos que hemos puesto nuestra fe en Él y que estamos conectados a Él. Unión en Cristo, con Cristo: ¿qué significa?

Y esto es lo que llamamos lógica federal. Si ustedes quieren hablar en términos federales, estamos hablando de cómo es que una persona representa a muchos, y las decisiones que una persona toma, o las acciones que una persona toma, afectan a muchos. ¿Entienden este principio? Bueno, hoy son elecciones; entonces, esta es mi ilustración perfecta para esto. Tenemos representantes —y así los llamamos, representantes— en la Cámara de Diputados. Tenemos representantes en diferentes niveles y por diferentes zonas delante del gobierno.

Y entonces, ¿cuál es el trabajo de estas personas? Representar al pueblo y representarnos a todos. Se supone que por eso estamos votando: para que ellos nos representen, para que ellos tomen decisiones por nosotros. Entonces, no te puedes quejar sobre las decisiones que toman si tú votas por ellos, porque tú dijiste: "Yo quiero que él me represente". Y entonces, lo que él hace te afecta a ti directamente: son leyes que tienen que ver con tu bienestar, o a veces tu malestar.

Y así funciona en la ley de Dios también. Dice Pablo que por uno, por un hombre, entró la muerte. ¿Quién es este hombre? Adán. ¿Es justo? ¿Alguna vez han escuchado a alguien quejarse sobre Adán? "Ay, es Adán; si nada más no hubiera comido del árbol". Eva, "y esa mujer que Dios le dio a Adán"; sí, es cierto. Y entonces empezamos a sentirnos nosotros inocentes, porque decimos: "Yo no tomé esa decisión, Adán tomó esa decisión". Y en cierta manera tenemos derecho a quejarnos por algo que nosotros no hicimos que nos está afectando.

Y es lo que está diciendo Pablo. Esto también lo desarrolla en Romanos 5; pueden leer cómo desarrolla más esta idea también de Adán como nuestro representante legal. Y por Adán todos morimos, aun —dice Pablo— los que no pecaron conforme a la transgresión de Adán; o sea, aun los que no desobedecieron una ley directa. Creo que está pensando ahí en los que no han tenido oportunidad de vivir una vida donde contemplan la creación de Dios y desobedecen la ley moral de Dios, también escrita en nuestros corazones. Pero aun ellos son afectados por el pecado de Adán; o sea, ellos también mueren, dice Pablo en Romanos.

Entonces, aquí nosotros podríamos pensar: "No es justo: Adán pecó, ahora por eso todos nosotros morimos". Y por eso también tenemos una naturaleza pecaminosa, tenemos una inclinación hacia el pecado, por culpa de Adán. Bueno, podemos quejarnos todo lo que queramos, pero esta idea de representante legal —de que lo que una persona haga se convierta en lo que afecta o beneficia a todos los que están conectados a esa persona— no nada más representa nuestra mayor maldición. Porque eso es terrible, y lo pensamos y dijimos: "No es justo; Adán es el que pecó, ¿y yo por qué?".

Pero no nada más representa nuestra mayor maldición: también esta idea de un representante legal representa nuestra mayor bendición, ¿no es cierto? Porque ahora —y ahora, a ver, quéjese de esto—: Jesús cumplió perfectamente la ley y vivió una vida perfecta delante de Dios, y murió una muerte que tú y yo merecíamos morir, para que podamos ser justos y perdonados delante de Dios por lo que Él hizo; no por lo que nosotros hacemos, sino por lo que Él hizo. ¿Es eso justo? No, tampoco es justo. Si te quieres quejar de Adán, también quéjate de lo que Jesús hizo por ti. Porque Jesús está proveyendo exactamente lo que hemos perdido en Adán, que es esta comunión delante de Dios, de justicia y de perfección.

Entonces, por eso es que para Pablo es tan importante esta idea de la resurrección. Porque, ¿qué es lo que la resurrección de Cristo representa para un pueblo conectado a Él? Victoria sobre la muerte. Si Él derrota la muerte, si Él resucita de entre los muertos, entonces, ¿qué pasa con todos los que están conectados a Él? Ellos también resucitarán; ellos también tendrán victoria sobre la muerte. Eso es lo majestuoso que hay dentro de lo que Pablo quiere que veamos sobre la resurrección, y esta idea de un representante legal que hace lo que nosotros no podemos hacer y nos ofrece —si estamos conectados con Él por la fe—, nos ofrece eso que nosotros no podemos hacer.

Entonces, ese es el mensaje del evangelio: ese descanso en la gracia de Dios, en lo que Dios ha hecho por nosotros. Tú y yo somos salvos por la gracia de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe, sino que es don de Dios. Cristo, nuestro representante. Entonces, morimos en Adán, pero tenemos vida en Cristo.

Todas las cosas sujetas a Cristo

Versículo 23: tenemos otro aspecto de las primicias, de lo que representan las primicias de la resurrección de Cristo. Versículo 23: "Pero cada uno en su debido tiempo" —en su debido orden—: "Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo en su venida; entonces vendrá el fin, cuando Él entregue el reino al Dios y Padre, después que haya terminado con todo dominio y toda autoridad y poder. Pues Cristo debe reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el último enemigo que será eliminado es la muerte".

Entonces, Cristo, las primicias, representa que Él somete a sí mismo todas las cosas. Esta resurrección representa la autoridad que Él tiene sobre todas las cosas en su victoria sobre la muerte. El Padre le ha dado autoridad. Entonces, estaba tratando de pensar cómo mostrarles esto de la manera más clara posible, todo lo que Pablo está diciendo aquí, incluyendo los versículos 27 y 28: "Porque Dios ha puesto todo en sujeción bajo sus pies. Pero cuando dice que todas las cosas están sujetas a Él, es evidente que se exceptúa Aquel que ha sometido a Él todas las cosas".

O sea, Pablo está hablando este lenguaje de sujeción, de someter, y claro, nada más quiere aclarar que el hecho de que todo esté sujeto a Cristo no implica que el Padre está sujeto a Cristo. El Padre es el que pone todas las cosas en sujeción a Cristo; eso es lo que Pablo quiere que entendamos. Aquí está: este es el pequeño diagrama que hice para que pudieran a lo mejor entender qué es lo que está pasando aquí, en el panorama que Pablo nos muestra.

Nos está enseñando que el Padre envía al Hijo a lograr una obra, a hacer algo muy específico, y el Hijo voluntariamente acepta y cumple con lo que el Padre le ha dado a hacer. Y cuando Él completa esa obra, se la presenta nuevamente al Padre y le dice: "Aquí está; terminé con lo que me encomendaste hacer". Y aquí hay algo de lo de Juan 5; entonces, recuerden, ahí pueden pensar en algo de lo que vieron el domingo pasado.

Subordinación funcional dentro de la Trinidad

Pero tiene que ver con esta idea de sujeción, subordinación. ¿Qué implica dentro de la Trinidad esta dinámica de la que está hablando Pablo, cuando dice que el Padre le da todas las cosas al Hijo, todas las cosas están sujetas a Él, pero luego el Hijo le entrega todas las cosas al Padre? No estamos hablando de una inferioridad del Hijo al Padre. Nuevamente, eso lo vieron también en Juan 5: no estamos hablando de que el Hijo es inferior al Padre. Entonces, no es una subordinación ontológica, es decir, del ser, de su esencia; es lo que llamamos una subordinación funcional. Es nada más el orden en el que están operando dentro de los miembros de la Trinidad, ¿sí?

Yo sé que esto empieza a sobrepasar nuestra capacidad de entendimiento en algún sentido. Pero esto es lo que está tratando de explicarnos Pablo: que hay una razón por la cual el Padre es llamado Padre y hay una razón por la cual el Hijo es llamado Hijo, porque tienen una manera de relacionarse entre sí. Y nada más estamos tratando de entender cómo se ve eso, y no lo entendemos perfectamente. Pero entendemos que hay un sentido en el cual el Padre planea, envía al Hijo; el Hijo ejecuta; el Hijo se convierte en el que hace todo lo que el Padre quiere, y a través del Hijo es que todo se hace, incluyendo la misma creación de este universo.

Entonces, el Hijo se convierte en la manera en la cual toda la voluntad de Dios se manifiesta. Es el Verbo; el Verbo es la acción, la acción de Dios. La Palabra de Dios es el Hijo. El Hijo hace todo lo que el Padre quiere hacer, y están en perfecta armonía, siempre trabajando juntos. Y el Espíritu también opera al dar la gloria al Hijo, al apuntarnos hacia el Hijo. El Hijo nos apunta hacia el Espíritu, el Espíritu nos apunta hacia el Hijo, y luego el Hijo nos apunta hacia el Padre. Y entonces todos están siendo glorificados en toda esta dinámica de redención que ejecutan en la historia redentiva, en las Escrituras. Bueno, pueden volver a escuchar todo eso a mitad de velocidad, para que tengan tiempo de pensar en la profundidad teológica que hay aquí.

El reino que no tendrá fin

Cuando la misión —esto es lo que Pablo está diciendo—, cuando la misión sea completada con la iglesia, el reino vendrá a su fin; el reino como se ve en esta era. Y cuando Jesús regrese, en su segunda venida, este reino que ha estado siendo desarrollado a través de la iglesia se va a fusionar con el reino de Dios, de tal manera que el reinado de Cristo seguirá siendo el cumplimiento de la profecía: el que es descendiente de David reinará sobre el trono de David para siempre; su reino no tendrá fin.

Como leemos en Isaías 9, versículo 6, ¿se acuerdan?: "Un niño nos es nacido, un hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre sus hombros. Y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. El aumento de su soberanía y de la paz no tendrán fin sobre el trono de David y sobre su reino, para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia desde entonces y para siempre". O sea, estas son promesas que nos apuntan hacia un reino eterno. El reino de Jesús es eterno. No es que se acaba cuando Él regrese, sino que más bien se completa, cuando Él regrese, su misión, para ahora dar lugar a un reino eterno y a un reino que llamamos el estado eterno.

Entonces, bueno, todo esto que puse aquí: la primera venida representa para nosotros la muerte de Cristo y su resurrección. Pero su muerte está apuntándole materialmente, y nuestra alma está en la presencia de Cristo; es lo que llamamos el estado intermedio. Y esta alma que está en la presencia de Cristo está en la presencia de Cristo hasta que Jesús regrese nuevamente, donde encontramos la salvación del cuerpo, y esa es la resurrección. Entonces, eso solamente es un periodo temporal; por eso es llamado el estado intermedio. Porque no estamos hechos solamente para ser almas flotantes en el cielo, sino que estamos hechos para ser almas que al final recibirán su cuerpo y que disfrutarán de la gloria de Dios eternamente, pero en cuerpos físicos glorificados.

Entonces, la primera venida implica la resurrección de Jesús; la segunda venida implica la resurrección de los santos. La primera venida implica sujeción y autoridad de Jesús sobre todas las cosas: todas las cosas son sujetas a Él y Él tiene autoridad sobre todas las cosas. Eso es exactamente lo que Él dijo en Mateo 28:18-20. ¿Qué dijo? "Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones". Y esa es la idea: en ese momento todo estaba siendo sujeto a Cristo; todo estaba siendo puesto bajo su autoridad.

Pero esto es lo que estamos viendo, el desarrollo de esto: la iglesia está predicando, avanzando el reino de Dios en todo el mundo, de tal manera que, cuando se complete esa misión, entonces Jesús, de una manera pública, visible y contundente, va a ejercer su autoridad y juicio sobre todas las cosas de una manera final. Porque entonces cualquier oposición estructural contra Dios —ya sea social, o política, o económica, o ética, o espiritual—, toda va a ser puesta bajo los pies de la autoridad de Jesús cuando Él regrese nuevamente. Eso es lo que está diciendo Pablo. Entonces, hay algunos que dirán: "No, es cuando Él regrese entonces empieza a poner todo bajo sujeción, y cuando termine el reino milenial, entonces ya entrega ese reino". Pero creo que es claro el pasaje, que está diciendo: no, de hecho, es cuando Jesús regrese nuevamente que Él va a entregar el reino al Padre. Ahorita está en el proceso de poner todas las cosas bajo sus pies.

El último enemigo: la muerte

Y el último enemigo —versículo 26 es muy importante—: "El último enemigo que será eliminado es la muerte". Es lo que todavía no ha sido eliminado. El pecado ya ha sido derrotado, pero la muerte no ha sido eliminada de una manera final. Eso sucederá en la segunda venida de Cristo. Vean lo que dice Apocalipsis 21. Entonces, si quieren tener una referencia de lo que está diciendo Pablo aquí, pueden decir que el versículo 25 —"pues Cristo debe reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos bajo sus pies"— eso comienza con Mateo 28.

Y cuando llegamos al versículo 26, "el último enemigo que será eliminado es la muerte". Eso, pueden poner Apocalipsis 21:4: "Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado. El que está sentado en el trono dijo: 'Yo hago nuevas todas las cosas'. Y añadió: 'Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas'". Ya no habrá más muerte. Eso sucederá en la segunda venida de Cristo; es una victoria final.

Y esa es la esperanza de lo que Pablo quiere que veamos: no se preocupen, solo es cuestión de tiempo para que todos los enemigos sean derrotados, para que todos los enemigos sean derrotados. Ahorita a veces no lo vemos; no parece como que los enemigos de Dios están siendo derrotados. Pero sí lo están siendo, porque la iglesia de Dios está creciendo en todo el mundo, y eso implica una victoria real dentro del reino de Dios. Pero en su segunda venida veremos ya cómo esto se va a ver de una manera final.

Entonces: sujeción, autoridad, victoria final. En su primera venida encontramos en Colosenses que dice que Él triunfó sobre las huestes, haciendo de ellos un espectáculo público en la cruz. Él triunfó sobre las huestes de maldad y triunfó sobre el pecado. Pero también encontramos en su segunda venida una victoria final sobre Satanás y sobre la muerte. Entonces, ahí nada más tienen un panorama que pueden usar para tratar de entender qué es lo que Pablo está tratando de mostrarnos aquí en relación al plan redentivo de Dios.

Para que Dios sea todo en todos

Y me encanta cómo termina: "para que Dios sea todo en todos". Entonces, este momento del triunfo final es, ahora sí, viene la victoria de la vida, en donde Dios es toda la realidad de nuestra existencia. Por eso habla también Apocalipsis de que ya no habrá más templo, porque Dios es el templo. Porque esta promesa de "Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo" se cumplirá de una manera perfecta en la segunda venida de Cristo, cuando Él se convierta en la realidad que contemplamos.

Y esa es la esperanza. Esta promesa de que Dios sea todo en todos es la verdadera esperanza del cristiano: estamos viviendo en el Lugar Santísimo. Esa es la realidad final del estado eterno. Bueno, y si quieren estudiar más sobre eso, pueden ir a alguno de los mensajes de Apocalipsis, donde vimos específicamente cómo se ve la visión de estas cosas cumplida.

Los que se bautizan por los muertos

Entonces, por último, las primicias —las primicias de la resurrección de Cristo— representan una transformación de nuestras vidas. ¿Cómo afecta la manera en que vivimos ahora? Pablo empieza con un ejemplo un poco... Versículo 29, dice: "De no ser así" —todo esto que les he dicho sobre qué implica la victoria, las primicias de Cristo en su resurrección; de no ser así toda esta realidad de la victoria de Cristo sobre la muerte—, "¿qué harán los que se bautizan por los muertos? Si de ninguna manera los muertos resucitan, ¿por qué, entonces, se bautizan por ellos?".

Bueno, este es probablemente el versículo más controversial del libro de 1 Corintios, más extraño, más difícil de entender. Y muchos teólogos y maestros se han quebrado la cabeza acerca de qué podría estar hablando Pablo, de qué podría estar hablando Pablo cuando habla de los que se bautizan por los muertos. Y a mí me han hecho esta pregunta antes: ¿qué significa este pasaje? Y honestamente, hermanos, no sabemos exactamente qué significa, porque Pablo no nos da más información. Solo lo menciona aquí como de paso; no para —bueno, por lo menos aquí en el texto— no para condenarlo ni para promoverlo.

¿Se dan cuenta de lo que hace con esta práctica? Lo que está haciendo es decir: están siendo incongruentes. Los que bautizan por los muertos están siendo incongruentes si es que Jesús no resucitó, porque entonces, ¿por qué están bautizando por los muertos, si no hay nada después? Entonces, más bien está tratando de usar esto como un argumento que contradice la práctica si es que Jesús no resucitó.

Pero vamos a tratar de pensar qué podría estar diciendo, cuál podría ser el escenario de la iglesia de Corinto por el cual Pablo está mencionando esto. Un autor, Gordon Fee, decía que se han propuesto más o menos 40 opciones de cómo se aplica eso de bautizar por los muertos. Entonces, yo hice un trabajo por ustedes, y les voy a dar nada más las seis opciones que me parecen las más probables de todas las opciones, y luego les voy a decir cuál es la que yo creo que está pasando aquí.

Una es que los corintios estaban haciendo algún tipo de práctica relacionada al bautismo para alejar amenazas de los poderes del mundo espiritual. Entonces, esto tiene un poquito de paganismo mezclado ahí, donde es como que: "Bueno, ya se murió, pero pues hay que bautizar a alguien a favor de esa persona para protegerla de amenazas que podría haber en el mundo espiritual para esa persona que ya ha muerto".

Opción número dos: podría ser que Pablo está refiriéndose a una práctica para asegurar una resurrección temprana, para participar en el reino mesiánico. Entonces, esa es otra opción de cómo lo podrían haber visto, desde una perspectiva de las promesas hechas en el Antiguo Testamento, apuntando hacia un reino mesiánico: "¿Cómo puedo yo asegurarme de que esta persona que murió sea de los primeros en resucitar? Pues hay que bautizarnos por él, para que tenga como que más prioridad a la hora de la resurrección". A ver quién es el que... por quién también no nada más se bautizó él, sino que se bautizaron por él también otros. "Entonces, claramente a él lo querían mucho; ellos resucitan primero". Esa es otra opción. Estamos nada más imaginando cómo se veía la práctica a la que se está refiriendo.

Número tres: para impartir beneficios de su espiritualidad y salvación a los que habían muerto que no eran creyentes. Ahora, eso también es una probabilidad, porque ustedes entienden —y he platicado a veces con personas, con cristianos que tienen una gran lucha dentro de ellos— porque alguien que ellos amaban mucho, pero que no era creyente, muere. Y obviamente ahí tienes esta tristeza en tu corazón de que murieron sin Cristo, y entonces ahora están condenados en su pecado. Y a lo mejor esta práctica tiene algo que ver, un poco como en la Iglesia católica: "¿Cómo puedo yo ayudarle a la persona que yo amaba, y que me gustaría que fuera salva, pero parece que no lo era?". Entonces, eso como que les da algo que ellos pueden hacer por la persona: "Pues bautízate por él; él no se pudo bautizar, pero tú, bautízate". Imagínense, imagínense si dijera: "Vamos a ver las 40 opciones". Pero no, vamos a ver estas seis.

Número cuatro —esto también es muy probable, es más interesante—. Y algo que tenemos que también pensar aquí: es interesante que Pablo está hablando en tercera persona: "¿Qué harán los que se bautizan por los muertos?". Él nunca habla en primera persona, ni siquiera en segunda persona. No: "Nosotros bautizamos por los muertos", "ustedes bautizan por los muertos"; "ellos bautizan por los muertos". Eso es algo interesante.

Pero algo interesante que pensar también es que Pablo no lo está condenando aquí, por lo menos inmediatamente; no es su propósito condenarlo. Tampoco está diciendo "háganlo". Y hay algunas religiones —los mormones practican esto basados en este versículo—.

Entonces, cuarta opción: una persona moría muy pronto después de convertirse y no había podido bautizarse. Entonces, alguien decía: "Sí, yo creo en Jesús", pero algo pasaba y se moría, y no había habido chance de bautizarlo. Entonces, alguien más era bautizado en el lugar del que había muerto. Entonces decían: "Bueno, como esta persona no se pudo bautizar, pero él quería bautizarse —él se hubiera bautizado si hubiera podido—, así que alguien más de su familia, alguien que lo conocía, que se bautice, como simbólico de lo que él hubiera hecho". ¿Sí? Número cuatro.

Número cinco: podría haber sido una práctica que buscaba honrar a creyentes que habían compartido el evangelio con un amigo o familiar y después murieron. Después de su muerte, cuando ese amigo o familiar se convertía, pedía ser bautizado en honor a la persona que le compartió. ¿Entendieron? Entonces, ustedes estaban predicando a alguien, predicando a alguien; no aceptaba, no aceptaba, no aceptaba; tú te mueres, y luego la persona se convierte. Entonces, cuando esa persona pasa a ser bautizada, dice: "Yo conocí del evangelio por fulanito; entonces, me gustaría que también este bautismo fuera en honor... Eso simboliza mi vida en Cristo, pero también es en honor a la persona que me compartió el evangelio, que ya no está viva". Esa es otra opción de cómo podría haberse practicado el bautismo por los muertos. Ese es el número cinco, ¿verdad?

Número seis. Número seis, y yo me inclino a esta sexta opción; eso es lo que creo yo que a lo mejor está pasando. Obviamente no puedo ser dogmático sobre ninguna de estas cosas, porque no sabemos, no hay manera de saber. Pero para mí una pista importante es el hecho de que Pablo no inmediatamente corrige la práctica o dice "está mal". Me hace pensar que a lo mejor, de hecho, la práctica a la que está aludiendo no es una práctica mala, pero tenemos que entenderlo de una manera diferente.

Este es el número seis —y esto cambia todo el panorama—: que los creyentes eran considerados como muertos al bautizarse. Es decir, el bautizarse por los muertos es más bien bautizar a muertos; ese es el sentido en el cual está escrita esa frase. Esta es una lectura común en la historia de la iglesia. Crisóstomo, por ejemplo, dice que "muertos" es metáfora de la condición del creyente que recibe el bautismo: los muertos. Entonces, lo que está diciendo Pablo es "los muertos por los cuales somos bautizados"; es decir, como ya hemos muerto, por eso somos bautizados, por nuestra muerte. Eso también explica lo de la tercera persona: "esos que se bautizan".

Bautizados en su muerte

Y entonces él dice... Esta es la frase que señala una confesión bautismal; eso es a lo que se refiere Crisóstomo. Y hay algo de evidencia de eso dentro del mismo lenguaje que Pablo acostumbra usar. Por ejemplo, Romanos 8:10 dice: "Y si Cristo está en ustedes, aunque el cuerpo esté muerto a causa del pecado, sin embargo, el espíritu está vivo a causa de la justicia. Pero si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en ustedes, el mismo que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu que habita en ustedes".

Entonces, el bautismo tiene la connotación de compartir en la muerte de Cristo para compartir en su resurrección. Entonces, una manera de Pablo de hablar en un lenguaje de bautizar por los muertos es bautizar por causa de aquellos que han muerto en Cristo, en su muerte. Romanos 6 también —Romanos 6:3— es este mismo lenguaje: "¿No saben ustedes que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús hemos sido bautizados en su muerte? Por tanto, hemos sido sepultados con Él por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos para la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. Porque si hemos sido unidos a Cristo en la semejanza de su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de su resurrección. Sabemos esto: que nuestro viejo hombre fue crucificado con Cristo, para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado; porque el que ha muerto ha sido libertado del pecado".

Entonces, ahí está: bautizamos por los muertos. Si este es el sentido —este último sentido—, entonces sí bautizamos por los muertos, y así es como lo practicamos nosotros también, de hecho. Si es cualquiera de los otros sentidos que dije, de las otras cinco cosas, entonces no, no hacemos eso. Y no hay nada en la historia de la iglesia que afirme una práctica así. No tenemos ninguna referencia, ni una sola, a otro tipo de bautismo por los muertos del cual podría estar hablando Pablo. Entonces, todo es especulación.

Pero el punto, entonces, ¿cuál es? Que si tú niegas la resurrección, cualquier práctica, sea la que sea, que tiene que ver con alguien que ya ha muerto no tiene sentido. ¿Por qué? Porque pues ya están muertos; no hay esperanza más allá de esta vida. Por lo tanto, no tiene sentido hacer nada por aquellos que ya han muerto. Y si es el caso de lo que les decía, de que simboliza nuestra muerte en Cristo, nuestra muerte en Cristo se garantiza justamente por su resurrección. Así que Pablo podría estar diciendo aquí: no tiene sentido bautizarse si Jesús no ha resucitado, porque su muerte —su muerte de ustedes en Cristo— solo es real si es que Jesús resucitó. ¿Sí, entienden? Bueno, estoy haciendo mi mejor esfuerzo aquí por uno... un versículo muy difícil; por eso me detuve aquí un momento.

Arriesgar la vida a la luz de la resurrección

Entonces, ¿cómo vivimos a la luz de la resurrección? Bueno, ya meditamos sobre el versículo 29; ahora, versículo 20 —perdón—, versículo 30: "Y también, ¿por qué estamos en peligro a toda hora? Les aseguro, hermanos, por la satisfacción que siento por ustedes en Cristo Jesús nuestro Señor, que cada día estoy en peligro de muerte. Si por motivos humanos luché contra fieras en Éfeso, ¿de qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, que mañana moriremos". Aquí está citando Isaías 22; ya habíamos estudiado esto en Isaías 22.

Pero el punto de Pablo es: vivir a la luz de la resurrección nos hace pensar que entonces sí podemos arriesgar nuestras vidas. Si la resurrección no fuera verdad, entonces no tendría sentido arriesgar nuestras vidas. Y Pablo habla de sí mismo, porque todo su ministerio es poner en peligro su vida; eso es lo que hace todo el tiempo. Y habla de estas fieras en Éfeso. Probablemente está hablando también aquí metafóricamente de las fieras como aquellos que se oponen al evangelio, que amenazan su vida todo el tiempo, porque él, como ciudadano romano, no habría sido candidato para ser arrojado a las fieras. Pero a veces las fieras humanas son peores, ¿no?, que las... Y para Pablo es la misma amenaza: los mismos judíos a veces representaban la mayor amenaza para él, la mayor oposición para él.

Entonces, en Hechos 20:29, vean cómo habla de los que están dentro de la iglesia creando confusión y enseñando falsa doctrina. Dice: "Sé que después de mi partida vendrán lobos feroces entre ustedes que no perdonarán el rebaño". Entonces, probablemente es así como está pensando Pablo sobre las fieras. Pero lo que está diciendo es: ¿cuál es el punto de predicar el evangelio si la gente ni siquiera está siendo salvada de algo? O sea, "yo me la paso arriesgando mi vida por amor a la gente, porque quiero compartirles un mensaje que yo creo que es de vital importancia en sus vidas, que es salvación para sus almas; pero si Cristo no resucitó entonces no estoy salvando a nadie; ellos siguen exactamente igual como antes, en realidad, y su destino es el mismo: van a morir y van a dejar de existir, y ya. Y yo aquí arriesgando mi vida, y yo aquí enfrentándome a gente, diciendo: 'Yo voy a predicar con valor, aunque me encarcelen, aunque tenga que sufrir tribulación, y aunque tenga que ser torturado, yo voy a hacer esto, porque sé que lo que estoy predicando es verdad, porque Cristo resucitó y yo mismo lo vi'". Esa es la motivación de Pablo; así es como él piensa en relación a su ministerio.

Si esta vida es todo lo que hay

Si Jesús no resucitó, dice Pablo, y si los muertos no resucitan, "comamos y bebamos, que mañana moriremos". Esto es muy interesante, porque estoy pensando: si esta vida es todo lo que hay, ¿cuál podría ser tu motivación para vivir? ¿Qué es lo que te mantendría motivado todos los días? Despiertas cada día y dices: "¿Qué...?". Y es interesante, porque veo los dos lados, y trato de imaginarme cómo sería mi vida sin la esperanza en Cristo, y pienso: bueno, tendría dos lados, ¿no?

Por un lado, diría: "Esta vida es todo lo que hay; voy a aprovecharla al máximo. ¿Qué puedo hacer que de veras valga la pena en mi vida?". Y es por eso que algunas personas dicen: "Yo voy a ir y voy a pelear por los derechos humanos", o "voy a ayudar a solucionar el problema del hambre en África", o "voy a...". Y hay gente que hace toda clase de obras humanitarias, porque sienten que, si esta vida es todo lo que hay, "voy a hacer algo que realmente tenga impacto".

Pero al mismo tiempo, cuando yo tengo esa mentalidad y busco hacer algo que tenga el mayor impacto posible porque esta vida es todo lo que hay, irónicamente estoy arriesgando que mi vida sea mucho más corta. Entonces, ¿qué hago? ¿Algo que valga la pena, que arriesgue mi vida, o vivo lo más seguro posible, sin arriesgar mi vida, y no hago nada que valga la pena? ¿Entienden dónde está el conflicto para alguien que no cree en la vida después de la muerte y no cree en la resurrección? Voy a tener que escoger una de esas dos. Y al final, ¿qué importa? Al final morimos y dejamos de existir, y ya.

Pero lo que está diciendo Pablo es que, como cristianos, no tenemos que escoger entre esas dos. Podemos arriesgar nuestras vidas porque hay una vida después de esta. Entonces, arriésgate, porque ahí no se acaba; viene algo mejor. No tenemos que vivir en seguridad; no tenemos que vivir guardando nuestra vida, como que: "Ay, es que se me va a acabar, y ya. ¿Cuántos años me quedarán de vida? Y tengo que comer bien, y tengo que hacer ejercicio, y tengo que ser una persona más saludable, porque si no, entonces voy a tener una vida más corta, y esta vida es lo único que tengo".

Y entonces empiezo a entrar en pánico, y empiezo a entrar en desesperación, porque se me está yendo tan rápido, y año tras año me voy a estar haciendo más viejo, y veo cómo mi vida se va, se va, se va, se va. ¿Y qué estoy haciendo con ella? Dásela a Dios, dásela al reino de Dios. Y si mueres, estás en un mejor lugar, y cuando Cristo regrese tendrás un mejor cuerpo. Entonces, no te preocupes tanto por ejercitarte y comer bien, porque ya cuando tengas tu cuerpo glorificado, ¿qué va a importar? No se puede ni enfermar. No estoy menospreciando comer bien, pero al final es temporal, y solo lo que hacemos por Dios vale la pena, y solo lo que hacemos por Dios es eterno.

Las malas compañías

Entonces, aquí Pablo cita un proverbio, versículo 33: "Las malas compañías corrompen las buenas costumbres. Sean sobrios, como conviene, y dejen de pecar; porque algunos no tienen conocimiento de Dios. Para vergüenza de ustedes lo digo". Entonces, ¿cuál es la implicación de vivir a la luz de la resurrección? Es la pregunta de si estamos viviendo en santidad y piedad a la luz de la resurrección.

Cualquiera que niega la resurrección de Cristo... Y eso es lo que a Pablo le molesta tanto en este pasaje: gente que está negando —a lo mejor no que Cristo, pero— que nosotros vamos a resucitar. Pero, dice Pablo, si niegas que nosotros vamos a resucitar, entonces estás realmente negando que Jesús resucitó. Y si estás negando que Jesús resucitó, y nosotros tampoco vamos a resucitar, entonces nada de lo que hacemos importa. Entonces, Pablo está muy preocupado por gente que piensa así, que está diciendo: "Bueno, la resurrección puede ser espiritual, no es física; es nada más... estamos viviendo mejor, es lo único que importa". Ten cuidado con esa gente, dice Pablo.

Cualquiera que niega la resurrección de Cristo en cualquier sentido, cualquiera que cuestiona la confiabilidad de la Palabra de Dios, es mala compañía. No te juntes con esa gente, dice Pablo, especialmente si están dentro de la iglesia. Ten cuidado con la influencia que puede tener una persona que a lo mejor no está diciendo que Jesús no resucitó, pero están viviendo como si Jesús no resucitó; están viviendo como si esta vida es todo lo que hay. Y negar la resurrección de Cristo muestra una profunda ignorancia acerca de Dios, tanto en su poder como en su propósito. ¿Quién va a influenciar a quién?, dice Pablo.

Muchos de los que tienen un conocimiento intelectual de la resurrección carecen de un conocimiento transformativo de la resurrección. Por eso dice: "Porque algunos no tienen conocimiento de Dios". O sea, es una vida funcional sin la esperanza de lo que va a venir. ¿Cómo se ve? O sea, ¿cuál es la diferencia entre un cristiano y un no cristiano? Esa es la pregunta para Pablo, cuando un cristiano vive como que esta vida es todo lo que hay.

Porque dice que es cristiano, y cree en la resurrección, supuestamente, pero actúa como que sus posesiones son tan importantes para él: "No me vayan a quitar estas cosas tan preciosas para mí; es este dinero que he acumulado, son estas cosas que he acumulado para mí mismo, y vivo para estas cosas; vivo para acumular, acumular más y más y más; ese es el propósito de mi vida". Dice Pablo: tú eres como un ateo funcional. Me dices que eres cristiano, pero vives como que, si no lo tienes ahorita, nunca lo vas a tener.

¿Y no te acuerdas de que Jesús dijo: "Háganse tesoros en el cielo, y no en la tierra"? ¿Para qué estás acumulando cosas aquí? ¿De qué te sirve? ¿En qué estás dedicando tu tiempo? ¿A qué dedicas tu tiempo: a tener más, o al reino de Dios y a lo que va a durar para siempre, y a lo que sí te puedes llevar el día que mueras? Creo que eso es lo que está en la mente y el corazón de Pablo, su preocupación por los corintios. Cómo usamos nuestro tiempo, cómo usamos nuestro dinero, cómo nos servimos unos a otros: todas esas cosas hablan de cómo vemos el propósito de nuestra vida, si todo es para nosotros o estamos viviendo para la gloria de Aquel que está vivo y ha vencido a la muerte.

Cómo vivimos comunica lo que creemos

El principio aquí, hermanos... Y les dice Pablo —esta es una reprensión muy fuerte—: "Para vergüenza de ustedes lo digo". Ustedes están viviendo como personas que no creen en la resurrección, y se están juntando con personas que los están jalando para vivir como si la resurrección no fuera real. Por eso no quieren arriesgar sus vidas; por eso quieren vivir cómodos. Cómo vivimos comunica lo que verdaderamente creemos acerca de Dios. Cómo vivimos comunica lo que verdaderamente creemos acerca de Dios.

Una cosa es lo que decimos y una cosa es lo que hacemos. Y Pablo aquí está mostrando que hay una congruencia entre la fe que supuestamente ellos profesan —la fe que ellos supuestamente tienen, que fue comunicada a través de la predicación del evangelio— y la manera en que ellos están viviendo: para sí mismos y no para otros, para su propia gloria y no para la gloria de Dios. Y Pablo quiere que recordemos que, como Jesús perdió todo por nosotros, nosotros finalmente no podemos perder nada: tenemos todo que ganar. Y eso es lo que significa la resurrección de Cristo como nuestra primicia. Pónganse de pie, por favor.

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