Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Mateo 1:18-25MateoAlfredo Carrillo

El reino manifestado

Transcripción

Introducción: tres grupos de catorce generaciones

Buenas tardes, hermanos. Nuevamente estamos aquí estudiando estos pasajes que de alguna manera son pasajes en donde, con lo que estamos estudiando cada semana acá en Isaías, lo que estamos viendo es el cumplimiento de estas profecías con nuestro Señor Jesús. Y recapitulando un poquito del domingo pasado, empezamos a ver Mateo 1. Solamente vamos a ver este capítulo, nada más, capítulo 1 del Evangelio según San Mateo. Y hay una genealogía muy extensa, y estoy haciendo, bueno, ¿por qué es que Dios quiere, o quiso, que permanecieran las genealogías? Y es lo que estuvimos viendo hace ocho días, y solamente nos quedamos en el versículo 6. Vamos a continuar hasta el versículo...

Estas genealogías están divididas en tres grupos. Primero nos está hablando de Abraham a David, que fue lo que vimos el domingo pasado. Después continúa otro grupo de genealogías que está dividido en catorce generaciones, en grupos de catorce: el otro grupo es de David al exilio babilónico, y terminamos con Jeconías. Y después está otro grupo de 14, del exilio hasta el Mesías, hasta el nacimiento de nuestro Señor, y termina con José; está José, marido de María.

Lectura de Mateo 1:6-25

Y vamos rápidamente a leer nuevamente esta parte, y dice así: "Y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías. Salomón engendró a Roboam, Roboam a Abías, y Abías a Asa. Asa engendró a Josafat, Josafat a Joram, y Joram a Uzías. Uzías engendró a Jotam, Jotam a Acaz, y Acaz a Ezequías. Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amón, y Amón a Josías. Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo de la deportación a Babilonia. Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, y Salatiel a Zorobabel. Zorobabel engendró a Abiud, Abiud a Eliaquim, y Eliaquim a Azor. Azor engendró a Sadoc, Sadoc a Aquim, y Aquim a Eliud. Eliud engendró a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo. De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce".

Versículo 18: "El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta...". ¿Cuál profeta? Al que estábamos viendo con Nathan: el profeta Isaías. Está en Isaías 7:14. Y dice así: "...cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros. Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer. Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre Jesús".

Señor, gracias, gracias por este tiempo, Señor, que nos permites aquí, Señor, escudriñar tu Palabra; escuchar, Señor, cómo es que tú te has manifestado. Señor, no solamente te has quedado, Señor, ahí en tu lugar, sino que te despojaste, Señor, y viniste a encarnarte, a cumplir tus propósitos, un plan divino. Te pedimos, Padre, que tu Palabra se deposite, Señor, en sus corazones, en nuestra mente, Señor, y que podamos asimismo compartir este Evangelio con aquellos... hay mucha necesidad, Señor. Que tu Espíritu Santo esté sobre nosotros, de sabiduría, Señor; que nos dé un corazón blando. En Cristo Jesús nos ponemos en tus manos. Amén.

Del reino de gracia al reino manifestado

Hace 8 días les había compartido que el título de la predicación era "El reino de gracia". Ahora "El reino es manifestado": vamos a ver cómo el reino se ha manifestado ahora ya, digamos, en vivo, ya a todo color, a través del Señor Jesús. Y bueno, como les estaba compartiendo nuevamente acerca de las genealogías, que hablan desde el 6 al 11, y que abarcamos hasta el 17, pero rápidamente hasta el 11, quiero ver algunas cositas que hace ocho días fueron muy rápidas, y es importante que las sepamos. A lo mejor es de repente un poco de información, pero es necesario tener esa información para entender por qué el Señor está incluyendo esas genealogías, por qué algunos personajes no aparecen, por qué algunos se omitieron. No están todos aquí, pero hay una razón.

Nombres omitidos en la genealogía

Entonces, normalmente, tomando esta cosa de la omisión en las genealogías que estamos viendo aquí, se omitieron algunos nombres. Porque si comparamos la genealogía que está en el libro de 1 Crónicas, capítulo 3 —después lo leen y la comparan con esta, porque ustedes también estudian un poquito—, vamos a notar que en el versículo 8 de este capítulo de Mateo 1 se omiten los nombres de Ocozías —Ocozías, Joás, perdón— y Amasías. Estos no están incluidos aquí en esta genealogía. Pero no pasa nada: todos ellos fueron usados, como había dicho hace ocho días, para establecer la línea, para establecer la línea de la cual iba a venir el Mesías.

No es porque por alguna razón al escritor se le fue; tiene una razón por la cual estos se omitieron. ¿Y por qué se omiten? Quizás porque las genealogías solamente se están citando para darnos un vistazo, o un panorama amplio, de la línea de los descendientes de nuestro Señor Jesucristo. Por eso es que quizás no están todos incluidos. No es necesario que cada uno esté nombrado, porque faltarían muchísimos; hay muchísimos, porque podemos contar las genealogías que tenemos en el Antiguo Testamento, y se omitieron varios.

Entonces estas genealogías que tenemos, tanto en el libro de Mateo, capítulo 1, como en el libro de Lucas, respondiendo también... ahí nos muestra la genealogía de María. Hace 8 días habíamos comentado que la de José es la línea real, porque él desciende de David: "José, hijo de David". La línea de María viene de Natán, otro hijo de David; esta sería la línea biológica, para que Jesús, como judío 100 %, pudiera heredar el trono, ser heredero al trono. Porque si no fuera judío, no podría, biológicamente. Y esta otra genealogía, en donde también hay algunos nombres que se omiten.

Jeconías y la maldición de Jeremías 22

Ahora, en el versículo 11 dice: "Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos". En este versículo, en esta genealogía, encontramos que se omite a Joacim también ahí. Si van a la otra genealogía que les había comentado... pero sí incluía a Jeconías. Entonces, ¿qué es lo que hizo Jeconías? Nuevamente recordando: Jeconías hizo lo malo ante los ojos de Jehová, hizo muchas perversidades, desobedeció al Señor totalmente. Y vamos a leer rápidamente en Jeremías 22, en el 22... dice así, 22:24, por favor: vivo yo, dice Jehová, que si Conías —Conías, no, Jeconías; ahorita les explico qué pasó ahí, que es el mismo—. "Vivo yo, dice Jehová, que si Conías hijo de Joacim rey de Judá fuera anillo en mi mano derecha, aun de allí te arrancaría. Te entregaré en mano de los que buscan tu vida, y en mano de aquellos cuya vista temes, en mano de Nabucodonosor de Babilonia, y en mano de los caldeos. Te haré llevar cautivo a ti y a tu madre que te dio a luz, a tierra ajena en que no naciste, y allá morirás. Y a la tierra a la cual ellos con todo el alma anhelan volver, allá no volverán. ¿Es este hombre Conías una vasija despreciada y quebrada? ¿Es un trasto que nadie estima? ¿Por qué fueron arrojados él y su generación" —¿por qué fueron arrojados él y su generación?— "y echados a tierras que no habían conocido? ¡Tierra, tierra, tierra! Oye palabra de Jehová".

Hay un énfasis ahí cuando dice estas tres "tierras"; el Señor quiere hacer énfasis en esto, en este mensaje. Y dice el versículo 30: "Así ha dicho Jehová: Escribid lo que sucederá a este hombre privado de descendencia, hombre a quien nada próspero" —próspero— "sucederá en todos los días de su vida; porque ninguno de su descendencia logrará sentarse sobre el trono de David y reinar sobre Judá".

José, padre legal de Jesús

Ahora vamos realmente a retomar lo que les explicaba hace ocho días acerca de José. José no es padre biológico de Jesús, pero viene de la línea real. Entonces, Jehová le dio una maldición a Jeconías —que es este mismo Conías—: que ninguno de sus descendientes... Aquí, que no tendrás esta generación; vea, sí tuvo hijos. Solamente está estableciendo que ninguno de ellos va a subir al trono. Por lo tanto, José, hijo de David, es de la línea de Jeconías; por lo tanto, José tendría esta maldición automáticamente, y no podría heredar si hubiera tenido un hijo. Pero José es padre adoptivo de Jesús; por lo tanto, legalmente Jesús es heredero al trono. ¿A ver? Ahora sí se entiende un poquito más que hace ocho días.

De Jeconías a Conías

¿Conías? ¿Por qué Conías? ¿Qué pasó ahí? A lo largo del Antiguo Testamento, y los que nos han compartido, los que hemos compartido los miércoles Génesis, hemos visto que Dios cambia nombres. Primero da un nombre, y a veces le quita una consonante y se convierte en otro nombre, o le agrega una vocal y se convierte en otro significado. Entonces, ¿qué pasó con este Conías, que es el mismo Jeconías del que estamos hablando en nuestra genealogía de Jesús? Bueno, les comentaba que Jeconías hizo lo malo ante los ojos del Señor; léanlo ahí, en estos libros.

Entonces el prefijo "Je" es un prefijo que usa Dios para el mismo Dios: Jehová, Jeconías, Jesús. Entonces, debido a esta maldad, por causa del pecado de Jeconías, Dios le quitó este prefijo a su nombre, y por eso se llama Conías. Yo me confundí también; dije: "Bueno, ¿este no es el mismo?". Hay que estudiar, entonces, investigar qué pasó ahí. Entonces esta fue la razón: debido a la maldad de Jeconías, el Señor le quitó su prefijo; alguien perverso no podía tener "Dios". Entonces por eso Conías es el Jeconías que se menciona acá.

Entonces ya vimos que, por causa del pecado de Jeconías, o Conías, ninguno de su linaje consiguiente se sentó al trono, al trono de David. Entonces José, aunque esté incluido en la genealogía, y aunque José no es el padre natural de Jesús, fue él el que le dio legalmente la herencia al trono a nuestro Señor Jesucristo.

La figura de José

Ahora, en todo esto que les voy a compartir, quiero centrar un poquito en José, o un poco más en José. Normalmente, el nacimiento de Jesús como que se centra más en María; normalmente compartimos lo que sucedió con María, el Magnificat. Pero José también: la manera en que usó Dios a José nos da un mensaje muy, muy relevante, muy, muy importante. Entonces José dio a Jesús el título legal, ¿verdad?, al trono de David, como estamos viendo a través de la Escritura, el porqué.

Entonces, ¿por qué es que le da este título a Jesús? Porque José es el marido de María, la cual iba a dar a luz a este niño Jesús. Por tanto, nuevamente, José es el que podía dar este título legal; le correspondía. Si me equivoco en los temas, ahí están nuestros abogados, que podrían decirnos esto. Ahora, Jesucristo, como nacido, no es de la simiente de José, no es su hijo biológico, ni es de la simiente de Jeconías. Pero tanto José como María tenían que pertenecer a la línea, al linaje de David; era la manera en que se podía cumplir la Escritura.

Dos líneas distintas, a través de dos hijos distintos de David, son las que el Señor usó. Podemos verlo; ustedes léanlo en el libro de Lucas, la genealogía de María, de dónde proviene la línea. José viene de la línea real, por el hijo Salomón, de David, de su línea real; y la de María viene del hijo de David llamado Natán. Por eso es la importancia en que Mateo quiere aquí compartirnos estas genealogías: para que sepamos que el Mesías que estaba siendo esperado era el gran Rey.

El génesis de Jesucristo

Ya haciendo un resumen muy rápido, vamos al versículo 18, y dice así: "El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes de que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo". Entonces todos tenemos entendido el nacimiento de Jesús, su nacimiento virginal. Y sí, es raro el nacimiento virginal. Pues Dios, en su poder, hizo esta obra a través del Espíritu Santo, de este nacimiento virginal. Precisamente Mateo nos está mostrando, a partir de estos versículos, este proceso divino sobre el nacimiento de nuestro Señor Jesús, y precisamente nos hace énfasis, ese énfasis, en este origen divino.

Ahora, la palabra que se usa aquí, "nacimiento", me llamó la atención, porque en el griego la palabra que estaba aquí en el original era "génesis": "el génesis de Jesucristo fue así". Esa es la palabra que estaba aquí, que se traduce como "nacimiento" en este caso. Cuando hablamos de génesis, estamos hablando del comienzo de algo radicalmente nuevo. Cuando leemos en la Escritura cómo Dios está haciendo todas las cosas, fue algo radical; no era algo que ya habíamos visto, que ya se había hecho. Fue algo de Él, el comienzo de algo nuevo, y radicalmente.

Nacido de una virgen, por el poder del Espíritu Santo

Y eso es lo que Mateo establece y pone en claro por aquí: dos hechos de suma importancia para nuestra fe. Y eso es lo que a partir de aquí quiero explicarlo: Jesucristo nació de una virgen, número uno. Y el número 2: a través del poder del Espíritu Santo fue concebido. ¿Para qué? Para que se cumpliesen las Escrituras, como habíamos dicho, en Isaías 7:14.

Ahora, el origen divino se establece por dos expresiones: "concebido del Espíritu Santo", y en el versículo 23 dice: "y llamarás su nombre Emanuel". La primera... bueno, en las dos hay intervención del Señor, de Dios, a través de la participación, digamos, directa en la concepción: cómo se está manifestando el poder de Dios a través del Espíritu Santo y es una intervención única en toda la historia de la humanidad. Nadie más ha sido concebido de esta manera, y ese es un hecho grandioso que podemos ver acerca del poder de Dios: la concepción de nuestro Señor Jesús.

Emanuel: Dios con nosotros

La segunda cosa en donde también hay intervención del Señor, dice: "y llamarás su nombre Emanuel". Entonces Jesús... esto es algo por lo cual a veces hay discrepancias, sobre los que niegan la divinidad de Jesús. Aquí está: su nombre también fue dado por Dios. No se le ocurrió a José, no se le ocurrió a María; no dijo: "A ver, vamos a buscar en el diccionario de nombres para bebés y vamos a ver cualquiera". Es un nombre dado por Dios; es un nombre divino: Emanuel. El niño que nacería de María sería llamado "Dios con nosotros". El reino ha empezado a manifestar: Dios con nosotros. Él sería Jesús: Dios; no el... Dios, sería Dios en forma de hombre.

Ahora, antes de Jesús, a través de toda la historia del Antiguo Testamento, la única manera en que se podía ver a Dios, digamos, visiblemente, era, por ejemplo... hablamos de una nube; nos habla en Éxodo del tabernáculo, el arca del pacto. Esas eran las formas más cercanas, visibles, en que se podía observar a Dios. Pero estas formas visibles de la presencia de Dios pues eran creadas por los hombres —y no estamos hablando de que eran ídolos; solamente eran cosas que Dios estableció para su adoración—, y estas formas creadas por los hombres tenían muchas limitaciones y eran inanimadas.

Con la venida del Señor Jesús, Él no tiene ninguna limitación. Ahora Dios se presenta en medio de su pueblo de una manera viviente, visible y palpable. Aunque nosotros no podamos verlo ahora, sabemos que Él vive. Quienes tuvieron la dicha, sus discípulos y toda la gente que convivió en aquel tiempo, pudieron ver la obra de Dios manifestada, y al Dios que bajó, y a su mano; que lo pudieron tocar, lo pudieron ver, lo pudieron oír. Me imagino a Juan estando ahí, recostado junto al Señor, percibiendo el aroma del Señor, y se ve esta comunión que él tuvo con Él en todo lo que el Señor le mandó que escribiera. ¡Qué maravilloso! ¡Qué privilegio del Señor, que Dios se presente en medio de su pueblo! Dios con nosotros, Dios mismo en forma de hombre. Y esta es la manifestación suprema de Dios: Jesucristo.

El dilema de José

Vamos rápidamente ahora al versículo 19. Dice: "José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente". Aquí hay un dilema que tiene José, y quisiera que se imaginen esta escena, la tensión que se estaba generando aquí. Y no es porque yo quiero presentar a José como un mártir, pero Dios está usando a José grandemente, y estaba pasando por una situación que quizás al principio no comprendía. Pero hay que imaginarnos el dolor de José, que dice aquí: "José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente". Y atrás, si leemos, dice: "Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo".

Desposados: un compromiso

O sea, voy a explicar rápidamente lo que es el desposorio, o lo que es estar desposados. Esto es bueno para aquellos que están solteros, y es un tema para el noviazgo; podemos hacer otra predicación de eso. Pero rápidamente: dice que estaba desposada, o sea, noviazgo. Y por eso es que hacemos mucho énfasis en la iglesia acerca del noviazgo. El noviazgo no es "voy a probar a ver si somos compatibles, y tenemos los mismos gustos, si tenemos las mismas cosas afines, los mismos planes a futuro, y si me gusta su carácter", ¿no?, y muchas cosas más que podemos poner. Pero la Biblia dice otras cosas.

La Biblia, cuando dice que están desposados, quiere decir comprometidos. Este compromiso ya llevaba todas, o casi todas, las obligaciones de un matrimonio; ya no podía haber infidelidad. Por tanto, aquellos que tienen un noviazgo: el Señor dice aquí esto; tú no puedes hacerlo sino... mejor ora al Señor; espérate a que el Señor te diga, porque eso es un compromiso. Desposado es lo mismo que compromiso. Y en la antigüedad así sucedía; llevaba muchas connotaciones, hasta legales, el que se deshacía de este compromiso. En América Latina quizás se tiene un poquito todavía esto en algunas regiones; si vamos a México, en los estados, todavía están estas cuestiones de compromisos, como este tipo de desposorios, en donde el papá de la novia... lleva la dote, y hay un compromiso, y no se pueden hacer para atrás.

Entonces, rápidamente, entendiendo esto, pues pongámonos en los zapatos, en las sandalias de José. Se entera que su prometida está encinta. Quizás él sintió dolor, quizás él tuvo esta agonía y la desilusión. ¿Tú qué harías? ¿Cómo te sentirías? Estás próximo, quizás a una semana, de concluir este compromiso en matrimonio, y te enteras de que tu prometida está embarazada, y no de ti. Podemos entender un poquito más a José. ¿Qué haríamos? Pero ¿qué nos dice Mateo? Mateo nos dice que José era justo, y no quería infamarla.

Justo: obediente a la ley

Aquí vemos dos cosas que estaban pasando quizás por su mente. Número 1: en Deuteronomio 22:23 están las leyes acerca de esto, y estas leyes hablan acerca de los que cometen adulterio. Porque en este compromiso, en este noviazgo, si alguien que estaba comprometido —en el caso de María— hubiera estado con otro, era adulterio; no solamente como ahora lo podemos manejar: la fornicación era adulterio, porque ya tenía un compromiso. Entonces así se establecían las leyes, las leyes de Dios: en Levítico 20:10, en Deuteronomio 22:23, el 24 y los versículos anteriores.

José era justo. Pero ¿a qué se refiere "justo"? ¿A qué se refiere con la palabra "justo"? "Justo" se refería a aquellos que eran obedientes al Señor, obedientes a la ley de Dios; eso era justo. Entonces José tenía este dilema, tenía pues todo en la cabeza, y no sabía qué hacer, porque, número uno, tiene que obedecer la ley. Y obedecer la ley significaba denunciarla, lo que llevaría a la sentencia de muerte, porque eso es lo que habla de los que cometen adulterio en la ley. ¿Y cuál es la sentencia de muerte? Morir apedreada. Los sacaban, los exhibían, y en medio de la plaza los apedreaban. Entonces imagínense la tensión de José con María; que amaba a su prometida. Este era un gran dilema de José: era justo, y no quería infamarla; estaban desposados.

Dejarla secretamente

Por otro lado, vemos cuando dice que no quería infamarla: a pesar de que José estaba seguro de que él no era el padre de Jesús, el padre biológico, dice que quería terminar secretamente. Dice: "y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente". Y dejarla secretamente se refiere a divorciarse en secreto. Esta es una provisión que estaba abierta para el novio en tales casos, si había adulterio: el divorcio. No estoy diciendo que lo hagan; no me van a culpar después de que yo lo dije. Pero esta era la ley para los judíos: terminar la relación secretamente, divorciarse de ella, a pesar del dolor que estaba sufriendo José. No lo dice la Biblia, pero estoy tratando de entender la Escritura: porque José amaba a María, la amaba, y quería hacer esto en secreto porque no quería quizás que pudiera verla morir, y porque él mismo tendría que... tenía que matarla. Entonces pareciera que Dios se olvidó... no sé, quizás. Pero es la manera en que Dios está usando a estos hombres para cumplir su propósito: que el Rey fuera manifestado.

No temas: el sueño de José

Y luego dice adelante: "Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es". Y apenas estaba él pensando estas cosas —no sé cuántos días, no nos dice aquí—, dice que se le apareció un ángel del Señor en sueños para calmar sus temores. Dios proveyendo ahí. ¿Quién más, quién más que el mismo Señor, presentándose, mandando un ángel para calmar sus temores? "No temas". Le estaba explicando el gran misterio que había, que estaba sucediendo con Jesús. ¿Para qué? Para que así se cumpliera el propósito de, a través de José, darle el estado legal a Jesús.

Y hay algo aquí que cuando leemos a veces nos pasa desapercibido. Dice: el ángel se dirige a José como "José, hijo de David". Le estaba confirmando a José: "Recuerda, tú eres el linaje real; tú eres el linaje real", para que el Hijo de Dios también sea Rey. Y Mateo está dirigido a los judíos, y precisamente por eso está presentando esta genealogía de esta manera: para que vean que Él es Rey, y confirmar de dónde desciende como judío, por esta genealogía, presentándola de esta manera. "No temas recibir a María tu mujer", confortó el ángel del Señor a José.

Jesús: el que salva

"Y llamarás su nombre Jesús". ¿Qué quiere decir Jesús? "Él salva", o "el Salvador", "el que salva". Entonces Jesús fue divinamente concebido; Jesús fue divinamente nombrado. Y en la Escritura vemos cómo hace su nombre alusión desde el Salmo 130:8, cuál era el propósito del Señor. Vamos a buscar rápidamente Salmo 130:8, y dice así: "Y él redimirá a Israel de todos sus pecados". La misión de Jesús sería salvar a su pueblo, pero no solo eso, hermanos, sino a todos los hombres, ofreciéndoles perdón de sus pecados y la salvación espiritual.

Versículo 22, dice: "Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros". Y aquí, "concebirá", es la misma profecía que está en Isaías 7:14. Nuevamente hago énfasis de ello, de lo que hemos estado viendo con Nathan: y aquí se cumple esa profecía de Isaías. Dios usó hombres imperfectos para cumplir y llevar a cabo su plan divino. ¿Para qué? Para que se manifestase el hombre perfecto, el Hijo de Dios.

José, el nuevo José

José fue uno de los últimos instrumentos en la línea real, hijo de David, que Dios usó para salvaguardar la línea del Mesías. Y ahora, es algo a lo que quiero ir: este José se parece a otro José que hubo en la Escritura. ¿Quién más tuvo sueños, por medio de un ángel? José, hijo de Jacob. Este José está retratando a este otro José. Dios usó a José el soñador cuando su pueblo estaba sufriendo una hambruna. José tuvo unos sueños. José también fue justo; estamos hablando de José el soñador. Él llevó a su familia a Egipto para salvarlos de la hambruna, y después salió de Egipto.

Este José, padre de Jesús, también tuvo un sueño; tuvo sueños también. Llevó a su familia a Egipto después de que nació Jesús, cuando el rey Herodes mandó matar a los niños. El Señor usó a este José también para salvaguardar al Salvador: lo llevó a Egipto y después lo devolvió. José, el padre de Jesús, es el nuevo José que Dios estaba usando también. El José de Génesis salvó temporalmente a su pueblo de una hambruna —Génesis 37 hasta el 50, que fue lo que hemos estado estudiando—, pero ahora este José, en obediencia al Señor, le permite a Jesús sobrevivir como bebé, y así salvar a su pueblo del pecado.

Entonces estamos viendo en este capítulo cómo Mateo está haciendo un retrato de este José con el otro José. Pero hay otro José más aún. Estamos hablando ¿de quién? De Jesús. Jesús es el siguiente, el nuevo José, porque Él es justo. No solamente va a salvar a su pueblo temporalmente; va a ser para siempre. Dios usó hombres pecadores, son hombres que fallaron, para cumplir su plan divino. Pero la obra no estaba completa: Él tenía que descender personalmente y hacer las cosas por Él, por Él mismo; no por los hombres, porque todo era temporal, y fallaban.

El reino manifestado

Ahora Dios, en forma de hombre, a través de Cristo, descendió para manifestar su reino, y que su obra fuera completada y perfecta. Este Jesús que vino, creció, predicó el Evangelio, que murió en esa cruz, resucitó al tercer día, y que manifestó también su poder en la cruz, fue gracias a todo este plan divino, desde Génesis, en que Dios ocupó hombres imperfectos.

Y coincide precisamente hoy... estaba pensando ayer que celebra el mundo hoy la muerte. No sé por qué la celebran. Yo estaba pensando, y había escrito algo allí: que no hay nada de qué reírse de la muerte. Al contrario, aquel que muere sin Jesús... no es de risa. Y es lo que celebra el mundo hoy: la muerte. Nosotros celebramos la vida. Hoy lo celebramos en la mañana: el reino manifestado a través de estos símbolos. Tuvo que bajar el Señor, tuvo que despojarse y mandarse, para Él mismo hacer la obra, y que se completase.

Hay una anécdota —no la recuerdo bien— que habla sobre Napoleón, acerca de la conquista, que conquistara España. Y mandaba a sus tropas, y mandaba a sus tropas, y no lograban hacerlo, y no lograban hacerlo. Entonces Napoleón dijo: "Me voy a poner el uniforme, y yo directamente voy a ir a presentarme en vivo en España". Y fue como conquistó: tuvo que manifestarse personalmente. Y es lo mismo que hace el Señor: tuvo que manifestarse personalmente. Y gracias a ello es que estamos aquí, a través de esta manifestación del reino, cumplida, cumpliendo esta profecía de Isaías 7:14.

Conclusión: adoptados como hijos

Y es gracias a ello que podemos celebrar cada ocho días a través de este nacimiento, que nomás hablamos de él cuando es Navidad; es cuando nos acordamos del nacimiento de nuestro Señor Jesús. Pero deberíamos recordarlo cada día de nuestra vida, porque si no fuera por este nacimiento no estaríamos aquí; estaríamos perdidos, condenados a la muerte eterna. Y gloria a Dios, porque el reino se ha manifestado, y porque somos también como Jesús: fuimos adoptados. Jesús fue adoptado también; ahora somos adoptados, Efesios 1. Somos hechos hijos de Dios a través de la adopción por Jesús. Dios bendiga su Palabra, y que recordemos esto: esa es la importancia que hay acerca de la línea del Señor, la línea real.

Vamos a ponernos de pie, y vamos a entonar una alabanza, y después de esto vamos a orar: que el Señor siga trabajando en nuestros corazones, que Él bendiga a su Iglesia, a su hermano Nathan, a Roberto, que están allá, junto con Anita y los hijos de Nathan, expandiendo su reino, predicando el reino de Dios allá, que también se manifiesta en el Amazonas; y al igual que en México, que también está muy necesitado, en nuestro país.

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