Juan 1:1-4JuanAlfredo Carrillo
¿Quién es Jesús?
Transcripción
¿Quién es Jesús?
Efectivamente, vamos a estar viendo una nueva serie en las Escrituras. Y precisamente en estas fechas, específicamente junto con la de Semana Santa, es cuando la mayoría del planeta recuerda a Jesús. Digo la mayoría porque no en todo el mundo se adora a Jesús, ya sea de una manera ortodoxa, de acuerdo a las Escrituras, o de una manera que tampoco es correcta de acuerdo a cómo deberíamos de creer en Jesús. Y para eso vamos a estudiar primeramente acerca de la divinidad de Jesús, porque Jesús es plenamente Dios y plenamente hombre, y eso se le llama unión hipostática.
Vamos a leer en el evangelio de Juan, en el capítulo 1, versículos 1 al 4. Dice así: "En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres".
En la mañana, cuando estábamos empezando nuestro culto de adoración, había un joven allá afuera que quería platicar con alguien de la iglesia precisamente sobre Jesús, y él tenía muchas preguntas, tenía muchas dudas. Y precisamente lo que vamos a empezar a estudiar en esta serie, de alguna manera, es algo apologético. Queremos saber sobre varios atributos de Jesús, conocer mejor Su persona. Hay muchos libros que se han escrito, de teologías sistemáticas, a donde podemos ir y recurrir, como nos decía nuestro hermano Jonathan Adams, que nos ayudan a vislumbrar un poquito mejor. Es una herramienta para vislumbrar un poquito mejor acerca de la persona de Cristo, porque Él es Dios.
Entonces, hermanos, cuando se nos demanda acerca de nuestra fe y nos preguntan: "¿Quién es Jesús?", ¿sabemos contestar correctamente quién es Jesús? Ahora, esta es la pregunta más importante que deberíamos hacernos todo cristiano: ¿quién es Jesús? ¿En verdad conocemos y sabemos quién es Jesús? Esta debe ser la pregunta más importante, y que no solamente un cristiano debería de hacerse, sino cualquier otro que no cree en Cristo. Es una pregunta fundamental, si sabe acerca de Jesús correctamente.
Y no solamente es una cuestión histórica, no solamente es dividir una era y otra era, sino que se trata del destino eterno de la humanidad: saber quién es Jesús. ¿Quién es Jesús? Entonces, ¿en verdad sé quién es Jesús, y qué implica saber quién es Jesús? En las universidades y en las escuelas quizás ya no tanto, porque ahora el gobierno ya no lo permite, según somos laicos. Pero para algunas cosas pues sí se pueden hacer ritos prehispánicos, aunque seamos laicos. Pero aun dentro de la enseñanza histórica, Jesús entra ahí, porque es el parteaguas de las eras: antes de Cristo y después de Cristo.
Más que un profeta o un maestro
Pero Jesús no solamente es un personaje histórico por medio del cual se divide la historia en dos, en dos eras. También, Jesús no es solamente un profeta, o no solamente fue un gran profeta, como quizás en algunas otras religiones lo conocen, ¿no? Hablamos de los musulmanes, por ejemplo: para ellos es un gran profeta solamente. Para otros, quizás, como un gran maestro con enseñanzas morales. Algunos no rechazan a Jesús como tal, pero sí lo aceptan como un maestro de enseñanzas morales. Y muchas de las leyes y muchas de las medidas en las que la sociedad se desenvuelve pues están basadas en las palabras de Jesús. Aun como no cristianos, usamos la frase de "ama a tu prójimo".
Entonces, ¿de qué se trata estudiar de Jesús? Esto es más profundo. Se trata de Su esencia, no como hombre, sino como Dios. En Su esencia más profunda, Jesús es Dios. Aun como cristianos deberíamos de preguntarnos esto: ¿Jesús es Dios? Lo damos por sentado porque hemos leído la Biblia, porque hemos aprendido en discipulados. Los que conocíamos al Señor desde pequeños, en las clases bíblicas de la escuela dominical nos enseñaron acerca de Jesús, y nos enseñaron que era Dios.
Pero esta verdad la creemos: que Jesús es Dios. ¿Cómo puedo afirmar a otros que Jesús es Dios? ¿Cómo lo harías? Si a veces no sabemos explicar el evangelio, ¿sabemos o sabríamos explicar quién es Jesús, si Jesús es realmente Dios? Ahora, la respuesta a esta pregunta no solamente es cualquier detalle teológico menor: es el fundamento de nuestra fe. La deidad de Cristo es el fundamento de nuestra fe. Porque, si no, ese Jesús que murió en aquella cruz solamente fue un hombre común y corriente. Pero no fue así, porque Él es plenamente hombre y plenamente Dios.
Y ese es el fundamento de nuestra fe, y además porque las implicaciones eternas son de la salvación. Nadie más podía tomar nuestro lugar, como plenamente hombre, plenamente Dios, para ser salvos, si Jesús no fuera Dios. Entonces, nuestra fe cristiana está basada en estos fundamentos que vamos a ver hoy. Ese es el primero: la deidad de Cristo. Y ese es el fundamento que debíamos de tomar como nuestro fundamento más glorioso.
Ahora, nuestra doctrina —como le llamamos también, que no nos gusta quizás decirlo aquí—, nuestra doctrina reformada —no queremos hablar de calvinismo—, nuestra doctrina está fundamentada y arraigada en las Escrituras, y a través de ellas vemos con claridad acerca de la deidad de Jesús. Y eso es lo que vamos a tratar de ver hoy a través de las Escrituras, porque las mismas Escrituras se responden. Las mismas Escrituras nos van a enseñar acerca de la deidad de Jesús.
Una doctrina atacada
Ahora, la doctrina de la deidad de Jesús creo que es una de las doctrinas más atacadas, y ha sido una de las doctrinas más atacadas desde la iglesia primitiva. Y lo podemos ver desde que Jesús estaba caminando en este mundo: los fariseos, ¿por qué lo querían matar? Porque no reconocían Su deidad. Ahora, durante siglos han surgido doctrinas en contra de la deidad de Jesús, y solamente voy a citar unas.
Entre ellas, el arrianismo es una de las, digamos, primeras doctrinas de los primeros dos siglos. Esta doctrina, una doctrina hereje de los primeros siglos, sostenía que Jesús fue creado y que solo procedía del Padre. Y eso quiere decir que Él no es eterno. Y eso es lo que hace que Jesús sea divino, que sea Dios: porque Él es eterno.
El adopcionismo, otra doctrina herética que surgió: que fue un hombre común adoptado en un momento clave. Esta doctrina dice que Jesús no era Dios, pero que en un momento clave —por ejemplo, como en el bautismo de Él, que vemos en la Escritura que el Espíritu Santo desciende y se oye la voz del Padre—… Esta doctrina dice que en ese momento clave lo hace, digamos, divino, o le otorga ciertos poderes; o en la resurrección. Si no se basa esta doctrina en ese momento clave del bautismo, también se basaría en este momento clave que es la resurrección, porque se le atribuyen solamente poderes divinos, mas no es Dios. Ese es el adopcionismo.
Entre tantas otras que podíamos citar, ahora, modernamente, los testigos de Jehová, que también niegan la deidad de Cristo, y usando precisamente este mismo pasaje que estamos usando hoy, en el evangelio de Juan, donde la traducción… Y no me quiero meter mucho en el griego, porque no sé mucho tampoco, pero hay una palabra que en griego… En gramática griega hay como un acento que se llama espíritu rudo, y se pronuncia con la omega: se dice "jo", y si se lo quitas, dice "o". Pero eso cambia todo el sentido, porque en la parte que dice "y era Dios", con el espíritu rudo así sonaría, o se traduciría, "era Dios". Pero cuando hicieron su traducción le quitan el espíritu rudo, y dice "Logos", que es "era un dios".
Así es como tienen su traducción ellos, para hacer y dar a entender que Jesús era un dios, o sea, un dios con una d pequeña; o sea, que era una persona nada más creada. Y hay un movimiento que se está dando también —quizá ya existía, no tengo mucho conocimiento—, los unicitarios, pero ahorita está agarrando mucho auge esta doctrina de los unicitarios. Y entre tantas otras doctrinas que han surgido, y que seguirán surgiendo sin duda, para refutar la deidad de Jesús…
Pero vamos a ver a través de las Escrituras cómo podemos nosotros comprobar la deidad de Cristo. Y no porque dudemos, sino porque el mundo nos lo demanda. Aquel que no tiene a Cristo nos va a demandar acerca de la deidad de Jesús. Entonces, no lo vamos a ver meramente académico, teológico. No quiero que parezca esto una clase. Quiero que aprendan ustedes, hermanos, y entiendan de qué manera pueden explicar la deidad de Cristo a través de las Escrituras.
Entonces, en Cristo, en Su humanidad, habita plenamente la deidad; la plenitud de Dios está en Cristo. Y es importante que sepamos esto, porque es importante para nuestra redención, dentro de la economía redentora. Es importante que sepamos que Jesús es Dios, y es el fundamento de nuestra fe. Wayne Grudem nos recuerda que toda doctrina debe de tener aplicación práctica, y por eso vamos a aprender hoy esto. Dice: "Y esta doctrina, más que ninguna otra, es la que transforma, con respecto a Jesús, nuestra adoración".
¿Cómo le voy a adorar mejor, si veo a través de las Escrituras que Él es Dios mismo? ¿Cómo voy a depositar mi confianza en alguien que sé que no es Dios y que solamente fue una persona común y corriente? Y sobre todo porque todo lo que hacemos y todo lo que creemos como cristianos está basado en la persona de Jesús.
Ahora bien, hay muchos pasajes en la Biblia que nos enseñan acerca de la divinidad de Cristo. Voy a tocar solo algunos, y en esos pasajes, que son de algunos versículos específicos —después pueden ustedes estudiarlos a más detalle—, podemos encontrar versículos que hablan sobre la divinidad de Cristo, sobre Su señorío, Hijo de Dios, el Hijo del Hombre, Su omnipotencia, Su omnipresencia, Su omnisciencia. Y todos ellos se refieren a la deidad de Jesús. Entonces, vamos a encontrar, o tratar de encontrar, evidencia en las Escrituras sobre la deidad de Cristo.
Y precisamente quise tomar este pasaje nada más, estos cuatro versículos, y hay tres cosas que podemos ver en este pasaje. Podemos encontrar más cosas en este pasaje, pero vamos a hablar de la deidad de Cristo. A través de este pasaje podemos encontrar tres cosas. Número uno, Su preexistencia: eso es lo que hace que Cristo sea Dios, Su preexistencia, Su eternidad. Número dos, encontramos que Él es omnipotente: vamos a ver Su poder, u omnipotencia. Número tres, que Él es el dador, o fuente, de la vida. ¿Quién más puede dar vida más que Dios mismo?
Su eternidad o preexistencia
Número uno, la Biblia nos muestra Su eternidad o preexistencia. Versículos 1 y 2 dicen así: "En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él…", ¿qué dice?, "…estaba en el principio con Dios". Jesús ya era desde antes de la fundación del mundo, desde antes de la creación. Él ya existía junto al Padre, junto al Espíritu Santo, hablando de la Trinidad. Y este pasaje, este versículo en específico, es un paralelo de Génesis 1:1. Dice: "En el principio Dios creó los cielos y la tierra". Los dos versículos hablan de la preexistencia de Cristo, de Su eternidad. Y eso es un atributo que solamente le corresponde a Dios.
¿Y qué es Jesús? Dice Miqueas 5:2: "Pero tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que ha de ser gobernante en Israel. Y sus orígenes son desde tiempos antiguos, desde los días de la eternidad". Está hablando de Jesús. Apúntenlos, hermanos. Jesús siempre ha existido. Jesús está fuera del tiempo. Jesús no es creado. Él no fue creado después —después de Dios, me refiero—; no fue creado.
Jesús no era como los ángeles. Los ángeles sí fueron creados. Son criaturas divinas, pero no en la divinidad de Dios Creador, sino porque le pertenecen a Dios y Dios los creó. Porque algunos igualan a Jesús con los ángeles. Y eso lo podemos ver en Hebreos: Jesús no fue creado como los ángeles. De hecho, esa carta empieza con esa apelación: que Cristo es superior a los ángeles. Entonces, Jesús está sobre todas las cosas creadas, aun sobre los ángeles.
Solo Él recibe adoración
Y, por ejemplo, en este punto en donde Jesús no es igual que los ángeles, sino que es superior, está la adoración. ¿A quién se le adora? A Dios. A Jesús le adoramos. Y lo podemos ver y comprobar: que Jesús acepta la adoración. Mateo 2:11 dice: "Entrando en la casa…" —que lo leí en la mañana, creo que lo leímos—, "…vieron al Niño con Su madre María, y postrándose lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le presentaron obsequios de oro, incienso y mirra". En el nacimiento de Jesús, ¿a quién fueron a adorar? A Jesús. Él merece toda adoración, toda nuestra honra. Y esto es algo que los ángeles y los hombres no pueden recibir.
Apocalipsis 22:8 al 9 dice: "Yo, Juan, soy el que oyó y vio estas cosas. Y cuando oí y vi, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostró estas cosas. Y me dijo: 'No hagas eso'". Se estaba postrando Juan, y el ángel le dice: "No hagas eso. Yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios". Adora a Jesús; solamente Él merece la adoración.
Hechos 10:25 o 26 dice: "Cuando Pedro iba a entrar, Cornelio salió a recibirlo y, postrándose a sus pies, lo adoró. Pero Pedro lo levantó, diciendo: 'Ponte de pie, que yo también soy hombre'". Jesús mismo afirmó Su eternidad cuando dijo: "Ciertamente les aseguro que, antes que Abraham naciera, Yo soy". Juan 8:58. Y es una de las controversias por las cuales los fariseos querían matarlo, querían apedrearlo: "Antes que Abraham, Yo era". Y le dicen prácticamente: "No has cumplido 50 años, ¿y dices que ya eras antes de Abraham?". Porque Él era Dios. Él es Dios. Él estaba desde antes de la eternidad.
Juan 17:5 dice así: "Y ahora glorifícame Tú, Padre, junto a Ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera". Cristo mismo está afirmando con la Escritura Su divinidad, Su eternidad, Su preexistencia. Antes que el mundo existiera, Él tenía ya la gloria. Apocalipsis 21… 3… 13, perdón: "Yo soy el Alfa y el Omega, el principio y el fin". Jesús es el eterno. Jesús es el principio, el fin.
Él existió antes de Su nacimiento humano. Es como… algo similar: que existió antes de Su nacimiento humano. Él es la segunda persona de la Trinidad. Él es el Logos. Tuvo una existencia eterna antes de Su encarnación, que es otro de los temas que vamos a ver: la encarnación de Cristo, que Él era plenamente hombre. Jesús habla de sí mismo: que Él ya existía junto al Padre. Y esos son versículos a los que podemos recurrir para comprobar y hablar con otras personas acerca de la deidad de Cristo. Él existió antes de toda la creación, y Él afirma Su naturaleza eterna y divina como Hijo de Dios, que existió desde y para siempre.
Su omnipotencia
Número dos, la Biblia nos muestra Su omnipotencia. Este versículo que dice —versículo 2—: "Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho". Omnipotente. El poder de Dios mismo estaba en Jesucristo. Porque este versículo nos dice que fue Creador de todo lo que existe y tiene poder sobre la naturaleza. Y podemos ver en los evangelios que tiene poder sobre la naturaleza, poder sobre las enfermedades, poder sobre la muerte, porque Él resucitó al tercer día.
Y vemos cómo la Biblia llama directamente a Jesús como Creador. Juan comienza su evangelio nuevamente con el paralelismo de Génesis 1:1: "En el principio creó Dios los cielos y la tierra"; "En el principio era el Verbo". Colosenses 1:16 y 17 dice: "Porque en Él fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles, ya sean tronos o dominios, o poderes o autoridades. Todo ha sido creado por medio de Él y para Él. Y Él es antes de todas las cosas, y en Él todas las cosas permanecen". Jesús fue el agente activo de la creación. No estuvo pasivo: fue agente activo de la pasión, bajo la voluntad del Padre.
Y no solo creó, dice este versículo, sino que sostiene la creación. Ahí vemos el poder de Dios, el poder de Jesús. No solamente es Creador, sino que también sustenta Su creación. Tanto el Padre como el Hijo, juntos con el Espíritu Santo, planearon la creación del universo. Y vemos con estos versículos cómo ambos fueron creadores, porque ambos son una misma persona. ¿Ves lo hermoso que es saber que Jesús es Dios?
Génesis 1:26 también usa esta palabra en plural: "Y dijo Dios: 'Hagamos al hombre a Nuestra imagen'". Y muchos refutan en ese versículo: "Bueno, es que no dice quién". Bueno, implícitamente vemos que es la Trinidad, porque está hablando en plural. Y de hecho, de hecho, una de las doctrinas que también está siendo muy peligrosa, y que deberíamos de estudiar, hermanos —porque ¿cómo defendemos la fe en Cristo Jesús hacia otros?—, es cuando nos hablan de Dios madre. Ellos usan este versículo precisamente, en esta doctrina de Dios madre, cuando dice "Hagamos al hombre".
Su doctrina, una de sus herejías, es que Dios necesita de un Dios madre, un femenino, o necesitó, para crear al hombre. ¿No han platicado con ellos? Bueno, pueden practicar esto, viendo lo de la deidad de Cristo con ellos mediante esto. Ellos usan este versículo para respaldar su doctrina, porque dicen que Dios Padre necesitó de Dios madre para crear al hombre. Pero está hablando de la Trinidad; está hablando de Jesús como Hijo, y del Padre. Jesús es el Verbo que está participando en la creación del hombre: omnipotencia, un atributo de Dios.
Entonces, la creación es una obra conjunta de la Trinidad —Padre, Hijo y Espíritu Santo—, en donde Jesús es el mediador y la causa de todo lo que existe, el omnipotente.
El Verbo se hizo carne
Además, también podemos ver, y nos muestra la Escritura, Su gran poder divino. Dice —fíjense—: Él mismo se hizo carne. Juan 1:14: "Y el Verbo se hizo carne". Ese es el poder de Jesús: Él se hizo carne. Tomó Su forma humana, renunció a los privilegios que tenía. Pero ¿cómo renunció a Sus privilegios? Si alguien nos pregunta: "Entonces, ¿dejó de ser Dios, o qué pasó?". No: no usaría Su poder de forma ilimitada. Él tenía todo el poder; tan es así que dice que podría mandar una hueste de ángeles a que lo salvaran. Sino que viviría de forma humilde y en obediencia al Padre.
Y cada que necesitara demostrar Su poder, ¿qué hacía? ¿Actuaba así nada más? Sí, pero era Dios. ¿Qué hacía? Recurría al Padre. Siempre recurría al Padre en oración para efectuar cualquier milagro, mostrándonos la obediencia. Cristo siempre… Mas, sin embargo, tenía el poder, y aun así Su poder divino se manifestó por medio de los milagros.
Ya. Y voy a citar algunos, porque estos versículos nos sirven para enseñar que Cristo es Dios y tiene el poder de Dios. En las curaciones: curó al paralítico, Marcos 3, del 1 al 5; la hemorragia de una mujer, Mateo 9:20; a un ciego, Juan 9; a un mudo, Marcos 7:31 al 37; a los 10 leprosos, Lucas 16… 17, del 11 al 19. Milagros sobre la naturaleza: convirtió el agua en vino, Juan 21, del 1 al 11; calmó tormentas, Lucas 8, del 18 al 22; caminó sobre el agua, Juan 6, del 19 al 21. Y con todas estas citas de la Escritura podemos confirmar la deidad de Cristo y Su poder.
Él es nuestro Emanuel. Él habita ahora entre nosotros. Ese poder con el cual Él se encarnó… ¿Qué es lo que estamos ahora celebrando, o empezando a celebrar? Su encarnación. Él es nuestro Emanuel, y es parte de Su obra redentora. La necesitábamos a causa de nuestro pecado. Era necesario que el Dios Creador se hiciera hombre para que tuviéramos perdón de pecados. Por un hombre entró el pecado, y por otro hombre habríamos de ser salvos.
Pero tendría que ser un hombre como Jesús, plenamente hombre y plenamente Dios, porque convenía a Dios que Él mismo se encarnara para poder tomar nuestro lugar y así poder pagar el precio que se exigía por nuestro pecado. Y esta es la obra creativa más poderosa que pudo haber hecho Dios: encarnarse para el perdón de nuestros pecados. Y esta es una de las evidencias más grandes acerca de la divinidad de Cristo, porque solamente Dios es capaz de perdonar pecados, que es algo que también los fariseos le refutaban a Cristo. Solamente alguien así era capaz de asumir nuestra responsabilidad.
El dador de la vida
Número tres, la Biblia nos muestra que Jesús es el dador de la vida. Dice: "En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres". Ahora, lo que ya fue creado, y que Él le dio vida, ¿por qué necesita vida? Porque no estamos hablando en un sentido físico; estamos hablando en un sentido espiritual. Por eso dice que en Él estaba la vida. No solamente daba vida con Su soplo, de darle vida a cualquier ser, sino que está hablando espiritualmente, porque lo necesitamos.
En Efesios 2, del 1 al 3, dice: "Y Él les dio vida a ustedes, que estaban muertos en sus delitos y pecados, en los cuales anduvieron en otro tiempo según la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia. Entre ellos también todos nosotros en otro tiempo vivíamos en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás". Efesios 2, del 1 al 3.
Por eso necesitamos la vida que Jesús da, la vida que de Él emana espiritualmente: porque estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, o porque quizás seguimos muertos en nuestros delitos y pecados. La caída del primer hombre nos llevó a la muerte espiritual; Génesis 3:15, podemos ver ahí. Nuestro pecado nos separa de la comunión perfecta con nuestro Creador. Y al romperse esta comunión y tener esta separación, automáticamente quedamos muertos espiritualmente. Y por eso tenemos que recurrir al dador de la vida, que es Jesús, que es Dios mismo.
Dice así, Génesis 3, dice: "Y oyeron al Señor Dios que se paseaba en el huerto al fresco del día. Entonces el hombre y su mujer se escondieron de la presencia del Señor Dios entre los árboles del huerto". "Entonces el Señor Dios dijo: 'Ah, el hombre ha venido a ser como uno de Nosotros, conociendo ellos el bien y el mal. Cuidado, ahora no vaya a extender su mano y tome también del árbol de la vida, y coma y viva para siempre'. Y el Señor Dios lo echó del huerto del Edén, para que labrara la tierra de la cual fue tomado. Expulsó, pues, al hombre; y al oriente del huerto del Edén impuso querubines, y una espada encendida que giraba en todas direcciones, para guardar el camino del árbol de la vida".
Fuimos expulsados, rompimos la comunión, y por eso tuvo Jesús que encarnarse con Su poder y dar vida a lo que estaba muerto en vida. Éramos zombis. ¿Sigues así? ¿Sigues muerto en vida? ¿Crees realmente que Jesús murió por ti? Él es el dador de la vida, no solamente de forma material, sino también en el ámbito espiritual. Solamente podemos obtenerla a través de Jesús.
Jesús declara en Juan 11, del 25 al 26; dice así: "Jesús le contestó: 'Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en Mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en Mí no morirá jamás'". Y dice Jesús: "¿Crees esto?". ¿Crees que Jesús te puede dar vida? Porque Él es el dador de la vida. Juan 6:35, Jesús dice: "Yo soy el pan de vida. El que viene a Mí no tendrá hambre, y el que cree en Mí nunca tendrá sed". Juan 11:25 al 26 dice: "Jesús le contestó: 'Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en Mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en Mí no morirá jamás'". Y nuevamente les pregunto: ¿crees esto, como lo dijo Jesús?
¿Qué impacto tiene en mi vida?
Por último, ¿de qué me sirve todo esto? ¿Qué impacto debería de tener sobre mí la deidad de Jesús? Bueno, puedo decirles cuatro cosas —no es un dogma—. Pero número uno: ¿qué impacto tiene la deidad de Cristo en mi vida?
¿O qué impacto debería de tener? Que puedo confiar plenamente en Él. ¿Por qué? Porque Jesús tiene el poder y la autoridad para salvarnos por completo. Su obra fue suficiente: al encarnarse, al habitar entre nosotros, al ir a la cruz, y con Su poder resucitar y vencer a la muerte. Por eso puedo confiar plenamente en Él: saber que Él es Dios mismo.
¿Qué impacto debe tener sobre mi vida saber que Jesús es Dios? Porque puedo adorarle plenamente. Cuando tú vienes a la Cena del Señor, le adoras plenamente. Reconocer Su deidad nos lleva a una adoración más profunda y reverente. O debería. Él no es solo un gran maestro: es Dios mismo con nosotros. ¿Eso estamos pensando cuando venimos a la Cena del Señor, que Dios está en medio de nosotros? Y no estoy pensando: "Ah, ya viste al hermano… Ah, el otro día me hizo caras". Se nos olvida que el Emanuel está entre nosotros.
¿Cómo impacta a mi vida esto? Que debería obedecerle plenamente a Él. ¿De veras crees que Jesús es Dios? Entonces, ¿lo obedeces perfectamente? Sus enseñanzas no son meras sugerencias. Ayer, en la capacitación de OCC, citamos el texto que todo el mundo sabe: "Id y predicad el evangelio". O sea, Jesús no está diciendo: "Bueno, préstame tu agenda, o revisa tu agenda, y cuando tengas chance, si puedes, si quieres, si te gusta, ve". Jesús no está diciendo eso. Dice: "Id". Es un imperativo.
Y voy a decir algo que a mí me cuesta mucho también. Dice: "Ama a tu prójimo como a ti mismo". Tengo que ser honesto: no me está sugiriendo si quiero amarlo. Dice que lo tengo que amar. Y si yo sé que es Dios, debería obedecerle plenamente. Ese es el impacto que debe tener esto en mi vida.
Número cuatro: que puedo depositar mi esperanza plenamente en Él. Si mi salvación y mi perdón de pecados dependía de otro de ustedes, ya no estaría aquí, o nadie estaríamos aquí. Pero mi esperanza está en Cristo, porque Él es la vida eterna; porque Él me dio vida eterna; porque Él me dio una esperanza eterna. Porque no depende de nuestras fuerzas: depende de Su divinidad, depende de Su poder como Salvador, de Su poder divino que venció a la muerte. En eso está mi esperanza.
No es del hombre, porque yo fallo. No sé si tú fallas; yo sí fallo. Pero mi esperanza está en Cristo, mi Salvador. Si fuera por mí, no estaría aquí hoy mismo, en este púlpito. Pero no depende de mí; depende de Jesús, porque tengo mi esperanza en que Él es Dios y que Él murió por mis pecados. Los tomó, los llevó a la cruz, me perdonó, me justificó, me santificó, me redimió, me adoptó, y ahora le debo toda la gloria y toda la honra a Él.
Solo un Dios hombre podría ser un Salvador suficiente. Un ser meramente humano no podría pagar la deuda infinita por los pecados de toda la humanidad. Solo alguien que es perfectamente Dios y perfectamente hombre puede servir como mediador y sacrificio sustitutorio eficaz. ¿Crees verdaderamente que Jesús es Dios? Que Dios bendiga Su Palabra.
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