2 Corintios 82 CorintiosNathan Dìaz
Dando de Gracia
Transcripción
Pablo va a hablar de dinero
2 Corintios, capítulo 8. Estuvimos hablando el domingo pasado acerca del consuelo, el consuelo que puede existir en el ministerio que Dios nos da, especialmente a través del fruto que vemos en las vidas de otros. Y eso nos anima a seguir trabajando en las vidas de otros, y eso nos une, nos anima, nos edifica como iglesia; y Dios quiere consolarnos, sabe cómo consolarnos. Y Pablo ha estado escribiendo una carta que ha sido de confrontación. Recuerden que Pablo tiene un problema con estos corintios. En general hay objeciones de algunos, por lo menos dentro de la iglesia; alguien en particular que va a mencionar, y que mencionó en el capítulo 7, alguien en particular que estaba en contra del ministerio de Pablo. Y Pablo ha estado tratando de confrontar estas cosas que están mal dentro de la iglesia de Corinto, tratando de traer reconciliación con la iglesia de Corinto.
Y ahora va a hablar acerca de dinero. Por dos capítulos va a hablar acerca del dinero, y eso va a ser el enfoque. Y claro, si tú quieres que la gente dé dinero, probablemente evitarías la parte de la confrontación lo más posible. Más bien nada más estarías diciendo cosas buenas y diciéndoles: "Bueno, es que Dios quiere bendecirlos, y si ustedes dan, Él va a multiplicar lo que ustedes den". Diría probablemente por ahí, y trataría de evitar todas las partes negativas, de hablar mal de ellos. Pero sí llega el momento en el que Pablo dice: "Necesitamos hablar de dinero".
Y nosotros como iglesia —ustedes saben— no es algo de lo que normalmente hablamos; no es un tema constante desde el púlpito. Pero cuando surge dentro de la Palabra de Dios y es parte de lo que estamos estudiando en la Palabra de Dios, hablamos de lo que está aquí en el texto. Y hoy vamos a hablar de esto, y en dos semanas vamos a continuar con el capítulo 9.
Dos extremos frente al dinero
Entonces, existen dos tendencias, dos extremos en la actitud que los cristianos pueden tener hacia el dinero, o las iglesias pueden tener hacia el dinero. Por un lado, ven el dinero como el enemigo; siempre es algo negativo. Nunca se ve como algo de parte de Dios, o algo que Dios puede usar, sino que a veces se idolatra o se ensalza la pobreza, como si la falta de dinero es lo único que importa en la vida cristiana: esa es la única manera de vivir una vida santa, siendo pobre.
Y por otro lado, el otro extremo de algunos es enfatizar el dinero como un derecho que tenemos como cristianos, y que Dios nos tiene que dar más dinero, y Dios nos tiene que bendecir, y especialmente si estamos bien con Él. Entonces, la clara muestra de la bendición de Dios, y de que estamos bien con Él, es tener más cosas. Y la gente habla de la bendición de Dios en términos materiales muchas veces: "Ah, sí, Dios me ha bendecido mucho". Y entonces el gran peligro de que te suban el sueldo, el gran peligro de que empieces a tener más dinero en tu cuenta de banco, es que tú pienses que eso es porque Dios está tratando de mostrarte que estás bien, que estás haciendo lo correcto, que seguramente tienes que estar sirviéndole porque te está yendo bien. Entonces, eso es muestra del favor de Dios en tu vida. Y eso puede ser un gran peligro, porque puede ser lejos de la realidad.
Lectura de 2 Corintios 8:1-8
Entonces vamos a ver, vamos a meditar sobre cómo Pablo presenta este tema con los de Corinto. Número uno, dice: "Ahora, hermanos, les damos a conocer la gracia de Dios que ha sido dada en las iglesias de Macedonia. Pues en medio de una gran prueba de aflicción abundó su gozo, y su profunda pobreza sobreabundó en la riqueza de su liberalidad. Porque yo testifico que según sus posibilidades, y aun más allá de sus posibilidades, dieron de su propia voluntad, suplicándonos con muchos ruegos el privilegio de participar en el sostenimiento de los santos. Y esto no como lo habíamos esperado, sino que primeramente se dieron a sí mismos al Señor y luego a nosotros por la voluntad de Dios. En consecuencia, rogamos a Tito, como él ya había comenzado antes, así también llevar a cabo en ustedes esta obra de gracia. Pero así como ustedes abundan en todo, en fe, en palabra, en conocimiento, en toda solicitud y en el amor que hemos inspirado en ustedes, vean que también abundan en esta obra de gracia. No digo esto como un mandamiento, sino para probar, por la solicitud de otros, también la sinceridad del amor de ustedes".
Una comparación sana
Entonces, la primera parte de lo que Pablo quiere mostrar... Perdón, ahí puse uno al cinco; esto va a ser uno al ocho. La primera cosa que va a hacer Pablo —y esto, si lo vemos desde un punto de vista pedagógico, es una terrible estrategia—, lo primero que va a hacer Pablo es compararlos a ellos con alguien más. A nadie nos gusta ser comparados; esto lo sabemos en el tema de la crianza. Con los hijos nos dirían: "Nunca le digas a tu hijo: 'Sé más como tu hermano', o 'Sé más como tu hermana', porque se va a ofender mucho si le dicen eso". Pues sí: "Pues me siento inferior, me siento despreciado, ¿cómo me comparas?". Y de aquí vienen muchos traumas que siguen desarrollándose toda la vida: "Es que siempre me compararon con mis hermanos".
Pero eso es lo que hace Pablo aquí. Les dice: "Sean como los macedonios y aprendan de ellos". Sí, hermanos, el evangelio sí tiene que ponernos en una posición de humildad para aprender de otros, y para estar abiertos a ser comparados con otros, y poder decir: "Miren esa iglesia, cómo hace eso. Bien, aprendamos de ellos". No son de nuestra denominación; a lo mejor toda su teología no es como la nuestra, pero podemos aprender cosas de ellos cuando los vemos. Y hay una comparación sana que se puede hacer en la vida cristiana, y en el mundo cristiano, entre iglesias. Una comparación sana que se puede hacer para aprender unos de otros, para imitarnos unos a otros cuando hay cosas buenas que imitar.
Que vamos a decir eso, y no me gusta escucharlo, pero a veces: "Mira ese pastor de esa iglesia lo que hace". "Bueno, vete para allá, entonces". Pero si somos humildes y sabemos aceptar un comentario constructivo, amoroso, podemos decir: "Sí, tienes razón, debo ser más así". Y eso es como Pablo habla acerca de los macedonios.
Una gracia que se origina en Dios
¿Qué es lo que dice acerca de los macedonios? Esta es la lista de cosas. Número uno, les dice: los macedonios manifiestan una gracia que se origina en Dios. Y quiero que noten cuántas veces va a mencionar "gracia" en estos primeros nueve versículos. Lo va a mencionar varias veces: la gracia de Dios, o la obra de gracia. Y quiere asegurarse Pablo de darle el crédito a Dios. En realidad, miren: lo que está pasando con los macedonios, que es un ejemplo digno de imitar, proviene de la gracia de Dios.
Que, por cierto, ¿cuáles son estas iglesias de Macedonia de las que está hablando? Probablemente está hablando de Filipos, Tesalónica y Berea. Esas son probablemente las iglesias a las que está haciendo referencia Pablo. Y parte de la historia está en Hechos, sobre cómo llegó ahí mediante una visión. Pero el punto es que Pablo quiere asegurarse de que esto es una obra de Dios en ellos. Pero al mismo tiempo, vean lo que dice el versículo 3. Dice: "Dieron de su propia voluntad".
Entonces decimos: "Bueno, entonces, ¿fue Dios o fueron ellos? ¿Cuál de los dos es? ¿Dios y la gracia de Dios trabajando en sus corazones, o es la voluntad de ellos, libre y capaz de hacer cosas así, de ser tan generosos?". Hay una tensión a lo largo de toda la Biblia que se genera entre la obra soberana de Dios, la dirección soberana de Dios, y la responsabilidad humana. Y aquí vemos esta tensión; vemos la tensión que Pablo maneja, y va a seguir también más adelante hablando de Tito.
Vamos a llegar a eso en un ratito, pero también habla de la voluntad de Tito, pero la voluntad de Tito como la obra de Dios: "Gracias a Dios", versículo 16, "que pone la misma solicitud por ustedes en el corazón de Tito"; pero "ha ido a ustedes por su propia voluntad", dice el versículo 17. Entonces, siempre estamos viendo esta atención sobre el hecho de las obras y el fruto que se manifiesta en nuestra vida. Y Pablo habla de esto también en 1 Corintios 15: "He trabajado más que todos, pero no yo, sino la gracia de Dios en mí". Algo está sucediendo ahí, en una dinámica en donde la obra de Dios se manifiesta en nuestra verdadera voluntad: "Esto es lo que yo realmente quiero hacer". ¿Por qué? Porque Dios ha cambiado mi corazón. Y sí, es mi voluntad, pero es Dios. Pero soy yo. Pero es Dios. Pero soy yo. Y así funciona. ¿Cómo? No sé. Pero así funciona, y así es como Pablo lo manifiesta.
David, en 1 Crónicas 29, habla de eso. O sea: ustedes dieron para la construcción del templo, pero todo viene de Ti, dice David. "Toda esta abundancia que hemos preparado para edificarte una casa para tu santo nombre procede de tu mano, y todo es tuyo. Sabiendo yo, Dios mío, que tú pruebas el corazón y te deleitas en la rectitud, yo he ofrecido voluntariamente todas estas cosas en la integridad de mi corazón; y ahora he visto con alegría a tu pueblo que está aquí hacer sus ofrendas a ti voluntariamente. Oh Señor, Dios de nuestros padres Abraham, Isaac e Israel, preserva esto para siempre en las intenciones del corazón de tu pueblo, y dirige su corazón hacia ti". Tú diriges su corazón; pero sí, ellos voluntariamente, y yo voluntariamente, pero Tú. Entonces, eso también está en el Antiguo Testamento, esa dinámica.
Gran aflicción y gran gozo
Entonces, la gracia es una dinámica y una experiencia de la realidad que nos da el poder —da el poder al corazón humano— de ver más allá de sus limitaciones y lograr algo que va en contra de toda explicación racional. Sí. Y eso es lo que está pasando aquí con los macedonios. Dice que los macedonios han andado en medio de una gran prueba de aflicción y en medio de profunda pobreza. Entonces, hay un contraste, y tienen que sentir la ironía de cómo Pablo lo presenta: tan gran prueba de aflicción, lo cual pensaríamos que traería tristeza, aflicción; pero hay tan grande aflicción, y por el otro lado tan grande gozo. Y hay tan profunda pobreza —o sea, hasta las profundidades de la pobreza es como Pablo lo describe— y tan alta generosidad.
Entonces, son contrastes tan extraños en nuestra mente humana y en nuestro entendimiento humano, porque en nuestra experiencia, ¿cómo respondemos ante las pruebas, especialmente las pruebas financieras? Si yo hiciera una encuesta ahorita... Jonathan decía hace rato: no nos gusta hacer encuestas necesariamente, pero a veces es útil ver. Pero no lo voy a hacer, para no apenarlos. Pero si hiciéramos una encuesta: ¿cuántos tienen dificultades económicas ahorita? No levanten la mano, pero yo estoy asumiendo que la mayoría podría decir: "Sí, sí tengo algunas dificultades económicas".
Santiago 1, versículos 2 al 4, dice... A ver cómo reaccionan; eso es lo que está diciendo Santiago: "Tengan por sumo gozo, hermanos míos, cuando se hallen en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de su fe produce paciencia, y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que sean perfectos y completos, sin que nada les falte". ¿Cómo debemos reaccionar ante las pruebas y la aflicción? ¿Con qué? Con gozo. Así es como ellos están reaccionando: en medio de una gran prueba de aflicción abundó su gozo.
Pobres, pero con gozo
Ahora, a lo mejor muchos de estos macedonios eran pobres, vivían en una clase social muy baja, no tenían mucho. Esta es una época en la cual probablemente tienes que ir día a día viendo cómo vas a alimentar a tu familia, lo cual es un nivel de pobreza... Realmente creo que nadie aquí ha experimentado verdadera hambre, verdadera pobreza. Lo que en nuestra mente es pobreza a veces es otra categoría, como: "No tengo dinero para pagar el internet de mi casa", ¿no? "Eso es pobreza". Bueno, estas personas, a lo mejor muchos de ellos eran pobres; pero a lo mejor probablemente también muchos de ellos no necesariamente eran originalmente pobres, pero a raíz de convertirse al cristianismo se hicieron pobres. Porque a lo mejor les iba bien en su negocio, y después de convertirse empezaron a experimentar discriminación, y eso generó pérdidas económicas significativas para ellos.
No sabemos cuáles son las condiciones. Pablo no nos escribe en detalle, pero lo que sí nos dice es: "Son muy pobres, y son las personas más felices que vas a conocer". Abundó su gozo. O sea que —y esta es la única explicación posible, y esta es la transformación sobrenatural del corazón—, o sea, que su gozo estaba en otra cosa que no era el dinero, ¿no es cierto? ¿No es esa la única explicación? Su gozo estaba basado en algo que no tenía nada que ver con su cuenta bancaria.
Ahora, esto es diferente a nuestra experiencia muchas veces como cristianos, porque, por lo menos, si yo soy honesto con ustedes, mi estado de ánimo sí fluctúa con el balance que hay en mi cuenta. O sea, sí me deprimo un poco si de repente veo que no hay mucho dinero ahí y tengo que pagar cosas, y empiezo a estresarme. Y de repente entra dinero, y ya: "Ah, ya estoy bien. Ahora sí, vamos a comer todos, a salir a algún lugar a festejar, que ya tenemos dinero". Así somos naturalmente. Pero estos de Macedonia no son así. Han encontrado su gozo en otro lugar.
Un gozo mayor que la abundancia
¿En qué lugar lo han encontrado? Vean lo que dice el Salmo 4, versículo 7: "Alegría pusiste en mi corazón, mayor que la de ellos cuando abundan su grano y su vino nuevo". ¿Qué dice el salmista ahí? El gozo que hay en mí es mayor que el gozo que tienen los que no son Tus hijos cuando tienen abundancia económica y material. O consideren lo que dice el autor de Hebreos, en Hebreos 10:32: "Recuerden los días pasados, cuando, después de haber sido iluminados, ustedes soportaron una gran lucha de padecimientos; por una parte, siendo hechos un espectáculo público en oprobios y aflicciones, y por otra, siendo compañeros de los que eran tratados así. Pero tuvieron compasión de los prisioneros y aceptaron con gozo el despojo de sus bienes, sabiendo que tienen para ustedes mismos una mejor y más duradera posesión".
La gracia ha impartido en aquellos que la han experimentado una dulzura para algo diferente, que no son las cosas materiales, sino para lo que significa una relación con el Hijo de Dios y una herencia con el Hijo de Dios, Jesucristo. El aroma del dinero ha sido reemplazado por una fragancia superior: lo que significa conocer a Cristo. "Porque dos males ha hecho mi pueblo: me han abandonado a mí, fuente de aguas vivas, y han cavado para sí cisternas, cisternas agrietadas que no retienen el agua". Si tu esperanza está en tus posesiones, si tu esperanza está en tu cuenta bancaria y en tu trabajo, es una cisterna rota. "Me darás a conocer la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; en tu diestra hay deleites para siempre".
Piper, John Piper —tengo que citarlo, porque ha sido probablemente mi mayor influencia teológicamente, pero estaban recomendando su libro hace un momento—, él dice sobre este pasaje, describiendo a los macedonios: "La gracia baja, el gozo sube y la generosidad sale". Entonces, con abundancia de gozo, ¿qué dice Pablo? Sobreabundó su ofrenda, lo que iban a dar.
La ofrenda para Jerusalén
Ahora, recuerden —vamos a regresar a esto en un momento, porque al final lo vuelve a mencionar—, Pablo ya les había dicho a los corintios acerca de esta ofrenda. Había aparecido ya en 1 Corintios 16, cuando terminamos 1 Corintios, ¿se acuerdan? Versículo 2: "Que el primer día de la semana cada uno de ustedes aparte y guarde según haya prosperado, para que cuando yo vaya no se recojan entonces ofrendas. Y cuando yo llegue, enviaré con cartas a quienes ustedes hayan designado para que lleven su contribución a Jerusalén".
Entonces, hay esta ofrenda, porque están pasando un tiempo difícil los cristianos en Jerusalén, y esta es la ofrenda que ellos están juntando para llevar a los hermanos que están pasando necesidad. Y los de Macedonia son de los más pobres y de los que más están dando. Y obviamente esto nos recuerda, por ejemplo, la historia de la viuda. ¿Se acuerdan de esa historia, no? En Lucas 21, Jesús ve a los ricos que están echando sus ofrendas en el arca, el tesoro, y es muy obvio cuánto están echando. "Y vio también a una viuda pobre que echaba ahí dos pequeñas monedas de cobre, y dijo: En verdad les digo que esta viuda tan pobre echó más que todos ellos; porque todos ellos echaron en la ofrenda de lo que les sobra, pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía para vivir".
Dar como reflejo de satisfacción en Dios
Es decir, de su pobreza dio; de lo que no tenía, dio, en conexión con su gozo. La manera en que das y te desprendes de las cosas es un reflejo de tu satisfacción en Dios. Entre más satisfechos estamos en Dios, más fácil es soltar las cosas. Y estas personas de Macedonia no lo están haciendo porque escucharon de Pablo un sermón diciendo: "Ustedes den; los va a multiplicar. ¿Tienes diez pesos? Da esos diez pesos y Dios te va a dar mil". "Ah, no, pues sí, entonces sí los doy". Bueno, esa es la manera en la cual algunas iglesias operan, apelando a la avaricia de la gente: "¿Quieres tener más dinero? Da más y tendrás más". Pero eso no es como ellos están. Ese no es su razonamiento. Es: "Lo damos, y lo damos. Ya no es nuestro, ya no lo vamos a tener, pero tenemos lo que necesitamos en Cristo".
No estaban operando bajo una conciencia culpable, como: "Mira, estamos haciendo estas cosas y estamos pecando en esto". Sí, porque también hay otras iglesias que operan bajo ese modelo: para callar tu conciencia, tú da, porque entonces pues se balancean las cosas. "Andas viviendo en pecado acá, pero mira...". Y muchos no cristianos operan de esa manera: pueden ser muy generosos con su dinero, pero ¿por qué? Porque eso los hace sentir mejor sobre ellos mismos. No están motivados por la gracia de Dios. No surge de la gracia de Dios; surge de una conciencia culpable.
Suplicando el privilegio de dar
Y Pablo no está manipulándolos. De hecho, es increíble este pasaje, cómo lo describe Pablo. El versículo 4 dice que le ruegan a Pablo poder dar. O sea, que en algún momento Pablo les dijo: "Ya, ya no den más. No tienen; o sea, ustedes necesitan ese dinero". Pero ellos le suplican dar. Esto va en contra de mi experiencia personal. Nos gusta que nos den dinero, ¿no es cierto? O sea, si tú quieres ofrendarme, hermano, bienvenido. Y algunos de ustedes lo han hecho, y me siento animado y con gozo. Pero la pregunta es: ¿me siento con la misma cantidad de gozo, o más, cuando yo doy? Cuando yo estoy dando una ofrenda a la iglesia o a alguien... Este es un principio amplio sobre dar en general; no es nada más en relación a la ofrenda de la iglesia.
Había un sentido en el cual los macedonios estaban dando testimonio. Y esto está en Hechos 11, porque de aquí, de Hechos 11, surge esta situación con los de Jerusalén. Agabo había profetizado que iba a haber hambre en Jerusalén. De ahí surge esta cuestión en Antioquía de "vamos a juntar una ofrenda para ellos". Pero había un sentido en el cual lo que está pasando ahora —y los de Macedonia quieren dar testimonio de esto— es que ahora somos un solo cuerpo con los de Jerusalén. O sea, judíos y gentiles: somos una sola iglesia. Y así es como lo expresan: con muchos ruegos quieren tener el privilegio de participar en el sostenimiento de los santos.
"Por favor, dame el privilegio de ser parte de lo que Dios está haciendo, de cómo se manifiesta la unidad de la iglesia entre judíos y gentiles. Porque cuando ellos reciban esta ofrenda, va a ser claro que los amamos, aunque ellos son de otras costumbres, de otra etnicidad". Y entonces la iglesia empieza a ser el primer lugar donde se manifiesta esta unidad entre judíos y gentiles, entre ricos y pobres, entre amos y esclavos, entre gente que normalmente no estaría junta y que se está preocupando unos por otros; se están preocupando de tal manera que se ve que ahora somos una sola iglesia, un solo cuerpo.
Una inversión eterna
Pensando en esto como una inversión. Pero una inversión en... en los términos, ¿no?, de este mundo, en los términos de los que habla Jesús en Mateo 6, ¿no?: "Háganse tesoros en el cielo, y no en la tierra". Invierte tu dinero en un lugar en donde nadie te lo puede robar, en donde no importa qué pase con la bolsa de valores, que últimamente no ha estado muy bien. Inviértelo en un lugar donde el resultado y los frutos de ese dinero son eternos. ¿Dudarías en usar tu dinero de esa manera, si te dijeran: "Lo que tú vas a recibir no nada más es una vez más, sino que es para siempre"?
Me acuerdo de que había estos videos y comerciales en las redes sociales en torno a la criptomoneda, ¿no?, donde alguien decía: "Ah, sí, una vez alguien pagó unas pizzas con unas criptomonedas cuando no valían nada, y no se dio cuenta de que unos años después valían millones". Y lo que en ese momento era solamente eso, después se convirtió en miles, cientos de miles de dólares. Entonces, obviamente, eso está apelando a que no habrías dudado. Si tú supieras que eso es lo que iba a pasar con tu dinero, ¿habrías dudado en invertir tu dinero en eso? No, todos habríamos dicho: "Sí, llévate mi dinero, por favor. Aquí está". ¿Por qué? Porque sé lo que va a pasar en un futuro. Sé hacia dónde va. Nada más tengo que esperar unos años. Viendo en retrospectiva, obviamente decimos: "Ay, hubiera invertido en eso, hubiera invertido en esas acciones. No sabía que se iba a multiplicar".
Y Pablo está diciendo: ellos están buscando, rogando, tener el privilegio de participar en el sostenimiento de los santos, porque esto tiene que ver con el reino de Dios. Es el legado para el reino que queremos dejar en esta tierra. ¿Cómo está mi nombre incluido en lo que Dios está haciendo aquí? Es la pregunta. Si yo solo estoy usando mi dinero para mí y para las cosas que yo quiero —tener más comodidad, mejor ropa, mejor carro, mejor casa—, y todo está enfocado en mí, en mí, en mis necesidades y mis gustos y mi satisfacción, estoy perdiendo de vista el panorama más amplio del reino de Dios. Y: "Señor, que mi vida y mis recursos y todo lo que Tú me has dado tenga algún tipo de impacto y legado eterno".
¿Qué importa si tengo un mejor carro, o si tengo mejor ropa, un mejor iPad? "¿Cuántos años tengo con este? Ya es tiempo de cambiar". Bueno, esa es mi tentación. No me importan algunas otras cosas que a otros les importan, pero hay otras cosas que sí me tientan. Y está bien; no estoy diciendo que no gastemos dinero en cosas que necesitamos, pero que Dios nos dé sabiduría para entender cómo se ven estas prioridades en nuestras vidas. Sobreabundó su ofrenda, suplicando participar.
La otra parte de la historia de Zaqueo
"Zaqueo era un chaparrito así, que vivía en Jericó, y al pasar Jesús por ahí se subió a un sicómoro. El Salvador lo vio ahí y le dijo así: Zaqueo, bájate de ahí, porque a tu casa voy a ir. Porque a tu casa voy a ir". No lo repitió. No creo. No sé. Pero me di cuenta —estaba pensando en la canción y me di cuenta—: pobres niños, porque la historia se queda sin la parte más emocionante. Eso solamente es el comienzo de la historia: "Y luego fue Jesús a la casa de Zaqueo". Y luego, entonces, maestros de escuela dominical, inventen otra segunda parte de la historia de Zaqueo para que cuenten esta parte de la historia.
"Pero Zaqueo, puesto en pie, dijo a Jesús: Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguien, se lo restituiré cuadruplicado". No sé cómo rima eso en una canción, pero esa es la parte más emocionante. Hubo un cambio en el corazón de Zaqueo. ¿Y qué le dijo Jesús? "Hoy ha venido la salvación a esta casa", le dijo Jesús, "ya que él también es hijo de Abraham; porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido". La verdadera salvación cambia nuestra orientación hacia las cosas materiales. La verdadera y auténtica salvación cambia nuestra orientación hacia las cosas materiales.
Y para los corintios, a lo que Pablo está apelando aquí es a que esta reconciliación que ha habido con Pablo sea manifestada a través de un deseo renovado de dar: "Manifiesten que realmente están arrepentidos, corintios, que realmente ha habido un cambio de corazón, en que van a retomar lo que ya habíamos hablado cuando yo estuve con ustedes". Y de lo que habló Pablo en 1 Corintios 16, sobre llevar esta ofrenda a los de Jerusalén: "Retomen eso ahora y muestren su pasión por el reino de Dios, y la transformación que Dios ha hecho en sus corazones por Su gracia, al ser generosos". Y va a ser una demostración también de la comunión que expresa la unidad entre cristianos judíos y gentiles.
Primero se dieron a sí mismos al Señor
Y aquí viene un versículo que me encanta. Dice el versículo 5: "Y esto no como lo habíamos esperado" —de parte de los macedonios—, "sino que primeramente se dieron a sí mismos al Señor y luego a nosotros por la voluntad de Dios". Estaba pensando que este versículo, el versículo 5, resume muy bien el concepto de discipulado en la iglesia. ¿Lo creen? ¿Qué es discipulado? "Se dieron a sí mismos al Señor y luego a nosotros por la voluntad de Dios": que lo que yo experimento con Dios ahora lo reflejo con los demás. Eso es lo que están haciendo los macedonios. Y es mucho más fácil entregar parte de lo que tienes cuando ya te has dado todo al Señor.
Esta es una lección importante que tenemos que aprender. No sirve de nada dar tus posesiones a Dios a menos que te hayas entregado completamente tú mismo a Dios primero. Si tú no eres cristiano, si tú no has conocido la reconciliación con Dios todavía, no queremos tu dinero. Y Dios no quiere tu dinero. Entrégate primero a Él y deja que el dinero venga después, como un fruto de ser de Dios, de tener un corazón transformado por Dios. El dar externamente crea orgullo religioso, y dar cosas en vez de entregarnos nosotros mismos puede convertirse en nuestra religión, de tal manera que nunca volteamos a Cristo para la salvación.
Si no has entregado tu vida a Cristo, no des tu dinero, porque Él no necesita tu dinero. Y no quiere Dios que vivas engañado, pensando que estás obteniendo Su favor a través de darle tu dinero. Esta historia sobre los macedonios es para enseñar a los creyentes acerca de la conversión genuina que viene cuando entregamos nuestra vida a Dios primeramente. O sea, que Jesús puede tener nuestro dinero y no tener nuestro corazón, pero no puede tener nuestro corazón y no tener nuestro dinero. ¿Entienden la diferencia? Tú podrías dar tu dinero sin dar tu corazón, pero no puedes dar tu corazón sin dar tu dinero. Esa es una de las lecciones que surgen de este pasaje.
Las razones para no dar
Y, hermanos, miren, todos hemos escuchado las razones por las que no podemos dar: "Es demasiado difícil. Tengo tantas obligaciones, tengo tantas deudas. Nada más que ya encuentre un trabajo, entonces sí ya voy a poder dar; un trabajo de tiempo completo, o un trabajo que me pague más, porque este apenas me alcanza. Ya que termine de pagar mi coche, entonces ya voy a empezar a dar. Ya que mis hijos salgan de la escuela, ya no tenga colegiaturas, entonces ahora sí puedo dar". Dios, a través de los macedonios, nos está poniendo el ejemplo de que mostremos la gracia de Dios ahorita. Hoy muestra la gracia de Dios.
Bueno, ya pasaron la ofrenda; no la vamos a volver a pasar. Pero no es nada más eso, hermanos. O sea, no debemos pensar solo en términos de lo que damos en la iglesia. Ahí, en dos semanas, nos vamos a meter al tema del diezmo, y si es el diezmo bíblico, y todo eso. Ahorita no lo voy a tocar. Pero a veces es nuestro tiempo, a veces son otro tipo de recursos. Hay muchas cosas donde somos tentados a no dar esas cosas porque estamos abrumados por nuestras propias situaciones. ¿Cómo lo habrían estado los macedonios?
Pero tenemos que dar de acuerdo a lo que tenemos, lo cual significa que no importa si eres rico en términos de nuestra sociedad y nuestra cultura; no importa si eres rico, no importa si eres pobre: todos podemos dar a Dios de nuestro corazón de acuerdo a lo que tenemos. La generosidad no está basada en la cantidad, sino en el corazón con el cual se da.
Nuestro dinero como gracia inmerecida
Y si vemos nuestro dinero como gracia inmerecida... O sea, ¿cómo nos sentimos cuando nos pagan? "Ah, me lo merezco. Yo trabajé muy duro por este dinero. Es más, hasta se quedaron cortos. Si de veras me pagaran por todo lo que trabajo, entonces sería el doble". Sentimos que nos lo merecemos, que es un derecho. Pero si lo viéramos como gracia, y dijéramos: "Señor, yo no merezco esto. Tú me estás dando algo que no merezco, porque en cualquier momento lo podría perder; en cualquier momento me podrían despedir; en cualquier momento podría pasar algo y yo no tener nada. Señor, esto todo es gracia. No importa cuánto trabajo para este dinero". Así cambia nuestra mentalidad entonces sobre cómo usamos el dinero. Porque si pienso que esto es a raíz de mi trabajo tan arduo, y de mi talento, y de cómo la gente no me aprecia lo suficiente, por supuesto que voy a querer gastarme todo el dinero en mí, ¿no? Claro, porque después de todo me lo merezco.
Así que les dice Pablo: "Pero así como ustedes abundan en todo, en fe, en palabra, en conocimiento, en toda solicitud y en amor, que hemos inspirado en ustedes, vean que también abunden en esta obra de gracia". Gracia. "No digo esto como un mandamiento, sino para probar, por la solicitud de otros, también la sinceridad del amor de ustedes". ¿Estoy tratando de ponerles reglas aquí? Vamos a ver esto cuando hablemos del diezmo, pero no estamos tratando de poner reglas aquí. Estamos diciendo: esto es una manifestación de amor, es todo.
Jesús, nuestro ejemplo de dar de gracia
Lo cual me lleva al siguiente punto, porque ahora Pablo va a apelar al ejemplo más grande y profundo que hay en toda la Biblia. Dice el versículo 9: "Porque conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a ustedes se hizo pobre, para que por medio de su pobreza ustedes llegaran a ser ricos". Jesús es nuestro ejemplo de dar de gracia. ¿De qué está hablando Pablo? Habla de varias cosas.
¿Pensaron que no íbamos a hablar acerca de la muerte de Jesús en Semana Santa? Sí, vamos a hablar. "Cambió el tema hacia el dinero. Qué insensible es el hermano al no hablar de la entrada triunfal hoy". Bueno, aquí está la esencia de Semana Santa; Pablo lo resume para nosotros en el versículo 9. ¿Qué es lo que celebramos esta semana, en Semana Santa? Celebramos a Jesús en Su gracia manifestada hacia nosotros. No es nada más un evento histórico, no es nada más algo que pasó en la historia de la humanidad, sino que es algo que se conecta a nosotros de una manera real y tangible.
Y aquí están las diferentes categorías de las que habla Pablo. Número uno, dice: "Siendo rico". O sea, Jesús de repente está apelando y está metiendo aquí todas estas doctrinas: la preexistencia de la segunda persona de la Trinidad, de Jesús, estando en un estado previo a Su encarnación, en la presencia y la comunión y la gloria del Padre que Isaías vio en el capítulo 6, donde ve estos ángeles, estos serafines con seis alas, que con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies y con dos volaban, y el uno al otro daba voces.
Diciendo: "Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos; llena está toda la tierra de su gloria. Y se estremecieron los cimientos de los umbrales a la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo. Entonces dije: ¡Ay de mí!, porque perdido estoy, pues soy hombre de labios inmundos, y en medio de un pueblo de labios inmundos habito, porque mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos". Eso dice Isaías, y Juan dice que a quien vio fue a Jesús. Esta es la riqueza de estar en la gloria de Dios a la que se refería Jesús cuando dijo: "Ahora glorifícame tú, Padre, junto a ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera".
O sea, que desde la eternidad el Hijo ya disfrutaba de una riqueza que es una gloria infinita, de la misma presencia de Dios, en esta comunión de la Trinidad que no entendemos bien, pero que entendemos que sí está el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y que Ellos han existido eternamente, y que en esa comunión existe una gloria y un amor y una glorificación mutua entre Ellos que trae un gozo incomprensible.
Por amor se hizo pobre
Y de repente dice Pablo: este Señor Jesucristo, que era rico, por amor —Juan 3:16: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él no se pierda, sino tenga vida eterna"—, por amor a nosotros deja la gloria, como describe Pablo en Filipenses 2:6: "Aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse". Por amor se hizo pobre.
"Creció delante de él como renuevo tierno, como raíz de tierra seca. No tiene aspecto hermoso ni majestad para que lo miremos, ni apariencia para que lo deseemos. Fue despreciado y desechado de los hombres, varón de dolores y experimentado en aflicción; y como uno de quien los hombres esconden el rostro, fue despreciado, y no lo estimamos". Es lo que estaba pasando en Semana Santa, cuando Jesús entró en esa entrada triunfal. Parecía... Estaban diciendo: "¡Hosanna al Rey de los judíos!". Pero no se daban cuenta de lo que realmente venía. Jesús sí lo sabía.
Y tenemos que entender la ironía de esto; o sea, el hecho de que Él llevó nuestras enfermedades, cargó con nuestros dolores, "con todo, nosotros lo tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido. Pero él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre él, y por sus heridas hemos sido sanados".
De los vuelos privados a pedir aventón
Estaba escuchando a alguien hablar, porque estaba tratando de entender cómo es esta experiencia de dejar la gloria —la gloria más grande, del gozo más grande, del placer más grande, que es lo que estaría experimentando Jesús desde toda la eternidad— para encarnarse, para hacerse hombre, lo cual es la doctrina más misteriosa de todas las doctrinas que hay en la Biblia: Dios haciéndose hombre. ¿Cómo se da esa reducción, esa humillación del Dios del universo, el que creó todas las cosas, como uno de nosotros, en una experiencia de aflicción y de tribulación en un cuerpo humano, para entender también nuestras propias batallas y nuestras propias aflicciones y nuestras propias tentaciones, y representarnos perfectamente en esta misma naturaleza humana delante de Dios? ¿Cómo se da eso?
Y estaba escuchando a alguien hablar sobre cómo alguien que tiene dinero, y va teniendo cada vez más dinero, se va acostumbrando a ciertas cosas, y luego ya le cuesta trabajo regresar, ¿no? Ahora, yo he escuchado a gente hablar de la comodidad de viajar en primera clase, y que una vez que viajas en primera clase es muy difícil regresar atrás de esa cortinita donde está toda la chusma, y estar en un asientito así, sin espacio y todo incómodo. ¿Cómo regresas a eso? Ya te acostumbraste. Pero estaba escuchando a alguien hablar —de alguien, obviamente, que tiene más dinero todavía—, y él decía: "No, yo me he acostumbrado, no a primera clase; me he acostumbrado a vuelos privados, de tal manera que ya no puedo regresar a volar en un avión comercial, aunque sea en primera clase, porque tú no sabes lo que significa tener todo el avión para ti, y no tener que pasar por esas pruebas de seguridad tan latosas que te hacen quitarte todo y meterlo en una bandeja, y luego escanearte. No tener que pasar por eso... Ya no puedo regresar a volar en aviones normales, comerciales". Bueno, ese tipo... un nivel de riqueza que no entendemos nosotros.
Pero estaba pensando en lo que está describiendo aquí Pablo; está hablando de Jesucristo. Imagínense a alguien que está acostumbrado a volar en sus propios aviones privados, con todos los lujos que eso implica, la comida que él quiera, con toda la atención, y que esa persona tuviera que de repente no nada más no volar en un avión comercial, no nada más no volar en primera clase, no nada más no volar en la categoría económica, sino que ni siquiera en un auto, ni siquiera en un autobús, sino que tuviera que caminar, que tuviera que pedir aventón para llegar adonde tuviera que llegar. Que, después de estar acostumbrado a eso, tuviera que irse a esto. Imagínense el tipo de humillación que eso representaría para alguien que sabe la diferencia. Si no conoces la diferencia, pues te da igual: "Yo estoy acostumbrado a pedir aventón". Pero si esto es lo que conoces y esto es lo que experimentas, es un grado de humillación... que aun en esta analogía que estoy tratando de darles no se compara al grado de humillación que experimentó Jesús aquí por nosotros.
El verdadero significado de Semana Santa
Y eso es Semana Santa. Ese es el verdadero significado de Semana Santa. Es la obra redentora de Cristo en nuestro lugar, que deja la gloria y deja Su riqueza para hacerse como uno de nosotros y proveer para nosotros la salvación, la reconciliación, la paz con Dios. El mayor regalo de gracia que tú y yo podríamos experimentar jamás. A eso está apelando Pablo. Aquí, se hizo pobre ¿para qué?, dice Pablo: para hacernos ricos. Y no está hablando de posesiones materiales. Está hablando de algo mejor que posesiones materiales. Está hablando de lo que habla Pablo en Efesios 1:3: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo".
Eso es lo que nos ha ofrecido, y ese tipo de riqueza no tiene comparación. Si es ese tipo de riqueza la que tú has experimentado, ¿cómo la muestras a otros? ¿Qué haces? Dices: "Déjame mostrarte un poquito de la misma gracia que Dios me ha mostrado a mí, de tal manera que si tú tienes necesidad...". "Yo tengo necesidad, hermano". Y Dios se despojó de eso; ¿que yo no me pueda despojar de unos pesos que me iba a gastar en una tontería de todas maneras? Honestamente, ¿nos conocen realmente como personas generosas, o somos conocidos por cuánto guardamos cada centavo para nosotros, para nuestras necesidades?
Conclusión
Voy a la mitad del capítulo, así que no voy a terminar. Voy a dejar la otra mitad para lo que viene en dos semanas, porque hay mucho más que decir sobre lo que viene, pero creo que es un buen lugar para concluir hoy: pensar en las implicaciones de la gracia de Dios manifestada en nuestra salvación a través de Jesús. Y simplemente pensar: "Señor, estoy tan ocupado, estoy tan preocupado por mis necesidades, que he dejado de vivir en gracia y he dejado de ver por las necesidades de otros. ¿Cómo es que estoy contribuyendo a las necesidades del reino a la luz de lo que Tú has hecho por mí?".
Que Dios nos ayude a vivir esta realidad como Sus hijos, y que esta Semana Santa sea un recordatorio de que hay una realidad vertical, pero también hay una realidad horizontal que está implicada en lo que vamos a estar celebrando esta semana. El próximo domingo es domingo de resurrección. ¿Cuáles son las implicaciones de que Cristo venció a la muerte por nosotros? ¿Cómo cambia eso nuestra manera de vivir? Bueno, el próximo domingo; y luego, en dos semanas, continuamos en 2 Corintios. Pues bien, vamos a cantar sobre cómo bendecimos al Señor en medio de la prosperidad y también en medio de la necesidad. Él quita y Él da. Nosotros siempre diremos: "Bendito sea el nombre del Señor".
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