2 Corintios 10:1-62 CorintiosNathan Díaz
Destruyendo fortalezas con armas de poder
Transcripción
De vuelta a 2 Corintios
Regresamos a 2 Corintios, al libro de 2 Corintios y al capítulo 10, que es donde nos quedamos. Y espero que puedan ver también, cuando hacemos otra serie como la que hicimos de 1 Timoteo, cuáles son estos temas que se repiten en las cartas de Pablo. Muchas veces hay los mismos temas con diferentes palabras. Y es interesante que cuando terminamos 1 Timoteo, terminamos hablando del dinero; y en particular Pablo termina exhortando a Timoteo a exhortar a la iglesia, especialmente a los que tienen más recursos, a ser generosos, a ser generosos con el dinero que Dios les ha dado. Entonces estuvo tratando con el tema del dinero, con la generosidad; y justamente los capítulos 8 y 9 de 2 Corintios tratan con el tema del dinero y con el tema de la generosidad, que es lo último que estuvimos viendo ya hace unas semanas en 2 Corintios.
Bueno, ya hace como más de un mes, ¿no? ¿Final de abril? No, no me acuerdo cuándo fue. Pero el tema del dinero y cómo ser generosos hacia los demás, y generosos como una expresión de la gracia de Dios. Es decir, cuando nosotros somos generosos y damos con liberalidad, estamos reflejando la clase de Dios que tenemos, que también es generoso y nos da con liberalidad. Entonces, los versículos 14 y 15 del capítulo 9 dicen: "Ellos, a su vez, mediante la oración a favor de ustedes, también les demuestran su anhelo debido a la sobreabundante gracia de Dios en ustedes. ¡Gracias a Dios por Su don inefable!". Entonces, aquí, veíamos, Pablo está prácticamente inventando una palabra para poder describir la gracia de Dios.
Un giro en la carta
Y aquí es donde nos detuvimos hace más de un mes. Y aquí es donde el libro de 2 Corintios realmente da un giro. Pablo se está acercando ya hacia el final; solo tiene trece capítulos este libro. Y ya está llegando Pablo aquí a un punto en donde, en estos primeros nueve capítulos, él ha estado buscando animar a los corintios en el sentido de que Dios sí está haciendo una obra en ellos. Él ve ciertas manifestaciones de la gracia de Dios en ellos, y ha estado buscando cómo… han sentido un tono muy positivo en general hasta este punto acerca de los corintios. Ha habido algunas reprensiones y cosas, pero en general ha estado buscando cómo animar a los que él está viendo que están siendo fieles a la Palabra de Dios y al evangelio dentro de la iglesia.
Aquí, en el capítulo 10, va a dar un giro el libro, de tal manera que todo va a empezar a sonar más negativo, porque ahora tiene más en mente a los que están causando problemas en la iglesia de Corinto. Ahora, recuerden que hay la primera carta de los corintios, y luego hay otra carta en medio de estas dos cartas que no tenemos, la carta severa. Y Pablo ha estado consciente —le chismean de cómo está la cosa ahí—, ha estado consciente de cómo algunos están causando problemas, y están causando problemas en particular en su manera de hablar de Pablo, en su manera de expresarse de Pablo, y de menospreciarlo a él, y menospreciar su apostolado, y menospreciar su autoridad dentro de la iglesia de Corinto. Él sabe lo que están diciendo acerca de él.
Así que aquí, en el capítulo 10, va a haber un enfoque, un énfasis, hacia este grupo de personas, y van a verlo. Oye, nada más estamos comenzando con esto, con estas críticas hacia la iglesia. Vamos a ir viendo que cada vez más va a ir saliendo detalles de cosas que decían acerca de él. Pero aquí vamos a empezar a ver qué es lo que ellos decían.
Humilde en persona, osado por carta
Y vamos a leer los primeros dos versículos para entender la reprensión aquí: "Yo mismo, Pablo, les ruego por la mansedumbre y la benignidad de Cristo —yo que soy humilde cuando estoy delante de ustedes, pero osado para con ustedes cuando estoy ausente—. Ruego, pues, que cuando esté presente no tenga que ser osado con la confianza con que me propongo proceder resueltamente contra algunos que nos consideran como si anduviéramos según la carne". Es un poquito confuso el lenguaje que está usando Pablo aquí, pero básicamente la primera cosa a la que está contestando es un ataque contra su reputación como apóstol. Y pueden escuchar un poquito aquí de sarcasmo de parte de Pablo en el primer versículo cuando él se describe a sí mismo, porque él se está describiendo a sí mismo como sabe que la gente que lo critica lo describe.
Entonces, ahora escúchenlo con este tono: "Yo que soy humilde cuando estoy delante de ustedes". O sea: "Yo me presento delante de ustedes…". E hizo referencia a esto en el capítulo 2: él llegó no queriendo alborotarlos, él no quería ofenderlos. Entonces llegó, a pesar de su carta tan severa, con los corintios de una manera muy tranquila, muy apacible con ellos. Entonces, ¿cuál es la crítica que le están haciendo? "Soy humilde". Es lo que dicen de Pablo: que es humilde cuando está delante de ellos, "pero osado para con ustedes cuando estoy ausente". O sea: "Si no estoy con ustedes y solo les estoy escribiendo una carta, ah, entonces sí los regaño y les digo: 'Es que ustedes, ¿por qué hacen esto?'. Y luego ya me presento y digo: '¿Cómo están? Este… ánimo, hermanos'". Entonces es la crítica hacia él. Están diciendo: "Pablo, eres uno cuando nos escribes, cuando le escribes a esta iglesia, y eres otro cuando estás aquí en persona". Esa es la crítica.
La crítica viene con el liderazgo
Y el tema es que la crítica es parte del liderazgo; viene con el territorio. Si tú quieres tener algún tipo de liderazgo en lo que sea, vas a ser criticado. Y honestamente, si somos honestos, eso es lo que más frustración puede traer a nuestras vidas, ¿no es cierto? Que la gente hable mal de nosotros, especialmente que digan cosas que no son ciertas acerca de nosotros. ¿No los hace enojar eso? Yo me acuerdo —imagínense, todavía tengo esta memoria— de cuando yo era niño. Mi mamá nos educó en casa, y me acuerdo de que fui a casa de un amigo mío, y mi amigo me contó: "Ah, vino alguien de la iglesia y nos estaba contando acerca de cómo tu mamá les enseña a ustedes". Y dice: "Y esta persona les dijo que mi mamá nunca nos había enseñado la lógica detrás de multiplicar, que solamente nos había enseñado a memorizar la tabla de multiplicaciones".
¿Saben cómo me enojé cuando dijo eso? Porque dije: "No es cierto. Más bien no me sé de memoria la tabla; solo sé cómo funciona la lógica detrás de las multiplicaciones". Y me acuerdo de cuánto me enojé. Pero ¿por qué me enojé tanto? ¿Cambiaba algo en realidad acerca de mí y de cómo aprendimos? Que, por cierto, no me pregunten mucho de multiplicaciones ahorita, porque ya tiene mucho tiempo que no las hago. A veces sí estoy así como: "Ay, ¿7 por 8?". Pero ¿por qué nos enoja tanto eso? ¿Cuánto valor le damos a nuestra reputación cuando la gente habla mal de nosotros? Y cuando la gente dice cosas… a veces dicen cosas que son ciertas, y es una crítica justificada, y a veces son mentiras; pero algo dentro de nosotros quiere justicia y quiere que la gente sepa lo correcto acerca de nosotros.
Y miren, hermanos, creo que mucho de la madurez en la vida cristiana tiene que ver con cómo manejamos las críticas que se nos hacen. ¿Cómo respondemos ante esas críticas? Estábamos viendo en 1 Timoteo cuáles son los requisitos para los ancianos y para los diáconos, y que seamos lentos a enojarnos tiene mucho que ver con eso, porque la mayor tentación para enojarnos es cuando hablen mal de nosotros, cuando nos critiquen. Entonces, aquí Pablo es víctima de rumores. Pablo es víctima de cosas que no son ciertas acerca de él que están diciendo. Y la acusación es que es un hipócrita. De hecho, nomás vean, me voy a adelantar —esto lo vamos a ver el próximo domingo, pero me voy a adelantar—.
Vean el versículo 10 de este capítulo, porque sigue tratando con todas estas personas que están hablando de él, y dice: "Porque ellos dicen: 'Sus cartas son severas y duras, pero la presencia física es poco impresionante, y la manera de hablar, despreciable'". Eso dicen de Pablo: "Mira cómo habla, y se cree mucho cuando habla y está ejerciendo autoridad, y luego, cuando llega, como que dices: '¿Ese es Pablo?'". Esa es la percepción que ellos tienen acerca de él. Y a lo mejor, como él lo sabía… ¿Se acuerdan de que en 1 Corintios, el capítulo 5, él habla acerca de disciplinar a alguien que estaba acostándose con… con la esposa de su papá? O sea, a lo mejor algunos están viendo ese tipo de disciplina como: "Ah, sí, pues él nos dice que disciplinemos porque él está hasta allá, ¿no? Y ya cuando está aquí, pues a ver, tú disciplínalos, ¿no?".
Eso es un poco esta crítica hacia él. Que básicamente le dicen: perro que ladra no muerde, ¿no? Esa es la manera en que están percibiendo a Pablo: mucho ruido, mucho hablar y poca acción.
"Como si anduviéramos según la carne"
No nada más eso, sino que también lo están criticando por ser alguien que anda según la carne. Eso está en el versículo 2: "Algunos que nos consideran como si anduviéramos según la carne". Entonces, ellos están diciendo: "No, él no es espiritual, él es carnal. Él está haciendo las cosas según la carne, no es el Espíritu. Porque si fuera el Espíritu, sería más impresionante él, ¿no? Algo tendría más de impacto cuando habla; pero nos aburre y nos duerme, y no creo que ese sea el Espíritu". Y esta imagen humilde de Pablo… para ellos es un insulto decirle eso: "Pablo, tú te ves así, muy humilde". Y lo ven como algo malo. Están viendo que: "¿No preferiríamos alguien que no fuera humilde, que viniera con autoridad, con carisma?".
A estas personas les gusta la parte triunfalista, victoriosa, del cristianismo, nada más. No la parte de humildad, y servir, y mostrar gracia. A ellos les gusta la parte de autoridad, y ejercer un ministerio que impresione, que impacte. Pero miren, ahora piensen… O sea, honestamente, estoy leyendo esto y me estoy imaginando, si yo fuera el apóstol Pablo, la frustración que yo sentiría con todas estas acusaciones. ¿Cómo respondería yo ante eso? ¿Cómo respondería yo a acusaciones que sé que son falsas acerca de mí?
Por la mansedumbre y la benignidad de Cristo
Y vean cómo responde Pablo. Pablo está respondiendo con una apelación. Empieza este versículo diciendo: "Yo mismo, Pablo, les ruego". "Estoy haciendo una apelación a ustedes para que entiendan". ¿Que entiendan qué? Que la humildad y la mansedumbre no son una debilidad. ¿Por qué? Porque la humildad y la mansedumbre son un reflejo de quién es Cristo. Entonces, ¿entienden cómo, cuando empieza aquí, está contestándoles de una manera sumamente inteligente Pablo? Porque arranca usando lo que ellos acusan de él como algo malo, describiendo a Jesús así. Dice: "Por la mansedumbre y la benignidad de Cristo". Ahí ya contestó todas estas objeciones que le están haciendo: "¿Por qué eres manso? ¿Por qué pareces ser tan débil cuando estás delante de nosotros? ¿Por qué nos tratas con tanta gracia? Eso no es impresionante; ¿eso no sería la autoridad de un apóstol?". Pablo está diciendo: "Porque así es Jesús. Por eso estoy tratando de reflejarlo a Él en mi humildad, en la manera en que los trato con gracia y con benignidad".
Entonces, esta primera parte de estos seis versículos tiene que ver con armas que nosotros tenemos contra nuestra reputación. La mejor arma que tenemos contra cualquier acusación injusta acerca de quiénes somos y lo que hacemos es que nosotros estemos siguiendo el ejemplo de Cristo en lo que estamos haciendo. "¿Sabes por qué hice eso? Porque creo que Jesús es así, y yo solamente lo estoy tratando de imitar a Él. ¿Por qué muestro gracia cuando a lo mejor pensarían que no debería de mostrar gracia? Porque eso es gracia". Justo cuando piensas que no mereces algo es cuando se puede manifestar gracia. Si alguien merece que los trates bien, entonces no les vas a dar gracia. Gracia es cuando alguien te trata mal e injustamente, y aun así tú los tratas bien. Eso es gracia. Pero cuando respondemos mal por mal, solo estamos pagando con la misma moneda.
Mansedumbre
El ejemplo de Jesús, el ejemplo de Cristo, por supuesto, lo encontramos en Mateo 11:29: "Tomen Mi yugo sobre ustedes y aprendan de Mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para sus almas". Jesús era la persona más lenta en ofenderse. Piensen en eso. ¿Qué tan fácil es que yo me ofenda por algo? ¿Qué tan sensible soy ante los comentarios o las palabras de otros? ¿Qué tan dispuesto estoy a soportar el reproche y el desprecio de la gente? ¿Qué tan dispuesto estoy a sacrificarme a mí mismo por otros, especialmente por aquellos que me desprecian? Mansedumbre.
1 Pedro 2:21: "Porque para este propósito han sido llamados, pues también Cristo sufrió por ustedes, dejándoles ejemplo para que sigan Sus pasos, el cual no cometió pecado, ni engaño alguno se halló en Su boca; y quien, cuando lo ultrajaban, no respondía ultrajando; cuando padecía, no amenazaba, sino que se encomendaba a Aquel que juzga con justicia. Él mismo llevó nuestros pecados en Su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por Sus heridas fueron ustedes sanados". En consejería bíblica, especialmente en consejería matrimonial —y algunos de ustedes ya saben esto—, este es mi pasaje favorito para los matrimonios. Les digo: memoricen este pasaje. ¿Por qué creen? Porque en el matrimonio siempre nos sentimos como las víctimas del otro: "Es que él…", o "es que ella…". Bueno, no sé. Vean a Jesús. ¿Cómo respondió Él cuando lo ultrajaban? ¿Cómo respondió Él cuando lo amenazaban? ¿Qué nos está enseñando? Pedro está diciendo: "Ustedes sigan Sus pasos. Hagan lo mismo que hizo Jesús".
Benignidad
Número dos, benignidad. Este es el ejemplo de Cristo que está usando Pablo aquí: benignidad. "La bondad de ustedes sea conocida de todos los hombres"; eso lo dice en Filipenses 4:5. Pablo está diciendo: "Una de las cosas principales que la gente debería conocer de nosotros es nuestra bondad". ¿Cómo manifestamos bondad en todos los sentidos, y en todas las cosas, y en las palabras que salen de nuestra boca, de crítica o de ánimo? Bondad. Miren, a Pablo lo están acusando de cosas terribles, si quisiéramos pensar. Pero ¿de qué cosas acusaron a Jesús? De cosas peores. ¿Se acuerdan? Mateo 12: "Este no expulsa a los demonios sino por Beelzebú, el príncipe de los demonios". Eso dicen de Jesús. Dicen: "Todo lo que Tú estás haciendo no es de Dios, no es sobrenatural, porque Dios está mostrándose; es Satanás el que está haciendo la obra en Ti". ¿Qué peor difamación, e insulto, y blasfemia podía salir de la boca de estas personas que acusar a Jesús de eso? Y Jesús dice: "Bueno, la blasfemia contra el Espíritu Santo no será perdonada". Así es como contesta.
Entonces, la pregunta, hermanos, es: ¿cómo es que Jesús nos da el poder y la capacidad para vivir de la misma manera, y responder de la misma manera que Él respondió, a la injusticia y a la difamación? ¿Cómo es que Él hace esto? Es a través de la transformación del corazón, en la cual nosotros no estamos dependiendo de nuestras propias fuerzas. Y este va a ser el tema que va a avanzar en todos estos capítulos que vienen en 2 Corintios: cómo es que nosotros no vamos a trabajar en nuestras propias fuerzas, sino a través del ejemplo que Jesús es para nosotros, y a través de Su justicia imputada sobre nosotros, que nos permite poder vivir de esta manera. Con lucha y con prueba, así: "Híjole, creo que sí me enojé, creo que sí respondí mal. Señor, ayúdame a reflejarte a Ti. Ayúdame a seguir Tu ejemplo siempre". Es una oración constante que estamos haciendo.
Y esto es algo que leí de Paul Tripp; lo estaban recomendando ayer. Él dice: "Cuando experimentas estas deficiencias en tus compañeros creyentes…". Él está asumiendo que está pasando en la iglesia, que hablan mal de ti.
"¿Respondes con una actitud de condenación? ¿Eres rápido para derribarlos y destruir su carácter? ¿O eres amable en tu reacción? Verás, la gentileza no te vendrá de forma natural. El pecado ha convertido tu corazón en una bola de demolición". Tienen esa imagen en su cabeza, ¿no? Estas bolas. "Pero recuerda: nunca estás solo. Hay gracia para tu lucha. Jesús está contigo". Jesús está contigo, y Jesús está en ti. ¿Cómo respondes?
Osado por el evangelio, no por su reputación
Entonces, cuando se trata de la reputación de Pablo, él no está preocupado de eso. Él básicamente les dice: "Sí, sí es cierto. Soy humilde cuando estoy delante de ustedes y osado cuando estoy ausente, porque eso es parte del balance de la vida cristiana. Son diferentes aspectos de cómo tengo que tratar con ustedes. De hecho, cuando esté presente, ruego que no tenga que ser osado con la confianza con que me propongo proceder resueltamente contra algunos que nos consideran como si anduviéramos según la carne". Entonces, ahora hay un cambio, un poco, aquí, donde Pablo dice: "Pero ustedes saben que, si es necesario, si yo veo que sea necesario realmente confrontar, sí lo voy a hacer. Pero no para defender mi reputación".
Y esto lo vamos a seguir viendo; esto se va a desarrollar más y más a lo largo de estos próximos capítulos. Pero Pablo dice: "No es que soy valiente, no es que voy a pelear si se trata de defenderme a mí; más bien, si se trata del evangelio y de mis convicciones con respecto al evangelio, de cómo se ve el evangelio en la iglesia, entonces sí voy a hablar con convicción y con fuerza, y puede ser que tenga que reprender a algunos que no están siguiendo correctamente los principios y el fundamento del evangelio". Entonces, hay un cambio de actitud aquí, en la mente de Pablo y en esta carta, ahora para hablar de otro aspecto de las armas que Pablo tiene a su disposición, porque lo están acusando de andar según la carne.
Armas poderosas en Dios
Pero dice el versículo 3: "Pues aunque andamos en la carne" —esa es la aclaración—, "no luchamos según la carne. Porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Dios". Entonces, Pablo se asegura de que, si va a pelear por algo, no es por su reputación; es por el evangelio, es por el poder que Dios tiene a través de la predicación que él está haciendo con ellos. ¿Y cuál es el arma que Pablo tiene tan poderosa? Dice: "…poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo, y estando preparados para castigar toda desobediencia cuando la obediencia de ustedes sea completa".
Entonces, ¿de qué está hablando aquí Pablo? De repente entra en toda una dinámica de lenguaje bélico: esto es una batalla, esto es una guerra. ¿Qué es lo que Pablo tiene en mente? ¿Qué es lo que va a usar para pelear? 2 Corintios 4:6, ¿se acuerdan? ¿Por qué es poderosa esta arma de la predicación del evangelio? Porque esta arma es la que tiene este efecto: "Dios, que dijo: 'De las tinieblas resplandecerá la luz', es el que ha resplandecido en nuestros corazones para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo". Ese es el tipo de poder que tiene: el tipo de poder que Dios tenía cuando dijo: "Sea la luz", y fue la luz. Es el tipo de poder que existe cuando nosotros proclamamos el evangelio y la gente es transformada a través de él.
En la carne, pero no según la carne
Entonces, el versículo 3, cuando dice "andamos en la carne", ¿a qué se refiere? Bueno, estamos en este cuerpo físico limitado: nos enfermamos, nos cansamos; muchas cosas acerca de nuestro cuerpo que, pues, son una realidad. Nosotros no somos fuertes, no somos impresionantes necesariamente. Pero hace un contraste aquí entre "en la carne" y "según la carne". No es lo mismo. Pablo, ¿cómo está usando estas frases? "En la carne", porque somos humanos, somos físicos, cuerpos materiales. Pero "según la carne" está hablando de métodos y motivaciones humanas. Eso, que estas personas que critican a Pablo: "Cómo deberías de hablar así", y "¿por qué no eres más espectacular?", y "¿por qué no jalas a la gente con algunas técnicas de oratoria que nosotros hemos desarrollado aquí en la cultura grecorromana?", y "cómo podemos mejor atrapar a la audiencia y ser más impresionantes en nuestra manera de presentarnos".
Y Pablo dice: "Pero no es así como hacemos las cosas; no es según la carne". Y en 1 Corintios 1, versículo 18, leímos sobre esto. Dice: "Porque la palabra de la cruz es necedad para los que se pierden, pero para nosotros los salvos es poder de Dios". Y luego, más adelante, el capítulo 2 dice: "Mi mensaje y mi predicación no fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que la fe de ustedes no descanse en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios".
Entonces, ¿en qué estamos confiando para ser efectivos en nuestro ministerio? Es la pregunta. ¿Qué es lo que hace que tengamos poder? El poder del Espíritu a través de nosotros es la única razón por la que podemos ser efectivos, y la única razón por la que existe esta iglesia. No es por mí, no es por nadie más, en realidad; no es porque somos increíbles predicadores, o porque somos buenos maestros, o lo que sea. No, ese no es el factor que hace que esta iglesia permanezca y tenga una transformación real en sus vidas: es el poder de Dios trabajando en ustedes. Y por eso apreciamos la gran variedad de maestros y de personas que enseñan desde este púlpito, ¿no? Sí lo apreciamos; decimos: "Él no está aburrido y no sabe hablar", y apreciamos, porque no está en que me guste cómo habla, está en el mensaje de lo que está diciendo. Ahí está el poder.
La destrucción de fortalezas
Armas contra la incredulidad, para la destrucción de fortalezas. ¿No les encanta ese lenguaje? "Para la destrucción de fortalezas". ¿Qué son estas fortalezas de las que está hablando? El versículo 5 lo explica: "Especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios". Esas son estas fortalezas. Son el tipo de fortalezas que alguien que no conoce a Dios ha creado, que dice: "No, yo no voy a dejar que este mensaje penetre en mi vida, porque yo tengo muchas razones para rechazar el cristianismo".
Hace unas semanas estábamos en el penal federal en Morelos, y tuve tantas conversaciones con estas mujeres que estaban ahí encerradas, y muchas de ellas diciéndome directamente: "Yo no soy cristiana, y por esto no soy cristiana". Y ahí me empezaron a decir: "Porque es que la iglesia cristiana es la que más destrucción y problemas ha causado en la historia de la humanidad". Y "porque el Vaticano escondió ciertos libros para que no estuvieran disponibles, porque tenían cosas que no les gustaban". Y "¿cómo sé que lo que fue escrito originalmente es lo que tenemos hoy?". Y "¿por qué es que cuando yo estaba buscando a Dios, y buscando ser una persona más acercada a la Biblia y a la religión" —porque ella creció en un hogar católico— "me iba mal, pero en el momento en que me alejaba de Dios y empezaba a buscar otras cosas, me empezó a ir bien? A ver, ¿por qué?". Así me dijo.
No tengo tiempo para decirles todas las respuestas que di a esas objeciones, pero me encanta, me encanta que surjan estas objeciones. ¿Saben por qué? Son fortalezas que la gente está construyendo para poner una barrera entre ellos y Dios, y decir: "Yo estoy feliz con mi vida. No, gracias, no quiero nada con Dios. Voy a construir estas fortalezas, estos pretextos para no creer". Mm. Cuando hablo con ellas y les empiezo a dar respuestas, no estoy confiando en qué tan inteligente soy y qué tan buenas respuestas les puedo dar. Estoy confiando en que Dios puede derribar cualquier fortaleza. Eso es en lo que estoy confiando. Por eso hablo, por eso digo las cosas que digo, y le digo: "A ver, ¿quieres saber cómo se formó la Biblia? Vamos a platicar de cómo se formó la Biblia".
"¿Quieres saber qué religión ha tenido la mayor influencia para bien en la cultura en los últimos dos mil años? Hablemos de eso". Pero no es eso en sí lo que va a derribar las fortalezas; es Dios a través de mí. El evangelio puede derrotar cualquier corazón que no quiere someterse a Dios, y puede crear una nueva lealtad, una nueva identidad y nacionalidad para cualquiera. Por eso predicamos con confianza, ¿no es cierto? "Pues sí, lleva diez años rechazando el evangelio; y Dios, Tú puedes derribar lo que sea. Yo solamente tengo que ser fiel en proclamar el mensaje y decir lo que sé, para que Tú uses eso".
No reprendemos demonios territoriales
Hay, a veces, algunos movimientos carismáticos que usan un poquito raro este versículo de la destrucción de las fortalezas. Y lo he escuchado; nada más se los menciono para que ustedes estén conscientes. Hay algunos que creen que aquí está haciendo referencia a demonios territoriales, y entonces: "A ver, ¿qué demonios son los que Satanás puso aquí en Cuajimalpa? Así que vamos a reprender a esos demonios y sacarlos de aquí", ¿no? "Y proclamar que Cuajimalpa es para el Señor", ¿no? Mm. "Declaramos…". Escuchan eso, no todo el tiempo: "Declaramos que ya todo Cuajimalpa va a ser salvo". Y ese es un atajo que no es bíblico. Porque ¿saben qué? Ahora, sí hay una dimensión espiritual aquí, claro; pero nosotros no reprendemos demonios reprendiendo demonios. ¿Cómo reprendemos demonios? Predicando el evangelio. Así es como reprendemos a las fuerzas de maldad.
La armadura de Dios
Y esto es lo que dice Efesios 6. La idea de Efesios 6 es cómo hacemos la batalla. Es a través de las herramientas que Dios nos ha dado para vivir la vida cristiana que hacemos batalla contra Satanás. No es de frente, poniéndonos así como: "A ver, Satanás, ¿qué tienes conmigo? A ver, yo te voy a derrotar". No, no es ese tipo de interacción el que Dios espera que tengamos con las huestes de maldad. "Revístanse con toda la armadura de Dios para que puedan estar firmes contra las insidias del… Porque nuestra lucha no es contra carne y sangre, sino contra principados, potestades, poderes de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad de las regiones celestes. Tomen toda la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo, y habiéndolo hecho, estar firmes. Estén, pues, firmes, ceñida su cintura con la verdad, revestidos con la coraza de la justicia, calzados los pies con la preparación para anunciar el evangelio de la paz. Sobre todo, tomen el escudo de la fe, con el que podrán apagar todos los dardos encendidos del maligno. Tomen también el casco de la salvación, la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios".
¿Por qué es que nos preparamos profundamente en este libro, para conocerlo más? Porque a través de este libro entendemos cómo es que podemos hacer batalla en un mundo de oposición hacia el reino de Dios. Eso fortalece nuestra fe. Eso nos da valentía para predicar el evangelio. Eso nos lleva a la oración más continua. Esa es la verdadera batalla que hacemos. Entonces, la pregunta, hermanos, no es si Dios nos da armas; sí nos da armas. La pregunta es si las vamos a usar. Las tienes; ahí están a tu disposición.
La adoración como arma
¿Cuáles son estas armas, de acuerdo a Efesios 6? Tiene que ver con toda clase de cosas en la vida cristiana: la oración, la lectura de la Palabra de Dios. ¿Saben qué otra arma tenemos a nuestra disposición, en la que también estaba pensando? La adoración. Y no sé ustedes cómo es, pero a veces, ¿no es cierto que estamos desanimados, o estamos pasando por una prueba, y viene la letra de un canto a nuestra mente, y la letra de ese canto fortalece nuestros corazones, en nuestra fe, en nuestra esperanza en el Señor? ¿Se acuerdan de Pablo y Silas? ¿Qué arma usaron ellos cuando estaban en el momento más difícil, ahí encadenados en la cárcel? ¿Y qué hacen? Se ponen a cantar. "¿Por qué no cantamos? Es el peor momento de nuestras vidas. Estamos pasando por la peor circunstancia, y vamos a cantar". Así es como ellos lo tratan. Esas son las armas que Dios nos ha puesto para que las usemos.
Todo pensamiento cautivo a la obediencia de Cristo
Porque no es nada más la predicación del evangelio hacia la gente que no conoce al Señor; es la predicación del evangelio hacia nosotros mismos que derriba las fortalezas. Por eso es que viene este punto en el versículo 5: "…poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo". Entonces, esta imagen bélica de destruir la fortaleza, de entrar, y romper paredes, y penetrar dentro de una ciudad fortificada, es que no nada más van a entrar y van a romper las fortalezas, sino que van a tomar cautivos a los que viven en esa ciudad, y ahora van a ser sus esclavos. Esa es la imagen. Y esto es algo que sucede en la vida cristiana todos los días, ¿no es cierto? ¿Cómo pongo en cautiverio las fortalezas que tiene la naturaleza de mi corazón a crear contra Dios para justificar por qué no debo confiar en el Señor? ¿Por qué debo dudar de Él? ¿Por qué es que el pecado parece traer más gozo y satisfacción a mi vida que obedecer a Dios? Esa es una fortaleza que está creciendo en nuestros corazones todos los días.
Y por eso Romanos 12:1-2, ¿qué dice? "Presenten sus cuerpos como sacrificio vivo" delante de Dios; pero ¿mediante qué? "La renovación de su mente". Predíquense el evangelio todos los días, y vas, a través de las herramientas, las armas que Dios te ha dado, a demoler todo lo que se para entre tú y el reino de Dios, todo lo que está entre tú y poder ser sacrificio y ofrenda agradable a Dios. "Señor, no dejes que este pensamiento siga creciendo en mi mente, de lujuria, de avaricia. No dejes que este sentimiento de amargura en mi corazón hacia mi hermano siga creciendo, porque eso va a convertirse en una fortaleza que va a estorbar en mi servicio a Tu reino".
Y cuando predicamos el evangelio allí afuera, no estamos ganando argumentos; estamos orando que Dios transforme corazones mediante el poder de Su Espíritu. Estamos buscando, miren, todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo. Nuestra misión en la predicación del evangelio es transformar, cambiar ideas erróneas que la gente tiene acerca de quién es Jesús, ¿no es cierto? Tú tienes que conocer quién es Jesús realmente; no lo que tú creas acerca de Jesús, sino lo que es Jesús en la Biblia, revelado a nosotros.
Una batalla que hacemos juntos
Y el versículo 6: "…y estando preparados para castigar toda desobediencia cuando la obediencia de ustedes sea completa". Pablo ahora hace una invitación a sus hermanos en Cristo: "Únanse a mí. Únanse a mí en contra de las ideas erróneas que existen en la iglesia acerca del evangelio". Porque claramente hay problemas acerca de cómo están percibiendo el evangelio. Y Pablo los está invitando a ellos a poner sus mentes en cautiverio a la obediencia de Cristo, y de esa manera contrarrestar las cosas erróneas que están diciendo acerca, no de Pablo, acerca del evangelio que Pablo predica y del poder que tiene el evangelio que Pablo predica.
Entonces, esta es una tarea comunitaria, dice Pablo. La batalla por la verdad, la batalla para derrotar estas fortalezas, es una batalla que hacemos juntos como iglesia. "Hagámoslo, hermanos. Hagámoslo". Eso es lo que les dice. "Vamos a castigar toda desobediencia al evangelio, al poder del evangelio, a la misión que tenemos por delante, y vamos a cumplir juntos la obediencia a la cual Dios nos ha llamado, para que nuestra obediencia sea completa". Los que resistían la autoridad apostólica de Pablo no entienden el evangelio, porque no se trata de Pablo; se trata del evangelio.
Conclusión
Y aquí Pablo nos está mostrando un principio muy importante: no puedes estar apasionado acerca de la verdad del evangelio si estás demasiado preocupado en defender tu propia reputación. Nos oponemos a la gracia de Dios cuando defendemos nuestras propias habilidades naturales. Eso es lo que viene; nada más les estoy adelantando hacia dónde va este capítulo. Pueden adelantarse, no es trampa; pueden leer hasta el capítulo 13 si quieren, todo lo que va a venir. Pero, hermanos, vivimos en una guerra, una guerra que tiene que ver con llevar a la gente al mejor lugar que existe en todo el universo: ser cautivos de Cristo. Pu… (La grabación termina aquí.)
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