Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

2 Corintios 6:14-7:12 CorintiosNathan Díaz

¿Que es vivir en yugo desigual?

Transcripción

Anuncio: la película del sábado

Un anuncio adicional a los que mencionó Jonathan. Este sábado vamos a tener una película aquí en la iglesia, que se va a proyectar a las... Bueno, están citando 5:45, ¿no?, porque queremos que lleguen antes de que empiece. Entonces, aquí tenemos unos folletitos que ustedes pueden pedirle a Alfredo para invitar gente; aquí viene la dirección. Esto es algo evangelístico. Entonces, piensen no tanto en sus amigos de otras iglesias, sino en personas que ustedes conozcan que no conocen el evangelio, y esta es una oportunidad para que escuchen el evangelio. Entonces, este es un evento este sábado, 29 de marzo.

Ya les explicaba: también vamos a estar proyectando esta película en diferentes partes de las cárceles, Santa Martha y Tepepan, el viernes, porque allá vamos a tener también un evento evangelístico con los que están ahí. Entonces, bueno, pídanle a Alfredo unos —no hay muchos que quedan—, pero queremos que inviten personas este sábado y que estemos aquí juntos pensando en esto del ladrón en la cruz. También nos prepara para Semana Santa, ¿no? Entonces, la gente ya está pensando en Semana Santa, ya está pensando a lo mejor en algunas cosas relacionadas a lo que pasó históricamente en la vida de Jesús durante esa semana de Pascua. Entonces, creo que es una buena oportunidad para compartir el evangelio juntos como iglesia.

El contexto: oposición a Pablo en Corinto

2 Corintios, capítulo 6. Vimos la semana pasada estas características que Pablo quiere mostrar acerca del ministerio genuino, de un ministerio que realmente es movido por Dios, por el Espíritu. ¿Cuáles son estas características? Y tenemos que recordar que el contexto de 2 Corintios, en todo lo que Pablo está escribiendo, es que hay una tensión entre Pablo y algunos de los que están en la iglesia de Corinto, que lo cuestionan, que lo critican, que quieren inclusive ellos mismos elevarse por encima de Pablo; como que mostrar a la iglesia que lo que Pablo hace y lo que Pablo dice no es tan especial.

De hecho, van a ver más adelante en la carta surgen algunos de estos argumentos que están dando en contra de Pablo, uno de los cuales es que no es muy bueno hablando, que no tiene el tipo de habilidades retóricas de esta cultura grecorromana, donde eso era tan importante. Y muchos en la iglesia de Corinto consideran que Pablo no tiene estas capacidades; están cuestionándolo. Y nos ponemos en los zapatos de Pablo, pensando en la tendencia que hay a desanimarnos. Ese era uno de los puntos centrales el domingo pasado: la tendencia que puede haber a desanimarnos cuando hay crítica, cuando hay ataque hacia nuestro ministerio, cuando la gente nos cuestiona, cuando nos dice que lo que estamos haciendo no está bien.

Entonces, es muy fácil —y unos a lo mejor son más propensos a esto que otros— decir: "Bueno, entonces ya no hago nada. Ya les di mi idea, no les gustó; entonces ya no les vuelvo a dar ninguna idea". Y es muy fácil desanimarnos y pensar que todos deberían amarnos, todos deberían respetarnos y pensar lo mejor de nosotros. Entonces nos sorprende un poco cuando dentro de la iglesia no pasa eso. Pero no pasa.

Edwards y los ataques dentro de la iglesia

Una de las cosas que no mencioné el domingo pasado es que estaba leyendo la biografía de Jonathan Edwards, porque recomendaban un libro de David Brainerd el domingo pasado. Y cada vez que ves a alguien que Dios usó mucho —Spurgeon, y otros, o Edwards— y lees sus biografías, te das cuenta cuánto fueron atacados; pero no atacados fuera de la iglesia: dentro de la iglesia. De hecho, Edwards, en el año 1750, después de haber servido 21 años como pastor en su iglesia, la mayor parte de la membresía votó para sacarlo del pastorado. 21 años: "ya no te queremos como pastor". Entonces pensaba: "Bueno, no debería desanimarme yo tanto". Yo ya por lo menos pasé la marca de Edwards como pastor, y todavía no me han sacado.

Creo que nuestras aflicciones... Y cuando leemos historias así, y en particular Pablo —lo veíamos el domingo pasado, las aflicciones y la oposición que sufrió Pablo—, cuando pensamos en lo que nosotros sufrimos, cuando pensamos en lo que a nosotros nos desanima, obviamente no se compara en realidad con lo que muchas de estas personas experimentaron, especialmente el apóstol Pablo, cuando explica todas estas experiencias, ¿no? Aflicciones, privaciones, angustias, azotes, cárceles, tumultos, trabajos, desvelos, ayunos. Todo eso nosotros lo experimentamos en una medida mucho, mucho más leve.

Entonces, Pablo está tratando de encontrar esta reconciliación con ellos. Está tratando de mostrar por qué hay tensión con la iglesia de Corinto, por qué hay tanta oposición hacia él. Y ya lo hemos estado estudiando. Básicamente, la razón por la que hay tanta oposición hacia él es porque hay personas dentro de la iglesia de Corinto que no entienden correctamente las implicaciones del evangelio, especialmente si nos regresamos a 1 Corintios: cómo usan sus dones, cómo se aman unos a otros, cómo trabajan para la edificación del cuerpo. Hay gente que nada más está ahí para mostrar su superioridad en los dones que Dios les ha dado a ellos.

Y entonces hay esta competencia, y "yo soy de Pablo" y "yo soy de Apolos", y hay toda esta tensión dentro de la iglesia, a ver quién logra más y puede más, y quién tiene los dones más espectaculares, quién habla más en lenguas. Todo esto es la dinámica que hemos estado viendo que existía en la iglesia de Corinto. Y creo que Pablo está genuinamente preocupado de que hay gente dentro de la iglesia de Corinto —y ya lo hemos visto— que de hecho no entiende correctamente el evangelio ni las implicaciones del evangelio. Y en particular, no nada más con las divisiones internas, sino con traer ciertas cosas y prácticas que ellos traían cuando no eran cristianos, seguirlas haciendo, y tratar de justificarlas dentro de la iglesia y minimizarlas dentro de la iglesia.

Lectura de 2 Corintios 6:14-16

Entonces, ese es el argumento de Pablo en el pasaje de hoy, que empieza en el versículo 14. Después de que les ha abierto su corazón, después de que les ha dicho: "Por favor, ustedes abran su corazón también hacia mí. Quiero tener una conversación con ustedes honesta, transparente, sincera, llena de franqueza". Eso es lo que Pablo les acaba de estar diciendo en los versículos 11 al 13. Y ahora dice, versículo 14: "No estén unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues ¿qué asociación tienen la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas? ¿O qué armonía tiene Cristo con Belial? ¿O qué tiene en común creyente con un incrédulo? ¿O qué acuerdo tiene el templo de Dios con los ídolos?".

Está ahí. Voy a comenzar. Esa es la pregunta que quiero abordar hoy: ¿qué es vivir en yugo desigual? Ahora, creo que lo primero que Pablo señala sobre qué es vivir en yugo desigual es que vivir en yugo desigual es una unión irracional, que no tiene sentido. Eso es como primer argumento de Pablo.

¿Habla Pablo aquí del matrimonio?

Pero antes de que nos metamos más en el significado del texto, que creo que tiene Pablo en mente aquí en primera instancia, quiero que me digan cómo es que normalmente escuchamos siendo aplicado este versículo. ¿Cuál es la aplicación normal que le damos a este versículo? ¿Por qué regresamos a 2 Corintios 6 normalmente? Porque normalmente tenemos en mente que un cristiano no debe casarse con un no cristiano. Eso es lo que normalmente viene a nuestra mente cuando hablamos de yugo desigual.

Ahora, esta es la pregunta: ¿tiene en mente Pablo el matrimonio aquí? ¿Es de lo que está hablando Pablo, sobre el matrimonio? Hemos visto otros pasajes donde Pablo está hablando del matrimonio. Por ejemplo, 1 Corintios 7: ahí específicamente toca el tema del matrimonio, lo cual es interesante, porque en 1 Corintios 7 está hablando del matrimonio con un incrédulo. ¿Y qué les dice? "Si tú estás casado con un incrédulo, no te separes, porque quién sabe si a través de ti él conozca el evangelio".

Tú puedes ser una influencia santificadora dentro de tu familia y dentro de tu matrimonio. Pero es interesante que cuando Pablo sí habla de esta dinámica de cristianos con no cristianos, habla a los que ya están casados, y les dice: "Quédense casados, quédense juntos, no se separen". Esa es la instrucción de Pablo. A menos que la otra persona, el incrédulo, sea el que promueva la separación o el divorcio. "Bueno, Dios nos ha llamado a vivir en paz". Dice: va a haber un momento en el cual tú ya no puedes hacer nada. Pero si él consiente en vivir contigo, si él quiere vivir contigo, vive con él. Trata de seguir siendo una influencia en su vida. En particular, esto lo vemos más con mujeres casadas con no cristianos; 1 Pedro 3 también habla de eso.

Entonces, efectivamente, Pablo no tiene en mente, en primera instancia, el matrimonio. Aquí le está hablando a la iglesia de Corinto sobre las relaciones que la iglesia de Corinto tiene con incrédulos, y la influencia que existe de los incrédulos dentro de la iglesia. En particular, creo que Pablo tiene en mente que hay gente que lo critica a él y cuestiona su ministerio. Y Pablo quiere aquí hacer una advertencia: "Tengan cuidado". Si se está dando esta dinámica dentro de la iglesia, de unos apoyar el ministerio de Pablo y otros estar en contra del ministerio de Pablo, Pablo les está diciendo: "Tengan cuidado con quién se van a aliar en esta división que hay entre ustedes".

Creo que la implicación de todo lo que ha venido desarrollando Pablo, y de lo que va a desarrollar, es: si alguien se opone a mi ministerio, se opone a Dios. Si alguien se opone a mí, se está oponiendo al evangelio; está pensando como un incrédulo, en realidad. "Tengan cuidado con estas alianzas; tengan cuidado con quién dicen: 'No, sí tienen razón'". Entonces, en primera instancia creo que tiene eso en mente.

Los templos paganos de Corinto

Creo que también tiene en mente las prácticas comunes que había en Corinto de ir a los templos y de participar, porque pues se hacían comidas dentro de los templos, y estas comidas estaban relacionadas con adoración a deidades. Entonces, a veces los corintios justificaban ir a estos templos para decir: "Bueno, yo nada más voy a comer; yo no voy a adorar a estas deidades". Pero de repente se veían involucrados en todo un contexto y todo un mundo de paganismo y de idolatría, que inclusive muchas veces, en estos templos, involucraba prácticas sexuales como parte de la adoración a los dioses. Entonces, había promiscuidad, había toda clase de cosas que Pablo ha venido tocando en estas dos cartas que ya hemos visto. Entonces, tiene eso en mente también.

Entonces, lo que creo que el texto está tratando de comunicar: la primera audiencia, la audiencia original, está entendiendo esto. No creo que los corintios, su primer pensamiento es: "No debemos de casarnos con no cristianos". Sin embargo —aquí ahora viene la aclaración—, sin embargo, está hablando de cómo te relacionas con otros, y que entre mayor intimidad y mayor cercanía tú tienes con alguien, más es la influencia que ellos pueden tener, y la irracionalidad de esa unión, si es que tienen principios sobre el evangelio y sobre la vida cristiana que son diferentes.

El principio aplicado al matrimonio

Por lo tanto, el principio de yugo desigual en el matrimonio sí está aquí. Aunque no es lo que Pablo tiene en mente principalmente, si ustedes lo piensan, tiene implicaciones para todas las áreas de nuestras vidas. Y si hablamos de relaciones cercanas y con quién nos asociamos, bueno, el matrimonio es la relación más cercana y de mayor asociación posible. Por lo tanto, sí hay una implicación aquí que es aplicable hacia el matrimonio. ¿Cómo te vas a asociar con alguien? ¿Cómo vas a entrar en un pacto de por vida con alguien que tiene en esencia, como fundamento, valores completamente contrarios a los tuyos?

Entonces, Pablo ha desarrollado antes —y hay muchos otros pasajes que también podemos ver— sobre la importancia de casarse con alguien, no nada más que diga ser cristiano. Porque que digan que son cristianos es una cosa, pero que vivan con un testimonio de una verdadera transformación en su vida... Y que tú te cases con alguien que ame a Dios más de lo que te ama a ti. Si tú no te casas con alguien que ama a Dios más de lo que te ama a ti, yo considero que es yugo desigual. Si tú amas a Dios más de lo que amas a la otra persona, pero la otra persona no, es inevitable que va a haber problemas en ese matrimonio. Porque las expectativas de "tú me vas a hacer feliz" no se van a cumplir, porque mi felicidad, si no está en Dios, y mi satisfacción en Dios, muy, muy rápido me voy a decepcionar de la persona con la que me casé.

Y muy, muy rápido voy a decir: "No tengo ninguna felicidad, ninguna satisfacción en esta relación", porque mis expectativas de lo que esa relación va a ser en mi corazón son irreales. Ninguna persona te va a satisfacer como Dios te puede satisfacer. Más vale que todos los que nos casamos podamos encontrar nuestra felicidad primeramente en Dios, y después ya disfrutar de la bendición de lo que representa una relación con otra persona. Eso no es… podría ser un sermón sobre el matrimonio y sobre el noviazgo y todo eso, pero nuevamente, no es el punto. Nada más quiero decirles que sí hay principios aquí, y Pablo los ha desarrollado.

1 Corintios 7, versículo 39: "La mujer está ligada mientras el marido vive; pero si el marido muere, está en libertad de casarse con quien desee". Y es muy interesante, cuando estudiábamos este pasaje: dice "solo que sea en el Señor". O sea, sí está en libertad de casarse, pero no con quien sea: que sea en el Señor. ¿Qué implica eso? Bueno, que sea una relación que honra al Señor. Y para que sea una relación que honra al Señor, él debe de ser creyente, y él también debe de querer honrar al Señor sobre todas las cosas. Entonces, el principio está ahí.

Una unión irracional

Es una unión irracional, yugo desigual. La imagen... ya le puse la foto ahí al principio: están los dos bueyes ahí con su yugo. Pero tienen que... pues, para los que son... Yo no entiendo bien toda esta dinámica, pero para los que son agricultores o granjeros, o lo que sea, tienen que tratar de que lo más parecido, lo más igual posible sean, de tamaño, de fuerza, los dos animales. Porque ¿qué pasa si uno es más pequeño, más débil? ¿Qué va a pasar? Pues en vez de irse derecho, van a empezar a dar vueltas; no va a haber ningún control en cómo tienen que llevar el arado, o lo que sea que están haciendo. Entonces, es un principio muy importante: el yugo tiene que ser igual de los dos lados, es decir, que puedan cargar y que puedan jalar de la misma manera.

Entonces, aquí están todos los contrastes que Pablo quiere darnos. Número uno: asociación con la iniquidad. Nosotros somos justicia; ellos son iniquidad. Número dos: comunión con tinieblas. O sea, nosotros somos luz; ellos son tinieblas. Armonía con Belial, que es una expresión del Antiguo Testamento que significa "sin valor" y se refiere a Satanás. ¿Cristo y Satanás tienen el mismo propósito, tienen la misma visión? ¿No? Y también cuestiona: ¿qué tiene en común creyente con un incrédulo? O versículo 16: ¿qué acuerdo tiene el templo de Dios con los ídolos?

No se trata de salirse del mundo

Bueno, tenemos que entender esto correctamente: ¿qué es yugo desigual? Porque Pablo ya dijo... Quiero recordarles un pasaje aquí importante: 1 Corintios 5, versículos 9 al 13. 1 Corintios 5:9 al 13: "En mi carta les escribí que no anduvieran en compañía de personas inmorales. No me refería a la gente inmoral de este mundo, o a los codiciosos y estafadores, o a los idólatras, porque entonces tendrían ustedes que salirse del mundo. Sino que en efecto les escribí que no anduvieran en compañía de ninguno que, llamándose hermano, es una persona inmoral, o avaro, o idólatra, o difamador, o borracho, o estafador.

Con esa persona, ni siquiera coman. Pues ¿por qué he de juzgar yo a los de afuera? ¿No juzgan ustedes a los que están dentro de la iglesia? Pero Dios juzga a los que están fuera. Expulsen al malvado de entre ustedes". Entonces, Pablo ya estableció un principio: que lo que más nos debe de preocupar es sobre la pureza dentro de la iglesia, no la pureza fuera de la iglesia. Porque el asumir que te vas a juntar con gente que honra al Señor, pero no conoce al Señor... Alguien que no ha sido transformado por el Espíritu Santo no puede agradar a Dios. Entonces, ¿qué esperas? ¿Qué esperas de ellos? ¿Que sean fieles, que no mientan, que no hagan todas las cosas que la ley de Dios establece? No, no puedes esperar esas cosas de alguien que no conoce a Cristo. No te sorprendas. No te sorprendas cuando la gente vive en iniquidad y se goza en su iniquidad. Eso es lo que la Biblia dice que debemos esperar.

Distanciamiento moral, no espacial

Y quiere Dios que estemos en el mundo para ser luz del mundo. ¿Cómo vamos a dar testimonio en un mundo de tinieblas si nunca tenemos relación con un mundo de tinieblas? Entonces, el principio no es "no se junten con gente inmoral". La pregunta es: ¿cómo deben de juntarse con esa gente? ¿Cómo debe de ser nuestra relación con esa gente? No si debemos de tener relación, sino cómo es esa relación, qué tan cercana debe de ser esa relación, qué tan cerca es demasiado cerca. Esa es la pregunta. Si tú tienes gente en tu vida inmoral e impía, incrédula, ¿cómo debes de relacionarte con ellos?

Pablo está hablando de un distanciamiento moral, no espacial. ¿Entienden eso? O sea, no es que no puedo estar junto a un incrédulo, no es que no puedo convivir junto a un incrédulo, sino que no me puedo asociar moralmente con un incrédulo de tal manera que comprometa lo que yo sé que honra a Dios. Entonces, este es el principio: no entres en una relación, o en una asociación, o en un vínculo, o en un proyecto que va a comprometer tu integridad como cristiano, o va a debilitar tu voluntad para la santidad, o va a poner una sombra —que es lo que veíamos el domingo pasado— sobre tu reputación como cristiano.

Santiago 4:4 dice: "¡Oh almas adúlteras! ¿No saben ustedes que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo se constituye enemigo de Dios. ¿O piensan que la Escritura dice en vano: Dios celosamente anhela el Espíritu que ha hecho morar en nosotros?".

¿Qué tiene en común un creyente con un incrédulo?

Entonces, observen este cuarto punto: algo en común con un incrédulo. Dice: "¿Qué tiene en común creyente con un incrédulo?". Bueno, mucho, ¿no es cierto? A lo mejor nos gustan los mismos deportes, a lo mejor nos gustan los mismos equipos, a lo mejor nos gustan los mismos hobbies; a lo mejor hay muchas cosas que podemos tener en común. A lo mejor hasta nuestras posturas políticas las podemos tener en común con gente no cristiana. ¿De eso está hablando? No. ¿De qué está hablando? Está hablando de una cosmovisión profunda acerca de cómo vemos el mundo y cómo percibimos nuestra existencia en este mundo, el propósito de nuestra vida. En eso no hay nada en común con un no cristiano, porque mi vida es para el servicio de Dios. Mis dones, mis recursos, todo lo que Dios me ha dado, es para Él y para Su honra y para Su gloria.

Un incrédulo nunca está pensando así. Un incrédulo siempre va a pensar: "¿Qué es lo que me conviene a mí? ¿Qué es lo que me beneficia a mí? Yo vivo para mí. Y Dios, bueno, sí, supongo que existe; espero que esté contento conmigo". Hoy en la mañana escuchábamos qué es este mensaje del evangelio: que no es por obras, no es por nuestra justicia que Dios nos acepta; es por la justicia de Su Hijo. Un incrédulo no entiende esa dimensión, no entiende esa dinámica. Piensa así: "Qué bonito que Jesús nos ama, ¿verdad? Pues yo quiero ser más como Jesús". Pero no es cierto. No viven con Jesús como lo más importante.

Viven para su carne, y lo que en el momento les parezca mejor y les convenga más, eso es lo que van a hacer, incluyendo decir: "Ya esta relación ya no funciona; nos vamos a divorciar, nos vamos a separar". O: "Esto me satisface más, así que eso es lo que voy a hacer. Yo quiero ser feliz. ¿Por qué no haría algo que me va a hacer feliz?". Entonces, siempre están pensando nada más en lo temporal, en el ahorita. Nunca están pensando en la eternidad. En ese sentido es que Pablo está diciendo: "No tenemos nada en común con un incrédulo". Así que, si eso se ve comprometido, ¿para qué estás viviendo tu vida? Si el poder honrar a Dios con todo lo que haces se ve comprometido, entonces es una relación peligrosa. Pero tienes que entender que en su fundamento estas cosmovisiones son contrarias.

Preguntas para examinar nuestras relaciones

Entonces, unas preguntas que ustedes se pueden hacer sobre estas relaciones son: ¿estoy yo en situaciones que me exponen a una tentación que sería de deshonra a Dios y al mensaje del evangelio? Cuando estoy en esta dinámica con esta persona, con estas personas, ¿estoy en situaciones que me exponen a caer en una tentación que va a deshonrar a Dios? O, por ejemplo: cuando estoy con estas personas, o con esta persona, ¿estoy juzgando las cosas de una manera diferente de la cual yo las juzgaría si estuviera con cristianos? Entonces, si yo estuviera con cristianos, digo: "Sí, no, eso está mal". Pero cuando estoy con estas personas, digo: "Bueno, podría ser; es un área gris, ¿no?".

Entonces empezamos a ceder, empezamos a comprometer lo que nosotros sabemos que la Biblia dice. "¿Puedo mentir aquí? Pues sí, a lo mejor sí está justificado aquí. Sí, está justificado, porque si no miento, la empresa se viene abajo, y tengo que cuidar a mi familia, tengo que proveer para mi familia, ¿no?". Y estás hablando con tus compañeros: "Bueno, aquí sí, aquí sí está bien". Tú sabes que no está bien, pero estos círculos te pueden empezar a comprometer en tus valores y en tus convicciones como cristiano de qué es lo que honra a Dios.

Otra pregunta que te puedes hacer cuando estás con personas que no son creyentes es: ¿me enfoco más con ellos en cosas superficiales que en cosas eternas? ¿Me jala nada más estar pensando en lo superficial y en lo temporal? ¿O tengo yo la oportunidad realmente de, en algún momento, mostrarles que eso no es lo más importante? Cuánto dinero ganas no es lo más importante; qué coche manejas no es lo más importante. ¿O me están jalando en esa dirección, donde ahora yo también solo hablo de dinero, yo también solo hablo de qué carro manejamos, o cómo podemos progresar en nuestros puestos, quién puede lograr más?

Ustedes pueden ver cómo estas cosas nos jalan como cristianos. A veces estamos en ambientes donde de repente nos vemos envueltos en una mentalidad incrédula sobre la vida. Pues si ellos solo hablan de dinero, a lo mejor mi tentación va a ser: "Yo solo voy a hablar de dinero, y a dónde me voy de vacaciones, y en qué zona vivo, y qué casa tengo". Y todas esas cosas son cosas que muy sutilmente nos empiezan a seducir.

Y la pregunta más importante que nos tenemos que hacer es, constantemente, especialmente cuando estamos fuera de aquí... Aquí es fácil hablar de cosas cristianas: "Hermano, no, sí, Dios me ha bendecido, y quiero servirle, y quiero irme de misiones, y quiero hacer esto y el otro". Y aquí es muy fácil tener esas conversaciones. De repente salimos, y si yo siento que ahora soy otra persona cuando no estoy con cristianos, que de repente mis valores cambian, o mis conversaciones cambian, y ya desaparece toda esta dinámica que yo tengo aquí, donde quiero dar testimonio de la obra de Dios en mi vida, quiero servir a Dios...

Bueno, eso es, creo, lo que está tratando de advertir Pablo en este pasaje. Y lamentablemente, a veces —y creo que es lo que está pasando en Corinto—, eso está pasando dentro de la iglesia. Ni siquiera tienes que salir para empezar a encontrar los valores del mundo. A veces, dentro de la iglesia, empiezan a surgir los valores del mundo y empiezan a jalar a algunos. Entonces Pablo dice: "¿Qué acuerdo tiene el templo de Dios con los ídolos?". Es un tema de idolatría. Aquí, en el Antiguo Testamento, estaba prohibido introducir ídolos al templo. Prohibido. No pueden introducir ningún ídolo al templo, pues está la presencia de Dios. Cuánto más vergonzoso y terrible es la idolatría en la vida de un creyente. Cuánto más.

Pureza dentro de la comunidad, no aislamiento

Entonces, a ver, hermanos, vamos a aclarar hasta dónde vamos con esto. Este pasaje no se trata de crear una burbuja de cristianos y decir: "Nuestro mundo aquí; vamos a aislarnos". Es un llamado a la pureza dentro de la comunidad cristiana. Eso es lo que es. No es un llamado a aislarnos del mundo; es un llamado a ser puros como comunidad cristiana dentro del mundo. Es decir, no es la vida de la iglesia en el mundo; es la vida del mundo en la iglesia. Eso es la preocupación de Pablo: cómo nos empieza a afectar, y cómo ahora nosotros estamos siendo jalados hacia allá en vez de que nosotros los jalemos hacia acá.

Otra vez quiero animarlos a que inviten personas este sábado a escuchar y a ver esta película, donde van a escuchar el mensaje del evangelio. Que nuestra fe sea evidente con todos los que conocemos, que es la pregunta: ¿saben que eres cristiano? ¿O sería sorpresa para ellos? "Ah, ¿eres cristiano? Hm. ¿Así hablan los cristianos? ¿Así pierden el control los cristianos? ¿Así reaccionan?". Entonces, a veces no nos conviene que sepan que somos cristianos. Si ustedes pueden pensar en cuáles son estas circunstancias que se dan...

Pablo quiere que entendamos qué es el yugo desigual, y que entendamos el principio más fundamental de la vida cristiana, que es principalmente, primeramente, que somos guiados por el yugo de Dios como cristianos. Y por eso es tan peligrosa la comunión, la intimidad, la asociación con personas que tienen valores diferentes y que no entienden lo que nosotros hemos experimentado. Cuando Jesús dijo: "Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para sus almas. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera", es porque nosotros dejamos que nuestra carga sea llevada por Cristo. Pero si la otra persona no ha dejado que el yugo sea llevado por Cristo, entonces ¿qué va a pasar? Vamos a estar en constante competencia: ¿en qué dirección vamos a jalar?

No valorar la presencia de Dios con nosotros

Bueno, el yugo desigual es una unión irracional: número uno. Número dos: yugo desigual es no valorar la presencia de Dios con nosotros. Por eso usa esta imagen, versículo 16: "¿Qué acuerdo tiene el templo de Dios con los ídolos? Porque nosotros somos templo del Dios vivo, como Dios dijo: Habitaré en ellos, y andaré entre ellos; y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por tanto, salgan de medio de ellos y apártense, dice el Señor; y no toquen lo inmundo, y yo los recibiré. Yo seré un padre para ustedes, y ustedes serán para mí hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso. Por tanto, amados, teniendo estas promesas, limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios".

El templo del Espíritu y la salud

Bueno, tengo que aclarar otra cosa que creo que usamos incorrectamente de este texto y de este concepto que nosotros somos templo del Espíritu. Es interesante cómo escuchamos que se usa este versículo a veces, muy seguido, en relación a algo que es malo para la salud, ¿no es cierto? Entonces: "No fumes, porque tu cuerpo es templo del Espíritu". Eso también aparece en 1 Corintios 6, ¿se acuerdan? Pero en 1 Corintios 6, ¿de qué está hablando Pablo? De la inmoralidad sexual: "¿Cómo te vas a unir con una prostituta?". Y inclusive dice: "Todos los demás pecados están fuera del cuerpo, pero este es un pecado contra tu propio cuerpo". La inmoralidad sexual no tiene nada que ver con tu salud como cristiano.

Entonces, a veces escuchas que dicen: "Ya me voy al gym; tengo que cuidar el templo, ¿no?". Y esa es su justificación; esa es su teología del ejercicio, ¿no? Ni el ejercicio ni la buena alimentación tienen mucho que ver con todo lo que Pablo está implicando sobre lo que significa las implicaciones del templo. De hecho, yo me acuerdo una vez, hablando con un mormón, me decía que esa es la razón para no tomar café: "Pues es que nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo; ¿cómo voy a tomar café?". Hay una diferencia.

¿Es pecado fumar?

Y miren, yo sé que me voy a meter en problemas. Yo sé que esto es a lo mejor lo único que van a recordar del sermón, pero: ¿es fumar pecado? Tengo que confesarles: le hice esta pregunta a una conferencia de jóvenes —muy conservadores, por cierto—, y cuando les hice la pregunta, todos levantaron sus manos: "Sí, fumar es pecado". Y yo les dije: "Yo no creo que es pecado. Yo no creo que es un tema moral. Yo creo que es un tema de prudencia". O sea, como: no te cruces la calle sin fijarte si viene un coche, ¿no? O sea, cuidado. Eso te puede ser malo para tu salud también. Hay diferencia entre un pecado, un aspecto moral claro de la Biblia, y algo que nada más no es bueno para ti en general. Todos hacemos cosas que no son buenas para nuestra salud.

Pero bueno, como cristianos nos gusta elevar los pecados que nosotros no hacemos, como que esos son los peores, ¿no? O sea: "Yo no fumo, pero sí me gusta chismear". Pero eso sí es aceptable, mientras no me vean fumando. Entonces, ¿entienden esta dinámica? Creo que Pablo no está pensando en estas cosas. De hecho, cuando Pablo sí habla de cuidar nuestro cuerpo, ¿qué dice? 1 Timoteo 4:8: "El ejercicio físico aprovecha para poco, pero la piedad es provechosa para todo, pues tiene promesa para la vida presente y también para la futura". O sea, hay algo más importante. No es lo que entra al cuerpo lo que contamina al hombre, sino lo que sale del cuerpo.

Ahora, no quiero que, terminando la reunión, todos vayan a la tiendita a comprarse sus cigarros —"Bueno, ya dijo Nathan que..."— y sea la nueva moda de la iglesia. Porque, además, sí tenemos que pensar en esto: hay cosas sobre nuestra salud que pueden impactar la manera en que vivimos nuestras vidas de piedad. Por ejemplo, simplemente dormir bien. Yo sé que hace calor aquí y que a lo mejor tienen sueño, pero es sabio dormir bien. Sí, hay sabiduría en eso. Hay una prudencia en eso. ¿Por qué? Porque es menos probable que se duerman ahorita. Entonces, ciertas decisiones que tomamos, aunque no sean pecado... Desvelarse no es pecado, pero desvelarme puede afectar mi manera de escuchar la Palabra de Dios, y entonces me lleva a otro problema, ¿no?, que ahora sí es un problema. ¿Entienden?

Bueno, les digo eso: sé que es lo único que van a recordar, a lo mejor, de mi mensaje, pero no es el punto central. Solo quiero que entiendan que la dinámica de lo que Pablo tiene en mente cuando él dice "templo" es algo mucho más profundo, algo mucho más significativo que simplemente cuidar tu cuerpo, lo cual muchos no cristianos hacen. No hay nada particularmente piadoso en eso. Pero de todas maneras, cómprenle a Martín lo de Usana, que ayuda a sentirse mejor. Perdón, Martín, no estoy criticando tu trabajo.

El templo del Dios vivo

¿De qué está hablando Pablo con lo del templo? "Nosotros somos el templo del Dios vivo". ¿De qué está hablando? Está regresándose a algo que aparece en el Antiguo Testamento, ¿no es cierto? Primero, ¿en dónde…? Es una imagen que Pablo quiere que pensemos cuando habla del templo. El tabernáculo era este lugar que Dios estableció para Moisés.

Le dijo a Moisés: "Háganme un santuario, para que yo habite entre ellos. Conforme a todo lo que te voy a mostrar, conforme al diseño del tabernáculo y al diseño de todo su mobiliario, así ustedes lo harán". Luego, en Éxodo 33, dice también: "Cuando Moisés entraba en la tienda, la columna de nube descendía y permanecía a la entrada de la tienda, y el Señor hablaba con Moisés". Éxodo 40, versículo 34: "Entonces la nube cubrió la tienda de reunión, y la gloria del Señor llenó el tabernáculo". Entonces, el tabernáculo representaba el lugar de la presencia de Dios con Su pueblo, que más adelante, con Salomón, se convirtió en ¿qué? En el templo.

Y leemos en 2 Crónicas 5:7 y 14: "Los sacerdotes trajeron el arca del pacto del Señor a su lugar, al santuario interior de la casa, al lugar santísimo, bajo las alas de los querubines... Y los sacerdotes no pudieron quedarse a ministrar a causa de la nube, porque la gloria del Señor llenaba la casa de Dios". Entonces, el templo trae esta imagen del Antiguo Testamento que es: Dios está con nosotros. Su presencia está con el pueblo de Dios.

Cristo, el cumplimiento del templo

Y cuando Juan describe el ministerio de Cristo, dice: "El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria" —esta gloria shekiná que aparecía en el tabernáculo y en el templo; esa gloria ahora manifestada en una persona, que es Cristo Jesús—, "gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad". El tabernáculo entre nosotros: puso Su tienda entre nosotros. La misma imagen del tabernáculo, del templo, pero ahora en la persona de Cristo. Cristo es el cumplimiento del templo.

Y Pablo aquí —no me voy a meter, no tenemos tiempo—, pero Pablo aquí empieza a citar de un montón de lugares del Antiguo Testamento: "Habitaré en ellos, y andaré entre ellos; y seré su Dios, ellos serán mi pueblo", Levítico 26. Luego Isaías 52: "Salgan en medio de ellos, apártense, dice el Señor; no toquen lo inmundo". Luego Ezequiel 11, Ezequiel 20, Ezequiel 37, y varios pasajes que están como mezclados aquí en la mente de Pablo, que simplemente son para comunicar esta verdad: "Haré con ellos un pacto de paz; será un pacto eterno con ellos. Los estableceré, los multiplicaré, y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre. Mi morada estará también junto a ellos, y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Y las naciones sabrán que yo, el Señor, santifico a Israel, cuando mi santuario esté en medio de ellos para siempre".

Entonces, todas las promesas del Antiguo Testamento que tienen que ver con la reconstrucción del templo en el regreso del exilio se cumplen ¿en quién? En Cristo. Ahora, sí se reconstruyó un templo después del exilio, pero ese templo fue destruido en el año 70, y no fue accidente que fue destruido en el año 70. Jesús profetizó esto en Mateo 24. Y perdón, mi inclinación natural es a meterme aquí en un tema de escatología. ¿Va a ser reconstruido el templo en Jerusalén? No sé; no creo, porque por algo fue destruido. Y si fuera reconstruido, sería una ofensa contra Dios, en rebeldía contra Dios, porque el templo ya vino: el templo es Jesús. Un templo no tiene que ser reconstruido en Jerusalén. No debe ser reconstruido en Jerusalén. ¿Quién es el templo? Jesús es el templo.

Ya no hay necesidad de templo

Y como dijo Jesús a la mujer samaritana en Juan 4: no es ni aquí ni allá. No se trata de un lugar donde adoras, sino cómo adoras. Ese es el punto: adorar en espíritu y en verdad. Hacia eso apuntaba el templo en Cristo: que no necesitas peregrinar a un lugar. Entonces, todas las promesas del Antiguo Testamento que están anticipando... y en particular el templo de Ezequiel, capítulos 40 al 47 —no, perdón, 48; 40 al 48, creo que esos son los capítulos—, es esta visión de un templo futuro. Esas imágenes aparecen en Apocalipsis 21 y 22. Y cuando aparecen esas mismas imágenes de Ezequiel en Apocalipsis, dice: "Ya no hay necesidad de un templo". Porque ¿quién es el templo? Dios es el templo. Estamos habitando ya en perfecta armonía con Él, en la presencia de Su gloria. No necesitamos un edificio.

Así que, si me preguntan a mí, no importa mucho lo que está pasando en Jerusalén ahorita; importa lo que está pasando en el mundo a través de la iglesia. Eso es lo que importa. No creo que hay una conexión fuerte con las promesas del Antiguo Testamento y lo que está pasando en Israel; solamente que Dios salvará a Sus escogidos de todas las naciones, y eso incluye judíos. Es lo único que está pasando, creo. Porque todas las promesas son sí en Él, 2 Corintios 1. Todas las promesas son sí en Él. Así que, si tú estás unido a Cristo, estás unido a todas las promesas que Dios ha hecho para Su pueblo. No tienes que ser judío; puedes ser gentil, y esas promesas son para ti, porque estás en Cristo. Bueno, eso es la escatología.

Y Jesús dijo: "¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que son enviados a ella! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta los pollitos debajo de sus alas, y no quisiste! Por tanto, la casa de ustedes se les deja desierta". Mi presencia abandona el templo, porque no es ese el lugar donde me van a encontrar. Eso se anticipó en Ezequiel. Ya estudiamos Ezequiel. En Ezequiel había esta visión de la presencia de Dios abandonando el templo de Dios. Y eso se cumplió en el tiempo de Jesús de una manera muy tangible, en el rechazo hacia Jesús. Icabod: la gloria del Señor se va. Eso es lo que estaba siendo profetizado.

Pablo siempre usa "templo" para la iglesia

Bueno, podría hablar por horas sobre este tema de escatología. Solo quiero que vean que el punto es: Pablo siempre usa la palabra "templo" para referirse ¿a quién? A la iglesia; o sea, a nuestra unión con Cristo. Nunca, nunca usa Pablo la palabra "templo" para referirse al templo en Jerusalén. Nunca. Incluyendo 2 Tesalonicenses 2, donde habla del hombre de pecado, que va a ponerse en el templo de Dios como si fuera Dios. Creo que eso está refiriendo a apostasía dentro de la iglesia; por eso usa la palabra "templo". No creo que tiene en mente el templo en Jerusalén. Bueno, hay un libro que pueden leer sobre esto; si quieren, pregúntenle a Jus. Pablo siempre usa "templo" para hablar de la iglesia.

Así que ¿cuáles son las características que nos da aquí para mostrar que nosotros tenemos que entender nuestra identidad en Cristo como el templo de Dios, para poder separarnos de un mundo que no vive para Dios, y poder diferenciarnos de un mundo que no vive para Dios? Así que estas son las características. Número uno: "Habitaré entre ellos", o "en ellos", "y andaré entre ellos; seré su Dios, ellos serán mi pueblo". Es comunión con Dios.

Número dos: ¿qué es lo que cita aquí? Isaías 52:11: "Por tanto, salgan en medio de ellos y apártense, dice el Señor; no toquen lo inmundo". Recuerden: ya vimos, el evangelio es reconciliación con Dios. Así terminó el capítulo 5, y versículo 17: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; ahora han sido hechas nuevas". Una nueva identidad, nueva vida en Cristo, nueva manera de ver todo el mundo. Ya lo veíamos: esa es la cosmovisión de todas las cosas, cómo vemos y percibimos toda la realidad que nos rodea. Eso es lo que significa estar en Cristo.

Número tres: somos una familia. Lo ven aquí, en versículo 18: "Yo seré un padre para ustedes, ustedes serán para mí hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso". Es interesante que usa esta palabra en el versículo 16: "nosotros somos el templo". No lo usa en singular; no dice "tú eres el templo del Espíritu", "yo soy el templo del Espíritu". "Nosotros somos el templo", porque el templo tiene un sentido comunitario. Formamos parte de una familia, y eso significa ser el templo de Dios: Dios está habitando con Su pueblo, con nosotros como iglesia. Por eso dice: "Yo seré un padre para ustedes" —en plural—, "y ustedes serán para mí hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso".

Teniendo estas promesas

Y por último, dice Pablo en versículo 1 del capítulo 7: "Por tanto, amados, teniendo estas promesas, limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios". ¿Cuál es la clave para vivir la vida cristiana separados de un mundo que vive en rebeldía contra Dios? ¿Cuál es la clave? Hay una palabra aquí: promesas. ¿Cómo ves las promesas de Dios? ¿Cómo entiendes las promesas de Dios? ¿Crees en lo que Dios realmente ha dicho acerca de sí mismo? Nuestra santificación en el temor de Dios se basa en las promesas de Dios: que entendamos quién es Dios, qué es lo que hace por nosotros, y que creamos que eso es lo que Él hace por nosotros.

Es decir, que vivamos una vida de verdadera convicción: "Realmente creo esto. Sí, Dios, yo sé que Tú eres soberano y supremo sobre todas las cosas, que Tú eres omnipresente, omnipotente, que eres santo. Por eso es que Tu Hijo tuvo que morir por mí, para poder presentarme delante de Ti". Como escuchábamos hoy también de Isaías 6: cuando empezamos a entender todas estas cosas que la Biblia nos dice acerca de Dios, entonces vamos a empezar a vivir como Dios quiere que vivamos, y podamos ver claramente dónde están nuestras diferencias con el mundo, porque estamos tan empapados de las promesas de Dios y de lo que Él dice sobre sí mismo.

Por eso es tan importante estudiar este libro. Porque si nos llenamos la mente de las promesas de Dios, y las creemos, y decimos: "Señor, ayúdame a creerlas. Ayúdame a vivir estas promesas de una manera real", entonces la tentación y la seducción de este mundo no tendrá un poder sobre de mí, ¿no es cierto? "Pues yo no creo que el dinero me va a hacer feliz. Yo no creo que una mejor reputación en mi trabajo me va a hacer feliz. Yo no creo que unas buenas vacaciones es lo que me van a hacer feliz, o un mejor carro". O a lo mejor, porque no estoy casado y quiero casarme: "¿Una relación con alguien más, eso me va a hacer feliz?". Yo no creo que esas cosas me van a hacer felices, porque Dios dice que esas cosas no van a hacerme feliz. Él promete que Él puede ser mi felicidad.

Y entonces me agarro de eso y digo: "Señor, ayúdame a encontrar mi satisfacción en Ti". Como dice el Salmo 16: "En tu presencia hay deleites para siempre, plenitud de gozo". "Ayúdame a creer que esto es verdad", y a vivirlo día a día. Y esa es la manera de vivir en el temor de Dios, siendo santificado: creyendo que Él es nuestro Creador, Él es nuestro Juez. Vivimos a la luz de eso, en temor de eso, creyendo en Sus promesas, que nos van a llevar a obedecer.

La incredulidad, raíz de nuestro pecado

Lo contrario de lo que pasó en el Edén. ¿Qué pasó en el Edén? ¿Cuál es la esencia de la rebeldía contra Dios? "No creas lo que Dios dice". Esa es nuestra tentación. La incredulidad es la raíz de nuestro pecado. Por eso pecamos, por eso cedemos: porque no creemos que Dios es mejor que estas cosas. Y por eso cedemos a la pornografía, o por eso cedemos a mentir, o por eso cedemos a otras cosas que parecen estarnos ofreciendo algo mejor en ese momento, y no creemos que Dios realmente es el mayor gozo y satisfacción que podemos encontrar. Entonces, Adán y Eva intercambiaron todo por nada: por separación, por tristeza, por vergüenza delante de Dios.

Nosotros queremos, en Cristo, a través de Él y la presencia de Su Espíritu en nuestras vidas, decir: "Sí, Dios dijo". Y eso es lo que quiero: lo que Dios dijo, no lo que yo quiero. "No se haga mi voluntad, sino la tuya". Ese era el mensaje ayer a las mujeres. ¿Qué es yugo desigual? Cada uno de nosotros sabemos qué es yugo desigual. Cada uno de nosotros enfrentamos la tentación al yugo desigual en nuestras vidas. Que Dios nos ayude a tener una sola y pura pasión: amarlo y servirlo más. A Él, pues…

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