2 Corintios 5:11-172 CorintiosNathan Díaz
Una nueva creación
Transcripción
Lectura: 2 Corintios 5:11-17
Continuamos con 2 Corintios, el capítulo 5, que es donde nos quedamos. Y espero que también puedan ver algunas de las conexiones que surgen en lo que estamos viendo ahorita en 2 Corintios y lo que Alfredo compartió con ustedes los últimos dos domingos, de Colosenses 1. Hay varios temas; obviamente, al ser Pablo, y al escribir siempre con mucho del mismo énfasis en sus diferentes cartas, habla de estos mismos temas también en Colosenses. Y hoy vamos a estar viendo los versículos 11 al 17 de 2 Corintios 5.
Dice: "Por tanto, conociendo el temor del Señor, persuadimos a los hombres, pero a Dios somos manifiestos en las conciencias, y espero que también seamos manifiestos en las conciencias de ustedes. No nos recomendamos otra vez a ustedes, sino que les damos oportunidad de estar orgullosos de nosotros, para que tengan respuesta para los que se jactan en las apariencias y no en el corazón. Porque si estamos locos, es para Dios; y si estamos cuerdos, es para ustedes. Pues el amor de Cristo nos apremia, habiendo llegado a esta conclusión: que uno murió por todos, y por consiguiente todos murieron. Y por todos murió, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos.
"De manera que nosotros, de ahora en adelante, ya no conocemos a nadie según la carne; aunque hemos conocido a Cristo según la carne, sin embargo, ahora ya no lo conocemos así. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; ahora han sido hechas nuevas". Señor, bendice esta porción de Tu Palabra y la manera en que vamos a estudiarla hoy, tratando de entender Tu mensaje para nosotros como Tu iglesia. En el nombre de Cristo Jesús, amén.
A la luz del tribunal de Cristo
Hace muchas semanas —no me acuerdo hace cuántas semanas—, pero estábamos viendo los primeros versículos de 2 Corintios 5, y estábamos viendo cómo es que Pablo quiere darnos esperanza en relación con el desgaste físico que viene, el desgaste de este cuerpo, y la anticipación de la muerte, y qué va a pasar cuando muramos. Eso es lo que estuvimos estudiando la última vez. Pero, si recuerdan, terminó Pablo, en lo que vimos, hablando acerca del tribunal de Cristo, en el versículo 10, donde dice: "Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo".
Entonces, la idea en lo que habíamos venido viendo es que cuando muramos vamos a estar en la presencia del Señor: si estamos ausentes en el cuerpo, estamos presentes con el Señor. Pero también anticipamos que, en Su juicio final, cuando el Señor regrese, va a haber un evento que se llama el tribunal de Cristo, y va a haber un juicio de obras, un juicio en el cual nuestras obras serán evaluadas. Y como cristianos queremos estar pensando sobre ese juicio; queremos pensar en términos de las recompensas que Dios nos dará en la eternidad.
Cuando lo que hacemos en esta vida tiene que ver con el reino de Dios, cuando lo que hacemos en esta vida es invertir en el reino de Dios —tanto nuestro dinero como nuestro tiempo, como nuestro esfuerzo, nuestra pasión—, cuando todo está enfocado hacia el reino de Dios, como dice Mateo 6, "buscando primeramente el reino de Dios y Su justicia", todas esas cosas durarán por toda la eternidad. Todas esas cosas tendrán su recompensa eterna, y la Biblia habla en términos de recompensas para Sus hijos. Así que a la luz de eso es que viene este pasaje. Por eso el versículo 11 empieza con "por tanto"; o sea, a la luz de las recompensas, a la luz del tribunal de Cristo.
Ahora, ya leímos todo el pasaje, y ustedes ya vieron dónde termina esta sección, donde vamos a terminar hoy, que es el versículo 17: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, todas son hechas nuevas". Eso, la mayoría de nosotros lo conocemos, ese versículo. Pero espero que hoy, al ver ese versículo a la luz de todo el contexto de este pasaje, cobre un nuevo sentido para nosotros ese versículo. Porque, recuerden, está hablando, sí, de que somos una nueva creación —nueva criatura o nueva creación, eso es lo que dice el versículo 17—. Eso es nuestra identidad, como vamos a estar viendo; esa es nuestra realidad si hemos creído en Cristo.
Pero es a la luz de estas verdades: de entender cómo se ve ser una nueva creación en relación con varias cosas que va a mencionar aquí Pablo.
Persuadimos a los hombres
Entonces, la primera cosa que va a mencionar es lo que dice el versículo: "Nosotros persuadimos a los hombres". Eso es nuestra misión; es lo que hacemos: persuadimos. ¿Por qué persuadimos? Dice el versículo… ¿por qué persuaden? Dice —esto es muy interesante—: "Por tanto, conociendo el temor de Dios, persuadimos a los hombres". Entonces, recuerden en 2… en 1 Corintios, en 1 Corintios capítulo 2 —esto ya lo vimos hace mucho tiempo, pero es bueno repasar—, Pablo ya había hablado acerca de que no era su enfoque persuadir con estrategias humanas.
"Estuve entre ustedes con debilidad, y con temor, y mucho temblor; y mi mensaje y mi predicación no fueron con palabras persuasivas de sabiduría —dice—, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que la fe de ustedes no descanse en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios". Entonces aquí está diciendo: "Yo no prediqué con palabras persuasivas de sabiduría". Entonces, se está refiriendo a sabiduría humana, al tipo de métodos y de cosas que en la cultura son estimadas como importantes: "Eso no fue mi manera de llegar a ustedes, sino con la sabiduría de Dios, lo que para Dios es importante".
Entonces: "No vine a ustedes tratando de impresionarlos, tratando de hacer que dijeran: 'Wow, cómo habla Pablo, qué increíble discurso nos acaba de dar; mira cuántas ilustraciones, cuántos chistes nos contó, que nos mantuvo despiertos'". Eso no es su estrategia de predicación. Su estrategia es: "Yo hablo la sabiduría de Dios, y así es como quiero persuadirlos. Esa es mi estrategia: quiero persuadirlos de Dios". Pero ¿cuál es mi motivación para persuadirlos? El temor del Señor.
El temor del Señor
¿Temor de qué? "Temor del Señor: yo voy a tener un ministerio a ustedes, de predicación, por temor". Vamos a ver un poquito más de contraste sobre eso en un momento, cuando lleguemos a la siguiente sección, del versículo 14. Pero solo por ahora, nada más quiero mostrarles que este temor no es un temor de condenación; es un temor de menor comendación —si eso es una palabra—, de ser comendado. Es decir, un temor de menor recompensa. Un temor de menor recompensa para él: "Pues yo quiero tener la mayor recompensa posible cuando esté delante del tribunal de Cristo. Y yo sé que, si yo trabajo para ustedes, los persuado a ustedes del amor de Dios, mi recompensa será más grande".
Pero no nada más yo recibiré más recompensa, sino… ¿quién más recibirá mayor recompensa? "Ustedes recibirán mayor recompensa también. La recompensa es más grande para ustedes. Entonces, si yo los amo —como va a venir más adelante otra vez en este pasaje—, yo voy a anhelar las recompensas para ustedes también, y voy a trabajar junto con ustedes para que ustedes sean más recompensados cuando llegue el tribunal de Cristo". ¿Entienden su lógica aquí? Esto creo que es lo que está tratando de mostrar: "El temor de Dios me lleva a persuadirlos; y el temor del Señor, a persuadirlos en relación con las recompensas que yo recibiré, que ustedes recibirán, sabiendo que todos rendiremos cuentas un día por nuestras vidas en esta tierra y cómo servimos para el reino de Dios".
Mantén eso en mente: yo voy a rendir cuentas, tú vas a rendir cuentas. Pero más vale que mi actitud no sea: "Bueno, pues es tu bronca cómo vas a rendir cuentas tú". Espero que mi actitud sea: "No, yo voy a participar contigo, hermano, para que, cuando tú rindas cuentas, tu fruto sea mayor, y tu recompensa sea aún mayor delante de Dios".
Entonces, ya vimos eso cuando estudiamos el tribunal de Cristo; pueden ver más acerca de qué significa ser recompensado, y vimos varias cosas cuando hablamos de eso. Pero nada más quiero mostrarles que esa es la conexión con esta sección. Creo que es lo que dice Santiago, el capítulo 5, versículo 19, cuando dice: "Hermanos míos, si alguien de entre ustedes se extravía de la verdad, y alguien le hace volver, sepa que el que hace volver a un pecador del error de su camino salvará su alma de muerte y cubrirá multitud de pecados". Si yo veo que a mi hermano le está costando trabajo, está en una lucha con el pecado, se está desviando, es mi deber, como su hermano, buscar cómo jalarlo hacia acá.
Y decir: "Hermano, ven, no te desanimes. Vamos a trabajar juntos en esta batalla que se llama la santificación, y juntos vamos a buscar presentarnos delante del tribunal de Cristo como obreros aprobados". Es muy fácil… es la tentación pensar: "Yo tengo suficientes problemas en mi propia vida como para preocuparme de los problemas de alguien más. ¿Que no ves que estoy inundado, abrumado con cosas que me pasan a mí? ¿Tengo tiempo yo para preocuparme de otro hermano y de sus problemas?". Es muy fácil caer en la tentación de la indiferencia, caer en la tentación de la apatía unos a otros, en esta dinámica que Dios está buscando que tengamos como cristianos.
Manifiestos en las conciencias
Y vean cómo lo describe Pablo. Dice: "Ustedes saben que este es mi sentir hacia ustedes". Dice: "Pero a Dios somos manifiestos"; es decir, Dios conoce nuestros corazones. "Él sabe por qué lo hacemos; Él sabe que yo los amo y que quiero lo mejor para ustedes. No tengo que justificarme delante de Dios". Pero él dice: "Espero que también seamos manifiestos en las conciencias de ustedes". Es decir: "Espero que el tiempo que yo he pasado con ustedes haga evidente que, en realidad, mi sentir hacia ustedes es genuino; que es realmente porque quiero verlos crecer en Cristo, quiero verlos amar más a Dios, y quiero verlos tener mayores recompensas cuando estén delante de Él".
Pablo sabe que hay personas acusándolo y diciendo: "No, tu ministerio, Pablo, no es válido. Tú no eres un verdadero apóstol. Tu estilo de predicación es aburrido, tu manera de hablar… tú no usas la retórica de nuestro tiempo. Y además, mira cómo sufres, y te persiguen dondequiera que vas. Si fueras realmente un predicador y un apóstol, no te pasarían esas cosas". Ese es el tipo de acusaciones que hay gente dentro de la iglesia de Corinto que está diciendo hacia Pablo.
Y dice: "Bueno, yo sé que hay gente diciendo eso, pero espero que algunos de ustedes puedan discernir en sus conciencias, profundo dentro de sus corazones, que digan: 'No, sí parece que este apóstol Pablo sí es genuino. Parece ser que sí tiene un ministerio de parte de Dios hacia nosotros, que realmente nos ama, y que, pues, esto es como se ve ser apóstol'". Entonces, él ha estado desarrollando ese argumento ya por toda la carta, tratando de defender su apostolado con ellos, y hacerles ver que cuestionarlo a él no es de beneficio para ellos.
Una jactancia sana
Y dice, versículo 12: "No nos recomendamos otra vez a ustedes"; es decir: "No tengo que recomendarme constantemente". "Sino que les damos oportunidad de estar orgullosos de nosotros, para que tengan respuesta para los que se jactan en las apariencias y no en el corazón". Entonces, interesante, porque su argumento es: "Yo quiero que, de hecho, ustedes contradigan, peleen contra aquellos que están obsesionados con las apariencias, contra aquellos dentro de la iglesia que tienen este deseo más importante de lo externo que de lo interno". Si ustedes están viendo eso en su iglesia, donde lo externo toma prioridad, tengan cuidado, dice Pablo.
"Porque por eso me están criticando: porque ven muchas cosas en mí que…". En un momento van a ver; dicen: "Pablo está loco". Entonces, Pablo dice: "Mi deseo para ustedes es su crecimiento". Por eso es que él dice: "Les damos oportunidad de estar orgullosos de nosotros", de jactarse de nosotros. ¿No es interesante que use ese lenguaje? ¿Es buena la jactancia en el hombre? Bueno, no, no es buena la jactancia en el hombre en sí, pero es buena la jactancia en lo que Dios hace a través del hombre. Entonces Pablo, por ejemplo —ya lo vimos en 1 Corintios 14—, él habla muchas veces de las cosas de las cuales él podría jactarse.
Por ejemplo, él dice: "Yo hablo en lenguas más que todos ustedes". ¿Esa es su razón para jactarse? "Pues sí, pero ustedes se jactan de hablar en lenguas —les dice—, pero yo no me voy a jactar de hablar en lenguas. Yo prefiero…" —capítulo 14, versículo 19— "yo prefiero hablar cien palabras que ustedes entiendan". "Yo podría llegar a impresionarlos: miren cómo hablo lenguas". Y dirían: "Wow, Pablo sí, de hecho sí habla más lenguas que todos los demás". "Pero no, yo prefiero hablar con ustedes cien palabras que los edifiquen, que mil palabras que ustedes ni entiendan, porque no se trata de jactarme, no se trata de que me vean a mí; se trata de que ustedes crezcan en su amor por Cristo". De eso se trata el ministerio cristiano.
Entonces, está bien que ustedes piensen en relación con su autor favorito, que piensen en relación con su predicador favorito, pero no estén orgullosos de él. Es más, pueden pensar en nosotros como pastores y decir: "Yo estoy…". Bueno, ahí es donde está la advertencia: "No estoy orgulloso de ellos; estoy orgulloso de lo que Dios hace a través de ellos. De eso me jacto, en eso me glorío". Y de esa manera podemos honrar a los que son de bendición para nosotros sin quitarle la gloria a Dios. Dios sigue siendo el centro; Dios sigue siendo… la manera en la cual Él obra a través de la gente. Y es un orgullo sano, creo, del que está hablando Pablo aquí.
Si estamos locos, es para Dios
Versículo 13: "Porque si estamos locos, es para Dios; y si estamos cuerdos, es para ustedes". Entonces, el punto es este: puede parecer que estamos locos en nuestros métodos, en nuestras cosas; externamente, ustedes pueden no entender por qué lo hacemos, porque no coincide con nuestra cultura. Pero eso es entre nosotros y Dios. Los que servimos a Dios, nosotros sabemos que lo estamos haciendo para Dios, y Dios conoce nuestros corazones. Y ustedes deberían de entender, iglesia, y debería de tener sentido, que de hecho lo que hacemos es por amor a ustedes, para edificación de ustedes.
Entonces, el interés propio no es un factor en las decisiones de Pablo. Lo que él hace es para la gloria de Dios y para el beneficio de otros, siempre. Lo único que le importa a Pablo es lo que Dios piensa acerca de él. Su pregunta es —y esta debería ser nuestra pregunta siempre—: en todo lo que hacemos, ¿está Dios siendo honrado, y están otros siendo edificados con lo que estoy haciendo? Esa siempre es la pregunta; esa es la manera de filtrar nuestras acciones. ¿Lo que voy a decir honra a Dios y edifica? Es la pregunta. ¿O nada más quiero expresar mi punto de vista para yo quedar mejor, para yo verme más inteligente, para yo ser más impresionante?
¿Cómo respondemos, hermanos, ante la crítica injusta que a veces la gente nos puede hacer, cuando la gente juzga nuestras motivaciones? Y decimos: "No, eso no es mi motivación. ¿Por qué piensas eso?". Creo que a todos en algún momento nos pasa eso: que escuchamos que alguien dice: "Ah, es que es por eso que lo hace". ¿Podemos estar tranquilos dentro de nuestras conciencias de que lo que hacemos genuinamente es para Dios? Eso es con lo que está lidiando Pablo aquí. Y él dice: "Sí, estoy tranquilo; mi conciencia está tranquila delante de Dios. Sé que lo que hago es por amor a ustedes, y sé que ustedes no tienen que… Yo no me estoy jactando de mí mismo; estoy jactándome…". ¿Y qué es lo que dice Dios a través de Samuel? Dios ve lo que el hombre no ve: el hombre ve lo externo; Dios ve el interior.
Entonces, tenemos que constantemente estar examinando nuestras motivaciones delante de Dios. Los que nos juzgan, a lo mejor nos juzgarán por cosas externas, pero nadie puede juzgar el corazón más que Dios. Y nosotros podemos pedirle a Dios: "Examina mi corazón; ve si estoy haciendo las cosas por las motivaciones erróneas".
El amor de Cristo nos apremia
Luego continúa diciendo, versículo 14: "Pues el amor de Cristo nos apremia, habiendo llegado a esta conclusión: que uno murió por todos, y por consiguiente todos murieron. Y por todos murió, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos". Entonces, aquí otra vez tenemos esta combinación interesante —ya la mencioné hace rato—, esta tensión: Pablo está hablando de dos motivaciones, temor y amor. Y claro, hay un pasaje, 1 Juan 4:18, que dice: "En el amor no hay temor". Entonces suena un poco raro que ahora Pablo diga que el temor y el amor es lo que nos mueve, juntos.
Bueno, ¿pueden coexistir? Sí, porque son diferentes tipos de temor de los que está hablando la Palabra de Dios. Uno es el temor al juicio de Dios; uno es temor al castigo de Dios en condenación eterna. Y si tú eres hijo de Dios y has experimentado Su amor, Su amor sobreabunda para sacar ese temor y decir: "No, ya no hay condenación para los que están en Cristo Jesús", como dice Romanos 8:1. "Ya no tengo que tener miedo de presentarme delante de Dios, porque Cristo ha pagado por mis pecados, porque Cristo se ha convertido en mi justificación delante de Dios. Así que no hay temor en mi corazón".
Pero entonces, ese es el tipo de temor del que está hablando 1 Juan 4: es temor a juicio y condenación eterna. Ese es el tipo de temor que el amor saca, el amor de Dios. Pero cuando se trata acerca de un temor que en muchos pasajes es un mandamiento: "Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor", Filipenses 2. Más adelante, en el capítulo 7, también va a decir, versículo 1: "Amados, teniendo estas promesas, limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios". Entonces, el temor de Dios es un tema recurrente. Sí debemos tener el temor de Dios. "Prueben y vean que el Señor es bueno. ¡Cuán bienaventurado es el hombre que en Él se refugia! Teman al Señor, ustedes Sus santos, pues nada les falta a aquellos que le temen".
Un temor gozoso
Entonces, creo que esta idea de que el amor nos controla, y el amor va con el temor, nos muestra que Su amor como nuestro Salvador crea un temor en Él como juez: de acuerdo con las obras, de acuerdo con nuestras obras, de acuerdo con lo que significa servir y agradar al Señor. Es un sentido de la trascendencia de Dios sobre todas las cosas, como el juez final, que debe de constantemente crear en nosotros un temor. Pero nada más quiero que entiendan esto: es un temor sano. Eso es un temor que nos lleva a la acción como cristianos, que nos motiva. Es más, me atrevo a decir que es un temor gozoso, un temor lleno de gozo: "Sí, Señor, Tú eres el juez. Voy a rendir cuentas. Un día voy a estar ante Tu tribunal. Un día… Lléname de Tu temor para actuar en gozo todos los días para Tu servicio".
La pregunta es: ¿qué te motiva todos los días? ¿Cuál es tu motivación? ¿Temor a qué? ¿A ser pobre? "Por eso vas a trabajar". "Pues sí, no quiero ser pobre, no quiero morirme de hambre. Voy a ir a trabajar todos los días, y voy a poner mi despertador, y me voy a levantar a una cierta hora, y le voy a echar ganas". Porque hay una motivación ahí, movida por temor. Pero estas cosas de este mundo que causan temor en nosotros, y nos motivan, no son nada comparadas con las cosas que tienen que ver con el reino eterno de Dios. Eso debería producir temor en nosotros.
¿Estoy viviendo mi vida como cristiano ahí, nada más con la inercia, la tradición, las cosas que siempre se hacen? ¿O estoy buscando constantemente: "Señor, quiero hacer tesoros en el cielo. Quiero tener más tesoros en el cielo. No me importan los tesoros aquí; quiero más de Tus tesoros, tesoros eternos. ¿Qué puedo hacer para incrementar esos tesoros?". Y lo que es interesante es que aquí nos da la clave de cómo lo hacemos: "Pues el amor de Cristo nos apremia". En la Reina-Valera: "nos constriñe". Literalmente es "nos restringe", "nos limita", y la idea realmente es "nos guía". El amor de Cristo nos guía; el amor de Cristo nos dirige, dirige nuestras acciones, dirige nuestras vidas.
Su amor por nosotros
¿A qué se refiere: nuestro amor por Él, o Su amor por nosotros? Bueno, en base al contexto, creo que es Su amor por nosotros lo que nos guía. Romanos 5, versículo 5: "La esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado". Versículo 8: "Pero Dios demuestra Su amor para con nosotros en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros". ¿De qué está hablando cuando habla de todas estas ideas? Porque lo junta con todo esto: "uno murió por todos; por consiguiente, todos murieron". Esto suena un poco raro, porque pensaríamos: "Uno murió por todos; por lo tanto, todos viven", o "ya nadie tiene que morir".
Pero no; lo que está diciendo es: Cristo como nuestro representante legal —por eso tuvo que ser hombre, verdaderamente hombre—, como representante de la humanidad, Él pudo morir. Y nosotros, cuando ponemos nuestra fe en Él, morimos juntamente con Él. ¿A qué morimos? A nosotros mismos. ¿Para qué? "Para que los que viven ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos". Ahora vivimos para Él, ya no para nosotros.
El río y sus bordes
Entonces, imagínense esta imagen: el amor de Cristo nos dirige, nos controla; somos controlados por Su amor. Entonces, nosotros somos el agua en un río. ¿Qué pasa con un río? ¿Por dónde se va a ir? Por lo que sea que lo limita de los dos lados, por los bordes, ¿no es cierto? Si el borde va para acá, entonces el río va para acá; y si los bordes van para acá, el río va para acá. El río no se puede salir de esos bordes, normalmente, si está bajo el nivel de esos bordes. ¿Y entonces qué está pasando en la vida cristiana? Ahí vamos, y volteamos hacia acá, ¿y qué es el borde? La muerte de Cristo, Su sacrificio por nosotros. Eso nos endereza, y vamos para acá.
Y si queremos irnos hacia la derecha, ¿qué vemos de este lado? El sacrificio de Cristo. Y eso nos controla; no tenemos opción más que ir hacia adelante, por donde esto nos guíe. Donde sea que el amor de Cristo esté a nuestros lados, vamos a tener dirección. Entonces, si somos tentados a pensar en nosotros mismos primero —es la tentación de mi corazón: "Señor, yo soy lo más importante en mi vida"—, ¿qué va a pasar si volteo para acá y veo la cruz? Voy a ver a Cristo buscando no lo Suyo primeramente, sino siendo un siervo sacrificial por otros, buscando el bienestar del pueblo que vino a redimir. Y lo veo a Él, y digo: "Ah, no". Como dice Filipenses 2: no debo de pensar en mí primero, porque Cristo no hizo eso.
Entonces, veo allá la cruz; me libera. Quiero darme por vencido, y digo: "Ay, Señor, el ministerio… Pobre de mí, es que siempre me están criticando, y nadie me entiende, y ya quiero tirar la toalla. Porque mira, mira a los hermanos, qué hipócritas son todos, y nada más juzgando. Ya no quiero". Tenemos la tentación de hacer eso a veces. ¿Y qué pasa? Volteamos hacia el borde, ¿y qué vemos? La cruz, el amor de Cristo. ¿Y qué hace eso? ¿Se rindió Cristo cuando se burlaban de Él, cuando a Él lo criticaban, cuando a Él lo juzgaban, cuando a Él le decían: "Bájate de esa cruz, si eres Dios"? Perseveró hasta el final. Perseveró. Su amor es mi ejemplo. Entonces, no puedo voltear hacia allá; tengo que seguir hacia adelante.
Entonces, este río está siendo controlado, está siendo dirigido por el amor de Cristo de ambos lados, para que no nos desviemos. Si tengo la tentación a sentirme mal por mí mismo, si tengo la tentación a que haya amargura dentro de mi corazón, si tengo la tentación a que haya indiferencia dentro de mí, volteo a la cruz, y la cruz me muestra el amor de Dios y me recuerda el camino que debo de seguir.
Entonces, la pregunta es: ¿qué es lo que controla nuestras acciones, nuestra mente, nuestros afectos, nuestras relaciones? ¿Qué es lo que controla todas esas cosas? Pero que sea lo que dice Gálatas 2:20: "Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a Sí mismo por mí". Eso es verdadera libertad: vivir dentro de los límites y del control del amor de Dios. Eso es verdadera libertad como cristianos.
Ya no conocemos a nadie según la carne
Y el otro punto que menciona Pablo, creo yo, en relación con esta verdad, viene en el versículo 16: "De manera que nosotros, de ahora en adelante, ya no conocemos a nadie según la carne; aunque hemos conocido a Cristo según la carne, sin embargo, ahora ya no lo conocemos así". Es muy interesante este argumento que presenta Pablo aquí. Porque Pablo, ¿qué pensaba originalmente acerca de Jesús? Fariseo de fariseos, celoso de la ley, él ve a Jesús y él dice: "Ese es un impostor mesiánico, ese es un hereje. Es más, el hecho de que fue crucificado muestra que es un impostor, porque Dios dijo: 'Maldito aquel que cuelga en un madero'. La maldición fue sobre Él, la maldición de Dios. Por tratar de pretender ser el Mesías de Dios, merecía la crucifixión".
Así es como Pablo pensaba sobre Jesús según la carne, según todas estas cosas externas que él podía ver. Y ahora él ve a Jesús: Jesús se aparece a él en el camino a Damasco, y tiene este encuentro con Jesús. Y ahora todo lo que antes pensaba acerca de Jesús toma un giro completamente de 180 grados, para ahora ver todo lo que él repudiaba acerca de Jesús como lo más hermoso acerca de Jesús. Porque él entiende: "No, no es Jesús un impostor mesiánico; de hecho, Él cumple perfectamente todas las profecías mesiánicas. Y, de hecho, el hecho de que fue colgado en un madero son buenas noticias para mí, y yo debo de gozarme, porque eso encaja perfectamente en el plan de Dios para redimir a la humanidad".
"Y Él es el Cordero final y eterno que Dios ha provisto para que podamos ser reconciliados con Él. Y eso me llena de gozo, y eso me da una nueva esperanza, porque no es la ley que yo tengo que cumplir; es la ley que Cristo cumplió por mí. Y eso es la gracia de Dios, dándome esa justicia de la ley a través de la fe: mi culpabilidad sobre Cristo, y Su justicia sobre mí". Eso es como ahora Pablo lo ve.
Un Jesús según la carne
Nosotros —y eso es muy común en nuestra sociedad— podemos también crear un Jesús según la carne. ¿Cuál es un Jesús según la carne? Pues el Jesús que tiene la mayoría de la gente es según la carne, porque es un Jesús que es como ellos quieren que Él sea, con todas las cosas externas y materiales que este mundo valora. Entonces, Jesús se ha convertido solo en un medio para obtener ciertas cosas. Y dicen: "Bueno, Jesús me puede dar más dinero, o salud, o me puede restaurar mi familia, o me puede ayudar en este problema que tengo, en este problema que tengo". Entonces ven a Jesús más como un genio, el genio de una lámpara que está ahí para cumplir nuestros deseos, y no están viendo a Jesús como realmente es. Jesús puede ser un ídolo que nos hemos formado: ver a Jesús según la carne.
Pero no nada más es eso. Para Pablo no es nada más que su perspectiva acerca de Jesús ha cambiado; es que su perspectiva de la gente ha cambiado. Ahora él ve a la gente completamente diferente. Por eso dice: "De manera que nosotros, de ahora en adelante, ya no conocemos a nadie según la carne". Entonces, el conocer correctamente a Jesús cambia mi visión y mi manera de ver a toda la gente que me rodea. Y por eso él dice en Colosenses 3:9: "Dejen de mentirse los unos a los otros, puesto que han desechado al viejo hombre con sus malos hábitos, y se han vestido del nuevo hombre, el cual se va renovando hacia un verdadero conocimiento, conforme a la imagen de Aquel que lo creó".
En esta renovación es la clave de cómo percibimos diferente a Cristo y nuestra nueva naturaleza en Él. Dice: "En esta renovación no hay distinción entre griego y judío, circunciso e incircunciso, bárbaro, escita, esclavo, libre, sino que Cristo es todo, y en todos. Entonces, ustedes, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia, soportándose unos a otros y perdonándose unos a otros, si alguien tiene queja contra otro. Como Cristo los perdonó, así también háganlo ustedes. Sobre todas estas cosas, vístanse de amor, que es el vínculo de la unidad".
Lo mismo que describe en Gálatas 3: "Son hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús. Porque todos los que fueron bautizados en Cristo, de Cristo se han revestido. No hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay hombre ni mujer, porque todos son uno en Cristo". Entonces, ¿cómo cambió ahora la perspectiva de Pablo de la gente? Antes, para Pablo lo que era importante era qué: si tú eras judío. "Ah, si tú eres judío, eres del pueblo de Dios y eres de los míos". Así lo veía Pablo: "Nosotros somos el pueblo escogido de Dios. Tenemos un gran privilegio, porque Dios, por virtud étnica, nos ha salvado y nos ha escogido como Su pueblo".
Entonces, él menospreciaba a todos los que no fueran gentiles. Y lo que valora este mundo en general: educación, el dinero que tienes, si eres guapo o eres feo, todas esas cosas, nuestras apariencias externas; eso es lo que el mundo usa para juzgarnos. Y dice Pablo: "No usemos esos parámetros para juzgarnos". ¿Usemos qué para juzgarnos unos a otros? Nuestra identidad en Cristo. Lo único que importa: ¿eres de Cristo? De ahí en fuera —cuánto ganas, de qué color es tu piel, cuánto has estudiado—, todo eso termina siendo sin importancia. "No me importa, porque tú y yo ahora tenemos lo más importante que podemos tener en común, que es que somos hermanos en Cristo. Así que vivamos esa unidad de esta nueva identidad".
Tú y yo tenemos más en común con nuestros hermanos rusos, que no están aquí y que no hablan español —ni inglés hablaban tampoco; entonces, ¿en qué les hablábamos?—, más en común con ellos que con la mayoría de gente que sí habla nuestro idioma, ¿no es cierto? Hay algo más profundo que nos une que la cultura, que el idioma, que el estatus social, que la profesión, y es que somos hermanos y hermanas en Cristo. Pablo ha aprendido a juzgar correctamente a la gente, no por lo externo. Estar en Cristo cambia cómo ves a otros, cambia cómo valoras a otros, y estar en Cristo te une con otros en Él.
Una nueva creación
Lo cual me lleva al último versículo y al último punto, que es: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron". Y como dice la Reina-Valera: "He aquí, han sido hechas nuevas". Me gusta —y ahorita les voy a mostrar por qué creo que es importante—, me gusta más esa versión en este versículo. Somos nuevos, una nueva creación. Y también pueden traducir "nueva criatura"; puede ser traducido "nuevas creaciones". Es esta idea. Y esto creo que Pablo lo toma, en general, de esta idea del nuevo nacimiento, de lo que leemos en Juan 3. Le dijo Jesús a Nicodemo: "Es necesario que nazcas de nuevo, si quieres ver el reino de Dios".
Pero Pablo, de hecho, ya también lo mencionó en 2 Corintios, capítulo 4, versículo 6, ¿se acuerdan?: cómo se ve este nuevo nacimiento. Versículo 6 del capítulo 4, dijo: "Pues Dios, que dijo: 'De las tinieblas resplandecerá la luz', es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo". Entonces, Pablo tiene en mente este nuevo nacimiento, o esta nueva creación, como una anticipación de la nueva creación futura que vendrá. Es decir, nosotros ya empezamos a experimentar este cambio radical, algo nuevo que Dios está haciendo en la humanidad, que anticipa la restauración final de todas las cosas, de todo el universo. Es un… dice Sam Storms: "Hemos renacido a un microcosmos del macrocosmos escatológico". Si quieren, cuelguen esa frase en su sala, y así la gente les pregunta qué significa eso.
Tu biografía
¿Se dan cuenta de que este versículo 17 es la biografía de todos los que estamos aquí, que hemos creído en Cristo? Esta es tu biografía, con sus detalles. Pero cada vez que escuchamos los testimonios de los que se bautizan aquí enfrente, que hablan sobre cómo llegaron a creer en Cristo Jesús, cómo fueron confrontados con su pecado, cómo se dieron cuenta de que necesitaban ser reconciliados con Dios, cuando escuchamos eso, esto es lo que estamos escuchando: "Si alguno está en Cristo, nueva creación es". Eres nuevo. ¿Qué significa eso?
¿Qué significa? Quiero aclarar algo, porque creo que este versículo se ha usado mal. No significa arreglar algo que estaba mal en tu vida; mucha gente hace eso. No significa cambiar malos hábitos que antes tenías. No significa que ahora tienes una nueva lista de cosas que debes de hacer y una nueva lista de cosas que no debes de hacer: "Mira mis nuevas listas; eso significa ser una nueva criatura". No, eso no es lo que significa, de hecho. Y ese es el problema: que muchas veces hemos escuchado este versículo siendo usado para decir: "Pues yo antes era un drogadicto; ahora ya no lo soy. Soy una nueva criatura; las cosas viejas pasaron; por eso ya no me drogo".
No necesitas a Jesús para dejar las drogas o el alcohol; la gente hace eso todo el tiempo sin Jesús. "Antes yo apostaba y perdía todo mi dinero; ahora ya no. Soy una nueva criatura". La gente deja de apostar sin Cristo todo el tiempo. "Antes yo era un adúltero; ahora ya no soy adúltero. Soy una nueva criatura en Cristo". Hay gente que genuinamente se arrepiente del adulterio y cambia sus maneras de vivir sin Cristo. ¿Puedes restaurar tu matrimonio sin Cristo? Sí. ¿Puedes dejar las drogas y el alcohol sin Cristo? Sí. Puedes hacer muchas cosas sin Cristo. Pero de eso no está hablando este pasaje.
¿De qué está hablando? Está hablando de ser reconciliado con Dios; de eso está hablando. Está hablando de una nueva manera de ver el mundo entero; está hablando de una nueva manera de percibir la realidad de todo lo que te rodea, como ya decíamos; especialmente, una nueva manera de relacionarse con otros. Eso es lo que es nuevo; eso es lo que ha cambiado. Claro, implica dejar atrás el pecado; por supuesto que eso es parte de la historia. No estoy diciendo que no hay algo de eso aquí; estoy diciendo que en esencia eso no es el cambio, eso no es lo nuevo.
Estar en Cristo
En esencia, el cambio es… ¿qué? Ya lo vimos, ¿se acuerdan? Pablo ya habló de esto en el capítulo 3, versículo 6, cuando hablaba del nuevo pacto, ¿se acuerdan?: "No de la letra, sino del Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida". Está hablando de una transformación del corazón, un nuevo propósito. Eso es lo que pasó en ti. Y "en Cristo" resume todas estas realidades. ¿Qué significa ser una nueva criatura? Es estar en Cristo. Y esta doctrina de la unión con Cristo es tan importante a lo largo de todas las Escrituras. Se dice tan rápido, pero aquí Pablo está tratando de resumir muchas cosas.
Cuando dice "en Cristo", está hablando de nuestra redención, de nuestra seguridad, de nuestra aceptación, de nuestra seguridad, de nuestra herencia, de nuestra participación juntamente con Cristo en Su naturaleza, de nuestro nuevo conocimiento de la verdad. John Owen dijo: "Es la causa de todas las demás gracias": nuestra adopción, nuestra justificación, nuestra santificación, nuestro fruto, nuestra perseverancia. Todo eso está ligado a estar en Cristo. Y hay algo aquí; o sea, creo que el pasaje está diciendo: "Ustedes no piensan lo suficiente en qué significa estar en Cristo. Su problema es ese". Ese es el problema de todo cristiano que deja de meditar en lo que significa ser una nueva creación. ¿Significa qué? Significa que yo estoy unido a Cristo.
He aquí
Por eso —y aquí llego a este punto de la Reina-Valera—, porque me gusta lo que dice la Reina-Valera cuando dice "he aquí". Como que desapareció aquí, en mi… en la NBLA: "ahora han sido hechas nuevas". Pero ¿entienden?, cuando está el "he aquí", ¿cuál es la fuerza de eso? Es decir: "Sorpréndanse, sientan admiración e incredulidad acerca de lo que eso significa: estar en Cristo". He aquí, todo es hecho nuevo. Debes sorprenderte por eso. Estaba yo buscando en las diferentes versiones, y encontré que la NVI, y también la Nueva Traducción Viviente, ponen con signos de exclamación esta última oración, justamente para darle esa fuerza de: "¡Esto es increíble lo que te estoy diciendo!", dice Pablo.
Esta nueva realidad, de lo que significa estar en Cristo, es la realidad más asombrosa de tu existencia como creyente. ¿Qué implicaciones tiene esto para tu vida? ¿Viven ustedes en esclavitud porque han fallado en el "he aquí", en contemplar, en meditar en lo que significa ser una nueva creación? Una nueva creación significa… es el nuevo pacto. Significa… nos apunta hacia lo que Dios hizo en Génesis. Dios hizo una creación, y ahora, en Cristo, hace una nueva creación: una nueva humanidad, un nuevo nombre, una nueva ciudad, una nueva manera de estar parados delante de Dios, un nuevo poder, una nueva esperanza, un nuevo destino. ¿Se dan cuenta de todo lo que hay ahí?
Entonces, no es nada más que tú busques en tu Biblia donde dice: "Yo recibí a Cristo tal día, de tal mes, de tal año". "Ah, ¿te acuerdas de ese momento? Una experiencia, lo que sentí en ese momento; fue muy bonito, lo sentía entonces. Pero ahora ya, pues, la vida cristiana sigue, y supongo que esto es…". No es solamente una experiencia del pasado; es una experiencia constante del presente, viendo hacia delante en lo que Dios tiene para nosotros, entendiendo la realidad de lo que dice Jeremías 31, la transformación del corazón.
"Pondré mi ley dentro de ellos, sobre sus corazones la escribiré. Entonces yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. No tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciendo: 'Conoce al Señor', porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande —declara el Señor—, pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado". El nuevo pacto representa una nueva obediencia, una nueva relación, un nuevo conocimiento, un nuevo perdón. Y esta nueva creación significa que tenemos nuevos valores y una transformación interna de nuestros afectos y de nuestros deseos.
¿Se dan cuenta por qué es mucho más, "de modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es", que solo como: "Ah, y a mi vida le agregué a Cristo; a mi vida le agregué la religión y la religiosidad. Antes no tenía ese elemento; ahora tengo un elemento más: mi trabajo, mi profesión, mi familia, y también mi religión"? No. Él es todo. Él es el fundamento de todas las demás áreas de mi vida. Ha transformado mi manera de pensar y de ver todas las realidades que me rodean.
Persuadidos de amar
Hermanos, este lenguaje que usa Pablo, de creación, de redención —pensando también en la redención de Israel, sacándolos de esclavitud en Egipto—, todas estas imágenes creo que están en la mente de Pablo cuando trata de explicar estas verdades para nosotros. Nosotros necesitamos ser persuadidos, persuadidos de que el amor tiene que ser una prioridad en nuestras vidas. ¿Por qué? Porque el amor de Cristo nos controla. Pablo sentía la necesidad de que los corintios cambiaran sus prioridades: "Piensen en el amor". Porque, así como los corintios, Iglesia Evangélica de Cuajimalpa, podemos estar priorizando la verdad sobre el amor, pensando que somos defensores de la verdad, y olvidándonos completamente de cómo se ve esa verdad aplicada hacia los demás.
Dice Pablo en Efesios 4: que la verdad siempre sea en amor, en amor. Y mientras nuestro entendimiento del evangelio crezca, y de lo que Dios ha hecho por nosotros, de nuestra nueva identidad y nuestro nuevo propósito, entre más crezca nuestro entendimiento del evangelio, más crecerá nuestro amor por la gente. Eso es lo que está diciendo este pasaje. Esta es la implicación de lo que Pablo está mostrándoles a los corintios aquí: "En esto conocerán todos que son mis discípulos: si se tienen amor los unos a los otros".
Oración
Señor, ayúdanos a vivir esta realidad. Ayúdanos a buscar Tu voluntad juntos, viviendo en el temor de lo que significa rendir cuentas ante un Dios tan grande, majestuoso y glorioso. Y también ayúdanos, Señor, a vivir, vivir bajo los límites de Tu amor, confinados a Tu amor, guiados por Tu amor, para que cada vez que volteemos y tengamos la tendencia a desviarnos, recordemos que Tu amor nos constriñe, nos dirige a amarnos unos a otros. Queremos, Señor, honrarte como iglesia. Queremos honrarte en la manera en que reflejamos que somos una nueva creación. Es la manera en que Tú has escogido redimir a Tu pueblo, a través de Cristo Jesús, a través de una transformación del corazón, y queremos que eso sea evidente a todos los que nos conocen. En el nombre de Cristo Jesús oramos. Amén.
Escúchanos
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