Eclesiastés 5:8-6:9EclesiastésNathan Díaz
El Amor al Dinero
Transcripción
Lectura de Eclesiastés 5:8 al 6:9
Hoy, hoy vamos a continuar con Eclesiastés, Eclesiastés capítulo 5. La semana pasada hablamos acerca de cómo venir a la casa de Dios: cuál es la actitud correcta de reverencia, de temor, delante de lo que representa la casa de Dios y la presencia de Dios en la vida de Su pueblo, de la iglesia. Cada domingo hacemos eso: nos reunimos buscando que en nuestras vidas Dios sea glorificado al contemplar quién es Él. Eso es lo que vimos la semana pasada. Hoy vamos a ver a partir del versículo 8 de Eclesiastés 5, y hasta Eclesiastés 6:9.
Dice: "Si opresión de pobres y perversión de derecho y de justicia vieres en la provincia, no te maravilles de ello; porque sobre el alto vigila otro más alto, y uno más alto está sobre ellos. Además, el provecho de la tierra es para todos; el rey mismo está sujeto a los campos. El que ama el dinero no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad. Cuando aumentan los bienes, también aumentan los que los consumen. ¿Qué bien, pues, tendrá su dueño, sino verlos con sus ojos? Dulce es el sueño al trabajador, coma mucho, coma poco; pero al rico no deja dormir la abundancia.
Hay un mal doloroso que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas por sus dueños para su mal; las cuales se pierden en malas ocupaciones, y a los hijos que engendraron, nada les queda en la mano. Como salió del vientre de su madre, desnudo, así vuelve, yéndose tal como vino; y nada tiene de su trabajo para llevar en su mano. Este también es un gran mal, que como vino, así haya de volver. ¿Y de qué le aprovechó trabajar en vano? Además de esto, todos los días de su vida comerá en tinieblas, con mucho afán y dolor y miseria.
He aquí, pues, el bien que yo he visto: que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol, todos los días de su vida que Dios le ha dado; porque esta es su parte. Asimismo, a todo hombre a quien Dios da riquezas y bienes, y le da también facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce de su trabajo, esto es don de Dios. Porque no se acordará mucho de los días de su vida; pues Dios le llenará de alegría el corazón.
Hay un mal que he visto debajo del cielo, y muy común entre los hombres: el del hombre a quien Dios da riquezas y bienes y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; pero Dios no le da facultad de disfrutar de ello, sino que lo disfrutan los extraños. Esto es vanidad, y mal doloroso. Aunque el hombre engendrare cien hijos, y viviere muchos años, y los días de su edad fueren numerosos, si su alma no se sació del bien, y también careció de sepultura, yo digo que un abortivo es mejor que él. Porque este en vano viene, y a las tinieblas va, y con tinieblas su nombre es cubierto. Además, no ha visto el sol, ni lo ha conocido; más reposo tiene este que aquel. Porque si aquel viviere mil años dos veces, sin gustar del bien, ¿no van todos al mismo lugar?
Todo el trabajo del hombre es para su boca, y con todo eso su deseo no se sacia. Porque, ¿qué más tiene el sabio que el necio? ¿Qué más tiene el pobre que supo caminar entre los vivos? Más vale vista de ojos que deseo que pasa. Y también esto es vanidad y aflicción de espíritu".
Señor, te pedimos que bendigas este texto al contemplar qué es lo que tiene para nosotros el día de hoy. Que podamos gozarnos en ver las cosas que nos has dado hoy, y la manera en que quieres que las visualicemos, que las contemplemos como un don de Ti. Y que podamos gozarnos día a día en Tu soberanía, y en Tu cuidado y Tu control de nuestras vidas. En el nombre de Cristo Jesús, amén.
Un quiasmo sobre el dinero
Ese es el tema de esta sección: el amor al dinero. Espero que hayan visto, hayan sentido, el tema central del Predicador aquí. Y antes de empezar quiero mostrarles algo muy importante acerca de esta sección, y quiero mostrarles por qué escogimos esta sección para hablar el día de hoy. Es un poco confuso, porque cuando nosotros leemos algo, estamos acostumbrados a leer en un libro que los pensamientos vayan desarrollándose de uno a otro, de uno a otro, y de uno a otro. Y en la literatura de la Biblia encontramos, en la poesía, una estructura literaria que se llama quiasmo. Y básicamente, lo que es un quiasmo es la estructura A, B, B, A. O sea, desarrolla un tema, y otro tema, y luego un paralelo, y se regresa al primer tema. Entonces el primero y el último serían iguales, y los de en medio serían iguales.
En este caso, en esta sección, en este pasaje, tenemos A, B, C, B, A, porque C es la conclusión, el clímax, la lección del pasaje, y está justo en medio de estos dos paralelos de los ejemplos que da negativos acerca del dinero. Entonces, la estructura es… se las voy a mostrar; véanlo ahí en su Biblia, y quiero que lo traten de ver. La estructura es: versículos 8 al 12 —5, del 8 al 12— es la primera línea de pensamiento del Predicador; del 8 al 12, que es la idea de la gente que no puede encontrar satisfacción, de una triste inversión del dinero. Después, la siguiente sección es de los versículos 13 hasta el 17, en donde el pensamiento del Predicador es aquellos que no pueden disfrutar del dinero, o una mala inversión del dinero. O sea, ese es A, 8 al 12; es B, 13 al 17. Y luego C, que es la conclusión, es del 18 al 20. Después, 6:1 al 6 es B otra vez; es la misma idea que se desarrolló en el capítulo 5, versículos 13 al 17: es paralelo al 6:1 al 6. Y después, otra vez A, que es lo mismo con lo que empezamos en el capítulo 5, versículos 8 al 12: A otra vez regresa en el 7 al 9.
Perfectamente claro, ¿verdad? Así es Eclesiastés. O sea, no crean que lo que les acabo de explicar era algo así como: "Ah, sí, muy fácil de entender, y nada más lo leí y ya lo vi". O sea, requiere un análisis muy detallado de la estructura de esta sección para entender cómo está estructurada, tratar de ver dónde están los paralelos y cómo se desarrolla. Entonces, es lo que vamos a hacer. Vamos a ver… como somos occidentales aquí, y no nos gusta pensar como está escrito aquí, entonces vamos a ver las secciones que son paralelas juntas, y después, al final, como buenos occidentales, vamos a ver la conclusión al final, no en medio. Así pienso yo también; o sea, esa es mi manera de pensar las cosas. Entonces creo que es más sencillo.
El dinero no satisface: opresión y política
La primera sección es acerca del dinero, de cómo es que no nos satisface. Y quiero que vean aquí esta estructura. Número uno, versículos 8 al 9, hablando de la política, algo de cómo funciona la política de cualquier sociedad: opresión de pobres, perversión de derecho, de justicia. Y lo interesante que dice aquí el Predicador es que esto es lo lógico de cualquier sociedad. La gente que está arriba —los políticos principalmente, que están arriba—, ¿piensan realmente en los que están abajo? No. Y es chistoso; o sea, lo que dice el Predicador no es: "A ver, cuando veas injusticia, reclama; asegúrate de que se haga justicia". ¿Qué es lo que dice que hagamos? ¿Cuál es la orden aquí? No te sorprendas si tú ves que hay abuso en la sociedad, abuso en el sistema de justicia que existe en un país. No te sorprendas. Así es. Estamos estructurados en nuestra sociedad de tal manera que siempre ha sido así y siempre será así. ¿Por qué? En una sociedad democrática, por ejemplo, como la nuestra, supuestamente elegimos a personas que nos dirijan, que controlen el dinero del país, donde nosotros pagamos impuestos y ellos administran ese dinero. Pero, por supuesto, inevitablemente, aquellos que están en esa posición de administrar ese dinero caen, ¿en qué clase de tentación? Pues la tentación del dinero, el poder tener más dinero, y pensar acerca de cómo hacerse ricos. Siempre ha sido así. ¿Hay algún gobierno de algún país, de alguna época, del que ustedes puedan decir: "Ay, no, nadie que estaba en control quería enriquecerse"? No ha existido nunca.
Y esa es la realidad que el Predicador quiere hacernos ver. Es la realidad de un mundo caído. Ahora, no dice que no denunciemos la injusticia; no dice que no digamos: "Eso está mal". Pero sí dice que lo aceptemos como parte de la realidad de este mundo caído, en donde aquellos que están hasta arriba se protegen unos a otros. Eso es de lo que está hablando cuando dice que uno más alto está sobre ellos. Dice: "…porque sobre el alto vigila otro más alto, y uno más alto está sobre ellos". O sea, está esta estructura jerárquica hasta arriba, en donde cada uno de los que están en control se protegen a sí mismos y están pensando acerca de sus propios intereses.
Un versículo difícil: el rey sujeto a los campos
Y después tenemos un versículo extremadamente confuso, porque dice el versículo 9: "Además, el provecho de la tierra es para todos; el rey mismo está sujeto a los campos". Eclesiastés, ¿verdad? Así hay muchos versículos. Leí más o menos seis comentarios de Eclesiastés, y en seis comentarios encontré cuatro interpretaciones diferentes de este versículo. Y todas están de acuerdo en una cosa. ¿Saben qué es? Que no es claro. No saben de qué está hablando. Entonces son suposiciones las que están haciendo, porque dicen: "El hebreo no es claro. No entendemos qué es lo que la estructura original en hebreo está diciendo; podría tener muchos significados diferentes". Entonces, yo les voy a decir cuatro interpretaciones de lo que podría estar diciendo el versículo 9, y vamos a ver qué es, al final, básicamente, el mensaje de estos versículos. Porque, cuando nos encontramos con textos difíciles en la Biblia, por lo regular, aunque no entendamos completamente lo que está diciendo, siempre existe un principio claro por debajo que sí podemos afirmar.
Entonces, eso de "además, el provecho de la tierra es para todos; el rey mismo está sujeto a los campos": una idea es que la burocracia causa la opresión y la tiranía. Es decir, desde arriba… lo que afecta a todos viene desde arriba. Lo que hace el rey afecta lo que está sucediendo en los campos, porque eso está relacionado con lo que leímos en el versículo 8. O sea, uno más alto sobre este, y otro más alto sobre este, se están protegiendo entre sí mismos, y llega hasta el rey, hasta la persona con mayor poder e influencia: el problema de la burocracia, el problema de la corrupción dentro de la sociedad, que afecta a todos los demás que están abajo. Esa es una interpretación.
La otra es que, aunque haya tiranía, aunque exista abuso de poder, dice: "El provecho de la tierra es para todos; el rey mismo está sujeto a los campos". Es decir, que aun el rey tiene cierta responsabilidad para con la población, de tal manera que aun la tiranía es mejor que la anarquía. O sea, un gobierno corrupto es mejor que ningún gobierno, y hay beneficios para la sociedad; hay beneficios dentro de lo que aprovecha a todos, representado en el campo. Hay provecho en eso aun cuando tenemos un gobierno corrupto. Interpretación número dos.
Interpretación número tres: aunque el rey toma la tierra para sí mismo… o más bien, el rey toma la tierra para sí mismo y la desperdicia, siendo que la tierra debería de ser para bien. Porque, al final, ellos son los que tienen el control, y entonces toman lo que debería de ser del pueblo, para el provecho del pueblo, y lo usan para cosas banales. Tercera interpretación.
Cuarta interpretación: "El provecho de la tierra es para todos; el rey mismo está sujeto a los campos". Es decir, que aunque existe un abuso de poder, aunque existe corrupción en el sistema, aun las personas de mayor influencia política, aun las personas que están hasta arriba, necesitan de la gente de abajo, los que hacen los campos. Es decir, ¿qué come el rey? Pues lo que siembran los que están en los campos. Es decir, el rey es dependiente; aun ellos… eso es una desventaja. Aunque ellos tienen el poder y el control, aun ellos necesitan de la gente, y están en una posición de desventaja. Como vamos a ver más adelante, hay este tipo de contrastes en el pasaje: ¿qué ventaja tiene ser rico? ¿Qué ventaja tiene ser pobre? Todo eso es lo que está haciendo el Predicador.
No paso mucho tiempo ahí; ya nada más se los dije. Esas son las diferentes interpretaciones. ¿Qué es lo que está diciendo el Predicador? No estoy seguro. Pero podemos afirmar una cosa: podemos afirmar que está haciendo un énfasis en que vivimos en un mundo caído, y en un mundo en el cual hay intereses de por medio en todos, que los llevan a amar las riquezas. Porque hacia allá va este pasaje.
El que ama el dinero no se saciará
Vean lo que dice el versículo 10. Dice el versículo 10: "El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad. Cuando aumentan los bienes, también aumentan los que los consumen. ¿Qué bien, pues, tendrá su dueño, sino verlos con sus ojos?". Y luego hace este contraste así. Aquí están estas personas que aman el dinero. Y si tú amas el dinero, básicamente dice, nunca puedes tener suficiente dinero, y el amor al dinero te consume. Y cuando aumentas en posesiones, adivinen qué aumenta también: las sanguijuelas humanas. Eso aumenta junto con las posesiones. Si tienes más, tendrás más amigos. ¿Amigos por qué? ¿Qué es lo que quieren? Algo para ellos. Ven provecho en tu amistad si es que tú tienes más.
Tres jóvenes que buscaban a la muerte
Hay una historia que leí, que es de las fábulas de Canterbury, y esa historia está buenísima. Tres hombres, tres jóvenes, deciden enfrentarse a la muerte, o matar a la muerte. O sea, dicen: "Vamos a encontrar dónde está la muerte, y vamos a ir contra ella. Creo que podemos contra ella". Entonces van, investigan, entran al pueblo, andan preguntando: "¿Dónde se encuentra la muerte? ¿Dónde se encuentra la muerte?". Y entonces se encuentran con un viejito que les dice: "Ah, pues la muerte está por aquel roble viejo de allá". ¿No? Y entonces van ellos al roble, y no encuentran a la muerte. Lo que encuentran son ocho ollas de oro. Y se dan cuenta: "Ahora tenemos aquí este oro". Entonces dicen: "Vamos a pasar aquí la noche, para proteger el oro y quedarnos con el oro". Y entonces ya se distraen de su misión, que era ir contra la muerte. Porque el viejito les dijo: "Ahí, ahí ciertamente está la muerte", en donde está el roble. Ya ven hacia dónde va la historia, ¿no? "Ahí ciertamente está la muerte". Y están estos ocho contenedores de oro, y entonces se quedan ahí la noche. Y el más joven dice: "Voy a ir a comprar comida". Entonces va al pueblo, compra comida, compra vino. Pero además de comprar el vino, compra veneno, y le pone veneno al vino, porque empieza a pensar: "Si yo enveneno a mis amigos, entonces yo me puedo quedar con todo ese oro". Mientras, los otros dos, que están en el roble, dicen: "Mm, ahorita ya se fue él. ¿Qué pasa si, cuando regrese, lo matamos, y entre nosotros mejor nos dividimos estas ocho ollas de oro?". Entonces, ¿qué es lo que pasa? Regresa el amigo, y lo matan, y luego se toman el vino para celebrar que lo mataron. Ciertamente ahí estaba, ¿qué? La muerte: es el amor al dinero.
Entre más tengas, menos lo disfrutarás
Entonces, el mensaje del Predicador es este: cuando tú amas el dinero, hay un problema con ese amor al dinero, diseñado por Dios. ¿Cuál es ese diseño de Dios en el amor al dinero? Entre más sea tu adicción al dinero, más grande es el hoyo en tu corazón; es decir, más vacío terminas quedando. Así está hecho el diseño de Dios para el ser humano, y eso queda claro aquí. Si tú amas el dinero, no sacarás fruto. Si tienes más, tendrás más problemas en tu vida. Y es más: entre más tengas, menos lo disfrutarás tú, y más lo disfrutarán otros en vez de ti. En cambio, un trabajador, dice, a lo mejor no tiene mucho que comer, o tiene mucho o poco que comer, pero al final se duerme y no tiene ninguna preocupación; duerme bien. Y el otro, que es rico, come mucho, pero le da indigestión de comer tanto, y no duerme bien. Pero no tanto por la indigestión; no es nada más un problema físico, sino un problema mental: el estrés de lo que representa tener más cosas. Es la desventaja de ser rico.
Su deseo no se sacia
Continuamos con la siguiente sección, que es la sección B. ¿Se acuerdan? Esta es la sección A, este es el primer pensamiento. Perdón, no vamos a ver la B; vamos a ver la A, que es con la que termina el pasaje, que empieza en el capítulo 6, versículo 7, nuevamente. Esa es la idea de no encontrar satisfacción en las cosas que poseemos: "Todo el trabajo del hombre es para su boca, y con todo eso su deseo no se sacia". Es la misma idea. Cuando tú comes, ¿quién de aquí dice: "Ah, ya comí, ya no voy a volver a tener hambre"? ¿Qué pasa? Al rato ya tienes hambre otra vez, ¿no? Pasa eso con la comida. Es exactamente lo mismo con el dinero. Te satisface un poquito; dices: "Quiero tener más". Tienes más, y de pronto, adivina qué: ya no te satisface, o quieres más.
Yo lo veo en mi propia vida. Pero, ¿saben con quién es más claro? Con los niños. Ahí está mi hijo, día tras día, semana tras semana, diciéndome: "Papá, este es el juguete que quiero. Por favor. Si ese es el único juguete que poseo, con eso estoy contento". Y entonces pasa semanas o meses ahorrando su dinero, o llega su cumpleaños por fin, o llega Navidad por fin, y le compran el juguete. ¿Y adivinen cuánto tiempo dura la satisfacción de ese nuevo juguete? Ustedes saben; ustedes son papás, muchos. Y si no son papás, ustedes mismos lo experimentaron. De pronto dicen: "No era lo que yo pensaba. Sí, al principio era súper emocionante, pero ahora estoy un poco desilusionado de lo que en mi mente era algo tan especial". Así es con el dinero.
"Todo el trabajo del hombre es para su boca, y con todo eso su deseo no se sacia. Porque, ¿qué más tiene el sabio que el necio? ¿Qué más tiene el pobre que supo caminar entre los vivos? Más vale vista de ojos que deseo que pasa. Y también esto es vanidad y aflicción de espíritu". Todos experimentamos esto. Todos sabemos de lo que está hablando aquí el Predicador. No importa qué tan poquito dinero tengas, o cuánto dinero tengas, experimentas exactamente la misma sensación: que, cuando tienes algo, te das cuenta de qué tan insignificante es lo que tienes. Todos, no importa cuánto dinero tengan. Entonces, la idea —ya vamos a ver esto en la conclusión—: "más vale vista de ojos"; es decir, estar contento con lo que tienes, que nada más estar soñando con lo que no tienes. Esa va a ser parte de la conclusión a la que vamos a llegar. Pero esta es la idea de la gente que no puede encontrar satisfacción en las posesiones: la sección A.
Sección B… ¿Saben qué? Y esto es algo… Le preguntaron a Rockefeller, que era un hombre muy rico —es una buena ilustración de esto—; le dijeron: "¿Cuál es tu mejor millón, el millón favorito que has ganado?". ¿Saben qué dijo? "El próximo. Ese es mi favorito: el que todavía no tengo". Es la ilustración de Eclesiastés 5, de lo que está hablando aquí el Predicador.
Lo temporal del dinero
Sección B. En la sección B vemos que el dinero es temporal; habla de lo temporal del dinero. Dice: "Hay un mal doloroso que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas por sus dueños para su mal; las cuales se pierden en malas ocupaciones, y a los hijos que engendraron, nada les queda en la mano. Como salió del vientre de su madre, desnudo, así vuelve, yéndose tal como vino; y nada tiene de su trabajo para llevar en su mano. Este también es un gran mal, que como vino, así haya de volver. ¿Y de qué le aprovechó trabajar en vano? Además de esto, todos los días de su vida comerá en tinieblas, con mucho afán y dolor y miseria". Aquí, esta sección B habla de lo temporal del dinero, en el sentido de lo fácil que es que el dinero desaparezca. Un día puedes pensar… tener tu cuenta de ahorros, puedes pensar que tienes algo seguro, y en realidad, de un día para otro, ¿qué puede pasar? Que ya no tengas nada.
¿Y quién en la Biblia experimentó algo parecido? Job. De hecho, hay algo muy parecido aquí, un pasaje que es paralelo a uno que encontramos en Job 12:1, ¿se acuerdan? Job tenía todas estas posesiones, tenía hijos, tenía familia, y de un día para otro perdió todo. Todo lo perdió. Y Job dice, en Job 1:21: "Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. El Señor dio, y el Señor quitó; bendito sea el nombre del Señor". O sea, Job se da cuenta de lo temporal de las cosas. Entras sin nada, sales sin nada.
¿Alguna vez han visto una carroza funeraria que vaya con un camión de mudanzas atrás? "Pues ahí va el muertito, ahí van todas sus cosas también; pues que se las lleve, ¿no? ¿Para qué las queremos nosotros?". ¿Alguna vez han visto eso? ¿Por qué no? No tiene sentido. Pues si eran de él, ¿por qué no hacemos eso? Porque no hay manera de que te lleves nada. Nada, absolutamente nada. Entonces, todo lo que tú podrías llegar a poseer ahorita solo es para ahorita; es extremadamente temporal. Y el Predicador quiere hacernos ver qué tan temporal realmente es.
La parábola del rico insensato
Jesús quiere hacernos ver qué tan temporal es esto, la vanidad de tratar de almacenar, de guardar, de acumular cosas. Dice Lucas 12, versículos 15 al 21 —esto es Jesús hablando—: "Estad atentos y guardaos de toda forma de avaricia; porque aun cuando alguien tenga abundancia, su vida no consiste en sus bienes. También les refirió una parábola, diciendo: La tierra de cierto hombre rico había producido mucho. Y pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, ya que no tengo dónde almacenar mis cosechas? Entonces dijo: Esto haré: derribaré mis graneros y edificaré otros más grandes, y allí almacenaré todo mi grano y mis bienes. Y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes depositados para muchos años; descansa, come, bebe, diviértete. Pero Dios le dijo: ¡Necio! Esta misma noche te reclaman el alma; y ahora, ¿para quién será lo que has provisto? Así es el que acumula tesoros para sí, y no es rico para con Dios". Eso es exactamente lo que está pasando aquí. ¿Qué dice? Pierde todo, y ni siquiera tiene oportunidad de dejárselo a nadie; ni siquiera tiene la oportunidad de heredarlo a los que siguen.
Comerá en tinieblas
Para los que han visto la bolsa de valores… Bueno, ese tema de la bolsa de valores yo no entiendo bien cómo funciona. La verdad es que yo sería terrible, probablemente, en ese tipo de medio. Pero, ¿qué hacen los que compran acciones? Esencialmente están arriesgando, muchas veces, su dinero. Y eso lo vivió Estados Unidos de una manera muy clara en el 2008, en el que hubo una crisis bancaria grandísima. Y en el libro Dioses falsos, de Tim Keller, habla acerca de varias historias de hombres que eran algunos de los hombres más exitosos del mundo financiero, de los bancos, y narra, creo que son como cinco o seis suicidios de las personas que estaban más arriba cuando se dio este colapso en el mercado de bienes raíces —especialmente tenía que ver con bienes raíces, y muchas cosas que no entiendo—. Pero llevaron a la ruina a muchas personas. Y cuando estas personas ya no tenían dinero, ya no tenían nada, a tal grado que era mejor para ellos quitarse la vida.
Creo que eso es a lo que se refiere el Predicador cuando habla de oscuridad todos los días de su vida. Él pierde todo lo que tiene, ¿y ahora qué? Dice el versículo 17: "Todos los días de su vida comerá en tinieblas, con mucho afán y dolor y miseria". Eso lo van a ver ejemplificado en la gente que vive para el dinero. Si no tiene dinero, no tiene nada; solamente tiene afán, dolor y miseria en su vida. El dinero es una manera de disfrazar esas cosas, y si no tienen dinero, esas cosas quedan expuestas.
Riquezas sin facultad de disfrutarlas
Ahora vemos la sección B del capítulo 6, versículos 1 al 6; es la otra sección, que es paralela a esta. Dice: "Hay un mal que he visto debajo del cielo, y muy común entre los hombres: el del hombre a quien Dios da riquezas y bienes y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; pero Dios no le da facultad de disfrutar de ello, sino que lo disfrutan los extraños. Esto es vanidad, y mal doloroso". Entonces ahora tenemos, o sea, por un lado, lo temporal del dinero, en el sentido de que puede desaparecer en cualquier momento, en el sentido de que nunca durará más allá de esta vida; pero también en el sentido de que nunca es disfrutado realmente por aquellos que lo poseen. Muchas veces, aunque Dios les da la oportunidad de tener muchas cosas, nunca tienen esta oportunidad de de veras disfrutarlo. Y dice el Predicador: "Esto es vanidad, y mal doloroso". Tener mucho dinero también es una mala inversión. No nada más es, como veíamos hace rato, una triste inversión, sino que también es una mala inversión.
Vean lo que dice 1 Timoteo 6, versículos 6 y 7. Dice: "Pero la piedad, en efecto, es un medio de gran ganancia cuando va acompañada de contentamiento. Porque nada hemos traído al mundo, así que nada podemos sacar de él". Lutero dijo, Lutero dijo: "¿Qué clase de dios es el que ni siquiera es capaz de defenderse a sí mismo de la polilla y del orín?". ¿Se acuerdan? Eso está en el Sermón del Monte: háganse tesoros en el cielo y no en la tierra. ¿Por qué? Tú te haces un dios que la polilla se puede comer. Eso es lo que decía Lutero. Y también Lutero dijo: "Los malos" —o los impíos— "comienzan su infierno en esta vida". Eso es lo que quiere mostrarnos aquí el Predicador: aquellos que viven para el dinero comienzan sufriendo desde ahorita las consecuencias de tener al dios del dinero en sus vidas.
Un abortivo es mejor que él
Dice: "Aunque el hombre engendrare cien hijos, y viviere muchos años, y los días de su edad fueren numerosos, si su alma no se sació del bien, y también careció de sepultura, yo digo que un abortivo es mejor que él. Porque este en vano viene, y a las tinieblas va, y con tinieblas su nombre es cubierto. Además, no ha visto el sol, ni lo ha conocido; más reposo tiene este que aquel. Porque si aquel viviere mil años dos veces, sin gustar del bien, ¿no van todos al mismo lugar?". Aquí lo está comparando el Predicador. Dice: un niño que ni siquiera alcanza a nacer, un niño abortado, es mejor que alguien que llega a esta vida solo para tener muchas cosas y no poderlas disfrutar. ¿No es drástico un poquito esto? Serías mejor como un bebé abortado que como alguien que no tiene la oportunidad de disfrutar las bendiciones de Dios en su vida.
Ahí está el paralelo de las tinieblas. O sea: "…en vano viene, y a las tinieblas va, y con tinieblas su nombre es cubierto". Ese es el tipo de vida que tiene una persona que vive en afán del dinero. Así como un bebé que no llegó a nacer y está en tinieblas desde que… porque nunca llegó a ver ni siquiera la luz del día, de la misma manera es un hombre que vive para las posesiones materiales. Entonces, no sé si ya se sienten un poquito deprimidos, pero estas son las cosas que el Predicador nos quiere hacer pensar: no hay gozo en esta vida, mejor es estar muerto. Y ya lo hemos leído antes. ¿Se acuerdan? Al principio del capítulo 4 leímos este mismo panorama: "Tuve por más feliz que unos y otros al que no ha sido aún, que no ha visto las malas obras que debajo del sol se hacen".
La conclusión: esto es don de Dios
¿Hay algo de esperanza? ¿Hay algo positivo en este pasaje? Espero que hayan notado estos paralelos con los que empieza cada sección. Existen paralelos, y es la razón de la estructura que les mencioné al principio. Fíjense: habla de "hay un mal doloroso que he visto debajo del sol"; ese es B, y ese es el capítulo 5, versículo 13. Y el capítulo 6, versículo 1: "Hay un mal que he visto debajo del cielo, y muy común entre los hombres". Estos son los temas que trata de desarrollar.
Ahora vamos a ir a la conclusión final, y con eso nos quedamos hoy, porque no quiero que vayan y se depriman acerca de sus posesiones y de cuánto tienen o no tienen. ¿Cuál es la parte… la conclusión realmente de este pasaje? La conclusión realmente se encuentra en los versículos 18 al 20. Dice: "He aquí, pues, el bien que yo he visto: que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol, todos los días de su vida que Dios le ha dado; porque esta es su parte. Asimismo, a todo hombre a quien Dios da riquezas y bienes, y le da también facultad para que coma de ellas, y tome de su parte, y goce su trabajo, esto es don de Dios. Porque no se acordará mucho los días de su vida; pues Dios le llenará de alegría el corazón". La primera conclusión que nos da el Predicador acerca de las posesiones materiales es: confía en Dios, disfruta de Sus regalos diarios. Ya lo leímos en 1 Timoteo 6: un corazón contento con lo que tiene. Dice el Predicador: es bueno, es bueno que tú veas las cosas que Dios te ha dado y te goces en ellas. No pienses en lo que no tienes; piensa en lo que sí tienes.
Somos bien quejumbrosos
Ahora, el problema, ¿saben cuál es? Que somos bien quejumbrosos. ¿No nos encanta quejarnos de qué tan poco tenemos? "Ay, es que no tengo dinero". "Ay, es que nos falta". "Es que no nos alcanza". "Es que, pobres de nosotros". Ustedes saben de lo que estoy hablando. O sea, a lo mejor no lo decimos, pero nuestra actitud con respecto a visualizarnos como pobres siempre es una falta de reflejo, en nuestras vidas como cristianos, de la confianza que debemos de tener en la soberanía de Dios, que ha decidido cuánto darnos. Cuando tú te quejas acerca de no tener dinero, ¿sabes qué muestras? Falta de confianza en la dependencia de Dios, diciendo que Dios se está equivocando en no darte más. Si tú te quejas de no tener suficiente, estás mostrando una falta de confianza en Su soberanía. "Ay, es que me falta". ¿Te falta? ¿De veras te falta? O sea, ¿a Dios se le olvidó lo que necesitas? ¿Qué estás diciendo? "Es que no me alcanza". Es que podemos quejarnos…
Bueno, acuérdense, esto lo vimos en el Sermón del Monte, en Mateo 6. A ver, Jesús diciéndoles a Sus discípulos: "A ver, ¿ven esos pajaritos? ¿Quién cuida a esos pajaritos? ¿Ven esas flores en el campo, que ahí están un día y otro día ya no están? ¿Quién cuida esas flores? ¿Ustedes creen que su Padre no sabe qué es lo que necesitan?". Es una falta de confianza en Su soberanía. Entonces, el Predicador aquí nos está invitando a disfrutar de las cosas que Dios nos ha dado, y a decir: "Lo que tengo es lo que necesito. Dios, gracias por no darme más. Gracias por no darme más".
Leo estos pasajes y digo: ¡qué terrible es tener mucho! O sea, todos soñamos… ¿Hemos participado en algún sorteo, no? Dice: "Ay, te vas a ganar 5 millones de pesos". Entonces ahí vamos, y anotamos nuestro nombre y nuestro teléfono, y nos aseguramos de que todas las letras, los números, se vean bien clarititos: no vayan a hablar y se equivoquen de número. Así vivimos nuestras vidas: pensando en lo que podría ser, no teniendo la confianza de que Dios nos ha dado lo que debemos de tener, y de que lo que tenemos es suficiente. No ha lugar en la vida cristiana para sentir lástima por nosotros mismos. No hay lugar. Porque si tú tienes lástima de ti mismo, quiere decir que a Dios se le fue… se descuidó contigo. Porque si no, ¿por qué tendrías lástima?
Todo lo puedo en Cristo
¿Qué es lo que dice Pablo en Filipenses 4? Es la actitud. Él empieza por la actitud que debemos de tener como cristianos. Filipenses 4:4 dice: "Regocijaos en el Señor siempre; otra vez les digo: regocijaos". Ahora, es fácil decir cosas; pero vamos más adelante, al versículo 11, y van a darse cuenta de dónde viene esta actitud de Pablo, la actitud de Pablo de poderse regocijar siempre, siempre, siempre. No nada más cuando tiene trabajo, no nada más cuando tiene dinero, no nada más cuando las cosas parecen ir bien. La clave es esta, versículo 11: "No que hable porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación. Sé vivir en pobreza, y sé vivir en prosperidad; en todo y por todo he aprendido el secreto, tanto de estar saciado como de tener hambre, de tener abundancia como de sufrir necesidad". Y de ahí viene ese contexto: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece".
¿Saben qué significa eso? "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece": puedo vivir con poquito. Ese es el "todo" de "todo lo puedo en Cristo que me fortalece". Normalmente se usa ese versículo para decir: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece; por lo tanto, puedo tener más". "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" significa: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece; por tanto, puedo tener menos". Entonces, esa es la actitud que debería de estar permeando nuestras vidas como cristianos, la actitud que Pablo nos invita a tener y que el Predicador nos invita a tener. Es bueno lo que Dios te ha dado. ¿Es malo tener dinero? No, no es malo tener dinero. Lo que es malo es que el dinero sea lo que te haga feliz. Eso es lo que es malo. Tu felicidad está en Dios, y por lo tanto puedes disfrutar de lo que Dios te da.
Un día a la vez
Bueno, ¿se acuerdan de Israel en el desierto, cuando Dios les prometía la provisión de comida? ¿Qué hizo que sucediera? Empezó a caer maná del cielo. ¿Y qué es lo que les prohibió que hicieran? "Confíen en mí. Un día a la vez, un día a la vez". Disfruta lo que tienes delante de ti hoy; no te preocupes por lo que viene mañana. Disfruta lo que Dios te ha provisto hoy. Pero nos encanta acumular más. Dice Hebreos 13:5 y 6 —aquí está nuevamente esta exhortación; es que la Biblia habla muchísimo acerca del dinero—: "Sea vuestro carácter sin avaricia, contentos con lo que tenéis, porque Él mismo ha dicho: Nunca te dejaré ni te desampararé; de manera que decimos confiadamente: El Señor es el que me ayuda; no temeré. ¿Qué podrá hacerme el hombre?".
Entonces, esta es la lección a la que nos está invitando la Palabra de Dios. Nos está invitando a disfrutar de un Dios soberano; a mostrar que tenemos un Dios soberano al no preocuparnos por lo que no tenemos, y a disfrutar de las promesas que Dios nos ha dado de provisión en Su Palabra. Y cuando no te preocupas por lo que no tienes, estás hablando bien, no de ti, sino de Dios, porque estás diciendo: "Yo sé que mi Dios provee para mis necesidades". Eso es lo que estás diciendo. Entonces, nos está invitando la Palabra de Dios a, en vez de buscar tener más cosas —en vez de perseguir tener más cosas—, deberíamos de perseguir el poder disfrutar diariamente las bendiciones de Dios en nuestras vidas. Y las bendiciones de Dios en nuestras vidas principalmente son las bendiciones espirituales.
Buscad primeramente el reino de Dios
Por eso dice Mateo 6:33: "Buscad primeramente el reino de Dios y Su justicia", y todo lo demás no importa; Dios se encarga. Juan 6:27: "Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el cual el Hijo del Hombre os dará, porque a este es a quien el Padre, Dios, ha marcado con Su sello". Échale ganas. Sí, pero, ¿échale ganas en qué cosas? En las cosas eternas, en las cosas que nadie te puede quitar. Y verás que podrás disfrutar de todas las bendiciones de Dios en tu vida, aun las bendiciones materiales. El Predicador nos está invitando a gozarnos de las cosas materiales, pero a gozarnos en ellas como un don de Dios. Dice: goza de tu trabajo, goza de las bendiciones que vienen de lo que Dios te está dando, pero reconoce que no es por ti que las tienes; es por Dios que las tienes. Y que si tú tienes a Dios, tienes todo lo que necesitas. Puedes no tener mucho materialmente, pero si tienes a Dios, lo poquito que Dios te dé va a ser increíblemente disfrutable. Es lo que dice.
Y en el Sermón del Monte, nuevamente, leemos, Mateo 6:24: "Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas". Decide desde ahorita a quién vas a servir: ¿al dinero o a Dios? Pero no puedes tener a los dos. Tu satisfacción solo puede venir de un solo lugar: de los regalos o del Dador de los regalos. Son las dos opciones que existen en la vida.
Marta, Marta
¿Y se acuerdan de esta historia? Estaba María y estaba Marta con Jesús. ¿Y qué estaba haciendo Marta? Estaba preocupada. ¿Por qué? Por lo material. Y esta es la exhortación que le hizo Jesús a Marta; es la misma exhortación que nos hace el Predicador aquí; es la misma exhortación que Jesús nos quiere hacer como iglesia. Le dijo, en Lucas 10:41 y 42: "Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas": ¿cómo voy a pagar la renta?, ¿cómo voy a pagar…?, ¿cómo voy a comprar comida este mes?, ¿cómo voy a pagar la escuela?, ¿cómo voy además a dar el diezmo en la iglesia, y cómo voy a ofrendar a misiones, y cómo me va a alcanzar? No sé cómo me va a alcanzar. "…pero una sola cosa es necesaria; y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada".
¿Qué es lo que tienes que no te puede ser quitada? Es la relación y la confianza que tenemos en Cristo Jesús; la relación que tenemos con Dios a través de Cristo Jesús, la cual fue comprada en la cruz, lo que la hace permanente, eterna, segura. Y si nos enfocamos en esa relación, nos estamos agarrando de la única cosa que nadie nos puede quitar, y de la única cosa que nos llevaremos después de esta vida. Lo único que importa es qué es lo que has hecho en esta vida en relación a Jesucristo, porque es la única pregunta que va a importar cuando estés parado delante de Dios. No te va a preguntar cuánto trabajaste, cuánto lograste adquirir, cuántas casas tienes, cuántos coches, cuánto está en tu cuenta de ahorros. Esas no son las preguntas que va a hacer Dios. ¿Saben qué va a preguntar? "¿Qué hiciste con tu vida en relación a mi Hijo Jesucristo, que dio Su vida por ti?". La única pregunta que importa. Y a la luz de esa pregunta, de la respuesta a esa pregunta, es que podemos disfrutar todas las cosas que vienen en esta vida también.
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