Eclesiastés 1:1-11EclesiastésNathan Díaz
Todo es Vanidad
Transcripción
Un libro extremadamente realista
(La grabación comienza con el mensaje ya iniciado.)
…en el que vamos a empezar a estudiar el libro de Eclesiastés. Y esta serie creo que va a ser muy buena para todos, en cuanto al realismo que conlleva sobre nuestras vidas. Es un libro extremadamente realista, es un libro muy crudo, a veces difícil de entender, muchas veces. Pero creo que todas las conexiones que se hacen entre Eclesiastés y el evangelio, y entre Eclesiastés y nuestras vidas, van a ser muy útiles para todos. Y vamos a leer estos primeros 11 versículos del capítulo 1, que es lo que vamos a meditar hoy.
Dice Eclesiastés 1: "Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén. Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad. ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol? Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece. Sale el sol, y se pone el sol, y se apresura a volver al lugar de donde se levanta. El viento tira hacia el sur, y rodea al norte; va girando de continuo, y a sus giros vuelve el viento de nuevo. Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo. Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír. ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol. ¿Hay algo de que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido. No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después".
Parte, en realidad, del propósito de este mensaje es deprimirlos. Ah, por lo menos por un ratito, porque esto no es muy positivo que digamos.
¿Quién es el Predicador?
Y lo primero que quiero que vean sobre Eclesiastés es quién es el que está escribiendo este libro. ¿Quién es el autor? Eclesiastés significa "el Predicador"; es la palabra que viene en el versículo uno. El autor solo se identifica, en realidad, como el Predicador. No da su nombre, pero dice que es hijo de David, rey en Jerusalén. Entonces, ¿quién creen que es? Bueno, tradicionalmente se considera que es Salomón. Sin embargo, varios de los comentarios que tengo sobre Eclesiastés cuestionan si realmente es Salomón, por varias razones.
Una de las razones por la cual podría ser Salomón es porque el tipo de hebreo, el lenguaje que se usa en el libro, dicen que es de una época posterior a Salomón. Otra de las razones por las que dicen que no creen que es Salomón es porque el libro manifiesta que hay una clase de arrepentimiento en esta persona con respecto a ver hacia atrás en su vida —y vamos a ver eso, especialmente cuando lleguemos al capítulo 12—, y en la Biblia no tenemos registrado, en realidad, ningún arrepentimiento en la vida de Salomón. Y bueno, hay algunas razones así que tienen. Sin embargo, creo que no terminan siendo conclusivas; es la palabra: no terminan siendo concluyentes las observaciones con respecto a la autoría de otra persona sobre el libro de Eclesiastés. Yo creo que sí fue Salomón.
Ahora, no importa mucho ese tema. Creo que lo que quiero que vean es que, sea como sea, la experiencia de Salomón está plasmada aquí. Ya haya sido Salomón, o un autor posterior a Salomón que está mirando la vida de Salomón y dejándonos ir en esa dirección, viendo la vida de Salomón como un ejemplo de las conclusiones a las cuales está llegando. Entonces, sea o no Salomón, podemos ver a Salomón como un ejemplo de todas las cosas que vamos a estar leyendo en Eclesiastés. Sí, eso. Entonces no es necesariamente algo de que, si no crees que es Salomón, estás cuestionando la autoridad bíblica. No; no importa mucho ese tema, creo.
Pero más que nada es el mensaje del Predicador, Qohélet en hebreo, que se refiere no nada más a un predicador, sino a un maestro de la asamblea, de la congregación. Ese es el título que se le da: el que enseña a los congregantes. Y eso también es lo que significa Eclesiastés; ese es el nombre del libro: el Predicador, el maestro, el que enseña, hijo de David, rey en Jerusalén. Esta es la experiencia que él está viviendo.
Debajo del sol
Dice: "Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad. ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?". Esos tres versículos, o más bien los versículos 2 y 3, establecen el tema de este libro. Entonces, la segunda cosa que quiero que vean es cuál es el propósito de Eclesiastés. El propósito es mostrarnos que la experiencia que nosotros tenemos debajo del sol tiene ciertas características. Entonces, esto de "debajo del sol" es muy importante a lo largo de todo el libro. Es el único libro en donde se usa, en realidad, esta expresión. Y "debajo del sol" nos está hablando de esta relación horizontal —no vertical, sino horizontal— que todos tenemos en algún sentido, porque vivimos en un mundo material.
Y entonces tenemos estas relaciones horizontales con el mundo material: hacemos cosas, y vivimos la vida, y todo eso está así, horizontal. Entonces quiere examinar cómo se ve eso, y de qué se trata eso. ¿Cuál es el propósito de una vida física, material, sin Dios, sin tomar en cuenta a Dios? No dice nada aquí acerca de Dios. Vamos a pensar en qué es esta vida sin Dios. Y en eso estamos tú y yo, en realidad, en cierta manera, porque estamos experimentando día a día la realidad de lo temporal, que no tiene nada que ver con Dios y no tiene permanencia. La gente que no conoce a Dios lo experimenta; la gente que sí conoce a Dios lo experimenta. Todos caemos bajo esta categoría.
Vanidad de vanidades
¿Qué dice que es esta experiencia debajo del sol? Vanidad de vanidades; eso es lo que es esta experiencia. Ahora, "vanidades" o "vanidad" es una palabra que, nuevamente, no comunica exactamente a veces en nuestra mente la idea del libro. Porque pensamos en vanidad y pensamos en alguien vanidoso, por ejemplo, ¿no? Alguien que tiene mucha vanidad. No es a lo que se refiere "vanidad". Esta palabra, hébel en hebreo, es una palabra que tiene muchos diferentes significados que se tratan de traducir a lo largo del libro. Significa sin significado, absurdo, temporal, fútil, efímero, breve, vapor. Todas esas ideas son las que están comunicadas en esta palabra, hébel, que se usa.
El autor la usa en el sentido superlativo: "vanidad de vanidades". No es que una vanidad posea otra vanidad, no, no es eso. Es una expresión del idioma hebreo que simplemente está tratando de crear el máximo nivel en la definición para nuestras mentes. Entonces, lo hemos leído en otras cosas en la Biblia; por ejemplo, decimos "Rey de reyes", decimos "Cantar de los Cantares"; ese es otro libro, que sigue también. Entonces estas expresiones, cuando se usan de esa manera, están tratando de maximizar el sentido de la palabra al máximo. Vanidoso... lo que estoy diciendo es: en el sentido de que es vano, lo más vano que puede ser. Eso es "vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad".
Bueno, hay varias cosas aquí. Esta sección es la conclusión ya. Es interesante que el libro empieza ya con la conclusión: "Esta es la conclusión a la que he llegado". Ahora vamos a pasar los próximos domingos hablando de cómo llegó a esa conclusión. Eso es básicamente lo que hace: primero nos dice cuál es la conclusión, y luego nos da todo su razonamiento, la lógica por la cual ha llegado a concluir que no hay nada más vano que la vida bajo el sol. Y hay varias palabras aquí que va a usar. Una de ellas, por supuesto, "vanidad", hébel, es una palabra que va a aparecer a lo largo de todo el libro 38 veces, a lo largo del libro de Eclesiastés. "Provecho": provecho es una palabra también importante en el libro; qué ganancia podemos tener. Es una palabra que va a aparecer ocho veces a lo largo del libro. "Todo nuestro trabajo": trabajo, esta palabra de trabajar, esforzarse por algo, va a aparecer 22 veces en el libro. Y "debajo del sol", que es este concepto del libro de Eclesiastés sobre el cual está el análisis que está haciendo, es de la vida debajo del sol; esta frase va a aparecer 29 veces en el libro.
¿Para qué estoy haciendo estas cosas?
Ese es el tema de Eclesiastés: la vida bajo el sol, el trabajo bajo el sol, el esfuerzo por tener una ganancia en esta vida. ¿Qué ganamos al final? ¿Qué obtenemos como el fruto de todo nuestro trabajo? Y todos nos podemos identificar con eso, porque creo que todos, de alguna manera u otra, trabajamos aquí, hacemos algo. Unos trabajan más que otros, pero todos trabajamos en algo. Y aun los más chicos que están aquí, aunque no les paguen: a veces lavan los platos, la cocina, o a veces tienden la cama, espero, ¿eh? ¿No están mis hijos? Hay uno, por lo menos... que estoy diciendo eso. Y llega el momento en el que todos estamos confrontados con la pregunta que es: ¿para qué? ¿Para qué estoy haciendo estas cosas? ¿Estoy llegando a algún lado con lo que hago? ¿Hay alguna ganancia, en realidad, al final? ¿O todo lo que estoy haciendo, al final, no será nada? Esa es la pregunta.
Y hay una conexión entre el trabajo del que está hablando aquí el libro de Eclesiastés y cómo empezó la Biblia en Génesis, explicándonos cómo en la creación original Dios les encomendó a Adán y a Eva trabajar. Les dijo: "Ustedes pueden señorear sobre toda la creación; es su trabajo administrar todo lo que he hecho". Pero cuando entra el pecado, algo pasó con la manera en que el trabajo es percibido. Porque, fíjense, el trabajo es algo que Dios les asigna a Adán y Eva antes del pecado, y el trabajo es algo que también les asigna después del pecado. Entonces es muy benéfico analizar cuál es la diferencia entre esos dos tipos de trabajo.
Polvo eres y al polvo volverás
Vean Génesis capítulo 3, versículos 17 al... A ver, antes de leerlo: ¿qué es lo que Dios les dijo a Adán y Eva que iba a suceder el día en que comieran del árbol de la ciencia del bien y del mal? ¿Qué dijo que iba a pasar? "El día que de él coman, ciertamente morirán". Ahora, ¿Adán y Eva murieron el día en que comieron del árbol? Sí, sí murieron: espiritualmente murieron. Pero también entró en acción el efecto del pecado, que los llevó también a la muerte física. Y algo pasó que transformó todo el concepto de todo lo que Adán y Eva eran e iban a ser de ese momento en adelante.
Génesis 3:17 dice: "Entonces dijo a Adán Dios: Por cuanto has escuchado la voz de tu mujer, y has comido del árbol del cual te ordené, diciendo: 'No comerás de él', maldita será la tierra por tu causa; con trabajo comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y abrojos te producirá, y comerás de las plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás".
Entonces hay dos aspectos que Dios está mostrando como consecuencia del pecado. Uno: lo complicado, lo difícil y lo inútil, al final, que realmente va a significar trabajar. Porque nada más va a ser trabajar para sobrevivir, y va a ser difícil, no va a ser fácil. Y al final todo ese trabajo va a ser solamente ¿para qué? Para que al final te mueras. Eso es lo que le está diciendo Dios: "Todo tu trabajo... te vas a esforzar, vas a sudar, te va a costar trabajo, y al final te vas a convertir en polvo". Les digo que parte del propósito es deprimirlos.
El policía y el hombre del puente
Estaba escuchando una historia de un policía que pasó y vio a un hombre que estaba parado en un puente; iba a saltar, se iba a suicidar. Y el policía le habló al hombre y le dijo: "Eh, bájate de ahí. ¿Por qué te quieres matar?". "No, es que la vida no tiene sentido, y ya me di cuenta de que todo es muy deprimente, y prefiero no vivir". Entonces el policía le dijo: "A ver, te voy a hacer un trato. Ah, bájate de ahí, vamos a platicar. Primero tú me dices, por 15 minutos, por qué crees que la vida es tan deprimente, y otros 15 minutos yo te voy a contar por qué vale la pena vivir. Y al final decide si de verdad te quieres aventar o no".
Entonces ya se bajó el hombre. Dice: "Vamos a hacer eso". Platicaron; le contó 15 minutos, luego el policía le habló por otros 15 minutos, y después los dos saltaron del puente. ¿Por qué? ¿Por qué pasaría eso? A lo mejor el policía... había cosas de la vida que él no había visto que este hombre sí había visto, y se terminó convenciendo de lo inútil que es esta vida, de lo deprimente que puede ser todo lo que nos rodea.
¿Y no es verdad que en nuestra sociedad así se siente a veces esto que está diciendo este autor, el Predicador, en Eclesiastés? Lo escuchan en el radio todos los días, ¿no? ¿No dicen los locutores: "Ah, ya es viernes"? Toda la semana estamos trabajando, ¿para qué? Para llegar al viernes; ese era el propósito, que ya fuera el fin de semana. Pronto pasa el fin de semana otra vez. Les encanta hacer memes en Facebook sobre eso, ¿no? Sobre este ciclo, y hacia dónde vamos: hacia el fin de semana. Esa es nuestra meta: llegar al fin de semana, sobrevivir lunes, martes, miércoles, jueves, para que el viernes, ya en la tarde, podamos divertirnos aunque sea un poquito, y el sábado podamos descansar aunque sea un poquito. Pero después tenemos que regresar nuevamente a todo este proceso otra vez, tan aburrido.
Entonces no es tanto que la vida sea, inclusive, deprimente; simplemente es aburrida. Estamos haciendo lo mismo día tras día, semana tras semana, año tras año. Nos juntamos con la misma gente, hacemos las mismas cosas, ¿y hacia dónde vamos? Esa es la pregunta.
Generación va y generación viene
Bueno, vamos a hacer un análisis, vamos a hacer un análisis en relación a este concepto. Fíjense: ya les mostré Génesis 3. Dios dice: vas a trabajar y vas a morir. El versículo 4 nos dice cómo funciona todo este proceso y lo que ha observado. Entonces vamos a estar viendo la búsqueda por el significado. En vano está buscando significado, no lo encuentra; es vano todo. ¿Y dónde está fijándose primero? Eso es lo que vamos a ver hoy: en los ciclos de la naturaleza y en los ciclos de la vida. Eso es lo que quiere analizar, para ver la vanidad de todo lo que existe.
Número uno, dice el versículo 4: "Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece". Es exactamente lo que pasó en Génesis: de pronto se empezó a dar un ciclo. ¿Cuál era este ciclo? Vayan a Génesis 5. En Génesis 3, Dios les dijo a Adán y Eva cuál era el problema con su pecado, qué es lo que iba a pasar como consecuencia de su pecado. Vamos a Génesis 5, y vemos claramente qué es lo que está empezando a pasar. Empieza a darnos una larga lista de personas, empezando desde Adán, que viven y tienen hijos.
Versículo 5: "Y fueron todos los días que vivió Adán 930 años, y murió". Habla de Set, y el versículo 8: "Y fueron todos los días de Set 902 años"... 912 años, "y murió". Sigue la siguiente generación: "Y fueron todos los días", versículo 11, "de Enós 905 años, y murió". Versículo 14: "Y fueron todos los días de Cainán 910 años, y murió". "Y fueron todos los días", versículo 17, "de Mahalaleel 895 años, y murió". Versículo 20: "Y fueron todos los días de Jared 962 años, y murió". Versículo 27: "Fueron, pues, todos los días de Matusalén 969 años y murió". Versículo 31: "Y fueron todos los días de Lamec 777 años, y murió". Y así nos podemos seguir hasta el día de hoy. ¿No es esa la historia de todos? Nacieron, crecieron, tuvieron hijos, se murieron; nacieron, crecieron, tuvieron hijos, se murieron. Y así sigue este ciclo. Y eso es lo que está observando el Predicador: generación va —unos se mueren—, generación viene —otros los reemplazan—, y la tierra aquí sigue; no le importa.
El Salmo 39, versículos 5 y 6, habla un poquito acerca de esto. Dice: "He aquí, Tú has hecho mis días muy breves, y mi existencia es como nada delante de Ti; ciertamente todo hombre, aun en la plenitud de su vigor, es solo un soplo. Sí, como una sombra anda el hombre; ciertamente en vano se afana; acumula riquezas, y no sabe quién las recogerá". Santiago también dice esto: la vida es como una neblina. Pero no es nada más la vida la que es como una neblina; las cosas que tenemos en la vida también son como una neblina. No las puedes agarrar, no te puedes sostener de ellas; pasan. ¿Qué es lo que nos hace pensar todo esto? Esto es interesante, porque son preguntas profundamente filosóficas, en realidad.
Sale el sol y se pone el sol
El siguiente análisis que hace el Predicador es en relación a las órbitas de la tierra. Primero son estas de la historia —vamos a regresar a ese tema al final de la sección—, pero son las generaciones de la tierra, y luego son las órbitas de la tierra. Porque habla de cómo es que, versículo 5, "sale el sol, y se pone el sol". Y usa esta expresión como si el sol estuviera corriendo, ¿no? "Y ahí voy de regreso; salgo y luego me vuelvo a poner, y ahí voy de regreso, y salgo y me vuelvo a poner". Y esa es la imagen que quiere crear en nuestras mentes. Todos sabemos que la tierra está girando, y eso es un día. Y no nada más está girando así, sino que está girando alrededor del sol, y esa es la órbita de un año alrededor del sol. ¿Y a dónde va la tierra? ¿Va a alguna parte? ¿A dónde va a llegar al final? ¿Estamos en un camino?
¿Alguna vez se han perdido en algún lugar? Están tratando de llegar a un lugar, y de pronto se dan cuenta de que ya regresaron al mismo lugar donde estaban antes: "¿No? Ya pasamos por aquí". Entonces no avanzamos nada, porque estamos perdidos en las calles, dando vueltas. Pensábamos que ya íbamos a llegar, y de pronto nos dimos cuenta de que terminamos donde estábamos al principio. ¿No es frustrante cuando pasa eso? ¿Por qué? Porque entonces, ¿qué estoy haciendo, si nada más estoy dando vueltas y no estoy llegando a ningún lado? Entonces, ¿para qué estoy manejando?
Eso es lo que está pasando en nuestro sistema solar: está dando vueltas y vueltas y vueltas; no está yendo en ninguna dirección. No es como que vamos hacia allá y vamos a llegar un día a otro lugar, sino que nada más estamos dando vueltas, y pasa lo mismo una y otra vez. Lo cual nos muestra que el universo mismo no está diseñado para proveer verdadera ganancia o verdadero provecho para nada, porque todo lo que hay ya está contenido dentro de lo que existe, y no está sucediendo, en realidad, nada nuevo dentro del mismo universo.
Al universo no le importa qué es lo que hagas o no hagas. ¿O sí? "A ver, espérense, espérense, que ya deje de dar vueltas la tierra, porque miren lo que están haciendo; vale la pena detenerse". ¿A ver? No. Al universo no le importa nada de lo que hagas. Puedes vivir tu vida como tú quieras, y el universo va a seguir haciendo exactamente lo mismo que hace todos los días: dar vueltas y vueltas y vueltas. Y sale el sol y se pone el sol; sale el sol, se pone el sol.
¿Qué provecho tiene el hombre?
Esta es la idea de todo el pasaje: ¿qué es lo que trae ganancia realmente? Ganancia. Porque habla el versículo 3 de "¿qué provecho tiene el hombre?". ¿Qué provecho, qué aprovecha, qué ganancia hay? ¿Alguna vez han...? Bueno, ¿se acuerdan de cuando eran niños y jugábamos a la tiendita? Y entonces haces tu tiendita, pones tus cosas, y dices: "A ver, tú me comprabas cosas". Entonces decía el otro niño: "Pues es que no tengo dinero para comprarlo". "Ah, bueno, ten, te presto; pero el chiste es que me compres". ¿Es ganancia eso? No; nada más estás usando el mismo dinero que ya estaba ahí. Nada más estás jugando. No es más dinero.
Y eso es lo que hace exitoso a un negocio: que haya ganancia. Si solamente está circulando dinero dentro del mismo negocio, y no hay nuevo dinero, entonces, ¿para qué pones un negocio? El punto es que hay algo que se ha introducido, algo que no estaba ahí antes, y que entre y agregue algo que produzca ganancia. Esa es la idea del Predicador. Y pregunta: ¿hay algo que en realidad está siendo agregado, de lo que podamos decir: "Esto es ganancia"? ¿O realmente todo simplemente es lo mismo? La respuesta es: sí, realmente todo siempre es lo mismo. No hay ganancia.
El viento y los ríos
Y su siguiente ejemplo es el versículo 6. Dice: "El viento tira hacia el sur, y rodea al norte; va girando de continuo, y a sus giros vuelve el viento de nuevo". ¿Hacia dónde va el viento? Pues no sé a dónde va, pero regresa. No sé; dondequiera que se vaya, va a volver, porque tiene estos ciclos en donde también hace lo mismo una vez y otra vez. ¿Y qué ganancia hay en el ciclo del viento? Ninguna.
El agua: "Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo". Bueno, todos sabemos que la razón por la cual el mar no se llena, aunque todos los ríos desembocan en el mar, es porque el agua se evapora, y llueve, y cae otra vez. Hay un ciclo en donde el agua simplemente está subiendo y bajando. Pero ese es el punto que tiene este pasaje: que el agua no va, en realidad, a ningún lugar. Ahí está, nada más dando vueltas y vueltas y vueltas.
Como el hámster en su rueda
Entonces llegamos al versículo 8, y aquí está: ya estaba observando todas estas características de la naturaleza, y dice: "Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar". ¿Han tenido un hámster? Bueno, pero saben cómo se entretiene un hámster, ¿verdad?, en su jaulita. ¿Qué le ponen? Una ruedita. Y se sube el hámster y empieza a correr en esa ruedita. ¿Y a dónde llega el hámster? No va a ninguna parte; nada más está dando vueltas la rueda, y ahí está, feliz, en que la rueda da vueltas, vueltas, vueltas, vueltas. Así es la vida del hombre: "Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar". No tengan compasión del hámster: "¡Ay, pobrecito, no va a ninguna parte!". Pues tú tampoco; estás igual que él. Estás buscando algo, estás buscando algo, pero finalmente ese algo que estás buscando va a desaparecer.
Nunca se sacia el ojo de ver
Este es el siguiente ejemplo que usa el Predicador. Dice en el versículo también: "Nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír. ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol". Los deseos del hombre siempre han sido los mismos, y siempre seguirán siendo los mismos. Y va a tratar de satisfacer sus deseos con diferentes cosas. Sus oídos quieren escuchar nuevas cosas; entonces hacemos música, y creamos música, y las compañías disqueras saben que el hombre quiere escuchar cosas nuevas. Entonces sacan nuevas canciones para la radio, y las ponen en la radio. Pero adivina qué pasa: llega el punto en que nos hartan esas canciones. ¿No les ha pasado? ¿Quién de aquí no se ha subido a un microbús y piensa: "¿Otra vez esa canción?". Y por supuesto, ese es el ciclo. Entonces tienen que sacar nueva música, y entonces esa pasa de moda, y entra otra que se pone de moda. Y no hay ningún disco, por mucho que te guste, no hay ningún disco que puedas escuchar todo el día, todos los días de la semana, y no te canses. Por mucho que te guste, ¿no llega el momento en que dices: "Ya, ya voy a escuchar otra cosa; ya me cansé"? Necesitamos algo nuevo constantemente, porque nada nos satisface.
Pasa lo mismo con la vista, y por eso existe la televisión, y por eso existe el cine: porque queremos ver cosas nuevas. "A ver qué hay en la tele". Pero si la tele pasara el mismo programa una y otra y otra y otra vez, no importa qué tan chistoso fuera el programa o qué tan entretenido fuera, la gente dejaría de verlo, porque te hartas, te cansas, te aburres. Dices: "No, dame algo más". Y entonces tienen que inventarse nuevas telenovelas, aunque los temas son los mismos en todas las telenovelas; pero por lo menos tienen que cambiar los nombres de los personajes y variar un poquito la trama. Y por eso vemos series de televisión, porque decimos: "A ver, ahora quiero entretenerme con algo más". Y acabamos toda una temporada de una serie de televisión que nos gusta, y decimos: "Ah, pues ya se acabó. ¿Ahora qué sigue? Voy a buscar otra".
Y vamos al cine, y en el cine siempre tienen que sacar películas nuevas. ¿Por qué? Porque si en el cine siempre tuvieran la misma película todo el año, llegaría el punto en el que la gente dejaría de ir. ¿No es cierto? No podemos ver lo mismo una y otra vez. Estamos buscando algo nuevo, algo que satisfaga nuestros sentidos, y al final no estamos siendo satisfechos, porque ninguna de estas cosas es permanente. Estas cosas son pasajeras y no nos llenan. No hay nada nuevo, porque los deseos que quieren ser satisfechos siempre serán los mismos.
¿Hay algo nuevo?
Dice el Predicador —me encanta esto, con mucho humor lo dice—, dice, versículo 10: "¿Hay algo de que se pueda decir: He aquí esto es nuevo?". De veras nuevo, en este sentido de encontrar el significado de la vida, que de veras satisfaga todo lo que el hombre necesita, que pueda decir: "Esto es verdadera ganancia para mí". ¿Hay algo nuevo? Bueno, es que el Predicador no sabía que iba a existir internet. Es que él no sabía que un día se iba a inventar Facebook. ¿Eso sí es nuevo? ¿Es nuevo? Está apelando a las mismas necesidades que el ser humano siempre ha tenido. Es solamente un intento de llenar las mismas búsquedas de encontrar la respuesta, las mismas búsquedas que siempre ha habido. La diferencia nada más es que es mucho más frágil la manera en que estamos llenando esa búsqueda.
Todo lo que se requiere es que el jardinero se equivoque y sea un poquito descuidado y corte el cable de internet, y ya no tienes vida. Antes no era tan frágil; ahora sí lo es. Se va la luz, y... no. Ahora la necesidad número uno: cargar mi teléfono. Lo primero que preguntan: "Oye, ¿no tienes dónde pueda conectar mi teléfono?". Porque eso es lo nuevo, supuestamente, que tenemos, que llena ciertas necesidades de nuestra vida. Y entonces no nos damos cuenta de qué tan frágil es todo este sistema; pero cada vez es más frágil, cada vez es más propenso a que, en realidad, lo pierdas. Te das cuenta de que es temporal.
Un amigo me decía una vez que le creaba más angustia, si estaba en un lugar público, en un baño público, que no hubiera wifi a que si había papel. Ese es el tipo de ansiedad que provoca la tecnología en nuestras vidas. No estoy seguro, pero esta experiencia todos la han tenido: estás trabajando en algo en tu computadora, llevas horas y horas y horas haciéndolo, y de pronto se cierra el programa, y te das cuenta de que no lo habías salvado. ¿Qué tienes que hacer? Volver a empezar desde el principio. Es una de las sensaciones más frustrantes que una persona puede tener.
Eso es lo que tiene en mente el Predicador cuando dice: no hay nada nuevo. Hemos estado tratando de llegar al lugar, y en realidad no estamos llegando a ningún lugar. La tecnología, los ciclos de la vida: lo que estamos buscando siempre ha sido lo mismo. Y el próximo domingo vamos a hablar muy específicamente de las cosas en donde él buscó este tipo de significado para su vida, y se van a dar cuenta de que son las mismas cosas que buscamos hoy.
Ciclos interminables
Hay estos ciclos interminables. Y me compro zapatos y se desgastan, ¿y qué pasa? Me tengo que comprar otros zapatos. Y me compro zapatos y se ensucian, ¿y qué tienes que hacer? Lavarlos. Y yo no los lavo, pero Dani sí. Y todas las mujeres aquí... especialmente las mujeres —no quiero sonar así como que estoy diciendo que los hombres no hacemos nada, que no lavamos—, pero las mujeres especialmente saben de qué se trata este ciclo, ¿no? Lavan ropa todos los días, ¿solo para qué? Para ver que se vuelva a ensuciar. Y ahí va otra vez: vuelve a lavar, y solamente para ver que se vuelve a ensuciar. A ver, si inventaron los platos desechables para que no tuvieran que lavar platos, ¿por qué no han inventado ropa desechable? ¿No sería esa una buena solución a esta frustración de ciclos interminables de los que simplemente no podemos zafarnos? Estamos atrapados en la búsqueda constante de llegar a algún lugar, y en realidad no estamos llegando a ningún lado.
No hay memoria
Termina el Predicador diciendo, versículo 11: "No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después". Entonces ahora examina el legado del ser humano. Capítulo 2, versículo 18 —lo vamos a ver el próximo domingo, pero vean esta conexión que hay—, capítulo 2, versículos 18 y 19, dice: "Asimismo aborrecí todo mi trabajo que había hecho debajo del sol, el cual tendré que dejar a otro que vendrá después de mí". ¿No es un sentido de frustración? "¿Y quién sabe si será sabio o necio el que se enseñoreará de todo mi trabajo en que yo me afané?"… Negocios que trabajó el padre años y años para construir, y se lo hereda a los hijos, ¿y qué hacen los hijos? Traen todo abajo, y termina en la quiebra.
Capítulo 5, versículo 16, desde el 15, dice: "Como salió del vientre de su madre, desnudo, así vuelve, yéndose tal como vino; y nada tiene de su trabajo para llevar en su mano". Esa es la idea que está tratando de comunicar: pues al final nos morimos, y nada de lo que hicimos nos lo llevamos, y se queda con otros, que quién sabe qué van a hacer con ello. En el capítulo 1, en el versículo 11, tiene este concepto del legado, de la memoria. Porque algunos podrían decir: "Bueno, esto: voy a vivir mi vida para que me recuerden; voy a vivir mi vida para dejar un legado". ¿Puedes realmente controlar el futuro, y qué va a pasar con tu nombre?
Les voy a decir qué va a pasar con su nombre. ¿Quién de aquí me puede decir...? Una persona que me diga cómo se llamaba su tatarabuelo o su tatarabuela. Una persona: "Yo te digo cómo se llamaba mi tatarabuelo". No bisabuelo: tatarabuelo. Bueno, hay una persona. ¿A ver, alguien más? Hay 16, hay 16 tatarabuelos; ¿y te acuerdas de todos sus nombres? ¿Saben qué? Ustedes van a ser ese tatarabuelo o tatarabuela, si es que tienen hijos, del que nadie se acuerda. Esos son ustedes. Y si no se acuerdan ustedes de sus tatarabuelos, ¿creen que sus tataranietos se van a acordar de ustedes? Bueno, el mío se llamaba Porfirio. ¡Ah, no es cierto! Eso es una broma de la familia. No, nos morimos, y se ponen tristes un ratito: "¡Ay, se murió! ¿Y se detiene todo?". Sí... El día después de que tú te mueras va a salir nuevamente el sol, la gente va a ir a trabajar, el mundo va a seguir su ciclo como si nada. Nada se detiene porque tú te mueras, o porque cualquier persona se muera; la vida sigue. Y hay un sentido de frustración, porque hay un sentido en donde quisiéramos sentir que hay trascendencia, y donde quisiéramos sentir que hay permanencia, pero no la vemos. No la hay, no existe. Esa es la frustración del Predicador, que dice: todo lo que hay debajo del sol, todo lo que hay a este nivel horizontal en la vida, no está llegando a ningún lado. No hay una verdadera ganancia para el hombre.
El rico insensato
Así que quiero concluir con esto; esto es con lo que quiero cerrar todo lo que hemos venido diciendo hoy. Jesús, en Lucas 12, versículos 16 al 20, dijo algo muy parecido a lo que está diciendo aquí el Predicador. Jesús dijo: "La tierra de cierto hombre rico había producido mucho. Y pensaba dentro de sí, diciendo: '¿Qué haré, ya que no tengo dónde almacenar mis cosechas?'. Entonces dijo: 'Esto haré: derribaré mis graneros y edificaré otros más grandes, y allí almacenaré todo mi grano y mis bienes. Y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes depositados para muchos años; descansa, come, bebe, diviértete'. Pero Dios le dijo: 'Necio, esta misma noche te reclaman el alma; y ahora, ¿para quién será lo que has provisto?'". Esta es la misma idea aquí, pero ahora en los evangelios, cuando Jesús regresa a lo que creo que el Predicador quería que pensáramos sobre lo inútil de la vida.
El ciclo roto por Cristo
Así que quiero terminar mostrándoles cómo es que estos ciclos de la vida, corrompidos por el pecado, han sido rotos por algo que Dios hizo en la historia. Estamos en estos ciclos que no terminan; parece que no hay ganancia. Pero la Biblia nos dice que sí hay un punto en donde hubo ganancia. Porque este ciclo interminable, donde parecía que no íbamos a ningún lado, en donde estábamos afectados y dañados por el pecado, de repente fue interrumpido en la historia por Dios encarnado, viniendo, interviniendo en el ciclo para romper con el ciclo y traer algo nuevo a nuestras vidas.
Y eso es de lo que Pablo habla en Romanos 8:20 al 21. Dice: "Porque la creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de Aquel que la sometió, en la esperanza de que la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios. Pues sabemos que la creación entera a una gime y sufre dolores de parto hasta ahora". Esta palabra que usa Pablo, "la creación fue sometida a vanidad", es la palabra en griego —la Septuaginta— de "vanidad" que se usa en Eclesiastés 1; la misma palabra. "La creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de Aquel que la sometió, en la esperanza de que la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios".
Entonces Cristo trajo esperanza a una creación sujeta a vanidad. Esto es real: sí hay una vanidad, algo vano, de futilidad, de todo lo que nos rodea. Sin embargo, Dios lo sujetó, por causa del pecado, a esa futilidad, a esa inutilidad; pero la sujetó a vanidad para llevarnos a ver la esperanza que vendría a través de lo que Cristo hizo por nosotros. Entonces estamos buscando, tratando de agarrarnos de algo, y no sabemos de qué es. Pero Dios nos dice: sí, sí hay esperanza, y hay algo real que ha intervenido en la historia del mundo, lo cual te da esperanza.
Miren, así es como pasó: el ser humano fue creado en un principio perfecto, y con una relación perfecta con Dios. Y el ser humano fue creado para que solo esa relación con Dios pudiera realmente satisfacerlo. Pero cuando entró el pecado, y esa relación fue cortada, entonces el ser humano se quedó con los mismos deseos de satisfacción, pero ya sin nada que pudiera realmente satisfacer esos deseos. Y entonces ahora empezó a ver a la creación como la manera de satisfacer esos deseos; ya no al Creador, sino a la creación. Y cuando se dio cuenta de que en la creación no estaba pudiendo ser satisfecho esos deseos, empezó a entrar este sentido de frustración. Porque el pecado trae frustración a nuestras vidas, porque ninguna de las cosas que nos rodean es permanente. Y nos damos cuenta de que todos los sueños que podríamos tener de lo que supuestamente nos haría felices, cuando los alcanzamos, nos damos cuenta de que no es así.
Y C. S. Lewis dijo esto con respecto a este sentido. Decía: "Si nada en este mundo puede satisfacer los deseos que hay en mi corazón, entonces probablemente fui creado para otro mundo". Y eso es cierto. Esa es la realidad hacia la cual nos está apuntando este pasaje. Cuando tú ves a Cristo, y lo que Él hizo en la cruz, entonces se empiezan a contestar algunas de las preguntas que se hace el Predicador en cuanto a la ganancia, el provecho, lo nuevo.
Algo nuevo, ganancia y trabajo que no es en vano
Dice: "No hay nada nuevo". No hay nada nuevo, no hay ganancia, no hay provecho. Sin embargo, hay algo nuevo en Cristo. Sí. Dice: "De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas". Algo nuevo, sí, puede haber. El Predicador se pregunta: ¿hay ganancia? No, no hay ganancia. Filipenses 1:21 dice: "Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia". Y Jesús dijo: "Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el cual el Hijo del Hombre os dará; porque a este es a quien el Padre, Dios, ha marcado con Su sello". Hay cosas que no perecerán; hay cosas que en realidad sí son ganancia.
¿Todo es vanidad? ¿Todo es en vano, realmente? Dice 1 Corintios 15:58: "Por tanto, mis amados hermanos, estad firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vanidad", no es en vano. Ahí sí hay algo que no es vano. Todo lo demás, sí lo es; todo lo que el Predicador observa lo es, porque está viendo la relación horizontal que existe con las cosas. Pero una vez que entra en el juego la relación vertical, de permanencia, de repente empezamos a ver que sí hay cosas que no son en vano.
¿Todo terminará simplemente en muerte? Esa es la pregunta que hace el Predicador. En Cristo nos damos cuenta de que, si lo que Jesús nos está ofreciendo es cierto, entonces todas las cosas no terminan simplemente en la no existencia. Dice Juan 11:25 al 27: "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en Mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?". Marta le dice: "Sí, Señor; yo he creído que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que viene al mundo". Si esta es nuestra fe, si esto es lo que estamos haciendo aquí, entonces no es en vano.
Un reloj de cuenta regresiva
Todos tenemos un reloj de cuenta regresiva sobre nuestras vidas. No sabemos qué dice ese reloj; no sabemos cuántos días o años nos quedan, pero existe. Y cada minuto, y cada hora, y cada día que estamos invirtiendo en algo... la pregunta es: ¿es vanidad o no es vanidad? ¿Es permanente o no es permanente? Porque si Cristo no resucitó, si todo esto es una mentira, entonces este no es el mejor lugar para que pasen un domingo en la mañana. Ya perdieron 4 horas de su vida en las que pudieron haber hecho algo mucho más productivo. Pero aquí están, porque creen que hay cosas que son permanentes, y hay cosas que valen la pena, y que no nos llevan a un sentido de frustración, que no nos llevan a un sentido de pensar que la vida no va a ningún lado. La vida sí va a algún lado, porque Cristo nos ha redimido con Su sangre y nos está ofreciendo verdadero significado. Y vamos a seguir hablando de eso el próximo domingo.
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