Eclesiastés 7:15-29EclesiastésNathan Díaz
La Soberanía de Dios en las Paradojas de la Vida
Transcripción
Lo que Dios torció
El domingo pasado estábamos viendo Eclesiastés. Hablamos acerca de los últimos versículos del capítulo 6, luego vimos el capítulo 7 hasta el versículo 14. Y voy a regresar nada más hasta el versículo 13 del capítulo 6… digo, del capítulo 7, versículos 13 y 14, porque creo que hay una conexión importante entre esos últimos versículos del capítulo 6… digo, de esta sección del domingo pasado del capítulo 7, y lo que vamos a estar viendo hoy. Dicen: "Mira la obra de Dios; porque ¿quién podrá enderezar lo que Él torció? En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de Él".
Y entonces hablamos acerca de cómo Dios tuerce ciertas cosas. Dios hace que ciertas cosas estén chuecas en nuestra vida. Y muchas de esas cosas que vimos la semana pasada tenían que ver con la adversidad, la adversidad que puede existir en cualquiera de nosotros, y va a existir en algún momento. Y la realidad es que no nos gusta lo chueco. ¿Les gusta cuando algo está chueco? ¿Qué hacen cuando entran a su sala y ven que el marco está así, de lado? O sea, cualquier cosa que no veamos que está parejita, queremos enderezarla. El problema es que en la vida las cosas que están chuecas normalmente no podemos enderezarlas. Y ese es el conflicto con el cual se encuentra el Predicador. Salomón aquí, en Eclesiastés, está lidiando con el hecho de que hay cosas que van a estar de una manera que no nos gusta, y vamos a tener que afrontarlas de alguna manera, entendiendo alguna realidad acerca de Dios y de quién es Dios. Eso es, creo, hacia donde va, y la fuerza que van a sentir en estos pasajes que quiere mostrarnos Qohélet.
Lectura de Eclesiastés 7:15-29
Dice el versículo 15: "Todo esto he visto en los días de mi vanidad. Justo hay que perece por su justicia, y hay impío que por su maldad alarga sus días. No seas demasiado justo, ni seas sabio con exceso; ¿por qué habrás de destruirte? No hagas mucho mal, ni seas insensato; ¿por qué habrás de morir antes de tu tiempo? Bueno es que tomes esto, y también de aquello no apartes tu mano; porque aquel que a Dios teme, saldrá bien en todo. La sabiduría fortalece al sabio más que diez poderosos que haya en una ciudad. Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque. Tampoco apliques tu corazón a todas las cosas que se hablan, para que no oigas a tu siervo cuando dice mal de ti; porque tu corazón sabe que tú también dijiste mal de otros muchas veces.
Todas estas cosas probé con sabiduría, diciendo: Seré sabio; pero la sabiduría se alejó de mí. Lejos está lo que fue; y lo muy profundo, ¿quién lo hallará? Me volví y fijé mi corazón para saber y examinar e inquirir la sabiduría y la razón, y para conocer la maldad de la insensatez y el desvarío del error. Y he hallado más amarga que la muerte a la mujer cuyo corazón es lazos y redes, y sus manos ligaduras. El que agrada a Dios escapará de ella; mas el pecador quedará en ella preso. He aquí que esto he hallado, dice el Predicador, pesando las cosas una por una para hallar la razón; lo que aún busca mi alma, y no lo encuentra: un hombre entre mil he hallado, pero mujer entre todas estas nunca hallé. He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones".
Una paradoja
Es divertido este libro, porque en cierta manera, cuando lo estoy leyendo y estudiando, me encuentro como con acertijos, casi, que tengo que descifrar. Y no es fácil, porque ya hemos estado viendo que hay ciertas estructuras literarias dentro de este libro que es bueno entender. Hay poesía, en realidad; hay muchos parecidos al libro de Proverbios en la manera en que explica algunas de estas cosas. Entonces, vamos a tratar de entender esta sección que acabo de leer, que creo que está enfocada… vamos a enfocarla en… creo que todo gira en torno, al final, a lo que observa en el versículo 15, que es esa situación de que a los justos a veces no les va muy bien, y a los que no son justos sí les va bien. Específicamente habla aquí de la cantidad de días que viven, de cuándo mueren: mueren jóvenes, mueren viejos.
Entonces, esta es la paradoja con la que se encuentra. ¿Qué es una paradoja? Es algo que parece una contradicción, algo que no entendemos cómo es lógico, cómo funciona. Sin embargo, muchas veces ahí está; es una realidad, nada más que tenemos que entender cómo funciona, porque aparentemente, por encima, no debería de ser así. ¿Sí entienden? Esa es mi explicación de paradoja. Ya se fue. Pues aquí, sí, detecto el problema con el que se enfrenta el Predicador.
La promesa de larga vida
Es este: en la Biblia, cuando ustedes se regresan a algunos pasajes, como son Éxodo 20:12 y Deuteronomio 5:33, van a leer que en la ley la promesa de Dios es que aquellos que obedecen la ley de Dios tendrán larga vida. Por ejemplo, esto es de los Diez Mandamientos: "Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean largos en la tierra que el Señor tu Dios te da". Deuteronomio 5:33: "Andad en todo el camino que el Señor vuestro Dios os ha mandado, a fin de que viváis y os vaya bien, y prolonguéis vuestros días en la tierra que vais a poseer".
Ahora, el Predicador dice: "A ver, la Biblia nos dice, la ley nos dice, que si tú obedeces al Señor, se alargan tus días. Sin embargo, yo estoy viendo en muchos casos, no la regla, sino la excepción; estoy viendo que muchas veces la gente justa perece más joven, y los que son malos viven más años". Entonces dice el Predicador: "¿Cómo funciona eso? ¿Por qué es que Dios ha hecho algo chueco?". Nuevamente está regresando este tema de algo chueco, algo que no parece ser correcto. Tenemos casos en la Biblia: Abel, Nabot, Esteban, personajes justos, y aquellos que eran los malos, sus enemigos, vivieron más que ellos, porque ellos los mataron. Entonces aquí el Predicador dice: "A ver, ¿por qué, Señor? ¿Por qué es que las cosas no funcionan como deberían de funcionar?".
Y nosotros, en nuestra propia experiencia, hemos visto esto también. ¿Conocen gente mala a la que aparentemente le va bien? Y por otro lado tenemos tanta gente que parece que está buscando inclusive servir al Señor, buscando entregar su vida al Señor, y las cosas simplemente no les están funcionando como deberían. De pronto les diagnostican cáncer, o mueren repentinamente. Mi mamá tenía un primo que falleció. ¿Cuántos años tenía? 28 años. Iba rumbo a un trabajo misionero, ¿no? Esa es, creo, la historia; ya ni me acuerdo bien de la historia. Pero tenía 28 años, primo de mi mamá, y muere en un accidente automovilístico, a los 28 años, rumbo a ser misionero. Y ahí hay uno de 50 años que golpea a su esposa, que es un borracho, o de 60 años. Y decimos: "A ver, Señor, ¿estás viendo lo que está pasando? ¿O en realidad no tienes en tus manos la situación? Es tan evidente cómo debería de ser. Si yo estuviera haciendo las cosas, pues yo le cortaría la vida a estos malos y alargaría la vida de estos buenos". ¿Es eso? O sea, quiero que sientan la misma tensión que siente aquí el Predicador. ¿Les incomoda esa realidad? Pues qué bueno, porque eso es lo que trata de resolver este pasaje. Dice el Predicador… pero, a ver, lo que va a decir no es lo que esperan que va a decir. Dice: "Esta es la solución; voy a tratar de resolver este enigma de algo que no entiendo por qué funciona como está funcionando". Pero el primer consejo que nos da está en el versículo 16: "No seas demasiado justo, ni seas sabio con exceso; ¿por qué habrás de destruirte?". A ver: "No seas demasiado justo". Fíjense, viene de esto; viene de estarnos explicando que la experiencia nos muestra que hay excepciones, cosas chuecas.
Y esto es algo con lo cual otros autores de la Biblia ya han estado lidiando antes. Salmo 73, versículos 12 y 14: "He aquí, estos son los impíos, y siempre desahogados, han aumentado sus riquezas. Ciertamente en vano he guardado puro mi corazón, y lavado mis manos en inocencia; pues he sido azotado todo el día, y castigado cada mañana". Otros han luchado con esta misma situación. ¿Y qué dice el Predicador aquí? Va a empezar, en el versículo 16, a narrarnos lo que llamamos la universalidad del mal.
No seas demasiado justo
Y nos explica: "No seas demasiado justo". ¿Qué podría significar eso, "no seas demasiado justo"? Creo que no voy a pasar mucho tiempo en esto —aunque pasé mucho tiempo estudiándolo—, pero se los voy a explicar rápido, porque quiero llegar a lo último, la conclusión. "No seas demasiado justo" creo que es una referencia a… A ver: tú vives, tú ves que lo que la Biblia te está prometiendo, de vivir largos días, no se está cumpliendo en la realidad muchas veces; por lo menos la excepción es más común de lo que te gustaría que fuera. Entonces, cuando tú ves eso, dices: "A lo mejor, a lo mejor la persona justa que murió joven no era suficientemente justa. A lo mejor ese era el problema. A lo mejor necesitaba todavía más perfección, y Dios lo evaluó y dijo: No, pues te falta; entonces no te voy a dar largos días sobre esta tierra".
Y entonces la tentación sería, para alguno de nosotros, mirando eso, decir: "¿Qué es lo que tengo que hacer si quiero tener largos días sobre la tierra? Tratar de ser mejor". O sea: "Voy a enfocarme en vivir la ley de una manera en la cual exceda, exceda la perfección de algunas de estas otras personas que he visto que no lograron vivir muchos días, y Dios no los bendijo". ¿Se acuerdan? Ese era el dilema que tenían los amigos de Job cuando fueron, supuestamente, a consolarlo. Dijeron: "A ver, te está yendo mal, te está yendo mal. Eso significa que… pues nosotros veíamos que te portabas bien; o sea, para nosotros sí eras un hombre justo, pero evidentemente no lo eras. Algo tuviste que haber hecho; tuviste que haber pecado, tuviste que haber tenido algo en tu vida que hiciera que el castigo de Dios cayera sobre de ti de esta manera". Es lo que los amigos de Job le dicen. Entonces la tentación sería: "Yo no voy a caer en el mismo error en que cayó Job. Job era un hombre justo, pero entonces yo voy a esforzarme en ser todavía mejor que él". Eso sería, creo, a lo que está dirigido el mensaje del versículo 16: "No seas demasiado justo".
Como los fariseos
Te vuelves como los fariseos. Te puedes volver como los fariseos, agregando a la ley de Dios, convirtiéndote en alguien aún más estricto que Dios, diciendo: "A ver, sí, sí, está la ley de Dios, pero para asegurarme de que de veras estoy cumpliendo, todavía voy a agregarle más cosas". Y los fariseos hacían eso. Tenían toda la ley, pero además agregaban cosas a cada aspecto de la ley, para asegurarse de no fallar en ningún sentido con la ley. Y creo que inclusive la Iglesia católica hace eso, en cierta manera, ¿no? Porque dicen: "A ver, ¿quieres ser realmente piadoso? No te cases". Eso es mayor piedad. Por eso es que, si ustedes van al Desierto de los Leones y visitan el convento, ven que inclusive iban y vivían en aislamiento. ¿Y entonces qué estaban haciendo? ¿Estaban siguiendo la ley de Dios? No; estaban agregándole cosas a la ley de Dios para asegurarse de ser demasiado justos, demasiado justos.
No seas, dice el Predicador, demasiado justo, ni seas sabio con exceso. No te creas demasiado cumplidor de la ley, porque te vas a destruir a ti mismo poniéndote ese tipo de cargas. ¿Vas a disfrutar tu vida? Acuérdense que a lo largo del libro de Eclesiastés, ¿cuál ha sido uno de los énfasis principales que ha venido haciendo el Predicador? Disfruta la vida que Dios te ha dado. Disfruta de las bendiciones que Dios te ha dado; eso es bueno. ¿No ha venido diciendo eso? Y dice: si tú te vuelves como los fariseos, si tú te vuelves una persona que toma esta cuestión de la ley, ve que no está funcionando lo de la ley en el sentido de las promesas con ciertas personas, y entonces dices: "Yo voy a esforzarme todavía más en cumplirla", vas a terminar no pudiendo disfrutar nada, porque todo va a ser malo para ti.
Y creo que hemos conocido gente así, o hemos escuchado de gente así, ¿no?, que se espanta de todo. Una canción del mundo: "¡Ah!", me tapo mis oídos. Y no pueden hacer nada sin sentir que están violando la ley de Dios. Pero no es porque la ley de Dios realmente prohíba esas cosas, sino porque se han creado estas reglas humanas de cómo deberían de vivir su vida como cristianos. ¿Y entonces es divertido pasar tiempo con ese tipo de gente? No, porque tienes miedo de qué van a decir. O sea: "No sé qué va a decir si hago esto; no sé qué va a decir si digo esto; no sé qué va a decir". Y tenemos que cuidarnos, porque todo les ofende, y todo sienten que es malo, y ven demonios en todo. Les quiero contar historias, pero no lo voy a hacer, porque no quiero meter a nadie en problemas ni en especulaciones. Pero creo que ese es el énfasis que está haciendo aquí el Predicador: "No seas demasiado justo, ni seas sabio con exceso; ¿por qué habrás de destruirte?". Eso te va a destruir. Si tratas de vivir en perfección, te destruirás a ti mismo. No puedes hacerlo, especialmente cuando tú mismo impones reglas sobre aquellas que ya existen.
No hagas mucho mal
Número dos, versículo 17: "No hagas mucho mal, ni seas insensato; ¿por qué habrás de morir antes de tu tiempo?". Ahora, esa misma persona podría tener la reacción contraria. Ve que la gente que es justa se muere joven, y que no le va bien, a lo mejor, necesariamente, y a los malos sí. ¿Y entonces cuál es la tentación? O sea, por un lado es decir: "Voy a vivir excesivamente justo para que no me pase eso". O la otra opción sería: "Pues ya voy a hacer lo que se me dé la gana, porque al fin y al cabo a los malos les va bien". ¿No es eso lo que planteó, que el impío alarga sus días?
Yo he escuchado gente decir eso, ¿no?, sobre, por ejemplo, fumar. "No fumes, te haces daño". "No, pues yo tengo un tío que tiene 80 años y toda la vida ha fumado". Entonces se toman… y aquí está el peligro: se toman de las excepciones, de algunos casos que han visto, para crear sus propias reglas de vida, y decir: "Si con él funcionó, debería de funcionar conmigo también". Pero esas son las excepciones, no la regla. Y dice el Predicador: ten cuidado, porque si tú te entregas al mal, si tú empiezas a vivir como se te dé la gana, probablemente te va a ir mal. No necesariamente, pero lo más seguro es que sí te va a ir mal. Si tú te metes con compañías que son mala influencia en tu vida, probablemente vas a terminar en un lugar donde no quieres estar. Vean a esta niña, Lady 100 pesos. ¿No saben de quién estoy hablando? ¿Qué representa ella, por lo menos en el video? ¿Qué representaba? Si lo han visto: una niña de, creo, 18 años, que va el fin de semana y se emborracha, y maneja el coche bien borracha, ya en la mañana, después de una noche de estar tomando, y choca con varios carros. Y realmente, o sea, ¿se metió en problemas? Sí, sí se metió en problemas, pero se pudo haber metido en todavía muchos más problemas. La realidad es que ese tipo de decisiones te va a llevar normalmente a malas consecuencias. Mucha gente que se porta mal sí vive poco tiempo. Mucha gente que dice: "Voy a hacer lo que se me dé la gana", dice aquí el Predicador, habrás de morir antes de tu tiempo. Ten cuidado. No tomes estas excepciones que existen, cuando observas que a ciertas personas malas les va bien y viven largos días, y a los justos se les acortan los días; no tomes esas excepciones como una regla de vida para ti. Es muy peligroso, dice el Predicador.
Bueno es que tomes esto, y también de aquello
Y después dice, versículo 18: "Bueno es que tomes esto, y también de aquello no apartes tu mano…". "…y también de aquello no apartes tu mano; porque aquel que a Dios teme, saldrá bien en todo". Ahora, hay mucho debate sobre este versículo, porque, ¿qué es esto y aquello? ¿No? Dice: "Bueno es que tomes esto, y también de aquello". ¿Aquello qué, Predicador? Entonces, hay tres posibilidades. Se las voy a decir rápidamente, y pueden ustedes ver cuál… Les voy a decir cuál es la que creo; de hecho, ya está ahí.
Pero una de las posibilidades es que esté haciendo referencia a lo que dice el versículo 16, que esté regresando al tema del versículo 16, en donde habla de ser justo y ser sabio. Entonces dice: "Bueno, no desprecies la justicia y la sabiduría. Toma la justicia y toma la sabiduría, porque aquel que a Dios teme saldrá bien en todo". Y tiene sentido, porque el principio de la sabiduría es el temor a Jehová; están relacionados esos dos temas. Entonces podría ser que está haciendo referencia a justicia y sabiduría, que tienen que ver con temer a Dios.
O también podría ser que está haciendo referencia a lo que acabamos de decir: demasiado justo, demasiado malo; esos dos aspectos. Y, por cierto, en los versículos 16 y 17 hay un patrón literario que se llama paralelismo sinónimo, en donde tienes A, B, C; A, B, C. O sea, tienes tres aspectos que se están comparando, que son paralelos: "No seas demasiado justo", "No hagas mucho mal"; y luego, "ni seas sabio con exceso", luego, "ni seas insensato"; y luego, "¿por qué habrás de destruirte?", "¿por qué habrás de morir antes de tu tiempo?". Ahí están todos los paralelos que está tratando de desarrollar.
Entonces, si tomáramos el versículo 18 como un versículo que está retomando los versículos 16 y 17, entonces estaría diciendo: considera que el temor a Jehová representa el hecho de que sabes que no puedes ser perfecto. Entonces no vas a vivir tu vida abrumado por tratar de ponerte reglas y tratar de crear una perfección que es imposible, y que va a arruinar tu vida, porque no vas a poder disfrutar de nada, por un lado. Y también el temor a Jehová no es libertinaje; no es decir: "Ah, pues como Dios está en control de todas las cosas, es soberano, entonces voy a hacer lo que se me dé la gana, porque al fin y al cabo, pues, Dios es el que hace las cosas chuecas, y Dios es el que decide". Dice: "A ver, no, no; no es ninguna de estas dos cosas". El temor a Jehová tiene que ver con entender estos dos aspectos correctamente. Y si entiendes cómo balancear estas dos cosas correctamente, entonces, dice, saldrás bien en todo. Y vamos a ver a qué se refiere este "todo", y cómo se contrasta con lo último que va a decir aquí el Predicador. Esa es la segunda opción, donde dice: "A ver, considera estas dos cosas que te he dicho, evalúalas, para que puedas tener un temor correcto de Dios".
Y la tercera opción sería que el Predicador, a la luz de haber hablado acerca de cómo Dios hace que ciertas cosas estén torcidas, a la luz de eso, dice: "Bueno es que tomes esto, y también de aquello"; "esto" siendo esta paradoja que existe en la vida, y "aquello" siendo la soberanía de Dios sobre todas las cosas, la soberanía de Dios, donde dice que Él torció ciertas cosas. Y entonces diga: lo mejor que puedes hacer es descansar en que Dios está en control de todas las cosas, porque aquel que a Dios teme saldrá bien en todo. Entonces, confiar en la soberanía de Dios en todos los aspectos de tu vida es aquello de lo cual no debes de apartar tu mano. Esas son las posibles interpretaciones de lo que está hablando aquí el Predicador. Creo que es la tercera, en mi opinión; creo que tiene sentido con todo el contexto. Pero cualquiera de las tres funciona; cualquiera de las tres es cierta. No hay ninguna de esas que sería mentira.
La sabiduría fortalece al sabio
Dice el versículo 19 ahora: "La sabiduría fortalece al sabio más que diez poderosos que haya en una ciudad". Y va a hacer referencia a esto después, en el capítulo 9 —lo vamos a ver—: hace una pequeña historia acerca de una ciudad que es defendida por un sabio que es pobre, y muestra cómo su sabiduría, aunque era pobre, hizo mucho bien para muchos. Eso es en Eclesiastés 9:14 al 18. Pero aquí regresa a este tema de la sabiduría, porque dice: "A ver, ¿es en vano ser sabio? Entonces, ¿es en vano?". No. Sí: busca la sabiduría, porque la sabiduría fortalece al sabio más que la fuerza física. Es de mucho más provecho; tiene mucho más impacto en la vida de otros cuando eres una persona sabia. 10 reyes, 10 gobernantes, ¿pueden hacer una diferencia? Sí, pueden hacer muchas cosas: pueden cambiar las leyes, pueden hacer leyes. ¿Pero qué puede hacer un hombre sabio? Mucho más que ellos. El poder político, el poder social que puede tener una persona, no se compara con el poder que viene de la sabiduría de Dios a través de alguien.
No hay hombre justo en la tierra
Y dice el versículo: "Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque". Ahora está haciendo un análisis del mal. Está diciendo: "A ver, estoy viendo, estoy analizando qué es lo que está sucediendo en la sociedad, y me doy cuenta de que al final del día…". Y esta es la razón por la cual no funciona eso de ser demasiado justo: porque nadie puede ser justo. Todos han pecado. "Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque". Romanos 3:9 y 10, ¿qué dice? "Entonces, ¿qué? ¿Somos nosotros mejores que ellos? De ninguna manera; porque ya hemos denunciado que tanto judíos como griegos están todos bajo pecado; como está escrito: No hay justo, ni aun uno". Por cuanto todos pecaron —versículo 23—: "…todos pecaron, y no alcanzan la gloria de Dios". Isaías 53:6: "Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero el Señor hizo que cayera sobre Él la iniquidad de todos nosotros". Salmo 143, versículo 2: "Y no entres en juicio con tu siervo, porque no es justo delante de ti ningún viviente".
Ese es un énfasis que está haciendo la Biblia. A lo largo de toda la Biblia está haciendo este énfasis: nadie hace el bien. Nadie, en realidad, termina siendo el tipo de persona que merece… Y aquí empieza a verse este enfoque —creo que viene también de otras partes de la Biblia—, este enfoque de que merece que Dios le dé largos días, como si Dios se los debiera. Porque, al final del día, lo que Dios le dará al justo es mejor que una larga vida. Y eso está en el Salmo 73, que mencionamos hace rato también: la conclusión del salmista.
Cuando hablan mal de ti
Ahora, versículo 21: "Tampoco apliques tu corazón a todas las cosas que se hablan, para que no oigas a tu siervo cuando dice mal de ti". Gente que está cerca de ti; es lo que está diciendo. Gente que está cerca de ti probablemente va a llegar a algún momento en el que hable mal de ti. Aquí "siervo" es representativo de alguien que es cercano, que te conoce bien. Y de pronto empieza a hablar, y las cosas que dice son negativas acerca de ti. ¿Y cuál es el consejo del Predicador? No te preocupes demasiado; no dejes que eso te afecte. La verdad es que nos preocupa mucho lo que otros dicen de nosotros. La verdad es que nuestra reputación es muy importante. No nos gusta que nos difamen; no nos gusta que digan cosas de las que nosotros decimos que no son ciertas.
Pero dice el Predicador: "A ver, que eso no te afecte". ¿Por qué? "…porque tu corazón sabe que tú también dijiste mal de otros muchas veces". O sea, no dejes que te afecte, porque tú eres igual que él. Esa persona que te está difamando, y que está hablando mal de ti, que está diciendo cosas que no son ciertas de ti… tú también has dicho cosas que no son ciertas de otros. Tú también te has gozado de hablar de alguien que te cae mal, y de tratar de crear un sentido negativo hacia esa persona. Tú lo has hecho. Eso va relacionado a la universalidad del mal, el hecho de que todos hemos pecado. ¿Sabes qué? La verdad es que todos hacemos lo mismo. Al final, todos pecamos, todos estamos mal. Pensamos que somos mejores que otros; o sea, todos nos sentimos mejores que otros, y nos comparamos con otros para sentirnos mejor. Pero la verdad es que todos hemos pecado, y todos hemos roto la ley de Dios.
Los comentarios en Facebook
Y me da risa esto; lo estaba platicando con Dani el otro día. Estaba diciendo que los comentarios que pone la gente en Facebook son un buen punto para medir qué está pasando en la mente y el corazón de la gente, ¿no? Y ves noticias; por ejemplo, ha habido algunas noticias acerca de violaciones. E inmediatamente, si ves alguna noticia de alguna violación, ves que todos están poniendo un montón de groserías: "¿Cómo puede ser? ¿Qué clase de gente…? Deberían de castrarlos, que los metan a la cárcel, que los…". Así habla la gente; se indigna de este tipo de cosas. O ven cómo maltratan a un animalito: "¡No puede ser! ¿Cómo…? Esos no son seres humanos; esos deberían ser tratados igual, como animales también". Empiezan a decir toda clase de cosas. Toda la gente se indigna.
Pero, ¿qué? A ver, cuando la gente empieza a hacer ese tipo de comentarios, ¿qué estás diciendo sobre ti mismo? O sea, si tú haces ese tipo de juicio, donde dices: "Duro con ellos, son el peor tipo de humanos que existen en el mundo", ¿qué dices sobre ti? Que yo no soy así, ¿no es cierto? Si no, empiezas tú diciendo: "Yo también soy igual de malo". Pero no dicen eso. Dicen: "Ese sí es malo, ese sí merece la cárcel, ese sí merece que lo traten mal".
Luego hay videos también de cómo agarran a los rateros, ¿no? Agarran a alguien robando, y luego lo andan ahí golpeando en la calle. Van a decir que veo demasiados videos en Facebook. No veo demasiados, creo. Y ahí lo andan golpeando, porque lo cacharon robando. Entonces igual dicen: "¡Ah, rata! No, eso se merecen todos los rateros: que los golpeen, que los linchen". Y hasta ponen letreros de eso: "A ver, rata, te agarramos y te linchamos". Ahora, no digo que no tenga que haber un cierto tipo de justicia en nuestra sociedad. El problema es cómo te ves a ti mismo a la luz de estas personas. Ese es el problema: que tú, cuando los ves a ellos y ves la clase de cosas que hacen ellos, dices: "Yo no soy como él". Y puede ser que no seas como él, pero estás tan separado de Dios por tu pecado como él lo está. Entonces, su problema es tu problema. Y más vale que tengas un poco de humildad y de sentido de la gracia de Dios cuando hablas con respecto a estos pecadores, en cuanto a qué es lo que necesitan; no qué es lo que merecen. Lo que necesitan es experimentar la gracia de Dios en sus vidas.
Si yo hubiera crecido en su situación
Yo me pregunto, para muchas de esas personas que juzgan tan duramente a otros, me pregunto: si tú hubieras crecido en el mismo barrio, en el mismo ambiente en que crecieron estas personas, que los llevaron a hacer la clase de cosas que hacen, ¿serías como ellos? Porque el corazón humano es el mismo; está inclinado hacia el mal. Simplemente vivimos bajo diferentes circunstancias, que nos inclinan a diferentes pecados, porque por las circunstancias en las que estamos son diferentes las tentaciones. Pero todos hemos vivido bajo ciertas influencias sociales, y en las familias, y con las amistades, y todo este tipo de cosas, que nos llevan a hacer cosas. ¿Cómo llegaron a ese punto en donde son capaces de violar a alguien? No sé. Pero si yo fuera ellos, si yo hubiera crecido en su situación, probablemente estaría haciendo lo mismo. ¿Qué hace que una persona maltrate animales? No sé. Pero si yo hubiera crecido en las circunstancias en que ellos crecieron, que los están llevando a hacer ese tipo de cosas, probablemente yo también haría lo mismo, porque mi corazón es igual de pecador que el de ellos.
Y creo que el Predicador quiere hacernos ver aquí que tengamos mucho cuidado con poner demasiada atención a los pecados de otros, porque nosotros también hemos cometido pecados que se pueden comparar con esos. "Tu corazón sabe que tú también dijiste mal". Entonces, antes de enojarte demasiado con alguien que está hablando mal de ti, acuérdate que tú también has hablado mal de otros. Mateo 12 —ah, no lo puse aquí, pero es Mateo 12, versículos 36 y 37— hace una pequeña referencia a las palabras que decimos: "Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado".
¿Qué está mal con el mundo?
Entonces, todos hemos pecado. Y creo que el Predicador quiere orillarnos al punto en el que podamos contestar como contestó G. K. Chesterton, que es un escritor católico, en realidad, pero tiene muy buenas observaciones teológicas sobre la vida cristiana. Y una vez a él le hicieron la pregunta… esa es la pregunta que le hicieron: "¿Qué está mal con el mundo?". Si a ti te hicieran la pregunta: "¿Qué está mal con este mundo?", ¿qué dirías? "Donald Trump. Eso es lo que está mal con este mundo". ¿Esa es tu respuesta? ¿Qué está mal con el mundo? Él dijo: "Yo soy lo que está mal con este mundo". Es el reconocer que el problema no son otros; somos nosotros mismos. Tú eres tu peor problema. No otras personas: tú y tu corazón.
La sabiduría se alejó de mí
Dice el versículo 23: "Todas estas cosas probé con sabiduría, diciendo: Seré sabio; pero la sabiduría se alejó de mí. Lejos está lo que fue; y lo muy profundo, ¿quién lo hallará?". ¿Se dan cuenta de la frustración del Predicador al estar examinando estas cosas y decir: "No entiendo cómo funciona esto, y por qué Dios hace las cosas que hace, cómo las hace. No sé. Quisiera saber, quisiera entender. He entregado mi vida a tener más sabiduría, a analizar las cosas que están delante de mí, y no tengo respuestas"? Esa es la realidad con la cual se está enfrentando el Predicador.
Ignorancia aprendida
Creo que la sabiduría trae un cierto nivel de ignorancia. Entre más sabio eres, más ignorante te vuelves sobre muchas cosas, porque te vas dando cuenta de lo frustrante que es no poder entender tantas cosas. Entre más vas viendo panoramas de la vida, más te das cuenta de qué tan limitado es tu conocimiento. Calvino dijo que esto es… ese es el título que le dio a ese proceso; le dijo: "Es ignorancia aprendida". Es como aprendemos a ser más ignorantes. ¿No es increíble que eso sea parte de la realidad de la vida cristiana? El asimilar el hecho de lo que Dios dice en Isaías 55:9: "Porque como los cielos son más altos que la tierra, así mis caminos son más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos". Tus pensamientos jamás van a ser iguales a los pensamientos de Dios, y nunca jamás vas a poder entender perfectamente lo que Dios está haciendo. Una partecita, una pequeña parte, una pequeña pizca del plan de Dios ha sido revelada, pero la gran mayoría del plan de Dios está lejos de nuestro entendimiento, y tienes que aprender a aceptarlo.
Y creo que el Predicador está luchando con eso, porque quisiera entenderlo, pero no puede. Está más allá de su entendimiento lo que Dios hace y lo que no hace. ¿Por qué viven los justos pocos días a veces, y los malos muchos? ¿Tenemos una respuesta? No, no tenemos una respuesta.
La mujer cuyo corazón es lazos y redes
Ahora va a hacer un análisis el Predicador sobre la tentación del mal. Dice en el versículo 2… perdón, 25: "Me volví y fijé mi corazón para saber y examinar e inquirir la sabiduría y la razón, y para conocer la maldad de la insensatez y el desvarío del error". "Quiero analizar este asunto del mal, cómo es que funciona el mal". Y lo primero que ve… y va a decir esto; o sea, va a decir: "A ver, ¿por qué existe el mal? ¿Por qué existe el pecado? Y si Dios creó todas las cosas, ¿Dios creó el mal?". En un momento vamos a contestar esa pregunta.
Pero primero dice, versículo 26: "Y he hallado más amarga que la muerte a la mujer cuyo corazón es lazos y redes, y sus manos ligaduras. El que agrada a Dios escapará de ella; mas el pecador quedará en ella preso". No está hablando de ninguna mujer en particular. Esta es la personificación del mal en una mujer, así como lo ha hecho en Proverbios. En Proverbios 7 hizo una personificación también de la seducción de una mujer; pero ese es el aspecto del mal visto también como la tentación sexual hacia un hombre. Proverbios 9, versículos 13 al 18: "La mujer insensata es alborotadora, es simple y no sabe nada. Y se sienta a la puerta de su casa, en un asiento en los lugares altos de la ciudad, llamando a los que pasan, a los que van derecho por sus sendas: El que sea simple, que entre aquí. Y al falto de entendimiento le dice: Dulces son las aguas hurtadas, y el pan comido en secreto es sabroso. Pero él no sabe que allí están los muertos, que sus invitados están en las profundidades del Seol".
Ahora, no se ofendan demasiado, mujeres, de que use a una mujer como ejemplo del mal. También usa mujeres como ejemplo de bien: la mujer virtuosa de Proverbios 31 es una mujer que alaba. Entonces no tiene… y vamos a llegar a eso en un momento; no es que tenga un mal concepto de las mujeres. Pero aquí quiere personificar al mal como una mujer, y mostrarnos que es triste, y es amargo, y es peor que la misma muerte, el vivir una vida que es constantemente tentada por el mal. "El que agrada a Dios escapará de ella; mas el pecador quedará en ella preso". En el capítulo 2, versículo 26, ya habló un poco acerca de esto, cuando dijo: "Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría". Hay un sentido de agradar a Dios, y de poder, a través de agradar a Dios, escapar de la tentación del mal que nos acecha. Y en un momento vamos a ver cómo es eso, cómo sucede.
Como un hoyo negro
Dice: "He aquí que esto he hallado, dice el Predicador, pesando las cosas una por una para hallar la razón". ¿Han escuchado de los hoyos negros? Lo que dicen que son los hoyos negros es que es este hoyo en el espacio, básicamente, que es tanta gravedad condensada —no sé si es la palabra—, pero el punto es que atrae toda la materia que está a un cierto grado de distancia del hoyo negro, y la deshace. Cuando nosotros estamos visualizando las áreas de nuestra vida que son una tentación, nos tenemos que dar cuenta de que así son esas áreas. Parecen inocentes al principio. O sea, la tentación del pecado en nuestras vidas parece como algo pequeño siempre, al principio: un poquito de probar drogas, un poquito de probar alcohol, un poquito de probar pornografía, un poquito de probar apostar dinero, un poquito de probar… Y todas esas cosas van creciendo, creciendo, creciendo, y se vuelven una adicción, hasta que completamente nos tienen presos. Y dice la Palabra de Dios: huye de esas cosas. Huye, como si fuera una mujer persiguiéndote, queriéndote agarrar en sus garras, para hacer lo que es la voluntad de Dios, para hacer lo que es agradable delante de Dios.
Un hombre entre mil
Y a continuación dice algo que no les va a gustar. Si no les gustó eso que dijo de las mujeres, de que una mujer es la mala, menos les va a gustar esto. Versículo 28; está buscando la razón, está buscando el entendimiento, y dice: "…lo que aún busca mi alma, y no lo encuentra: un hombre entre mil he hallado, pero mujer entre todas estas nunca hallé". ¿Es machista el Predicador? "A lo mejor un hombre bueno sí encuentro, pero una mujer…". Ahora, recuerden, en realidad, que Eclesiastés… si era una audiencia masculina, judía, intelectual, la que leía esto… Entonces hay tres posibilidades de qué es lo que está diciendo aquí. Esta es la mujer, de razón no encontrada, de la que está hablando el Predicador.
Número uno, podría ser que el sentido que tiene el Predicador en mente es hipérbole; está exagerando. Cuando dice: "Un hombre entre mil he hallado", es como "uno en un millón": es muy difícil encontrar un hombre con sabiduría, pero una mujer, nunca. Y entonces todos los lectores hombres: "Sí, sí, cierto, ¿no? Ninguna mujer es sabia". "Estoy exagerando, porque los voy a llevar al versículo 29, donde todos, todos han buscado perversiones". O sea, el Predicador ya generalizó: esto es un problema de todos. No es que los hombres pequen menos que las mujeres; es un problema de todos. "Estoy exagerando". El punto es que es sumamente difícil encontrar a alguien justo y sabio; no es común. Ese es el punto. Es hipérbole; nada más está exagerando. Quiere llamar la atención de sus lectores, al hacer esta comparación entre hombres y mujeres, sobre lo tan difícil que es encontrar una persona justa. Esa es una manera de ver lo que está tratando de decir.
Número dos, puede ser que esto sea una referencia a la mujer que acabamos de leer, "cuyo corazón es lazos y redes, y sus manos ligaduras". El versículo 26 es una referencia a esa mujer, para hacer una comparación entre… en general, hay hombres… es muy difícil, si tú ves a la humanidad en general, es muy difícil encontrar a un hombre justo. Pero aquellos que ya han caído bajo esta categoría, de los que caen bajo los lazos de esta mujer, no hay ninguno sabio. Yo me inclino a esa, para no ofender a ustedes. No es que las mujeres sean más malas que los hombres; de hecho, en mi experiencia, es al revés. Como que en una familia, por lo regular, las esposas van a la iglesia solas, sin sus esposos; eso es una realidad. Tienen un sentido de sensibilidad a las cosas espirituales, muchas veces, que los hombres no tienen. Digo eso para balancear este pasaje. Y creo yo que el asunto que está tratando de mostrar con "mujer entre todas estas nunca hallé" es: mujer, en el sentido de la mujer del versículo 26. No hay hombres sabios que caen en la tentación del pecado; solamente algunos, fuera de aquellos que caen en la tentación del pecado.
La tercera opción —y esa también es muy probable— es que está nada más Salomón narrando su propia experiencia con las mujeres. ¿Cuántas esposas tuvo Salomón? Como mil esposas. Entonces tiene sentido que está hablando de mil aquí, y diga: "Miren, yo conozco mucha gente, pero con las mujeres no me ha ido nada bien en mi experiencia". Porque, si ustedes leen la historia de Salomón, ¿qué hicieron sus esposas? ¿Fueron buena influencia en su vida, o mala? Mala. Lo desviaron hacia la idolatría. Entonces, puede ser que este pasaje sea un reflejo de su propia experiencia con las mujeres, donde diga: "Al final me doy cuenta de que no tuvo ningún beneficio. Mi relación con tantas mujeres fue piedra de tropiezo para mí". Bueno, ahí está. Tienen varias opciones de dónde escoger, y pueden tratar de discernir aquí qué es lo que está tratando de decir. No es claro. Esto es poesía, poesía hebrea; no estamos acostumbrados a leer este tipo de cosas.
¿De dónde viene el mal?
Ahora, por último —con esto concluimos—, dos puntos más que quiero mencionar. Dice el versículo 29: "He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones". Ahora está llegando a un tema muy importante: ¿de dónde viene el mal? Aquí está el dilema; ya se los presenté hace un momento. Pero en esto pongan mucha atención; si ya se están durmiendo, despierten, porque esta es una pregunta importante que tenemos que tener clara como cristianos, teológica y doctrinalmente. Decimos: todo lo que existe fue creado por Dios. Sí, es cierto. Cierto. El pecado y el mal existen. Cierto. ¿Cuál es la siguiente conclusión lógica de esas dos afirmaciones? El pecado y el mal fueron creados por Dios.
¿Cómo contestamos a este dilema con el cual nos encontramos como cristianos? Estamos afirmando las primeras dos; estamos diciendo: sí, todo lo que existe fue creado por Dios; y sí, estamos diciendo: el pecado y el mal existen. Y después nos preguntamos: "Mm, entonces, ¿por qué hay mal en el mundo? ¿Dios ha creado el mal?". No. Y les voy a explicar cómo es que esto es posible. Dios no ha creado el mal. Dios no es autor del mal. En Él no hay ningún mal. Él es perfectamente santo, Él es perfectamente recto y justo; no hay mal en Él. Y eso es lo que nos separa de Él, precisamente. Entonces, ¿cómo funciona? ¿Cómo puede existir el mal sin que Dios lo haya creado?
El mal como ausencia
Voy a hacer un esfuerzo, brevemente, de contestar esa pregunta; espero que les ayude. Dios creó al hombre… no ser bueno; eso es mutabilidad dentro de nuestro bien. Entonces, Dios crea al hombre y dice: "Es bueno"; no hay mal en él. ¿Dios es bueno? Sí, pero Dios es bueno en un sentido muy diferente a nosotros, porque Dios es inmutable: Dios no puede dejar de ser bueno. Nosotros sí podemos dejar de ser buenos. Y toda Su creación, tanto ángeles como seres humanos, fue creada mutable. ¿Pero eso qué significa? ¿Qué significa dejar de ser bueno? Significa que tienes menos que perfección; eso es lo que significa. Entonces, tienen que visualizar y entender al pecado no como una entidad separada y adicional al ser humano. No es como algo nuevo que empezó a existir. En realidad, es algo menos de lo que ya existía cuando entró el pecado. Es decir, el pecado es una falta de conformidad, menos que perfección. Por eso es que no tiene que ser creado para existir.
Les doy un ejemplo: ¿qué es la oscuridad? ¿Es algo? ¿O es algo? No, no es nada; es la ausencia de algo. Eso es lo que es la oscuridad. No podemos definir la oscuridad como una entidad, porque no lo es. Es cuando falta luz que hay oscuridad. Por lo cual nadie tiene que crear oscuridad; solo tienes que apagar la luz. ¿Ahí van siguiéndome con sus mentes? Entonces, si el pecado es una falta de conformidad a la ley de Dios, es menos que lo que teníamos originalmente, no más. No más; no hay nada nuevo; hay menos que lo que había antes. Nada nuevo ha sido generado. El pecado no puede existir solito allá afuera. No; si tú y yo no estamos, ya no hay pecado. Tiene atributo de parásito: necesita un ser que quebrante la ley de Dios, que tenga menos que perfección, para existir. Entonces puede existir sin que Dios haya creado el pecado, sin que Dios sea autor del pecado. Porque Dios creó más que eso; no menos, más. Entonces no hemos agregado nada; no hay nada nuevo. Simplemente tenemos menos que lo que originalmente había. ¿Entienden? Mi mejor esfuerzo de explicar esto.
C. S. Lewis dijo: "Venir del señor Adán y la señora Eva" —cómo me gusta cómo hablaba— "es tanto suficiente honor como para levantar la cabeza del más pobre mendigo, como suficiente vergüenza para encoger los hombros del más grande emperador del mundo". Esa es la realidad del pecado que veía él. Todos somos afectados por esto, y todos tenemos un legado y una herencia, queramos o no, y es la realidad del pecado en nuestras vidas. Y aquí el Predicador se asegura de mostrarnos que Dios no es autor del pecado. Lo dice claramente: "Esto es lo único que sé con claridad: Dios hizo al hombre perfecto". Cuando Dios creó al hombre, dijo: "Es bueno en gran manera". No hay pecado, no hay mal; así es como Dios hizo las cosas. ¿Es Dios autor del mal? No. ¿Tiene control Dios sobre el mal? Sí. Ahí está la gran diferencia: Dios puede ser soberano sobre el mal sin ser autor y origen del mal. Nada se le escapa de Sus manos. "Solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones". El mal, ¿de dónde viene? Del hombre, de lo que el hombre hizo cuando decidió desobedecer la ley de Dios.
La solución del mal: Cristo
Así que esta es la conclusión; cerramos con esto. ¿Cuál es la solución del mal? Imagínense: si no podemos agregar años de vida a nuestras vidas por nuestras obras, menos vida eterna. O sea, si por portarte bien no vas a vivir más años necesariamente, imagínate cómo le vas a hacer para portarte suficientemente bien y poder vivir para siempre. Es imposible. Nadie puede solucionar el problema del mal con esfuerzo humano. Y Dios vino a salvar pecadores. Pascal dijo: "Conocer a Dios sin conocer nuestra inmundicia crea orgullo. Conocer nuestra inmundicia sin conocer a Dios crea desesperación. Conocer a Jesucristo trae balance, porque nos muestra tanto a Dios como nuestra inmundicia".
Dios vino a salvar pecadores. Y Mateo 9:13 dice: "Mas id, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores". Y Pablo enfatizó el hecho de que aquella sabiduría, aquella perfección, aquella justicia que tú y yo no podíamos obtener por nuestra cuenta, Cristo, cuando se encarnó y fue el sacrificio perfecto de Dios en la cruz, se hizo todas esas cosas por nosotros. Dice 1 Corintios 1:30: "Mas por obra suya estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención".
Jesucristo ha venido a contestar un dilema al cual el Predicador no tenía una respuesta. Él decía: "¿Cómo vamos a solucionar este problema del mal? ¿Cómo vamos a entender cómo encaja todo esto del mal en la existencia de los justos? ¿Cómo vamos a entender cómo Dios es soberano sobre todas las cosas, pero aun así nos está invitando a acercarnos a Él? ¿Cómo vamos a entender todas estas cosas y cómo funcionan juntas?". Se está quebrando la cabeza tratando de entender. No entiende. Pero ahora nosotros tenemos el panorama completo, en donde tenemos a Jesucristo como el cumplimiento final de la sabiduría de Dios revelada al hombre, a través del cual podemos ser justificados de nuestro pecado —el problema universal que existe para todos los que hemos nacido como descendientes de Adán— y podemos ser reconciliados con Dios. Esas son las buenas noticias que vemos en el resto de la Biblia a la luz de lo que acabamos de estudiar hoy.
Hay una gran paradoja de la vida. La paradoja es que tú y yo somos pecadores y no podemos agradar a Dios; sin embargo, fuimos creados para estar con Dios. ¿No es esa una paradoja? ¿Cómo solucionamos esta gran paradoja de la vida, que tiene que ver con mi realidad, estando separado de Dios por mi pecado, sin poderlo solucionar con algo que yo pueda hacer? ¿Cómo se soluciona? A través de Cristo Jesús y Su muerte en la cruz, provista por Dios para que, a través de la fe, seamos reconciliados nuevamente con Él. Esas son las buenas noticias que el Predicador, creo, tarde o temprano entendió, si no es que en su vida, en la eternidad. Y creo que hoy podemos aprender mucho de la realidad que nos confronta a nosotros: nuestra propia realidad, nuestro pecado, y la solución que Dios ha provisto. Vamos a cantar juntos: "Tal como soy, de pecador, sin más confianza que Tu amor, ya que me llamas, vengo a Ti; Cordero de Dios, heme aquí".
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