Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Lucas 24:1-12LucasAlfredo Carrillo

¿Quién es Jesús?

Transcripción

Lectura: Lucas 24:1-12

Gracias a Dios que estamos nuevamente reunidos. Y empezando bien el año, ¿verdad?, buscando al Señor. Y continuamos con nuestra enseñanza acerca de quién es Jesús. Y hoy nos toca ver la resurrección de nuestro Señor y Salvador. Y vamos a abrir nuestra Biblia en el capítulo 24 de Lucas, y vamos a leer del versículo 1 al 12. Lucas 24, versículo 1 hasta el 12. Y dice así la Palabra del Señor:

"Pero el primer día de la semana, al rayar el alba, las mujeres vinieron al sepulcro trayendo las especias aromáticas que habían preparado. Encontraron que la piedra había sido removida del sepulcro, y cuando entraron, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Aconteció que estando ellas perplejas por esto, de pronto se pusieron junto a ellas dos varones en vestiduras resplandecientes. Estando ellas aterrorizadas, e inclinados sus rostros a tierra, ellos les dijeron: '¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado. Acuérdense cómo les habló cuando estaba aún en Galilea, diciendo que el Hijo del Hombre debía de ser entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y al tercer día resucitar'.

Entonces ellas se acordaron de Sus palabras, y regresando del sepulcro, anunciaron todas estas cosas a los once apóstoles y a todos los demás. Eran María Magdalena, y Juana, y María la madre de Jacobo; también las demás mujeres con ellas decían estas cosas a los apóstoles. A ellos estas palabras les parecieron como disparates, y no las creyeron. Pero Pedro se levantó y corrió al sepulcro, inclinándose para mirar adentro, vio solo las envolturas de lino; y se fue a su casa maravillado de lo que había acontecido".

Oración

Nuevamente vamos a orar. Señor, gracias por la oportunidad, nuevamente, de permitirnos y de permitirme, Señor, hablar de Ti, Señor. Te ruego que Tú seas conmigo, que Tu Espíritu Santo me ayude, Señor, Padre; que Tu Palabra sea exaltada, que Tu nombre sea exaltado, y que podamos atesorar, Señor, Tu resurrección. Gracias, en Cristo Jesús. Amén.

La doctrina más atacada

Bueno, hemos estudiado varias doctrinas durante esta serie que hemos tenido acerca de la Biblia, y ahora estamos continuando con Jesús. Y hablábamos, por ejemplo, de la Biblia: cómo el mundo refuta que la Biblia sea verdadera y que sea confiable. Pero si hay una de las doctrinas del cristianismo que ha sido más atacada durante mucho tiempo —y de hecho después de que resucitó Jesús—, pues es esta, la de la resurrección. Es la doctrina que más ha sido atacada. Hay dudas, controversias, y por mucho tiempo se ha puesto en tela de juicio.

Ustedes hablan allá afuera acerca de Jesús, y sí, todos escuchan que Jesús existió, y quizás tengan a un Jesús crucificado ahí en sus casas; pero como que no creen plenamente que nuestro Señor resucitó. Pero también está la parte científica, que aun queriendo refutar la resurrección de Jesús, pues encuentra que hay hechos históricos y que está documentado.

Teorías contra la resurrección

Y solamente quiero mencionarles algunas teorías acerca de cómo quieren refutar la resurrección de Jesús. Hay una que se llama la teoría del desmayo. Algunos dicen que Cristo no murió. Dicen que Cristo solamente se desmayó a causa del tormento, del golpe, de toda esta forma en que los romanos crucificaban a los criminales. Y dicen que ya después de que fue bajado de la cruz, y que lo metieron ahí donde iba a sepultarlo, pues Él recuperó el sentido.

Y nuevamente, entonces, una interpretación médica moderna concluye que lo que Jesús pasó en esa cruz era para que muriera cualquiera. Entonces, Jesús, histórica y médicamente, fue muerto. Entonces, no solamente podemos decir que fue un desmayo; pero digamos que de alguna manera Él sobrevivió, no solo a la crucifixión, sino también a los tres días en la tumba. Si Jesús se aparecía a los discípulos con todas las heridas que sufrió, tampoco podría estar de pie si solamente hubiera sido un desmayo. Y yo creo que los discípulos no lo hubieran dejado así; lo hubieran atendido, quizás hubieran llamado a un médico.

Está la teoría del cuerpo desplazado. Esta es otra teoría que trata de refutar que Jesús resucitó. Esta teoría dice que José de Arimatea trasladó el cuerpo de la tumba que él había ofrecido; que lo trasladó al lugar en donde enterraban a los criminales. Esta es otra de las teorías.

Hay otra teoría, que dice —la teoría de la conspiración— que los discípulos movieron el cuerpo de Jesús para afirmar que Él había resucitado. Pero ¿saben lo que implica que los discípulos hayan movido el cuerpo de Jesús, o que cualquiera haya movido el cuerpo de Jesús? Número uno: dice que el primer día de la semana fueron con las especias para ungir a Jesús, para aromatizarlo, porque era la costumbre. Pero hay un detalle: cuando llegaron, la piedra estaba movida.

El decreto romano era que ponían esta piedra muy pesada, y ponían guardias. Y lo tenemos documentado también en la Biblia. Había dos guardias, porque era tanto el temor del Imperio romano, precisamente para que los discípulos no sacaran el cuerpo y dijeran que resucitó. Entonces, nadie podía quitar esta piedra, porque serían muertos si alguien intentaba hacerlo. Los soldados romanos tuvieron miedo, porque se supone que ellos estaban custodiando la tumba para que nadie moviera la piedra. Y no la podían mover solamente dos personas, por lo que se documenta más o menos cómo pesaba la piedra.

Entonces, al mover la piedra, por ende, ellos ya estaban condenados a muerte. Ellos también tuvieron miedo. ¿Para qué fue removida la piedra? ¿Para que Jesús saliera? No; fue removida para que las mujeres vieran que Jesús no estaba ahí. Entonces, la teoría de la conspiración pues tampoco puede ser acertada.

Está la teoría de las alucinaciones masivas: que todos los discípulos pensaban que habían visto a Jesús, que todos ellos habían alucinado y que en realidad no lo vieron. Pero creo que nadie puede alucinar masivamente. Quizás dos o tres aquí tuviéramos una alucinación. No creo que la mayoría de los que estamos aquí pudiéramos tener una alucinación conjuntamente, una alucinación masiva. Los estudios psiquiátricos o psicológicos dicen que las alucinaciones únicamente son personales. Por ende, esta teoría también de las alucinaciones masivas no pudiera ser. Más adelante vamos a ver cómo Jesús se fue apareciendo, y dice ahí: a 500 hermanos. Ahorita lo vamos a ir viendo.

El pilar de nuestra fe

Entonces, la resurrección de nuestro Señor Jesucristo es el pilar de nuestra fe cristiana. Es el pilar por el cual nosotros nos reunimos el primer día de la semana. ¿Y cuál es el primer día de la semana? El domingo. No es el lunes, es el domingo. Y vemos aquí en nuestro pasaje cómo dice que el primer día de la semana fueron a ver a Jesús, porque ese día era cuando Él les había dicho que iba a resucitar.

Es el pilar de nuestra fe. Es el pilar de lo que creemos. La resurrección confirma la divinidad de Jesús. La resurrección hace que el sacrificio expiatorio de Jesús valide que fue aceptado por el Padre. Y la resurrección de Jesús es la confirmación de la esperanza que tenemos en el futuro como creyentes, de que vamos a resucitar también un día.

Y hermanos, si esto no fuera real —lo que nosotros creemos, de que tenemos a un Jesús vivo—, déjenme decirles algo: somos los más miserables de todas las religiones, porque estamos creyendo en una mentira. Nadie muere por una mentira. La gente muere por decir mentiras, pero nadie quiere morir por afirmar una mentira. Sin embargo, los discípulos predicaban acerca de Cristo resucitado. Ese era el evangelio. Eso era lo que validaba el evangelio: a Cristo resucitado, no solamente crucificado; a Cristo vivo, levantado de entre los muertos.

Y esa es la razón por la que nos reunimos cada domingo, y cada domingo celebramos la Cena del Señor. No solamente por lo que Él hizo por nosotros, no solamente por lo que sucedió en la cruz: nos reunimos porque Él está vivo, y Él nos dio vida juntamente con Él. Sin muerte no hay resurrección. Van de la mano; sin una no es válida la otra. Y hoy quiero que podamos todos ver qué dice la Biblia sobre la resurrección.

Y vamos a ver tres cosas. Y realmente no quiero tomar el pasaje como tal, como lo hemos ido haciendo, o como hemos sido acostumbrados a hacerlo, versículo a versículo. Solamente quiero tomar mi pasaje como base de que la Biblia está evidenciando la resurrección de Cristo. Y vamos a ver tres cosas acerca de la resurrección. Número uno: que hay evidencia de la resurrección. Número dos: vamos a ver la obra de la resurrección. Número tres: que hay una esperanza por la resurrección.

Primero: hay evidencia de la resurrección

Número uno. Versículos del 1 al 3, dice: "Pero el primer día de la semana, al rayar el alba, las mujeres vinieron al sepulcro, al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado. Y encontraron que la piedra había sido removida del sepulcro, y cuando entraron, no hallaron el cuerpo". Evidencia número uno: la tumba vacía. Y ya les platiqué acerca de que la piedra estaba removida, las piedras que se ponen para que no lo sacaran. Y no solamente esa piedra era para que los discípulos no sacaran el cuerpo; había ladrones que podían haberse llevado el cuerpo. Entonces, la piedra había sido quitada, y no para que Jesús saliera, sino para que se dieran cuenta de que Él ya no estaba ahí. Esa es la primera evidencia: que la piedra había sido quitada.

Las apariciones

Evidencia número dos de este mismo punto, o como subtema: apariciones. Jesús, dice que se apareció a los discípulos después, y lo podemos ver en los cuatro evangelios: que Jesús se aparece a los discípulos. Y no solamente a los discípulos; se apareció a otros también. A María, por ejemplo, en Juan 20:16 —si quieren irlo apuntando, para cuando ustedes tengan que platicar y compartir el evangelio, y tengan de alguna manera cómo respaldarlo a través de la Biblia—: a María, en Juan 20:16; a las mujeres, en Mateo 28; a Pedro, Lucas 24:34; a Tomás —ya Tomás, al que le dice: "Si no crees, toca mis heridas"—, Tomás, Juan 20:26. También se apareció, dice, a un grupo de 500 personas.

Vamos a ver qué dice 1 Corintios 15, del 4 al 8. 1 Corintios 15, versículos 4 al 8. Y esto ya lo habíamos estudiado con nuestro hermano Nathan. Y no quiero desarrollar este texto, ya lo desarrolló Nathan, pero dice así: "que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; que se apareció a Cefas, y después a los doce". Pero dice: "Y luego se apareció a más de 500 hermanos a la vez".

Entonces, la teoría de las alucinaciones masivas pues no puede ser. Quizás 10, quizás 20, pero ¿500? No sé; creo que es el único lugar en donde aparece que hay 500 hermanos que vieron a Jesús. No hay ningún otro —creo— registro que nos hable de 500 hermanos. No solamente se les aparecía a los doce; se les apareció a 500 hermanos. ¿En qué momento sucedió? No lo sé, pero aquí dice que se apareció a 500 hermanos a la vez, "la mayoría de los cuales viven aún".

Es lo que está escribiendo Pablo. Pablo está diciendo: "¿No me creen? Búsquenlos. Busquen a cada uno de esos quinientos hermanos y pregúntenles, y les van a decir que vieron a Jesús". Dice: "Después se apareció a Jacobo, luego a todos los apóstoles; y al último de todos, como a uno nacido fuera de tiempo, se me apareció también a mí".

Un paréntesis sobre el apostolado

Y voy a hacer un paréntesis rápido aquí acerca del apostolado. Una condición para decir que eres apóstol es porque fuiste testigo de la resurrección de Cristo; fuiste testigo de estar con Cristo. Pablo no estuvo con Cristo; mas sin embargo, se le apareció Cristo a Pablo. Esa es la razón por la que Cash Luna no es apóstol. Y voy a decir nombres, no me importa. Guillermo Maldonado no es apóstol. Benny Hinn tampoco es apóstol, y muchos otros apóstolas… Porque ahora, eso del feminismo, hay que decir "apóstola", "presidenta". Y esa es la razón por la que ya uno no es apóstol. Esa es la condición: ser testigo.

Resucitó corporalmente

Cristo se apareció corporalmente, no como un espíritu, porque también está esa teoría: "Era un espíritu". Y aun dentro del cristianismo se dice eso. Porque si esto no hubiera sido así, entonces Tomás no hubiera creído. Tomás metió su mano, tocó Sus heridas para comprobar que era Él. Y de alguna manera Jesús dejó esas heridas, porque sabía que Tomás seguía siendo incrédulo. Él no se apareció como espíritu. Él se apareció corporalmente; metió su mano en Sus heridas Tomás. Cuando se apareció Jesús, ¿qué más pidió para que comprobaran? Le dieron de comer, comió, bebió, lo tocaron, quizás lo abrazaron. Apariciones.

Cristo testificó de Su resurrección

Otra evidencia, evidencia C —vamos a llamarlo por letras: A, B, C—: Cristo testificó de Él mismo, de Su resurrección. Dice en Apocalipsis 1:17 al 18: "Cuando lo vi, caí como muerto a Sus pies. Y Él puso Su mano derecha sobre mí, diciendo: 'No temas; yo soy el primero y el último, y el que vive, y estuve muerto; pero ahora soy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del Hades'". Apocalipsis 1:17 al 18.

Y en Mateo 28, cuando los encomienda en la Gran Comisión, dice: "Toda autoridad me ha sido dada". Antes de enviarlos, ya resucitado, Él dijo: "Toda autoridad me ha sido dada". No le hubiera sido dada si Él no hubiera resucitado, porque el primer Adán perdió la autoridad. El primer Adán murió por el pecado. El segundo Adán recuperó la autoridad a través de la resurrección, porque ahora Él vive. Y es la prueba definitiva de que Jesús es quien dijo ser, y de que Sus promesas son verdaderas. Y es lo que sienta nuestras bases cristianas.

Resucitó visible y corporalmente

Evidencia número D, nuevamente: Cristo resucitó visiblemente y corporalmente. Dice en Marcos 16:12 al 14: "Después de esto, Jesús se apareció en forma distinta a dos de ellos cuando iban de camino al campo. Y estos fueron y se lo comunicaron a los demás, pero a ellos tampoco les creyeron. Después Jesús se apareció a los once discípulos cuando estaban sentados a la mesa, y los reprendió por su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitar". Marcos 16:12 al 14.

Hay otra cita. Dice Juan 20:20: "Y diciendo esto, les mostró las manos y el costado. Entonces los discípulos se regocijaron al ver al Señor". Ahí está la prueba bíblicamente. Cristo resucitó en carne. Cristo volverá en carne, enseñando que la redención incluye la restauración de nuestra humanidad física.

La Trinidad en la resurrección

Evidencia número E: Cristo resucitó mediante la Trinidad. También vemos cómo la Trinidad participó en la resurrección. Efesios 1:17 al 20 dice… Por el Padre: vamos a ver aquí cómo el Padre ayudó o participó, más bien, en la resurrección. "Por tanto, hemos sido sepultados con Él por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida". Perdón, ese era Romanos 6:4. Por el Padre: participó en la resurrección. Claro, porque estamos hablando de la Trinidad; no puede ser separada ninguna de las personas. También pueden buscar y apuntar ahí otro versículo: Efesios 1:17 al 20. No lo voy a leer; solamente tengan la cita ahí.

Jesús mismo participó de Su resurrección. Juan 10, del 17 al 18, dice: "Por eso el Padre me ama, porque yo doy mi vida para tomarla de nuevo. Nadie me la quita, sino que yo la doy de mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento recibí de mi Padre". La segunda persona. La tercera persona: por el Espíritu Santo. Dice así en Romanos 8:11: "Pero si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en ustedes, el mismo que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos corporales por medio de Su Espíritu que habita en ustedes". Evidencia de que la Trinidad participó en la resurrección.

Esas son las evidencias que podemos encontrar en la Escritura. Y hay más evidencias históricas. También está documentado —no que como tal implícitamente Jesús resucitó—, pero está documentado que Jesús murió.

Evidencia extrabíblica

Josefo, por ejemplo, que era un historiador que trabajaba para los romanos, afirmó y dejó escrito que Cristo había muerto. Tácito, Mara bar Serapión, Luciano: son historiadores extrabíblicos que comprueban la muerte de nuestro Señor Jesús. Más, el mismo Talmud admite que Jesús estaba muerto. Evidencia extrabíblica.

Los relatos tempranos: otra evidencia. Cuando algo se convierte en leyenda, tienen que pasar por lo menos 100 años. Pero los relatos tempranos nos hablan de 20 años después de que Cristo murió, más o menos. Y está documentado en los relatos tempranos.

Y hablando de otra evidencia de que Cristo murió precisamente y de que fue sepultado, había algo en las leyes romanas que se llama la Digesta. La Digesta romana permitía que los cuerpos de las víctimas fueran sepultados. Porque normalmente los cuerpos de las víctimas los dejaban en la cruz para que los pájaros, ciertas aves, se comieran el cuerpo, o las ratas, no sé; y los bajaban de la cruz y los echaban a un lugar, y ahí quedaban, ahí se pudrían. Mas sin embargo, esta Digesta permitía que los familiares de los que habían sido crucificados pudieran pedirlos y sepultarlos.

Y hay muchas otras evidencias. Pueden leer el libro de Lee Strobel, El caso de Cristo. Eso es lo que en la Biblia podemos aprender acerca de la resurrección de Cristo: la evidencia de que esto sucedió. Y es lo que creemos; es lo que predicamos.

Segundo: la obra de la resurrección

Número dos. Punto número dos: ¿qué es lo que ocasionó la obra de la resurrección? Hace ocho días habíamos visto el sacrificio sustitutivo, la obra que sucedió en la cruz. Habíamos hablado de la justificación, del perdón de pecados, de la doble imputación. Pero ahora, con la resurrección, vamos a ver que esto confirmó todo aquello que sucedió en la cruz. Sin la resurrección, lo que sucedió en la cruz no tendría validez.

Subpunto A: la resurrección valida nuestra justificación. La muerte de Cristo eliminó el pecado, sí; pero Su resurrección restauró la justicia y la vida. Es la prueba de que el sacrificio de Jesús fue suficiente y aceptado por Dios. Si Cristo no hubiera resucitado, entonces todos los que hemos creído en Cristo seguiríamos bajo la culpa del pecado. Dice en Romanos 4:23 al 25: "Y no solo por él fue escrito que le fue contada, sino también por nosotros, a quienes será contada: como los que creen en Aquel que se levantó de los muertos, a Jesús nuestro Señor, que fue entregado por causa de nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación". Eso es lo que logró la resurrección: validó nuestra justificación.

Número B, o letra B: la resurrección valida la persona de Cristo. Si Cristo no hubiera resucitado, entonces Él mismo sería mentiroso, porque Él declaró que iba a resucitar. Toda Su vida y todas Sus enseñanzas serían una mentira, porque estaban basadas también en que Él un día iba a vencer la muerte —y a los discípulos se les había olvidado—. Y Sus enseñanzas solamente tendrían un valor moral, como cualquier otra: Confucio, Buda, Mahoma. Su mensaje no hubiera tenido mayor trascendencia eterna. Esa es la diferencia, porque el mensaje de Jesús tiene trascendencia eterna. Y, por supuesto, estaríamos proclamando una mentira, y nuevamente seríamos los más miserables de cualquier religión.

Dice en Romanos 1:3 al 4: "Es el mensaje acerca de Su Hijo, que nació de la descendencia de David según la carne, y que fue declarado Hijo de Dios con un acto de poder, conforme al Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos: nuestro Señor Jesucristo". Con un acto de poder. Es lo que nos da y valida saber que Cristo es lo que decía ser.

Victoria sobre la muerte

Inciso C: la resurrección trajo victoria sobre la muerte. Cuando Jesús resucita, obviamente y claramente es que Él vence a la muerte. Vence la muerte, vence el poder del pecado. Ya no hay condena de muerte para nosotros; nos da libertad a los que hemos creído en Él. Y de eso nos habla el bautismo también: un simbolismo de que hemos muerto y de que hemos resucitado. Hemos resucitado a una vida nueva. Hemos dejado la vida anterior, y somos traídos a la vida del mundo venidero.

No solamente una vida que estamos viviendo ahora en Cristo, en este mundo ahora, sino también en un futuro —hablando escatológicamente—: la promesa de la vida eterna para los que creemos en Cristo. Eso es lo que trajo la victoria sobre la muerte. Y lo vemos en Corintios 15, del 55 al 57. Dice: "¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde, oh sepulcro, tu aguijón? El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley. Pero a Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo". ¿Sabes a dónde vas si mueres? ¿Tienes esa seguridad, o solo porque naciste en cuna cristiana?

Además, la resurrección también nos muestra la soberanía de Dios y Su autoridad. Y podemos verla como el inicio de la exaltación de Cristo, pasando de Su estado de humillación a Su estado de gloria como Rey y Mediador, que intercede constantemente por Su pueblo. Apocalipsis 5:12 al 13 dice: "El Cordero que fue inmolado es digno de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza. Y oí decir a toda cosa creada que está en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay: 'Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el dominio por los siglos de los siglos'". Amén. Es la manera en que exaltamos a Cristo, porque Él venció la muerte.

La resurrección trajo vida

Inciso… inciso D: la resurrección trajo vida. Esa es la obra de la resurrección. La resurrección significa para el creyente que ya ha pasado de muerte a vida, y ahora podemos vivir una vida transformada. ¿Tu vida está siendo transformada? Tu vida es abundante, pero no en abundancia como la que proclama el evangelio de prosperidad. No veo muchos Teslas aquí afuera. ¿Cómo es tu vida abundante? Abundante en Cristo. ¿Tu vida es transformada? Nuestra vida debe ser transformada y abundante en Cristo, anticipando la glorificación futura.

Dice en Corintios 5:17, 2 Corintios 5:17: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; ahora han sido hechas nuevas". 15:22 dice, de 1 Corintios: "Porque así como Adán, en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados". Esa es la obra de la resurrección.

Tercero: la esperanza de la resurrección

Por último, punto número tres: la esperanza de la resurrección. ¿Qué conlleva la esperanza de la resurrección? Inciso A: que seremos santificados. Sin la resurrección no podemos ser santificados. No solamente es a través de la muerte que ya fuimos perdonados y que se hizo un pago, sino que la resurrección hace que seamos santificados. Porque la resurrección no solamente nos salva del infierno; nos salva del poder del pecado hoy mismo. Porque ese mismo poder que levantó a Jesús de entre los muertos ahora opera en nosotros, para que andemos en vida nueva.

Romanos 6:4 dice así, del 4 al 5: "Por tanto, hemos sido sepultados con Él por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos" —dice— "en novedad de vida. Porque si hemos sido unidos a Cristo en la semejanza de Su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de Su resurrección". Andemos en vida nueva. ¿Andas en vida nueva? Si no es así, no estás valorando la resurrección de Cristo. No estás entendiendo la resurrección de Cristo.

Inciso B: la resurrección de Cristo tiene como esperanza asegurar a Sus santos. Porque Él vive, nosotros viviremos; y tenemos un canto que dice eso. Nuestra resurrección futura no es una probabilidad; es una certeza legal garantizada por Dios, por la primicia que es Cristo. ¿Tú lo crees? No los vi muy convincentes. Amén. Amén. No es pentecostal decir amén. "Sí, lo creo. Así sea". Los que hemos creído en Cristo estamos unidos a Él por la fe. Resucitaremos espiritualmente, y finalmente físicamente, con un cuerpo glorioso y transformado como el de Cristo. Y nuevamente vamos a leer qué dice Corintios 15:54.

"Pero cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: 'Devorada ha sido la muerte en victoria'". Ya no más enfermedad. Cuando me vean allí arriba, ya no se van a preocupar de que les caiga mal. Cristo me va a terminar de transformar, y a cada uno de los que estamos aquí, que hemos creído en Cristo.

La restauración del cuerpo

El cuerpo físico no es malo. Cristo resucitará en carne y volverá en carne, enseñando que la redención incluye la restauración de nuestra humanidad física. Dice ahí mismo, en 1 Corintios 15, del 42 al 44: "Así es también la resurrección de los muertos. Se siembra en un cuerpo corruptible, se resucita en un cuerpo incorruptible; se siembra en deshonra, se resucita en gloria; se siembra en debilidad, se resucita en poder; se siembra un cuerpo natural, se resucita un cuerpo espiritual. Si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual".

Cristo es nuestra prenda segura de nuestra gloriosa resurrección final, y se describe a Jesús como las primicias de los que durmieron. Y igual en 1 Corintios 15:20-22, que ya hemos estudiado con Nathan: "Pero ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron. Porque ya que la muerte entró por un hombre, también por un hombre vino la resurrección de los muertos. Porque así como Adán todos mueren, también en Cristo todos serán", y seremos, "vivificados".

El cuerpo de Cristo es el modelo. Su cuerpo glorificado es el modelo de los que somos redimidos y que vamos a experimentar: una transformación física real; no meramente la inmortalidad del alma, sino una transformación también del cuerpo, confirmando algo: que la creación será redimida y no desechada. Apocalipsis 21:4 dice: "Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado". ¿Qué te duele? Pues allá ya no te va a doler nada. Esa es nuestra esperanza: que no vamos a tener un cuerpo corruptible. Pero también nuestra esperanza es que ahora estamos viviendo esa santificación.

Nuestra esperanza en un Dios soberano

Inciso C: es nuestra esperanza soberana Su resurrección. ¿Por qué? El mundo vive con miedo. ¿Tú vives con miedo? A veces sí, ¿verdad? Porque nos olvidamos. El mundo vive con miedo porque no sabe qué va a pasar al final de su destino. Tiene miedo al caos. Oímos más rumores de guerra, que toman países… Bueno, muchas cosas; no quiero hablar de política. El mundo tiene miedo; nosotros no. Esa es nuestra esperanza: que Dios es soberano.

Vemos la tumba vacía, y vemos la soberanía de Dios en ello. ¿Por qué? Porque nada pudo detener el decreto divino de que Cristo resucitara. Ni el sello romano detuvo a Cristo, ni la piedra, ni el poder de la muerte; nada de eso pudo detener a Cristo como autor de la vida. Su resurrección es la promesa de que el pacto de Dios con Su pueblo es inquebrantable. La resurrección es el sí a todas Sus promesas del pacto. Cristo es el Rey coronado que ha regresado de la muerte para no morir jamás, y que un día también no vamos a morir jamás.

Su resurrección es nuestra identidad. Y nuestra identidad no está en nuestros fracasos. Nuestra identidad está en la unión con Cristo resucitado.

Tres cosas para recordar

Y por último, solamente quiero mencionar tres cosas que quisiera que recordáramos como cristianos, como hijos de Dios. Número uno: que vivamos como resucitados. ¿Vives como un resucitado? ¿Vives bajo la culpa, o ya no vives bajo la culpa de los pecados ya pagados? ¿Quién te acusa? La tumba vacía es tu sentencia de que ya no eres culpable.

Número dos: que trabajemos con esperanza. Toda labor que hacemos para el Señor no es en vano, porque Cristo ya venció a la muerte. Y Él restauró Su creación a través de Su pueblo. Tu trabajo no es en vano. Predica a Cristo, al Cristo resucitado. Y por último, número tres: que descansemos en Su soberanía. Si el Padre tuvo el poder de levantar a Su Hijo, tiene el poder de sostenernos el día de hoy.

Oración final

Gracias, Señor, porque Tú resucitaste, porque vives. Gracias por darnos esperanza futura. Gracias por darnos esperanza presente. Gracias por tomarnos, sacarnos de la muerte y darnos vida. Gracias, Jesús. Y ayúdanos a valorarla. Ayúdanos a vivir como resucitados. Gracias, en Cristo Jesús. Amén.

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